jueves, 9 de enero de 2014

La Primera Guerra Mundial (1914-1918) en el cine (II)

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Tanto las películas dramáticas como los posteriores documentales se distribuyeron pensando en sus efectos propagandísticos sobre el pueblo norteamericano. estados Unidos adoptó una postura neutral al principio de la guerra y, dada su elevada población inmigrante alemana, su apoyo último a los aliados no estuvo al principio claro. El constante aflujo de películas de películas probritánicas contribuyó sin embargo a ir modificando la opinión pública y, cuando, se estrenó Britain Prepared (1915), dirigida por Charles Urban, un documental sobre la movilización aliada, fue recibido con enorme entusiasmo.


No obstante, Estados Unidos no entraría en la guerra hasta 1917, y anteriormente su cine se destacó sobre todo por una postura firmemente pacifista y aislacionista. War Brides (!916), de Herbert Brenon, fue un alegato extraordinariamente vigoroso de propaganda pacifista. Ambientada en un mítico país europeo, parecido a Alemania, contaba la historia de una mujer que veía morir a todos los miembros masculinos de su familia en la guerra. Entonces iniciaba una campaña destinada a todas las mujeres en la promesa de no tener más niños hasta que los hombres cesarán de luchar. Cuando se convenció, que la guerra existiría siempre, se suicidó.


La cruz de la humanidad (Civilization), producida por Thomas H. Ince y dirigida por Reginald Barker, Raymond B. West, y otros, rodada ese mismo año, era un film alegórico en el que resucitaba Jesucristo en forma de un propagandista antitético.

No obstante, los pacifistas iban contracorriente. En 1915, un submarino alemán hundió al transatlántico Lusitania y la opinión pública se alejó decisiva y definitivamente del neutralismo. The Battle Cry Peace (1915)(1), dirigida por Wilfred North y J. Stuart Blackton, uno de los fundadores de la Compañía Vitagraph de América, indicaba como estaba cambiando el estado de ánimo dominante. Basada en los escritos del fabricante de armas Hudson Maxim, Defenseless America, la película instaba a los americanos a preparares para la guerra. Mostraba lo que podría ocurrir si una potencia extranjera, a la que no se nombraba pero se parecía notablemente a Alemania, llegase a desembarcar tropas sobre territorio americano. Con el apoyo activo del anterior presidente Theodore Roosevelt, funcionó bastante bien en taquilla.

Los halcones también encontraron un aliado en Cecil B. DeMille, cuya película La pequeña heroína (The Little American, 1917), situaba a la protagonista, llamada simbólicamente Angela, e interpretada por la entonces novia de América, Mary Pickford, a merced de un licencioso bárbaro, algo que bastaba para que cualquier americano que se respetase a sí mismo echase inmediatamente mano a su arma. 
Para algunos ese cambio de actitud pública se produjo demasiado aprisa. Robert Goldstein fue encarcelado por escribir el guión y producir un estudio acerca de las atrocidades británicas en la guerra americana de independencia, The Spirit of '76 (1917), dirigida por Frank Montgomery. Se considera una película perdida.
Fotograma de Spirit of '76
Tras el fracaso de su pacifista Intolerancia (Intolerance, 1916), de D. W. Griffith, pasó a realizar Corazones del mundo (Hearts of the World AKA Love's Struggle, 1918), una historia de amor ambientada en un pueblo francés sitiado e interpretada por por las hermanas Gish. Griffith realizó una gira por los frentes de batalla para conseguir materiales de primera mano; pero finalmente apenas los utilizó. Como numerosos productores después de él, se dio cuente de que las duras condiciones de vida en las trincheras carecían de esos elementos románticos y aventureros que conformaban la visión del público del heroísmo. “visto como drama”, -comentó-, “la guerra es decepcionante”. 
Cuando estados Unidos entró finalmente en la guerra, el cine se dedicó decididamente a a lamentar los prejuicios populares. Las estrellas de Hollywood realizaron apariciones personales en mítines de masas pidiendo dinero para el esfuerzo bélico, y películas con títulos tales como: 
The Kaiser, the Beast of Berlin (1918), escrita, interpretada, producida y dirigida por Rupert Julian. la película muestra  al káiser Guillermo II como un tirano arrogante ansioso de conquistas.
To Hell with the Kaiser (1918), dirigida por George Irving.
The Heart of Humanity (1918), producida por Universal y dirigida por Allen Hollubar. En los papeles principales Dorothy Phillips, William Stowell y Eric von Stroheim. 
Over the Rhine AKA The Isle of Love (1918), dirigida por Fred Balshofer.
Yankee Doodle in Berlin (1919), dirigida por F. Richard Jones y producida por Mack Sxennet.
The False Faces (1919), de Irving V.  Willat e interpretada pot Lone Chaney. Una copia de la película sobrevive en la George Eastman House.
The Unpardonable Sin (1919), producida por Harry Garson y dirigida por Marshall Neilan.

Animaron a los voluntarios a luchar por su bandera.
Un largometraje de gran originalidad fue El hundimiento del Lusitania (The Sinking of Lusitania, 1918), de Winsor McKay, que tomó como base el temor y la indignación pública con respecto a la última arma lanzada por los alemanes, el Recreación documental del hundimiento del Lusitania, sucedido en mayo de 1915. Un barco que partió de Estados Unidos con destino a Liverpool y en el que se encontraban 2000 pasajeros a bordo. Un submarino alemán lanzó varios torpedos contra él, hundiéndolo en el océano. Cumbre de McCay, realizado a lo largo de dos años con más de 25.000 dibujos a mano..
Incluso Charles Chaplin contribuyó a la moral de guerra con Armas al hombro (Shoulder Arms, 1918). El soldado número 13 del ejército estadounidense de la 1ª Guerra Mundial defiende el frente con sus compañeros. Charlot, convencido de que va a morir por haber roto un espejo, no acertar en cara o cruz y por llevar el 13 de la mala suerte, sale lleno de miedo de su trinchera, pero consigue capturar a un grupo de enemigos alemanes él solo. Después de esto, cree que tiene buena suerte, y decide hacer un trabajo voluntario en el que le pasarán muchas cosas; entre ellas, disfrazarse de árbol, ayudar a una mujer francesa, capturar a más alemanes y hasta ganarse el respeto de toda la base americana.
El humor nos e había considerado nunca adecuado para los temas bélicos, aunque las propias tropas, hartas de ver sombrías películas realistas sobre la vida de las trincheras, expresaron comprensiblemente una cierta preferencia hacia el cine escapista, tendencia que se fue extendiendo hacia la retaguardia, según se aproximaba el final de la guerra. Una película británica The Better’ Ole:  or, The Romance of Old Bill (1918), de George Pearson, había mostrado una encarnación del popular personaje del cómic, Old Bill, creado por Bruce Bairnsfather; pero incluso así, Armas al hombro contribuyó a abrir nuevos caminos. Su visión cálida y humana de lo absurdo de la vida en las trincheras resultaba reconfortante y necesaria.
Tan prono como se atisbó el final de la guerra descendió la producción de películas de tema bélico. Existía el sentimiento generalizado de que se debía olvidar el pasado y mirar más al futuro. Las pocas películas que se realizaron sobre la guerra tuvieron un tono amargo y revanchista, como Behind the Door,  dirigida por Irving Willat, un drama de 1919 en el que el capitán de un submarino era desollado vivo por uno de los superviviente de uno de los barcos que había hundido. 
El apasionado alegato en favor de la paz Yo acuso (J'accuse, 1919), de Abel Gance: La historia de dos hombres, uno casado, y el otro amante de la esposa del primero, que se reúnen en las trincheras de la Primera Guerra Mundial, y cómo esta historia se convierte en un pequeño ejemplo de los horrores de la guerra. Fue, aparte de una obra maestra, una honorable excepción al espíritu reinante de la época. 
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(1) Tuvo una secuela Womanhood, the Glory of the Nation (1917)
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