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miércoles, 16 de febrero de 2022

Noticias de libro: 100 Movies of the 2010s

100 Movies of the 2010s

Jürgen Müller
Taschen
2022
880 págs.
Homenaje a Hollywood. Las películas que dieron forma a la década de 2010.
Quizás nunca antes el cine se haya visto tan amenazado. En la década de 2010 también cambió el modo en que vemos las películas y a nosotros mismos. Las redes sociales e internet han dado forma a una nueva comprensión del yo y del mundo. A medida que los servicios de streaming multiplicaron los productos audiovisuales a nuestro alcance y los videojuegos ofrecieron sus propias realidades alternativas, la gran pantalla tuvo que enfrentarse a una competencia cada vez más seria. Antes de que el tiempo transcurrido entre el estreno de una película y su distribución se redujera cada vez más, el cine ya se había visto degradado a un mero “contenido” al que se accedía haciendo en clic en pantallas de colores. ¿Todo lo que le queda al cine es su culto a la celebridad, los éxitos de taquilla y la animación por ordenador?
Nada más lejos de la realidad. Un simple vistazo a nuestra antología revela un cine sorprendentemente diverso, dinámico y, sobre todo, vivo de una década en que fue todo menos aburrido, monótono y condenado a la extinción. Y responda con total sinceridad: ¿disfrutaría igual viendo las películas aquí compiladas en el cine que por streaming? El cine sigue siendo un lugar para la nostalgia y este libro le hará sentir su poderosa inspiración.
El editor Jürgen Müller y su equipo de expertos abordan en detalle las 100 películas más interesantes de la década, ilustradas con abundante material visual. El volumen también incluye biografías de actores y directores, datos de recaudaciones en taquilla, información general y una lista completa de los ganadores del Oscar® de 2012 a 2021. En su extensa introducción, Jürgen Müller y Philipp Bühler opinan que la obra maestra de Quentin Tarantino Érase una vez... en Hollywood (2019) ofrece la metáfora perfecta de las contradicciones y ambivalencias del cine contemporáneo. ¡Una obra de referencia para todos los cinéfilos!
Sobre el editor
Jürgen Müller estudió historia del arte en Bochum, París, Pisa y Ámsterdam. Ejerce de crítico de arte y conservador en numerosas exposiciones de arte, y ha impartido clases como profesor invitado en un gran número de universidades. Es autor de varios libros y de numerosos ensayos sobre historia del arte y temas relacionados con el cine. Actualmente es profesor de Historia del Arte en la Universidad Técnica de Dresde, ciudad en la que reside.

martes, 3 de agosto de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXXV)

(cont.)
2. Cisne negro (Black Swan, 201), de Darren Aronofsky. La filmografía de Darren Aronofsky hasta el momento en que estrenó Cisne Negro podía presumir de ser totalmente personal y poco convencional. Tras un excelente debut indie con Pi, fe en el caos (1998), había conseguido hacerse un nombre entre los cineastas más aclamados del momento, gracias a una de las visiones más crudas del mundo de las adicciones: Réquiem por un sueño (2000), antes de entregar una fantasía tan inclasificable como La fuente de la vida (2006) y el drama que puso a Mickey Rourke a las puertas de un Oscar como mejor actor, dando vida a un luchador de westling decadente: El luchador (2008). Cisne negro es una historia de terror camuflada bajo la fachada de drama psicológico, que gira alrededor de una joven bailarina de una compañía de Nueva York, Nina –inconmensurable Natalie Portman en el papel de su vida, muy exigente a nivel físico y emocional y que fue justamente recompensado con el Oscar a la mejor actriz–, aspirante a obtener el papel protagonista en la representación de El lago de los cisnes que prepara su exigente director (Vincent Cassel). Para hacerse con él, Nina, que da a la perfección el perfil de frágil Cisne Blanco, debe trabajar más su lado sensual y oscuro para encarnar con igual eficacia a su gemelo, el Cisne Negro. La castradora influencia de su madre (Barbara Hershey), que la trata como a una niña, y la entrada en escena de Lily (Mila Kunis), una compañera y rival que sí posee, pese a sus carencias técnicas, la desinhibición que el papel necesita, contribuyen a que la protagonista, víctima del agotamiento nervioso y de su inseguridad, comience a realizar un doloroso descenso a los infiernos en los que realidad y ficción se confunden peligrosamente. En el fondo, Cisne Negro no es otra cosa que un nuevo relato de ambición desmesurada, de esa obsesión por alcanzar los sueños que lleva a sus personajes a vender su alma al diablo, mostrando los entresijos de un mundo tan competitivo como el del ballet, del mismo modo que Joseph L. Mankiewicz lo hiciera en su día con el de los actores en Eva al desnudo (1950) o Paul Verhoeven con las strippers de Las Vegas en la infravalorada Showgirls (1995). Sin embargo, Aronofsky logra que su obra sea algo completamente diferente a todo, gracias al característico impacto de sus imágenes –atención a la tórrida escena de sexo entre Portman y Kunis, a la inesperada autoagresión del personaje de Winona Ryder, y, sobre todo, al apoteósico clímax final en el escenario– y la densidad psicológica del retrato de Nina –el director reconoce haberse inspirado en clásicos de Roman Polanski como Repulsión (1965) o El quimérico inquilino (1976) para construir su espiral de locura–. La obra maestra de un cineasta único.
1. It Follows (2014), de David Robert Mitchell. Con solo una modesta comedia dramática, El mito de la adolescencia (2010), como única experiencia anterior, el realizador David Robert Mitchell rompió todos los esquemas con It Follows, una cinta de género que fue saludada desde su estreno como una de las experiencias más puramente aterradoras que se podrían vivir en una sala de cine. Lo cierto es que, por una vez, los comentarios entusiastas fueron ciertos y cualquier expectativa alrededor de la cinta quedó ampliamente superada. El guion del propio Mitchell se apuntaba a esa nueva corriente de historias de estética ochentera que comenzaba a proliferar —desde Drive (2011), de Nicolas Winding Refn al remake Maniac (2012), de Franck Khalfoun, pasando por The Guest, 2014), de (Adam Wingard, 2014)—, constatando que lo retro vende entre un público nostálgico de aquella manera de hacer cine en los años 1980. It Follows no oculta en ningún momento su carácter referencial, tomando prestados elementos narrativos y estilísticos de iconos del terror como La noche de Halloween (1978), de John Carpenter o Pesadilla en Elm Street (1984), de Wes Craven, pero su acierto reside en que su Mitchell sabe asimilar todos esos ingredientes para construir una historia con propia personalidad. Es cierto que el barrio en donde se desarrolla la acción nos remite directamente a aquella comunidad de Haddonfield de Halloween y que el grupo de amigos protagonista bien podría formar pandilla con aquella Nancy que fue objeto del acoso del temible Freddy Krueger —el miedo a dormir y quedar indefenso ante el ataque de la fuerza maligna es algo igualmente coincidente—, pero llega un momento en que la trama comienza a desmarcarse del slasher tradicional para tomar unos derroteros más cercanos a la espiritualidad del terror asiático. Al igual que en The Ring (1998), de Hideo Nakata, 1998) o The Eye (2002), de Oxide Pang Chun y Danny Pang, la pesadilla de la joven protagonista (fascinante Maika Monroe) de It Follows nace fruto de una terrible maldición, en esta ocasión traspasada a través de su primera relación sexual con un chico. El sexo, tan castigado por serial killers como el Jason Voorhes de Viernes 13 (1980), de Sean S. Cunningham, se convierte aquí, por obra y gracia del guion, en causa (y curación) de un mal espectral del que, por mucho que se intente huir, no hay escapatoria posible porque siempre acaba encontrando a su presa. Se agradece el tratamiento de los personajes juveniles, bastante más inteligentes y maduros que los típicos descerebrados que vemos en tantas cintas similares, así como la ausencia de elementos tecnológicos (teléfonos móviles, internet) en la trama, algo que confiere al relato un aspecto atemporal. Con una magnífica banda sonora de Disasterpeace, que utiliza la música electrónica de modo que recuerda al cine de John Carpenter, It Follows emerge como un nuevo clásico, una joya que debería ser tomada como referente para títulos posteriores, tanto por la atmósfera desasosegante que es capaz de crear sin abusar de sangre o violencia explícita, como por la generosidad de sus set pieces terroríficas, desde ese clímax final en la piscina cubierta al momento en el cobertizo de la playa.

lunes, 2 de agosto de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXXIV)

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4. Hereditary (2018), de Ari Aster. Saludada en el momento de su estreno como una película de terror tan importante para nuestros tiempos como El exorcista pudo serlo en su día, publicidad que podría jugar contra ella, como consecuencia de las expectativas que pudiera generar, Hereditary fue una inmejorable carta de presentación para un joven (32 años) y nuevo cineasta destinado a remover los cimientos del género: Ari Aster. La secuencia que abre la cinta es toda una demostración del talento del debutante director para manejar la cámara de forma virtuosa. En ella vemos como la imagen se va acercando, mediante un maravilloso travelling, a una casa en miniatura que reproduce la de la familia protagonista, los Graham, hasta llegar a un dormitorio que, de pronto, pasa a ser el auténtico, donde entran en escena sus personajes. Los preparativos del funeral de la abuela, una mujer definida por su propia hija como de trato difícil y hábitos extraños, sirve para que conozcamos al resto de familiares que protagonizan la historia. Annie (una Toni Collette superlativa) es una galerista un tanto inestable emocionalmente, que mantiene una conflictiva relación con su hijo mayor, Peter, mientras que la silenciosa hija pequeña, Charlie, que había estado muy unida a su abuela, es la que más afligida queda por su pérdida. Mediando entre madre e hijos está el padre, Steve, posiblemente la persona más equilibrada y racional de la familia y testigo impotente de cómo esta comienza a resquebrajarse desde el instante en que comienzan a manifestarse a su alrededor fenómenos sobrenaturales cada vez más virulentos. El guion del propio Aster huye de lo obvio y, cuando parece que el relato va a incurrir en algún tópico del género, se atreve con alguna atrevida vuelta de tuerca que haga que el espectador nunca sospeche hacia donde se le está dirigiendo. El horror de esta película se cuece a fuego lento, desentrañando los tormentos interiores de cada uno de sus personajes, provenientes de unas relaciones familiares que rozan lo enfermizo. La alargada sombra de la abuela sobrevuela cada fotograma sin necesidad de aparecer en pantalla, solo a través de las secuelas que ha dejado su pasada influencia en sus descendientes. Ari Aster hace que parezca fácil algo tan complicado como hacer que un drama familiar, de marcado carácter psicológico, vaya derivando, conforme se suceden los acontecimientos, en una pesadilla paranoica que se instala en los ambiguos terrenos demoníacos de La semilla del diablo (Roman Polanski, 1968). Secuencias tan impactantes como la sesión de espiritismo en casa del personaje encarnado por Ann Dowd, o el clímax final que culmina con una de las imágenes más perturbadoras del género reciente, salpican este meticuloso estudio de su realizador sobre unos personajes rotos –los disecciona y observa con idéntico mimo al que Annie emplea con las figuritas que construye– dentro de una historia poliédrica, que habla de sentimientos tan terrenales como la pérdida, la culpa o el rencor. Una joya.
3. La bruja (The Witch, 20159, de Robert Eggers. Sorprendió Robert Eggers, con solo 32 años, por la madurez reflejada en uno de los debuts como director más contundentes que se recuerdan, el que llevó a cabo en La bruja. Historias de brujería habíamos visto muchas en la gran pantalla, pero esta podría ser la definitiva (y definitoria) del subgénero, gracias al enfoque realista y serio que le otorga a un relato ambientado en la Nueva Inglaterra del siglo XVII, un período de oscurantismo y fanatismo religioso que le sienta de fábula. Eggers presenta a una familia de colonos que ha sido expulsada de un asentamiento puritano y que ha terminado encontrando refugio en una cabaña enterrada en el corazón de un bosque. Los padres, William y Katherine, y sus cuatro hijos, la adolescente Thomasin (la fascinante Anya Taylor-Joy fue toda una promesa, hoy felizmente convertida en una realidad), el joven Caleb y los pequeños gemelos Mercy y Jonás, pronto verán como ese mal que las creencias populares aseguran que habita en las profundidades del lugar, se va apoderando de sus vidas, justo desde el momento en que una bruja secuestra y asesina a Samuel, el bebé que acababa de llegar a la familia y que se encontraba bajo el cuidado de su hermana mayor. El germen de La bruja se encuentra en la fascinación que su director y guionista tenía hacia las figuras de las brujas cuando era niño, y, lejos de limitarse a ser una más en torno a esa mitología, ha optado por ejecutar un portentoso drama histórico en el que sus personajes atraviesan por todo tipo de penurias (desde la falta de fertilidad de las tierras que deberían proveerles de alimentos, a la muerte que se ceba con los miembros más jóvenes de la familia) que parecen responder a algún tipo de castigo divino o a la intervención de fuerzas malignas, de carácter sobrenatural, algo que va minando la salud mental de los padres. Anya Taylor-Joy compone un personaje femenino cargado de fuerza y que, bajo su apariencia angelical, parece subyacer un fondo considerablemente más turbio, capaz de vender su alma al diablo. Ella es el corazón de una propuesta de Folk Horror que sugiere más de lo que muestra, valiéndose de unas imágenes preciosistas que el director de fotografía Jarin Blashke se encarga de hacer inmortales y de una música de Mark Korven espeluznante. El terror a lo desconocido, a lo invisible, es contagiado por los personajes al espectador, que asiste estupefacto a un perturbador cuento de brujas en el que niños son tentados por unos placeres de la carne ofrecidos por estas y que les hace caer en el pecado (en este caso, el preadolescente Caleb, que empezaba a tener su despertar sexual, sutilmente insinuado en las casi incestuosas miradas que profesa a su hermana Thomasin), animales son cruelmente desmembrados y demás truculencias que hacen de esta una experiencia que recurre a elementos primitivos y viscerales para generar incomodidad, no apta para espíritus sensibles.
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domingo, 1 de agosto de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXXIII)

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06.- Midsommar (2019), de Ari Aster. No lo tenía fácil Ari Aster para que su segundo trabajo como director estuviera a la altura de su potente ópera prima. Hereditary (2018) había sido un revulsivo en el subgénero de terror demoníaco, bajo las formas de un oscuro y claustrofóbico drama familiar, y Midsommar, pese a conservar las señas de identidad de uno de los cineastas más personales del momento, se reveló como una apuesta aún más controvertida y radical, así como completamente opuesta. La luminosidad (incluso durante las noches luce el sol) y los espacios abiertos de una peculiar aldea sueca sustituyen a la sensación de encierro de la anterior película. Es hasta allí donde viajan Esa Dani (magnífica Florence Pugh), su novio y un grupo de amigos de este último para asistir a una celebración ancestral, que los lugareños realizan cada 90 años, conmemorando el solsticio de verano. El ambiente idílico del lugar, con sus verdes praderas y detalles florales adornando cada rincón; anfitriones aparentemente acogedores y serviciales, ataviados de inmaculadas vestimentas blancas; y sus diferentes festejos, desde almuerzos colectivos al aire libre a cánticos atemporales, se contrapone al tormento interior que vive Dani –perdió a toda su familia en circunstancias violentas y tampoco atraviesa el mejor momento con su novio, con quien vive una relación bastante tóxica– y a las sutiles señales que delatan que detrás de tan inofensiva festividad se esconde un trasfondo oscuro e intenciones nada sanas. Hay que aplaudir el excelente trabajo de ambientación, dirección artística y la preciosista fotografía de Pawel Pogorzelski, que hacen que el filme luzca impresionante, a pesar de haber costado unos modestos 9 millones de dólares. La historia, muy sugestiva, bebe claramente del Folk Horror clásico, con cultos paganos que remiten a la imprescindible El hombre de mimbre (The Wicker Man, 1973), de Robin Hardy, y zonas rurales tan poco receptivas a las visitas de turistas como la de 2000 maníacos (Two Thousand Maniacs!, 1964), de Herschell Gordon Lewis. Abundan en Midsommar las escenas truculentas (incluso gore) y elementos tan sórdidos como la gastronomía antropofágica (el canibalismo de toda la vida) o rituales sexuales, y, sin embargo, se las arregla Ari Aster para mantener, en todo momento, una elegancia fuera de lo común. El ritmo sinuoso del relato favorece la construcción de personajes y la descripción de enrarecidos ambientes, posibilitando que la cinta acabe siendo una experiencia sensorial, profundamente inmersiva, de casi dos horas y media de duración, que culmina en un desenlace tan catártico como espeluznante. El terror se cocina a fuego lento y, pese a que tarda en arrancar, nunca da la sensación de que sobre ni una sola escena o línea de diálogo. Todo está en su lugar, incluso el humor, tan negro y bizarro que algunas de sus secuencias más cruciales podrían haber caído en el ridículo más absoluto si no estuviese detrás la mano firme de su director para esquivarlo con genialidad. Fue de lo mejor de 2019.
05. Déjame entrar (Låt den rätte komma in, 2008), de Tomas Alfredson. El escritor sueco John Ajvide Lindqvist sorprendió al mundo en 2004 con Déjame entrar, una novela que suponía una vuelta de tuerca sobre el mito de los vampiros y que logró ser un gran éxito de ventas. La clave de esta buena acogida fue la hábil combinación de una bonita historia de amor adolescente con temas bastante controvertidos y actuales como las drogas, la prostitución, la pedofilia o el bullying. El propio novelista se encargaría del guion para su salto al cine, suavizando algunos de los ingredientes más espinosos del libro, mucho más explícito, mientras que en la silla del director se sentó Tomas Alfredson. El resultado fue una de las mejores películas de terror de los últimos años y una de las obras que con más seriedad se ha acercado al tema del vampirismo. La acción tiene lugar a principios de la década de los ochenta en Blackeberg, un suburbio de Estocolmo. Allí vive, junto a su madre, Oskar, un inteligente, pero retraído adolescente de doce años que sufre el acoso continuado de unos crueles compañeros de colegio, y que encontrará una válvula de escape con la llegada al vecindario de Eli, que se ha mudado a la casa contigua a la suya en compañía de un adulto llamado Hakan. Pese a que en la novela se habla claramente de que Eli es un personaje masculino que ha sufrido una castración, en la versión cinematográfica –y a aún más en su posterior remake norteamericano dirigido por Matt Reeves– este hecho únicamente queda sugerido en una breve escena en que aparece Eli cambiándose de ropa y se le ve la cicatriz. Tampoco se hace hincapié en la verdadera naturaleza de la relación entre el vampiro y Hakon, que aparece como un desinteresado protector (y proveedor de sangre fresca) de Eli, obviando sus tintes pedófilos. Pequeños detalles omitidos (o camuflados) con el fin de restar sordidez y polémica a una película que se presenta como un hermoso romance adolescente entre Oskar y “la vampira” Eli. Una maravillosa historia, de tintes fatalistas, que navega por el camino de la aceptación, la amistad y el posterior amor entre dos personajes inadaptados, que parecen no encontrar su lugar dentro de la sociedad. Dos seres aparentemente oscuros que logran desbordar luminosidad y esperanza cuando están juntos, olvidándose por un instante de las palizas en el colegio, las continuas discusiones entre padres divorciados o la soledad de quien está condenado a vivir eternamente atrapado en el cuerpo de un niño. Una obra maestra del cine europeo que dignifica el género a base de realismo y sinceridad trascendiendo fuera de su género, y cuyo título evoca al mito ancestral de que los vampiros no pueden cruzar el umbral de una casa sin antes haber sido invitados a hacerlo.
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jueves, 29 de julio de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXX)

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15. Coherence (2013), de James Ward Byrkit. Galardonada con el premio al mejor guión en el festival de Sitges de 2013, llegó a nuestras pantallas con ciertas ínfulas para convertirse en una futura película de culto.
14. Mandy (2018), de Panos Cosmatos. Película dirigida por el director italiano-canadiense Panos Cosmatos quien coescribe junto a Aaron Stewart-Ahn. El reparto está encabezado por Nicolas Cage encarnando a Red y Andrea Riseborough  interpretando a Mandy. Los acompañan Linus Roache, Bill Duke y Richard Brake, entre otros. La historia de Mandy está ambientada en la década de los mil novecientos ochenta. La cinta fue estrenada el año 2018 en el Festival Sundance, un conocido certamen cinematográfico internacional que se celebra anualmente. Ese mismo año formó parte de la Quincena de Realizadores, una sección independiente paralela al Festival de Cannes.
13. Babadook (The Babadook, 2014), de Jennifer Kent. Excelente película de terror psicológico australiana. La película está ejecutada con un exiguo presupuesto de dos millones de dólares y su recaudación, a pesar de sus muchos premios y alabanzas, solo triplico el pequeño presupuesto.
12. Saint Maud (2019), de Rose Glass. Un potente drama de terror católico, ideal para las fechas más señaladas del peor año de nuestras vidas.
11. The Neon Demon (2016), de Nicolas Winding Refn. Una extraña fábula lisérgica y vampírica sobre la belleza, la vanidad, la juventud y la pureza
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miércoles, 28 de julio de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXIX)

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20. Under the Skin (2013), de Jonathan Glazer.  La película está protagonizada por Scarlett Johansson como una alienígena seductora quien toma como presas a hombres en Escocia.
19. La invitación (The Invitation, 2015), de Karyn Kusama. Respondiendo a una invitación de su ex esposa, un hombre lleva a su novia a una cena. Allí, revive el trauma de la muerte de su hijo y sospecha que su ex esposa tiene motivos ocultos para invitarlo.
18. Bone Tomahawk (2015), de S. Craig Zahler. Carismático western aparentemente clásico que sin embargo, es sacudido por el canibalismo, y que tiene a Kurt Russell y Patrick Wilson como principales estiletes. El mismo JA Bayona se cuenta entre sus muchos admiradores, de la que dijo: "Un western único e inclasificable que mezcla la serie B con una excelente construcción de personajes".
17. Suspiria (2018), de Luca Guadagnino. Una película perturbadora, distinta e inquietante. Luca Guadagnino dirige este remake de la película de 1977 de Dario Argento.
16. Starry Eyes (2014), de Kevin Kolsch, Dennis Widmyer. El duo de directores y guionistas Kevin Kolsch y Dennis Widmyer graban su segundo largometraje, prácticamente siempre trabajan juntos, y primero dentro del cine de género. Para ello cogen elementos nada originales, lo cual tampoco es necesario, y los entremezclan para mostrarnos una especie de nueva fábula sobre el mito de Fausto, pero con crítica al mundo cinematográfico y con elementos de la Nueva carne de Cronenberg...
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martes, 27 de julio de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXVIII)

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25. Expediente Warren: The Conjuring (The Conjuring (The Warren Files), 2013), de James Wan. Antes de Amityville, estaba Harrisville. Basada en una historia real, cuenta la escalofriante historia de cómo Ed y Lorraine Warren, renombrados investigadores de fenómenos paranormales, fueron requeridos por una familia aterrorizada por una presencia oscura en una aislada granja. Obligados a enfrentarse a una poderosa entidad demoníaca, los Warren se encontraron atrapados en el caso más terrorífico de sus vidas.
24. Amanecer de los muertos (Dawn of the Dead, 2004), de Zack Snyder. La cinta está basada en la película homónima de 1978, la cual fue creada por George A. Romero. Al igual que su antecesora, la historia se centra en un grupo de personas que se refugia en un centro comercial ante una plaga de zombis. Esta versión posee algunas variaciones en la trama y personajes. Otro de los cambios tiene que ver con los movimientos de los zombis, siendo estos más rápidos en esta versión.
23. Arrástrame al infierno (Drag Me To Hell, 2009), de Sam Raimi. La trama gira en torno a Christine Brown (Alison Lohman), una joven oficial de préstamos que busca conseguir un puesto superior que se encuentra vacante. Al tratar de impresionar a su jefe, Christine niega otra prórroga de su préstamo a la señora Ganush (Lorna Raver), una anciana gitana que está a punto de perder su casa. En represalia, Ganush vierte una maldición sobre Christine.
22. Madre! (Mother!, 2017), de Darren Aronofsky. Este thriller psicológico con tintes de terror ha sido escrito, producido y dirigido por Darren Aronofsky conocido por haber creado obras como Noé, Cisne negro y El luchador. Sus protagonistas son Jennifer Lawrence, con la que el director empezó a salir como pareja en la producción de esta película, y Javier Bardm. Los dos actores han sido ganadores del premio Oscar: la actriz americana por "El lado bueno de las cosas y el español por No es país para viejos. En el reparto del largometraje también hay tres nominados: Ed Harris, Kristen Wiig y Michelle Pfeiffer.
21. Un lugar tranquilo (A Quiet Place, 2018), de John Krasinski. El siempre amable John Krasinski, quien saltó a la fama por su papel de Jim Halpert en la versión estadounidense de la comedia The Office, frunce el ceño en esta terrorífica e inquietante película que él mismo dirige, coescribe, coproduce y protagoniza junto a su mujer Emily Blunt. Un lugar tranquilo fue una de las sensaciones cinematográficas de 2018. Crítica y público sufrieron de primera mano con el peligro invisible que acecha a la familia Abbott y estuvieron en tensión constante ante la incapacidad de los personajes de hacer cualquier ruido. Incluso el rey del terror literario, Stephen King, alabó públicamente la película. A modo de curiosidad, la actriz Millicent Simmonds, que encarna a Regan, la hija mayor de los Abbott, es sordomuda en la vida real. Krasinski la eligió porque quería una intérprete que no fingiera la falta de audición, sino que entendiera perfectamente a su personaje y la situación a la que se enfrenta.
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lunes, 26 de julio de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXVII)

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30. Nosotros (, 2019), de Jordan Peele. Nosotros es un 'thriller' de terror con guión y dirección de Jordan Peele, ganador de un Oscar al mejor guión original por Déjame salir. En esta ocasión, Peele se ha rodeado de un reparto de auténtico lujo, compuesto por Lupita Nyong'o y Winston Duke, Elisabeth Moss, Anna Diop, entre otros. Jordan Peele les dio a los actores más jóvenes del reparto diez películas de terror para que las vieran y así cogieran de referencia el lenguaje cinematográfico del género del terror. Algunas de ellas fueron El resplandor o Los pájaros.
29. Tren a Busan (Busanhaeng AKA Train to Busan, 2016), de Yeon Sang-ho.  La película se desarrolla principalmente en un tren a Busan cuando un apocalipsis zombi estalla repentinamente en el país y amenaza la seguridad de los pasajeros. Estableció un récord como la primera película coreana de 2016 en alcanzar una audiencia de más de 10 millones de espectadores.10​11​ La película sirve como una reunión para Gong Yoo y Jung Yu-mi, quienes protagonizaron la película de 2011 Silenced. Una secuela, Peninsula, fue lanzada en Corea del Sur el 15 de julio de 2020.
28. Goodnight Mommy (2014), de Severin Fiala, Veronika Franz. La película austriaca presentada en la sección Orizzonti del Festival de Venecia es extraña, aunque posee una estética soberbia y acaba siendo una experiencia aterradora que quita el aliento.
27. Alta tensión (Haute tension, 2003), de Alexandre Aja. Antes de fomentar el pánico de los espectadores con Las colinas tienen ojos, Alexandre Aja atrajo las miradas de Europa con este thriller de terror en estado puro que bebe de clásicos como La matanza de Texas o Posesión infernal. La cinta, que narra la desesperada lucha por sobrevivir de dos chicas, fue galardonada en el Festival Internacional de Cine de Catalunya, una cita imprescindible para las películas fantásticas y de terror. En Estados Unidos algunas escenas, como la decapitación del padre de Alex, fueron cortadas para conseguir una calificación R, es decir que los menores de 18 años deben ir acompañados, y evitar la NC-17, que prohíbe la entrada al cine a todos los menores de edad.
26. The Host (Gwoemul, 2006), de Bong Joon-ho. La película se centra en una criatura que ataca Seúl, secuestra una niña y el esfuerzo de su disfuncional familia para lograr cooperar entre sí y rescatarla. Según Bong, se inspiró en el artículo de un periódico local sobre un pez deformado y con espina en forma de S que había sido atrapado en el río Han. 
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domingo, 25 de julio de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXVI)

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35. El espinazo del diablo (2001), de Guillermo del Toro. La película es la precursora de El laberinto del fauno (2006). La trama está situada en la España de 1939, el último año de la guerra civil española. Del Toro la considera como su película más personal.
34. Descenso (The Descent, 2005), de Neil Marshall. Película de terror, dirigida por el joven realizador británico Neil Marshall, considerada como una versión 'underground' de la obra cumbre de John Bormann Defensa (Deliverance, 1972). Cabe destacar la habilidad de Marshall para traspasar al espectador las sensaciones de angustia, sufrimiento y pavor que atenaza a las protagonistas. Y sobre todo gracias a la labor fotográfica de Sam MacCurdy, que ya colaborara con Marshall en Dog SoldiersResulta curioso que todo el elenco protagonista recaiga en féminas. Actrices semidesconocidas como Natalie Jackson Mendoza, Saskia Mulder  o Alex Reid hacen creibles sus papeles, pero la auténtica estrella de la cinta es Shauna Macdonald con su interpretación de antiheroína trastornada e inestable. Fue un relativo éxito de taquilla al multiplicar por diez su bajo presupuesto.
33. El bosque (The Village, 2004), de M. Night Shyamalan. La tercera película del director de origen indio M. Night Shyamalan, tras el increíble éxito que obtuvo con el thriller El sexto sentido, es este largometraje que, aunque se presentó en el tráiler como una cinta de terror, es en realidad un drama que explora una sociedad autárquica y encorsetada. A pesar de contar con críticas muy dispares, El bosque volvió a conquistar las taquillas de medio mundo, con un reparto de lujo encabezado por Joaquin Phoenix, William Hurt, Sigourney Weaver y un recién oscarizado Adrien Brody por El pianista. Las siguientes apuestas de Shyamalan, La joven del agua y El incidente no volverían a cosechar un éxito comparable. De entre sus virtudes, cabe destacar la tenebrosa y casi lírica fotografía del reputado Roger Deakins, conocido por su trabajo en Cadena perpetua y por sus habituales colaboraciones con los hermanos Coen. Además, la atmósfera está perfectamente acompañada por la banda sonora de James Newton Howard, nominado al Oscar por este trabajo.
32. Jeepers Creepers (2001), de Victor Salva. El éxito de taquilla de cintas como El sexto sentido o Scream hicieron que Victor Salva, realizador aficionado al género y autor de la cinta Powder: pura energía, se planteara realizar su propia película de terror, una 'road movie' para la que se inspiró en un suceso real ocurrido a una pareja que descubrió un macabro asesinato durante un viaje. El resultado fue esta cinta que produjo el mismísimo Francis Ford Coppola y cuyo éxito en taquilla justificó el rodaje de una secuela un par de años más tarde, dirigida de nuevo por Salva y con el actor Jonathan Breck (conocido básicamente por su papel de Creeper en esta saga de miedo) repitiendo en el rol de monstruo, un personaje que, sin embargo, Salva escribió para Lance Henriksen. Como curiosidad, tanto el cineasta como un Breck sin maquillaje salen en la cinta realizando un 'cameo': el primero, como uno de los cuerpos de la cripta y el segundo, como policía.
31. La cabaña en el bosque (The Cabin in the Woods, 2012), de Drew Goddard. Un grupo de cinco amigos. Un viaje. Una cabaña perdida en el bosque. Un paisaje aparentemente idílico. Y el terror. Hasta aquí, nada nuevo bajo el sol; sin embargo, da la vuelta a todas las convenciones posibles.
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sábado, 24 de julio de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXV)

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40. [•REC] (REC, 2007), de Jaume Balagueró y Paco Plaza. Jaume Balagueró y Paco Plaza  dirigen esta cinta de terror que obtuvo un gran éxito en el festival de Sitges de 2007, en el que consiguió hacerse con cinco galardones, entre ellos con el premio del público. La película también obtuvo un Goya por la interpretación de la casi debutante Manuela Velasco. [Rec] no solo fue un éxito en las taquillas españolas sino que, además, consiguió situarse entre las cien películas más taquilleras de los Estados Unidos en 2007. La película cuenta ya con una revisión yanqui titulada QuarantineLa película destaca, sobre todo, por la técnica utilizada para dotar la cinta del mayor realismo posible. Rodada como un falso documental, en ocasiones ni tan siquiera los actores conocían lo que iba a suceder a continuación, por lo que las reacciones de los intérpretes son absolutamente reales y, por ello, mucho más terroríficas.
39. Dark Water (Honogurai mizu no sokokara, 2002), de Hideo Nakata. El director japonés Hideo Nakata saltó a la fama internacional con una modesta película de terror titulada Ringu, que consiguió el premio a la mejor película en el Festival de Sitges. Gracias a ello, han ido llegando producciones asiáticas de cine fantástico a las carteleras europeas. Una de ellas es Dark Water, otra de las películas de Nakata, que vuelve a adaptar para la pantalla una novela de Kôji Suzuki, autor de Ringu y escritor muy popular en el país del sol naciente. El resultado es una excelente película de terror, que juega al máximo con los detalles mínimos.
38. Martyrs (Mártires) (Martyrs, 2008), de Pascal Leugier. La película fue clasificada como un nuevo ejemplo de "Las nuevas películas de terror francés". Mártires es similar a la película francesa À l'intérieur con respecto a los niveles de violencia que representa. En 2015 se estrenó una versión estadounidense, dirigida por Kevin y Michael Goetz.
37. Anticristo (Antichrist, 2019), de Lars von Trier. Narra la historia de una pareja que tras la accidental muerte de su hijo, se retira a una cabaña en el bosque donde pasaron las últimas vacaciones con él.
36. El extraño (Goksung, 2016), de Na Hong-jin. La cinta relata la historia de un policía que investiga una serie de misteriosas muertes y enfermedades en una remota aldea coreana llamada Gokseong para salvar a su hija. Éxito comercial y de crítica, la película recibió una gran cantidad de premios en festivales y eventos internacionales.
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viernes, 23 de julio de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXIV)

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45. Tú eres el siguiente (You're Next, 2011), de Adam Wingard. Terror 'slasher' y sangre por doquier es la base de esta propuesta de Adam Wingard, un director comprometido con el cine de miedo, pues ya llevaba en su currículo las galardonadas Pop Skull (2007) y Una manera horrible de morir (A Horrible Way to Die, 2010), entre otras. Quizás su película más comercial hasta su estreno (fue la primera en recibir distribución fuera de los festivales), está llena de retorcido humor negro y para idearla, Wingard y el guionista, Simon Barret (quien también interpreta a uno de los psicópatas enmascarados), se basaron en películas como Scream o la perturbadora Funny Games, de Haneke.
44. Al interior (À l'intérieur, 2007), de Alexandre Bustillo, Julien Maury. El argumento se centra en una joven embarazada que se siente acosada por una desconocida que invade su propiedad con la intención de llevarse al nonato.​ Las críticas recibidas fueron en su mayoría positivas haciendo hincapié en los sobresaltos y las escenas violentas como ejemplo del "new wave" del cine de terror francés.
43. Eden Lake (2008), de James Watkins. El británico James Watkins debuta tras las cámaras con una cruda y atípica historia de terror en la que una pareja sufre el acecho de una pandilla de jóvenes violentos. Michael Fassbender y Kelly Reilly son los actores que interpretan a Jenny y Steve. Entre los adolescentes problemáticos, destacan Jack O'Connell y Thomas Turgoose. Ambos también coincidieron en This Is EnglandLa película recibió una valoración muy positiva por parte de la crítica especializada, que la comparó con películas como El señor de las moscas. Obtuvo también un buen reconocimiento en festivales como los Empire Awards o el de Sitges, donde ganó el premio especial del jurado a mejor película.
42. El orfanato (2007), de Juan Antonio Bayona. El orfanato fue una de las películas más importantes y taquilleras de 2007. Ópera prima de Juan Antonio Bayona, quien consiguió un Goya al mejor director novel por este trabajo, la cinta logró una notoriedad espectacular en España y se convirtió en aquel momento en el segundo filme autóctono más taquillero de la historia, solo superado por Los otros. Además de obtener seis Goyas más, este cuento de terror producido por Guillermo del Toro representó a España como candidata a los premios Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa. 
41. 28 días después (28 Days Later, 2002), de Danny Boyle. Película británica de zombis, que dió lugar a una secuela 28 semanas después (28 Weeks Later, 2007) y a una novela gráfica del mismo nombre.
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jueves, 22 de julio de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXIII)

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50. Under the Shadow (Bajo la sombra) (Under the Shadow, 2016), de Babak Anvari. La cinta muestra la historia de una madre y su hija siendo perseguidas por un misterioso mal en la Teherán de 1980, durante la Guerra de las ciudades. 
49. Casa ajena (His House, 2020), de Remi Weekes. un giro nuevo y oportuno a las películas de casas embrujadas. Escrita y dirigida por el debutante Remi Weekes. 

48. The Lords of Salem (2012), de Rob Zombie. La historia se ambienta en Salem, Massachusetts, conocida como «La ciudad de las brujas» por los infames juicios que ocurrieron en 1692.
47. La cabaña siniestra (The Lodge, 2019), de Severin Fiala, Veronika Franz. Una gélida pesadilla que merece estar entre los títulos imprescindibles para los amantes del terror.
46. Crudo (Grave, 2016), de Julia Ducournau. La película cuenta la historia de una joven vegetariana que se convierte en caníbal. Durante una proyección en el Festival Internacional de Toronto 2016 tuvieron que intervenir los técnicos sanitarios debido a que dos personas se desmayaron ante lo explícito de ciertas escenas.
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miércoles, 21 de julio de 2021

Las 100 mejores películas de terror del siglo XXI (XXII)

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55. Thelma (2017), de Joachim Trier. Thelma narra la historia de una joven extraña  quien descubre que tiene un inexplicable poder que se materializa cuando siente atracción por una estudiante de su universidad.
54. Triangle (2009), de Christopher Smith. La película narra la historia de Jess y unos amigos que, tras naufragar en alta mar, abordan un misterioso transatlántico. Aunque en un primer recorrido el interior de la nave les parece completamente desierto, pronto descubren que no están solos y que alguien está tratando de asesinarlos.
53. Sinister (2012), de Scott Derrickson. El actor C. Robert Cargill decidió iniciarse en el mundo de los guiones cinematográficos con Sinister, una propuesta de terror que se le ocurrió cuando tuvo una gran pesadilla tras ver la cinta The Ring. Para dirigirla, confió su obra a un director con experiencia en el género: Scott Derrickson. En el plano actoral, destaca la presencia de Ethan Hawke, quien interpreta a un escritor, una profesión que no le era del todo ajena, pues ya había escrito dos novelas: The Hottest State (1996) y Ash Wednesday (2002).
52. Calle Cloverfield 10 (10 Cloverfield Lane, 2016), de Dan Trachtenberg. Inquietante y angustiosa película que significa el debut de Dan Trachtenberg como director de cine. Para tal ocasión, presenta un terrorífico thriller psicológico en el que la protagonista se sumerge en una espiral de desconocimiento. Para no caer en la locura y tratar de sobrevivir, la joven deberá derrumbar la mente infranqueable del aparente criminal. Al igual que la trama, sorprende la elección del reparto. Mary Elizabeth Winstead, una actriz poco conocida para el gran público, fue la primera candidata en la lista para hacerse con el papel principal; mientras que el siempre entrañable John Goodman, todo un secundario de lujo, provoca escalofríos metiéndose en la piel del secuestrador.
51. Saw (2004), de James Wan. La ópera prima de James Wan le rondaba por la cabeza tiempo atrás. De hecho, el año anterior al filme, rodó esta idea en un cortometraje de igual nombre. Se trata de un thriller psicológico original y cruel que dio un aire nuevo al género de asesinos en serie. Rodada y editada en 18 días, fue concebida como producto del mercado videográfico. Pero los primeros pases fueron positivos y los productores decidieron lanzarla al cine. Y no les faltaba razón: tuvo tanto éxito en taquillas que germinó en una extensa saga. De entre todos los galardones recibidos en certámenes mundiales, destaca el premio de la audiencia del festival de cine de San Sebastián de aquel año.
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