Con un estilo solemne, Christopher Nolan nos ofrece una "Odisea" homérica libre de cursilerías. Si bien el viaje a veces nos desorienta un poco, los paisajes naturales son espléndidos y acierta con lo esencial: el Cíclope, Circe y el Caballo de Troya.
Afortunado aquel que, como Nolan, ha realizado un gran viaje y finalmente puede presentar su Odisea a un mundo ansioso. Obsesionado con el tiempo de película en película, hacia adelante y hacia atrás (Tenet), así como con la memoria (Inception) y su corolario, el olvido (Memento), o incluso el motivo del regreso imposible (Interstellar, Dunkirk), un choque frontal entre el inglés Christopher y el antiguo Homero era inevitable. El extenso largometraje (2 horas 52 minutos) explora épocas de "aparición mágica", según el rótulo inicial, para narrar el famoso viaje de Odiseo (Matt Damon) a Ítaca, donde su esposa Penélope (Anne Hathaway) y su hijo Telémaco (Tom Holland) desesperan.
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