lunes, 19 de enero de 2026

Escandaloso, irascible, sádico… Michel Piccoli, una gran y desagradable pieza de cine (I)

Tierno en privado, inquietante en pantalla, el actor predilecto de Buñuel encarnó laagitación del alma humana con un carisma excepcional. Para conmemorar el centenario de su nacimiento, Hemos seleccionado diez obras de su exigente filmografía.
El 27 de diciembre, Michel Piccoli (1925-2020) habría cumplido 100 años. Al observar su filmografía con casi doscientas películas, se podría concluir fácilmente que es la mejor, más aventurera y más exigente del cine contemporáneo. Y, sin embargo, a diferencia de Gabin, Delon, Belmondo o Serrault, las generaciones más jóvenes nunca lo citan como ejemplo, y es raro oír "¡Piccoli, lo adoro!" en las cenas. Mucho menos estrella que algunos, mucho más conectado con el cine de autor que otros, sigue siendo un marginado, siempre algo insondable y distante de nuestras emociones. Esto puede deberse al hecho de que nunca buscó ser “simpático” o amable en la pantalla; de hecho, todo lo contrario.
Michel Piccoli, quizá el actor más recurrente y de “catálogo” de la maquinaria fílmica francesa desde su debut a finales de los años 1940, llevando a cabo numerosas apariciones en la pantalla y trabajando en variados países, continentes y con directores de la talla de Buñuel, Renoir, Resnais, Godard, Demy, Varda, Rivette, Berlanga, Hitchcock, Ferreri y Moretti. Ganador de Cannes y Berlín, Michel Piccoli prácticamente le dio vuelta como a tres corrientes francesas, incluida la surrealista y la nouvelle vague, de donde se convirtió en fetiche y estrella de variados cineastas. Se retiraría en 2015 cumpliendo siete décadas de carrera, muriendo posteriormente en el 2020. Recordemos a este maravilloso actor con sus mejores películas.

1. El desprecio (Le Mépris, 1963), de Jean-Luc Godard

Contando con un muy buen reparto encabezado por Brigitte Bardot, Michel Piccoli y Jack Palance y la aparición del legendario director alemán Fritz Lang, narra el encuentro de un productor de cine, un escritor y la esposa de éste, provocando erotismo, infidelidad y una crisis en su matrimonio.  Pertenece a la primera etapa de Godard, en la que cuenta una historia con una linealidad argumental definida, llevándonos al bajo mundo de la producción fílmica simbolizado en la seducción, las inseguridades y la infidelidad. Con escenas bellísimas que ya son parte de la historia, Piccoli como el escritor encuentra uno de sus mejores papeles, proveyendo de una insoportable inseguridad a su intenso personaje.

2. Lady L (1965), de Peter Ustinov

Con guion, dirección y actuación del mismo Ustinov, esta cinta recibió críticas diversas debido a que se trató de un patrocinio – producción de Carlo Ponti, que en apariencia se realizó para el lucimiento de su esposa Sophia Loren en el occidente, y a quien en esta cinta acompañan además del citado, Paul Newman, David Niven, Michel Piccoli y Philippe Noiret. A pesar del fracaso comercial de la cinta, la participación de la Loren cumpliría con el objetivo planteado por Ponti, teniendo momentos rescatables. La historia es una comedia que narra las peripecias de una octogenaria que, al celebrar su cumpleaños e invitar a la aristocracia para ello, aprovecha la situación para contarle a un escritor su vida, y hacer su autobiografía.

3. Las señoritas de Rochefort (Les Demoiselles de Rochefort, 1967), de Jacques Demy

Una de las experiencias visuales más coloridas y armónicas de los musicales, en la que cada fotograma es testigo del ensamble preciso entre fotografía y coreografía. Este musical nos transporta a Francia de los años 1960, incitándonos a ser conquistados por el esplendor de sus calles y el romanticismo de sus bellos acordes mientras nos relata la historia de dos gemelas que viven en Rochefort: dos maestras de música y baile que sueñan con encontrar a su pareja ideal y planean viajar a París a buscarlo. Demy forma un equilibrio entre un cuento meloso y melodías encantadoras, mientras los excepcionales números de baile se roban cada momento en un clásico francés instantáneo.

4. Belle de Jour (1967), de Luis Buñuel

Inquietante e hipnótica obra erótica de Buñuel concebida solo para Deneuve y viceversa. Desde su físico, rostro y mirada, aquella falsa inocencia y compleja personalidad sexual se adaptan perfectamente a las virtudes de la aún muy joven actriz, objeto del deseo, pecado y la perdición del hombre, que traspasó su personaje para adoptar quizá su propia imagen e identidad artística. Los toques surreales que agrega el director son pinceladas maestras que complementan aquella auto cumplida pérdida de la inocencia, renunciando también al status quo de una sociedad francesa que Buñuel – Deneuve se encargan de recalcar como artificial e hipócrita. Michel Piccoli por su parte, encontraría en este particular filme un asomo más complejo de aquel cinismo acostumbrado a personificar.

5. Max y los chatarreros (Les Voleurs, 1971), de Claude Sautet

Para intentar detener a una peligrosa banda, un policía de París, Max, decide infiltrarse en ella. Así es como conoce a Lily (Rommy Schneider), una prostituta que es la novia del jefe. Pronto surgirá entre ellos una irresistible atracción. Max y los chatarreros es un excelente film policiaco, un polar como se ha dicho al principio de estas líneas, teñido de un profundo componente sentimental que resulta trascendental en el devenir del film, pero no me atrevería a discutir con alguien que la definiera como un drama romántico con trasfondo policiaco. Sautet mezcla la historia de amor y la trama criminal de forma que resulta difícil encasillar la película un género u otro, algo, por otra parte, absolutamente innecesario aunque ponga de los nervios a los amantes de las etiquetas.
(cont.)

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