El género en esos años estaba en uno de sus momentos más ricos y diversos. Entre el cine de las grandes llanuras, la toma de los fuertes y los pioneros y el descreimiento de los antihéroes implacables y profundamente solitarios, se yergue el wéstern de la década de los años 1960 en uno de sus momentos más ricos y diversos. Aquí ofrecemos sólo doce repitiendo sólo una vez de director.
1. Los siete magníficos (The Magnificent Seven, 1960), de John Sturges
Sinopsis: Los humildes habitantes de un pueblo mexicano, que viven modestamente de la agricultura, se hallan a merced de una despiadada banda de forajidos que constantemente les exigen un pago por sus cosechas. Como ellos no saben defenderse, deciden contratar los servicios de siete pistoleros, siete implacables mercenarios cada uno con una habilidad especial en el manejo de las armas.
Sobrio remake de Los sietes samuráis de Kurosawa pese a que la banda sonora de Elmer Bernstein le otorgó un tono casi festivo cuando está lejos de ser una película amable. Pese a contar con Yul Bryner, Steve McQueen, Charles Bronson, Eli Wallach y James Coburn fue un fracaso de taquilla, aunque el tiempo la ha catapultado a la categoría de clásico.
2. El último atardecer (The Last Sunset, 1961), de Robert Aldrich
Sinopsis: Brendan O'Malley (Kirk Douglas), un antiguo pistolero, llega a México para buscar a Belle Breckenridge (Dorothy Malone), que resulta estar casada con un borracho (Cotten). Éste le pide ayuda para conducir un rebaño a Texas. Tras los pasos de O'Malley va Dana Stribling (Rock Hudson), un vengativo sheriff que tiene motivos personales para arrestarlo.
Con guion de Dalton Trumbo, cuenta la historia de un pistolero a quien contrata una antigua amante para llevar sus reses a Texas. Kirk Douglas, Dorothy Malone, Joseph Cotten y Rock Hudson construyen un relato sobre la obsesión, el odio, el desprecio y la revancha de la mano de Robert Aldrich que formó parte de la generación de directores que renovarían los cánones del viejo Hollywood.
3. El rostro impenetrable (One Eyed Jacks, 1961), de Marlon Brando
Sinopsis: Tras el atraco a un banco fronterizo, Johnny Río es traicionado por Dad, su mejor amigo y compañero de correrías. Apresado por la policía mexicana, pasa cinco amargos años en la prision de Sonora, durante los cuales, vive obsesionado con la idea de vengarse del traidor. Tras ser puesto en libertad, visita a Dad, que se ha convertido en un hombre respetable y es el sheriff de Monterrey. Cuando Dad le presenta a su hijastra Louisa, Jonnhy queda prendado de su belleza y la seduce.
La única película dirigida por Brado es absolutamente irrepetible, pues junto a Karl Malden protagoniza una historia de venganza atípica y fantasmagórica, abstracta casi, que se hizo con la Concha de Oro en el Festival de San Sebastián. Es una película lastimera, luminosa y cruel que la Paramount destrozó en la sala de montaje y que, con todo, es una maravilla.
4. Duelo en alta sierra (Ride the High Country AKA Guns in the Afternoon, 1962), de Sam Peckinpah
Sinopsis: Dos viejos amigos se asocian para escoltar un cargamento de oro desde las minas de Alta Sierra hasta un banco. Uno de ellos (Joel McCrea) es un hombre honrado que sólo se propone hacer bien su trabajo; el otro (Randolph Scott), en cambio, carece de escrúpulos y proyecta robar la valiosa mercancía.
Ellos son Randolph Scott y Joel McCrea y juntos protagonizan una de las mejores finales de la historia del wéstern en una película soberbia y sobrecogedora sobre la lealtad y el honor en el otoño de la vida. Y la estupenda y lírica banda sonora de George Bassman engrandece el aire crepuscular de la película. Se trata de uno de los primeros éxitos de Sam Peckinpah.
(cont.)




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