Mostrando entradas con la etiqueta Cine español. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cine español. Mostrar todas las entradas

jueves, 4 de abril de 2024

Jaione Camborda, directora de “O Corno”: “La capacidad de las mujeres de dar vida es el núcleo de la película”

Con su tercer largometraje, la cineasta española cuenta la historia de la fuga de un hacedor de ángeles en la España de los años 1970. Nos habla de la creación de este poderoso y carnal himno a la hermandad.
Janet Novás y Julia Gomez en O corno, un cuento de mujer, de Jaione Camborda
A través de la odisea de un creador de ángeles que huye de la España de Franco, la directora Jaione Camborda ofrece en O Corno, una historia de mujeres (en cine), un tributo vibrante y carnal a todas las mujeres, a su dolor, su libertad, su solidaridad y sus elecciones. Una poderosa historia feminista, que ella evoca con nosotras.
¿Por qué elegiste ambientar esta historia de hermandad en la España de principios de los años 1970? La cineasta contesta: "En aquella época, el aborto estaba prohibido, lo que obligaba a quienes lo practicaban a ponerse en grave peligro. Quería explorar estas cuestiones de vida y muerte, dentro de las limitaciones de esta sociedad. Pero también quería que resonara en nuestro mundo".
Janet Novás en O Corno (2023)
La trama de la película se centra en la Illa de Arousa, 1971. María es una mujer que se gana la vida recogiendo marisco. También es conocida en la isla por ayudar a otras mujeres en el parto con especial dedicación y cuidado. Tras un suceso inesperado, se ve obligada a huir y emprende un peligroso viaje que le hará luchar por su supervivencia. En busca de su libertad, María decide cruzar la frontera por una de las rutas de contrabandistas entre Galicia y Portugal. 

lunes, 20 de noviembre de 2023

Veinte operas primas española a redescubrir (IV)

(cont.)

16. Memorias del ángel caído (1997), de David Alonso y Fernando Cámara

Ambos directores debutaron por primera vez en la gran pantalla con este largometraje. Un extraño suceso acaba de suceder en una antigua parroquia situada en el centro de una gran ciudad. Tras la comunión, algunos fieles han caído fulminados como si hubieran sido envenenados. La policía se pone manos a la obra para descubrir las extrañas causas del suceso. Mientras se produce la investigación, algunos sacerdotes comienzan a sufrir unas visiones turbadoras. Pero la situación se hace aún más terrorífica cuando los feligreses muertos vuelven a la vida, durante la realización de su autopsia. Un investigador comienza a atar cabos y relaciona los sucesos con las escrituras de un oscuro libro. Una interesante incursión en el género del thriller pseudorreligioso, que parte de una oscura y enrevesada trama. Cuenta con una eficaz interpretación de Santiago Ramos. Mantiene el suspense hasta el final.
José Luis López Vázquez en Memorias del ángel caído (1997)

17. Torrente, el brazo tonto de la ley (1998), dirigida por Santiago Segura

Siguiendo la estela que dejaron películas como Acción mutante (1993), Santiago Segura decide ponerse a la dirección de su debut, que sentaría las bases de su carrera humorística. El director muestra muchas referencias de la comedia española, entre ellas la fuerte influencia de Berlanga y algún guiño a Luis Buñuel. Torrente, el brazo tonto de la ley muestra un humor caricaturesco, lleno de bromas de mal gusto, lenguaje soez y escenas escatológicas. Segura resucitó la comedia popular haciendo un homenaje a las películas de Alfredo Landa o Mariano Ozores. La cinta nos presenta a Jose Luis Torrente (Santiago Segura), un policía español, fascista, machista, racista y alcohólico que patrulla las calles de Madrid junto a su vecino Rafi (Javier Cámara). Torrente y sus expresiones han pasado a formar parte del imaginario popular español con un vulgarismo rancio, sin tabúes. Su propuesta le llevó a convertirse en la película española más taquillera del momento. Después de la pentalogía Torrente, Santiago Segura ha dado el paso a las comedias familiares consiguiendo un apabullante récord de taquilla con películas como Padre no hay más que uno (2019).
Santiago Segura y Tony Leblanc en Torrente, el brazo tonto de la ley (1998)

18. Solas (1999), de Benito Zambrano

Solas es una ópera prima estrictamente andaluza. Benito Zambrano, natural de Sevilla, rueda en su tierra natal esta historia de madre e hija, maltratadas por la vida, que se reencuentran. Con un guion simple pero intenso, Zambrano dirige una película humilde y sincera, que habla de relaciones familiares fustigadas por la soledad, la pobreza y los sueños ahogados en el alcohol. Con enorme dureza y dramatismo aborda el tema de los malos tratos y la falta de comunicación dentro de la familia, pero sobre todo de la búsqueda de dignidad de las mujeres dentro de una España que las mantiene desplazadas. Un retrato visceral que muestra una visión pesimista del país de la época, lleno de inestabilidad laboral, inestabilidad emocional, y plagado de núcleos familiares destrozados por el egoísmo, sobre todo en las clases bajas. Por otra parte, Solas es una película que reivindica las raíces andaluzas, como acostumbra a hacer este director. Sus películas se ambientan en Andalucía porque el guion exige que no puedan ambientarse en otra parte. Encontramos geniales interpretaciones de María Galiana y Ana Fernández, que pronuncian diálogos demoledores que suponen un golpe de realidad y emoción y contribuyen a crear esa atmósfera agónica de desesperanza. Hacia el final, la película invita al espectador a hacer autocrítica sobre su propia vida y le empuja a ser generoso con todos los que le rodean. Zambrano triunfó en el Festival de Berlín con su primera película obteniendo el premio del público, y se alzó con cinco premios Goya, dirigiendo una película honrada, sincera y directa. Se convertiría en un director de renombre que años más tarde nos daría obras maestras con aire andaluz como La voz dormida (2011) o Intemperie (2019).
Carlos Alvárez-Novoa y Ana Fernández en Solas (1999)

19. Intacto (2001), dirigida por Juan Carlos Fresnadillo

Por el mundo pululan una serie de personas con un peculiar don: la suerte. Una de ellas es Sam, que regenta un extraño casino. Otra, Federico, que sobrevivió a un terrible terremoto. Éste, por algún misterioso motivo, tiene un interés especial en reclutar a la gente que comparte su mismo don. Pronto detecta la existencia de Tomás (Leonardo Sbaraglia), único superviviente de un terrible accidente aéreo. El canario Juan Carlos Fresnadillo llamó la atención hace unos años al lograr ser nominado al Oscar por su cortometraje Esposados. Aunque se ha hecho esperar, aquí llega su primera película larga. Siguiendo la estela de Alejandro Amenábar, nos ofrece un thriller que nos lleva por donde no esperamos. Con escenas angustiosas, como la que transcurre en medio de una autopista plagada de vehículos, o la de la carrera en el bosque, Fresnadillo logra con creces su intención de sorprender. Además se rodea de un reparto la mar de simpático: desde el argentino en boga Leonardo Sbaraglia, pasando por el “exorcista” Max Von Sydow, o el zambraniano Antonio Dechent.
Max von Sydow y Leonardo Sbaraglia en Intacto (2001)

20. La vida de nadie (2002), de Eduard Cortés

Emilio Barrero es un hombre de éxito: tiene un buen trabajo, un lujoso chalé, una esposa encantadora y un hijo que lo admira. Está a punto de cumplir 40 años y su familia le prepara una fiesta sorpresa. Sin embargo, la sorpresa se la llevan ellos cuando se enteran de que Emilio no es el hombre que aparenta ser, y de que ha construido a su alrededor una mentira que les ha tenido engañados durante muchos años. Debut del director Eduard Cortés, proveniente del mundo de la televisión, donde tiene una amplia experiencia como realizador de la cadena autonómica TV3. Cortés, también guionista, se inspiró en el caso real de Jean-Claude Romand, que en 1993 asesinó a su familia, a la cual mantuvo engañada durante 18 años, haciéndoles creer que era un médico de éxito. Un desgraciado incidente que ya había dado paso a dos películas: El empleo del tiempo y El adversario. La película cuenta con una primera parte casi en clave de comedia para acabar desembocando en una oscura tragedia. El protagonista de este gran engaño, Emilio Barrero, está protagonizado por José Coronado, quien aparece acompañado de Adriana Ozores y Marta Etura, ambas nominadas al Goya por su trabajo.
Adriana Ozores y José Coronado en La vida de nadie (2002)

domingo, 19 de noviembre de 2023

Veinte operas primas española a redescubrir (III)

(cont.)

11. Acción mutante (1993), de Alex de la Iglesia

Considerada una obra de culto en nuestro país y fuera de él (por ejemplo, Japón), Acción mutante causó un gran impacto en la sociedad española acostumbrada a películas sobre la guerra civil, dramas amorosos y comedias ligeras. El debut de Alex de la Iglesia marcó un antes y un después en el modo de hacer cine en España. En el futuro, una banda terrorista formada por seres deformes liderada por Ramón (Antonio Resines), siembra el terror en el país, pretendiendo vengarse de los ricos y guapos para tomar el mando. Podría considerarse la primera película de ciencia-ficción española, algo en los años 1990 reservado únicamente para las producciones americanas. La película es también una comedia, que se presenta como sátira política y una crítica hacia como los medios manipulan a la sociedad. Acción mutante combinó ambientes sucios con escenas de acción, gore sin tapujos y una banda sonora de Def con Dos de lo más cañera. Este bizarro cóctel tan característico lo encontraríamos en posteriores películas del director como El día de la bestia (1997).
Acción mutante (1993)

12. Salto al vacío (1995), de Daniel Calparsoro 

La joven Alex malvive mediante un negocio de tráfico de armas que tiene montado con un grupo de amigos. Es una chica algo bruta y sus ademanes masculinos hacen que los chicos la traten como uno más, pero ella está enamorada de Javi, y no sabe cómo hacérselo saber. Además, la continua violencia y peligro que rodea su vida no es lo mejor para su futuro. Quiere dejarlo y no sabe cómo. Oscura película de Daniel Calparsoro sobre unos jóvenes traficantes. El protagonismo radica en Najwa Nimri y la decisión que está decidida a tomar se concreta durante un día y medio, tiempo en el que transcurre el film. La película tiene una estética muy particular, que no gustará a todos, y por momentos el ritmo decae y se pierde en esa atmósfera putrefacta y deprimente en la que está envuelta la historia.
 Najwa Nimri en Salto al vacío (1995)

13. Antártida (1995), de Manuel Huerga

María (Ariadna Gil) es una heroinómana, frustrada cantante de rock, que acaba de perder a su novio por una sobredosis. Es una chica desesperada, sin ninguna ilusión, incapaz de superar su adicción, sólo con ganas de acabar de una vez por todas con su existencia. Un día conoce a Rafa (Carlos Fuentes), un animoso joven, ratero de poca monta, que casualmente ha robado una importante cantidad de droga. A Rafa le gusta María y a la vez siente lástima por ella. A María, Rafa le es indispensable porque le suministra droga, mientras tratan de vender el alijo. Lo que no saben es que los verdaderos dueños del material son unos poderosos delincuentes sin escrúpulos, que tratan de ajustarles las cuentas. Un emocionante 'road movie', inusual en el cine español, con un ritmo trepidante. El guión es del novelista Francisco Casavella, autor entre otras de la excepcional novela Un enano español se suicida en Las Vegas. Cuenta con todos los ingredientes del género, además de que sus personajes protagonistas, sobre todo en el lado positivo de Rafa, rezuman buenos sentimientos. Ariadna Gil, como yonqui que ha tocado fondo, está cautivadora. Carlos Fuentes, en su primer papel para el cine, tiene un desparpajo elogiable.
Ariadna Gil en Antártida (1995)

14. Tesis (1996), de Alejandro Amenábar

Posiblemente la ópera prima más célebre de nuestra lista. Con veinticuatro años Alejandro Amenábar se alzó con el Goya a mejor dirección novel, mejor guion original y mejor película con esta cinta. En los años 1990 la apuesta por nuevos géneros se continuó abriendo, y Amenábar se hizo eco con este thriller con aires hitchconianos, que a día de hoy es considerada una película de culto. Ángela (Ana Torrent), que prepara una tesis sobre violencia audiovisual, descubre muerto a su director en la videoteca de la facultad. Junto a Chema (Fele Martínez) intentaran resolver el misterio de la muerte que también esconde una serie de desapariciones. Tesis se atreve a entrar en el mundo de las snuff movies y ejecuta una crítica hacia la morbosidad que buscan los programas de televisión o el cine. El director hace partícipe al espectador de la trama, haciéndole cuestionarse si él/ella forma parte también de ese público morboso. La carrera de Amenábar se vio catapultada tras el éxito de Tesis, consolidándose como un director de escaso volumen de obras pero todas de enorme calidad, tales como Abre los ojos (1997), Los otros (2001) o Mar adentro (2004).
Fele Martínez y Ana Torrent en Tesis (!996)

15. Familia (1996), de Fernando León de Aranoa

Para celebrar su 55º aniversario, el solitario Santiago contrata a una peculiar compañía de teatro para que se haga pasar por su familia. Rodeado de los actores que encarnan a su madre, su mujer, sus hijos, su hermano y su cuñada, Santiago empieza los rituales propios de la conmemoración. Cuando el guionista Fernando León decidió pasarse a la realización no pudo hacerlo de mejor manera ya que recibió el Goya a la mejor dirección novel. Fue Elías Querejeta quien, después de ver su corto Sirenas, decidió producir la película que le convirtió automáticamente en uno de los valores más importantes del joven cine español. Con un planteamiento similar al de Dulces horas, de Carlos Saura, Familia se plantea como una obra teatral clásica, ya que presenta una situación única, en un solo espacio donde los personajes interaccionan y en un tiempo no superior a un día. Y es que a León le preocupa más el tratamiento de los personajes que la técnica empleada para mostrar la historia. Y esta humildad visual se traduce en una historia sencilla, pero bien contada.
Familia (1996)
(cont.)

viernes, 17 de noviembre de 2023

Veinte operas primas española a redescubrir (II)

(cont.)

6. Habla, mudita (1973) dirigida por Manuel Gutiérrez Aragón

Su acción transcurre en un macizo montañoso del norte de España. Allí vive una pastora muda, de la que nadie se ha preocupado por saber si podía hablar, con una familia dominada por la incultura y donde su hermano –también sordomudo– ha sido declarado por la UNESCO“el tonto más grande de España”. Don Ramiro, un estudioso del lenguaje que se encuentra de vacaciones por esos parajes, encuentra a la pastora y comprueba que, al chillar, también será capaz de emitir cualquier otro sonido, incluidas las palabras. Por ello intentará hacerla hablar convirtiéndola en el motor de su anodina existencia, aunque en el pequeño pueblo comienzan a circular todo tipo de rumores sobre el afán del profesor en educar a la joven muda. Rodada en el Refugio Nacional de Ávila, y en los pueblos de Bores y Bejes (Santander), supuso el debut en la dirección de Gutiérrez Aragón, que abordaba así su particular visión del mundo rural en un cuento sobre el aprendizaje producido por Elías Querejeta y con José Luis López Vázquez y Kiti Manver de protagonistas. La atmósfera que impera es de un mundo provinciano asfixiante, con un humor negro y una visión plana de la existencia.
Kiti Mánver y José Luis López Vázquez en Habla mudita (1973)

7. El espíritu de la colmena (1973) de Víctor Erice

Es considerada una de las películas más importantes del cine español. Víctor Erice con El espíritu de la colmena plantea una sincera muestra de cine poético en nuestro país, con reminiscencias del cine europeo de la época e incluso influencias de figuras como Andréi Tarkovksy. Se trata de una película rodada durante el franquismo, pero ambientado en los años 1940. Aborda el tema de la posguerra de manera muy sutil, desde los ojos de una niña de un pueblo de Castilla. Un día un camión llega al pueblo con un cine y proyecta El doctor Frankestein para los niños. La inocencia de Ana, la protagonista (interpretada por Ana Torrent), cambia a raíz de ese visionado. La mirada de Erice sobre la infancia muestra un tratamiento muy respetuoso y sensible. Habla de la mirada del niño que aún no es capaz de distinguir entre la realidad y la ficción. Unos seres pequeños cuya imaginación y curiosidad no entiende de límites y por ese motivo son aislados dentro de la familia y de la sociedad. Es una película sobre como el cine nos hace crecer. El director de fotografía de Erice, Luis Cuadrado, mostró con impactantes imágenes el paisaje de Castilla. Unos fotogramas que ya pertenecen al imaginario colectivo. La película se alzó con la Concha de oro en el Festival de San Sebastián y consagró a Erice como uno de los cineastas más sensibles de su tiempo. Erice más tarde dirigiría dos obras también de enorme reconocimiento y recorrido, como El sur (1983) y El sol del membrillo (1992), ésta última como un sincero acercamiento al cine documental.
Ana Torrent e Isabel Tellería en El espíritu de la colmena (1973)

8. Asignatura pendiente (1977), de Jose Luis Garci

Garci se estrenó en el cine con un drama romántico protagonizado por José Sacristán y Fiorella Faltoyano. Los protagonistas fueron novios de jóvenes y aunque ambos están casados, al reencontrarse vuelven a enamorarse recordando su relación y al constatar que nunca llegaron a hacer el amor. La película incluye sutiles críticas a las presiones de la estricta moral de los años 1950, y es una película bisagra que narra los últimos años del franquismo y los primeros de la transición. Jose Luis Garci realizó una película muy personal y trató de manera emotiva y tierna la relación entre los protagonistas. El director consiguió acercarse al espectador a través de un drama cotidiano. Rodaba un cine de cuyas historias podrían ser protagonistas nuestros padres o nuestros abuelos, ubicados en ciudades y lugares reales. Garci recurre a la melancolía en un período histórico y un paisaje concreto: el Madrid de los años 1970. Se convierte así en un relato generacional, de cuando en España se empezó a luchar por defender las libertades sociales que habían sido suprimidas durante décadas.
José Sacristán y Fiorella Faltoyano en Asignatura pendiente (1977)

9. Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), de Pedro Almodóvar

Tras la muerte de Franco, en la segunda mitad de la década de los años 1970 y durante los años 1980 se produjo un despertar creativo, y sobre todo, sexual. El cine del destape apareció en España, las películas comenzaron a mostrar desnudos sin cortes ni tapujos (principalmente femeninos). Almodóvar se convirtió en uno de los iconos de la época, escandalizando con sus películas a la audiencia más puritana. El sexo ganó importancia en la pantalla desplazando a otros temas tan de moda como lo eran la droga o la posguerra. Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón es una comedia que cuenta la historia de tres chicas que viven en Madrid durante la época inicial de la Movida madrileña, cuya violación de una de ellas les cambia la vida. La película aborda temas como la homosexualidad, la prostitución, el sadomasoquismo sin ningún tipo de tabúes. Almódovar fue acusado directamente de estar rodando una película porno. Con un rodaje “semiclandestino”, filmada sin permisos, las críticas fueron diversas. La positiva recepción o el morbo (o ambas cosas) le facilitaron la producción de Laberinto de pasiones (1982) y Entre tinieblas (1983). Después de los primeros años de la transición la ropa volvió a las pantallas, cuando el destape perdió fuerza y se normalizó. Las cintas de Almódovar dejaron de ser tan escandalosas. Sin embargo, los temas de la identidad sexual, la pasión y el deseo se han mantenido como recurrentes en su cine hasta hoy.
 Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) 

10. Demasiado viejo para morir joven (1988), de Isabel Coixet

Equis es un joven desorientado, que acompaña a su amigo ex rockero Taxi, que se gana la vida... con su taxi, como es de imaginar, y que entre el estrés de la urbe y los quebraderos de cabeza que le da su novia, anda un poco agobiado. Además anda por ahí Evax, mensajera que le echa cara a la vida soñando con grandes negocios. Isabel Coixet, quien también es autora, debutó en el largometraje, con 24 años, con esta historia juvenil urbana, y logró ser nominada al Goya a la mejor dirección novel.
Gerardo Arenas y Emma Suárez en Demasiado viejo para morir joven (1988)
(cont.)

martes, 14 de noviembre de 2023

Veinte operas primas española a redescubrir (I)

¿Qué significa el término ópera prima? En cine se utiliza el término “opera prima” para referirse al primer largometraje de un director; un ejercicio fílmico que intentará consolidar su lenguaje cinematográfico. A continuación hacemos un recorrido por la filmografía española para destacar algunas de estas "primeras obras" que consagraron a sus autores.

1. Esa pareja feliz (1951), de Luis García Berlanga y Juan Antonio Bardem

El debut de dos de los mayores exponentes del cine español fue esta sencilla película protagonizada por Fernando Fernán Gómez. Una comedia acerca de una pareja madrileña que gana un concurso. Más tarde la carrera de ambos se dispararía. Tras Bienvenido Míster Marshall (1953) (con guion de Juan Antonio Bardem y Miguel Mihura) Berlanga se proclamó maestro de la sátira, expresando en cada uno de sus películas con mordaz ironía, una crítica acerca de la realidad política y social de la España de la época. El momento de mayor esplendor de Juan Antonio Bardem llegaría con Muerte de un ciclista (1955) y Calle Mayor (1956), que a diferencia de su compañero optó por el drama y el género negro. En los años 1950 el franquismo limitaba la libertad de expresión, sin embargo tanto Berlanga como Bardem despuntaron en su habilidad para burlar la censura de la época.
Elvira Quintilla y Fernando Fernán Gómez en Esa pareja feliz (1951)

2. Los golfos (1960) de Carlos Saura

Carlos Saura estrenó Los golfos en el Festival de Cannes en 1960, dónde fue nominada a la Palma de oro. La película es una de las precursoras del llamado cine quinqui, que narraba las peripecias de delincuentes callejeros de estrato social muy bajo, y que han alcanzado fama gracias a sus delitos. Seis jóvenes de la periferia madrileña ayudan a su amigo en su sueño de ser torero, cometiendo diversos atracos para pagar su debut. Los golfos abrió el cine español al camino del neorrealismo, que por entonces ya era un estilo muy extendido en Europa. Saura contó en su mayor parte con actores no profesionales. La película se estrenó años después en España sufriendo diversos recortes de metraje por parte de la censura. Después de Los golfos, Saura vería se vería reconocido en su país por La caza (1965), que ganó el Oso de plata en Berlín a mejor dirección, seguido de multitud de películas que han configurado una muy elogiable filmografía.
Los golfos (1960)

3. El buen amor (1963) dirigida por Francisco Regueiro

Una pareja de novios decide irse a Toledo para escapar de la monotonía. Al ser jóvenes deberán engañar a sus padres. La película, debut en la dirección de Francisco Regueiro (Madregilda), supone un buen ejemplo del cine costumbrista de la época, no tanto en cuanto a paisajes y ambientación, que también, sino en cuanto a las costumbres juveniles y la sensibilidad de la burguesía de entonces. En lo que respecta a la trama, no ocurre gran cosa, pero están muy bien mostrados los cambios de humor, los tiras y afloja emocionales, los silencios entre los novios, las conversaciones intrascendentes, normales, veraces.
Simon Andreu y Enriqueta Carballeira en El buen amor (1963)

4. La busca (1966), de Angelino Fons

En el año 1900, Manuel, un muchacho provinciano, llega a Madrid para hacer de chico de los recados en la pensión donde su madre trabaja como criada. Allí conoce a Justa, una modista con quien empieza una relación amorosa y también a sus primos, que le introducen en los bajos fondos de la ciudad. Tras el suicido de uno de ellos, Manuel empieza a trabajar como ayudante de un panadero hasta que la dureza del trabajo, la muerte de su madre y el abandono de Justa, le hacen dejarlo todo y unirse a una banda de delincuentes. Adaptación de la novela homónima de Pío Baroja, primera de la trilogía La lucha por la vida, que completan Mala hierba y Aurora Roja. La película, la más personal del director Angelino Fons, que debutaba con este título, consta de un breve prólogo compuesto de fotografías y una aséptica voz en off que describe la difícil situación de España a principios del siglo XX. En la película, que cuenta con una cuidada ambientación, destacan las interpretaciones del actor francés Jacques Perrin, Emma Penella y Hugo Blanco, en uno de sus papeles más brutales.
La busca (1966)

5. La residencia (1969), de Narciso Ibañez Serrador

Narciso “Chicho” Ibáñez Serrador fue pionero en el género del suspense en nuestro país. Siempre se sintió atraído por los relatos de ciencia-ficción y terror extranjeros. Tanto que en 1964 dirigió la serie Mañana puede ser verdad, para más tarde dirigir la célebre Historias para no dormir, que acercó el lenguaje cinematográfico a la televisión. Ésta última resultó un revulsivo en la España de la dictadura. Chicho dominaba el arte de sugerir sin mostrar y creó obras de enorme calidad a pesar de la censura impuesta por el régimen. La residencia supuso su debut en el cine, seguía los pasos de Historias para no dormir. Contenía un alto componente sexual no explícito, que incluía tintes de lesbianismo y sadomasoquismo. La atmósfera de servidumbre, oscura y lúgubre, iluminada a través de luces tenues creaba un ambiente terrorífico. La residencia cuenta una historia típicamente gótica tradicional, el giro final causó gran sorpresa entre los espectadores de la época.
La residencia (1969)
(cont.)

jueves, 4 de mayo de 2023

Cine español: Las Leandras

La comedia española Las Leandras (1969), adaptación de la revista musical del mismo nombre con canciones y números tan míticos en la cultura española como Pichi o Los nardos nardos/Por la calle de Alcalá. La revista fue en su día protagonizada por la legendaria vedette hispano-argentina Celia Gamez, que en esta adaptación cinematografica  de 1969 tiene un papel más secundario como la madre de la protagonista, la no menos mítica Rocío Dúrcal. 
Pues bien,  en esta foto está el reparto completo de la película, Rocío Dúrcal, Celia Gamez, Alfredo  Landa, José Sazatornil "Saza", Antonio Garisa, Juanito Navarro o Isabel Garcés, todos característicos habituales de nuestro cine.
Pero he aquí que en la fila de arriba, el tercero de izquierda a derecha, esta un actor británico, de papeles secundarios en el cine británico (apareció de como actor de reparto en alguna comedia con Peter Sellers y en varias de James Bond, entre otras) que también hace de británico en la película, concretamente de profesor de ingles con acento inglés (detalle bastante tópicop de la película), y que vive un romance con el personaje de Rocío Dúrcal. 
Pues bien, este señor no es otro que Jeremy Bulloch. A  muchos no les sonará por su nombre. Pero si os digo que este señor es más conocido como Boba Fett, el cazarecompensas más conocido de una galaxia muy muy lejana, ya que se trata del actor que se ponía debajo de la máscara y le ponía voz al icónico personaje secundario de la saga galáctica de George Lucas, tanto en el Imperio contraataca como en El retorno del Jedi
Ver a Boba Fett compartir espacio y escena con Rocío Dúrcal, Landa, Saza, Antonio Garisa o Juanito Navarro y por en medio de canciones como Pichi o los nardos  y vestido de chulapo madrileño es de lo más bizarro  surrealista que se puede encontrar en muchos años de ver cine. 

miércoles, 15 de febrero de 2023

Fallece Carlos Saura, un día antes de recibir el Goya de Honor por toda su carrera (IV)

(cont.)
Comienza el nuevo siglo dirigiendo tres filmes musicales basados en idénticos presupuestos estéticos: Salomé (2002), puesta en escena de la conocida tragedia bíblica por la compañía de Aída Gómez; Iberia (2005), homenaje a la Suite homónima del compositor Isaac Albéniz; y Fados (2007), en coproducción con Portugal, sobre el fado, expresión musical portuguesa por excelencia. En estas películas Saura reitera las mismas convenciones de los musicales previos de los años 1990, empezando por el empleo de la luz como elemento dramático, así como la utilización de un mobiliario minimalista, obteniendo en consecuencia unos musicales de gran sobriedad y belleza visual, pero ya sin la frescura de aquellos.
Fados (2007)
Entre sus últimas películas destacan El séptimo día (2004), cinta inspirada en los macabros sucesos de Puerto Hurraco, el pueblo extremeño donde, en el verano de 1990, tuvo lugar un enfrentamiento entre dos familias que desembocó en una matanza que conmocionó a España entera por su carácter primitivo y brutal, con guion de Ray Loriga y, sobre todo, Io, Don Giovanni (2009), uno de sus más ambiciosos trabajos, superproducción en torno a la figura de Lorenzo da Ponte; entre medias, Saura realiza para la Exposición Internacional de Zaragoza 2008 el cortometraje documental Sinfonía de Aragón (2008),​ magistral ejercicio audiovisual en el que el protagonista es Aragón. 
Io, Don Giovani (2009)
En 2016 estrenó la película Jota, de Saura, un recorrido antropológico sobre la jota, con 19 cuadros de música y danza y la participación de Miguel Ángel Berna como coreógrafo y bailador, Sara Baras, Ara Malikian, Juan Manuel Cañizares, Nacho del Río y Carlos Núñez. Jota, de Saura ha sido producida por Movistar Plus+ y Tresmonstruos Media.
Sara Baras en Jota, de Saura (2016)
En 2017, el realizador Félix Viscarret estrena el documental Saura(s), no el primero de los documentales dedicados al cineasta, pero sí el más ambicioso e incisivo de estos, donde queda patente la peculiar personalidad del cineasta, en cuanto antepone su obra artística a todo lo demás (asuntos familiares incluidos​). El documental sería nominado a los premios Goya del año en curso en la categoría de mejor filme documental.
Goya 3 de mayo (2021)
En 2021, ha rodado el cortometraje titulado Goya 3 de mayo, un innovador proyecto impulsado por Aragón TV, en el que recreará en lenguaje fílmico el lienzo de Francisco de Goya, Los fusilamientos del 3 de mayo. Ese mismo año esperaba rodar una serie sobre el poeta Federico García Lorca. Para 2022 tenía previsto rodar una película biográfica sobre Pablo Picasso. Sin embargo, estrena Las paredes hablan (2022), en el que se retrata la evolución y relación del arte con la pared como lienzo de creación desde las primeras revoluciones gráficas en las cuevas prehistóricas hasta las expresiones más vanguardistas del arte urbano.
Carlos Saura en Las paredes hablan (2022)

martes, 14 de febrero de 2023

Fallece Carlos Saura, un día antes de recibir el Goya de Honor por toda su carrera (III)

(cont.)
Tras Dulces horas, la última colaboración con Elías Querejeta, Saura rueda en 1982 su primera película latinoamericana: Antonieta, la historia de una mujer durante la revolución mexicana. En 1984, Saura rueda con Piedra Los zancos, que nominada al León de Oro en el Festival de Cine de Venecia. En 1985 acude al productor Andrés Vicente Gómez para financiar un ambicioso filme sobre la expedición de Lope de Aguirre en busca de El Dorado. El rodaje se lleva a cabo en Costa Rica durante 1987, y la película se convierte en la más cara de la historia del cine español hasta ese momento.
Inés Sastre y Omero Antonutti en El Dorado (1988)
En 1989 estrena La noche oscura, una película intimista sobre el periodo de prisión que sufrió San Juan de la Cruz, el gran místico y poeta español del siglo XVI. En 1990 rueda ¡Ay, Carmela!, adaptación de la obra teatral de José Sanchis Sinisterra. Para esta película, que revisa de nuevo la Guerra Civil, vuelve a trabajar con el guionista Rafael Azcona, y en la V edición de los Premios Goya obtiene 13 estatuillas.
Gabino Diego, Carmen Maura y Andrés Pajares en ¡Ay, Carmela! (1990)
En 1991 se traslada a Buenos Aires para rodar El Sur, versión del cuento de Borges. Con Sevillanas (1991) hace un homenaje a lo más significativo del género, esta vez mediante una serie de cuadros independientes. Al año siguiente, se hace cargo de la película oficial de los Juegos Olímpicos de Barcelona, Maratón (1992).
Sevillanas (1991)
En 1993 rueda ¡Dispara!, una adaptación de un cuento del escritor italiano Scerbanenco. En enero de 1994, comienza el rodaje de Flamenco, que probablemente es el más importante documento audiovisual sobre este arte, a pesar de la desaparición de Camarón, que sí intervino en Sevillanas. Ya no se trata de una serie de cuadros inconexos, sino de un conjunto rodado con milimétrica precisión donde colaboraba como director de fotografía el mago de la luz Vittorio Storaro.
Flamenco (1995)
En junio de 1997, Saura se traslada a Argentina para rodar Tango; esta película, tras múltiples polémicas, concurre a los Oscar bajo bandera argentina: la cinta es la más galardonada del año en Argentina, y Saura recibe el Premio Cóndor de la Asociación de Críticos Argentinos como mejor director del año. Aparece su novela Pajarico solitario. En abril de 1998 se estrena en España la película Pajarico (1997).
Pajárico (1997)
En 1999 estrena Goya en Burdeos, aproximación a la figura del pintor aragonés Francisco de Goya, donde realiza, posiblemente, el mejor trabajo fotográfico de su obra, en estrecha colaboración con Vittorio Storaro. Publica su novela Esa luz. En 2000 Saura es distinguido con el Premio a la Mejor Contribución Artística y el Premio del Jurado del Festival de Montreal por Goya en Burdeos.
Francisco Rabal en Goya en Burdeos (1999)
En 2001 Buñuel y la mesa del rey Salomón supone un tributo a su maestro declarado, Luis Buñuel, y al ambiente de la Residencia de Estudiantes de la España de los años 1920. En el guion contó con la colaboración de Agustín Sánchez Vidal, quien ganara en 1988 el Premio Espejo de España de ensayo por su obra Buñuel, Lorca, Dalí: el enigma sin fin, y que tras esta experiencia como fabulador se dedicó con éxito a la novela de ficción.
Ernesto Alterio, Adrià Collado y Pere Arquillué en Buñuel y la mesa del rey Salomón (2001) 
(cont.)

domingo, 12 de febrero de 2023

Fallece Carlos Saura, un día antes de recibir el Goya de Honor por toda su carrera (II)

(cont.)
Elisa, vida mía (1977) fue probablemente su obra maestra. Partiendo de un concepto muy ambicioso de interrelación del cine y la literatura, la película dialoga constantemente con los elementos peculiares del cine: imágenes, sonido, música y textos. En cuanto a las imágenes, hay una profunda relación entre escritura de textos y escritura visual. El diario que escribe el personaje interpretado por Fernando Rey es la fuente, o punto de vista de la enunciación, de lo que vemos, pero todo se complica al ser su hija, interpretada por Geraldine Chaplin, quien lee ese diario a su muerte. Por tanto hay que estar muy avisados para conocer el origen de la narración visual, que podría ser producida por la lectura de la hija, la escritura del padre o la voz enunciadora de un narrador externo a las voces de los personajes, algo así como un Saura-narrador. Todo ello entretejido de referencias a El gran teatro del mundo de Calderón de la Barca, El Criticón de Baltasar Gracián y el mito de Pigmalión que oímos en la versión de la Ópera de Jean-Philippe Rameau (Pygmalion, 1748). Todo ello está pautado por la Gnosienne I de Erik Satie, que nos lleva a los espacios de la memoria.
Geraldine Chaplin en Elisa, vida mía (1977)
Con la llegada de la democracia a España, Saura se convirtió en uno de los cineastas más destacados de la Transición. Los ojos vendados (1978) es un alegato contra la tortura y las injusticias en Latinoamérica. Al año siguiente abordó su primera comedia con su revisión de la familia de Ana y los lobos en clave cómica y con un aire de fin de franquismo en Mamá cumple cien años. Fue todo un éxito de crítica y público, premiada en varios festivales y seleccionada para el Óscar a la mejor película extranjera. Geraldine Chaplin, Rafaela Aparicio, Norman Brisky, Fernando Fernán Gómez y Amparo Muñoz, entre otros, son los protagonistas de la trama.
Rafaela Aparicio en Mamá cumple cien años (1979)
En 1980 cambió de registro y, abandonando el cariz intelectual, reflexivo y polisémico con el que trataba de diseccionar las consecuencias de la guerra civil y el franquismo, volvió al cine popular, al que trata problemas contemporáneos como la marginación juvenil, con Deprisa, deprisa (1981), al fuerte realismo, añadió otra novedad, la protagonista, Ángela, es un duro personaje interpretado por una desconocida Berta Socuéllamos, que al igual que el resto de compañeros, no volvió hacer más cine. De hecho, muchos de ellos, como los protagonistas de la trama, acabaron muriendo en trágicas circunstancias. Película  que obtuvo el Oso de Oro del Festival de Berlín.
Deprisa, deprisa (1981)
Ese mismo año comenzó la colaboración con Antonio Gades y con el productor Emiliano Piedra. Tras ver su ballet teatral Crónica del suceso de bodas de sangre (1974), a su vez basado en la tragedia homónima de Federico García Lorca, Saura le propuso llevarlo al cine, con lo que inició un género de musical genuino y alejado de los moldes anglosajones. El musical recabó un éxito inesperado internacional tras proyectarse en Cannes. Con la película Bodas de sangre (1981) inventa un nuevo género de película de danza y contribuye con ello a la extraordinaria divulgación que experimenta estos últimos años el baile español en el mundo. Es la primera parte de la trilogía sobre el flamenco de nuestro director. 
Bodas de sangre (1981)
De nuevo con Antonio Gades y Emiliano Piedra prepara una adaptación de la ópera de Bizet Carmen que se convierte en un éxito internacional en 1983, premiada en Cannes y seleccionada para el Óscar. Es la enésima adaptación al cine de la famosa historia de Prosper Mérimée, cuya novedad es que construye una historia de “cine dentro de cine” (o de teatro dentro del cine, para ser más exactos). Forma parte de la trilogía musical emprendida por su director, Carlos Saura, con “Bodas de sangre” y completada posteriormente con “El amor brujo”, y fue la película que lanzó al estrellato a la entonces desconocida Laura del Sol. Irónicamente, al igual que la actriz, la película tuvo mucho mayor repercusión a nivel internacional que español.
Laura del Sol y Antonio Gades en Carmen (1983)
Con El amor brujo (1986), inspirada en la obra homónima de Falla, su musical más ambicioso hasta ese momento, cerraría una trilogía dedicada al musical español contemporáneo. Técnicamente es la mejor de las tres, aunque quizás carezca de la pasión que destilan algunos de los mejores momentos de Carmen.
Antonio Gades y Cristina Hoyos en El amor brujo (1986)
(cont.)

sábado, 11 de febrero de 2023

Fallece Carlos Saura, un día antes de recibir el Goya de Honor por toda su carrera (I)

El 10 de febrero de 2023 falleció en Collado Mediano (Madrid), el cineasta español Carlos Saura, a los 91 años de edad. H
abía nacido en Huesca, el 4 de enero de 1932,​ fue un reconocido cineasta, fotógrafo y escritor español.
Recién finalizado el bachillerato, comenzó a aficionarse a la fotografía. Abandonó sus estudios de ingeniería industrial para ingresar en el Instituto de Investigaciones y Experiencias Cinematográficas de Madrid, donde obtuvo el diploma de Dirección cinematográfica.
Tras realizar el cortometraje La tarde del domingo (1957), realizó el documental Cuenca (1958), premiado en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián, al que siguió su primer largometraje, Los golfos (1960). Julián, Ramón, Juan, el Chato, Paco y Manolo son seis jóvenes que sobreviven como pueden en los arrabales de Madrid. Juan quiere ser torero, y sus amigos cometen pequeños atracos para poder pagar su debut. Se trata de una obra que se aleja del estilo moralizador del cine neorealista de su época. Rodado completamente en escenarios naturales, y con una visión amarga de la sociedad, fue el debut de un director que actuaría como bisagra entre dos generaciones de cineastas. La cinta sufrió la censura de la época, que la recortó y la declaró de nulo interés. Pese a todo, y viendo complicada su comercialización, consiguió abrirse camino hasta el festival de cine de Cannes. Allí participaría por la Palma de oro, siendo la única vez en que se proyectaría íntegramente.
Los golfos (1960)
A continuación dirigió Llanto por un bandido (1964), su primera película en color y fue coproducida con Francia e Italia, con Lea Massari y Lino Ventura. Gracias a su amistad con Saura, el director de cine, Luis Buñuel, apareció en un pequeño papel como El Verdugo. Se trata de una recreación sobre la figura histórica de José María "El Tempranillo", bandolero español del siglo XIX que, como muchos otros de la época, combate a las fuerzas realistas del absolutista Fernando VII, dando su apoyo a los liberales, atraca diligencias y desafía al propio monarca, ganándose un lugar en la leyenda del bandolerismo. Saura contó para el papel principal con un valor seguro: Francisco Rabal.
Francisco Rabal en Llanto por un bandido (1964)
En La caza (1965), con un asunto de gran dureza donde hizo un análisis de las heridas provocadas por la guerra civil en la terrible historia de una partida de caza entre personajes que representaban distintas posturas vitales. La escenografía en exteriores, en un paisaje árido y la fotografía muy contrastada de Luis Cuadrado, hicieron de esta obra una referencia para el cine posterior y obtuvo grandes éxitos internacionales, consiguiendo el premio a la mejor dirección en el Festival Internacional de Cine de Berlín. Buenas interpretaciones de los desaparecidos Ismael Merlo, José María Prada y Alfredo Mayo, en una cinta que seguramente fue el mejor trabajo de sus carreras.
Emilio Gutiérrez Caba y José María Prada en La caza (1966)
Tras estos primeros trabajos, se consolidó en 1967 su colaboración con el productor Elías Querejeta, con el que había producido a medias La caza, con la película Peppermint frappé, dando inicio al periodo más destacado de su carrera. Peppermint frappé es de nuevo una indagación psicológica sobre los efectos de la represión franquista tras la guerra civil, las inhibiciones eróticas y otras carencias de su generación. El desenlace es tan violento como La caza, pero aparece ahora situado en el espacio de la memoria o los instintos más primarios de los personajes. Temas y formas, puliendo este estilo abstracto, desarrollado en colaboración con Querejeta, que pretendió radiografiar los males de la sociedad española burlando la censura, continuaron en Stress, es tres, tres (1968), La madriguera (1969), El jardín de las delicias (1970) y Ana y los lobos (1973).
José Luis López Vázquez en El jardín de las delicias (1970)
Ana y los lobos ofrece el mundo cerrado de una casona de una familia española aristocrática. Rafaela Aparicio, la matriarca de este mundo cerrado, retomará este personaje en Mamá cumple cien años (1979), una continuación de Ana y los lobos. A la casa solariega llega una institutriz extranjera para educar a las niñas de Juan, el varón de la casa. Las pulsiones sexuales frustradas de los tres hombres de la familia aparecen tras la llegada de esta bella joven cuyos modos más libres y su sinceridad provocan en el subconsciente de los varones deseos irreprimibles. Ana destapa la inquietud del ambiente cerrado y conservador de esta familia, revelando así los rasgos que tanto definen a la sociedad de su tiempo.
Fernando Fernán Gomez y Geraldine Chaplin en Ana y los lobos (1973)
La película que marca su consolidación internacional fue La prima Angélica (1974), que recibió el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cannes; en ella, el pasado (1936) y el presente (1973) se funden y esto se muestra mediante la confusión del tiempo histórico que se produce en los planos de la película, incluso dentro de una misma secuencia. Así se delata el tema de la presencia de las heridas del pasado en el presente, clásico asunto del psicoanálisis. La fusión del tiempo tiene también otras consecuencias frustrantes, como el contraste entre el amor infantil de Luis y Angélica, que ha sido acaso su único amor, y la relación adulta de un Luis con una Angélica ya casada en una situación que hace imposible la recuperación de aquella relación afectiva. No es este la primera película que explora el recuerdo y la intromisión del pasado en el presente, que estaba ya bien dibujado en obras anteriores, como El jardín de las delicias (1970). 
La prima Angélica (1974)
María Clara Fernández de Loaysa, en su papel de Angélica niña, establece una relación con la figura de José Luis López Vázquez, cuyo personaje seguía la estela del que interpretó en El jardín de las delicias, donde aparecía en una silla de ruedas, simbolizando con ello la parálisis psíquica de aquella generación. En esta caso representa la frustración amorosa por su prima, en el doble papel de niño y adulto, representado por el mismo actor.
Cría cuervos (1976), también premio del Jurado en el Festival de Cannes, vuelve a explotar el tema de la memoria, oponiendo en feroz contraste la mirada de la niña Ana Torrent a los personajes autoritarios. Ana recuerda todo lo ocurrido desde la muerte de su padre, veinte años antes. Su hija, de nueve años, cree tener poder sobre la vida y la muerte de quienes viven con ella. Hay otro poder que Ana cree poseer: el de invocar la presencia de su madre. Con ella, muerta hace años, revive una relación llena de ternura y, a veces, de dominio.
Geraldine Chaplin Ana Torrente en Cría cuervos (1975)
(cont.)