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miércoles, 24 de septiembre de 2025

Efemérides de cine: El unicornio

El 24 de septiembre de 1975 se estrenó la película francesa El unicornio (Black Moon), dirigida por Louis Malle e interpretada por Cathryn Harrison, Therese Giehse, Alexandra Stewart, Joe Dallesandro. Productora: Coproducción Francia-Italia-Alemania; Nouvelles Éditions de Films (NEF), Bioskop Film. Duración: 100 minutos. 
Sinopsis argumental: Huyendo de una guerra mundial entre hombres y mujeres, la joven Lily persigue a un unicornio que la lleva a una casa donde viven una anciana que habla con las ratas, una joven que da de mamar a la anciana y el hermano mellizo y mudo de la joven, que tala árboles que sangran... 
Nominaciones y premios: Premios César: Mejor fotografía, mejor sonido.
ComentarioUna película de corte fantástico, escrita y dirigida por el francés Louis Malle en inglés, una especie de "Alicia en el país de las maravillas" en clave retorcida. Se trata de una historia desasosegante y ensoñadora, con apenas diálogos, a la que no hay que buscar demasiado sentido, y que lo que busca es ofrecer un conjunto de escenas surrealistas, a cual más desconcertante, incluida una interpretación de un pasaje del Tristán e Isolda de Wagner, servidas con una hermosísima fotografía de Sven Nykvist. Protagoniza la película Cathryn Harrison, nieta de Rex Harrison, y también se puede ver a la veterana actriz alemana Therese Giehse. Se conmemora el quincuagésimo aniversario de su estreno. 

martes, 25 de julio de 2023

Clásicos de cine: Ascensor para el cadalso

Ascensor para el cadalso (Ascenseur pour l'Echafaud, 1958), de Louis Malle 

Primer largometraje de ficción del francés Louis Malle, adapta una novela de Noël Calef. El film arranca con un crimen, ejecutado con escalofriante frialdad por Julien Tavernier, un antiguo militar empleado en una importante empresa armamentística. La víctima es Simon Carala, el capitoste de la empresa, y el motivo tan antiguo como el sol, la relación adúltera que Tavernier mantiene con Florence, la esposa. El caso es que el asesinato ha sido perfectamente planeado para que parezca un suicidio, pero Tavernier no cuenta con que algo pueda salir mal. Y ese 'algo' le va a dejar colgado en el ascensor de las oficinas de la empresa todo el fin de semana, mientras Florence sospecha que su amante le engaña con otra, y las pruebas de un doble crimen que nada tiene que ver con el antes descrito apuntan a Tavernier como su ejecutor.
Malle dirige con increíble talento, sabe crear una atmósfera de suspense muy hitchcockiana, a la par que los personajes de la película -estupendos Jeanne Moreau y Maurice Ronet- remiten al mejor cine negro. Muchísimas escenas brillan por su falta de palabras, todo se cuenta de forma visual. Aunque ciertamente apoya, y mucho, la excelente banda sonora jazzística de Miles Davis.

martes, 16 de mayo de 2023

Lacombe Lucien y Adiós, muchachos vuelven a los cines: dos películas de Louis Malle que conmocionaron a Francia

Son dos películas sobre la Ocupación alemana de Francia durante la II Guerra Mundial que se responden y no funcionan la una sin la otra. Lacombe Lucien y Adiós muchachos, de nuevo en los cines desde el pasado 10 de mayo, han puesto, con trece años de diferencia, a los franceses cara a cara con su historia.
En la Francia de los años 1970, Louis Malle acusa casualmente a todos los franceses de haber sido colaboradores potenciales. En Lacombe Lucien (1974), su joven héroe es un adolescente campesino del Lot que, en junio de 1944, cuyo padre está prisionero en Alemania y cuya madre se acuesta con su jefe, intenta ingresar en la Resistencia. Rechazado por el cabecilla local, ingresa por azar en la Gestapo francesa (dirá "policía alemana" a lo largo de la película. Con una capacidad asombrosa para amoldarse a lo que su nuevo puesto le exige, su vida cambia cuando se enamora de France, la hija de un sastre judío.
Es la "ambigüedad del mal", estilo Hannah Arendt: el joven piensa, pero no piensa. Según la película, ni siquiera sería responsable de sus acciones. Excepto que, no es tan estúpido, Lucien suele hacer pequeños cálculos para aprovechar esta colaboración fortuita. Y luego, en la apertura, Malle lo presentó matando un pájaro con una honda… frente a un cartel de Pétain. Lacombe Lucien, moreno, solo está interesado en los colaboradores y la cobardía de los demás.
La película provocó polémica en Francia al atreverse con un tema tabú: la postura de la sociedad civil francesa ante la ocupación nazi. Además cuestiona la idealización de la Resistencia francesa entre 1940 y 1944, que tras la guerra consideró a héroes y artífices de la recuperación del país a los miembros de la Resistencia. Estuvo nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa.
Pierre Blaise en Lacombe Lucien (1974)
Adiós muchachos (Au revoir les enfants, 1987) está realizada en un tono absolutamente autobiográfico, pues Louis Malle reconstruye su propia infancia a partir de hechos reales. La relación del niño con la madre, a la que adora y respeta, y su hermano mayor, que le permite el placer de lecturas como las 1001 noches, se corresponde absolutamente con la vida de Malle. También cierto odio y desinterés hacia su padre (presente en la historia por leves comentarios). El cineasta francés desvela públicamente los fantasmas de su infancia, básica para su posterior formación cultural, sentimental y cinematográfica. La película, hermosa, sutil y contenida, de exquisita sensibilidad e impecable construcción narrativa, aborda temas como la infancia, la amistad, la pérdida de la inocencia, la lealtad o el antisemitismo en tiempos de la Segunda Guerra Mundial.
La obra  nos traslada a una fría mañana de enero de 1944 en el patio del Pequeño Colegio del Carmen, un internado católico al sur de París cerca de Fontenebleau en el que el futuro cineasta cursaba estudios. Un recuerdo que persiguió a Malle hasta el final de sus días. Es la propia voz del realizador la encargada de cerrar la película para ratificarlo. “Han pasado – confiesa- más de 40 años [de aquello] pero hasta el día de mi muerte, yo recordaré cada segundo de esa mañana de enero”.
El joven Gaspard Manesse en Adiós, muchachos (1987), por el que Louis Malle obtuvo el León de Oro en la Mostra de Venecia y sietes premios Cesar al año siguiente

miércoles, 28 de abril de 2021

Efemérides de cine: Un soplo en el corazón

El 28 de abril de 1971 se estrenó la película francesa Un soplo en el corazón (Le souffle au coeur), dirigida por Louis Malle) e interpretada por Lea Massari, Benoît Ferreux, Daniel Gélin, Michael Lonsdale, Ave Ninchi, Gila von Weitershausen, Marc Winocourt, Henri Poirier, Micheline Bona, Liliane Sorval. Productora: Coproducción Francia-Italia; Marianne Productions/Vides Cinematografica/Nouvelles Éditions de Films. Duración: 115 minutos. 
Sinopsis argumental: Laurent Chevalier (Benoît Ferreux) un chico de 14 años, crece en la década de 1950, en Dijon, Francia. Su padre (Daniel Gélin) un ginecólogo de actitud conservadora; y su madre Clara (Lea Massari) que es italiana, que trata a sus tres hijos, especialmente a Laurent, más como una hermana que una madre. Laurent y sus hermanos descubren el mundo yendo a bares y bebiendo alcohol. Laurent vive su primera experiencia sexual cuando sus hermanos le presentan a la prostituta Freda (Gila von Weitershausen). Cuando Laurent es diagnosticado con fibrilación cardíaca, Clara le acompaña a unas termas para su recuperación. Allí, Clara encuentra a su amante. Laurent parece estar interesado por chicas de su edad en el balneario, pero en verdad, ha puesto sus ojos en su madre. En el transcurso del tiempo se desarrolla una relación entre Laurent y su madre cada vez más intima.
Nominaciones y premios: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película); Nominada al Oscar: Mejor guión original.
ComentarioLouis Malle trató el tema del incesto sin valorización moral. Sin embargo, la película fue rechazada por la censura e incluso prohibida temporalmente en Italia. Una obra maestra, de la que se conmemora el quincuagésimo aniversario de su estreno. 

viernes, 23 de octubre de 2020

Por el estreno de Druk (Another Round)... (IV)

(cont.)

19.- Mañana lloraré (1955), de Daniel Mann

El guion fue adaptado por Helen Deutsch y Jay Richard Kennedy desde 1954 autobiografía de Lillian Roth, Mike Connolly y Gerold Frank. La película ganó el Premio Oscar al Mejor Diseño de Vestuario para Helen Rose y se inscribió en el Festival de Cine de Cannes de 1956, obteniendo el Premio a la Mejor interpretación femenina para Hayward. Cuenta la historia de Lillian Roth, una estrella de Broadway que se rebela contra la presión de su madre dominante y reacciona ante la muerte de su prometido al convertirse en alcohólica.

20.- Gervaise (1956), de René Clement

Inspirada en la novela de 1877, L'Assommoir de Émile Zola. París, de 1852. Las desgracias y la ruina de Gervaise, lavandera abandonada con su hijo Étienne por su amante Lantier. Se convierte en la esposa de Coupeau, un valiente techador a quien un accidente condena a la inacción, al alcoholismo y a la enfermedad. Tienen una hija, Nana. A pesar de su coraje y también de la amistad y el amor del herrero Goujet, Gervaise no puede luchar contra la degradación de Coupeau que destroza la la ropa lavada que tanto le costó ganar y que era su razón de vivir. El odio y la perfidia de Virginie, a quien una vieja historia la vincula, y la condición social de los trabajadores de la época, la hacen hundirse en el alcoholismo, mientras la pequeña Nana se queda sola y en la calle.

21.- La malcasada (Anzukko, 1958), de Mikio Naruse

Anzukko (albaricoque), apelativo familiar con que se conoce a la joven Kyoko, comienza como una de esas típicas películas de Ozu de hijas casaderas, para, a la media hora, centrarse en la incipiente vida conyugal; sólo que esta no es un placentero discurrir  sino que se transforma en una existencia frustrante y gris. Y es que Anzukko podía haber elegido entre cinco o seis pretendientes, pero, tras rechazarlos a todos, esa suerte en la que ella misma cree le asigna un hombre vago y egoísta, un literato mediocre que, contraviniendo su promesa de compromiso, se niega a trabajar en nada que no sean sus novelas. Y mientras el marido se hunde progresivamente en la ignominia, la mujer resiste con resignación japonesa, haciendo de su existencia un combate sin fin, en el que, como al final dice su padre, el profesor Hirayama, “los hombres pierden un instante, pero las mujeres pierden toda la vida”.

22.- Días de vino y rosas (Days of Wine and Roses, 1962), de Blake Edwards

Oscar a la mejor canción. La película es una adaptación de un dramático televisivo homónimo de mucho éxito que se había emitido en 1958 como episodio de la serie de antología Playhouse 90, de la CBS, dirigido por John Frankenheimer y con Cliff Robertson, Piper Laurie y Charles Bickford como actores principales. Con guion del mismo autor, J.P. Miller, se esperaba que la adaptación al cine fuera dirigida por Frankenheimer; sin embargo, el productor cambió el reparto y reemplazó al director. Joe Clay (Jack Lemmon) conoce a Kirsten Arnesen (Lee Remick), una brillante secretaria de la que se enamora, y se acaban casando. Tienen un bebé, y todo parece ir bien. Pero Joe bebe cada vez más y, lo que es peor, arrastra también a su mujer, que es abstemia. Los dos se convierten en alcohólicos, y en sus ratos sobrios piensan en cómo dejar la bebida. Uno de los dramas más certeros sobre el alcoholismo.

23.- Un mono en invierno (Un singe en hiver, 1962), de Henry Verneuil

Albert, un veterano de guerra que prometió no volver a beber jamás si él y su mujer sobrevivían al conflicto, rompe su promesa cuando conoce a un joven soñador que trata de superar, refugiándose en el alcohol, una relación amorosa de la que tiene una hija que apenas ve. Comedia ambientada en la época de la ocupación, cuyo principal protagonista es el alcohol, ingerido en cantidades industriales por sus dos protagonistas: un anciano veterano de guerra a quien tiene sin cuidado el invasor nazi, y un joven soñador, cuya máxima ilusión es viajar a España y allí convertirse en torero. Una cinta del francés Henri Verneuil con un magnífico duelo interpretativo entre Jean Gabin (a quien el realizador ya había dirigido en dos ocasiones: “Des gens sans importante” y “El presidente”) y Jean-Paul Belmondo (otro actor habitual del director).

24.- El fuego fatuo (Le feu follet, 1963), de Louis Malle

Alain es un burgués de 30 años. Aunque acaba de salir de una cura de desintoxicación alcohólica, está decidido a suicidarse. Al volver a París, se concede un plazo de 24 horas para encontrar, a través de sus antiguos amigos, razones para no matarse. Pero no las encuentra ni en la vida intelectual de unos, ni en la afiliación en la extrema derecha de los otros. Esta adaptación de la novela homónima de Pierre Dru La Rochelle, es para la crítca una de las mejores obras de los años 1960 del director Louis Malle. Destaca la interpretación de Maurice Ronet en el papel de Alain, basado en la personalidad del escritor Jacques Rigaut, quien se suicidó en 1929. La musa del cineasta, Jeanne Moreau, también aparece en esta película, que ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia.
(cont.)

martes, 23 de octubre de 2018

Cine para niños; ¡Reivindicamos las palabrotas!

Ellos juran, maldicen, dicen palabrotas. Los niños tienen, en estas películas, un lenguaje florido. ¡Una buena manera de ampliar su vocabulario en familia! Periódicamente, seleccionamos tres películas para niños y adolescentes de 8 a 12 años, elegidas de la historia del cine. Sí, nuestros niños dicen palabrotas, y a menudo muy fuertes. Es inútil negarlo. Los pequeños ángeles en casa, se convierten en el patio de recreo en demonios. Para presumir, coquetear, jugar con mayores, pero también para defenderse o herir. Fuera de nuestra vista, sus lenguas se aflojan, su vocabulario florece y se construye su personalidad. Compartir estas películas con ellos, es un poco penetrar en este jardín secreto que nos está prohibido.

Zazie en el metro (Zazie dans le métro, 1960), de Louis Malle

El resumen: Para poder estar con su amante, la madre de Zazie la manda a París, a casa de unos familiares. Pero la niña, que tiene doce años y con una lengua muy suelta, se escapa para recorrer París y conocer lugares y gentes nuevas.
Ideas para apreciarla: Algunas personas dirán que este trabajo cuasi experimental de Louis Malle es demasiado inconexo y caprichoso para seducir a las generaciones más jóvenes. Prepárese para "Pero no entendemos nada" y otros "¿Qué es esto? "… ¡Agárrese fuerte ! Esta "cosa" les permitirá burlarse de los personajes históricos sagrados en los libros de texto (y aprender de paso las obsoletas para impresionar a los amigos): "¿Napoleón?, mi culo ¡No me interesa nada este jilipollas! "
Lo que aprenderán: Ver Zazie entre dos éxitos de taquilla, es descubrir una obra del cine no sea siempre un producto formateado, o una sucesión de viñetas ordenadas, para complacer al mayor número. A su manera, la película es tan original, tan irrespetuosa como su heroína - y su creador Raymond Queneau-. Una alegre composición de situaciones insensatas, entre la locura del circo (nos encontramos con Annie Fratellini) y la poesía de Jacques Tati.
Un momento a destacar: Zazie está en una mesa con su tío Gabriel. Ella le dice que quiere convertirse en institutriz. ¿Por qué esa vocación? "¡Para enfadar a los niños!", afirma ella con una gran sonrisa sucia. O, seré un astronauta ... ¡Para ir a mear a los marcianos!".

La guerra de los botones (La Guerre des boutons, 1962), d’Yves Robert

El resumen: A mi derecha, Velrans. A mi izquierda, Longeverne. Presentamos la pelea ancestral que enfrenta desde siempre a un pueblo contra otro. Sobre todo, a los escolares, quienes, combaten ferozmente en los campos de margaritas (cortando a lo vivo los famosos los botones del pantalón, una violación manifiesta de la Convención de Ginebra), aumentado así la escalada de la contienda...
Ideas para apreciarla: Si, esta cómica disputa está en blanco y negro. Si, los beligerantes ahora tienen la edad de tu papá. Y ¿entonces? Frente a la pícara de cámara de Yves Robert, estos chicos de ayer -los inolvidables Lebrac o Petit Gibus (al que debemos la célebre frase: "Si lo hubiera sabido, habría venido"), son más inquietos, vivaces y auténticos que muchos jóvenes héroes actuales.
Lo que aprenderán: Además de muchas imprecaciones tan anticuadas como rústicas ("¡Los de Velrans son unos debiluchos!"), no necesariamente indispensable para la buena educación del pequeño cinéfilo ("¡pero, si aleccionadoras!"), La guerra de los botones insufla una libertad intacta, la imagen de una infancia errante y absentista de otra época. La prueba que el blanco y negro puede ofrecer una experiencia... muy coloreada.
Un momento a destacar: La mejor manera de impedir que nos corten los botones, es no llevarlos, ni las ropas que los tienen. Los escolares se dirigen al combate, con el alma intrépida y las nalgas al aire. Efecto sorpresa garantizado en el enemigo, y de carcajadas para todos los demás. 

Génial, mes parents divorcent! (1991), de Patrick Braoudé

El resumen: En la pequeña escuela primaria de una tranquila ciudad, los Yvelines protagonizan una guerra, pero no de botones, sino de ovejas. Las ovejas negras, los hijos de los divorciados, señalados con el dedo por las otras ovejas, los que siguen mansamente a su heroico opresor cuyos padres continúan juntos... por el momento. El enfrentamiento se resume en dos réplicas emblemáticas: "A partir de ahora, los divorciados con los divorciados. -¡Y los idiotas con los idiotas! ¡Los nombres de los pájaros y los cubos de agua volarán en los baños!
Ideas para apreciarla: Cierto, nos encontramos en 1991, no hay smartphones, de Playstation 4, de Fortnite, la ropa está anticuada y no se baila el hip hop o el reguetón. Pero la película  de Patrick Braoudé da la palabra a los niños como raramente se ha hecho. Una palabra libre, ingenua y pertinente, de las que nacen propósitos tan tiernos como con vulgares. Es la lengua del "colegio", opùesta a la del "hogar". ¡Todos los niños encontrarán en ella y apreciarán el hecho de mque los adultos hayan sido totalmente olvidados! Y después, hay un lento final y una "sopa de lenguas", Y esto, es intemporal...
Lo que aprenderán: El asunto del divorcio, también, es intemporal. En su momento, la película había suscitado un arduo debate social y parecía (ligeramente) transgresora, tanto para los hijos como para los padres. Hoy, el divorcio no es un tema tabú pero los sufrimientos que acarrean están siempre presentes. La película puede ayudar a algunos niños a dar un paso atrás sobre los comportamientos inadecuados de los compañeros de clase frente a la diferencia, sea cual sea. Con un tono cercano al que usan ellos.
Un momento a destacar: La secuencia, a mitad de película, cuando la guerra entre los clanes se está librando. las escenas de ataques y contraataques se encadenan a un buen ritmo y someten a los  cigomáticos a una dura prueba. En el menú, palos, insultos, golpes en clase cuando cuando la profesora nos da la espalda, balonazos en pleno pecho, la cabeza metida en el plato de puré en el comedor escolar, y ¡camemberts aplastados en los cuadernos!

miércoles, 3 de enero de 2018

Efemérides de cine: Historias extraordinarias

En 1968 se estrenó la película francesa Historias extraordinarias (Histoires extraordinaires), dirigida por Federico Fellini, Louis Malle, Roger Vadim e interpretada por Jane Fonda, Alain Delon, Brigitte Bardot, Terence Stamp, Salvo Randone, Peter Fonda, James Robertson Justice, Marlène Alexandre, Marie-Ange Aniès, David Bresson, Georges Douking, Philippe Lemaire, Carla Marlier. Productora: Coproducción Francia-Italia; Les Films Marceau/Produzioni Europee Associate (PEA)/Cocinor. Duración: 121 minutos. 
Sinopsis argumentalTres directores trasladan a la pantalla tres relatos de Edgar Allan Poe sobre almas atormentadas por el sentimiento de culpa, la lujuria y la codicia: Federico Fellini rueda Toby Dammit; Louis Malle, William Wilson", y Roger Vadim, Metzengerstein
Nominaciones y premios: Sindicato Nacional de Italia de Críticos de Cine: Nominada a mejor diseño de vestuario (Piero Tosi).
ComentarioPelícula de episodios que emulaba a las realizadas en el Reino Unido, casi siempre eran películas de terror  y supone un acercamiento a la obra de Edgar Allan Poe de forma muy diferente a lo realizado por Roger Corman en su famoso ciclo dedicado al escritor de Boston. Se conmemora el quincuagésimo aniversario de su estreno.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Efemérides de cine: El ladrón de París

El 22 de febrero de 1967 se estrenó la película francesa El ladrón de París (Le voleur), dirigida por Louis Malle con Jean-Paul Belmondo, Marie Dubois, Paul Le Person, Julien Guiomar, Geneviève Bujold, Christian Lude, Françoise Fabian, Marlène Jobert, Bernadette Lafont. Productora: Coproducción Francia-Italia; Compania Cinematografica Champion/ Les Productions Artistes Associés/Nouvelles Éditions de Films (NEF). Duración: 120 minutos. 
Sinopsis argumentalGeorge Randal es un ladrón que entiende y justifica su actividad delictiva como una forma de rebelión contra la burguesía, clase social a la que detesta. El robo es una profesión que Randal lleva ejerciendo desde niño y gracias a la cual se ha enriquecido lo suficiente para acabar, paradójicamente, viviendo al más puro estilo burgués.
ComentarioSéptimo largometraje de Louis Malle. Escrito por él en colaboración con Jean-Claude Carrière y Daniel Boulanger (diálogos), se inspira libremente en la novela Le voleur (1897), de Georges Darien. Se conmemora el quincuagésimo aniversario de su estreno. 

lunes, 20 de octubre de 2014

Efemérides de cine: El fuego fatuo

El 15 de octubre de 1963 se estrenó la película francesa El fuego fatuo (Le feu follet), escrita y dirigida por Louis Malle. Protagonizada por Maurice Ronet, Léna Skerla, Jeanne Moreau, Yvonne Clech, Hubert Deschamps, Jean-Paul Moulinot, Mona Dol, Pierre Moncorbier, René Dupuy, Bernard Tiphaine, Bernard Noël, Ursula Kubler, Alexandra Stewart, Jacques Sereys, Tony Taffin. Productora: Nouvelles Editions du Films.
Sinopsis argumentalAlain Leroy, un francés alcohólico, casado con una americana, está a punto de terminar un tratamiento de desintoxicación en una clínica privada. Antes de enfrentarse de nuevo a la vida cotidiana decide visitar a las personas a las que estuvo vinculado en el pasado. 
Nominaciones y premios: Festival de Cannes: Premios especial del jurado.
Comentario: Película que trata sobre la depresión y el suicidio. Se basa en un relato trágico, homónimo del colaboracionista Pierre Drieu La Rochelle.

viernes, 17 de octubre de 2014

Efemérides de cine: Mi cena con André

El 11 de octubre de 1981 se estrenó la película estadounidense Mi cena con André (My Dinner with André), dirigida por Louis Malle. Protagonizada por Wallace Shawn, André Gregory. Productora y distribuidora: Saga Productions Inc./The Andre Company.
Sinopsis argumental: Malle se atreve con una película sobre una conversación entre dos personas, obteniendo excelentes críticas en USA. Dándose vida a sí mismos, los actores y autores Wallace Shawn y André Gregory quedan una noche a cenar. Como buenos amigos, se empiezan a contar múltiples experiencias personales, a través de las cuales comienzan a surgir los grandes temas de la existencia. 
Nominaciones y premios: Elegida la mejor película del año por la Asociación de Críticos de Boston. 
Comentario: Dirigida por Louis Malle, y con guión creado por los dos protagonistas, Mi cena con André nos invita a enfrentarnos a lo que de verdad, al final, pesa en la vida. Título fundamental en la filmografía de Louis Malle. 

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Efemérides de cine: El unicornio

El 24 de septiembre de 1975 se estrenó la película francesa El unicornio (Black Moon), dirigida por Louis Malle. Protagonizada por Therese Giehse, Cathryn Harrison, Joe Dallesandro, Alexandra Stewart. Coproducción Francia-Italia-Alemania.
Sinopsis argumental: Huyendo de una guerra mundial entre hombres y mujeres, la joven Lily persigue a un unicornio que la lleva a una casa donde viven una anciana que habla con las ratas, una joven que da de mamar a la anciana y el hermano mellizo y mudo de la joven, que tala árboles que sangran... 
Nominaciones y premios: Premios César: Mejor fotografía, Mejor sonido.
Comentario: Atípica obra de Louis Malle. 
En la película aparecen animales mitológicos inexistentes (unicornio), flores que lloran, árboles que sangran, gallinas carnívoras, un ratón que habla, etc. El autor, a través de personajes extraños y de sus comportamientos absurdos, presenta una retahíla de preguntas, encaminadas a provocar la reflexión. La guerra mundial entre hombres y mujeres, plantea interrogantes sobre el sinsentido del machismo, la violencia doméstica, la marginación de la mujer en el trabajo y las variadas formas de explotación de que es víctima. Es absurda la guerra de la película, pero más absurdas son las guerras reales de género, que requieren la asunción universal de una cultura de igualdad. Las plantas no lloran y los árboles no sangran, pero ¿no sufre daño la flora por la contaminación creciente del planeta? Las ovejas simbolizan la mansedumbre y la sumisión al pastor que las cuida. Es ofensivamente absurdo que se amotinen contra él y le ahorquen, pero ¿no es más absurdo que los fuertes sometan y exploten a los débiles? Los niños y niñas que juegan y comen desnudos ¿no son el símbolo de la inocencia natural que la Humanidad ha perdido? El encuadre en el que se muestran de cara más de doscientos pavos y una cifra similar de ovejas, ante la fachada de la casa. La imagen, de pose, forma parte de la historia gráfica del cine.
La música, escasa, incluye fragmentos del acto II de Tristán e Isolda (Wagner), canciones del coro infantil de Radio France y solos de piano. La fotografía ofrece una brillante narración visual, de estética realista. Sven Nykvist manifestó que éste era uno de los trabajos de los que se sentía más orgulloso (obtuvo un Oscar). El guión desborda fantasía, imaginación y sentido del humor. La interpretación es muy correcta. Destaca Therese Giehse, en su papel de despedida del cine. La dirección construye una obra insólita y compleja, que sorprende y, en ocasiones, desconcierta.
La película glosa los absurdos de la vida e invita a la reflexión, la autocrítica y la cordura.