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9. Cometieron dos errores (Hang 'Em High, 1968), de Ted Post
Sinopsis: Oklahoma, 1889. Unos hombres acusan injustamente a Jed Cooper (Clint Eastwood) de haber robado ganado y no dudan en ahorcarlo. En el último instante, lo salva un comisario que trabaja a las órdenes del juez Fentom. Aclarados los hechos y demostrada su inocencia, el juez aconseja a Cooper que olvide lo ocurrido y le ofrece un puesto como comisario. Su misión será capturar vivos a los que intentaron lincharlo para que sean juzgados por el juez.
Con un impactante inicio y protagonizada por Clint Eastwood y claramente influida por el spaghetti wéstern en su tono, estética y violencia. Cometieron dos errores es también una historia profunda de redención. Realizada entre dos maneras de hacer y entender el wéstern, es por tanto, única.
10. Valor de ley (True Grit, 1969), de Henry Hathaway
Sinopsis: Un viejo agente del Gobierno, alcohólico y tuerto (John Wayne), es contratado por Mattie Ross (Kim Darby), una valerosa y obstinada joven, que se propone capturar al asesino de su padre. Contarán además con la colaboración de La Boeuf (Campbell), un ránger de Tejas.
Uno de los wésterns crepusculares más grandes de su época, por la amarga historia de un viejo vaquero, por ser uno de los últimos trabajos de Henry Hataway y también de John Wayne que ganó por ella el único Oscar de su carrera. Se trata de una película magnífica, redonda de principio a fin y un bellísimo retrato sobre la vejez y la amistad narrado con una elegancia directa y sencilla.
11. Grupo salvaje (The Wild Bunch, 1969), de Sam Peckinpah
Sinopsis: 1911. La era del lejano Oeste llega a su fin. Pike Bishop (William Holden) atraca un banco con su banda. Pero unos cazarrecompensas, liderados por Deke Thornton (Robert Ryan), antiguo socio de Pike, les han tendido una emboscada. Los hombres de Pike aprovechan un desfile para escudarse tras ciudadanos inocentes. La situación provoca una masacre, pero Pike y otros cuatro forajidos emprenden la huida.
Película de personajes codiciosos, fuertes, solitarios y vencidos por la vida que se reunirán en una última contienda configurando un drama redondo, complejo y modélico con unos irrepetibles William Holden, Ernest Borgnine, Robert Ryan y Edmon O’Brien como protagonistas. Su inolvidable final es el adiós definitivo del wéstern clásico.
12. Dos hombres y un destino (Butch Cassidy and the Sundance Kid, 1969), de George Roy Hill
Sinopsis: Un grupo de jóvenes pistoleros se dedica a asaltar los bancos del estado de Wyoming y el tren-correo de la Union Pacific. El jefe de la banda es el carismático Butch Cassidy (Newman), y Sundance Kid (Redford) es su inseparable compañero. Un día, después de un atraco, el grupo se disuelve. Será entonces cuando Butch, Sundance y una joven maestra de Denver (Ross) formen un trío de románticos forajidos que, huyendo de la ley, llegan hasta Bolivia.
Más buddy movie que wéstern y más de los años 1970 que 1960, Dos hombres y un destino es, sobre todo, un icono cultural, son sutiles toques de comedia y el descreimiento de toda película crepuscular. Su irrepetible dúo protagonista, Robert Redford y Paul Newman, están espléndidos y desmelenados y su final agridulce la elevó a la categoría de mítica. Fue la octava película más taquillera de la década.




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