El 7 de julio de 1901 nació un director (y actor) elegante tanto dentro como fuera de la pantalla. Genio del neorrealismo, dos veces ganador del Oscar y autor de algunas joyas imperecederas que hoy queremos rescatar.
Hablar de las mejores películas de Vittorio de Sica es hacerlo de cine europeo con mayúsculas. Sus primeras películas se sumergieron en las calles más deprimidas de la Italia posterior a la II Guerra Mundial para capturar una forma especialmente conmovedora de verdad que hoy conocemos como “neorrealismo”. Tras alcanzar un merecido reconocimiento internacional, este estiloso y genial cineasta, de quien este año se cellebra el 125 aniversario de su nacimiento, expandió su mirada hacia otros territorios, pero sin perder nunca esa vena humanista que lo elevó desde muy temprano a los altares del cine social. Hemos elegido solo diez de las mejores películas de Vittorio de Sica, pero podríamos haber incluido muchas más: su filmografía es tan rica e inagotable que, tantas décadas después, sigue deslumbrando a todo el que se acerca a ella.
1. El limpiabotas (Sciuscià, 1946)
Sinopsis: En la Roma de la posguerra, dominada por la miseria y el desempleo, dos jóvenes limpiabotas sueñan con comprarse un caballo. La única forma de conseguir el dinero necesario es trapichear en el mercado negro, pero los muchachos intentan en todo momento no ser detenidos.
Su primera obra maestra fue comparada con una ópera de Mozart sobre dos jóvenes amigos a quienes las circunstancias, y la pobreza extrema, separan en sendas jaulas de aislamiento, donde los errores de comunicación acaban destruyendo lo que alguna vez fue puro entre ambos. Orson Welles dijo de ella que, en un momento dado, la cámara y la pantalla desaparecen para convertirse en vida.
2. Ladrón de bicicletas (Ladri di biciclette, 1948)
Sinopsis: Ambientado en un suburbio de la capital italiana, la película cuenta la historia de Antonio Ricci, un hombre que lleva en paro dos años y que acaba de encontrar un empleo como cartelero. Para ello necesita su bicicleta ya que tiene que recorrer grandes distancias para fijar los carteles. Un desafortunado día le roban su vehículo lo que significa que no podrá desempeñar su trabajo. Antonio denuncia los hechos a las autoridades pero estas no hacen nada por ayudarle. La crisis económica que sufre Italia es realmente grave ya que acaban de salir de la II Guerra Mundial. Esto supone que obtener un empleo sea algo casi imposible es esas circunstancia, de modo que Antonio y su hijo Bruno (Enzo Staiola, 'Vulcano') comienzan la dura búsqueda de la bicicleta. Es sábado y necesitan encontrarla antes del lunes para poder retomar su trabajo. Cuando parece que todo esta perdido, observan una bicicleta que al parecer no está custodiada por nadie por lo que deciden robarla. Este hecho provocará terribles consecuencias para el cartelero.
El hombre común es despojado de toda dignidad en la Roma de posguerra. Lamberto Maggiorani está espléndido como Antonio, padre coraje que deberá atravesar un circuito de humillaciones ante nuestros conmocionados ojos, pero es el actor infantil Enzo Staiola quien brilla de verdad es esta suerte de revisión de El chico (1921), de Chaplin, en una clave neorrealista lindando con el cine de terror.
(cont.)


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