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martes, 25 de octubre de 2022

Efemérides de cine: Crónica negra

El 25 de octubre de 1972 se estrenó la película francesa Crónica negra (Un flic), dirigida por Jean-Pierre Melville e interpretada por Alain Delon, Richard Crenna, Catherine Deneuve, Riccardo Cucciolla, Michael Conrad, Paul Crauchet, Simone Valère, André Pousse, Stan Dylik, Catherine Rethi, Jean Desailly, Henri Marteau, Valérie Wilson, Philippe Gasté, Dominique Zentar. Productora: Robert Dorfmann. Duración: 96 minutos. 
Sinopsis argumental: Un grupo de ladrones roba los fondos que una rica heredera tiene depositados en un banco. Pero, durante el atraco, uno de ellos resulta herido. El cabecilla de la banda debe enfrentarse al comisario Colemane, que es uno de sus mejores amigos.
Comentario: Última película del director Jean-Pierre Melville, que de nuevo intentó repetir esquemas policíacos de sus grandes éxitos (como El silencio de un hombre), volviendo a contar como protagonista con el hierático Alain Delon, esta vez acompañado de otro mito del cine francés, Catherine Deneuve. Se conmemora el quincuagésimo aniversario de su estreno. 

viernes, 15 de octubre de 2021

Yves Montand: las diez películas imprescindibles de un actor destacado (I)

Mientras la teelevisión francesa emitirá el jueves 14 de octubre el bello documental Montand est à nous (que podríamos traducir como Montand está entre nosotros) una mirada retrospectiva a la filmografía ejemplar del cantante convertido en actor, desde El salario del miedo (Le salaire de la peur) hasta El manantial de las colinas (Jean de Florette), de La confesión  (L'Aveu) a Delirios de grandeza (La folie des grandeurs).
Yves Montand en 1961 entre bastidores en el John Golden Theatre de Nueva York, durante su gira  An Evening With Yves Montand.
"Lo que llama la atención de quien fue el peor actor francés es que se ha convertido en el mejor", declaró un día, no sin verdad, Jean-Paul Rappeneau sobre Yves Montand. Con motivo del formidable documental Montand est à nous (que se emite el jueves 14 de octubre por la noche en France 3), diez películas y otros tantos registros que lo demuestran.

1.- El salario del miedo (Le salaire de la peur, 1953), de Henri-Georges Clouzot

Ocho años después de su primera aparición en la pantalla en Étoile sans lumière (1945), de Marcel Blistène, junto a Edith Piaf; siete años después del trauma de un papel protagónico para el que no tenía la talla en Las puertas de la noche (Les Portes de la nuit, 1946), del dúo Carné (director) - Prévert (guionista), Montand debe a las deserciones de Gérard Philipe y Serge Reggiani asumir el papel de transportador de nitroglicerina en El salario del miedo. Frente a Charles Vanel, se mantiene firme y gana una credibilidad que le valió ser aclamado por la crítica internacional, aún cuando su interpretación no está exenta de manierismo.

2.- Les sorcières de Salem (1957), de Raymond Rouleau

Adaptación gala de la célebre obra de Arthur Miller, con guión de Jean-Paul Sartre. Aunque a Miller le gustó el film de Raymond Rouleau, le parecieron inoportunas las “morcillas” marxistas introducidas, en referencia a la revuelta de las capas populares contra las clases dirigentes, que serían las que habrían provocado la histérica caza de brujas en que consiste la trama. En cualquier caso, los temas relevantes de fondo son la histeria colectiva y los engaños utilizados para fines espurios, como el de quitar en medio, en una triste historia de celos, a quien estorba para lograr hacer duradera una pasión amorosa. El ritmo de la película es fantástico, a pesar de su larga duración, y destacan los momentos del juicio, y las muestras de supuesta posesión, sobrecogedoras. Los actores están magníficos, especialmente el trío conformado por Simone Signoret, Yves Montand y Mylène Demongeot.

3.- Z (1969), de Costa-Gavras

Con un guion del español Jorge Semprún basándose en la novela de Vassilis Vassilikos, este thriller político dirigido por el griego Costa-Gavras, cineasta que se mueve como pez en el agua dentro del género de la denuncia y que, además, nunca ha estado tan lúcido como en este filme. Basado en hechos reales, ganó el Oscar a la mejor película de habla no inglesa de 1970, gracias a su combinación de intriga y carga emocional de alto voltaje. Todo un clásico dentro de su género. Ives Montand interpreta el papel de Z, diputado y doctor en medicina (en la realidad, el político Grigoris Lambrakis).

4.- La confesión (L'aveu, 1970), de Costa-Gavras

El guion de Jorge Semprún adaptó la biografía de Artur London titulada L'aveu, dans l'engrenage du procès de Prague, que narra en primera persona las purgas estalinistas de las que fueron víctimas los disidentes del Partido Comunista checoslovaco, entre ellos el propio London. Estas purgas tuvieron lugar en el famoso Proceso de Praga de 1952. Este thriller político de Costa-Gavras, que sigue con la tónica planteada un año antes con Z. En esta ocasión, su habitual denuncia política se centró en las purgas estalinistas contra un sector de la izquierda heterodoxa, contando para ello con dos cabezas visibles del cine francés del momento, como Yves Montand y Simone Signoret. 

5.- Círculo rojo (Le cercle rouge, 1970), de Jean-Pierre Melville

Con su penúltima película como director, Jean Pierre Melville mostró al mundo del cine su profundo amor por el cine negro. Este brillante thriller, que sigue las líneas maestras del cine negro americano sin dejar de ser fiel a su pausado y ambiental estilo narrativo. Apoyado en un insuperable cuarteto masculino compuesto por Alain Delon, Yves Montand, Bourvil y Gian Maria Volontè, la películs es un muestrario de la psicología y soledad tanto de los criminales como del policía que les persigue. Técnicamente impecable, mantiene una creciente tensión y secuencias maestras como la planificación del atraco. Fue, además, un tremendo éxito de crítica y también de público, con cuatro millones de espectadores en Francia.
(cont.)

jueves, 6 de mayo de 2021

“A pleno sol”, "Crónica negra"" y “El otro señor Klein”: tres veces Alain Delon y sus dobles, para volver a ver, en Netflix (III)

(cont.)
Segunda colaboración del realizador Joseph Losey con el actor Alain Delon. Nominado a la Palma de Oro (Cannes), gana tres César (dirección, película y decorados) y producido por Alain Delon. París, 1942. A pesar de la ocupación de Francia por los nazis, Robert Klein (Alain Delon), un hombre pragmático y desprovisto de ideales, lleva una existencia feliz y despreocupada: tiene un hermoso apartamento, una amante y un negocio floreciente. Los problemas surgen cuando la policía lo busca, sospechando que es judío. Robert acaba averiguando que existe otro señor Klein, de origen judío, con quien podría ser confundido. 
La película suma crimen, drama, misterio y guerra. El relato desarrolla una historia que enfrenta a un personaje pragmático, desprovisto de ideales, que goza de buena posición y muchas relaciones sociales, con otro, de origen judío, que tiene su mismo nombre, su mismo apellido, una edad similar, una apariencia que muchos confunden con la suya y una gran capacidad de confundir y engañar. Se establece un juego parecido al del ratón y el gato, que a medida que avanza descubre una maraña espesa de misterio e intriga crecientes, que alcanza formas y dimensiones casi fantásticas. Dibuja con acierto y eficacia la frialdad del protagonista. Reproduce con vigor la atmósfera de autoritarismo, impunidad, control policial, desconfianza y temor que vive la población. Explica sin disimulos el fenómeno del colaboracionismo francés. Muestra la progresión que experimenta la persecución de los judíos y el comienzo de las deportaciones a los campos de exterminio nazis. Explica los hechos históricos que rodearon las detenciones masivas de judíos y su internamiento temporal en el Velódromo de Invierno durante la noche del 16 al 17 de julio de 1942 (“Rafle du Vel’d’hiv”). Algunos dicen que la obra es una pesadilla filmada.
La película guarda relación con obras de Kafka (Las metamorfosis, El castillo y El proceso), que los guionistas tienen en cuenta a la hora de construir la evolución personal del protagonista. Desarrolla una intriga que algunos califican de hitchcockiana por su intensidad y fuerza. Se sirve del distanciamiento respecto de los personajes, a la manera de Bertold Brecht, para subrayar la frialdad del conjunto. El hieratismo del protagonista refuerza, en mayor o menor medida, con mayor o menor acierto, la frialdad de su personalidad y su gélida indiferencia ante el dolor ajeno.

miércoles, 5 de mayo de 2021

“A pleno sol”, "Crónica negra"" y “El otro Señor Klein”: tres veces Alain Delon y sus dobles, para volver a ver, en Netflix (II)

(cont.)
Crónica negra (Un flic, 1972) es la última palabra de J.P. Melville, antes de fallecer, sobre el género negro y sus arquetipos, y supone su absoluta voluntad de abstracción porque, ante todo, representa la simplificación a su esencia de los tradicionales procedimientos estilísticos y retóricos. En esta película crepuscular a Melville ya ni siquiera le interesa la intriga, que soluciona mediante elipsis y sobreentendidos, sino, únicamente, la peripecia y la ambigüedad en estado puro.
Décimotercer largometraje y último de Jean-Pierre Melville. La acción dramática tiene lugar en Paris y en Saint-Jean-de-Mont entre el 23/12/1971 y el 10/2/1972. La banda de Simón (Crenna), amigo del comisario Edouard Coleman (Delon), atraca una sucursal bancaria de una pequeña localidad turística de la costa atlántica. Posteriormente interceptan y sustraen una partida de droga (cocaína) en poder de una banda rival. Uno de los malhechores, Marc Albouis (Pousse), resulta herido de bala. Los otros dos asaltantes son Paul Weber (Cucciola) y Louis Costa (Conrad). Simón regenta, con la colaboración de Cathy (Deneuve), la sala de fiestas de noche “Simon’s”, de Paris. Es duro, codicioso, ambicioso y desconsiderado. El comisario Coleman es tan duro y frío como los malhechores.
Catherine Deneuve y Alain Delon en Crónica negra (1972)
Al realizador, le interesa, sobre todo, la exploración de la ambigüedad moral de los protagonistas y las equivalencias entre la policía y los atracadores. La lucha de la policía contra los criminales no se identifica con el enfrentamiento secular entre el bien y el mal. Los criminales son fríos, carecen de sentimientos, maltratan a quienes se cruzan en su camino, son sanguinarios y crueles. La policía, personificada en la figura del comisario Coleman, actúa de manera similar. Otros referentes temáticos de la película son la exploración de las debilidades humanas, la preocupación por la muerte, la amistad masculina, la lucha entre el sentido del deber y los sentimientos de amistad, la tensión entre realidad y apariencias, la ambigüedad sexual (travestido enamorado del comisario). Los personajes dudan, sueñan, actúan y albergan miedos, frustraciones y esperanzas. Se comportan como seres humanos inmersos en una realidad cotidiana, ordinaria y corriente. Los diálogos son breves, escasos y casi lacónicos. El realizador muestra la atracción que siente por la tragedia. Destaca la secuencia del asalto a la oficina bancaria y el cruel interrogatorio (sólo insinuado) de Louis Costa. La película destila la gélida frialdad que anida en el espíritu de los criminales y de la policía.
(cont.)

martes, 4 de mayo de 2021

“A pleno sol”, "Crónica negra"" y “El otro Señor Klein”: tres veces Alain Delon y sus dobles, para volver a ver, en Netflix (I)

Si un tema sigue cuestionando en la filmografía de Alain Delon, es el de la dualidad. Netflix ofrece tres películas que resuenan con este tema, dirigidas por tres de los cineastas de su panteón personal. Con esta constante: cuanto más "lejos" está Delon, más carismático es.
A pleno sol (1960), de René Clément (1960), la película que descubrió a Alain Delon. 
Conocemos la historia de A pleno sol (Plein soleil, 1960), la película que convirtió al joven Alain en una estrella. Una historia de robo de identidad como se describe en esta adaptación de la novela El talento de Mr. Ripley (1955) de Patricia Highsmith, unida a otra historia de identidad cambiante durante el casting de la película. Originalmente, René Clément imaginó a Jacques Charrier para interpretar a Tom Ripley, y Delon interpretaría a Philippe Greenleaf, el joven heredero. Convencido de que es Ripley, ese personaje dispuesto a robarle la vida a otro, llega a la casa de René Clément para defender su caso. Los hermanos Hakim, productores de la película, presentes esa noche, se enfurecen: ¿quién se cree que es?
Con Delon, la pregunta es más profunda de lo que parece. Hará falta la intervención de Belle Clément, la esposa del director, para convencer a todos de que es una buena idea (Jacques Charrier rechazará el otro papel que será para Maurice Ronet). Así que fue una mujer que sintió hasta qué punto Delon era, y seguirá siendo, en un Ripley de cine (¿una repetición? ¿Una copia fascinante de sí mismo, una y otra vez, de película en película?): Un hombre cuya belleza ideal, su rostro tan suave como el agua del lago donde se inclina Narciso, esconde un vacío por llenar. Un Ripley listo para mezclarse y desaparecer en cualquier cosa menos en él mismo. ¿Por qué? Delon encarna la pregunta, no la respuesta, y la película, más allá de su maravilloso dominio formal de un thriller pervertido, se basa, una y otra vez, en este magnetismo del vacío.
(cont.)

martes, 20 de octubre de 2020

Efemérides de cine: Círculo rojo

El 20 de octubre de 1970 se estrenó la película francesa Círculo rojo (Le cercle rouge), dirigida por Jean-Pierre Melville e interpretada por Alain Delon, Bourvil, Gian Maria Volonté, Yves Montand, François Périer, André Eycan, Paul Crauchet. Productora: Coproducción Francia-Italia; Comacico/Euro International Film (EIA)/Fono Roma/Les Films Corona/Selenia Cinematografica. Duración: 140 minutos. 
Sinopsis argumental: Mientras Corey, sale de prisión tras cumplir condena en una cárcel francesa, Vogel, un criminal custodiado por el temible comisario Mattei, escapa del tren en el que viajan. Después de robar a un antiguo socio, Corey se encuentra con Vogel y le propone formar equipo para realizar un meticuloso robo de joyas.
Comentario: La penúltima película de Jean-Pierre Melville (director francés que adoptó su apellido como muestra de admiración hacia el novelista Herman Melville) y uno de los más famosos filmes negros realizados en la Francia de los años 1970, hasta el punto de ser considerado como uno de los clásicos del género. En él, Melville otorgó el protagonismo a Alain Delon, con quien ya había colaborado en otro clásico del cine negro, El silencio de un hombre y con quien aún repetiría en la que, a la postre, sería su última película: Crónica negra. Se conmemora el quincuagésimo aniversario de su estreno. 

jueves, 12 de septiembre de 2019

Efemérides de cine: El ejército de las sombras

El 12 de septiembre de 1969 se estrenó la película francesa El ejército de las sombras (L'armée des ombres), dirigida por Jean-Pierre Melville e interpretada por Lino Ventura, Simone Signoret, Paul Meurisse, Jean-Pierre Cassel, Paul Crauchet, Serge Reggiani, Claude Mann, Christian Barbier. Productora: Coproducción Francia-Italia;   Les Films Corona/Fono Roma. Duración: 139 minutos. 
Sinopsis argumental: Philippe Gerbier (Lino Ventura) es un ingeniero civil que ha entregado todos sus esfuerzos a la valerosa resistencia francesa, de la que es uno de sus máximos responsables. Pero llega el día en que la policía colaboracionista le captura, siendo retenido en un campo de concentración bajo atenta vigilancia. Tras un traslado logrará escapar improvisando una fuga relámpago. A partir de ese momento viviremos con su testimonio el día a día de la resistencia y sus dificultades ante el poderoso invasor.
Nominaciones y premios: Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película extranjera; Asociación de Críticos de Los Ángeles: Mención especial. 
Comentario: Basada en la novela de Joseph Kessel. La versión restaurada y reestrenada en cines en el año 2006, puede que tenga 37 años, pero fue una de las mejores películas del año en opinión de muchos críticos. Se conmemora el quincuagésimo aniversario de su estreno. 

viernes, 17 de noviembre de 2017

Biografías de cine: Jean-Pierre Melville (III)

(cont.)
Con el éxito obtenido con Leon Morin, sacerdote, Melville pudo realizar cuatro películas consecutivas de policías y ladrones, las más notables fueron:
- El confidente (Le doulos, 1963), adaptación de una novela menor de Pierre Lesou. Belmondo volvió a ser protagonista en El confidente, no como un clérigo, sino como Silien, en su arquetípica encarnación del impávido antihéroe, cuya lealtad a sus viejos compinches de la mafia está en entredicho y lo enreda en una red de intriga y desastre. La película es una oscura, ambigua y compleja fábula sobre la mentira y la traición con sabor a tragedia clásica en su fatalista desenlace. El título original de la película, Le doulos, refuerza precisamente esa ambivalencia del relato, al poder referirse tanto al sombrero que porta el personaje de Silien, un doulos, como a su posible condición de confidente de la policía, puesto que en el argot del gremio policial/criminal, el término doulos también se utiliza para designar al chivato o soplón.
- El silencio de un hombre (Le samouraï, 1967). Durante el rodaje de El silencio de un hombre, una película obsesionantemente minimalista sobre un  hermético y frío asesino a sueldo, el estudio de Melville se incendió y el proyecto se completó en instalaciones alquiladas. Jeff Costello es un perfeccionista que siempre planea cuidadosamente sus asesinatos y al que nunca han atrapado. Sin embargo una noche, tras liquidar al dueño de un club nocturno, queda a la vista de varios testigos. Sus esfuerzos por construir una coartada fallan y poco a poco es acorralado, tanto por la policía como los clientes que le han traicionado. De todos modos, fue un éxito crítico y comercial. La presentación de Alain Delon como el ultramoderno asesino Jef Costello, fue considerada una de las imágenes más meticulosamente elaboradas en la historia del cine. 
Otra producción memorable fue El ejército de las sombras (L'armée des ombres, 1969), traslación de la novela de Joseph Kessel a la gran pantalla, se trata de un austero retrato de la perfidia dentro de las filas de la Resistencia francesa. 

Alain Delon más tarde protagonizaría una segunda obra maestra, Círculo rojo (Le cercle rouge, 1970), que presentaba el último robo de joyas en la pantalla. Su fortaleza a lo Charles Bronson con la sangre fría de Jack Lord sirvió como contrapunto en la obra de Melville al Belmondo más ligero y menos predecible. 
Es trivial decir que un artista en particular "no es para todos". En el caso de Melville, esta afirmación no podría ser más adecuada. A pesar de tener una barriga oronda y una cara poco atractiva, era un mujeriego notorio, y su chovinismo es dolorosamente obvio en sus películas. Son trabajos cínicos impulsados ​​por hombres en los que las mujeres carecen de nobleza, simplemente funcionan como hermosas piezas de ajedrez. Sus hombres también carecen de profundidad espiritual, desempeñando diligentemente sus papeles hacia el enfrentamiento final. Un "momento profundo" inevitablemente ocurre ante un espejo, un cliché por el que muchos críticos no comparten el entusiasmo del creador. Como resultado de estos pecadillos, así como por la falta de historias de fondo y motivaciones de los personajes, la producción posterior de Melville ha sido acusada de rigidez, con su grupo de policías, ladrones y malos en general. Además, a pesar de las tramas bien estructuradas, las películas de Melville se miden metódicamente con una enorme atención prestada al tiempo y al lugar. Los hollywoodienses a menudo las encuentran lentas, con un énfasis excesivo en el tono y el estilo. 
Su última película sería Crónica negra (Un flic, 1972), décimo tercer largometraje, en el que de nuevo contaría con Alain Delon. Fue su última palabra, antes de fallecer, sobre el género negro y sus arquetipos, explorando la ambigüedad moral de los protagonistas y la equivalencia entre los delincuentes y los policías. 
El pasado 20 de octubre se cumplió el primer centenario de su nacimiento. 

jueves, 16 de noviembre de 2017

Biografías de cine: Jean-Pierre Melville (II)

(cont.)
Tras unos comienzos difíciles, su valor comenzó a ser reconocido por una legión de seguidores, lo que le lleva a realizar una serie de películas, entre las que destaca Bob el jugador (Bob le flambeur, 1956), protagonizada por Roger Duchesne, un célebre actor durante la década de 1930, pero que había caído en desgracia al haber sido arrestado mientras se escondía en París, el 27 de septiembre de 1944, acusado de haber trabajado para la Gestapo. Primera película de gángsters de Jean-Pierre Melville. La acción dramática tiene lugar en Paris en 1955. Robert Montaigné (Duchesne), más conocido por su apodo “Bob, le flambeur”, tiene unos 45 años, vive en Montmartre (el salón de su casa domina una perspectiva presidida por la fachada principal de la Basílica del Sacré Coeur), peina cabellos blancos, viste con sobria elegancia y es tratado con reconocimiento y respeto por todos los que le conocen. Su reparto incluía también a  Daniel Cauchy, como el adulador Paulo, y a la recién llegada Isabelle Corey como la tentadora Anne. Aunque la película no fue un gran éxito, sin embargo, una de las favoritas de los aficionados que frecuentaban la Cinémathèque Français de Henri Langlois. Entre ellos se encontraban los jóvenes cineasta Jean-Luc Godard y François Truffaut, el último de los cuales utilizó al actor Guy Decomble (El comisario Ledru) de Bob el jugador en sus Los 400 golpes (1959) que marcó el comienzo de la era de la Nouvelle Vague. Unos nuevos realizadores reaccionaron contra las estructuras que el cine francés imponía hasta ese momento y, consecuentemente postularon como máxima aspiración, no sólo la libertad de expresión, sino también libertad técnica en el campo de la producción fílmica. En pocas palabras, Melville se negó a seguir las reglas y ellos lo siguieron. 
En retrospectiva, Bob el jugador parece sencillo: un mafioso reformado convertido en apostador de alto riesgo sale de su retiro para obtener un último trabajo. Su genio radica en su simplicidad. Melville admiraba la cultura estadounidense, como su alias indicaba. Condujo por París en un enorme Cadillac, luciendo un sombrero Stetson y gafas de sol de aviador. Bebió Coca-Cola y escuchó la radio estadounidense. Las obras de los directores estadounidenses John Ford y Howard Hawks le atraían, ya que eran sagas eternas de héroes y villanos. Melville se esforzó por construir su propio panteón mezclando el ethos estadounidense con sus sensibilidades de posguerra. Según lo percibió, fue América la que rescató valientemente a Francia de la ocupación alemana. Aún así, para un joven con raíces alsacianas, la línea que separaba a los buenos y a los malos había sido violada, y uno puede ver esta desilusión a partir de Le silence de la mer (1949). 
Por lo tanto, mientras tomaba prestado de la revolución del cine negro estadounidense contra las creaciones dicotómicas de Hollywood de la década de 1930, el artista estaba forjando su propia marca apócrifa de oscura tragedia. En su paradigma, un delincuente podría ser una especie de héroe dentro de su entorno, siempre y cuando se apegara a su palabra y sus lealtades. Fue su estilo personal y su adhesión al código de honor lo que definió a un "buen tipo"; por el contrario, fue su fe en los demás lo que fue su perdición. Es un universo sin posibilidad de salvación, en el que el amor y la amistad son interludios breves en el juegos del gato y el ratón que conducen a cierta destrucción. En ese sentido, Bob es un eslabón crucial entre Pépé le Moko (1937) de Julien Duvivier y Al final de la escapada (À bout de souffle, 1960) de Jean-Luc Godard, en el que Melville hizo un brillante cameo. 
Jean-Pierre Melville es a menudo considerado como el padrino de la Nouvelle Vague. Sin embargo, vale la pena mencionar que de no haber sido por su pasión por el cine estadounidense antes mencionado, podría habernos mostrado un Bob el jugador muy diferente. Originalmente concebida como una película de duros gángsters, la trama dio paso a la planificación de un robo, Melville se vio obligado a repensar su narrativa después de ver La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, 1950), de John Huston. Fue solo entonces cuando tuvo la idea de convertir a Bob en el  gánster de buenos modales que tanto deleitaba a los cinéfilos de la época. 
Por esta y otras deudas de gratitud, su siguiente película, Dos hombres en Manhattan (Deux hommes dans Manhattan, 1959), fue "una carta de amor a Nueva York" y a la América que veneraba. También fue su tercer fracaso consecutivo en taquilla, y causó que Melville se separara de de la Nouvelle Vague, movimiento que se sentía estaba dirigido a un publico selecto de entendidos de cine. Por ello dijo: "Si ... he consentido en pasar por un tiempo como su padre adoptivo, ya no lo deseo más, y he puesto cierta distancia entre nosotros". 
El primer paso en esta división vino con Léon Morin, sacerdote (Léon Morin, prêtre, 1961), basada en la novela de Béatrix Beck, una película bélica sobre los esfuerzos de un sacerdote para llevar la redención a los habitantes de una pequeña ciudad. Producida por Carlo Ponti, contó con un  gran presupuesto y con las actuaciones protagonistas de Jean-Paul Belmondo y Emmanuelle Riva, ambos nombres muy conocidos por entonces. 
(cont.)

lunes, 6 de noviembre de 2017

Biografías de cine: Jean-Pierre Melville (I)

"Un cineasta es como el maestro de un espectáculo de sombras. Trabaja en la oscuridad. Crea a través de efectos. Soy perfectamente consciente de la extraordinaria deshonestidad que supone ser eficaz, pero al espectador nunca se le debe permitir ser consciente de hasta qué punto todo está manipulado. Debe estar hechizado, prisionero de la película". Así definía la labor de un director de cine y su relación con el espectador Jean-Pierre Melville, quien hubiera cumplido este 20 de octubre 100 años si no hubiera muerto de manera prematura a la edad de 55 años mientras preparaba la adaptación de La condición humana (La condition humaine, 1933), de André Malraux.
Nacido como Jean Pierre Grumbach y conocido como Jean-Pierre Melville (París, 20 de octubre de 1917), en el seno de una familia alsaciana de origen judío. Su caso no deja de ser curioso, pues cuando tenía cinco años le regalaron por Navidades un proyector Pathé-Baby y al año siguiente una cámara tomavistas de 9,5 mm, con la que graba a su familia. En su juventud estudió en París, donde pudo ver por primera vez las grandes películas del momento, entre ellas la silente de Robert J. Flaherty y W.S. Van Dyke, Sombras blancas (White Shadows in the South Seas, 1928). Dejó una huella tan profunda en la pubertad de Grumbach que se convirtió en un habitual del cine, una obsesión que lo beneficiaría en la edad adulta. Deseoso de ganarse un lugar en la industria del cine, Melville solicitó el ingreso al Sindicato de Técnicos Franceses, pero por razones políticas se le cerraron las puertas del sindicato, de modo que Melville decide crear su propia productora, en 1946, lo que le permite mayor libertad de movimientos cinematográficamente hablando. 
Su primera incursión en el cine es un cortometraje, con una  duración de 18 minutos, títulado 24 heures de la vie d'un clown (1946), que describe un día en la vida de Béby el payaso. Rodada a caballo entre las actuaciones en el Circo Medrano, en su casa, y con su compañero y amigo, el payaso Maïss.  Fue un éxito, inspirado en el amor de su infancia por el circo. 
Su primer largometraje lo realizará en n 1947, El silencio del mar (Le silence de la mer), basada en la novela corta del mismo título escrita por Jean Bruller y publicada bajo el seudónimo de Vercors en 1942, actuando él solo como productor, guionista, director y montador, como si se tratase de una película amateur. Película que no se estrenaría hasta 1949. Se trata de una pieza íntima sobre los horrores de la II Guerra Mundial, protagonizada por actores desconocidos. Todo en el rodaje fue algo inusual: se rodó en 27 días a lo largo de un año; rodó escena en lugares en los que era necesarios los correspondientes permisos que nunca solicitó; era la adaptación de una obra literaria sin el previo permiso ni el consentimiento del autor. Sobre todo su estilo era inusual. Sus decorados oscuros y claustrofóbicos y sus primeros planos iluminados desde la parte inferior indicaban un inicio basado en la cultura lumínica del cine de René Clair, Marcel Pagnol, Abel Gance y Jacques Feyder. 
Durante los siguientes doce años realiza más producciones, que influirían enormemente en los componentes de lo que se conoció como Nouvelle Vague (es decir, la Nueva ola francesa. En 1950 colabora con Jean Cocteau -adaptó una novela suya y escribió el guión-, e una versión no muy satisfactoria de Los chicos terribles (Jean Cocteau's Les enfants terribles), la historia de una relación extraña e incestuosa entre hermanos.
Quand tu liras cette lettre (1953), una coproducción franco-italiana, fue su primer proyecto comercial. Teresa está preparada para ingresar en un convento y la muerte de sus padres provoca que definitivamente no tome los hábitos, reconduciendo su vida a la protección de su hermana Denise, siendo esta última violada por Max, el carácter de Teresa impide que la cosa quede así, y pretende que este repare el agravio cometido con su hermana, lo que ocurre es que en contra de sus deseos, Max acaba enamorándose de la propia Teresa. Si bien no fue tan rentable como se esperaba, los honorarios que percibió le permitieron  adquirir un estudio fuera de París. 
(cont.)

sábado, 6 de agosto de 2016

Noticias de libro: Jean-Pierre Melville

Jean-Pierre Melville

Carlos Aguilar Gutiérrez
Ediciones Cátedra
Madrid
2016
232 págs. 
Misántropo y orgulloso, mitómano y obsesivo, independiente hasta la radicalidad, amante del jazz, los gatos y la noche, Jean-Pierre Melville puede considerarse como el genio francés del Séptimo Arte que inauguró a escala mundial la figura del director cinéfilo, brindando una admirable producción fílmica que supera de forma privativa la dicotomía cine de género/cine de autor. Trece largometrajes realizados a lo largo de 25 años comprende su singular obra, dentro de la cual el bloque consagrado al "Thriller" implica la más pura, emblemática e influyente manifestación del cine policiaco francés, con clásicos tan relevantes como "El confidente" y "Círculo rojo", que convirtió a Jean-Paul Belmondo, Alain Delon y Lino Ventura en ídolos fílmicos con proyección internacional. Carlos Aguilar desglosa tan extraordinario caso mediante un ensayo que funde la crónica histórico-biográfica con la valoración estética, incidiendo en el contexto industrial y artístico donde se desenvolvió Melville, en especial lo referido al "Thriller" francés, denominado "Polar".

viernes, 29 de enero de 2016

Efemérides de cine: Hasta el último aliento

El 23 de noviembre de 1966 se estrenó la película francesa Hasta el último aliento (La deuxième souffle), dirigida por Jean-Pierre Melville. Protagonizada por Lino Ventura, Paul Meurisse, Raymond Pellegrin, Christine Fabréga, Marcel Bozzuffi, Paul Frankeur, Denis Manuel, Jean Négroni, Michael Constantin. Productora: Les Productions Montaigne. Duración: 150 minutos.
Sinopsis argumental: Gustave Minda (Lino Ventura), conocido en el mundo del crimen como “Gu”, ha conseguido escaparse de la cárcel y se convierte en la máxima prioridad de la policía francesa, representada en la figura del comisario Blot (Paul Meurisse). Durante cierto tiempo, el criminal debe permanecer escondido, pero claro está que también es necesario dinero para poder seguir adelante. La historia se convierte así en un pulso entre los dos personajes principales, “Gu” y Blot.
Comentario: Se cumple el quincuagésimo aniversario de su estreno.

jueves, 30 de octubre de 2014

Efemérides de cine: El silencio de un hombre

El 25 de octubre 1967 se estrenó la película francesa El silencio de un hombre, también conocida como El samurái (Le Samouraï) dirigida por Jean-Pierre Melville. Protagonizada por Alain Delon, Nathalie Delon, Caty Rosier, François Périer, Michel Boisrond, Jacques Leroy, Catherine Jourdan, Jean-Pierre Posier. Coproducción Francia-Italia; Filmel/FIlms Borderie/T.C.P. / Fida Cinematografica.
Sinopsis argumental: La historia de un hermético y frío asesino a sueldo. Jeff Costello es un perfeccionista que siempre planea cuidadosamente sus asesinatos y al que nunca han atrapado. Sin embargo una noche, tras liquidar al dueño de un club nocturno, queda a la vista de varios testigos. Sus esfuerzos por construir una coartada fallan y poco a poco es acorralado, tanto por la policía como los clientes que le han traicionado. 
Comentario: Obra cumbre del director francés Jean-Pierre Melvilla, se trata de un drama minimalista y de suspense, basada en la novela de Joan McLeod.

viernes, 24 de octubre de 2014

Efemérides de cine: El círculo rojo

El 20 de octubre de 1970 se estrenó la película francesa Círculo rojo (Le cercle rouge), escrita y dirigida por Jean-Pierre Melville. Protagonizada por Alain Delon, Bourvil, Gian Maria Volonté, Yves Montand, François Périer, André Eycan. Coproducción Francia-Italia.
Sinopsis argumental: Mientras Corey, sale de prisión tras cumplir condena en una cárcel francesa, Vogel, un criminal custodiado por el temible comisario Mattei, escapa del tren en el que viajan. Después de robar a un antiguo socio, Corey se encuentra con Vogel y le propone formar equipo para realizar un meticuloso robo de joyas. 
Comentario: Una envolvente intriga policial que encierra las mejores virtudes del cine de su director

martes, 23 de septiembre de 2014

Efemérides de cine: Léon Morin, sacerdote

El 22 de septiembre de 1961 se estrenó la película francesa León Morín, sacerdote (Léon Morin, prêtre), dirigida por Jean-Pierre Melville. Protagonizada por Jean-Paul Belmondo, Emmanuelle Riva, Iréne Tunc, Nicole Mirel, Gisèle Grimm, Marco Behar, Monique Bertho, Gérard Buhr. Coproducción Francia-Italia; Concordia Compagnia Cinematografica.
Sinopsis argumental: Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En una pequeña ciudad francesa vive Barny, una joven viuda que trabaja en Correos. Ella y su hija sufren los rigores de la guerra, el racionamiento, el mercado negro y las redadas. Para evitar la deportación de la niña, hija de padre judío, la envía al campo. Pero, movida por la desesperación, busca consuelo en el confesonario y se desahoga declarándose atea. 
Nominaciones y premios: León de Oro en el Festival de Cine de Venecia de 1961.
Comentario: Basada en la novela de Béatrix Beck. Jean-Pierre Melville (deja de lado sus siempre interesantes filmes policiacos para adentrarse en este intenso melodrama acerca de la turbia relación establecida entre un sacerdote católico y una viuda comunista. Dos excelentes personajes, interpretados por una joven pareja del cine francés, Jean-Paul Belmondo y Emmanuelle Riva, y una dirección llena de originalidad, para un atractivo drama que se situó entre los más representativos del cine francés de la época. No pudo estrenarse en España por lo delicado del tema.

sábado, 13 de septiembre de 2014

Efemérides de cine: El ejército de las sombras

El 12 de septiembre de 1969 se estrenó la película francesa El ejército de las sombras (L'armée des ombres), dirigida por Jean-Pierre Melville. Protagonizada por Lino Ventura, Simone Signoret, Paul Meurisse, Jean-Pierre Cassel, Paul Crachet, Serge Reggiani, Claude Mann, Christian Barbier. Coproducción Francia-Italia. 
Sinopsis argumental: Philippe Gerbier (Lino Ventura) es un ingeniero civil que ha entregado todos sus esfuerzos a la valerosa resistencia francesa, de la que es uno de sus máximos responsables. Pero llega el día en que la policía colaboracionista le captura, siendo retenido en un campo de concentración bajo atenta vigilancia. Tras un traslado logrará escapar improvisando una fuga relámpago. A partir de ese momento viviremos con su testimonio el día a día de la resistencia y sus dificultades ante el poderoso invasor. 
Nominaciones y premios: La versión restaurada y reestrenada en cines  en 2006 recibió los siguientes premios:  Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película extranjera. Asociación de Críticos de Los Ángeles: Mención especial.
Comentario: Un clásico del cine europeo en el que Jean-Pierre Melville da una magistral clase de cine al trasladar la novela de Joseph Kessel a la gran pantalla. Es, sin lugar a dudas, el más memorable homenaje a los héroes de la Resistencia Francesa jamás filmado.