lunes, 18 de marzo de 2024

Biografías de cine: Tyrone Power (III)

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7. El hijo de la furia (Son of Fury: The Story of Benjamin Blake, 1942), de John Cromwell

Benjamin Blake, hijo ilegítimo de un noble, tendrá que vérselas con su autoritario tío Sir Arthur Blake para hacer valer sus derechos como heredero, lo que da lugar a una auténtica batalla legal. Mientras tanto, se enamora de su prima Isabel y de una indígena a la que llama Eva. Magnífica película de aventuras situada en las islas de los mares del sur, con un reparto que da gusto verlo, ealizado por la 20th Century Fox bajo los auspicios del mítico productor, Darryl F. Zanuck. Tyrone Power da vida al pariente ilegítimo de un noble, al que se le niegan los derechos de herencia de la hacienda familiar. Ello le lleva a labrarse su fortuna por su cuenta, lo que le coloca en posición excelente para reclamar más tarde lo que cree que se le debe. Gene Tierney da vida a una nativa de la Polinesia, en la que fue la primera de sus tres películas como pareja. Y la cosa más o menos cuela. El villano de la función le viene al pelo a George Sanders. Está basada en la novela Benjamin Blake, de Edison Marshall. La serie de cuadernos de aventuras española Jorga "Piel de bronce (1954) podría haberse basado en esta película, dadas las semejanzas argumentales.

8. El cisne negro (The Black Swan, 1942), de Henry King

Tras ser indultado y posteriormente nombrado gobernador de Jamaica en 1674, el famoso pirata sir Henry Morgan, anteriormente un temible bucanero de los mares del sur, pide ahora ayuda a sus antiguos compañeros para su nueva misión: eliminar la piratería del mar Caribe. Siguiendo la estela de famosas películas de piratas, la 20th Century Fox encargó a los avezados guionistas Ben Hecht y Seton I. Miller una adaptación de la novela homónima de Rafael Sabatini, que se convirtió un clásico del cine de piratas, sobre la rehabilitación y las segundas oportunidades. Espectaculares secuencias de acción del artesano Henry King, contando con un reparto encabezado por Tyrone Power (que había demostrado su prestancia para el cine de aventuras), Maureen O'Hara, George Sanders, Anthony Quinn y Thomas Mitchell. Fue nominada a tres premios Oscar, ganando el de mejor fotografía. En España, la estética de esta película marcó durante muchos años la estética de los cuadernos de aventuras ambientados en el mundo de la piratería.

9. El filo de la navaja (The Razor's Edge, 1946), de Edmund Goulding

Un joven aviador (Tyrone Power) vuelve a casa completamente aturdido tras vivir los horrores de la Segunda Guerra Mundial. Para colmo de males, allí se encuentra con serias dificultades para reintegrarse a la vida civil y, su joven prometida (Gene Tierney) le es infiel y mantiene una relación con otro hombre (John Payne). Esto le lleva a una gran desesperación. Puesto que no le encuentra ningún sentido a su vida, el protagonista decide emprender un largo viaje en busca de la verdad y la paz espiritual. Su periplo le llevará desde los sórdidos barrios de París hasta las gélidas cumbres del Himalaya. Brillante adaptación, probablemente la mejor resuelta, del best-seller homónimo de W. Somerset Maugham que, a pesar de su extenso metraje (145 minutos) consigue mantener de forma inteligente el suspense hasta el final. Tyrone Power está magnífico como el desesperado protagonista y demostró un calado dramático fuera del género de aventuras. Anne Baxter está perfecta como alcohólica, por lo que ganó el Oscar en 1946 en la categoría de mejor actriz secundaria. Asimismo se debe resaltar el papel de Herbert Marshall como el autor de la novela.

10. El callejón de las almas perdidas (Nightmare Alley, 1947), de Edmund Goulding

Stanton Carlisle es un joven que trabaja en un espectáculo de la feria ambulante. Colabora en el número de adivinación de Zeena, pero tras la muerte de Pete, el marido de Zeena, aprende el código en que se basa el truco. Tras seducir a Molly, una compañera del oficio, se dedica por su cuenta exhibiendo su número por los salones de la clase alta. Su objetivo será engañar a algún millonario para desplumarlo. El callejón de las almas perdidas atrae por el tratamiento de cine negro subyacente en la figura central y en la cuestión de los engaños y las estafas, por el imponente trabajo de Power en uno de esos papeles que se recuerdan y por sus formas narrativas. En comparación con la tendencia actual de verbalizar y explicar todo en exceso, resulta más que interesante comprobar que las cosas se dicen sin resaltarlas. Se prefiere que se infieran, lo que conecta con el uso de las elipsis entre tramos y con la ambigüedad que se percibe en algunos aspectos. Se trata de la primera adaptación de la novela homónima, escrita por William Lindsay Gresham y publicada un año atrás.​ En el 2021, Guillermo del Toro estrenó una segunda adaptación.

11. El capitán de Castilla (Captain from Castile, 1947), de Henry King

Siglo XVI. Pedro de Vargas se ve obligado a huir de España tras ofender a Diego de Silva, un noble caballero y miembro de la Inquisición que le había robado todas sus tierras. En compañía de un amigo, consigue enrolarse en la expedición de Hernán Cortés con el objetivo de comenzar la conquista de México. La película es una adaptación de la novela del mismo nombre, del escritor norteamericano Samuel Shellabarger, publicada en 1945. El argumento es un clásico de capa y espada con las tradicionales convenciones de este género, que logra imponerse con una composición visual destacada. Dirigida por Henry King, quien transforma la historia de la conquista de América en prácticamente una aventura tipo western donde nuestros personajes principales, Pedro de Vargas (interpretado por Tyrone Power), y Cesar Romero como Hernán Cortes, son prácticamente dos vaqueros del lejano oeste que se embarcaran en una encrucijada por descubrir que hay al otro lado del mundo. Con un estilo atractivo, diseño de personajes adecuada y una producción gigantesca que se ve reflejado en la parte técnica, la película de Henry King termina por ser una manera interesante (aunque quizás no tan exacta) y educativamente divertida de contar la historia. Es un estupendo título épico y de aventuras, con guión de Lamar Trotti, conocido por su preocupación por ser fiel a los detalles históricos; católico como el director, Henry King, ambos conjugan los dramas personales de los personajes con una mirada a la conquista y colonización del nuevo mundo, que denuncia los abusos de los indígenas o la utilización de la religión con fines espúreos; lo cual no quita para que se reconozca la gran obra de evangelización.

12. El amor que tú me diste (The Luck of the Irish, 1948), de Henry Koster

Steven Fitzgerald es un periodista neoyorquino que, durante un viaje a Irlanda, se cruza con un duende y con una bella joven. Cuando regresa a su ciudad, inexplicablemente, vuelve a encontrárselos. Película de tesis en clave de comedia fantástica que nos enseña cómo la verdadera felicidad no se encuentra exclusivamente en las cosas materiales de esta vida (el poder, el dinero, las influencias), sino que podemos encontrarla, y en mucha mayor cantidad, en pequeñas cosas que tantas veces nos pasan inadvertidas (el calor de la amistad de un buen amigo, o el amor desinteresado de una sencilla mujer). Al protagonista de este cuento-fabula le pasaron también inadvertidas y sólo el tesón de un duende agradecido hará brotar lo mejor y más noble de su corazón, haciéndole ver la siguiente paradoja: que la vida de esplendor y dinero a la que aspiraba no valía más que una sucia piedrecita, y que la verdadera riqueza, tan brillante como el oro de un doblón español que le regaló éste a nuestro protagonista, está en un humilde rincón escondido de Irlanda, donde todo es posible, incluso los duendes. La película es, en definitiva, un delicioso cuento fantástico lleno de humor, ironía y hondos sentimientos. Si a esto sumamos una banda sonora inspiradísima y unas interpretaciones memorables, el resultado es redondo. Tyrone Power, una vez más, personifica a un personaje ambivalente, turbio y noble a un tiempo, al que dota de una espontaneidad, naturalidad y riqueza de matices sólo al alcance de los más grandes y él lo era. Ann Baxer, exquisita, expresiva y sensacional antagonista; y unos secundarios de la talla de Lee J. Cobb o Cecil Kellaway hacen el resto. 
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