jueves, 22 de enero de 2026

Agatha Christie en el cine: hemos clasificado las diez mejores películas adaptadas de sus novelas (IV)

 El espejo roto (The Mirror Crack’d, 1980), de Guy Hamilton

No debería estar en esta lista porque no es tan buena, pero es irresistible. Fue la tercera película de la serie de Brabourne-Goodwin tras Asesinato en el Orient Express (1974) y Muerte en el Nilo (1978). El espejo roto fue una de las pocas tramas ideadas por Agatha Christie que estaba basada en un hecho real. En este caso, en un suceso terrible que le ocurrió a la actriz Gene Tierney en 1943. La historia nos lleva a la mansión de Gossington Hall en St. Mary Mead, donde se ha instalado un equipo de Hollywood para rodar una película sobre María Reina de Escocia. Miss Marple anda por ahí y Angela Lansbury se convierte en la segunda actriz en interpretar en la gran pantalla a la detective aficionada con “un saludable interés por la naturaleza humana” después de Margaret Rutherford. En una entrevista en 1998, Lansbury afirmó que interpretar a Miss Jane Marple fue "fantástico" y que "disfrutó" mucho, pero pensaba sinceramente que la película era "espantosa". Y, efectivamente, no funcionó, hasta el punto de que los planes de los productores pasaban por rodar una segunda película con Miss Marple, basada en la novela Se anuncia un asesinato, que nunca llegó a realizarse. En cualquier caso, El espejo roto es lo que se llama un placer culpable, aunque sólo sea por ver a cuatro mitos del cine, Elizabeth Taylor, Kim Novak, Rock Hudson y Tony Curtis. Basada en El espejo se rajó de lado a lado (1961), de Agatha Christie.

Asesinato en el Orient Express (Murder on the Orient Express, 2017), de Kenneth Branagh

Kenneth Branagh dirige y protagoniza (en el papel del detective Hercules Poirot) una nueva adaptación de la novela. En esta versión, la trama es más o menos la misma. «Soy un enamorado del trabajo de los grandes narradores de historias, así que cuando vuelves a un relato como el de Agatha Christie, no sólo tienes una tremenda obra de entretenimiento, sino que también tienes algo que toca muy profundamente, porque habla de la pérdida, el dolor y la venganza, con muchos personajes marcados por secretos emocionales”. El Orient Express es un tren de lujo y así lo vemos también en esta película que, menos mal, respeta la época de la acción original y no trata de modernizar nada. “El tren en sí es el gran protagonista de la película”, dijo Branagh. «Sí, porque puede ser emocionante, glamuroso, romántico, letal… Además, se encuentra en un lugar peligroso, el ambiente es claustrofóbico y ahí es donde surgen el drama y el conflicto, que es la materia de la buena narración». Branagh consiguió su objetivo, que el espectador viaje en el tren, gracias a la atención al detalle en todos y cada uno de los decorados, “sentir la comida, las flores, los objetos, las alfombras, las obras de arte…, hasta la forma en que se cortan las verduras”. Los pasajeros de este Orient Express son también figuras estelares: por un lado, Johnny Depp como Edward Ratchett, Derek Jacobi en el papel de su mayordomo Masterman y Josh Gad como su asistente, Hector McQueen. Estos personajes los interpretaron en la película de 1974, respectivamente, Richard Widmark, John Gielgud y Anthony Perkins. Michelle Pfeiffer es la norteamericana Sra. Hubbard y Daisy Ridley es la inglesa Mary Debenham y heredan los papeles de Lauren Bacall y Vanessa Redgrave. Lucy Boynton es la condesa Andrenyi, que viaja con su esposo, un famoso bailarín, interpretado por el verdadero bailarín ucraniano Sergei Polunin. En el film de 1974 estos personajes los hicieron Jacqueline Bisset y Michael York. Judi Dench es la princesa Dragomiroff, esa imponente señora a la que su médico “desaconseja sonreír”, y Olivia Coleman es su dama de compañía, Hildegarde Schmidt. Una curiosa relación que recrearon en el pasado Wendy Hiller y Rachel Roberts. Willem Dafoe es Gerhard Hardman y Penélope Cruz es una misionera y enfermera española. En la película de Lumet, Colin Blakely era Hardman, un policía con muchos secretos, e Ingrid Bergman una misionera sueca. El actor mexicano Manuel Garcia-Rulfo es el comerciante cubano Biniamino Marquez, Leslie Odom Jr. es el médico inglés Arbuthnot, Marwan Kenzari es el encargado del tren y Tom Bateman es Bouc, el director de la Compañía Internacional de Coches Cama y asistente bastante brillante de Poirot en la investigación. Con diferentes nombres, estos personajes los hicieron en 1974, respectivamente, Denis Quilley, Sean Connery, Jean-Pierre Cassel y Martin Balsam. Y por supuesto, Kenneth Branagh es Poirot, con su característico bigote, que para el cineasta es “a la vez una protección y una provocación”. El director confesó que no quiso volver a ver la película de 1974. “Y de manera consciente. Nuestro objetivo era tratar de encontrar un nuevo enfoque. Las historias clásicas merecen la pena volver a contarse, ya sabes, es como si escuchas una gran pieza musical a lo largo de toda tu vida, pero siempre en versiones diferentes”.
(cont.)

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