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5. Sin rastro (Gone) (2012), de Heitor Dhalia
Jill Parrish (Amanda Seyfried) regresa a su casa después de pasar la noche trabajando y descubre que su hermana ha sido raptada. Jill sospecha que el secuestrador es el mismo que la atormentó a ella años atrás. Nadie cree a Jill, por lo que deberá luchar por sí misma contra reloj para evitar que el misterioso asesino acabe con la vida de su hermana.
La película se dedica a presentar a una chica perpetuamente agobiada, que huye de la policía y que a la vez, con fría inteligencia, pista tras pista, va desmadejando el ovillo que supuestamente le ha de llevar al asesino, como si de una desesperada Sherlock Holmes se tratara.
6. La buena mentira (The Good Lie, 2014), de Philippe Falardeau
Inspirada en hechos reales, sigue a un joven refugiado de la Guerra Civil sudanesa quien, junto a otros “Niños Perdidos del Sudán”, gana una lotería para reubicarse en los Estados Unidos. Tras su llegada a América, los jóvenes son presentados a Carrie (Reese Witherspoon), una trabajadora social que, consciente de las privaciones que han sufrido, les intenta enseñar cómo desenvolverse en el mundo moderno.
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| Reese Witherspoon Y Corey Stoll en La buena mentira (2014) |
Su película tiene interés por su dramatismo basado en hechos reales, y por el inteligente contraste que la trama ofrece entre personas procedentes del Tercer Mundo –que saben lo que es el dolor y la muerte, se ven sostenidos por su fe cristiana, estrechan sus lazos familiares, se preocupan de los otros, con sencillez distinguen entre lo que está bien y lo que está mal– y las de la sociedad opulenta –que aunque en algún caso pueden ayudar al prójimo y tener buenos sentimientos, van por la vida demasiado deprisa, lo que les ha hecho perder un poco el norte, no saber ver individuos concretos en la gente que tienen alrededor.
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