jueves, 15 de enero de 2026

Una breve introducción al Acid Western (III)

(cont.)
Y, no podía faltar una de Clint Eastwood, un western sobrenatural: 
Infierno de cobardes (High Plains Drifter, 1973). Reparto: Clint Eastwood, Verna BloomMarianna Hill, Mitchell RyanJack Ging, Stefan GieraschTed HartleyGeoffrey LewisBilly CurtisScott WalkerWalter BarnesRobert DonnerAnthony JamesBuddy Van Horn. En 1870, un forastero (Clint Eastwood) pasa a caballo por la tumba de Jim Duncan, antiguo sheriff de la ciudad fronteriza de Lago, en el sudoeste de Estados Unidos. Los propietarios de la compañía minera, Dave Drake (Mitchell Ryan) y Morgan Allen (Jack Ging) lo contratan para que los defienda de tres pistoleros que, recién salidos de la cárcel, están a punto de llegar a la ciudad. El forastero acepta el trato a condición de hacer las cosas a su manera.
La película coquetea fuertemente con el género, debido a su atmósfera extraña, su protagonista sobrenatural (el espíritu vengador de un marshal) y un enfoque en la moralidad ambigua y existencial, alejándose del western tradicional, al mismo tiempo que introduce elementos de terror y fantásticos, creando una experiencia psicodélica y perturbadora. 
Y, finalizamos con dos películas emblemáticas: 
- Walker (1987). Dirección: Alex Cox. Reparto: Ed Harris, Richard Masur, Rene Auberjonois, Marlee Matlin, Keith Szarabajka. En 1853, el idealista William Walker (Ed Harris) es un médico, abogado y periodista que encabeza una cruenta y bárbara invasión de Nicaragua a petición de Cornelius Wanderbilt, un ambicioso capitalista. Apenas logrado su objetivo, Walker se autoproclamó presidente del país, guiado por la creencia de que los Estados Unidos tienen un derecho moral de ”proteger a nuestros vecinos de toda opresión”.
Como respuesta a ese pasado patriótico y en ocasiones racista del género, Alex Cox decidió reventarlo todo por los aires al igual que al biopic de las figuras americanas históricas. Con un estilo extremadamente punk y anacrónico, su visión del invasor William Walker pliega el tiempo para plasmar un 1853 no muy distinto de 1985, con Estados Unidos dinamitando gobiernos extranjeros para expandir su influencia. Radical, alucinada y fabulosamente salvaje, con un Ed Harris imperial al servicio de un mensaje antisistema.
- Dead Man (1995). Dirección: Jim Jarmusch. Reparto: Johnny Depp, Gary Farmer, Lance Henriksen, Crispin Glover, Iggy Pop. William Blake decide abandonar su puesto de contable en Cleveland (Ohio) después de recibir una oferta de trabajo en Machine, una inhóspita ciudad industrial en el Oeste de los EEUU. Sin embargo, cuando llega, resulta que su puesto lo ocupa otra persona. Charlie Dickinson, el hijo del propietario de la empresa, mata a su mujer cuando la encuentra en la cama con Blake, quien a su vez liquida a Charlie. De este modo, un simple contable de Cleveland se convierte en un "fugitivo" perseguido por tres cazadores de recompensas.
La reapropiación del término del western ácido llegó gracias a Jim Jarmusch, cuyas formas más contemplativas y relajadas quizá sean de puerta de entrada más agradable al estilo. Aun así, su visión crítica de la América profunda y “pionera”, marcada profundamente por la violencia, ofrece un visionado que se sale de lo convencional, aunque de maneras ocasionalmente gratificantes. Incluso aunque Johnny Depp se convierta en ocasiones en un peaje por el que pasar.

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