viernes, 30 de junio de 2023

Mujeres de cine: Barbara Stanwyck (III)

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En 1945, interpretó a una ama de casa columnista en la exitosa comedia romántica Cena de Navidad (Christmas in Connecticut), dirigida por Peter Godfrey. Al año siguiente, interpretó a la trágica femme fatale del título en El extraño amor de Martha Ivers (The Strange Love of Martha Ivers, 1946), de Lewis Milestone. Obtuvo su cuarta nominación al Oscar por su interpretación de una esposa inválida en el thriller negro Voces de muerte (Sorry, Wrong Number, 1948), dirigida por Anatole Litvak, con Burt Lancaster, a partir de un guion de Lucille Fletcher, basada en su obra homónima para la radio de 1943. 
La carrera cinematográfica de Stanwyck decayó a principios de la década de 1950, a pesar de haber interpretado un buen número de papeles principales y secundarios en esa década, el más exitoso de los cuales fue La torre de los ambiciosos  (Executive Suite 1954), dirigida por Robert Wise, con William Holden, June Allyson, Fredric March, Walter Pidgeon, Shelley Winters, Louis Calhern y Nina Foch. La película es una de las pocas películas de la historia de Hollywood sin banda sonora, tan solo la canción Singin' in the Rain es cantada por Mike Walling mientras se está duchando.
Durante la década de 1960 se pasó a la televisión, donde ganó tres Premios Emmy por El show de Barbara Stanwyck (1961), la serie del oeste Valle de pasiones The Big Valley (1965-1966) y la miniserie El pájaro espino (The Thorn Birds, 1983).
De izquierda a derecha: Lee Majors (Heath Barkley), Barbara Stanwyck (Victoria Barkley), Linda Evans (Audra Barkley), Charles Briles (Eugene Barkley) en la serie Valle de pasiones
Recibió un Oscar Honorífico de la Academia en 1982, el Premio Cecil B. DeMille en 1986 y otros premios honoríficos. El American Film Institute la consideró la 11.ª mayor estrella femenina del cine clásico estadounidense.​
Barbara Stanwyck murió a los 82 años de edad en su casa de Santa Mónica, debido a una enfermedad del corazón. Adicionalmente, durante toda su vida sufrió de artrosis degenerativa y su columna vertebral se vio afectada por una dolorosa escoliosis. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas esparcidas en la localidad de Lone Pine.

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