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martes, 7 de mayo de 2024

De “The Protagonists” a “Rivales”, ¿cómo reconocer una película de Luca Guadagnino? (II)

(cont.)
Suspiria (2018) marcó su primera incursión en el género de terror; una nueva versión de la película de homónima de 1977 y dirigida por Dario Argento, polarizó a los críticos y fue considerada un fracaso de taquilla. Susie Bannion (Dakota Johnson), una joven y ambiciosa bailarina que se instala en Berlín para recibir clases en una prestigiosa escuela de ballet. Pronto descubrirá que algo oscuro se cierne sobre la compañía, una oscuridad que devora a la directora artística (Tilda Swinton), a Susie y a un afligido psicoterapeuta (Lutz Ebersdorf). Algunos sucumbirán a la pesadilla. Otros finalmente se despertarán. A diferencia de la película original, que utiliza colores exagerados, Guadagnino concibió Suspiria como visualmente invernal y sombría, sin colores primarios. La película incorpora secuencias de baile estilizadas coreografiadas por Damien Jalet, que forman parte de su representación de la brujería. 
Dakota Johnson en Suspiria (2018)
A esta película le siguieron:
- We Are Who We Are (2020), una miniserie de ocho episodios sobre la mayoría de edad para HBO. Fraser, un joven tímido e introvertido de catorce años, se muda de Nueva York a una base militar en Véneto con sus madres, Sarah y Maggie, ambas en el ejército de EE. UU. Caitlin, de apariencia audaz y confiada, ha vivido con su familia en la base durante varios años y habla italiano. A diferencia de su hermano mayor Danny, tiene una relación más estrecha con su padre, Richard, y no se comunica bien con su madre Jenny. Caitlin es el eje central de su grupo de amigos, que incluye a Britney, una niña abierta, ingeniosa y sexualmente desinhibida; el alegre y afable Craig, un soldado de unos veinte años; Sam, el novio posesivo de Caitlin y el hermano menor de Craig; Enrico, un chaval juguetón de 18 años de Veneto, que tiene su punto débil en Britney; y Valentina, una chica italiana, parte del grupo de amigos.
Jack Dylan Grazer en We Are Who We Are (2020)
- Y, la película de terror romántica Hasta los huesos: Bones and All (Bones and All, 2022). Una historia de primer amor entre Maren, una joven que está aprendiendo a sobrevivir en los márgenes de la sociedad, y Lee, un vagabundo intenso y sin derechos... cuando se conocen y se unen para una odisea de mil millas que los lleva por carreteras secundarias, pasajes ocultos y las puertas trampa de la América de Ronald Reagan. Pero a pesar de sus esfuerzos, todos los caminos les conducen a sus aterradores pasados y a una última parada que determinará si su amor puede sobrevivir a su condición. En esta extraña "road movie" acomete lo que podría llamarse como una ambigua fábula a favor de “los diferentes”, que tendrían todo el derecho del mundo a ser ellos mismos y encontrar el amor sin renunciar a sus señas de identidad; y ello aunque puedan poner en peligro el orden establecido y reconocido. El único límite ético sería respetar la vida ajena, no matar, y ello hasta cierto punto, porque “nadie es perfecto” y algunos quizá no merecen seguir viviendo.
Taylor Russell y Timothée Chalamet en Hasta los huesos: Bones and All (2022)
Su próxima película Rivales (Challengers, 2024), que se estrenará en España el 26 de abril de 2024. Zendaya es Tashi Duncan, una antigua prodigio del tenis convertida en entrenadora y una fuerza de la naturaleza que no pide disculpas por su estilo de juego dentro y fuera de la pista. Casada con un campeón con una mala racha de derrotas (Mike Faist), la estrategia de Tashi para la redención de su marido da un giro sorprendente cuando éste debe enfrentarse a Patrick (Josh O'Connor) -su antiguo mejor amigo y ex novio de Tashi. A medida que sus pasados y presentes chocan, y las tensiones se disparan, Tashi debe preguntarse a sí misma cuánto le costará ganar. Destaca la habilidad por combinar el presente de la disputada final del torneo, con los flash-backs que retrotraen a un pasado lejano, muy lejano, o muy cercano. 
Zendaya, Mike Faist y Josh O'Connor, en Rivales (2024)

lunes, 6 de mayo de 2024

De “The Protagonists” a “Rivales”, ¿cómo reconocer una película de Luca Guadagnino? (I)

El director de Llámame por tu nombre regresa a los cines con un ardiente triángulo amoroso. Donde encontramos su toque: puesta en escena del deseo y la identidad, estética pulida y un elenco de estrellas de cine.
Zendaya junto a Josh O'Connor en Rivales de Luca Guadagnino, en cines
¿Cómo se reconoce una película de Luca Guadagnino? Mientras su muy esperado Rivales (Challengers, 2024), un ardiente triángulo amoroso entre campeones de tenis (dos chicos, una chica, tres estrellas: Josh O'Connor, Mike Faist y Zendaya), se estrena esta semana en los cines, estamos buscando el hilo conductor que teje coherencia en una obra muy ecléctica.
A sus 53 años, el cineasta italiano se ha convertido poco a poco en el favorito del cine mundial, en constante evolución desde su primera película, Los protagonistas, en 1999. Le debemos historias de emancipación e iniciación, desde The Protagonists (1999) hasta Call Me by Your Name, la crónica íntima llena de sensualidad y luz que le dio la gloria (y la de Timothée Chalamet).
Las películas de Luca Guadagnino se caracterizan por su complejidad emocional, erotismo y suntuosidad visual. Hizo su debut cinematográfico con The Protagonists (1999), la primera de sus muchas colaboraciones con Swinton. La película narra la historia de un equipo de filmación italiano que se encuentra en Londres reconstruyendo el asesinato en la vida real del chef egipcio Mohamed El-Sayed a manos de Jamie Petrolini y Richard Elsey, de 19 años, en 1994.
Tilda Swinton en The Protagonists (1999)
Su siguiente obra Melissa P. (Melissa P. (100 colpi di spazzola), 2005), fue un éxito comercial en Italia, pero tuvo una recepción crítica mixta. Melissa es una joven de 16 años, dulce e inocente, que vive en una ciudad pequeña. Sus padres, envueltos en sus propias vidas, son ajenos al hecho de que su hija está a punto de ser mujer. Sólo su abuela, tremendamente liberal y abierta, trata a Melissa como una adulta. En clase, Melissa se pasa el día soñando con su atractivo compañero Daniele, por el cual siente una atracción de colegiala. Incluso la llegada de un chico nuevo al instituto, Marco, la mantiene indiferente, aunque él la admira desde lejos. Cuando por fin Daniele se fija en ella, Melissa se siente tan abrumada por sus atenciones que no se da cuenta de que sus motivos son bastante turbios. Seducida inocentemente por el encanto de Daniele, Melissa es iniciada brutalmente al mundo adulto del sexo. Se convierte en títere de los juegos sádicos de Daniele y su amigo Arnaldo. Humillada y perpleja al principio, Melissa decide tomar el mando de su propio despertar sexual... Adaptación al cine de un exitoso y polémico libro, la autobiografía de Melissa Panarello, una adolescente siciliana que relata sus aventuras sexuales. 
Geraldine Chaplin & María Valverde en Melissa P (2005)
Guadagnino obtuvo mayor reconocimiento con su  trilogía  Desire, que consta de las películas:
- Yo soy el amor (Io sono l'amore, 2009). Milán. La familia Recchi, representante de la alta burguesía milanesa, celebra una gran cena familiar en donde estarán presentes todos los miembros del clan, entre ellos el abuelo Edoardo y su mujer Allegra; su hijo Tancredi y su mujer Emma, de origen ruso; y los nietos Edoardo (quien se presenta acompañado de su novia Eva), Gianluca y Elisabetta. El abuelo aprovecha la velada para informar que se retira de su trabajo y que cede el dominio de su imperio financiero a su hijo Tancredi y a su nieto Edoardo. A partir de ese momento serán ellos quienes gestionen la fábrica sobre la que se ha asentado el clan Recchi durante varias generaciones. Esa gala familiar sirve al director para presentar sucintamente a los personajes y hacernos entrar elegantemente en su mundo fastuoso, en su vida regalada y perfectamente diseñada, y también en la atmósfera agobiante que se extiende por la enorme mansión. El director y guionista Luca Guadagnino no esconde la intención de imprimir una densa intensidad dramática en su historia, con explícitas referencias literarias a las trágicas sagas familiares de Tolstoi o Dostoievski. Para lograr su propósito Guadagnino compone una puesta en escena brillante, recargada y por momentos opresiva, con imágenes de acabado preciosista muy al estilo de Visconti.
 Tilda Swinton y Flavio Parenti en Yo soy el amor (2009)
Cegados por el sol (A Bigger Splash, 2015). Las vacaciones de una estrella de rock y su novio cineasta en la isla italiana de Pantelleria se ven interrumpidas por la visita inesperada de un antiguo amante y su joven hija. Cegados por el sol es un sensual retrato de deseo, celos y rock and roll bajo el sol del Mediterráneo. Se trata de un remake libre y cambiando la localización de La piscina, de Jacques Deray, que protagonizaron en 1969 los legendarios Alain Delon, Romy Schneider y Jane Birkin, y transcurría en Francia. Apunta reflexiones sobre la factura que pasa una vida llena de excesos, la traición y la amistad.
Matthias Schoenaerts y Tilda Swinton en Cegados por el sol (2015)
- Y, por último, Call Me by Your Name (2017). Adaptación de una novela del académico y escritor André Aciman, el guión lo firma James Ivory. Estamos en 1983. Lánguidas vacaciones estivales en un pueblo del Norte de Italia. Elio, un joven de 17 años que estudia música, es testigo de cómo un año más su padre, profesor universitario, acoge en la casa de campo a un postgraduado que está haciendo su doctorado. En esta ocasión se trata del apuesto Oliver, de 24 años, al que Elio debe ceder su habitación, y por cuya presencia se sentirá atraído y perturbado, un confuso manojo de sentimientos en que conviven el enamoramiento homosexual, la conciencia de gustar a una chica de su edad, Marzia, los juegos eróticos y las perversiones sexuales. La trama de un sublimado amor homosexual entre un adulto y un menor de edad, ante la mirada de unos padres que dejan que las cosas discurran, se presta inevitablemente y con razón a la polémica. Esta película le valió el reconocimiento internacional y marcó el inicio de su colaboración creativa con Chalamet. 
 Timothée Chalamet y Armie Hammer Call Me by Your Name (2017)
(cont.)

viernes, 23 de diciembre de 2022

2022 en cincuenta películas (X)

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46. Deadstream (2022), de Josep Winter y Vanessa Winter

Nos presenta la clásica historia de Youtuber/Twittchero/Streamer que quiere pasar una alegre noche en una casa encantada. Obviamente las cosas no salen como él espera.
Deadstream (2022)

47. Aftersun (2022), de Charlotte Wells

Indaga en el dolor de la desestructuración familiar, y en las dificultades para relacionarse con los hijos tras un doloroso divorcio. Estamos ante una película de ritmo llamativamente pausado, muy sutil, que opta por sugerir en lugar de contar los detalles con pelos y señales.
Paul Mescal y Francesca Corio en Aftersun (2022)

48. El menú (The Menu, 2022), de Mark Mylod

Pelicular comedia terrorífica, a modo de fábula atravesada de tensión y humor negro, que ofrece una sátira feroz a las clases pudientes, celebridades y artistas del postureo, farsantes inmorales capaces de acudir a un restaurante que está de moda sólo por estar a la última, en realidad sus paladares no serían capaces de distinguir el manjar más exquisito de un pedazo de estropajo; y de expresar allí sus comentarios y quejas con prepotencia, hasta que alguien les pone en su sitio.
Anya Taylor-Joy, Nicholas Hoult y Ralph Fiennes en El menú (2022)

49. X (2022), de Ti West

Es una de esas películas que enseguida adquieren vitola de “cult movie”, “película de culto”. Pues ha sabido, ayudado por su experiencia previa, combinar la mirada sociológica a la América profunda de los 70, con una forma de vivir la religión que se aproxima al fanatismo, con las motivaciones del cine porno y los que se involucran en él, mostrados como peculiar “familia”, y el terror puro y duro, con mucho gore y algo de humor negro.
X (2022)

50. Hasta los huesos: Bones and All (Bones and All, 2022), de Luca Guadagnino

Una extraña y malsana “road movie” con toque entre vampírico y licantrópico. Así podríamos describir esta rarita película de Luca Guadagnino, que adapta una novela de Camille DeAngelis. Una ambigua fábula a favor de “los diferentes”, que tendrían todo el derecho del mundo a ser ellos mismos y encontrar el amor sin renunciar a sus señas de identidad; y ello aunque puedan poner en peligro el orden establecido y reconocido.
Timothée Chalamet y Taylor Russell en Hasta los huesos: Bones and All (2022)

miércoles, 14 de julio de 2021

Las 21 mejores películas del siglo XXI (II)

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14.- En la playa sola de noche (Bamui haebyun-eoseo honja, 2017), de Hong Sang-soo

Conectar con En la playa sola de noche es compartir con su protagonista el extraño placer de lamernos las heridas, volver una y otra vez sobre el recuerdo doloroso. Quizá porque, al hacerlo chocar de nuevo en el rompeolas de nuestra memoria, alcancemos a darle una fugaz ilusión de repetición. Por eso, sentarse ante el mar nocturno a ver romper las olas y evocar al amor desaparecido forman parte de un mismo proceso por el cual nos empeñamos en arrancar conatos de repetición de la implacable fluidez lineal del tiempo. En esta misma lógica encontramos el magnetismo que el cine de Hong ha ido encontrando base contar las mismas cosas una y otra vez. Convivir con el pasado irrepetible a base de no dejar de repetirlo, de madurar su ausencia madurando esa repetición, que siempre vuelve a lo mismo pero siempre de otra manera.

13.- Melancolía (Melancholia, 2011), de Lars von Trier

La anatomía de la imagen de la mejor película de Lars von Trier de este siglo se caracteriza por un rigor de vocación pictórica que se extrapola tanto a la narrativa como a los personajes sobre los que se articula. Una puesta en cuadro donde cada elemento está estudiado y medido, al igual que lo están cada uno de los gestos de los habitantes de un mundo al borde de la extinción. Sus miradas pétreas, sin embargo, dejan espacio para la tensión, para la emoción, para aquellas sensaciones primarias devenidas asideros ante el dolor irremisible. En una de las escenas icono de la película, Justine (Kirsten Dunst) flota desnuda en un lago abandonado, rememorando el trabajo más célebre de John Everett Millais, Ophelia (1852). Dicho lienzo exalta la pasividad de una generación de jóvenes entregados al destino más cruel: la adultez. El cineasta danés va más allá y nos habla de la condición humana como única razón para no mirar atrás y dar este mundo por perdido.

12.- Drive (2011), de Nicolas Winding Refn

La prosa fragmentada del infravalorado James Sallis, habitante inusual del noir literario en las dos últimas décadas, encontró un idilio inesperado con otro cuerpo extraño de la cinematografía contemporánea: Nicolas Winding Refn. Sin renunciar a la esencia de la novela original, el cineasta danés cimenta este ya clásico del género en un particular uso de la violencia —que podríamos encuadrarla dentro de ese concepto de «brutalidad pop» que iniciaron autores como Quentin Tarantino— que contrasta, por otro lado, con una mirada romántica y melancólica que baña gran parte del metraje. En este particular retrato del descenso de Orfeo hacia el inframundo con la intención de rescatar a Eurídice y su vástago, liberado de toda épica, y ubicado en los intersticios de la mundanidad, se reformula el basamento del género, creando una sintonía propia. Las miradas entre Driver —un sensacional Ryan Gosling— e Irene (Carey Mulligan), transmiten un magnetismo que hace suyo la propuesta de un realizador único, firmante de un conjunto de escenas que conquista nuestra retina y perdura en nuestra memoria —como los estribillos de las canciones que las acompañan.

11.- Call Me by Your Name (2017), de Luca Guadagnino

Guadagnino propone un complejo nivel de estratos temporales y referenciales, sugerente por su vaguedad. Son capas que sin necesidad de ser explotadas con fines narrativos (o quizá precisamente por eso) encajan con naturalidad en el cuadro. También crea un espacio definido por la erudición de sus habitantes, sumada a una llamativa pluralidad sociocultural. Lo llamativo es que, con la ubicación en la casa vacacional y la época veraniega, intelectualismo y ocio quedan asociados de forma muy clara. La película hace con ello una defensa de la erudición como otro placer más de la vida, equiparable al descubrimiento de la sexualidad y el primer amor que mueve su relato principal. Guadagnino parece incluso personificarse en el padre de Elio, que remata toda esta composición con un pequeño y hermosísimo alegato final a favor del disfrute.

10.- El señor de los anillos: El retorno del rey (The Lord of the Rings: The Return of the King, 2003), de Peter Jackson

Traicionando la letra, pero sin duda manteniéndose fiel a su espíritu, Peter Jackson convirtió en trilogía cinematográfica la saga de El Señor de los Anillos (1954-1955) de J. R. R. Tolkien. En su cierre, El retorno del rey, el relato alcanza toda la emoción requerida para una obra envuelta en la bruma de lo mítico. El Bien derrota al Mal en su enfrentamiento definitivo: los Rohirrim cargando contra el ejército orco recortándose en un cielo iluminado de manera antinatural, la luz del prodigio; la dama Éowyn alzándose espada en mano contra el Señor de los Nazgûl en lucha a muerte; o Frodo y Sam, rodeados por la lava del Monte del Destino, esperando el fin recordando en su último aliento el añorado hogar. Todo abraza las cumbres de la épica, desde lo más pequeño a lo más grande, y sus imágenes serán ya inseparables de una historia que desde su primera lectura nos dejó marcados para siempre.

9.- El cuento de la princesa Kaguya (Kaguya-hime no Monogatari, 2013), de Isao Takahata

Lo apuntaba Mirito Torreiro: a través del uso audaz del vacío (ma), en El cuento de la princesa Kaguya, todo lo presente parece perderse en lo indefinido de la tradición oral japonesa. Los límites del plano se disuelven en la nada y, con ello, devienen eminentemente anacrónicos. La impenetrabilidad de la película-pergamino de Takahata podría ser un enclave de resistencia último a la imagen como mundo navegable del realismo inmersivo de Pixar. Sin embargo, descubrimos en su diferencia un gesto plenamente contemporáneo: la abolición radical de la mise en scène como código de lectura, una invitación a refinar nuestra vista.

8.- Elogio del amor (Éloge de l'amour, 2001), de Jean-Luc Godard

El amor está por reinventar, ya se sabe (Arthur Rimbaud). Una película de Godard no es sólo una película, no tiene una única dirección ni un único tema, ni, mucho menos, una única forma. En Elogio del amor, Godard pasa de una forma bressoniana al reflejar las tres edades del amor, en un austero blanco y negro que acompaña a sus actores estáticos, a una forma godardiana con el color saturado y adulterado del video de apariencia casera para hacer un recorrido por la memoria, la del cine y la de Europa. Sus dardos dirigidos a los EE. UU. no vacilarán al hacer mencionar a sus personajes que «como no tienen historia, quieren comprarla». El Holocausto no puede ser una excusa nunca en el cine de Godard, está en su código genético, como la idea de que en Spielberg se encuentra la representación de lo peor que supone Hollywood. Con Elogio del amor Godard vuelve a París, continúa su evolución y su experimentación, su inagotable capacidad de evolucionar, y hasta ahora.
(cont.)

domingo, 2 de diciembre de 2018

Historia de la moda a través del cine (XVII)

Call Me by Your Name (2017). Italia. Dirección: Luca Guadagnino. Interpretación: Timothée Chalamet, Armie Hammer, Michael Stuhlbarg, Amira Casar, Esther Garrel, Victoire Du Bois, Elena Bucci, Marco Sgrosso, André Aciman, Peter Spears. Guion: James Ivory (Novela: André Aciman). Música: Sufjan Stevens. Fotografía: Sayombhu Mukdeeprom. Productora: Coproducción Italia-Francia-Estados Unidos-Brasil; Frenesy Film Company/RT Features/La Cinéfacture/Water's End Productions/M.Y.R.A. Entertainment/Lombardia Film Commission. Distribuidora: Sony Pictures Classics. Duración: 130 minutos. Romance. Drama. Drama romántico. Homosexualidad. Años 1980. Oscar: Mejor guion adaptado. 4 nominaciones incluyendo película y actor (Chalamet); Festival de Toronto: 2ª finalista - Mejor película; Globos de Oro: 3 nominaciones incluyendo mejor película drama y actor (Chalamet); Premios BAFTA: Mejor guion adaptado. 4 nominaciones;  National Board of Review (NBR): Top 10 películas año, actor revelación (Chalamet); American Film Institute (AFI): Top 10 - Mejores películas del año; Círculo de Críticos de Nueva York: Mejor actor (Chalamet); Críticos de Los Angeles: Mejor película, director y actor (Chalamet);  Premios Independent Spirit: Mejor fotografía y actor (Chalamet); Premios Gotham: Mejor película y nuevo actor (Timothée Chalamet); Critics Choice Awards: Mejor guion adaptado. 8 nominaciones;  Sindicato de Productores (PGA): Nominada a mejor película; Satellite Awards: Nominada a mejor película, guion adaptado y actor secundario (Hamer); Sindicato de Guionistas (WGA): Mejor guión adaptado; Sindicato de Actores (SAG): Nominada a mejor actor (Chalamet); Festival de Berlín: Nominada a mejor película (Teddy Section); Festival de San Sebastián: Inauguración sección Perlas de otros festivales; Festival de Melbourne: Premio del Público; Festival de Sydney: 2º puesto mejor película (Premio del Público); Asociación de Críticos de Chicago: 3 premios incluido mejor actor (Chalamet). 8 nominaciones. Elio Perlman (Timothée Chalamet), un joven de 17 años, pasa el cálido y soleado verano de 1983 en la casa de campo de sus padres en el norte de Italia. Se pasa el tiempo holgazaneando, escuchando música, leyendo libros y nadando hasta que un día el nuevo ayudante americano de su padre llega a la gran villa. Oliver (Armie Hammer) es encantador y, como Elio, tiene raíces judías; también es joven, seguro de sí mismo y atractivo. Al principio Elio se muestra algo frío y distante hacia el joven, pero pronto ambos empiezan a salir juntos de excursión y, conforme el verano avanza, la atracción mutua de la pareja se hace más intensa. Considerada una de las películas con más estilo del año 2017, esta historia de amor homosexual ambientada en el norte de Italia y filmada por el asombroso binomio creativo entre el director Paolo Guadagnino y James Ivory haciendo las veces de guionista. El vestuario constituye un impresionante ejercicio de verismo por parte de la diseñadora Giulia Piersanti, pues todas las prendas que aparecen en la película son originales, para lo cual se documentó con álbumes familiares prestados por algunos habitantes de la región de Lombardía, lugar que sirve como telón de fondo para el desarrollo de la historia. Clásicas piezas recuperadas de los años 1980 que transmiten una sensación de nostalgia y dulzura indescriptible, como de un eterno y cálido verano.

viernes, 2 de marzo de 2018

Un amor de verano: Llámame por tu nombre (Call Me by Your Name)

Llámame por tu nombre (Call me by your name, 2017), con Timothée Chalamet, una película romántica e intensa. 
1983. Bajo el sol de Italia, Luca Guadagnino filma la pasión fulgurante entre un adolescente y un estudiante americano de paso por la villa familiar. 
El marco es el norte de Italia en pleno verano, del lado de la gran burguesía, no tan privilegiada y amante de las artes, no muy distinta de la que aparece en El jardín de los Finzi-Contini (Il giardino dei Finzi-Contini, 1970). La historia, preferiría tener el carácter trágico de En terreno vedado (Brokeback Mountain, 2005), de Ang Lee: una breve pasión y compleja relación entre chicos. Pero una espera, una latencia, una languidez singularizan la película: durante un tiempo, este amor existe solo en el corazón de uno de los dos protagonistas, Elio, de 17 años. Es el único hijo, el tesoro viviente, de una pareja intelectual afortunada y cosmopolita que, cada verano, retorna a su magnífica villa del siglo XVII en el campo. Elio ya es un músico consumado y un erudito. Él cree saber todo sobre todo. El prodigioso Timothée Chalamet, nominado para el Oscar al mejor actor, le presta su graciosa figura. Pero él no será el mismo al final de la película.
Porque la seguridad estudiada de Elio no tiene nada que hacer frente a la desenvoltura e informalidad estadounidense, deportiva y adulta de Oliver (Armie Hammer, juiciosamente hollywoodiense), un estudiante que viene unas semanas para ayudar en el trabajo al padre de Elio, profesor de universidad. Oliver, al principio, molesta, luego fascina, y a continuación obsesiona a Elio, que lo observa constantemente, lo sigue tan a menudo como sea posible, inspecciona secretamente su habitación... En la novela homónima de André Aciman, también especialista de Proust, el narrador es este problemático adolescente que recuerda, varias décadas después, el verano más memorable de su vida. Para la adaptación, el realizador Luca Guadagnino destierra la convención de la voz en off y lo imperfecto del efecto de la reminiscencia. La historia tiene lugar en tiempo presente, pero durante el verano de 1983, reconstituido con un detalle fetichista: objetos, ropa, música, canciones.
Este presente logra una película más ligera y menos introspectiva de lo que es el libro. Pero, la inspiración proustiana permanece, entre otras cosas, en la pintura de una clase social cuyos miembros están liberados de cualquier restricción material por parte de afectuosos sirvientes domésticos. Y, por lo tanto, totalmente libre de dedicarse a las cosas del espíritu o de la carne. El estudio de la cristalización amorosa puede así desplegarse plenamente: la vida parece tan fácil que cada nueva emoción sentimental o sexual de Elio, a la conquista de Oliver, ocupa todo el espacio, constituye un giro inesperado en sí mismo.
Entre el neorrealismo italiano y la orientación hollywoodiense
La intensidad nacerá de la separación anunciada de los amantes. Y, por una vez, el orden moral y la razón familiar no tienen nada que ver con ello. Los padres de Elio (interpretados por Amira Casar y Michael Stuhlbarg) se muestran más que benevolentes: llegan incluso a transformar los últimos días del americano bajo el sol italiano en una breve luna de miel para él y su hijo. Pero los dos jóvenes no están en la misma etapa de sus vidas. Una hermosa secuencia de intoxicación etílica nocturna en un pueblo lombardo muestra a Oliver en plena epifanía, en el punto culminante de su alegría de vivir, mientras que el frágil Elio comienza a vomitar, es demasiada felicidad para él.  
Luca Guadagnino traza una vía singular, entre una fidelidad italiana al neorrealismo (la verdad de los escenarios y los cuerpos, la duración de los planos) y el tropismo de Hollywood: todo se combina para seducir. Llámame por tu nombre (Call Me by  Your Name), rodada en la región donde vive, es hasta hoy su película más lograda, fascinante incluso en esa escena tardía, puramente cinematográfica: la única cara de Elio, filmada durante un largo tiempo, refleja la entrada del personaje en una dimensión desconocida para él, la veneración de la memoria. Como si la película se detuviera donde comienza el libro.