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jueves, 17 de marzo de 2022

Clasificamos todas las películas de Batman, del peor al mejor (II)

(cont.)

5.- Batman (1989), de Tim Burton

Es la primera de las cuatro películas que forman la primera serie fílmica de Batman. Está dirigida por Tim Burton y protagonizada por Michael Keaton (Bruce Wayne/Batman), Jack Nicholson (como Jack Napier/Joker) y Kim Basinger (como Vicki Vale). La cinta estuvo inspirada en parte por los cómics The Killing Joke y The Dark Knight Returns. Batman fue un gran éxito, tanto en crítica como en taquilla, ya que recaudó más de 700 millones de dólares y recibió varias nominaciones a los Premios Saturn, una a los Globos de Oro y ganó el Óscar a la mejor dirección artística, por el trabajo de Peter Young y Anton Furst. El éxito de la película generó tres secuelas: Batman vuelve en 1992 (en la que Burton repitió en la dirección y Keaton en el papel protagonista), Batman Forever en 1995 y Batman & Robin en 1997, estas dos últimas dirigidas por Joel Schumacher y protagonizadas por Val Kilmer y George Clooney, respectivamente, en el rol de Batman. En 2005 se reinició la franquicia con Batman Begins, dirigida por Christopher Nolan.

4.- Batman Begins (2005), de Christopher Nolan

Protagonizada por Christian Bale, Michael Caine, Liam Neeson, Katie Holmes, Gary Oldman, Cillian Murphy, Tom Wilkinson, Rutger Hauer, con Ken Watanabe y Morgan Freeman.  La película reinicia la serie fílmica de Batman, contando la historia de origen del personaje principal, desde el miedo inicial a los murciélagos de su álter ego Bruce Wayne, pasando por la muerte de sus padres y su viaje para convertirse en Batman, hasta su lucha para evitar que Ra's al Ghul y el Espantapájaros destruyan Gotham City. Se inspira en líneas argumentales de cómics clásicos como El hombre que cae, Batman: año uno y Batman: The Long Halloween. Dado su éxito en taquilla, la película tuvo dos secuelas: El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008) y El caballero oscuro: La leyenda renace (The Dark Knight Rises, 2012), formando un arco argumental continuo conocido como la trilogía de El caballero oscuro (The Dark Knight).

3.- The Batman (2022), de Matt Reeves

Nuevo reboot de Batman. Tras los cambios y retrasos en la producción y la salida de Ben Affleck del proyecto, no se sabe cuánta relación tendrá con el resto de películas del Universo DC, ya que no será el mismo Batman que el de La Liga de la Justicia. Todos los indicios apuntan a una historia del Batman más joven, y estará bastante cercana al estilo del cine negro. El protagonista tras el traje del justiciero es Robert Pattinson. Le acompañan en el reparto Zoë Kravitz como Catwoman, Colin Farrell como El Pingüino, Andy Serkis como Alfred Pennysworth, el mayordomo de Wayne, Jeffrey Wrigth como el comisario James Gordon, Peter Sarsgaard, como Gil Colson, John Turturo como Carmine Falcone, Paul Dano como Edward Naston y Jayme Lwason como Bella Reál. La trama podría estar relacionada con el cómic Batman: El caballero oscuro regresa o que incluso podría estar inspirada en la trilogía de videojuegos de Rocksteady Batman: Arkham.

2.- El caballero oscuro: La leyenda renace (The Dark Knight Rises, 2012), de Christopher Nolan

La cinta es la tercera y última entrega de la serie fílmica Batman de Nolan, y la secuela de Batman Begins (2005) y El caballero oscuro (2008). Christian Bale repite el papel principal de Bruce Wayne/Batman, junto con el mismo reparto de aliados: Michael Caine como Alfred Pennyworth, Gary Oldman como James Gordon, y Morgan Freeman como Lucius Fox. La película introduce a Selina Kyle (Anne Hathaway), una ladrona astuta y moralmente ambigua, y Bane (Tom Hardy), un mercenario empeñado en destruir Gotham City y que fuerza a un Bruce Wayne más viejo a salir del retiro y volverse Batman nuevamente. El director se inspiró en el debut en cómics de Bane en la trama de 1993 Knightfall, la serie de 1986 The Dark Knight Returns y la historia de 1999 No Man's Land. Fue también un éxito de público y crítica. 

1.- El caballero oscuro (The Dark Knight, 2008), de Christopher Nolan

Es la segunda parte de la serie fílmica Batman de Nolan y una secuela de Batman Begins de 2005.La película arrasó en la taquilla y encantó al público en general. Que Christopher Nolan se consagró con esta película es un hecho. La secuela de su primera película sobre el hombre murciélago, Batman Begins (2005) sorprendió a todo el mundo y se convirtió en el modelo a seguir del cine de superhéroes desde su estreno, aunque nadie llegara siquiera acercarse. Protagonizada por Christian Bale, Michael Caine, Heath Ledger, Gary Oldman, Aaron Eckhart, Maggie Gyllenhaal y Morgan Freeman. La inspiración del director para la película fue el debut en cómic del Joker en 1940, la novela gráfica de 1988 The Killing Joke, y la serie de 1996 The Long Halloween, que recontó el origen de Dos Caras.

miércoles, 16 de marzo de 2022

Clasificamos todas las películas de Batman, del peor al mejor (I)

El éxito  de The Batman” de Matt Reeves, es una invitación a sumergirse de nuevo en todas las películas que ha protagonizado al justiciero enmascarado. Desde 1966, Batman ha cruzado épocas y géneros, pasando de la comedia al thriller más oscuro.
Como un James Bond de la noche, los rostros más famosos han sabido encarnar a Batman: Adam West, Michael Keaton, Val Kilmer, George Clooney, Christian Bale, Ben Affleck y, hoy, Robert Pattinson en The Batman, de Matt Reeves, que ha sido un éxito desde su estreno en los cines el 4 de marzo. Con el tiempo, el hombre-murciélago abandonó los cómics para evolucionar en una Gotham City cada vez más arraigada a la realidad contemporánea. Si la figura de Batman tiene tanto éxito es porque finalmente encarna a un héroe de lo más humano, respondiendo a la dolorosa llamada de la venganza. Entonces, ¿cuál es la mejor de las diez películas con el Caballero de la Noche?

10.- Batman y Robin (Batman & Robin, 1997), de  Joel Schumacher

Batman y Robin fue la cuarta y, por sobradas razones, última película de la saga que se había iniciado en 1989. El propio director reconoció, 20 años después, que uno de los factores que produjo el resultado que todos conocemos fue la desmedida ambición de los realizadores por vender.  En el papel de Batman actuó George Clooney, quien -en sus palabras- a día de hoy sigue sin saber "en qué estaba pensando". En cierto momento, la errática Poison Ivy, interpretada por Uma Thurman, hace una de sus apariciones desde el interior del traje de un gorila e hipnotiza a todos soplando un polvo mágico como si se tratase de un hada del cuento de Peter Pan. No hace falta mencionar a los acartonados diálogos de Mr. Freeze, interpretado por Arnold Schwarzenegger, o los incontables y absurdamente evidentes desafíos a las leyes de la física que se ven en toda la película.

9.- Batman Forever (1995), de Joel Schumacher

Entre humor fuera de lugar y personajes angustiosos, Joel Schumacher se pierde en el universo de sus antecesores, sin encontrar sus huellas. El resultado es desolador: sin armonía en los decorados, sin sutileza en el tratamiento de los personajes. Tommy Lee Jones no convence en Harvey Dent/Dos Caras, e incluso se toma a sí mismo por el Joker. Jim Carrey interpreta a Jim Carrey, y la cara de Val Kilmer no inspira nada, ni como Batman ni como Bruce Wayne. 

8.- Batman v. Superman: El amanecer de la Justicia (Batman v. Superman: Dawn of Justice, 2016), de Zack Snyder

La película es una secuela de Man of Steel (2013) y la segunda entrega del Universo extendido de DC (DCEU), y es la primera en la que aparecen Batma y Superman juntos. La encarnación de Batman en la película es diferente de la representación anterior del personaje en la trilogía del caballero oscuro, que sirve como un reinicio cinematográfico del personaje. La película también está inspirada en elementos narrativos de la "Muerte de Superman" o "Paz en la tierra". Tras un fuerte debut que batió récords de taquilla, la película experimentó una caída histórica en su segundo fin de semana, de la que no se recuperó. La crítica se manifestó dividida por su tono oscuro y el guion y el ritmo inconexos, aunque algunos elogiaron su estilo visual, efectos y actuaciones.

7.- Batman (1966), de Leslie H. Martinson

Es el primer largometraje sobre el personaje de DC Comics, y está basado en la serie de televisión Batman de los años 1960. A diferencia de la serie que era distribuida por Warner Bros., la película fue producida por Twenty Century Fox. Con una trama simple y previsible y unos esos diálogos también muy simples, esa estética que aun siendo muy vistosa en colores está hecha con un bajo presupuesto y esas actuaciones en las que solo se salvan Adam West y Cesar Romero.

6.- Batman vuelve (Batman Returns, 1992), de Tim Burton

Una secuela de la exitosa película de 1989, con Michael Keaton repitiendo el papel de Bruce Wayne/Batman. El elenco cuenta además con el regreso de Michael Gough como Alfred Pennyworth, y Pat Hingle como el Comisionado Gordon. La película presenta también a los personajes de Max Shreck (Christopher Walken), un magnate corrupto de negocios, y Pingüino (Danny DeVito), un deforme villano que quiere tomar el control de Gotham City,​ así como el personaje de Catwoman (Michelle Pfeiffer), quien busca derrotar al Caballero de la Noche.Tim Burton regresaría al superhéroe con Batman vuelve mediante una propuesta mucho más personal que la primera –que, inevitablemente, estuvo mucho más marcada de manera comercial que su secuela- y que por tanto, y desde determinado punto de vista, se aleja del cine de superhéroes para trazar una película más puramente de género fantástico alrededor de la cual Burton despliega toda una visión acerca de la oscuridad del personaje –después retomada por Nolan- y de su ambigüedad. Batman vuelve nos muestra a un Batman que actúa de un modo tan desinterés.
(cont.)

lunes, 13 de diciembre de 2021

Ciudad de mentiras un caso de "censura"

En Ciudad de mentiras (City of Lies, 2018), de Brad Furman, Johnny Depp investiga los asesinatos sin resolver de los dos raperos The Notorious BIG y Tupac Shakur. 
Adaptada del libro de investigación LAbyrinth, de Randall Sullivan, publicado en 2002, Ciudad de mentiras es un thriller policial dirigido por Brad Furman que analiza los asesinatos sin resolver de los raperos afroamericanos Tupac Shakur y Christopher Wallace (también conocido como The Notorious BIG o Biggie Smalls), que tuvo lugar en rápida sucesión con seis meses de diferencia, en 1996 y 1997, en el contexto de rivalidades musicales y guerras de pandillas entre la costa este y la costa oeste de los Estados Unidos. Johnny Depp interpreta a un inspector decidido a descubrir los vínculos que los policías corruptos de Los Angeles (LAPD) han forjado con Suge Knight, el jefe del sello de Tupac, Death Row Records.
Rodada en 2017, Ciudad de mentiras nunca se ha estrenado en las salas de Estados Unidos (ni en otros muchos países, donde se retransmite directamente por Internet). En agosto de 2018, la película se retiró de las carteleras, según se informa debido a una demanda en curso que involucra a Depp y al gerente de ubicación de la película; hasta el momento no se ha anunciado una fecha de reestreno.
El 23 de agosto de 2018, el Daily Beast informó que el problema legal de Depp fue utilizado como chivo expiatorio. Sugiriendo que el Departamento de Policía de Los Ángeles pudo haber estado tratando de suprimir la película, en la que se le retrata negativamente, o que había otros actores importantes que no querían que se estrenara la película. En julio de 2020, Adam Tod Brown argumentó que la película fue suprimida para que Voletta Wallace no pueda reabrir el caso de asesinato Notorious BIG para demandar al LAPD. El 29 de agosto de 2018, Bank Leumi presentó otra demanda contra Miramax por millones de dólares en garantías impagas causadas por retirar la película del estreno. 

sábado, 11 de diciembre de 2021

West Side Story, de Steven Spielberg

Dentro de unos días, concretamente el 22 de diciembre, se estrenará en cines la nueva película de Steven Spielberg. Para su primer musical, el director estadounidense aborda el monumento de la categoría, West Side Story. Y es un acierto.
La película está protagonizada por Ansel Elgort y Rachel Zegler y es una adaptación del musical de Broadway del mismo nombre de Leonard Bernstein y Stephen Sondheim, que También servirá como una nueva versión de la adaptación cinematográfica de 1961 dirigida por Robert Wise y Jerome Robbins, cuya historia transcurría en la Nueva York de los años 1960. su vez es una adaptación moderna de Romeo y Julieta de William Shakespeare. 
El compositor David Newman arregló y adaptó la partitura original de Bernstein para la película. Gustavo Dudamel dirigió la Filarmónica de Nueva York durante las sesiones de grabación de la película, con Jeanine Tesori como instructora vocal. El álbum de la banda sonora será lanzado por Hollywood Records.

sábado, 23 de octubre de 2021

La fuerza silenciosa de la cineasta estadounidense Kelly Reichardt

Durante veintiséis años, Kelly Reichardt ha dibujado otra cartografía de los Estados Unidos. Del lado de las mujeres, las marginadas, las silenciosas. Encuentro con una discreta figura del cine independiente americano. 
Audacia y discreción. A su propio ritmo (siete largometrajes en veintiséis años), Kelly Reichardt traza un surco indeleble en el cine independiente estadounidense. Con presupuestos miserables y un gran arte de minimalismo, lidera una revolución silenciosa que desacredita mitos, subvierte códigos y cambia nuestra mirada.
Su última película, First Cow (2019), que llegará a los cines españoles a partir de noviembre de 2021, resume la singularidad de la directora. Es un western sin armas ni cuero cabelludo, cuya acción se desarrolla en la estación fría, cerca de un bosque de coníferas. En 1820, un inmigrante chino ambicioso y un cocinero judío amable vendieron galletas hechas con la leche que robaron de la vaca de un potentado local. Atrás quedaron los hornos del desierto, las cubiertas antipolvo y el formato CinemaScope: el sueño americano del éxito individual basado en el espíritu empresarial emerge en migajas en esta película de amistad pastoral sutilmente política.
Kelly Reichardt, de 57 años, ya había probado el western en 2010 con Meek's Cutoff. Pero, de nuevo, no hay conquista viril y gloriosa. Este “poema del desierto” estaba ligado a los gestos cotidianos y laboriosos de los pioneros y, sobre todo, a los de sus esposas. Certain Women: Vidas de mujer (Certain Women, 2016), las marginadas Wendy y Lucy (2008), las olvidadas por la gentrificación, Old Joy (2006)… tantas figuras invisibles que el cineasta mira y revela. "Hay una diferencia entre mostrar y dejar ver", afirma la directora.

jueves, 23 de septiembre de 2021

Tom McCarthy: "Cada vez es más difícil hacer películas como 'Cuestión de sangre'

En Cuestión de sangre, un rudo operario de una plataforma petrolífera estadounidense, interpretado por Matt Damon, intenta liberar a su hija, una estudiante acusada de asesinato. El director Tom McCarthy cuenta la historia de este thriller psicológico, rodado en Marsella y lejos de cualquier folklore.
Con Cuestión de sangre (Stillwater, 2021) el director Tom McCarthy -que había disfrutado de un excelente Spotlight (2015)-, ha logrado donde muchos de sus compatriotas han fallado: sumergir a una estrella de Hollywood en una ciudad extranjera, evitando el cliché condescendiente del folclore. La ciudad en cuestión es Marsella, donde Matt Damon, alias Bill Baker, interpreta a un rudo estadounidense de paso, que intenta exonerar a su hija (Abigail Breslin), una estudiante acusada de asesinato y encarcelada en Les Baumettes. Perdido en una tierra extranjera, este padre en busca de la verdad se encuentra con una mujer (Camille Cottin) y su hija, y no necesariamente descubre lo que había venido a buscar.
Durante el pasado mes de julio en el Festival de Cannes, donde la película se presentó fuera de competición, Tom McCarthy nos había evocado amablemente este sólido y conmovedor thriller psicológico, escrito con dos guionistas franceses, Noé Debré y Thomas Bidegain.

jueves, 12 de agosto de 2021

Zombies party (una noche... de muerte), zombis y música mortal

Simon Pegg y Edgar Wright, fanáticos del cine de George Romero, parodian las películas de los muertos vivientes en Shaun of the Dead (2004). Las buenas parodias se basan en un conocimiento profundo de los códigos de las que se burlan. A quien le guste se ríe bien. Cuando Simon Pegg y Edgar Wright en 2004 se dispusieron a rodar una comedia británica en tierra de zombis, Zombies party (una noche... de muerte) (Shaun of the Dead), sin duda recuerdan todos los componentes básicos de la película. Es por supuesto maquillaje, actitudes, dieta (caníbal) o líneas de guiones. Pero también música.
En 2004, Zombies party (una noche... de muerte), se  burló con cariño del sonido y los efectos visuales de las películas sangrientas
A finales de los años 1970, los compositores Fabio Frizzi, Stelvio Cipriani o el grupo de rock progresivo The Goblins habían determinado qué sonidos les parecían los más adecuados para los vagabundeos de los desenterrados amantes de la carne fresca (Zombi: El regreso de los muertos vivientes, Apocalipsis caníbal…). Disonancias, por supuesto, también efectos aterradores. Pero sobre todo, mucho, mucho sintetizador.
Siguiendo a estos visionarios italianos, los compositores estadounidenses y europeos, a su vez, se esforzaron por grabar bandas sonoras tan terribles como las criaturas a las que iban a acompañar. De estos efectos sintéticos, Zombies party (una noche... de muerte) ríe no sin ternura, como si los compositores Dan Mudford y Pete Woodhead reclutados por Edgar Wright no pudieran culparlos completamente de ser anticuados.

domingo, 11 de julio de 2021

Como en “Médecin de nuit”, las enfermeras de cine a menudo se encuentran en mal estado (I)

En Médecin de nuit, Vincent Macaigne interpreta a un médico abrumado por su existencia. Lo último de una larga tradición que demuestra, desde la “enfermedad de Tay-Sachs” hasta el "síndrome del Dr. Knock”, que los cuidadores son a menudo los peor atendidos.
Vincent Macaigne y Sara Giraudeau en  Médecin de nuit,  de Elie Wajeman.
Es un médico en el aire de los tiempos que descubrimos en Médecin de nui. Cercano a la filosofía macroniana, en cualquier caso: por un lado, Mickaël Kourtchine se ocupa de los perdidos, los desamparados, los descarriados de todo tipo: los acoge en su coche y listo, una pequeña orden que les permite soportar los peligros. de existencia. Pero "al mismo tiempo", aquí se lanza por bondad, por cariño a un primo farmacéutico que no se lo merece, a la ilegalidad... Lo mismo en su vida privada: Mickaël tiene una amante con la que le gustaría construir nueva vida. Pero al mismo tiempo, ¡siempre este fatal "al mismo tiempo"! -, le cuesta dejar a su mujer, con quien ya no se lleva bien... Son sus vacilaciones, sus fluctuaciones las que expresan, con el talento que le conocemos, el cuerpo tranquilizador, vagamente envuelto por Vincent Macaigne, sus ojos que parecen suplicar incesantemente la indulgencia de una falta que aún no ha cometido. Y sus abismos internos parecen interesar más a Elie Wajeman (autor de la exitosa Alyah, en 2012, y de la fallida Los anarquistas (The Anarchists), en 2015) que la intriga detectivesca que intenta mostrar.
Pasteur (1935)
Los médicos, a quienes hemos visto, durante los últimos confinamientos, que podían frustrarse e incluso contradecirse entre sí, han experimentado muchos contratiempos cinematográficos. El tiempo ha pasado desde 1935 - año en el que Sacha Guitry exaltó a Pasteur, en la película homónima; o 1952, es Pierre Fresnay quien da vida a los santos laicos, con un piano como único consuelo (Il est minuit, doctor Schweitzer (1952), de André Haguet. 
Il est minuit, doctor Schweitzer (1952)
A lo largo de los años, los hemos visto  galenos: 
- Hundirse en el alcohol, Gérard Philipe en Les Orgueilleux (1953), de Yves Allégret.
Gérard Philipe, Víctor Manuel Mendoza y Carlos López Moctezuma en Les orgueilleux de Yves Allégret
- De manipular a los colegas hasta el punto de provocarles el suicidio, Charles Vanel en Siete muertes por prescripción facultativa (Sept Morts sur ordeninance, 1975), de Jacques Rouffio.
Siete muertes por prescripción facultativa (1975)
- Convertirse en ginecólogos pervertidos, los gemelos interpretados por Jeremy Irons en Inseparables (Dead Ringers, 1988), de David Cronenberg). 
Inseparables (1988)
- El peor de todos un médico sin escrúpulosLa piel que habito (2011), de Pedro Almodóvar).
La piel que habito (2011)
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sábado, 15 de mayo de 2021

"El grupo”, “Georgia”, “Reencuentro”: tres películas en las que la amistad se codea con los caprichos de la vida (III)

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Reencuentro (The Big Chill, 1983), de Lawrence Kasdan (1983)

Se perdieron de vista. La culpa del amor, la familia, la profesión. A la vida, en definitiva. Y luego esta inesperada pero predecible llamada, que temían sin querer admitirse. Uno de ellos se suicidó. Repentinamente. Brutalmente. Sin una palabra y sin despedida… Este es el punto de partida de Reencuentro, de Lawrence Kasdan (1983). Título casi amable, pero que, en la versión original, es mucho más serio: The Big Chill (El gran escalofrío).
Esto es lo que sienten los amigos del fallecido, durante el período de un fin de semana que deciden pasar juntos. Ningún ajuste de cuentas virulento por parte del guionista, como lo concebirá, años más tarde, Thomas Vintenberg en Celebración (Festen, 1998). Toda una serie de escenas cortas, como flashes, a menudo cáusticas sobre aquellos que se han convertido en caricaturas (la estrella de una exitosa serie de televisión), pero emocionantes por lo que han ido dejando atrás (el tipo que regresó impotente de Vietnam). Lo más interesante sigue siendo, sin embargo, la jovencita novia de la muerta, a quien los demás miran con desconsolada condescendencia. Con sus reacciones incongruentes, es ella la que tiene razón, la que está a punto de vivir su vida frente a quienes temen haberla perdido ya...
Una pequeña y divertida anécdota: el hombre muerto, cuyo cuerpo vemos al principio, durante una escena sorprendente, es interpretado por una (futura) estrella, Kevin Costner. Estuvo involucrado en muchos flashbacks, todos eliminados durante la edición. Para ser perdonado, Lawrence Kasdan le ofreció al actor, dos años después, uno de los papeles principales de su Silverado (1985)...

miércoles, 12 de mayo de 2021

"El grupo”, “Georgia”, “Reencuentro”: tres películas en las que la amistad se codea con los caprichos de la vida (II)

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Georgia (1981), de Arthur Penn 

Estuvimos y nos quedamos con los burgueses en Reencuentro. Los héroes de Georgia son hijos de trabajadores (como Steve Tesich, el guionista). Pero las palabras de Arthur Penn son similares a las de Lawrence Kasdan: para describir, a lo largo de una década, la evolución de Estados Unidos en la década de 1960. Debido a que proviene de una nación privada de libertad, Yugoslavia, el héroe persiste en ver en su país de adopción un Tierra prometida. Y el talento del cineasta consiste en hacer constantemente generosa y cálida la lenta desilusión de sus tres jóvenes, enamorados de una chica bastante excéntrica que se casará con uno, tendrá un hijo con el segundo y se irá, en definitiva, a vivir con el tercero, que ella nunca dejaré de amar...
Toda la película, una joya que no ha envejecido nada, es estimulante. Si este no es el episodio brutal, admirablemente escenificado, donde un hombre de negocios, odioso e incestuoso, masacra a su hija durante la recepción que sigue al matrimonio de esta última... Con humor, Arthur Penn confía el papel de bastardo a James Leo Herlihy, Figura de la contracultura, amigo de Tennessee Williams, militante contra la guerra de Vietnam y autor de la novela Cowboy de medianoche (Midnight Cowboy)  y, adaptada al cine por John Schlesinger en 1969. Impresionante.
(cont.)

martes, 11 de mayo de 2021

"El grupo”, “Georgia”, “Reencuentro”: tres películas en las que la amistad se codea con los caprichos de la vida (I)

¿Qué puede ser más elocuente que el destino de un montón de amigos de mediana edad para analizar los cambios de una época y contar su progresivo desencanto? Al realizar estas tres películas, los cineastas estadounidenses Lawrence Kasdan, Arthur Penn y Sidney Lumet, en cualquier caso, han abordado brillantemente el tema.

El grupo (The Group, 1966), de Sidney Lumet (1966)

El más cruel de los tres es Sidney Lumet en El grupo. La acción tiene lugar a principios de la década de 1930, cuando Estados Unidos se recupera de la larga crisis que siguió a la Gran Depresión. Entre las entusiastas que creen en un futuro mejor, ocho mujeres -todas jóvenes, licenciadas y ambiciosas- se enfrentarán a obstáculos obstinadamente imaginados por la novelista Mary McCarthy (gran éxito editorial a principios de la década de 1960) y que Sidney Lumet alineará con una especie de silenciosa desesperación. Así, la provinciana (Joan Hackett, formidable), humillada por un escritor dandy, acaba alcohólica con un hombre mayor que ella. La feminista demócrata (Elizabeth Hartman) se encuentra esclavizada por un marido testarudo y republicano, en nombre de su maternidad. Y la aparentemente obsesionada (Joanna Pettet) se extraña que su marido la encierre en la locura: ¡otra atracción!
Uno podría temer una película anticuada y retrógrada. Pero sus palabras podrían adaptarse de muchas maneras a los desafíos actuales. Al igual que Arthur Penn en Georgia Lawrence Kasdan en Reencuentro, Lumet, de hecho, observa un desencanto progresivo: ¿inevitable? - de cada generación enfrentada a los caprichos de la vida. El tiempo que tarda una utopía en nacer, expandirse, extinguirse. Y reaparecer, aún más bella, siempre más deseable.
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lunes, 29 de marzo de 2021

Los auténticos artificios de Josef von Sternberg (II)

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1.- Marlene y el amor: Morocco (1930)
Está en la habitación de la cantante, este viril legionario, pero, de repente, casi femenino: languideciendo en un sofá, una flor en la oreja y el cuerpo ofrecido, como esperando... "Obviamente tienes una pésima opinión de las mujeres". le susurra ella. "Es culpa de ellas, no mía", responde él... Entre este hombre y esta mujer, el deseo y los silencios, que el cineasta filma como un inútil duelo: la heroína sabe que está perdida, siente que él 'la perderá'. Ella lo despide, entonces, haciendo - pero a él no le importa - una confesión casi raciniana: "Será mejor que te vayas ahora: me empiezas a gustar..."
Marlene Dietrich y Gary Cooper en Morocco (1930), de Joseph von Sternberg. Paramount
2.- Marlen y la muerte: Fatalidad (Dishonored, 1931)
Marlene va a ser fusilada por espionaje. A ella no le importa, indiferente a la muerte como lo ha sido con su vida. Solo importa la apariencia. Entonces le pide al soldado que ha venido a recogerla a su celda un espejo y se ajusta el velo en el sable que le ofrece. Luego, enjuga las lágrimas de este joven demasiado sensible y, como se niega a comandar el pelotón de fusilamiento, comprueba, por última vez, el orden de su atuendo. Mira fijamente a los que le van a disparar, les sonríe. Y ella espera...
Victor McLaglen y Marlene Dietrich en Fatalidad (1931), de Josef von Sternberg. Paramount
3.- Marlene y la luz:  Capricho imperial (The Scarlet Empress, 1934)
Los cuerpos, siempre erotizados con Sternberg, se doblan, aquí, bajo el peso de la ropa. Y bajo el gigantismo espantoso y mortífero de las decoraciones que agobian en la corte de la futura Catalina II. Es solo al final cuando suelta a los caballos, literalmente. Entonces, vestida toda de blanco, apoyada por el ejército (donde coloca a sus amantes) y la Iglesia Ortodoxa (de la que deriva su legitimidad), Marlene caracolea hasta el Palacio de Invierno en San Petersburgo. Y las gorgonas se encogen y los monstruos se desvanecen, mientras ella se encarama hacia la luz...
Marlene Dietrich en Capricho imperial (1934) de Josef von Sternberg. Paramount
4.- Sin Marlene, el infierno: El embrujo de Shanghai (The Shanghai Gesture, 1941)
En un Shanghai de ópera al estilo Puccini, el casino de Mother Gin Sling (Ona Munson) parece un lugar de condenación. Una serie de círculos interminables en los que apenas seres humanos se mueven frenéticamente en torno a su despiadado vicio girar la ruleta… una obra maestra delirante. Sádica. Y trágica: "Emerge, en el corazón de las tinieblas, escribe Mathieu Macheret, el más límpido de los parentescos: el descubierto por un padre, una madre, una hija que hasta entonces se habían ignorado entre sí en la agitada rotación de máscaras y disfraces. Y identidades. Terminamos con un asesinato. Casi un ritual, de hecho, realizado cuando no vale la pena salvar nada.
Gene Tierney y Ona Munson en El embrujo de Shangai (1941), de Josef von Sternberg. United Artists

domingo, 28 de marzo de 2021

Los auténticos artificios de Josef von Sternberg (I)

Atípico, poco comprensivo, Joseph von Sternberg sigue siendo un cineasta inclasificable. Y también el que descubrió a Marlene Dietrich, con quien rodó sus más fascinantes obras. Análisis en cuatro películas de gran importancia.
"Hay obras que te hacen pensar, discutir, meditar; están las que te agradan, te impresionan o te repugnan, y aquellas, más raras, que no hacen nada de eso, pero, más simple, más brutalmente también, te deslumbran. Así abre el libro que Mathieu Macheret acaba de dedicar a Josef von Sternberg (1894-1969), con, como subtítulo, estas tres palabras que definen a la perfección a este cineasta célebre y desconocido: "las junglas alucinantes"...
Sternberg: un cineasta que hasta sus fans dudan en alabar, a veces, fue tan escandaloso, megalómano, altivo. Sin los pies en la tierra el suelo, como decimos hoy en día. Fuera de tiempo. Fuera de modas. Fuera de lo común. En general... Fuera del realismo, sobre todo: ¿por qué pintar el mundo como es, si todo es falso, hombres y mujeres astutos, equivocados y engañándose a sí mismos? Desde el nacimiento del cine, quienes captan los hechos (los hermanos Lumière) se han opuesto a quienes, como Georges Méliès, los recrean. Sternberg está seguro: es persiguiendo el artificio, revolcándose en él, si es necesario, que el artista tendrá una (muy pequeña) posibilidad de alcanzar una (diminuta) partícula de verdad. Por lo que se esforzará toda su vida, bajo su propio riesgo. Muy a menudo incomprendido, rechazado, odiado. Encantado e infeliz de serlo... 
Marlene Dietrich en Capricho imperial  (The Scarlet Empress, 1934), de Josef von Sternberg, 
una película inspirada en el diario de de Catalina II. Paramount
Curioso tipo que este hijo de pequeño burgués austriaco, complejo hasta el punto de inventarse un título de nobleza (un "von" totalmente falso) y de entregarse a diversas excentricidades (sobre todo en la indumentaria) en decorados donde se comporta como un tirano. Un hombre frustrado, totalmente obsesionado con los cuerpos (a los que exaltará, sublimará en todas sus películas), pero manteniendo con su criatura, Marlene Dietrich, a quien descubre y que lo deja, exasperado, de sus asombrosas relaciones sadomasoquistas. Se retrata, además, en el personaje interpretado por Adolphe Menjou en Marruecos (Morocco, 1930): un observador, consciente del deseo que siente por la que es amada por otro (Gary Cooper), más joven y más atractivo que él. “Menjou se encuentra solo, humillado frente a sus invitados, apunta Mathieu Macheret, y la razón quisiera que se enojara, se rebelara, pero nada ayuda, ama demasiado a su cantante y hará todo, hasta negarse a sí mismo, hasta el punto de arrastrase como un gusano, para ir a vivir su pasión. 
"De esta obra exuberante y mutilada -muchas películas se han perdido o destruido-, sin herederos reales (sí, uno: Nicolas Winding Refn que triunfa en una verdadera pesadilla de Sternberg con Solo Dios perdona (Only God Forgives, 2013), donde Ryan Gosling interpreta al hijo masoquista de Kristin Scott Thomas, madre castradora), elegimos cuatro obras. Tres con Marlene. Y una sin ella...
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domingo, 13 de diciembre de 2020

La muchacha de la Quinta Avenida, Sillas de montar caliente... Cinco joyas del cine americano a redescubrir en las plataformas VOD

A continuación presentamos una selección de comedias que harán las delicias de más de uno. Mel Brooks, Gregory La Cava, Joe Dante, Ernst Lubitsch y Blake Edwards forman una gran alineación de directores que las proyecciones en las plataformas  de VOD hacen posible disfrutar. La diversión está garantizada.

La muchacha de la Quinta Avenida (5th Avenue Girl AKA Fifth Avenue Girl, 1939), de Gregory La Cava 

¿Cuántas veces se ha dicho? Gregory La Cava (1892-1952), quien comenzó como dibujante antes de dirigir a W.C. Fields, fue un gran escritor de comedias locas, tristemente ignorado fuera de un círculo de cinéfilos empeñados combatir tamaña injusticia. Junto a Al servicio de las damas (My Man Godfrey, 1936), su película más famosa, protagonizada por la deslumbrante Carole Lombard, aquí está su hermana gemela, estrenada tres años después, que se parece a ella, con algunas variaciones. En la primera encontramos el enfrentamiento de dos clases sociales opuestas. En la que comentamos, un multimillonario maduro en mala situación económica (su fábrica va mal) y al que los que le rodean se cuidan de evitar (¡incluso en su cumpleaños!) Dará un paseo por Central Park para olvidar su soledad y sus preocupaciones. Frente al estanque de focas, conoce a una joven vagabunda (Ginger Rogers, actriz, no solo bailarina) que se olvidó de ser estúpida. Ella que duerme en la calle, en ocasiones, le anima con sus amargos comentarios sobre los ricos. Él le propone que vaya a celebrar su cumpleaños en un restaurante de moda... No se dice nada más tarde, excepto que es  impredecible. Tanto en términos de tempo (rápido y lento) como de contenido. 
Sátira social, comedia muy agridulce, La muchacha de la Quinta Avenida no perdona a nadie, criticando al mismo tiempo a capitalistas y "revolucionarios" (¡un conductor aquí jura por Karl Marx!), Amos y sirvientes. La convivencia de todos los personajes crea una situación insólita, fuente de bromas pero también de un curioso statu quo, una atmósfera turbia donde todo el mundo parece pensar en voz alta, hablar consigo mismo y muchas veces estar deprimido, sin escuchar a su interlocutor. Conocido como un juerguista y bebedor más o menos heroico, La Cava también fue conocido por ser particularmente resistente a los dictados de estudio. Durante el rodaje Una nueva Primavera (Primrose Path, 1940), desapareció varios días antes de ser encontrado vendiendo perritos calientes. Fue despedido de la RKO. Luego empleado por MGM (Louis B. Mayer se mordió los dedos) y luego por Universal, completó sus escapadas en 1948, en su última película Venus era mujer (One Touch of Venus), que abandonó en el undécimo día de rodaje. Murió cuatro años después de una crisis  cardíaca.

Lo que piensan las mujeres (That Uncertain Feeling, 1941), de Ernst Lubitsch 

¿Una película menor si la comparamos con sus obras maestras -Un ladrón en la alcoba (Trouble in Paradise, 1932), La octava mujer de Barba Azul (Bluebeard's Eighth Wife, 1938), El bazar de las sorpresas (The Shop Around the Corner, 1940)...? Quizás, pero lo menor de Lubitsch vale el 90% del mayor de los cineastas, de entonces. Hay muchas cosas sabrosas y curiosas en Lo que piensan las mujeres, una comedia sobre el nuevo matrimonio. Los Baker, juntos desde hace varios años, forman una pareja aparentemente feliz. Pero ella está cada vez más sujeta a una extraña vergüenza: hipo intempestivo. Siguiendo el consejo de una amiga, decide consultar a un psicoanalista, quien rápidamente se da cuenta de la frustración marital. Se da cuenta de que su marido (Melvyn Douglas) es a la vez condescendiente, arrogante y demasiado realista. En el proceso, se encuentra con su opuesto: un pianista idealista (Burgess Meredith), misantrópico y fogoso, que la despierta a la vida.
Primer activo: la picante belleza de Merle Oberon, estrella de Hollywood con un destino singular, burlada en su juventud por sus orígenes mestizos (galo-india), que pasó por Niza y el estudio Victorine, antes de incorporarse a Londres donde conoció a la quien se convertiría en su marido, el gran productor Alexander Korda, natural de Hungría. En 1937, la actriz formó parte de una película inacabada algo legendaria, I, Claudius, de Josef von Sternberg, que transcurrió en medio de un tormentoso rodaje y finalmente fue abandonada, tras un grave accidente de coche en la actriz que sufrió y que la desfiguró parcialmente. En Lo que piensan las mujeres, todo esto se olvida, ella ha encontrado resplandor y vivacidad. El atractivo de la película proviene de la transformación progresiva y positiva del marido, que muestra recursos insospechados, aquel a quien a primera vista encontramos terriblemente rutinario y aburrido. La película es un himno a la iniciativa y la renovación. Cuenta con una deliciosa escena de una sabrosa comida en la que la heroína honra a sus invitados húngaros (hey, hey) diciendo algunas palabras sin acento en su idioma. Aquí y allá, encontramos el mítico toque Lubitsh, puertas que se abren y cierran, un erotismo sigiloso, ciertas expresiones bidireccionales y elipses en abundancia. Ejemplo: el músico se acerca para besar a la heroína, ella se niega y abandona el campo. Él se une a ella. El encuadre permanece vacío durante unos quince segundos, luego el hombre regresa, se sienta detrás del piano y comienza a tocar alegremente. Se llama elegancia.

Sillas de montar calientes (Blazing Saddles, 1974), de Mel Brooks 

¿Quién cita a Mel Brooks hoy? Antonin Peretjatko -La ley de la selva) (La Loi de la jungle, 2016), y eso es todo. Buena parte de los autores de la comedia trash estadounidense (Judd Apatow, los hermanos Farrelly) le deben mucho. Mel Brooks es un cineasta algo olvidado, cuando fue el rey del humor a principios de la década de 1970, con El jovencito Frankestein (Young Frankenstein, 1974) y Sillas de montar calientes (Blazing Saddles, 1974). También es quien produjo, agárrense bien, El hombre elefante (Elephant Man, 1980), de Lynch y La mosca (The Fly, 1986), de Cronenberg)… Su Sillas de montar calientes es una broma descarada. El avaricioso gobernador Lepetomane y su malvado secuaz, el bandolero Hedley Lamarr (y muchas veces nervioso porque todos insisten en llamarlo "Hedy" Lamarr (como la estrella) en lugar de "Hedley"), quieren que los habitantes de Rock Ridge abandonen la ciudad, para vender sus terrenos a la compañía del ferrocarril. Para facilitar sus maquiavélicos planes, nombran sheriff a Bart, (Cleavon Little, impecable, vestido con Gucci), un negro condenado a la horca, con lo que esperan asegurar que el desorden y la anarquía reinen en la ciudad.
Entre una encargada de saloon, parodia de Marlene Dietrich, un festival de flatulencias producido por los frijoles ingeridos alrededor de la fogata, un tipo que cita a Nietszche, otro que tiene voz de castrato apenas se fuma el porro, racistas que comen heno, la película se reserva su parte de radiante idiotez. Mel Brooks trabaja con un aplomo natural por la estricta igualdad de derechos, mostrando en particular una amistad que no hace falta decir entre el sheriff y Waco Kid (Gene Wilder), un as del gatillo que se volvió suave, que pasa la mayor parte del tiempo bebiendo alcohol. Plena de juegos de palabras (que no no son fáciles de traducir al español), la parodia termina en un gran frenesí, el muro de la ficción se colapsa para dar paso a una gira de carnaval por los estudios de Warner Bros. La música también importa, no cualquier música. Los trabajadores negros explotados en el tendido de rieles dan su corazón en la faena, cantando Cole Porter, ¡y es al mismísimo Count Basie a quien vemos por un momento dirigiendo una orquesta en medio del desierto! Para que conste, encontramos, acreditado como coguionista, Richard Pryor, pionero del stand-up estadounidense, ahora citado como modelo por muchos. 

10, la mujer perfecta (10 AKA Ten, 1979), de Blake Edwards

Blake Edwards, ¿y sigue?  Podríamos haber elegido ¿Víctor o Victoria? (Victor Victoria, 1982) o Una rubia muy dudosa (Switch, 1991). Al final, no decantamos por 10, la mujer perfecta. Por Dudley Moore tal vez, gran cómico, gloria nacional en el país de Shakespeare, antes de su exilio a los Estados Unidos. Pie zambo, muy bajito, mano de orfebre: este payaso tocaba el piano como George Best jugaba al fútbol. Jazz o clásico. Compositor, está precisamente en 10, la mujer perfecta, una joya de la comedia absurda en un contexto de crisis de los cuarenta, varios fiascos y magros consuelos. Casado con Julie Andrews, viviendo en la villa de un magnate en las colinas de Hollywood, en el apogeo de su fama, tiene a priori todo para ser feliz. Excepto que acaba de cumplir 42 años (se ha organizado una fiesta de cumpleaños sorpresa para él), y de repente tiene 1.000 años.
Decadencia, juventud perdida, aquí se enfrenta a una oleada de pánico, cristalizado en torno al amor a primera vista por una aparición - ¡con un vestido de novia! - cruzando por un bulevar de Beverly Hills y que quiere conquistar a toda costa. Dudley Moore convierte su pequeñez torpe en algo blando y erguido, ridículamente hinchable, al borde del desequilibrio, de la caída. Tiene el reto de no reír cuando se quema en la arena de la playa mexicana, buscando desesperadamente una toalla para poner bajo sus pies. O cuando se encuentra condenado a hablar en lengua de signos, después de que sus seis caries han sido curadas a la vez. Titubeante la mitad de la película, hace todo mal y se autocastiga, como si se estuviera inculpando por querer tanto acostarse con Ella. Ella es la famosa Bo Derek, con curvas enloquecedoras, que los menores de 30 años no conocen, mitad sirena, mitad diosa con trenzas de pedrería (¡el origen de una moda de pesadilla para los peluqueros!), Cuya la efímera carrera, por decir algo, sufre sobre todo por Bolero (19849, la cumbre del kitsch erótico creado por su marido. El Bolero, de Ravel, es precisamente la canción que Blake Edwards elige para adornar el coito final. "Melancómico" si lo es.

El chip prodigioso (Innerspace, 1987), de Joe Dante

Martin Short, un actor canadiense que surgió del Saturday Night Live, será recordado para siempre como el hilarante Jack Putter. Un cajero de supermercado mal de la cabeza y del cuerpo, acomplejado, nervioso e hipocondríaco, a quien su médico recomienda "evitar las emociones fuertes". Pero es precisamente él, después de una increíble combinación de circunstancias en un contexto de espionaje industrial, a quien accidentalmente inoculamos en las nalgas... ¡un hombre miniaturizado! Perón. Sí, lo ha leído bien. Dicho miniaturizado es un teniente de la Marina algo fanfarrón (Dennis Quaid) que se ofreció como voluntario en un experimento científico secreta y de alto riesgo. A los controles de un sumergible de bolsillo, se suponía que debía explorar el sistema corporal vital de un conejo. Pero es dentro de Jack Putter donde se ve propulsado.
El chip prodigioso es el remake de Viaje alucinante (Fantastic Voyage, 1966) de Richard Fleischer, una película singular por su enfoque plástico y misterioso. Nada que ver con esta versión paródica del turbulento Joe Dante, a quien nada le gusta tanto como jugar a toda velocidad, sin dejar de especular constantemente sobre el cine, película tras película, el espectador, el formato (miniatura o tamaño natural). Al engancharse cerca del tímpano y luego en el nervio óptico, el piloto que circula en las tuberías humanas son todos ojos, todos oídos. Sobre la situación de "dos hombres en uno", la película lleva bastante lejos el delirio, explora la cuestión de la alteridad, de lo somático. Antes de reinventar el triángulo amoroso, gracias al personaje de Meg Ryan, que ya no sabe muy bien a qué hombre está besando. Además, la película se divierte haciendo guiños (desde Chuck Jones hasta Kubrick), se burla de casi todo el mundo (el ejército, el contraespionaje, la investigación científica) y tiene éxito, es una vergüenza, estar en movimiento, durante una exploración, tan grandiosa como fugaz, en el vientre de la mujer amada.