martes, 14 de julio de 2015

Clásicos de libro: Las bicicletas son para el verano

Las bicicletas son para el verano

Fernando Fernán-Gómez
Austral
Barcelona
1999
288 págs. 
La obra empieza en el verano de 1936. Luis y Pablo pasean por la Cuidad Universitaria y discuten sobre la posibilidad de que hubiera una guerra en Madrid, ambos creen que sería imposible porque están en el centro del país y antes los soldados tienen que combatir en otras ciudades que están muy lejos para llegar a Madrid.​
Luis vive con sus padres, su hermana Manolita y la criada María en un piso de alquiler en el barrio de Chamberí, en Madrid. Mantienen una gran relación amistosa con su vecina doña Antonia y sus hijos Julio y Pedro. Julio está enamorado de Manolita pero ella no le hace caso.​
Sus vidas  empiezan a cambiar con la Guerra Civil. Constantemente se enteran de desapariciones de conocidos o de torturas y asesinatos de comunistas o socialistas. Se preocupan por su futuro porque saben que este conflicto le afectará de gran manera, y es por ello que desean que termine pronto.
Don Luis no se preocupa por la empresa en la que trabaja porque piensa que el vino le gusta a todo el mundo y que se va a continuar vendiendo. Manolita ha conseguido trabajo de actriz en un teatro y Luis quiere tener una bicicleta para salir con sus amigos en verano.​
La guerra continúa y la familia de don Luis es cada vez más pobre y desgraciada debido a las consecuencias de la guerra: ya no tienen criada y la empresa del padre está cayendo en picado hasta que al final se disuelve.​
En septiembre de 1937, Manolita declara a su madre que está embarazada de cuatro meses. El hijo es de un miliciano con quien se iba a casar pero lo han matado. Más tarde, Manolita se casa con Julio.​
La mayoría de los vecinos bajan al sótano al percatarse de que están bombardeando la ciudad, pero esta vez han bajado pocos. Sólo está la familia de don Luis, doña Antonia, la casera María Antonia y su hija Maluli y tres vecinos más.​
Al cabo de un tiempo, Rosa da la mala noticia de que Julio ha muerto a causa de un obús que ha caído en el bazar donde trabajaba.​
Ya en 1939, Pablo y su familia van a casa de Luis para despedirse porque se van a Barcelona por cuestiones de trabajo.​
Cuando acaba la guerra, don Luis y su hijo pasean por la Ciudad Universitaria, lo que queda de ella. El padre le comenta que probablemente lo detendrán y lo aprisionarían y que él, Luis, debía ser el nuevo hombre de la familia y protegerla.​
Nacido en el seno del teatro, durante una gira por América de la compañía de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza (1921), Fernando Fernán-Gómez fue educado en Madrid, en el barrio de Chamberí, escenario y microcosmos de la guerra civil española en su obra Las bicicletas son para el verano. Su vocación infantil fue doble: la interpretación y la escritura; pero si públicamente se inclinó por la carrera de actor, nunca dejó de escribir y, desde luego, de leer. A la consagración popular que ya tenía como actor se une el prestigio de un gran escritor, miembro de la Real Academia Española. Los primeros poemas y narraciones breves dieron después paso al teatro: su drama La cortada tuvo un accésit en el premio Lope de Vega, que luego ganaría con Las bicicletas son para el verano (1984), considerada como su obra maestra. Esta edición, precedida de una Introducción de Eduardo Haro Tecglen, en donde estudia la producción y la vida de Fernando Fernán-Gómez, se completa con una Guía y propuestas de lectura de la obra, una de las más importantes de la literatura dramática española.
Fernando Fernán Gómez (Lima, Perú, 1921-Madri, 2007), fue escritor, actor, guionista, director de cine y teatro, premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1995 y miembro de la Real Academia Española desde el año 2000. Estudió Filosofía y Letras en Madrid, pero su verdadera vocación era el teatro y consiguió tras ser descubierto por Enrique Jardiel Poncela debutar en los escenarios con la obra Los ladrones somos gente honrada, inicio de su carrera artística.
A partir de 1984 destacó por su producción literaria: El vendedor de naranjas, El viaje a ninguna parte, El mal humor y El tiempo amarillo, su autobiografía. Pero la pieza teatral Las bicicletas son para el verano, donde presenta sus recuerdos sobre la guerra civil española, fue muy celebrada y rápidamente llevada a la gran pantalla.
Fue también adaptada al cine con el mismo título por Jaime Chavarri en 1984 y protagonizada por Amparo Soler Leal, Agustín González, Victoria Abril, Alicia Hermida, Carlos Tristancho, Gabino Diego, Marisa Paredes, Patricia Adriani, Aurora Redondo, Guillermo Marín, Emilio Gutiérrez Caba, Laura del Sol, Miguel Rellán, Jorge de Juan, Marina Saura. Producida por Incine/Jet Films. Estrenada el 4 de enero de 1984, fue galardonada con diversos premios: Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary: mejor actor (Agustín González); Fotogramas de plata: nominada a mejor actriz (Victoria Abril) y mejor actor (Agustín González); Premios ACE de Nueva York: mejor película, mejor actor (Agustín González) y mejor actor de reparto (Carlos Tristancho).

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