El desierto de los tártaros (Il deserto dei tártari, 1976), dirigida por Valerio Zurlino con Jacques Perrin, Vittorio Gassman, Giuliano Gemma, Helmut Griem, Philippe Noiret, Max Von Sydow, Francisco Rabal, Fernando Rey, Laurent Terzieff, Jean-Louis Trintignant, Shaban Golchin Honaz, Giuseppe Pambieri. Coproducción internacional basada en la novela homónima de Dino Buzzati.
La trama: El joven Drogo, recién nombrado oficial, es enviado a la fortaleza de Bastiano (llamada "Fortaleza Bastiani" en el libro), una construcción rodeada por los restos de una ciudad destruida que está estratégicamente situada para defender el paso de un inmenso y legendario desierto. Drogo, poco después de su ingreso en la fortaleza, pretende abandonarla, intentando conseguir un certificado médico que lo releve. La vida de la guarnición se desarrolla en medio de patrullas, sesiones y discusiones sobre tácticas de batalla, mientras esperan que el ataque del enemigo pueda justificar su presencia allí. Los oficiales al mando se suceden unos a otros; muchos oficiales son ascendidos. Los años han pasado, Drogo también ha sido ascendido, pero la vida de la guarnición, así como la desconcertante espera, lo destrozaron física y moralmente. Cuando la invasión finalmente llega, Drogo, enfermo y envejecido, es trasladado al interior del país, lejos del frente. Al salir de la fortaleza, Drogo ve los refuerzos enviados por el Alto Mando. Piensa de nuevo en todos los años pasados en vano, y muere con el pesar de no haber podido vivir sus sueños de gloria.
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| Jean-Louis Trintignant en El desierto de los tártaros (1976) |
Esta película presenta una de las localizaciones más extraordinarias que se hayan visto jamás, aparentemente filmada en el sureste de Irán. Gigantescas montañas nevadas se alzan en la distancia, mientras que más cerca, una fortaleza en el desierto se eleva sobre lo que parecen ser los restos de antiguas ruinas abandonadas. En este escenario, un puesto de avanzada al borde del desierto de los tártaros, dominado por la roca, la arena y una niebla perpetua, el extraordinario mundo visual externo representa el mundo interiorizado que evoluciona con el tiempo.


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