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lunes, 28 de agosto de 2023

Clásicos de cine: Yuma

Yuma (Run of The Arrow, 1957), de Samuel Fuller

Un ex combatiente del ejército confederado se niega a aceptar la rendición ante el
Norte y se une a los sioux. Tiempo después, cuando los indios se enfrenten a los militares estadounidenses, se ve obligado a elegir el bando en el que debe luchar.
Wéstern antirracista dirigido con buen pulso por Samuel Fuller y una de las películas más famosas de las rodadas en Hollywood por Sara Montiel (que, por cierto, fue doblada en la versión original por Angie Dickinson). En la película cabe destacar la indefinición del personaje protagonista, aunque es cierto que Rod Steiger lo interpretó con su vigor y convicción habituales. Como curiosidad, una de sus escenas más famosas -cuando está huyendo y sólo le enfocan los pies- fue altamente valorada por la crítica. Este plano no estaba ideado de ese modo, pero la lesión en el tobillo de Steiger -que le impedía caminar y, aún menos, correr- provocó que en esta escena fuera sustituido por uno de los extras. Enfocar sólo sus pies fue la única manera de esconder este cambio.
Técnicamente también fue novedoso: fue la primera película en usar petardos con sangre falsa para simular impactos de bala de manera realista.
Tras Veracruz, la española Sara Montiel volvió a intervenir en un western de Hollywood.

jueves, 15 de marzo de 2018

El cine de Samuel Fuller (III)

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El cine de Samuel Fuller dio la palabra a los perdedores
El director que plasmó en sus películas a los Estados Unidos, al que amaba y por ello reflejó en su películas una sociedad enferma. Para el ensayista Frank Lafond, el Samuel Fuller que filma Estados Unidos y que es su gran admirador trata el por qué esa sociedad está enferma y trata de dar algunas explicaciones. 
A menudo, fue un cineasta subestimado, cuya carrera cinematográfica generalmente era resumida por Corredor sin retorno (Shock Corridor, 1963), que parecía ser su tarjeta de presentación. Incluso si podemos entender esta elección, ello le da una imagen de cineasta ciertamente explosivo, pero realizador de películas de bajo presupuesto. 
Pero la independencia de Fuller, que es su característica principal, también se expresa en la forma en que logró imponer temas fuera de lo común en relación con el sistema de estudio. Como lo demuestra su enfoque a veces irracional de la historia en Cuarenta pistolas (Forty Guns, 1957), un western gótico.
¿Cuáles son los misterios de la vida de Fuller que quieres destacar?
Debemos hablar de novelas y noticias que Fuller escribió en los años 1930 y 1940: aquí es donde se expresa por primera vez su personalidad artística. Y, al recordar que era periodista, olvidamos ir y ver qué significaba concretamente. La esencia del cine de Fuller se puede encontrar en el "periodismo amarillo", un tipo de prensa que nació a fines del siglo XIX y es formalmente innovador pero sensacionalista y escandaloso.
"Hubo un profundo amor por Estados Unidos en Fuller". ¿Fuller ha sido malentendido o incomprendido por sus contemporáneos? Según sus propias palabra: "He pasado por el infierno de Corea (Casco de acero) y Perro blanco (White Dog, 1981), las cuales generaron controversia en los Estados Unidos". Casco de Acero (1951), tuvo éxito de público,  pero su falta de exaltación patriótica de la Guerra de Corea han hecho conseguir a Fuller los epítetos, a veces comunista, a veces conservador. Sin embargo, él no era ni uno ni el otro. 
Hasta cierto punto, es comprensible: Fuller confrontó al espectador norteamericano con temas controvertidos. Perro blanco llegó en un momento en que se intensificaban las tensiones raciales en el país, y las autoridades la la criticaron duramente. Resultado: Paramount no estrenó la película y en algunos países fue censurada. 

¿Qué dice su cine sobre la sociedad estadounidense? 
Fuller sentía un profundo amor por Estados Unidos, lo que nunca le impedía abrir los ojos a sus problemas. En su cine, el soldado raso, los fracasados, los vagabundos, como él los llamaba, tienen derecho a hablar. Es en estos temas donde Fuller percibe una forma de honestidad, no en la llamada buena sociedad como le ocurre a la ex prostituta de Una luz en el hampa (The Naked Kiss, 1964), y mucho menos en sistemas e ideologías. Y el racismo, todavía vigente, consigue que la nación estadounidense no pueda estar verdaderamente unida. 
Para un primer acercamiento al cine de Samuel Fuller recomendamos imprescindible ver La voz de la primera plana (Park Row, 1952), por la pasión que Fuller logra transmitir por un tema esencial en su cine, la prensa, y por la increíble energía que surge de una de sus secuencias. En Nueva York, a finales del siglo XIX, en la zona de Park Row nace el periodismo independiente cuyo objetivo es enfrentarse al periodismo condicionado por los intereses económicos. La lucha por la libertad de expresión le sirve a Fuller de pretexto para volver a tratar uno de los mitos de la fundación de los Estados Unidos. 
O Bajos fondos (Underworld U.S.A., 1961), porque, bajo el exterior codificado y por lo tanto tranquilizador de una película de gánsteres, es un trabajo radical. Un descarnado relato sobre la venganza en la que Robertson jura lealtad a las dos caras de la ley: por un lado al gobierno (representado por una comisión federal sobre el crimen) y por otro al crimen organizado, para poder matar a los hombres que asesinaron a su padre. Este es uno de los mejores filmes de Fuller, basada en varios artículos escritos por Joseph F. Dineen y publicados en el Saturday Evening Post.

viernes, 9 de marzo de 2018

El cine de Samuel Fuller (II)

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El estilo de Fuller era dinámico, vigoroso, arrogante a veces, pero también moralmente confuso y sucio, ambiguo y reticente a dar respuestas claras. Con ese enfoque tan móvil como su cámara hablaba de racismo, violencia y política. Sus películas bélicas de los años cincuenta incluyen las citadas Casco de acero (The Steel Helmet) y A bayoneta calada (Fixed Bayonets), ambas de 1951, y en 1980, dentro de ese género, la que algunos consideran su obra maestra: Uno Rojo: División de choque (The Big Red One), un relato autobiográfico de la Segunda Guerra Mundial protagonizado por Lee Marvin y Mark Hamill.
Fuller también había demostrado saber moverse dentro del sistema de los grandes estudios, como demostró en los cincuenta con títulos memorables como Manos peligrosas (Pickup on south street, 1953), cine negro clásico, con Richard Widinark, Jean Peters y Thelma Ritter, pero al final de esa década decidió establecer su propia productora.
La actitud siempre radical e individualista de Fuller le valió no pocas críticas y dificultades con la industria de Hollywood, que terminó por cerrarle puertas. "Cuando se estrenó Casco de acero, en 1951, me acusaron de comunista, pero en la película siguiente me convirtieron en reaccionario recalcitrante", explicó en una de sus visitas a España. "En Atlanta rompieron la pantalla y derribaron la taquilla hiriendo a la taquillera. Con La casa de bambú (House of Bamboo, 1955), también hubo tumultos, butacas reventadas y peleas entre espectadores. Les parecía escandaloso que una mujer, cuando ha de elegir entre dos hombres, prefiera a un japonés a un americano. Los de Columbia intentaron censurar la película, imponiéndome que el americano fuera un malvado, de manera que la elección de ella quedara justificada. Me negué. Yo nunca he hecho política. La única causa por la que lucho es la de la erradicación del racismo".

Autoexilio

Autoexiliado en Francia debido al desproporcionado escándalo de Perro blanco (White Dog) en 1982 -otro desgarrado alegato contra el racismo-, Fuller se dedicó a colaborar como actor en los proyectos europeos que le apetecía, mientras que en Estados Unidos directores como Martin Scorsese y posteriormente Quentin Tarantino, reclamaban su lugar en la historia del cine americano. 
Este mismo año, Fuller apareció en la película El final de la violencia (The End of violence, 1997), de Wim Wenders, a cuyas órdenes ya se había puesto en El hombre de Chinatown (Hammett, 1982) en 1983 y en 1977 haciendo de gángster en El amigo americano (Der amerikanische Freund). En 1996, Fuller fue objeto de un documental biográfico hecho en Gran Bretaña, cuyo título, La máquina de escribir, el rifle y la cámara de cine, responde a las tres grandes etapas y las tres grandes pasiones de su vida.
(cont.)

viernes, 2 de marzo de 2018

El cine de Samuel Fuller (I)

En 1997 falleció el implacable guionista y director de cine Samuel Fuller en su casa de Los Ángeles (California) a los 85 años "por causas naturales", según comunicaron sus allegados. Soldado, reportero, trashumante, fumador de puros, Fuller dio su pleno significado al término "auténtico" aplicado al cine y luego se marchó de Hollywood y se convirtió en un polémico héroe en Francia, donde residía hasta hace poco. Autor de películas como La casa de bambú (House of bamboo, 1955) o Uno Rojo, división de choque (The Big Red One, 1980)  o La casa de bambú, hizo su última aparición en la pantalla como actor en la película de Wim Wenders El final de la violencia (The End of Violence, 1995).
Fuller nació en Worcester (Massachusetts), hijo de Benjamin Rabinovitch (un inmigrante judío de Rusia) y Rebecca Baum (una inmigrante judía de Polonia). Antes de su nacimiento, la familia había adoptado el apellido Fuller. 
Aunque desde 1982 no trabajaba en EEUU [El perro blanco (White Dog, 1982), fue la última película que rodó allí, y por la que le acusaron de racista ya que trataba de un perro entrenado para atacar a negros], la desaparición de Samuel Fuller supuso un triste subrayado a la aparentemente irreversible tendencia del cine americano a polarizarse en extremos: la superproducción o el cine de ínfimo presupuesto, dejando vacío el terreno del cine intermedio, de carácter, a veces identificado con el llamado cine de serie B. En ese terreno fue donde Sam Fuller, que estaba casado y tenía una hija, desarrolló su filmografía, antes de verse obligado a salir de los Estados Unidos y refugiarse en Europa. El crítico de cine Leonard Maltin lo definió como el pionero de los independientes: "Escribía, producía y dirigía sus películas, es decir, era una triple amenaza". Entró a trabajar en el desaparecido periódico The New York Journal cuando tenía 12 años y a los 17 estaba cubriendo sucesos para el rotativo californiano New York Graphic y The San Diego Sun. Posteriormente, mientras John Steinbeck narraba las durezas de la vida rural en plena depresión económica, Sam Fuller se dedicaba a recorrer el país a bordo de trenes de mercancías y empezó a escribir novelas y guiones. Fuller también se convirtió en un escritor fantasma (o negro) de guiones y en entrevistas posteriores nunca reveló qué guiones escribió anónimamente. Durante este período escribió varias novelas pulp como Burn Baby Burn y empezó a trabajar como guionista.  
Durante la II Guerra Mundial, Fuller se unió a la infantería del Ejército de los Estados Unidos. Fue asignado al 16th Infantry Regiment, 1.ª División de Infantería. Participó en desembarcos en África, Sicilia y Normandía. También estuvo en Bélgica y Checoslovaquia. Por sus servicios, recibió la Estrella de Bronce, la Estrella de Plata y el Corazón Púrpura. Fuller usó su experiencia militar como material en sus filmes, especialmente en la película de 1980, ya citada, Uno Rojo, división de choque.
Después de la guerra, regresó a Hollywood y dirigió su primera película Balas vengadoras (Yo maté a Jesse James) (I shot Jesse James, 1949), que no fue la historia de Jesse James, sino la caída en desgracia de su asesino, el tristemente famoso Bob Ford, que traicionó a su amigo para conseguir el indulto del gobierno y casarse con su novia Cynthy. En lugar de ello, se vio condenado al ostracismo y al desprecio de todos, incluida su novia.
John Ireland en Balas vengadoras (Yo maté a Jesse James) (1949)
Su segunda película, como director, fue El Barón de Arizona (The Baron of Arizona, 1950), basada en las aventuras de James Addison Reavis (al que interpreta Vincent Price), uno de los estafadores más ambiciosos e inteligentes del siglo XIX, que llegó a elaborar un plan para quedarse con el territorio de Arizona.
La tercera película, Casco de acero (The Steel Helmet, 1951), hizo a Fuller conocido en la industria cinematográfica. Fue una de las primeras películas acerca de la Guerra de Corea y Fuller se basó en su propia experiencia militar así como en testimonios de los veteranos de la guerra. La siguiente también se refería a la Guerra de Corea y su título fue A bayoneta calada (Fixed Bayonets!, 1951)
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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Efemérides de cine: A bayoneta calada

El 20 de noviembre de 1951 se estrenó la película estadounidense A bayoneta calada (Fixed Bayonets!), escrita y dirigida por Samuel Fuller. Protagonizada por Richard Basehart, Gene Evans, Michael O'Shea, Richard Hylton, Craig Hill, Skip Homeier. Productora y distribuidora: Twentieth Century Fox Film Corporation.
Sinopsis argumental: Guerra de Corea (1950-1953). El Cabo Denno (Richard Basehart) debe hacerse cargo de un pelotón debido a las sucesivas muertes en combate de los oficiales. 
Comentario: Adaptación de la novela de John Brophy. Película patriótica realizada durante la guerra de Corea que retrata las visicitudes de un grupo de hombres condenados a ralentizar el ataque comunista para salvaguardar la retaguardia de las tropas yankies. 

jueves, 6 de noviembre de 2014

Efemérides de cine: Una luz en el hampa

El 29 de octubre de 1964 se estrenó la película estadounidense Una luz en el hampa (The Naked Kiss), dirigida por Samuel Fuller. protagonizado por Constance Towers, Anthony Eisley, Michael Dante, Virginia Grey, Patsy Kelly. Productora: F & F Productions. Distribuidora: Allied Artists.
Sinopsis argumental: Kelly es una prostituta que llega a la ciudad de Grantville huyendo de su pasado. Tras un primer encuentro con Griff, el capitán de la policía de la ciudad, consigue rehacer su vida trabajando como enfermera en un hospital para niños inválidos. Además, se enamora del hombre más bueno y rico de la ciudad; pero las cosas no son exactamente lo que parecen.
Comentario: Película independiente, escrita, dirigida y producida por Sam Fuller.
La película explora el mundo hipócrita, de impunidad y corrupción que se da en las pequeñas ciudades de los EEUU, libres de delincuencia durante muchos años, pero víctimas de los caprichos de caciques locales, que ocultan sus vicios bajo su buen nombre como personas altruistas, benefactoras de la sociedad y caritativas. Las apariencias de orden, normalidad y moralidad son la preocupación central de la población y de la policía. Kelly, pese a su cambio sincero de vida, es vigilada por Griff, que no cree en la veracidad de su lucha y la insta reiteradamente para que vaya a trabajar al prostíbulo de Candy (Virginia Grey), situado en una localidad próxima, que él visita con frecuencia y en el que desea compartir sexo con ella. La población se ve conmovida por el rapto y asesinato de algunos menores por un pedófilo sádico. El descubrimiento casual del mismo por parte de Kelly mueve a la policía a detenerla, reconstruir su pasado e instar su procesamiento. Los interrogatorios del antiguo chulo, Candy, Dusty, Buff y otros, incriminan a Kelly con falsedades que ponen de manifiesto la cruel realidad que se oculta bajo la placidez de la ciudad. El autor exalta la fortaleza y la fuerza moral de Kelly, símbolo de la mujer maltratada, explotada, silenciada y sometida, que decide liberarse.
La música incluye una partitura original de aires sombríos, a los que añade fragmentos de la sinfonía 5ª y de la sonata Claro de luna, de Beethoven, y la emotiva canción Tell Me Please. La fotografía usa fuertes contrastes de luz y sombra, tomas largas y encuadres inquietantes. Crea ambientes lóbregos, de trazos expresionistas. El autor dedica un guiño a su Corredor sin retorno, que se exhibe en el cine de la villa. El guión denuncia la hipocresía social y se refiere a temas tabú como aborto, prostitución, inducción a la prostitución y pedofilia. Incluye referencias a Goethe y Lord Byron. La interpretación de Constance Towers sobresale por fuerza, realismo y versatilidad. La dirección luce un magnífico pulso narrativo.
La crítica social de la película le valió el rechazo de Hollywood y de la crítica del momento.
Se cumple el quincuagésimo aniversario de su estreno.

viernes, 12 de septiembre de 2014

Efemérides de cine: Corredor sin retorno

El 11 de septiembre de 1963 se estrenó la película estadounidense Corredor sin retorno (Shock Corridor), escrita y dirigida por Samuel Fuller. Protagonizada por Peter Breck, Constance Towers, Gene Evans, James Best, Hari Rhodes, Larry Tucker, Philip Ahn, William  Zuckert. Productora: Leon Fromkess-Sam Firks Productions. 
Sinopsis argumental: El ambicioso periodista Johnny Barrett (Peter Breck) se propone ganar el Premio Pulitzer. Su plan consiste en ingresar en un hospital psiquiátrico, haciéndose pasar por loco, con el fin de investigar un asesinato cometido en el centro. Con la ayuda del doctor Fong (Philip Ahn) y de su novia Cathy (Constante Towers) logra engañar a los médicos, que firman su reclusión. Una vez en el hospital, trata de obtener información de los tres únicos testigos del crimen: tres internos a los que no ha logrado hacer hablar ni la policía ni los médicos del centro psiquiátrico. 
Nominaciones y premios: Valladolid: Espiga de Oro. Globos de Oro: Nominada nueva promesa masculina (Larry Tucker).
Comentario: La película muestra a través de las incidencias de la vida de Johnny en el centro una sucesión delirante de hechos protagonizados por los internos y por el personal sanitario, que sumen su ánimo en la angustia, hieren su espíritu, afectan a su mente y lo introducen en una senda de horrores. Las sesiones de electroshock y las lobotomías son práctica habitual, pese a su inconveniencia terapéutica, porque reducen la agresividad de los enfermos a costa de sus capacidades. El drama psicológico de Johnny pone a prueba su capacidad de resistencia mental en un ambiente de reclusión sin asistencia externa. Mientras sus indagaciones avanzan y rinden resultados esperanzadores, el duro y cruel tratamiento que recibe hacen emerger en él problemas de afasia, a los que siguen otros. La cinta explica mediante voz superpuesta los recuerdos, pensamientos, razonamientos, sueños y alucinaciones del protagonista. La fotografía construye una narración visual sobrecogedora, de planos breves y rápidos, encuadres de detalle (block de notas), ambientes claustrofóbicos, proyección de sombras, superposición de imágenes (baile de la ninfa), espacios de angustiosa profundiad (corredor de paseo) y la presencia de barrotes, rejas, rectángulos, ángulos y sombras lineales cruzadas, que exhalan aires de reclusión, indefensión y muerte. La película propone una seria reflexión sobre los límites del periodismo de investigación, la desmesura de cierto periodismo sensacionalista y las prácticas inhumanas de algunos centros psiquiátricos.
La música incluye fragmentos orquestales que provocan desasosiego, canciones de internos desafinadas y troceadas, como Dixie, evocación del bando confederado de la Guerra Civil y arias del Barbero de Sevilla. La fotografía realiza una narración realista, sincera, desgarradora y convincente. El guión habla de segregacionismo, Ku-klux-klan, comercio erótico ("striptease" de Cathy) y otros temas, en un afán de crítica global a la sociedad americana. La interpretación de Peter Brek sobresale en intensidad y expresividad. La dirección demuestra una extraordinaria habilidad narrativa.
Película de culto, de imágenes inolvidables y de inusual profundidad dramática.

miércoles, 11 de junio de 2014

Efemérides de cine: Golem, el espíritu del exilio

Golem, el espíritu del exilio (Golem, l'esprit de l'exil), es una película alemana, estrenada el 10 de junio de 1992, dirigida por Amos Gitai. Reparto: Hannah Schygulla, Vittorio Mezzogiorno, Ophrah Shemesh, Samuel Fuller, Mireille Perrier, Sotigui Kouyaté, Fabienne Babe, Antonio Carallo, Bernard Levy, Bakary Sangaré, Alain Maratrat, Marceline Loridan Ivens, Bernardo Bertolucci, Philippe Garrel, Bernard Eisenschitz, Marisa Paredes, Fernand Moszkowicz. Coproducción Alemania-Holanda-Reino Unido-Francia-Italia; Agav Film/Allarts/Nova Films/Freihändler Filmproduktion GmbH/Rai Due/TSF Productions/Channel Four Television/Canal+/Centre National de la Cinématographie (CNC)/Eurimages.
Sinopsis argumental: La película narra la historia de una mujer y sus hermanas que se ven obligadas al exilio tras la muerte de sus maridos. 
Comentario: Se desarrolla en Paris en los años noventa, donde el director estaba auto-exiliado después de que censuraran un documental suyo en 1982 en Israel. El tema recurrente del film es la migración, como la mítica figura judía Golem.

domingo, 1 de junio de 2014

Efemérides de cine: Uno Rojo, división de choque

El 30 de mayo de 1980 se estrenó la película estadounidense Uno Rojo, división de choque (The Big Red One), conocida en Latinoamérica como Más allá de la gloria, escrita y dirigida por Samuel Fuller. Protagonizada por Lee Marvin, Mark Hamill, Robert Carradine, Bobby Di Cicco, Stéphane Audran, Siegfried Rauch, Kelly Ward, Charles Macaulay, Alain Doutey, Maurice Marsac. Productora: Lorimar Productions/Lorac Productions. 
Sinopsis argumental: A las órdenes de su sargento, cuatro jóvenes soldados de infantería recorren los campos de batalla de media Europa. 
Nominaciones y premios: Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película).
Comentario:Se basa en la experiencia del director sobre su participación en la II Guerra Mundial. 
La película presenta una narración dividida en episodios, dedicados a los escenarios más calientes del frente americano en África y Europa. La visión de los hechos corresponde al punto de vista americano, el vivido por Fuller. El proyecto se concibió en los primeros años 50, pero dificultades de financiación lo aplazaron hasta finales de los 70. La compañía productora (Lorimar) asignó a la obra un presupuesto propio de un film de serie B. Este hecho y el estilo del realizador, explican que la cinta no busque la perfección y asuma deficiencias varias. La obra incorpora un número inusualmente reducido de actores en relación con películas similares. Con imaginación y habilidad narrativa, se suplen deficiencias presupuestarias. La cámara muestra la fatiga de los soldados, sus angustias, su pánico a las mutilaciones, la crueldad humana y la locura de la guerra. Hace uso de elipsis (reloj del caído en la playa), sobreentendidos (color del agua de la orilla), símbolos (caballo desbocado, manicomio) y metáforas (trastorno emocional de Griff). El guión aporta afirmaciones que se enganchan a la memoria: "Podemos matar a todos los cuerdos que queramos, pero matar a locos perjudicaría nuestra imagen", "Nos dieron medallas no por ayudar a nacer un niño, sino por matar a muchos". Son escenas memorables el parto en el tanque, el niño judío agonizante, el loco que dispara un fusil ametrallador diciendo: "¡Mirad, soy como vosotros!. ¡Estoy sano!". La película ha influido en obras posteriores como Salvar al soldado Ryan (1998), La delgada linea roja (1998) y otras.
La música ofrece un acompañamiento sobrio y eficaz, exento de referencias europeas. La fotografía, de Adam Greenberg enriquece el relato con una espléndida estética realista. El guión incorpora un humor negro estremecedor y un cuidado sentido del absurdo. La interpretación de Lee Marvin es una de las más destacadas de su carrera. Stephan Audran tiene una intervención tan breve como grata. La dirección aporta un brioso ritmo narrativo.

viernes, 30 de mayo de 2014

Efemérides de cine: Manos peligrosas

El 29 de mayo de 1953 se estrenó la película estadounidense Manos peligrosas (Pickup on South Street), dirigida por Samuel Fuller. Protagonizada por Richard Widmark, Jean Peters, Thelma Ritter, Richard Kiley, Murvyn Vye, Willis Bouchey, Milburn Stone. Producción y distribución: 20th Century Fox.
Sinopsis argumental: Skip McCoy (Richard Widmark), un ratero de poca monta, atraca a una mujer llamada Candy (Jean Peters) y se apodera de un valioso microfilm que contiene secretos de estado. Pero Candy estaba bajo la vigilancia de agentes del gobierno, por lo que Skip se convertirá en sospechoso. 
Nominaciones y premios: Nominada al Oscar: Mejor actriz de reparto (Thelma Ritter). Nominada al León de Oro del Festival de Venecia.
Comentario: Una de las pocas películas de Fuller financiada por un Estudio (Fox). Escrita y dirigida por el autor, se rodó en Nueva York en 20 días con un bajo presupuesto.
La película se mueve en ambientes sombríos y subterráneos: metro, vivienda de madera suspendida sobre el mar, apartamento de Joey, etc. Habla de asesinatos, ladrones, espías, agentes del FBI y, sobre todo, de la Guerra Fría que enfrentó a EEUU y a la URSS, las dos mayores potencias del mundo, entre la finalización de la II GM y la disolución de la URSS en 1990. La acción se enmarca en el contexto de esta guerra, cuyos mayores exponentes fueron la carrera armamentista convencional y nuclear y las acciones de espionaje y contraespionaje. El robo de la cartera de Candy, que realiza un último favor a su antiguo novio, espía a favor de la URSS, circustancia que ella ignora, provoca un incidente en el que intervienen espías soviéticos y agentes del FBI contra un ratero movido por pretensiones económicas e indiferente a las apelaciones al patriotismo. La película habla con elocuencia de la violencia criminal como parte integrante de la sociedad y de amor sincero, inspirador de acciones generosas. 
La música aporta una contribución decisiva a la creación del clima de tensión en el que tiene lugar la acción. La fotografía es espléndida. Incluye tomas largas, un constante movimiento de la cámara, escenarios de espacios limitados, primerísimos planos expresivos de los sentimientos de los protagonistas. La escena inicial, del robo en el metro, está narrada de modo soberbio. Las interpretaciones de Widmark, Peters y Thelma Ritter son espléndidas. El guión está elaborado con un agudo sentido de la síntesis y la elipsis y se basa en una hisotira de Dwight Taylor. La dirección crea una obra emocionante, vibrante e intensa, que en su momento obtuvo gran éxito de púbico y de crítica.
Cine negro clásico, situado en un momento histórico superado. Es la obra más accesible y más comercial del autor y, a la vez, una de las mejores películas del cine negro norteamericano de los años 50 del siglo pasado.

martes, 4 de marzo de 2014

Efemérides de cine: El barón de Arizona

El 4 de marzo de 1950 se estrenó la película norteamericana El barón de Arizona (The Baron of Arizona), dirigida por Samuel Fuller y protagonizada por Vincent Price, Ellen Drew, Vladimir Sokoloff, Beulah Bondi, Reed Hadley, Robert Barrat, Robin Short, Tina Pine, Karen Kester, Margia Dean, Jonathan Hale, Edward Keane, Barbara Woodell, I. Stanford Jolley. Productora: Deputy Corporation. Distribuidora: Lippert.
Sinopsis argumental: Basada en las aventuras de James Addison Reavis (Vincent Price), uno de los estafadores más ambiciosos e inteligentes del siglo XIX, que llegó a elaborar un plan para quedarse con el territorio de Arizona.
Comentario: Segunda de las películas dirigidas por el inclasificable Samuel Fuller, jamás estrenada comercialmente en nuestro país. The Baron of Arizona es no solo una de las propuestas más singulares de de su filmografía –en la que su aportación como guionista y argumentista fue un elemento de interés siempre prioritario- sino, especialmente una de las películas más originales e inclasificables que el cine norteamericano brindó a finales de la década de los cuarenta. Con su mezcla de western, cine de aventuras, relato gótico, elementos de comedia, esforzada reconstrucción histórica –es destacable en este sentido esa cuidada descripción de los lugares que visita el protagonista en la España del siglo XVIII- y finalmente rasgos melodramáticos -que tendrán una incidencia muy especial en sus pasajes finales-.
Tres curiosidades: Se detectan ciertas semejanzas con la adaptación cinematográfica de la novela de Jan Potocki, El manuscrito encontrado en Zaragoza (Rekopis Znaleziony W Saragossie, 1965), de Wojciech J. Has; y como El barón de Arizona prefigura claramente el look de la célebre serie televisiva Jim West (The Wild Wild West, 1965-1969), así como revelar en los instantes más dramáticos de entre las vivencias del protagonista encarnado por Price –su intento de linchamiento antes las hordas enardecidas-, un insólito referente –la caracterización así parece indicarlo- del retrato del antepasado de Charles Dexter Ward, que el mismo intérprete encarnó en la estupenda y menospreciada El palacio de los espíritus (The Haunted Palace, 1963) de Roger Corman.