viernes, 27 de marzo de 2026

Películas que mejoraron el libro en el que se basan (I)

Aunque no suele suceder, en ocasiones el séptimo arte es capaz de superar a la literatura.
Generalmente, los lectores tienden a preferir siempre el libro a la película. Sucede principalmente por dos factores. Por un lado, el texto no posee más limitación que la propia imaginación del autor. Es decir, las letras permiten narrar escenas para las que no siempre ha existido la técnica que pudiera trasladarlas a la pantalla grande. Además, el formato permite profundizar más tanto en tramas secundarias como en la psicología de los personajes, algo que una película y su duración limitada -aunque cada vez sean más largas- invita a cercenar por algún lado.
Además, el lector suele involucrarse personalmente más con un libro que un espectador con una película. No solo el tiempo que se emplea en leer una obra suele ser mayor, sino que además los personajes y las situaciones se interiorizan de una manera muy personal. Aunque haya descripciones minuciosas, al final cada persona traslada las palabras a imágenes en su cabeza. Un proceso único, que después genera decepciones al ver en la pantalla la interpretación personal del director. 
Sin embargo, hay un puñado de clásicos cinematográficos que sí han logrado pasar a la historia como películas que superan a la obra que adaptan. Las razones para ello pueden ser muchas y variadas. He aquí los ejemplos más significativos.

Trilogía de El padrino (1972, 1974 y 1990)

El padrino está considerada para muchas personas una de las mejores películas de la historia. Concretamente, El padrino. Parte II (The Godfather Part II, 1974) suele llevarse la mayoría de alabanzas, aunque lo suyo es valorar la obra completa de Francis Ford Coppola, incluida su discutida tercera parte. Básicamente, porque las tres películas cuentan una misma historia: la de la familia Corleone. Una obra maestra absoluta, que supera al material original.
 
John Cazale y Al Pacino en El padrino. Parte II 1974)
Probablemente porque el propio Mario Puzo, autor de la novela, también estuvo involucrado en el guión de la película. Por ello, se aseguró que las subtramas cortadas fuesen las menos relevantes y que no se echasen de menos en la cinta. A cambio, un Coppola en completo estado de gracia aporta muchísimo al universo en el que se desarrolla la cinta. El realizador abandona por completo el tono pulp de la novela, convirtiéndolo en una obra de corte shakesperiano. Finalmente, las actuaciones de Marlon Brando, Al Pacino y Robert de Niro construyen unos personajes icónicos y con una profundidad sobresaliente. 
(cont.)

No hay comentarios:

Publicar un comentario