Un recorrido por el cine que mejor ha explorado la mente fría, manipuladora y perturbadora de los grandes psicópatas de la ficción y del mundo real.
En esta selección no se habla de ‘asesinos en serie’ en sentido estricto, sino de psicópatas cinematográficos, personajes cuya perturbación, manipulación, frialdad o perversidad marcan el pulso de cada historia. Por eso no todas las películas incluidas giran necesariamente en torno a muertes ni requieren un patrón homicida para explorar esa mente desviada que las define: algunas se centran en el control, otras en la obsesión, la violencia emocional o la imposibilidad de empatizar. Además de los títulos presentes, hay muchas otras obras que encajarían perfectamente en esta mirada al lado más oscuro de la condición humana, como El estrangulador de Rillington Place (1971), Maniac (1980), Copycat (1995), El coleccionista de amantes (1997), El talento de Mr. Ripley (1999) o Monster (2003), todas ellas ejemplos potentes de cómo el cine ha diseccionado la psicopatía desde ángulos muy diferentes.
1. M, el vampiro de Düsseldorf (M: Eine Stadt sucht einen Mörder, 1931)
Director: Fritz Lang. Reparto: Peter Lorre, Ellen Widmann, Inge Landgut, Otto Wernicke, Theodor Loos, Gustaf Gründgens.
La trama: Un asesino de niñas tiene atemorizada a toda la ciudad de Berlín. La policía lo busca frenética y desesperadamente, deteniendo a cualquier persona mínimamente sospechosa. Por su parte, los jefes del hampa, furiosos por las redadas que están sufriendo por culpa del asesino, deciden buscarlo ellos mismos. El ambiente opresivo y la tensión creciente muestran el miedo colectivo.
Curiosidades: Una de las primeras obras maestras del cine sonoro alemán. En su penúltimo trabajo antes de exiliarse de Alemania, el maestro Fritz Lang describe el contexto social de inestabilidad e inseguridad que potenció el auge del nazismo. Lang reclutó a delincuentes reales para dar autenticidad al submundo que persigue al asesino, un rodaje que se complicó por las detenciones de algunos de sus ‘actores’. Ese retrato áspero llamó la atención de Goebbels, que quiso reclutar al director para el aparato propagandístico nazi, una propuesta que aceleró su huida. Disponible en Prime Video, Filmin.
2. La noche del cazador (The Night of the Hunter, 1955)
Director: Charles Laughton. Reparto: Robert Mitchum, Shelley Winters, Lillian Gish, James Gleason, Evelyn Varden, Peter Graves, Don Beddoe, Billy Chapin, Sally Jane Bruce.
La trama: Tras realizar un atraco en el que han muerto dos personas, Ben Harper regresa a su casa y esconde el botín confiando el secreto a sus hijos. En la cárcel, antes de ser ejecutado, comparte celda con Harry Powell y en sueños habla del dinero. Tras ser puesto en libertad, Powell, obsesionado por apoderarse del botín, va al pueblo de Harper, convertido en un falso predicador, enamora a su viuda y se casa con ella. El contraste entre inocencia y maldad impulsa una historia inquietante con imágenes poderosas y un tono casi de cuento siniestro.
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| Robert Mitchum en La noche del cazador (1955) |
Curiosidades: Laughton nunca volvió a dirigir después del fracaso inicial de la película, pero en ese único intento volcó una mirada muy personal marcada por su fascinación por el expresionismo alemán, una influencia que, junto al trabajo de Stanley Cortez, definió la estética de sombras extremas y atmósfera inquietante que hoy sostiene su condición de obra de culto. Se trata de un fascinante dibujo de los miedos infantiles. Ensoñación, cuento con ogros y hadas, título terrorífico y fábula moral. Basada en el libro de Davis Grubb. Disponible en Filmin.
3. Mientras Nueva York duerme (While the City Sleeps, 1956)
Director: Fritz Lang. Reparto: Dana Andrews, Rhonda Fleming, Ida Lupino, George Sanders, Howard Duff, Thomas Mitchell, Vincent Price, Sally Forrest, John Drew Barrymore, James Craig, Robert Warwick, Mae Marsh, Vladimir Sokoloff, Pitt Herbert, Ralph Peters, Sandra White.
La trama: Los periodistas del Sentinel están a punto terminar la edición del periódico. En los pasillos y en las mesas se conspira y se intriga para hacerse con la dirección del diario. Mientras tanto, un criminal que se dedica a matar mujeres jóvenes, tras cada asesinato, deja a la policía un mensaje escrito con pintalabios. En el periódico se establece una feroz competición: el primero que consiga la noticia de la captura del asesino "del pintalabios", tendrá todas las de ganar. Un redactor sin ambiciones consigue convencer a una secretaria de la que está enamorado para que sirva de cebo a fin de atraer al asesino, contando, por supuesto, con vigilancia policial. El ritmo tenso muestra cómo la búsqueda de poder eclipsa la justicia.
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| Dana Andrews en Mientras Nueva York duerme (1956) |
Curiosidades: La figura del “asesino del pintalabios”, inspirada en los crímenes reales de William Heirens, sirve aquí como punto de partida para un relato que Lang orienta más hacia la disección del poder mediático que hacia el propio thriller, mostrando cómo la carrera por controlar un imperio periodístico distorsiona ambiciones y lealtades hasta convertir la investigación en un juego de intereses. Prensa y cine negro unidos en un título imprescindible del Hollywood de los años 1950, rodada en tan solo cinco semanas utilizando el sistema panorámico conocido como "Superscope" magistralmente resuelto gracias a la poderosa fotografía en blanco y negro de Ernest Laszlo. Adaptación de la novela The Bloody Spur, de Charles Einstein, donde se narra el devenir diario del periódico New York Sentinel.
(cont.)



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