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sábado, 18 de septiembre de 2021

"Lluvia negra" y otras cinco apasionadas películas japonesas

La transmisión en las plataformas de Lluvia negra, de Shohei Imamura, es una oportunidad para explorar hasta qué punto el cine japonés puede causar escándalo. En la tierra de la cortesía excesiva y la desviación extrema, un puñado de cineastas que se apresuran a argumentar han podido aprovechar estos clichés al producir películas ultra provocativas.
1.- El imperio de los sentidos (Ai no korîda, 1978), de Nagisa Oshima
La película narra, de manera sexualmente explícita, un hecho real ocurrido en la década de 1930 en Japón. La película generó una gran controversia internacional en su estreno. En España también generó críticas durante sus pases en festivales cinematográficos o en televisión.​ Aunque la intención de Ōshima fue darle una distribución comercial muy amplia la inclusión de escenas de sexo explícito entre los actores principales (Tatsuya Fuji y Eiko Matsuda) causaron su censura que, al menos en Japón, sigue vigente dado que la película se exhibe con escenas cortadas.
2.- El imperio de la pasión (Ai-No borei, 1978), de Nagisa Oshima
Basada en un hecho real, que inspiró la historia escrita por Itoko Nakamura y el realizador japonés, fue una coproducción entre Oshima Productions y Argos Films. Estrenada en el Festival de Cannes de 1978 Ōshima obtuvo con esta cinta el premio al mejor director6​ entre otros galardones y nominaciones.​ También fue escogida por la Academia del Cine de Japón para representar a su país en los Premios Óscar pero no fue seleccionada.
3.- Lovers Lost AKA Dotonbori River (Dôtonborigawa, 1982), de  Kinji Fukasaku
El título se refiere al área de Dōtonbori, en Osaka, Japón.  Una historia de amor entre una mujer de 29 años, que alguna vez fue prostituta pero ahora es amante de un rico comerciante de joyas, y una estudiante universitaria de 19 años.
4.- House on Fire (Kataku no hito, 1986), de Kinji Fukasaku
Adaptada a partir de la historia autobiográfica de Kazuo Dan que fue publicada pocos meses antes de su muerte, House on Fire narra la historia de un popular escritor que comparte su complicada vida con su familia, sus varias amantes y su trabajo. Fue elegida Mejor Película en la ceremonia de los premios de la Academia de Japón
5.- Lluvia negra (Kuroi ame,1989), de Shôhei Imamura
Al final del Festival de Cine de Cannes de 1989, la única indignación que provocó esta adaptación pacífica de la novela de Masuji Ibuse fue su ausencia en la lista de premios. Sin embargo, recordó lo que convirtió a Shohei Imamura en un asiduo de las polémicas en su país (tras el escándalo provocado por Cerdos y acorazados (Buta to gunkan) en 1961, el estudio con el que estaba contratado le prohibió rodar durante dos años). En Lluvia negra, Imamura se apega a una heroína a la que se le niega toda vida sexual, porque fue irradiada por la bomba atómica de Hiroshima. Una forma de que el cineasta vuelva a centrar su interés en las personas de bajos ingresos, víctimas de la política militarista de Japón, y evoque un mundo de frustraciones y confinamiento, al margen de la historia oficial.
6.- Gohatto, también conocida como Taboo (1999), de Nagisa Oshima
Es un relato de la vida del samurái en una escuela de entrenamiento durante el período Bakumatsu, finalizando la era del samurái a mediados del siglo XIX. Específicamente, se centra en la homosexualidad dentro de la tradición shudō en un ambiente parcialmente cerrado.​ La película mantiene numerosos nombres originales de la historia de Japón concernientes a ese período, así como también de los miembros del Shinsengumi. El guion de la película, escrito por Ōshima, está basado en las novelas cortas Maegamino Sozaburo y Sanjogawara Ranjin de la novela Shinsengumi Keppūroku de Ryōtarō Shiba.

domingo, 16 de septiembre de 2018

Cincuenta películas eróticas de la historia del cine (X)

46.- Lucía y el sexo (2001). España. Dirección: Julio Medem. Interpretación: Paz Vega, Tristán Ulloa, Najwa Nimri, Daniel Freire, Javier Cámara, Silvia Llanos, Elena Anaya, Diana Suárez, Juan Fernández, Arsenio León, Javier Coromina. Guion: Julio Medem. Música: Alberto Iglesias. Fotografía: Kiko de la Rica. Productora: Sogecine. Drama. Romance. Erótico. Duración: 123 minutos. 2 Premios Goya: Mejor actriz revelación (Paz Vega) y mejor música original. Lucía es una joven que trabaja como camarera en el centro de Madrid. Tras la misteriosa desaparición de su novio Lorenzo, un escritor, decide marcharse a la tranquila isla de Formentera. La libertad que siente allí la lleva a enfrentarse a los aspectos más oscuros de su pasada relación, como si se tratara de una novela. 
47.- El último tango en París (Ultimo tango a Parigi, 1972). Italia. Dirección: Bernardo Bertolucci. Interpretación: Marlon Brando, Maria Schneider, Jean-Pierre Léaud, Massimo Girotti, Maria Michi, Catherine Allegret, Giovanna Galletti. Guion: Bernardo Bertolucci, Franco Arcalli. Música: Gato Barbieri. Fotografía: Vittorio Storaro. Productora: Coproducción Italia-Francia; Produzioni Europee Associati (PEA)/Les Productions Artistes Associes. Drama. Romance. Erótico. Película de culto. Duración: 125 minutos. Oscar: Nominada a Mejor director y mejor actor (Marlon Brando); Globos de Oro: Nominada a mejor película - drama y director; Premios BAFTA: Nominada a mejor actor (Marlon Brando); Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor actor (Marlon Brando); Sindicato de Directores (DGA): Nominada a mejor director. Una mañana de invierno un maduro norteamericano y una joven muchacha parisina se encuentran casualmente mientras visitan un piso de alquiler en París. La pasión se apodera de ellos y mantienen relaciones sexuales en el piso vacío. Cuando abandonan el edificio, ambos se ponen de acuerdo para volver a encontrarse allí, en soledad, sin preguntarse ni siquiera sus nombres. 
48.- Soñadores (The Dreamers, 2003). Reino Unido. Dirección: Bernardo Bertolucci. Interpretación: Michael Pitt, Louis Garrel, Eva Green, Robin Renucci, Anna Chancellor, Florian Cadiou. Guion: Gilbert Adair. Música: Varios. Fotografía: Fabio Cianchetti. ProductoraCoproducción GB-Francia-Italia; Recorded Picture Company (RPC)/Peninsula Films/Fiction Films. Drama. Años 1960. Adolescencia. Erótico. Duración: 120 minutos. Premios del Cine Europeo: 2 nominaciones Premios del público; Premios David di Donatello: Nominada mejor montaje. París, 1968. Isabelle (Eva Green) y su hermano Theo (Louis Garrel), solos en la ciudad mientras sus padres están de viaje, invitan a su apartamento a Matthew (Michael Pitt), un joven estudiante americano, al que han conocido en un cine. Una vez en casa, establecen unas reglas para conocerse mutuamente, explorando emociones y erotismo a través de una serie de juegos extremadamente arriesgados. 
49.- El imperio de los sentidos (Ai no korîda, 1976). Japón. Dirección: Nagisa Oshima. Interpretación: Eiko Matsuda, Tatsuya Fuji, Aoi Nakajima, Taiji Tonoyama, Kanae Kobayashi, Melka Seri. Guión: Nagisa Oshima. Música: Minoru Miki. Fotografía: Hideo Ito. Productora: Coproducción Japón-Francia; Oshima Productions/Shibata Organisation (Tokio)/Argos Films (París). Duración: 100 minutos. Romance. Drama. Erótico. Basado en hechos reales. Película de culto. Una pareja de amantes vive una historia de amor llevada hasta límites inimaginables. La pasión se ha adueñado de ellos. El sexo ha pasado a ser lo único importante de sus vidas. Las ansias de la mujer por poseer a su hombre parecen inagotables y crecen cada día más hasta llegar a confundir el placer con el dolor. 
50.- La vida de Adéle (La vie d'Adèle - Chapitre 1 & 2, 2013). Francia. Dirección: Abdellatif Kechiche. Interpretación: Adèle Exarchopoulos, Léa Seydoux, Salim Kechiouche, Mona Walravens, Jeremie Laheurte, Alma Jodorowsky, Aurélien Recoing, Catherine Salée, Fanny Maurin, Benjamin Siksou, Sandor Funtek, Karim Saidi. Guion: Abdellatif Kechiche, Ghalia Lacroix (Novela gráfica: Julie Maroh). Música: Varios. Fotografía: Sofian El Fani. Productora: Wild Bunch Quat'sous Films/France 2 Cinema/Scope Pictures/Vértigo Films/RTBF/Canal+/Ciné+. Romance. Drama. Drama romántico. Adolescencia. Erótico. Homosexualidad. Cómic.  Festival de Cannes: Palma de Oro (Mejor película) y Premio FIPRESCI; Premios César: Mejor actriz revelación (Exarchopoulos) 8 nominaciones; Globos de Oro: Nominada a mejor película extranjera; Critics Choice: Mejor film de habla no inglesa y mejor intérprete joven; Premios BAFTA: Nominada a mejor película de habla no inglesa;  Premios David di Donatello: Nominada a mejor película europea; Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor película extranjera. 2 nominaciones; National Board of Review (NBR): Mejor actriz revelación; Premios del Cine Europeo: Nominada a mejor película y mejor director; Premios Independent Spirit: Mejor película extranjera; Satellite Awards: 3 nominaciones, incluyendo mejor film extranjero; Premios Guldbagge: Mejor película extranjera; 2013: Premios Goya: Nominada a mejor película europea; Asociación de Críticos de Chicago: Mejor intérprete revelación (Exarchopoulos). 4 nominaciones. British Independent Film Awards (BIFA): Mejor película internacional independiente; Premios Gaudí: Nominada a mejor película europea. Adèle (Adèle Exarchopoulos) tiene quince años y sabe que lo normal es salir con chicos, pero tiene dudas sobre su sexualidad. Una noche conoce y se enamora inesperadamente de Emma (Léa Seydoux), una joven con el pelo azul. La atracción que despierta en ella una mujer que le muestra el camino del deseo y la madurez, hará que Adèle tenga que sufrir los juicios y prejuicios de familiares y amigos. Adaptación de la novela gráfica Blue, de Julie Maroh. 

sábado, 12 de agosto de 2017

El rincón del cinéfilo: El imperio de los sentidos de Nagisa Oshima

Deseo femenino, antimilitarismo, relaciones sexuales no simuladas, erotismo engrandecido...
El imperio de los sentidos (Ai no korîda, 1976), que se reestrena en algunos países europeos en una nueva versión restaurada, ¿huele todavía a azufre, cuarenta y dos años después de su filmación semiclandestina en Japón? Para responder hay que remontarse a la génesis de la película más famosa de Nagisa Oshima.
En 1974, el productor Anatole Dauman dio (casi) carta blanca al cineasta japonés. Con una condición: realizar una película de género. Oshima, uno de los directores más polítizado y de los más provocadores de la década de 1960, está decepcionado por la actuación de los movimientos de extrema izquierda pero no renuncia a convulsionar a la sociedad nipona. Propone pues a su mecenas francés la realización de un largometraje... pornográfico. Lejos de sentirse ofendido, Dauman está encantado. En Francia, el nuevo presidente Valéry Giscard d'Estaing acaba de liberalizar la representación del sexo en el cine: este tipo de películas  se multiplican en las pantallas, y Dauman augura para este género un futuro prometedor, mediante la producción de largometrajes que sean tanto eróticos, casi pornos, como, a la vez, de arte y ensayo.
El propósito de Oshima es desterrar el tabú de la representación no simulada del sexo en la pantalla. En Japón, está prohibido mostrar tanto los genitales como el el vello corporal, y la censura está vigilante. El cineasta se apoyará en una de las noticias más famosa antes de la guerra. En 1936, un sirviente, Sada Abe, estranguló a su amante durante el orgasmo antes emascularlo y caminar durante dos semanas por las calles con el pene en la mano, radiante de alegría como atestiguaron numerosos testigos. El realizador quiere llevar a cabo un verdadero disfrute sexual (La corrida de amor es el título original de El imperio de los sentidos), donde las figuras eróticas será el equivalente a los pases de muleta hasta la muerte... 
Disidencia sexual y antimilitarismo
Para Oshima, la disidencia sexual de Sada Abe y de su amante Kichizo, no es sólo una manifestación extrema de amor loco, tan querido por los surrealistas, es también una resistencia ejemplar al militarismo, que, durante los años 30 del siglo XX, dominaba la política japonesa - en una de las pocas escenas de exterior de El imperio de los sentidosKichizo camina en sentido contrario a los soldados que desfilan. 

Lo primero que en la película hay de escandaloso es el relato realizado desde un punto femenino, mejor feminista, al contrario de lo que era tradicional en el cine erótico japonés, el pinku eiga, concebido para un público mayoritariamente masculino se basaba en la violencia y en la humillación de la mujer. Por el contrario, Oshima quiere que su cine guste a las mujeres. ¿Sada Abe estaba considerada como una víctima de estas pulsiones?  Y, por ello, la transforma en una dominadora, que asume su líbido voraz y ejerce el pode sobre su amante. Lo que era una novedad en la sociedad japonesa que desde la modernización de la era Edo hacia finales del siglo XIX, reprimía la sexualidad y no permitía que las mujeres mostraran sus deseos.  
Lo segundo que provocará escándalo en El imperio de los sentidos fue magnificar, gracias a la belleza de sus imágenes y de la iluminación dignas de las películas eróticas tradicionales, que la moral burguesa consideraba sexo "sucio". La cineasta Catherine Breillat lo explica muy bien en el apasionante  de la serie documental Il était une fois, dedicado a la película de Oshima: cuando la actriz Eiko Matsuda se muestra realizándole una felación a su pareja Tatsuya Fuji, presentando el rostro de una madonna…
Si el rodaje tuvo lugar en Japón, el montaje se realizó en Francia, para evitar a los censores nipones. Pero el imperio de los sentidos casi fue destruido por la censura francesa. El 31 de diciembre de 1975, el presidente Giscard dio marcha atrás: las películas con contenido pornográfico serán consideradas como de clase X, distribuidas en salas especiales y penalizadas con una serie impuestos especiales. Toda la estrategia de distribución comercial de la película ideada por Anatole Dauman es cuestionada. El productor solicitará el apoyo de de intelectuales de renombre -Roland Barthes, André Pieyre de Mandiargues…-, para defender la dimensión artística de la película. Y funcionó: el primer ministro Jacques Chirac, un gran amante de la cultura japonesa,  y nada mojigato, concede una exención a El imperio de los sentidos, que escapa así a esa etiqueta infame. 
En Japón, sin embargo, la película se estrenó con las escenas de sexo cortadas y censuradas. Dos meses después, en diciembre de 1976, Ooshima comparece ante el tribunal de Tokyo acusado de obscenidad. No es propiamente dicho la película la causa, sino el guión, las fotos, los carteles etc. El cineasta asistió a numerosas audiencias (que se extendieron durante tres años) para hacer valer su derecho a libertad de expresión. Como argumento de su defensa, afirmó con malicia: "si consideramos que la obscenidad existe, hay que decir que solo existe en la cabeza de los fiscales y de los policías que la persiguen". Trayendo así  para su defensa las palabras que Sada Abe  había pronunciado delante de la misma corte, cuarenta años antes...
Oshima y su editor fueron condenados a pagar una multa  en diciembre de 1979. La película se volvió a reestrenar en los cines japoneses en el año 2000: las escenas consideradas pornográficas fueron reintegradas, pero aparecen borrosas a nivel de los genitales. Aún hoy día, la versión integra de El imperio de los sentidos está prohibida en Japón. 

jueves, 23 de febrero de 2017

Efemérides de cine: Tratado sobre canciones japonesas obscenas

El 23 de febrero de 2017 se estrenó la película japonesa Tratado sobre canciones japonesas obscenas (Nihon shunka-kô), dirigida por Nagisa Oshima, Interpretación: Ichirô Araki, Koji Iwabuchi, Kazuyoshi Kushida, Hiroshi Satô, Jûzô Itami, Koji Iwabuchi,  Akiko Koyama . Productora: Sozosha. Duración: 103 minutos.

Sinopsis argumental: Cuatro estudiantes de provincias están en Tokyo para hacer los exámenes de selectividad. Desilusionados con la generación de sus padres, ven el futuro sin esperanza. Su respuesta consiste en ir por la calle cantando canciones obscenas. Una prostituta japonesa les explica que esas canciones no siempre son divertidas, a veces pueden ser muy tristes. Las fantasías de los cuatro protagonistas se centran en una chica rica que conocen de vista y a la que planean violar.
Comentario: Una de las primeras películas de Nagisa Oshima y se enmarca dentro de lo que se denominó la “nueva ola japonesa”, corriente cinematográfica que responde a su contemporánea “nueva ola francesa” y que tuvo como principal protagonista a Oshima y a Shohei Imamura. Se conmemora el quincuagésimo aniversario de su estreno. 

sábado, 28 de junio de 2014

Efemérides de cine: Murió después de la guerra

El 27 de junio de 1970 se estrenó la película japonesa Murió después de la guerra (Tokyo senso sengo hiwa, conocida internacionalmente como The Man Who Left His Will on Film AKA He Died After the War), dirigida por Nagisa Oshima. Protagonizada por Kazuo Goto, Emiko Iwasaki, Sugio Fukuoka, Keiichi Fukuda. Productora: Sozosha/Art Theatre Guild.
Sinopsis argumental: Un estudiante marxista, apasionado del cine, está convencido de que ha sido golpeado por la policía. Su novia desmiente esta historia, y le asegura que eso no es posible. Pero él encuentra una filmación que confirma lo que cree.
Comentario: Es éste un provocador film que plantea más preguntas de las que podrían ser respondidas (acerca de cuestiones políticas, cinematográficas, generacionales), pero no por ello deja de ser fascinante. Rodada como una adivinanza de una lógica perversa, sigue a un estudiante marxista y cinéfilo que afirma haber sido secuestrado y golpeado por la policía. Cuando su novia le dice que eso no es posible, él encuentra una película rodada durante su secuestro y que confirma su versión de los hechos. 
Nagisa Oshima, responsable de El imperio de los sentidos, rodó con actores no profesionales esta producción independiente que Oshima de presupuesto ínfimo. La idea era recuperar el espíritu del cine underground.