La brigada del diablo (The Devil's Brigade, 1968), de Andrew V. McLaglen, es uno de los mitos basados en la Segunda Guerra Mundial que siempre viene bien volver a descubrir. Adaptación del libro de Robert H. Adleman y George Walton.
La historia se sitúa en 1942, cuando el alto mando aliado decide crear una fuerza especial conjunta entre Estados Unidos y Canadá con un objetivo muy concreto: realizar operaciones de sabotaje y asalto en territorios europeos dominados por el Eje, especialmente en zonas montañosas consideradas prácticamente inexpugnables.
El proyecto nace rodeado de escepticismo. Los soldados seleccionados son, en su mayoría, hombres indisciplinados, con problemas de conducta o provenientes de unidades marginales. A esto se suma la rivalidad inicial entre estadounidenses y canadienses, que desconfían unos de otros y cuestionan tanto la utilidad de la misión como la competencia de sus mandos. El entrenamiento, extremadamente duro, tiene lugar en un entorno alpino que pone a prueba la resistencia física y mental de los reclutas. Poco a poco, la exigencia del adiestramiento y la presión constante van transformando al grupo.
El reparto está encabezado por William Holden, que interpreta al coronel estadounidense encargado de liderar la unidad, y Cliff Robertson, en el papel de su homólogo canadiense. Junto a ellos destacan Dana Andrews, Vince Edwards y Claude Akins, entre otros actores que dan vida a los miembros de esta singular brigada.




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