jueves, 10 de diciembre de 2020

Jean Renoir ¿un genio sobrevalorado?

Desde la década de 1960, el cineasta disfruta de un lugar privilegiado en el corazón de sus compañeros y críticos, y el
Dictionnaire Jean Renoir de Philippe De Vita, estrenado en septiembre, lo confirma. Sin embargo, desde las payasadas torpes hasta los diálogos simplistas, su abundante obra sigue lastrada por algunas debilidades que varios especialistas han destacado. 
Desde la Nouvelle Vague, se ha escuchado: Jean Renoir es el mayor cineasta francés de la historia del cine. François Truffaut lo dijo y, de generación en generación, los jóvenes cineastas lo han repetido. Ningún principiante de hoy cita a Jacques Becker o Max Ophuls entre sus maestros. Jean-Pierre Melville, a veces, especialmente en el extranjero. Pero Renoir, de forma espontánea, inmediata, apasionada.
Y, evidentemente, no es el libro de Philippe De Vita lo que les inspirará la más mínima duda. Su Dictionnaire Jean Renoir -con entradas como "Escritura", "Modernidad" o "Poesía" - está, inevitablemente, enamorado. Documentado. Específico. Respetuoso. Pero no es realmente crítico.
Mel Ferrer, Ingrid Bergman y Jean Marais en Elena y los hombres (1956)
Todas las películas del cineasta son analizadas y defendidas con fervor, incluidas las más decepcionantes. El desenlace de Elena y los hombres (Elena et les hommes, 1956), por ejemplo, es "demasiado inverosímil para no ser irónico" ... ¡Vale! Y el autor se confunde un poco al diseccionar la última película realizada por Jean Renoir, Le Petit Théâtre de Jean Renoir (1975): “En una postura nostálgica, propia de una forma de intertextualidad, él [Renoir] ve el mundo exterior a través de sus propios ojos, como si el cine fuera ante todo un espejo del cine. Ciertamente…
Silencio y lentitud
Hay evidentes debilidades en el abundante trabajo de Jean Renoir. Y pifias que, paradójicamente, son el precio. Pero solo un Paul Vecchiali se atrevió a admitirlo en su formidable Encinéclopédie (2011): “Una partida de campo (Partie de champagne, 1936) es una maravilla, pero hay que vendarse los ojos para no ver que La carroza de oro (Le Carrosse d'or, 1952) es una locura. Con diálogos tontos: "El éxito no lo es todo en la vida", "¿Dónde termina el teatro, dónde comienza la vida?"…
La carroza de oro (1952)
Quizás sean sus disculpas las que le hagan más daño a Renoir. “Pudo firmar la película más execrable que el coro de críticos todavía gritaría ante“ su asombrosa juventud ”, como una familia exultante ante los balbuceos de un recién nacido”, apunta, en 1959, el editor Bernard de Fallois, luego encargado de cine en la revista Arts. E insistir, no sin crueldad, en las carencias de Comida sobre la hierba (Le déjeuner sur l'herbe, 1959). "Puesta en escena suave y relajada", "humor grueso", "escenas de movimiento que sólo terminan en agitación, rápidamente monótonas". Pero su conclusión no carece de clarividencia: “Básicamente, este director que no deja de retozar y hablar en sus películas en realidad sólo sirve para lo contrario, para el silencio y la lentitud. Sus dos únicos éxitos indiscutibles, El río (La Fleuve, 1951) y Una partida de campo, son películas en las que apenas se habla, donde el movimiento se realiza con infinita cautela, y casi sin movimiento, donde Renoir se contentó con mirar, durante mucho tiempo, lo que le gustó. Todos sus otros intentos, y especialmente sus últimas comedias, son indignos de este gran talento.
Comida sobre la hierba (1959)
Generosidad e indecisión
No importa: para sus seguidores, renovados constantemente, todo Renoir permanece en la cima. Su brío gana. Su buen carácter. Su amor por la vida. Y actores frente a los cuales se quitó la gorra y susurró "¡Increíble, increíble! “, Para mejor, con una sonrisa, pídeles una nueva toma… Le perdonamos todo, incluida su vacilación política: un izquierdista, muy orgulloso de ver una de sus películas, La gran ilusión, proyectada ante Benito Mussolini. Un patriota que, antes de exiliarse en América durante la guerra, escribió una carta denunciando un cine francés, que había caído en manos de "productores mayoritariamente extranjeros o judíos".
El río (1951)
Es este ser vacilante, atribulado y frágil que describió su biógrafo Pascal Mérigeau en 2011. Lo convirtió en el hermano, el doble, el doble de un personaje secundario, pero primordial, en La regla del juego (1939). Como Octave, a quien había imaginado y quería interpretar, Renoir era generosidad e irresolución en sí. Constantemente dividido entre "la opinión de los camaradas del Partido y la de sus amigos de derecha". Y quién, en el rodaje, porque es necesario que esto avance, y en la vida, porque estaba hecho así, siempre funcionó para suavizar las cosas...".

100 sagas de cine: X-Men (II)

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Precuelas

X-Men: primera generación (X-Men: First Class, 2011), de Matthew Vaughn

Antes de que el Profesor X y Magneto se hicieran famosos por sus poderes, ambos eran conocidos como Charles y Erik, unos jovencitos que empezaban a descubrir sus habilidades. No había animadversión entre ellos y tenían un enemigo común: el malvado Sebastian Shaw. 
Originalmente concebida como una precuela sobre el personaje de Magneto, esta es la quinta entrega de la saga cinematográfica de "X-Men", que dio comienzo en el año 2000. Matthew Vaughn, que ya se había acercado al género fantástico en Stardust, confiere a esta "primera generación" un toque de espías que agradó bastante a la crítica. De hecho, el propio director confesó haberse inspirado en las películas de James Bond de los años 1960, así como en Star Trek. Además de contar con un holgado presupuesto, como viene siendo habitual en los proyectos de Marvel, esta precuela se beneficia de un reparto joven y resultón encabezado por James McAvoy (Expiación), Jennifer Lawrence (Los juegos del hambre), Michael Fassbender (Jobs) y el veterano Kevin Bacon. Una curiosidad: estaba previsto incluir una batalla telepática entre el Profesor X y Emma Frost, pero la idea fue descartada después del estreno de Origen.

X-Men: días del futuro pasado (X-Men: Days of Future Past, 2014), de Bryan Singer

En el futuro, los mutantes luchan por sobrevivir en campos de concentración controlados por los Centinelas. Para evitar ese mundo apocalíptico, los bandos de Charles Xavier y Magneto unirán fuerzas. 
Los actores originales de la saga X-Men y los de la Primera Generación unen fuerzas en esta nueva entrega de la saga de ciencia ficción y acción, llena de mutantes, humanos, paradojas temporales y saltos en el tiempo. Bajo la batuta del creador cinematográfico de la serie, un Bryan Singer que vuelve a dar tributo al universo de los cómics de Marvel, aunque sin renunciar a desgranar el mundo complejo de las emociones y a los toques humorísticos. La película no solo irradia elegancia por su cuidada factura -destacar la fotografía de Newton Thomas Sigel- sino que es incrementada por la talla de su sexteto protagonista: Patrick Stewart e Ian McKellen, con sus 'versiones' jóvenes, James McAcoy y Michael Fassbender; y acompañados por el australiano Hugh Jackman y la estadounidense Jennifer Lawrence. El resultado volvió a romper taquillas, lo que propició otra secuela: "X-Men: Apocalipsis".

X-Men: Apocalipsis (X-Men: Apocalypse, 2016), de Bryan Singer

Tras miles de años dormido, Apocalipsis, el primer y más poderoso mutante, despierta en un mundo que no adora a los de su especie y decide acabar con la humanidad para crear un nuevo orden mundial. Los X-Men deberán unirse para impedir la extinción humana. Bryan Singer dirige su cuarta película de la saga cinematográfica de los X-Men y sitúa la acción diez años después de los acontecimientos ocurridos en X-Men: Días del futuro pasado, obra del propio realizador estadounidense. En esta ocasión, los caminos de Magneto, Mística y el profesor Xavier llevan tiempo separados, pero se reencontrarán con la aparición de Apocalipsis, un temible ser que acumula el poder del resto de mutantes para lograr la inmortalidad. La versión joven de este grupo de héroes vuelve a estar liderada por James McAvoy, Michael Fassbender y Jennifer Lawrence. Destaca la incorporación de Oscar Isaac en la piel del villano, Sophie Turner como Jean Grey, Tye Sheridan, quien pone rostro a un juvenil Cíclope, y Alexandra Shipp interpretando a Tormenta.

X-Men: Fénix Oscura (Dark Phoenix (2019), de Simon Kinberg

Tras una misión de rescate espacial, Jean Grey empieza a desarrollar increíbles poderes que la corrompen y la convierten en Fénix Oscura. El resto de X-Men deberán decidir si la vida de su amiga es más valiosa que la humanidad. Después de escribir tres entregas anteriores de la popular saga cinematográfica mutante -X-Men: La decisión final (2006), X-Men: Días del futuro pasado (2014) y X-Men: Apocalipsis (2016)-, el guionista y productor Simon Kinberg debutó como director con esta cinta de la que, cómo no podía ser de otra manera, también firma el libreto. Además, el realizador convenció al aclamado compositor Hans Zimmer de participar en el proyecto, después de que este se hubiera retirado de las bandas sonoras de películas de superhéroes tras haber trabajado en partituras para Batman, Superman, Wonder Woman o Spider-Man. La película tiene como protagonista absoluta a Jean Grey, la poderosa mutante telepática y telequinética interpretada por Sophie Turner. Completan el reparto los habituales intérpretes de la generación joven de los "X-Men", con James McAvoy y Michael Fassbender a la cabeza. 
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miércoles, 9 de diciembre de 2020

Efemérides de cine: Perros rabiosos

En diciembre de 1970 se estrenó la película estadounidense Perros rabiosos (I Drink Your Blood), dirigida por David E. Durston e interpretada por Bhaskar Roy Chowdhury, Jadine Wong, Rhonda Fultz, George Patterson, Riley Mills, John Damon, Elizabeth Marner-Brooks, Richard Bowler, Tyde Kierney, Iris Brooks, Alex Mann. Productora: Jerry Gross Productions. Duración: 90 minutos. 
Sinopsis argumental: Una banda de hippies satánicos van a parar a un pueblecito tradicional y rural norteamericano. Sádicos, salvajes, y consumidores de drogas, se dedican a pegar palizas a los lugareños, además de violar a una chica. Para vengarse, un niño del pueblo les da de comer pasteles infectados de rabia... 
ComentarioEl cine de David E. Durston era algo así como una combinación entre Ed Wood Jr., Hershell Gordon Lewis y Russ Meyer. Dramas personales enmarcados en la américa profunda salpimentados con tremendismo guiñolesco y humor bizarro. Se conmemora el quincuagésimo aniversario de su estreno.  

Las mejores películas de culto de la historia del cine (LXVI)

El vampiro (1957), de Fernando Méndez

La joven Marta llega a Sierra Negra para visitar a su tía enferma. En el mismo tren viaja Enrique, un agente viajero que se ofrece a acompañarla. Al llegar a la estación, la pareja acepta continuar el recorrido en una desvencijada carreta que llegó a recoger una misteriosa caja procedente de Hungría. Al llegar a la hacienda de sus parientes, Marta se entera de que su tía ha muerto y decide quedarse, sin percatarse de que está a merced de los vampiros. E
stá considerado el mayor éxito en la carrera del realizador. En el filme de Méndez, la versión mexicana más lograda sobre el mito del conde Drácula, adaptada al medio rural mexicano, destaca su solvencia técnica, un excepcional uso de la atmósfera típica de toda historia de horror: la iluminación contrastada (de gran nivel el trabajo cinematográfico de Rosalío Solano), la niebla, inusuales ángulos de cámara y hábiles movimientos de la misma; la iconografía elemental: la estaca, los espejos que no reflejan, la capa abarcadora como fondo en los créditos de entrada, las telarañas, las teas, el polvo, los libreros pasadizos secretos, el carruaje de caballos de cascos resonantes, los vestidos de encaje, las catacumbas y la retórica del color en los mismos para uso ético (blanco y negro, buenos y malos, respectivamente), el pelo suelto (obligado) en las damas infectadas de vampirismo, la futilidad de las balas y los crucifijos protectores. La escenografía pertenece a Gunther Gerzso. Debido a su buena acogida se filmó una secuela​ titulada El ataúd del vampiro estrenada en 1958.

100 sagas de cine: X-Men (I)

La saga cinematográfica de los X-Men está constituida por doce películas hasta el momento. Todas ellas están basadas en el cómic de superhéroes X-Men, de la editorial estadounidense Marvel Comics producida por 20th Century Fox. Pueden agruparse en:
1.- Trilogía X-Men
1.1 X-Men (2000)
1.2 X-Men 2 (2003)
1.3 X-Men: The Last Stand (2006)
2. Precuelas
2.1 X-Men: primera generación (2011)
2.2 X-Men: días del futuro pasado (2014)
2.3 X-Men: Apocalipsis (2016)
2.4 Dark Phoenix (2019)
3. Trilogía Wolverine
3.1 X-Men Origins: Wolverine (2009)
3.2 The Wolverine (2013)
3.3 Logan (2017)
4 Deadpool
4.1 Deadpool (2016)
4.2 Deadpool 2 (2018)
5 Los nuevos mutantes
5.1 Los nuevos mutantes (2020)

Trilogía X-Men

X-Men (2000), de Bryan Singer

Año 1944. En un campo de concentración y separado a la fuerza de sus padres, el joven Erik Magnus Lehnsherr descubre que posee extraños poderes cuando monta en cólera: puede controlar los metales. ¡Es un mutante! Sesenta años más tarde, la existencia de los mutantes es reconocida, pero sigue causando una gran conmoción entre la población. El profesor Charles Xavier, un poderoso telépata, dirige una escuela destinada a reunir a estos seres diferentes, a menudo rechazados por los humanos. En ella acaba de acoger a un recién llegado: Logan, alias “Lobezno”, un hombre solitario con un misterioso pasado. Junto con “Cíclope”, “Tormenta” y Jean Grey, forman los “X-Men”, que se enfrentarán a los mutantes oscuros aliados con Erik Lehnsherr/“Magneto” en su guerra contra la humanidad. Adaptación cinematográfica del popular cómic creado por Stan Lee. Tanto su director, Bryan Singer como su productor ejecutivo, Richard Donner (director de Superman) apostaron por una adaptación de corte clásico, presentando una historia donde el desarrollo de los personajes no estuviera supeditado a los efectos especiales. El bombazo en taquilla les dio la razón, germinando dos secuelas todavía más taquilleras. Para su actor principal, el australiano Hugh Jackman, este significó su primer papel importante en la industria de Hollywood.

X-Men 2 (X2: X-Men United AKA X2,  2003), de Bryan Singer

Un ataque sobre el presidente de Estados Unidos brinda al general Stryker, el hombre que creó a Lobezno, la ansiada oportunidad de desencadenar la guerra total contra los mutantes, una contienda en la que solo puede haber una raza vencedora. Tras el bombazo de taquilla logrado por X-Men, Bryan Singer, su director, y Richard Donner (Superman), su productor ejecutivo, decidieron continuar explotando el filón y realizaron esta secuela. Así, los populares personajes del cómic creado por Stan Lee volvieron a tomar la gran pantalla en una nueva aventura que se beneficia especialmente del hecho de que el director ya no estaba obligado a presentar a los protagonistas y sus poderes, lo que le proporcionó una mayor libertad de acción. Al lujoso elenco coral de la primera se unieron un Brian Cox que había maravillado a Singer con su papel de Hannibal Lecter en el thriller de Michael Mann "Hunter" y un Alan Cumming que se tuvo que someter a diez horas de maquillaje para convertirse en el Rondador Nocturno. La cinta se convirtió en un éxito de taquilla todavía superior al de su predecesora y eso provocó que la saga continuara.

X-Men: La decisión final (X-Men: The Last Stand, 2006), de Brett Ratner

Un científico encuentra un antídoto que puede convertir a los mutantes en humanos. La decisión es de ellos: o seguir con su singularidad, aunque eso les aísle y les separe, o renunciar a sus poderes y pasar a ser seres normales y corrientes. El elenco de actores que popularizó X-Men se volvió a reunir para rodar esta segunda secuela de la saga basada en el popular cómic creado por Stan Lee. Para esta ocasión, Bryan Singer cedió la tutela de la dirección a Brett Ratner, ya que el rodaje le coincidía con el de Superman ReturnsAunque fue recibida con reacciones mixtas tanto por la crítica como por los fanes, X-Men: La decisión final volvió a romper taquillas. Tras este éxito comercial, los productores decidieron alargar la saga y preparar precuelas con diferentes líneas argumentales: unas centradas en el personaje de Lobezno (X-Men Orígenes: Lobezno) y protagonizada por Hugh Jackman; otras que explicaban las vivencias de unos jóvenes Xavier y Magneto, encarnados por James McAvoy y Michael Fassbender.
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martes, 8 de diciembre de 2020

Cumplió 25 años: Doce monos

El 8 de diciembre de 1995 se estrenó la película estadounidense Doce monos, también conocida como 12 monos (12 Monkeys),dirigida por Terry Gilliam e interpretada por Bruce Willis, Madeleine Stowe, Brad Pitt, Christopher Plummer, Jon Seda, Joseph Melito, David Morse, Michael Chance, Vernon Campbell, H. Michael Walls, Bob Adrian, Simon Jones, Carol Florence, Bill Raymond, Ernest Abuba, Irma St. Paule, Joey Perillo. Productora: Universal Pictures
Sinopsis argumentalAño 2035. Tras la epidemia provocada por un virus asesino que ha matado a millones de personas, los supervivientes se refugian en comunidades subterráneas, húmedas y frías. El prisionero James Cole se ofrece como voluntario para viajar al pasado y conseguir una muestra del virus, gracias a la cual los científicos podrán elaborar un antídoto. Durante el viaje conoce a una bella psiquiatra y a Jeffrey Goines, un excepcional enfermo mental. Cole tratará de encontrar al ”Ejército de los 12 Monos”, un grupo radical vinculado a la mortal enfermedad.
Nominaciones y premios: 2 nominaciones al Oscar: Mejor actor de reparto (Brad Pitt), vestuario; Globo de Oro: Mejor actor de reparto (Brad Pitt).
ComentarioDoce monos es un remake corregido y ampliado de La Jetee, un cortometraje que Chris Marker dirigió en 1962. En esta nueva versión, el ex Monty Python Terry Gilliam jugó a placer con el tema de los viajes temporales, como ya había hecho en otra de sus obras anteriores, Los héroes del tiempo. Gilliam mezcló con mano maestra misterio, tragedia, thriller psicológico y drama apocalíptico, y lo aderezó con su incomparable estilo visual para conseguir una de las mejores películas de ciencia-ficción de los años 90. Además, Brad Pitt, que interpreta en el filme a un personaje bizco y desequilibrado, en las antípodas del glamour y el sex appeal que se le supone al actor, logró una nominación al Oscar al mejor actor secundario por su trabajo en esta película. 

Las mejores películas de culto de la historia del cine (LXV)

Senderos de gloria (Paths of Glory, 1957), de Stanley Kubrick

Durante la Primera Guerra Mundial, un regimiento de soldados franceses recibe órdenes de tomar una colina fuertemente protegida por los alemanes. El batallón, al mando del coronel Dax, lo intenta valerosamente, pero tras sufrir tremendas bajas se ve obligado a volver a su posición. Furioso, el general que dio la orden decide fusilar a tres soldados al azar como escarmiento por haber retrocedido. Stanley Kubrick escribió el guión de esta película basándose en un hecho real. Una vez terminado, todas las productoras rechazaban el proyecto o le obligaban a introducir cambios. Finalmente, fue Kirk Doulgas quien consiguió convencer a la United Artists para que lo financiara. De todos modos, Kubrick, consciente de que el tema de la película era muy controvertido, prefirió rodarla lejos de Hollywood, en Alemania, para impedir las posibles interferencias del estudio. Y, efectivamente, este estudio sobre la locura que rodea cualquier conflicto bélico y los intereses personales que se ocultan tras las decisiones de los generales levantó ampollas en muchos de los países en los que se exhibió. En España, sin ir más lejos, estuvo prohibido hasta 1986. Está basada en la novela homónima de Humphrey Cobb, publicada en 1935. En 1992, la película fue considerada «cultural, histórica y estéticamente significativa» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry. 

Jean-Luc Godard cumple 90 años: cinco películas imprescindibles para descubrir su cine

El cineasta celebró el pasado jueves, 3 de diciembre de 2020, su 90 cumpleaños. Esta es la oportunidad de volver a ver sus películas, por supuesto, pero sobre todo de (hacerlas) descubrir. Desde la explosión original, Al final de la escapada (1960), hasta su monumental Histoire (s) du cinema (1989), he aquí cinco obras imprescindibles para comprender su universo y su filmografía.

Al final de la escapada (A bout de souffle, 1960)

Un año antes, Los cuatro cientos golpes (Les Quatre Cents Coups, 1959), de Truffaut, había iniciado el movimiento. Sin embargo, es más bien con Al final de la escapada donde la Nouvelle vague inicia su andadura. Al mismo tiempo, ambicioso y casual, ligero y provocativo, tierno y listo para la lucha. Como la imagen de Michel Poiccard (Belmondo, que inventa la informalidad), un sociópata irresponsable que roba un coche, mata a un motociclista, busca en París a un tipo que le debe dinero, mea en el fregadero. Y, sobre todo, conoce a una joven y bella estadounidense (Jean Seberg, pelo corto, elegante, moderna para siempre) en los Campos Elíseos, donde vende el New York Herald Tribune. Hemos (casi) olvidado cómo este thriller sentimental, pastiche y homenaje a la serie B hecha en Hollywood, trastocó totalmente el orden y la sintaxis del cine. Rodaje a todo trapo en entornos naturales, montaje con muchas conexiones falsas, banda sonora y citas libres (incluida la de William Faulkner: "Entre el dolor y la nada, elijo el dolor" ), nunca habíamos visto eso. Lo mismo ocurre con las escenas de alcoba. Tras su estreno, la película fue prohibida para menores de 18 años.

El desprecio (Le mépris, 1963)

Basada en la novela homónima de Alberto Moravia. Para Bardot, diosa soberana, resplandeciente de amor porque está en el mismo nivel en la vida. Para Piccoli, como guionista encargado de adaptar La Odisea, que se hace demasiadas preguntas y que cae, atrapado por sus cálculos y su cobardía. Por "el mar se fue con el sol", por Capri y la Villa Malaparte. Para mitos griegos y modernos (desde Fritz Lang hasta el Alfa Romeo rojo). Por sus créditos, donde vemos a Raoul Coutardque supervisando la imagen detrás de la cámara. Por la música encantadora de Georges Delerue. Por todo esto y por muchas otras cosas, debes haber visto, al menos una vez en tu vida, este "clásico" de Godard, su película más accesible y, como tal, considerada ampliamente como su obra maestra. obra de arte. El líder de la Nueva Ola luego silenció a todos aquellos que lo creían incapaz de tal armonía. Para que conste, la famosa escena de apertura, modelo de lánguida voluptuosidad (donde Bardot pregunta: "¿Las encuentras bonitas, mis nalgas? Y mis pechos, ¿te gustan, mis pechos?"), No estaba prevista para salida. Fue bajo la presión de los productores, el italiano Carlo Ponti y el estadounidense Joe Levine, que Godard lo filmó. Invirtiendo así la afrenta con insolente victoria.

Pierrot el loco (Pierrot le Fou, 1965)

Basada en la novela de Lionel White. Un padre de familia de clase media y la niñera de sus hijos dejan todo y se van al sur. Amor loco, increíble y engreído. La forma tiene hambre, es una bulimia prometeica de arte y signos. Cómic, novela americana, serie negra, sinfonía, twist, cancionero, pintura española, pop art, lettering, publicidad: cincuenta años después de Picabia y veinte años antes del sampling, Godard practica la acumulación, el cortocircuito, el reciclaje. Todavía está loco por las caderas de Anna, está en el columpio, pide prestado, da mucho. Technicolor, la Riviera francesa, acción, amor, odio, ¿quieres más? Aquí está. Pierrot el loco es el más romántico y la más romántica de sus películas. O quien más quiera ser. Entre elogios y fracturas, entusiasmo y burla, Godard equilibra, pero es el lirismo, la melancolía, lo que gana. Porque el arte sirve para fascinar el desierto de la vida, Ferdinand y Marianne se imaginan a sí mismos como personajes - ella persiste en llamarlo Pierrot -, juegan a amarse, a amarse de verdad, a aburrirse, a perderse. ver y encontrarse, por desgracia, demasiado tarde. El aullido de desesperación de Belmondo duele. Tan malo como, en la vida real, el distanciamiento de Karina, que se ha separado de su pigmalión.

Salve quien pueda, la vida (Sauve qui peut (la vie), 1979)

Después de diez años de ruptura, Godard se reconcilia con la ficción y encuentra un segundo inspiración. A su regreso del izquierdismo, del grupo Dziga Vertov (época en la que se desvaneció detrás de un colectivo), películas militantes con los palestinos, vídeo en su laboratorio de Grenoble, regresó a su país natal, Suiza. Para filmar paisajes, una pareja que se ama y se enfrenta, arte y dinero, prostitución real y simbólica, sumisión o no a las cadenas del deseo y el lucro. A través de la melancolía, la ira y el miedo de Jacques Dutronc (inolvidable), Godard respira sus tormentos, sus elecciones imposibles. Isabelle Huppert (con quien se que se encontrará de nuevo en Passion (1982)) interpreta allí a una prostituta que intenta mantenerse digna a pesar de las atrocidades que sufre. Nathalie Baye (que estará en Detective (Détective, 1986)), simboliza la emancipación, en particular a través de una sublime secuencia de fuga en bicicleta, rompiendo sus movimientos. Sobre un fondo verde de esperanza.

Histoire(s) du cinéma (1988-1998)

Miniserie televisiva documental. Se acabó el rodaje, adiós al equipo. Esta vez, el demiurgo se encierra, solo, en una tumba que tarda diez años en erigir. Un monumento de celebración del cine, en ocho episodios, de duración variable (entre 51 y 26 minutos). Un viaje también por el siglo XX, especialmente sus guerras. Más que nunca, Godard convierte el montaje en un collage artístico, siendo al mismo tiempo arqueólogo, escultor, arquitecto y D.J. Aquí chocan extractos fetichizados de películas, pero también de pinturas, música, textos. Hitchcock, Manet, Hawks, Mankiewicz, Welles, el neorrealismo, la nueva ola, actrices (Lillian Gish, Bardot), críticos (André Bazin, Serge Daney), estadistas (César, Napoleón, Hitler) se cruzan. Es una vertiginosa historia del cine, formada por relatos y contrahistorias, asociaciones, intuiciones, visiones, conexiones deslumbrantes, a veces cuestionables, siempre estimulantes. A través de este réquiem visual y sonoro, Godard también habla de sí mismo, hablando de sí mismo en tiempo pasado."Yo era ese hombre" es la última frase del testamento que queda. 

lunes, 7 de diciembre de 2020

Hace 100 años: What Happened to Rosa

En diciembre de 1920 se estrenó la película estadounidense What Happened to Rosa, dirigida por Victor Schertzinger e interpretada por Mabel Normand, Doris Pawn, Tully Marshal, Hugh Thompson, Eugenie Besserer, Buster Trow, Adolphe Menjou. Productora: Goldwyn Pictures Corporation. Duración: 54 minutos. 
Sinopsis argumentalUna adivina le dice a una dependienta de una tienda con una disposición romántica que ella fue una mujer noble española en una vida anterior. La niña comienza a vivir el papel de la noble española y se produce el romance y la comedia.
Comentario: Una copia de la película circula en Youtube. 

Las mejores películas de culto de la historia del cine (LXIV)

Los cautivos (The Tall T, 1957), de Budd Boetticher

at Brennan (Randolph Scott) es un antiguo cowboy que ha decidido establecerse por su cuenta en una granja. Apuesta con su antiguo jefe la posibilidad de ganar un toro si logra montar al que elija. Pierde la apuesta y su caballo, y en su retorno a pie hasta la granja se topa con la diligencia que conduce su amigo Ed (Arthur Hunnicutt), ocupada por el reciente y poco convincente matrimonio formado por Doretta (Maureen O'Sullivan), hija de un rico hacendado, y el antipático y atildado Willard (John Hubbard). Por el camino, un grupo de bandidos atacará la diligencia, tomando a los ocupantes como cautivos para pedir un cuantioso rescate. Dirigida por el legendario realizador de westerns, Budd Boetticher, "os cautivos está basada en un relato corto de Elmore Leonard, que el director y guionista Burt Kennedy se encargó de adaptar para el cine. Se trata de un western poco convencional que pasa por alto muchos de los tópicos del género para ser fiel al relato original. El elegido para dar vida al protagonista fue Randolph Scott, actor habitual de la filmografía de Boetticher (Estación Comanche, Buchanan cabalga solo), al que acompañan los excelentes Richard Boone (Río Concho), Maureen O'Sullivan (Jane en las películas de Tarzán de Johnny Weissmuller) y un juvenil Henry Silva (La brigada de Sharky). Una joya del género. En el año 2000, Los cautivos fue seleccionada para ser preservada en The United States National Film Registry por la Biblioteca del Congreso.

"Old Joy", "Gerry", "The Brown Bunny"... Cinco joyas del cine estadounidense independiente para descubrir en las plataformas VOD

Desde el comienzo de la crisis sanitaria, nos han faltado estrenos de películas, ¡y particularmente estrenos estadounidenses! Para consolarnos un poco de su ausencia, nos adentramos en plataformas de vídeo bajo demanda (VOD) en busca de películas estadounidenses no tan conocidas y/o subestimadas. Ofreceremos una selección de nuestros hallazgos en esta entrada. Esta semana, el segundo episodio con un grupo de películas que se mueven al margen de la taquilla estadounidense, productos puros de un cine independiente tan libre como deslumbrante.

1.- Ecos de silencio (Echoes of Silence, 1965), de Peter Emanuel Goldman

Cine experimental, cine underground, vanguardia, poesía, cualquiera que sea la clasificación, esta película es rara. Solo fue visible en la Cinémathèque francesa hace bastante tiempo y en el Festival Play-Doc en 2018, antes de su lanzamiento en DVD hace unos seis años. Rodada a raíz de la generación Beat con la legendaria cámara Bolex de 16 mm, está en blanco y negro, muda, animada por el jazz de Charles Mingus, el folk de Pete Seeger y Stravinsky. Seguimos los paseos de varios hombres y mujeres jóvenes por las calles, cafés, sex shops, el metro de Greenwich Village. ¿La buena vida ? No ciertamente. Bastante fríoy oscuro. Una vida de ocio, vagabundeo y desesperación, electrizada por destellos del impulso sexual.
Miguel Chacour en Echoes of Silence (1965), de Peter Emmanuel Goldman
Entre el puñado de jóvenes retratados, está Stasia, una rubia de ensueño que se maquilla, toma una copa con una amiga, baila con un mestizo, hace un pase ocasional. Está sobre todo Miguel, un tenebrosos latino y mirada de artista, que no se queda quieto, enfermo de deseo, observando como un hambriento a las mujeres que pasan, su espalda, su línea de caderas, sus tobillos. ¿Un psicomaníaco a punto de cometer un crimen? La ansiedad y el deseo sexual parecen ir de la mano. Caricias tiernas (heterosexuales o gay), también las hay. Momentos robados de desnudez, abrazos con el cuerpo de la ciudad y su crisol, la calle nocturna, los transeúntes, la multitud neoyorquina, personaje central. Es  libre, artista adelantado, con sus fotografías, sus capítulos anunciados por dibujos animados dibujados. Pensamos en Jonas Mekas, Sombras (Shadows, 1959), de John Cassavetes. ¿Quién es este Peter Emnanuel Goldman? Un joven director estadounidense que solo tenía 24 años cuando firmó esta joya. Multiplicó trabajos ocasionales como Jack London (camarero, marinero, periodista) antes de coger una cámara. Le debemos otras tres películas, entre ellas Una sexploitation perdida (The Sensualist) y otra rodada en París con Pierre Clémenti, Wheel of Ashees (1969). Para que conste, es Godard, impresionado por Ecos de silencio, quien lo había animado a venir a la capital francesa, al ganarse una beca. El estadounidense aterrizó con su novia danesa y vivió un tiempo con Agnès Varda, rue Daguerre. ¿Y luego? Abandonó el negocio del cine, después de una profunda crisis, sanado más tarde por el descubrimiento del hinduismo y luego del judaísmo ortodoxo. Por otro lado, continuó con el periodismo, publicó una novela (Last Metro to Bleecker Street) y en ocasiones expuso sus trabajos fotográficos.

Safe (1995), de Todd Haynes

Después de Veneno (Poison, 1991), libre adaptación de Jean Genet, primer intento venenoso pero desigual, Todd Haynes tuvo éxito con Safe, su primera gran película. Quien inauguró un encuentro muy fructífero con la que se convertiría en su actriz favorita, la "pelirroja", Julianne Moore. Aquí interpreta a la ordenada esposa de un alto ejecutivo, una pulcra muñeca en su rica casa de California. Ella hace honor a su nombre, Carol White. Blanca y pura como la leche, que bebe con delicadeza durante todo el día. Blanca como su existencia, transparente, feliz aparentemente, a punto de resquebrajarse por dentro. Primero, está ese frío persistente y esa sensación persistente de fatiga. A pesar de que su médico le asegura que se encuentra en perfecto estado de salud, Carol White gradualmente se vuelve alérgica a los gases de escape de los automóviles, a los textiles químicos de su nuevo sofá, a la tinta de los periódicos... y, sobre todo, a su forma de vida totalmente estéril. Deprimida y sintiéndose incomprendida, decide unirse a una especie de secta de la "nueva ola" (¡pero también portavoz del neo-supervivencialismo ecológico!), Que acoge a las víctimas de enfermedades ligadas al medio ambiente, al borde del desierto. Allí, lleva una máscara (bien, bien...) y lleva consigo una botella de oxígeno.
Juliane Moore en Safe (1995), de Todd Haynes
La película se enmarca en el género profético. Cuando se estrenó, recordamos que Safe había avergonzado a mucha gente, los espectadores sin saber muy bien qué punto de vista adoptó Todd Haynes. En verdad, era finamente ambiguo, mostrando la reclusión voluntaria de su heroína como locura y como un posible camino liberador hacia una forma de serenidad. Casi veinticinco años antes de Aguas oscuras (Dark Waters,209), de Todd Haynes ya nos hablaba de un mundo altamente tóxico.

Gerry (2002), de Gus Van Sant

Ciertamente, la pantalla grande se adapta mejor a este tipo de experiencias límite. Pero bueno, la travesía del desierto de "Gus" tiene suficientes recursos para deslumbrar, incluso en una pantalla de televisión o un ordenador. Inspirado en una noticia, este viaje definitivo sigue a dos amigos que se llaman mutuamente con el mismo apodo ("Gerry"). Llegan en coche a una región desértica, emprenden una pequeña caminata con un objetivo específico (nunca sabremos cuál) pero, perezosos y autocomplacientes, deciden regresar. Problema: Se pierden por el camino y caminan sin cesar por un desierto de piedra, arena y sal.
Matt Damon y Casey Affleck en Gerry (2002), de Gus Van Sant

Suprema radicalidad. Vértigo metafísico y estético. Gus Van Sant hace un limpio barrido por todo el recetario de Hollywood, quien la rodó después de Descubriendo a Forrester (Finding Forrester, 2000). Se permite este golpe de locura, un homenaje a los intransigentes visionarios de Europa (desde Béla Tarr a Chantal Akerman) que le han marcado. Con la complicidad de Casey Affleck y Matt Damon (coguionistas), el cineasta estadounidense celebra la extensión, el alargamiento del tiempo y dos actitudes distintas hacia la muerte, sin que la psicología entre en juego. Sobre todo, la travesía ofrece una inundación de sensaciones, donde los colores, el silencio y los ruidos, la materia de las cosas reflejan la realidad tanto como los espejismos. Quedan grabadas dos secuencias: una, cadenciada, coreográfica, donde los dos rostros filmados de perfil traducen un mecanismo de marcha perfectamente afinado; la otra es una visión amplia, donde los chicos, desde atrás, al borde del colapso, ya no caminan sino que se arrastran con una lentitud sobrenatural. Las partituras de piano de Arvo Pärt se suman a la hipnosis. El poema visual se nutre de la mitología (Casey Affleck se lanza por un momento en una diatriba en torno al rey Edipo y Tebas). Pero el director tiene cuidado de evitar cualquier grandilocuencia, enfatizando la parte del juego (¿video?) y absurdidad, con Beckett nunca lejos, viendo ese momento en el que Casey Affleck, encaramado en una roca, ya no puede bajar. La película es cada vez más aterradora, pero hasta el final, a las puertas de la agonía, seguimos encontrando este diálogo: "¿Qué te parece nuestra balada? -pregunta uno,- Infierno, responde el otro".

The Brown Bunny (2003) de Vincent Gallo

¿Cómo es posible tanta sensualidad bajo el cinismo? Vincent Gallo, notoriamente cabezota, ultranarcisista, reaccionario, "trumpista", etc., es también el autor de esta preciosa película, una increíble unión de dulzura y dolor. Una balada azul como el blues, como los ojos del mocoso, como los cielos infinitos que se comen la mitad de los planos de esta road movie onírica. La carretera, el desierto, las gasolineras, todos esos arquetipos americanos que creíamos gastados, los despierta y los revela en una luz dorada, iridiscente, un sensible homenaje a los grandes coloristas de la fotografía americana (William Eggleston, Saul Leuter, Nan Goldin).
The Brown Bunny (2003) de Vincent Gallo, con VincenT Gallo
Película de un narcisismo magullado cuya herida está expuesta pero no se revela hasta el final, The Brown Bunny sigue al propio Gallo, un piloto de motos que compite en una carrera en un circuito en New Hampshire. Una vez que termina la competición, vuelve a empacar su máquina en una camioneta de ébano negro y regresa a California. En el camino, conoce a chicas con nombres de flores (Violeta, Rosa, etc.), les acaricia la cara y las deja inmediatamente después de haberlas besado. ¿Es todo? Más o menos, eso sí, todavía no nos aburrimos. Los paisajes pasan, nos transportan. Cuestión de tempo, ida y vuelta en el tiempo, recuerdos inquietantes, ambiente musical: la banda sonora que reúne a John Frusciante, Ted Curson, Jackson C. Frank es divina, mezcla rock experimental, folk y jazz. ¿Qué pasa con la felación? Sí lo es. Fue rotunda (en Cannes, en 2003). Sobre todo es abrumadora. 

Old Joy (2006), de Kelly Reichardt

Hubo un momento en la década de 2000 en el que ya no sabíamos realmente lo que significaba el llamado cine “independiente”, o bien se equivocaba o se convertía en una caricatura de sí mismo. Y luego apareció silenciosamente este cometa verde, un regalo regenerador del cielo, hecho un presupuesto irrisorio. Sencillo como un pastel, pastoral por qué no, idílico a veces. Con este segundo largometraje (no olvidemos River of Grass (1994)), producido por Todd Haynes (ver más abajo), asistíamos al descubrimiento de un cineasta de paisajes. No hay tantos. En Old Joy, son los “paisajes” de Oregón las que cuentan, sus pistas de asfalto, sus bosques, su montaña.
Old Joy (2006) de Kelly Reichardt con Will Oldham y Daniel London
Dos viejos amigos de unos treinta años, que ya no se veían demasiado, se encuentran y se van de excursión durante un fin de semana. Uno, Mark (Daniel London), más reservado, se ha calmado, está en una relación, su esposa está esperando un bebé. El otro es Kurt (Will Oldham, cantor y tótem de la escena neofolk), pantalón corto y barba de trampero, marginal reviviendo el recuerdo de Woody Guthrie o Jack Kerouac. Un tipo cálido pero también raro, un poco al borderline y confuso, también capaz de decir cosas bonitas, como "la tristeza es sólo una alegría pasada". Es él quien sirve de guía. Él es quien conoce "el lugar y la fórmula" (Rimbaud), es decir, un lugar mágico en el corazón del bosque, una fuente termal con piscinas diseñadas para nadar bajo los árboles. Antes de llegar al nirvana, los amigos caminan, conversan alrededor de una fogata, pasan una noche bajo las estrellas. El paseo es elegíaco, acompañado de los arpegios de Yo La Tengo (una banda indie). Traza el rumbo de una amistad modesta, fuerte a pesar de las diferencias que seguirán creciendo. Para Mark, el camino de la vida es prometedor. Para Kurt, es más oscuro.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Cumplió 25 años: Heat

El 6 de diciembre de 1995 se estrenó la película estadounidense Heat, dirigida por Michael Mann e interpretada por Robert De Niro, Al Pacino, Val Kilmer, Jon Voight, Tom Sizemore, Ashley Judd, Diane Venora, Amy Brenneman, Natalie Portman, Mykelti Williamson, William Fichtner, Wes Studi, Ted Levine, Dennis Haysbert, Tom Noonan, Kevin Gage, Hank Azaria, Danny Trejo, Jeremy Piven, Xander Berkeley, Susan Traylor, Kim Staunton, Henry Rollins, Jerry Trimble, Martin Ferrero, Ricky Harris, Tone Loc, Begonya Plaza, Hazelle Goodman, Ray Buktenica, Rick Avery, Max Daniels, Vince Deadrick Jr., Kimberly Flynn, Steven Ford, Farrah Forke, Niki Harris, Patricia Healy, Paul Herman, Cindy Katz, Brian Libby, Dan Martin, Rick Marzan, Terry Miller, Daniel O'Haco, Mario Roberts, Thomas Rosales Jr., Kai Soremekun, Rey Verdugo, Yvonne Zima. Productora: Warner Bros./Regency Enterprises/Forward Pass/Art Linson Productions. Duración: 172 minutos. 
Sinopsis argumentalNeil McCauley (Robert De Niro) es un experto ladrón. Su filosofía consiste en vivir sin ataduras ni vínculos que puedan constituir un obstáculo si las cosas se complican. Su banda la forman criminales profesionales tan cualificados que pueden incluso impresionar al detective Vincent Hanna (Al Pacino), un hombre que vive tan obsesionado con su trabajo que llega a poner en peligro su vida sentimental. Cuando la banda de McCauley prepara el golpe definitivo, y el equipo de Hanna se dispone a evitarlo, cada uno de ellos comprende que tiene que vérselas con la mente más brillante a la que se ha enfrentado en su carrera. 
Nominaciones y premiosAsociación de Críticos de Chicago: 4 nominaciones, incluyendo mejor película.
ComentarioHeat está basada en la historia real de Neil McCauley, un criminal y ex prisionero de Alcatraz que fue rastreado por el detective Chuck Adamson en 1964. La cinta fue un éxito comercial y en la crítica y estuvo fue clasificada con el número 38 en la lista de las mejores 500 películas de todos los tiempos publicada por la revista Empire.

Las mejores películas de culto de la historia del cine (LXIII)

El increíble hombre menguante (The Incredible Shrinking Man, 1957), de Jack Arnold

La película cuenta la historia de Scott Carey, un hombre que se ve afectado por una extraña mutación tras entrar en contacto con una mezcla de niebla radiactiva e insecticida durante una agradable travesía en barco en compañía de su mujer. Sin advertirlo en un principio, Scott comienza a menguar hasta quedar reducido a unos pocos centímetros. Sus intentos por encontrar un remedio a esta situación se ven frustrados ante los límites de la ciencia médica, que no halla respuesta para el mal que le aqueja. Esta metamorfosis obligará a Scott a enfrentarse a peligros para los que no estaba preparado, además de afectar a su forma de ser y ver el mundo. Así, deberá exprimir su ingenio para sobrevivir en una escala nueva, en la que se convierte en juguete o fuente de alimento de los animales que le rodean.
 Después de la aparición de la televisión, los estudios cinematográficos tuvieron que luchar para continuar llenando los cines con productos espectaculares. La Universal optó por realizar filmes de ciencia-ficción de serie B, teniendo en Jack Arnold a uno de sus directores más prolíficos en este campo. En el caso de El increíble hombre menguante, Arnold dirigió una angustiosa película donde la cotidianidad se convertía en una pesadilla. La historia está basada en una novela de Richard Matheson, autor asimismo del guion. La productora obligó a Matheson a incluir una moraleja católica al final de la cinta, pero esto no impidió que aún hoy en día siga considerado como uno de los mejores ejemplos del género fantástico de los años 1950. Destacan también los logrados efectos especiales que, elaborados con escaso presupuesto, todavía resultan creíbles.

Mank, en Netflix: hemos clasificado todas las películas de David Fincher, de peor a mejor (II)

(cont.)

6.- Mank (2020)

Biopic sobre Herman Mankiewicz, guionista de "Ciudadano Kane", que repasa el proceso de rodaje de la obra maestra de Orson Welles dirigida y estrenada en 1941.
En Mank, David Fincher disecciona una de las polémicas más famosas de la historia del cine: quién escribió realmente el guion de Ciudadano Kane (1941), una de las mejores películas del séptimo arte -quizá la más legendaria de todas, como decía la crítica de cine Pauline Kael- con un por aquel entonces jovencísimo Orson Welles detrás de las cámaras. Este provenía del mundo del teatro y acababa de cumplir los 25 años cuando empezó a filmar este, su primer largometraje. Al lado de Welles estuvo Herman J. Mankiewicz, el Mank que da nombre al título, un guionista de estudios, hermano mayor del director Joseph L. Mankiewicz, descrito como el hombre más divertido de la época en Nueva York, que luchó y luchó contra el director para que se le concediera un crédito como autor del libreto. La cinta, tremendamente revolucionaria a un nivel estético y muy crítica con el ‘establishment’ del momento, fue nominada a nueve estatuillas de la Academia y se llevó sólo un Oscar, precisamente en la categoría de mejor guion original para Welles y Mankiewicz, que ya había colaborado en películas como Un hombre de mundo (1931), Cena a las ocho (1933) o El mago de Oz (1939), pero que siempre consideró Ciudadano Kane como su mejor obra. Él se inventó aquello de "Rosebud", supuestamente tras apostar en las carreras a un caballo llamado Old Rosebud. Aunque hay otras teorías, como que así era como llamaba el inventor de la prensa amarilla William Randolph Hearst a cierta parte íntima de su querida. Tom Burke interpreta a Welles, mientras que el oscarizado Gary Oldman hace de Mankiewicz. Juntos crearon a Charles Foster Kane, el megalómano magnate de la prensa que, en realidad, parodiaba al todopoderoso Hearst, que incluso llegó a prohibir que sus periódicos mencionaran la película. Mank, por tanto, es un ácido retrato del Hollywood de los años 30 y 40, la era dorada del cine, y, por supuesto, un análisis sobre cómo se hacía magia entre bambalinas cuando los titiriteros que movían los hilos en el celuloide eran hombres como Louis B. Mayer, presidente de los míticos Metro-Goldwyn-Mayer; Irving G. Thalberg, vicepresidente y jefe de producción de MGM, o David O. Selznick, productor de Lo que el viento se llevó (1939) y Rebeca (1940), sustituto de Thalberg en MGM y ex de Paramount y de RKO, distribuidora de Ciudadano Kane, antes de volverse independiente. Todos ellos, Mayer (Arliss Howard), Thalberg (Ferdinand Kingsley) y Selznick (Toby Leonard Moore), salen en Mank. Y lo mismo ocurre con Hearst (Charles Dance) o con la actriz de Amores en Hollywood Marion Davies (Amanda Seyfried), amante en la vida real del célebre prohombre y empresario, con quien tuvo un romance hasta la muerte de él en 1951. Hearst creía que el personaje de Susan Alexander Kane -interpretado por Dorothy Comingore-, segunda mujer del protagonista de Ciudadano Kane, estaba inspirada en Davies -pese al desmentido de Welles. Y ese fue el motivo por el que intentó destruir la cinta a toda costa.

5.- El juego (The Game, 1997)

Nicholas Van Orton (Michael Douglas) es un hombre de negocios multimillonario que lo tiene todo. El día de su cumpleaños, su hermano Conrad (Sean Penn) le regala una tarjeta de invitación de CRS; una compañía que, según afirma el hermano de Nicholas, te hace la vida divertida. Nicholas descubre que la compañía ha instalado una oficina en una planta del edificio donde él trabaja. Acude allí a aclararse sobre el regalo de su hermano, y le explican que lo que le ofrecen consiste en participar voluntariamente en un juego especialmente diseñado "para que se divierta"; Nicholas accede y le someten a una serie de exámenes psicológicos y físicos de rutina, con el objeto de medir sus reacciones. Poco después de abandonar su lugar de trabajo ese día, empieza a verse envuelto en un incidente o suceso extraño tras otro, con la permanente sospecha de que tratan de capturarlo y de que todo (salvo algunas cosas), sin importar las circunstancias, parece preparado para que no pueda escapar. Cruza la línea de lo real y lo irreal mientras el juego avanza y cada vez peligra más la vida de los participantes, se verán las verdaderas intenciones de este juego, diseñado especialmente para cada persona. El juego es una especie de yincana de pruebas físicas y psicológicas que Nicholas tendrá que ir superando.

4.- El curiosos caso de Benjamin Button (The Curious Case of Benjamin Button, 2008)

Un hombre (Brad Pitt) nace con ochenta años y va rejuveneciendo a medida que pasa el tiempo; es decir, en lugar de cumplir años los descumple. Esta es la historia de un hombre extraordinario, de la gente que va conociendo, de sus amores y amistades, pero sobre todo de su relación con Daisy (Cate Blanchett), la mujer de su vida. . Dejando de lado la tensión psicológica de cintas como " el director David Fincher se embarcó en este monumental proyecto cinematográfico. Un drama fantástico con un colosal presupuesto de 120 millones de euros y una premisa muy original basada en un relato de Francis Scott Fitzgerald. El proyecto había ido dando tumbos desde los 80, cuando se compraron los derechos de la narración. Tras considerarse directores como Frank Oz o Steven Spielberg y actores de la talla de Tom Cruise o John Travolta, finalmente se optó por el tándem Fincher-Pitt. El resultado fue un excelente éxito de taquilla y 13 nominaciones a los Oscar de 2009. Pese a ello, la cinta fue una de las grandes perdedoras de los premios de la Academia. Slumdog Millionaire le arrebató la mayoría de estatuillas y solo se quedó con tres galardones (dirección artística, maquillaje y efectos visuales), que premiaban las increíbles proezas técnicas del filme. No fue nada fácil, puesto que Brad Pitt tuvo que someterse a sesiones de maquillaje de hasta cinco horas diarias.

3.- Perdida (Gone Girl, 2014)

Perdida ahonda en la historia de Nick (Ben Affleck), un ex periodista casado con Amy Dunne, cuyo matrimonio hace aguas por todas partes. En un acto por intentar reflotarlo, ambos deciden montar un restaurante con ayuda de una de las hermanas de Nick, aunque la idea no prospera. En el día del quinto aniversario de bodas, Amy desaparece misteriosamente. Rápidamente, todas las sospechas sobre quién lo ha llevado a cabo caen sobre Nick. Ante los medios aparece impasible. Adaptación del best-seller Perdida, de Gillian Flynn. La actuación de Rosamund Pike fue particularmente elogiada, y recibió nominaciones para un premio Óscar, BAFTA, Globo de Oro y un Premio del Sindicato de Actores a la Mejor Actriz. Otras nominaciones incluyeron un Globo de Oro al mejor director para Fincher y un Globo de Oro, un BAFTA y un Premio de la Elección de la Crítica para el guion adaptado de Flynn, recibiendo el premio por este último. La película más taquillera hasta la fecha del cineasta de culto David Fincher. La cinta está protagonizada por un Ben Affleck  que para poder trabajar en la película aplazó sus proyectos como director (aunque no como actor, como atestigua el cambio físico que experimenta a lo largo del metraje, debido al duro entrenamiento que siguió para convertirse en Batman) y una Rosamund Pyke.

2.- El club de la lucha (Fight Club, 1999)

Un joven hastiado de su gris y monótona vida lucha contra el insomnio. En un viaje en avión conoce a un carismático vendedor de jabón que sostiene una teoría muy particular: el perfeccionismo es cosa de gentes débiles; sólo la autodestrucción hace que la vida merezca la pena. Ambos deciden entonces fundar un club secreto de lucha, donde poder descargar sus frustaciones y su ira, que tendrá un éxito arrollador. l. Basado en la primera novela de Chuck Palahniuk, "El club de la lucha" es un filme sorprendente, con una historia inquietante sobre las frustraciones que provoca el mundo capitalista y consumista que nos rodea. Con un guion tremendamente agudo, que levantó ampollas por su nihilismo, violencia, provocación e incorrección política, el director David Fincher consiguió una película que atrajo más a la crítica que al público, pero que con el tiempo se convirtió en una cinta de culto. Edward Norton se consolidó como uno de los mejores actores del momento, bordando el papel de joven falto de ideales y perdido en el consumismo (su mayor aspiración es poseer una casa amueblada en Ikea). Brad Pitt también logró una convincente interpretación en el papel de Tyler. Asimismo, se puede vislumbrar en un papel secundario a Jared Leto, quien termina desfigurado.

1.- Seven 

Somerset es un veterano detective que se encuentra a punto de jubilarse y que conoce al joven policía Mills. Juntos deberán investigar el asesinato de un hombre obeso que ha sido atado y obligado a comer hasta la muerte. Los crímenes se suceden mientras los dos detectives muestran sus talantes opuestos, uno paciente y racional, y el joven más impetuoso. Pronto averiguan que los crímenes son obra de la misma persona, ya que ésta deja numerosas anotaciones procedentes de diversas lecturas que ha ido realizando de una serie de libros de temática religiosa. De este modo, Somerset y Mills no tardan mucho en descubrir que la serie de asesinatos está inspirada en los siete pecados capitales: cada uno de los muertos había incurrido en éste u otro pecado, y había sufrido un terrible castigo en consonancia. La pareja de detectives, pese a sus grandes diferencias, tendrá que trabajar duro para conseguir detener a un asesino fanático y meticuloso que siempre parece ir un paso por delante de ellos, pues los asesinatos no dejan de sucederse y la lista de pecados se va acortando dramáticamente. Un intenso, claustrofóbico y angustioso thriller cuya estética y narrativa sirvieron de fuente de inspiración posterior hasta la saciedad. Fue la segunda película del director David Fincher, cuya ópera prima, Alien 3, había recibido más críticas que alabanzas. Sin embargo, en su nuevo trabajo, el cineasta realizó una película que supo alejarse de todos los tópicos del género y construir un universo propio, tanto a nivel estético como narrativo (un tratamiento de personajes más profundo del habitual y un villano a la altura de los mejores del género). Todo ello convirtió a Seven en un inmenso éxito de taquilla que sirvió, además, para demostrar que su única intérprete femenina, Gwyneth Paltrow, era bastante más que la entonces novia de Brad Pitt.

sábado, 5 de diciembre de 2020

Efemérides de cine: El volar es para los pájaros

El 5 de diciembre de 1970 se estrenó la película estadounidense El volar es para los pájaros (Brewster McCloud), dirigida por Robert Altman e interpretada por  Bud Cort, Sally Kellerman, Michael Murphy, Shelley Duvall, William Windom, Rene Auberjonois, John Schuck, Stacy Keach. Productora: Metro-Goldwyn-Mayer (MGM). Duración: 104 minutos. 
Sinopsis argumental: Brewster McCloud es un joven de Houston cuya mayor ilusión es conseguir volar como los pájaros. Para ello, con la ayuda de su dulce amiga Louise, construye un par de alas de tamaño humano que deberían permitirle realizar su sueño. Mientras todo esto ocurre, empiezan a aparecer por la ciudad una serie de cadáveres, entre ellos el del jefe de Brewster, cubiertos por excrementos de ave. La policía local llama a un detective de San Francisco, Frank Shaft, para que investigue el misterioso caso.
Nominaciones y premiosCírculo de Críticos de Nueva York: Nominada a mejor director.
ComentarioTras el gran éxito de M.A.S.H., el director Robert Altman volvió a trabajar con uno de los protagonistas de la célebre sátira bélica, Bud Cort, en esta comedia de fantasía cuyo tema principal es la lucha entre la creatividad humana y la rigidez del orden establecido. Se conmemora el quincuagésimo aniversario de su estreno. 

Las mejores películas de culto de la historia del cine (LXII)

El séptimo sello (Det sjunde inseglet, 1957), de Ingmar Bergman

Ambientada en la Europa medieval durante la peste negra, relata el viaje de un caballero cruzado (Max von Sydow) y el desarrollo de una partida de ajedrez que él juega con la Muerte (Bengt Ekerot), la cual ha venido a tomar su alma. Bergman desarrolló la trama de la película basándose en una pieza teatral suya titulada Pintura sobre tabla. El título hace referencia a un pasaje tomado del libro del Apocalipsis, que se utiliza tanto al principio como al final del filme. La película empieza con las siguientes palabras: "Y cuando el Cordero rompió el séptimo sello del rollo, hubo silencio en el cielo durante una media hora". (Ap 8:1) Aquí, la frase "silencio en el cielo" hace alusión al "silencio de Dios", el cual es el tema principal de la película. Una de las grandes películas de todos los tiempos, y el título definitivo de la carrera del sueco Ingmar Bergman. La imagen del caballero medieval jugando al ajedrez con la muerte se ha convertido, con el tiempo, en una de las más recordadas del siglo XX. El séptimo sello demostró la capacidad de Bergman de conjugar la metafísica de la historia que narra, con los aspectos físicos del paisaje como las rocas o el cielo. En ella, el cineasta escandinavo contó con las colaboraciones inestimables de Max Von Sydow y Bibbi Andersson, así como de un impagable Bengt Ekerot, que dio a su papel de La Muerte un toque de malévola ironía. Como curiosidad, comentar que en España la película fue manipulada por la censura para difundir la imagen del director sueco como un incansable buscador de Dios. Vista con el metraje original, la película es sencillamente inolvidable y es considerada un gran clásico del cine universal.