miércoles, 7 de enero de 2026

“Metrópolis”, una influyente película futurista

El que ha entrado, 2026, se el año en el que Thea von Harbou ambientó su Metrópolis, la novela en la que su entonces marido, el gran Fritz Lang, basó la película homónima, todo un clásico del cine silente, la ciencia-ficción y el expresionismo alemán. Metrópolis (Metropolis, 1927), es básicamente eso, una distopía. Pero, en muchos aspectos, aquí y ahora nos toca mucho más de cerca que las demás.
La tramaFuturo, año 2026. En la megalópolis de Metrópolis la sociedad se divide en dos clases, los ricos que tienen el poder y los medios de producción, rodeados de lujos, espacios amplios y jardines, y los obreros, condenados a vivir en condiciones dramáticas recluidos en un gueto subterráneo, donde se encuentra el corazón industrial de la ciudad. Un día Freder (Alfred Abel), el hijo del todopoderoso Joh Fredersen (Gustav Frohlich), el hombre que controla la ciudad, descubre los duros aspectos laborales de los obreros tras enamorarse de María (Brigitte Helm), una muchacha de origen humilde, venerada por las clases bajas y que predica los buenos sentimientos y al amor. El hijo entonces advierte a su padre que los trabajadores podrían rebelarse. 
En el año 2010 se estrenó la versión íntegra -y original- de Metrópolis, tal y como la concibió Fritz Lang, con 25 minutos más de metraje. Tras su estreno alemán en 1927, la película fue editada por los estudios Paramount con 30 minutos menos que el montaje original de Fritz Lang. La UFA (Universum Film AG), el estudio cinematográfico más importante de Alemania durante la primera mitad del siglo XX, también la cortó para la exportación. El original se creyó perdido, hasta que en 2008, se descubrió que un museo de Buenos Aires tenía una copia adquirida a finales de los años 1920. Tras su restauración, finalmente se estrenó la Metrópolis original en el Festival de Berlín del 2010.

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