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domingo, 5 de noviembre de 2023

Halloween: “Psicosis”, “E.T. el extraterrestre” o “Los Ángeles de Charlie”… 14 escenas que nos han traumatizados (II)

(cont.)

7. El ojo de cristal del asesino en Pánico en la ciudad (Peur sur la ville, 1975), de Henri Verneuil

Uno de los más contundentes thrillers de acción de la historia del cine francés, con Belmondo protagonizando toda clase de escenas arriesgadas sin necesidad de especialistas (lo que sería una de sus señas de identidad a lo largo de toda la carrera) siendo especialmente recordadas la persecución de coches, la del metro y cuando se cuelga de un helicóptero y recorre la ciudad. La película fue todo un éxito de público con cerca de cuatro millones de espectadores. Dirigida por el maestro Henri Verneuil, su trama se desarrolla en París, donde un psicópata amenaza con matar a todas las mujeres de vida alegre de la ciudad. El inspector Jean Letellier está sobre su pista. Además de emociones fuertes y acción sin límite, contiene una de las obras maestras de Ennio Morricone con su inolvidable melodía 'Sospiri da una radio lontana'.

 Adalberto Maria Merli en Pánico en la ciudad (1975)

6. La sonrisa de Satanás en El triángulo del diablo (Devil's Triangle,  2021), de Sutton Role

Dos pilotos de la Guardia Costera (uno de ellos es el gran Doug McClure) investigan un yate que se encuentra flotando en la siniestra área llamada el Triángulo del Diablo o de las Bermudas. Todos a bordo están muertos, a excepción de una mujer joven y bella, (Kim Novak) y ella relata la historia de lo sucedido, en un flashback espeluznante. Recordemos que, en los años 1970, la misteriosa desaparición de aviones y barcos, en ese fatídico triángulo, originó centenares de películas, documentales y libros sobre el tema. Esta película para TV, dirigida por Sutton Roley, es una de las mejores películas sobre el Triángulo de las Bermudas que se filmaron hasta hoy. Lo tiene todo: un yate a la deriva en medio del océano, tormentas eléctricas, un pulso narrativo lleno de tensión y suspenso, una serie de extraños y macabros “accidentes”, una rubia seductora y un sacerdote que guarda más de un malévolo secreto.
Michael Conrad y Alejandro rey en El triángulo del diablo (1975)

5. Willem Dafoe en Spider-Man (2002), de Sam Raimi

Nueva York. Peter Parker es un chaval normal y corriente que vive con sus tíos en el barrio de Queens. Es aficionado a la fotografía y colabora en el periódico de su instituto. Además está secretamente enamorado de Mary Jane, una compañera de clase a la que él ve inaccesible, pese a que también es su vecina y la conoce desde hace tiempo. Su vida, por tanto, no se diferencia en nada de la de cualquier joven de su edad: clases, estudio, algún trabajo esporádico y vida familiar… Pero su rutina va a cambiar cuando accidentalmente reciba el picotazo de una araña modificada genéticamente. Peter adquirirá poderes arácnidos fabulosos: facilidad para trepar por paredes y techos, agudeza sensorial extraordinaria, rapidez de movimientos, fortaleza física y, cómo no, capacidad para tejer su propia tela de araña. Al principio verá en esas características un medio formidable de hacer dinero, pero un triste suceso le convencerá de que debe utilizar sus nuevos poderes para combatir el mal. En el otro platillo de la balanza hará contrapeso un megalómano de los negocios llamado Norman Osborn, que además es el padre de Harry, el mejor amigo de Peter en el instituto. Osborn realiza experimentos científicos para el gobierno, pero tras la negativa para poner en marcha su último proyecto decidirá experimentarlo consigo mismo. Como resultado, verá aumentada su inteligencia y su fortaleza, pero también se convertirá en un demente que pondrá en jaque a la ciudad de Nueva York. Nace así el Duende Verde, el mayor enemigo de Spider-Man.
Willen Dafoe en Spider-Man (2002)

4. La ducha de Psicosis (Psycho, 1960), de Alfred Hitchcock

En Psicosis, una joven (Janet Leigh) llamada Marion Crane roba una considerable suma de dinero de su trabajo –40.000 dólares– y emprende la huida por la carretera. Ya alejada de Phoenix, debido a la lluvia y el cansancio se refugia para pasar la noche en un lúgubre motel de carretera atendido por un joven encantador llamado Norman Bates (Anthony Perkins). De repente, es asesinada. Un detective emprende su búsqueda, alertado por los dueños del dinero que robó. Una de las obras maestras del cine de Alfred Hitchcock y, sin duda, la más terrorífica. Psicosis contiene la famosa escena del asesinato de la ducha, que resulta sobrecogedora por su rápido montaje, su excelente fotografía en blanco y negro y por los acordes de violín de la música del maestro Bernard Herrmann. El resto de la película mantiene estas características con varios momentos memorables llenos de tensión. Todo el conjunto es una lección técnica de cómo narrar una historia en la pantalla, desde la meticulosa planificación, con inteligentes movimientos de cámara como el de la toma cenital en la escalera, hasta el uso de la elipsis, pasando por la utilización del croma o la profundidad de campo. Y por supuesto, estamos quizá ante unos de los mejores ejemplos de Macguffin dentro de la filmografía de Hitchcock.
Janet Leigh en Psicosis (1960)

3. Los sótanos de la central eléctrica de Chernobyl (2019), de Johan Renck

Impactante miniserie de HBO y Sky, que recreó con inusitado realismo el terrible accidente nuclear de Chernobyl, acontecido en la Unión Soviética en 1986. Es encuadrable en el género catastrofista, pero con el detalle no pequeño de que esta tragedia ocurrió de verdad. Se trata de una inesperada creación de Craig Mazin, conocido sobre todo por comedias secuelas de las sagas Resacón en Las Vegas y Scary Movie; dirige los cinco episodios Johan Renck, que ha intervenido en series como Breaking Bad y Vikingos. Destaca el enorme esfuerzo de producción, de modo que parece que nos teletransportemos a la época, y resulta muy creíble el paisaje apocalíptico que rodea a la central, con los daños físicos de los afectados debido a la elevada radioactividad. Con acierto se ha evitado que el espectador se distraiga reconociendo actores, hasta los que más pueden sonar, como Jared Harris, pueden pasar inadvertidos.
Sam Troughton  y Robert Emms en Chernobyl (2019)

2. El esqueleto que mata a su mujer en Los Ángeles de Charlie (Charlie's Angels, 1980)

Mediados de los años 1980. Debía tener 7 u 8 años. En este episodio, durante una fiesta de disfraces, un marido, vestido de esqueleto, intenta empujar a su mujer en silla de ruedas escaleras abajo. Un feminicidio atroz, evitado por poco. Algunos espectadores sufrieron pesadillas al respecto varias noches seguidas. No poder entender cómo un hombre puede querer matar a su esposa discapacitada. 
Los Ángeles de Charlie (1980)

1. Un envejecimiento acelerado en MacGyver (1988)

Un satélite que contiene un experimento genético cae a la Tierra y MacGyver es enviado a recuperarlo. Allí descubrirá que el virus ha mutado y hace que todo envejezca rápidamente. Deberá destruirlo antes de que continúe extendiéndose por el planeta. Esta serie, interpretada por Richard Dean Anderson, es mejor recordada por la habilidad del héroe para improvisar cualquier artilugio con elementos simples y de lo más variado: chicles, clips, mecheros, neumáticos, etc, además de su inseparable navaja suiza multiusos y su Jeep descapotable, siendo capaz de fabricar una bomba con un walkman, dos baterías, tres pinzas para la ropa y un rollo de cinta adhesiva. Lo que nos hemos olvidado son los episodios del género fantástico imaginados a partir de la tercera temporada. Esta “experiencia definitiva”, título del episodio, es genética y acelera la degeneración de las células. Tras un mal trato, una científica y su perro envejecen visiblemente y mueren, como el villano del final de Indiana Jones y la última cruzada. Primer malestar existencial: vida que pasa en un abrir y cerrar de ojos. Nuestra finitud anecdótica perdida en el abismo sin fondo del universo. Ansiedad total...
Judith Chapman en McGyver, episodio Zona mortal, temporada 3 (1988)

viernes, 3 de noviembre de 2023

Halloween: “Psicosis”, “E.T. el extraterrestre” o “Los Ángeles de Charlie”… 14 escenas que nos han traumatizados (I)

Con motivo de la celebración de la noche más aterradora del año, hemos superado la emoción para recordar escenas de películas o series que nos atemorizaron cuando éramos niños o adolescentes... ¡incluso de adultos!

14.- El demonio Bughuul en Sinister (2012), dirigida por Scott Derrickson

Ellison es un escritor especializado en narrar historias criminales verdaderas y que han dejado cabos sueltos. Su objetivo es descubrir la verdad aún oculta de esos casos cerrados. Se comprende, por tanto, que la policía no le vea con buenos ojos, pues es como si pusiera en duda su profesionalidad. Pero hace años que Ellison no tiene un éxito como “Sangre en Kentuky”, el libro que le hizo famoso. Y ahora , junto a su mujer y sus dos hijos se traslada a vivir a una nueva localidad, con el objetivo de escribir una nueva obra que le lleve a lo más alto. Su familia ignora que la casa en donde entran a vivir fue escenario tiempo atrás del asesinato de una familia. Ésa es precisamente la historia que Ellison pretende desvelar... Sentimos una presencia, pero ¿cuál? La investigación avanza, la película nos presenta a un tal Bughuul, un demonio entrenado, si es que es real. Y de repente, el fondo de una fotografía pegada a la pared cobró vida: nuestros gritos eran cuatro veces más estridentes (al menos) que los de los personajes de la pantalla.
Nicholas King y Clara Foley en Sinister (2012)

13. Los sonidos del bosque en El proyecto de la bruja de Blair (The Blair Witch Project, 1999), de Daniel Myrick y Eduardo Sánchez

Si uno es tan despistado como para ver El proyecto de la bruja de Blair sin tener ni idea de que se trata de una película, puede pensar que está viendo, sencillamente, un documental sobre unos hechos espeluznantes. La película, como si fuera un reportaje al estilo Impacto TV, comienza explicando que en 1994 tres estudiantes de cine desaparecieron en los bosques de Maryland, cuando grababan una película sobre la leyenda de la Bruja de Blair. Sólo se encontró, en el solitario y para algunos maldito bosque, sus objetos personales y las cámaras con cierto material filmado. Y comienza a mostrarse dicho material: ahí hay material rodado para su trabajo, junto a tomas en vídeo de sus vicisitudes diarias. Al principio todo va bien, pero poco a poco, los tres amigos empiezan a experimentar un creciente nerviosismo. Por la noche empiezan a ser testigos de fenómenos extraños. El pánico crece por momentos. En los protagonistas y, cómo no, en el espectador.
Joshua Leonard en El proyecto de la bruja de Blair (1999)

12. El fantasma verdosos de pelo graso de Dos hermanas (Janghwa, Hongryeon, 2003), de Kim Jee-woon

Inquietante película de miedo, basada en un relato popular en Corea, la leyenda de las jóvenes hermanas Janghwa y Hongryeon, o sea, Rosa y Loto Rojo. la cinta arranca con la vuelta de ambas a la casa familiar, después de haber permanecido una temporada recluidas en una institución psiquiátrica. La relación con su padre y su madrastra no es especialmente buena. Y poco a poco averiguamos que mucho tiene que ver en ello la traumática muerte de la madre, y el hecho de que algo muy parecido a un espectro ande rondando por ahí. Otro título de terror oriental, concretamente coreano, y van ya… ¡hemos perdido la cuenta! Y de nuevo se anuncia que una productora de Hollywood, concretamente DreamWorks, se ha hecho con los derechos para el inevitable remake en inglés. Destaca en la película sobre todo la imaginería, la capacidad del director Kim Ji-woon para crear atmósferas sobrecogedoras, bien apoyado en la fotografía, la dirección artística y la música, ciertamente notables. No falta el final sorprendente, aunque para alcanzarlo hay que atravesar una parsimoniosa hora y media de bastante desconcierto.
 Lim Su-Jeong en Dos hermanas (2003)

11. Jodie Foster contra Buffalo Bill en El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, 1999), de Jonathan Demme

Se busca a un asesino psicópata. ¿Qué mejor ayuda para la agente Clarice que la de un asesino psiquiatra? El doctor Hannibal Lecter está encerrado en una prisión de máxima seguridad, pues tiene la malísima costumbre de comerse a sus víctimas. Una agente novata, Clarice Starling, cuenta con su asesoramiento para detener al criminal "Buffalo Bill", que secuestra y asesina a mujeres jóvenes y rollizas con un propósito muy, muy peculiar. Este inquietante thriller, adaptación de la novela de Thomas Harris, arrasó en taquilla y se llevó los cinco Oscar más importantes (película, director, guión, actor y actriz principales). El silencio de los corderos fue la película que lanzó al estrellato a Anthony Hopkins, hasta entonces poco conocido pese a una trayectoria notable. Jodie Foster preparó su papel consultando con una auténtica agente del FBI, que le habló de la agencia, y de la presencia de la mujer allí.
Jodie Foster en El silencio de los corderos (1999)

10. La cabeza deforme de tortuga de E. T. el extraterrestre (E.T. the extra-terrestrial, 1982), de Steven Spielberg

Steven Spielberg no sería quien es si no hubiera rodado esta película. Si ya antes había sorprendido con una visión favorable de la vida más allá de la Tierra en Encuentros en la tercera fase, su siguiente película fue directamente a destrozar el mito del marciano con malas pulgas que viene a nuestro planeta para sembrar la destrucción. ¿Qué ocurriría si el extraterrestre más simpático del universo perdiera la nave de vuelta a casa? Esta pregunta dio origen a la película más personal de Steven Spielberg. En el pequeño Elliott, que sufre por la reciente separación de sus padres, y que no tiene amigos de su edad, podemos ver el “alter ego” de Spielberg. También él pasó por el divorcio de sus padres, y era un muchacho solitario, que buscaba refugio en su enorme imaginación. Como el protagonista de E.T., que vive en una casa de una zona residencial y juega con sus muñecos de superhéroes. Pero lo que más anhela es un verdadero amigo y, como explica el director, “dentro de esa existencia en solitario llega un regalo de las estrellas, el mejor amigo que pudiera uno imaginar. Por supuesto, esto es algo que nunca me sucedió a mí, pero es una parte de mis fantasías. Cuando yo tenía 9 años deseaba tener un amigo que viniese de las estrellas y creciera conmigo. Y pienso que, en definitiva, de ese deseo surgió la idea de hacer E.T.”
Henry Thomas en E.T. el extraterrestre (1983)

9. El rostro de Voldemort en la Harry Potter y la piedra filosofal (Harry Potter and the Philosopher's Stone, 2001), de Chris Columbus

Qué pasa cuando vives con una familia adoptiva, los Dursley, que no te quieren demasiado? Pues puede pasar que empieces a saber quién eres realmente cuando un buen día recibes una carta de Hogwarts, una escuela de magos, que dice haberte admitido en su primer curso. Siempre que haya una lechuza persistente en entregar sus mensajes, y un gigante, el simpático Hagrid, dispuesto a echarte una mano. Una vez que Harry se hace con sus enseres de mago, acude al andén nueve y tres cuartos, y de allí parte rumbo a un mundo nuevo, donde los “profes” son magos, y donde se pueden hacer amigos estupendos como Ron y Hermione, y hasta crearte alguna que otra rivalidad con la casa de Slytherin. La película abunda en situaciones humorísticas (magnífico el sombrero seleccionador), pero también en otras dramáticas (como Harry ante el espejo que devuelve el reflejo de sus padres muertos, cuando Dumbledore le dice que “no conviene atarse a los recuerdos demasiado” sabiendo que las nostalgias paralizantes pueden ser un peligro), o de suspense sin límites (la partida de ajedrez).
Ian Hart y Richard Bremmer en Harry Potter y la piedra filosofal (2001)

8. El malvado Gremlin en Gremlins (1984), de Joe Dante 

En vísperas navideñas, los habitantes de un tranquilo pueblo van a verse asediados por unos destructivos monstruos gamberros. Todo comienza cuando un muchacho recibe como regalo un gracioso animalillo llamado Mowie, con el que sólo hay que respetar tres reglas: no mojarle, no someterle a la luz y, sobre todo, no darle de comer después de media noche. Cuando éstas se incumplen, de su interior comienzan a reproducirse horripilantes gremlins de comportamiento destructivo. Una sucesión de homenajes cinéfilos y bromas de todo tipo, que incluso tiene detalles cínicos como el convertir el gran sueño americano en una excavadora asesina. Exitosa producción de Steven Spielberg que se convirtió en la cuarta película más taquillera de 1984 con 148 millones de dólares de taquilla americana, dando lugar a una secuela mucho más disparatada titulada Gremlins 2: La nueva generación (Gremlins 2: The New Batch, 1990), de nuevo dirigida por Joe Dante.
Gremlins (1984)
(cont.)

lunes, 14 de febrero de 2022

Los 6 mejores momentos románticos de Marvel (II)

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3.- Spider-Man: Lejos de casa (Spider-Man: Far from Home, 2019)

2.- Pantera negra (Black Panther, 2018)

1.- Vengadores: End Game (Avengers: End Game, 2019)

sábado, 12 de febrero de 2022

Los 6 mejores momentos románticos de Marvel (I)

Desde los esperados bailes lentos con Cap y Peggy en Avengers: Endgame (2019) y los adorables besos entre Spider-Man y MJ hasta los primeros encuentros tan bellos que desafía las leyes de la física en Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos (2021), hemos reunidos los momentos más románticos que harán que su corazón se acelere el Día de San Valentín y también harán que te guste cada vez más el Universo Cinematográfico Marvel (MCU). 

6.- Vengadores: Infinity War (Avengers: Infinite War, 2018)

5. Eternals (2021)

4.- Shang-Chi y la leyenda de los Diez Anillos (Shang-Chi and the Legend of the Ten Rings, 2021)

(cont.)

domingo, 6 de enero de 2019

Las 16 escenas más inolvidables de películas de 2018 (II)

(cont.)
9.- Los hitos de nuestra vida rara vez van según lo planeado. En ¡En Liberté!, Agnès Parent (Audrey Tautou) esperó ocho años a que su esposo Antoine (Pio Marmaï), condenado por un robo que no cometió, regresara a casa. Pero llega demasiado pronto. Ella no esta lista Entonces ella le pide que salga al jardín y vuelva a entrar. Bella escena, burlesca y romántica, tan alegre como desgarradora.
10.- Dos secuencias -inseparables- de la hermosa película The Rider, de Chloé Zao, en las que Brady, un ex-estrella del rodeo, doma un caballo salvaje en un corral en plena naturaleza. En la primera, se aproxima lentamente al animal, lo amansa dulcemente. En la segunda, establece con él una relación de fuerza coreografiada, un cuerpo a cuerpo violento y cautivador, en el polvo y la luz de Dakota. Un ballet salvaje, muy emotivo, con un joven vaquero con una presencia magnética. 
11.- Ella le prepara una tortilla con champiñones. Él, junto a la chimenea, sabe que son venenosas. Ella le da de comer como si fuera un niño.  Es una secuencia de consentimiento mutuo sin precedentes, basada en la sumisión, la intoxicación y la enfermedad. Como un amor loco que, una vez no es habitual, se puede instalar a largo plazo. Es una escena de El hilo invisible (Phantom thread, 2017), de Paul Thomas Anderson.
12.- El sol se pone frente a una casa de campo, y una mujer joven baila, todo en gracia erótica y soñadora. Contra la luz, ella es a la vez opaca y clara, como un ideograma en movimiento en tinta china. Dos hombres la miran, la codician... En Burning, del coreano Lee Chang Dong, esta escena cautivadora y crepuscular, resume todo el enigma de esta magnífica película, entre el thriller y el laberinto psicológico.
13.- Delante de la cama de un hospital, un joven realiza un striptease divertido pues es urgente ofrecer un momento de alegría al hombre que ama, enfermo de SIDA. En Vivir deprisa, amar despacio (Plaire, aimer, et courir vite, 2018), de Christophe Honoré, Vincent Lacoste sigue creyendo en ello, Pierre Deladonchamp sabe que todo está perdido, y es conmovedor. Junto a la escena de la bañera de Custodia compartida de Xavier Legrand, a la que iguala en tensión, es uno de los más bello gesto militante (y del cine).
14.- Cuando se ha tenido la suerte de ver Amanda de Mikhaël Hers sin saber a dónde nos va a llevar la película, es un momento asombroso, el momento en el que la historia bascula hacia el aturdimiento. A los veinticuatro minutos, la comedia romántica y ligera se desliza suavemente hacia la tragedia absoluta. Ella flota en su lugar. Tras la estela de un Vincent Lacoste que cruza el este de París en bicicleta. Todo está en calma, muy tranquilo, en un encadenamiento fluid, decorados, desde la fuente con leones hasta el castillo de Vincennes. Todo está vacío, muy vacío en la ciudad al atardecer. Todo parece delicioso, París es una fiesta con amigos y, sin embargo, se acabó. Lo que Mikhaël Hers muestra, en unas pocas tomas con una delicadeza conmovedora (y agonizante), es la última travesía de un paraíso perdido.
15.- En Lazzaro feliz (Lazzaro felice, 2018), de Alice Rohrwacher,  cuando el grupo de vagabundos entra a la iglesia, es expulsado y se va con la música que suena de fondo, y los seguiremos por las calles. Nada es más bello que este milagro.

sábado, 5 de enero de 2019

Las 16 escenas más inolvidables de películas de 2018 (I)

¿Qué ha visto en 2018? Ocasionalmente, con motivo del cambio de año, les proponemos buscar entre los recuerdos para encontrar la película que más nos ha gustado, el actor o la actriz que nos ha entusiasmado. En esta entrada, les proponemos esta recopilación, ultrasubjetiva, de las escenas más inolvidables del 2018. 
1.- La escena de la bañera en Custodia compartida (Jusqu'à la garde, 2017). Después de más de una hora de presión insidiosa, constante e implacable, la guerra de una pareja por la custodia de Julian, de 11 años, se convierte en un thriller aterrador. Denis Ménochet, padre herido y frustrado se convierte en peligroso bloque de rabia y odio. Ante el ataque, madre e hijo se refugian en la bañera. Filmado en primer plano con la cámara en inmersión total, el espectador se queda con ellos, petrificado y despavorido.
2.-  En la playa, los dos niños del medio casi son arrastrados por la fuerte corriente en un momento en el que Sofía los deja al cuidado de Cleo, quien no sabe nadar, y Cleo se ve obligada a entrar al océano para salvarlos. Cuando Sofía y los niños afirman su amor por Cleo por una devoción tan desinteresada, ella se deshace de la culpa intensa, revelando que no había querido a su bebé... Es una escena de Roma (2018), de Alfonso Cuarón.
3.- En Amanda (2018), con mucho la película francesa más hermosa del año, hay un breve plan sobre los cuerpos sangrientos de las víctimas de un atentado en el Bois de Vincennes. Unos pocos segundos que hacen oscilar a la película desde la indiferencia hasta la intranquilidad. Mikhaël Hers podría haberlo hecho como en sus películas anteriores y utilizar una elipse. Él elige este momento para enfrentarse a lo inefable de frente, sin falsa modestia. Espléndida paradoja: la matanza terrorista se vuelve más real a través de la ficción.
4.- La escena que abre la película de Paolo Sorrentino, Silvio (y los otros) (Loro: International Cut, 2018): una oveja, escapado del rebaño, entra en el salón  desierto de la soberbia villa de Berlusconi en Cerdeña. Tiembla... ¿De frío? El aire acondicionado está al máximo... ¿De miedo? Los televisores colgados en las paredes transmiten imágenes de tertulias de los canales de Berlusconi. La oveja, al final, se derrumba, las cuatro patas descuartizadas sobre el parquet. Divertidamente  aterradora.
5.- El ensayo del prototipo de módulo lunar en First Man (El primer hombre) (First Man, 2018). Neil Armstrong (Ryan Gosling) sobre unos campos terrestres, a bordo de una especia de tractor volador, que se estrella y se incendia. Es una de las secuencias más llamativas de la película firmada por Damien Chazelle: un deslumbramiento, casi inútil a la intriga, en el límite de la alucinación ¿No es la conquista espacial, también, algo surrealista?  
6.- Ready Player One (2018) es un es un gigantesco popurrí de referencias a la cultura pop de la década 1970 y 19880. La mayoría solo dura unos pocos segundos, el tiempo de una imagen o una réplica, pero otros son verdaderos retos del guión. Para resolver uno de los enigmas del juego virtual en el corazón de la película, los héroes deben sumergirse en el universo de El resplandor (The Shining, 1980). Un momento genial de vértigo cinéfilo, cuando los decorados y los personajes de la obra maestra de Stanley Kubrick se transforman, a su vez, en avatares digitales...
7.- Perdón, aquí hemos escogidos dos. Al final de Lady Bird (2017), de Greta Gerwig, la madre de Saoirse Ronan "se apresura" para llegar al aeropuerto antes de que su hija, con la que se ha peleado, abandone la ciudad, la casa, la familia. ¿Llegará a tiempo? Estas discusiones que nos gustaría que no hubiesen ocurrido: todos hemos sido esta madre. En Burning (Beoning, 2018), de Lee Chang-Dong, cuando la bella Haemi se fue volando, el joven Jongsu vuelve a casa para alimentar al gato. El pequeño apartamento está vacío y todavía lleno de ella. Jongsu se acuesta en la cama, se masturba. El poder de la memoria: todos hemos sido Jongsu.
8.- La última conversación telefónica entre Andrew Garfield, héroe aburrido de Lo que esconde Silver Lake (Under the Silver Lake, 2018), de David Robert Mitchell) y la vecina desaparecida, que buscará después de algunas semanas. Ella le habla de desde la tumba-búnker, definitivamente sellado, de un nihilista multimillonario, en donde se supone va a celebrar una fiesta unos meses antes de un suicidio colectivo. Más allá del estupor y el terror que tal descubrimiento provoca en él, este aplazamiento devuelve a la desilusionada adolescente a su propia finitud.
(cont.)

sábado, 15 de julio de 2017

Cinco películas inolvidables de AndreÏ Tarkovski

Hay algo en las películas de Andréi Tarkovski (1932-1986) que desaniman. Demasiado largas. Demasiado profundas. Pero los que han visto alguna de ellas, nunca pueden olvidarlas. Sin duda descubren en estas obras lo opuesto a las modas, una extrañeza que las revela singulares. Nadie está indemne ante la contemplación de la obra de Tarkovski.
Hemos seleccionado cinco de sus películas más representativas y de cada uno de ellos hemos elegido una escena inolvidable: 
  • La infancia de Ivan (Ivanovo detstvo, 1962). URSS. En este caso recordamos la siguiente escena: Un joven soldado está asombrado, frente a él, Iván, un niño ruso utilizado, como tantos otros, como espía para localizar a los soldados nazis, se ha convertido en una máquina de matar. Una cara de ángel en un corazón de piedra. En este largo intercambio de miradas, Tarkovski filma al niño como una caricatura del adulto, adicto al odio y la violencia. Los alemanes no son los únicos responsables de haber creado un monstruo. Los rusos también, que le robaron su infancia, a su madre, la tierra donde el vivía en paz... La película, León de Oro en Venecia, no fue recibida por las autoridades de la URSS con el entusiasmo que que se merecía. Comienzan los problemas del realizador...
  • Andreï Roublev (1967. URSS. En esta película hay un momento soberbio en el que un joven afirma haber heredado el arte de su padre, emprendiendo la construcción de una enorme campana. Ha mentido, en realidad. Pero al haber éxito, contra toda lógica, su proyecto sigue adelante. Andreï Roublev, artista desde hace mucho tiempo, supera sus dudas y halla la esperanza y la confianza en su arte... Pero, el instante más sorprendente de este fresco de tres horas de duración son los iconos filmados en brillantes colores, que exaltan el largo periplo del pintor hacia su propia verdad: "A través del arte -afirmaba el cineasta-, el hombre expresa su esperanza. Cualquier cosa que exprese esta esperanza, no tiene ningún fundamento espiritual, no tiene relación con el arte." Película también premiada en Cannes. 
  • Solaris (1971). URSS. Adaptación del clásico de ciencia-ficción del escritor polaco Stanislaw Lem, fue la respuesta soviética a la estadounidense 2001: Odisea espacial, a la que nuestro cineasta juzgaba como demasiado materialista. En su película, Tarkovsky hace hincapié en el miedo. El que siente su héroe desde que desembarca en la estación espacial, casi desierta. Pronto, una joven se le aparece, su propia mujer que se suicidó hace diez años. Cuanto más se trata de de deshacerse - para destruir - esta aparición, el fantasma vuelve a aparecer cada vez más humano, más carnal. Como un remordimiento inmortal... Como hará en Stalker, unos años más tarde, el cineasta describe seres plenos de angustia, casi locos, casi zombis, imbuidos por falsos valores a los que se aferran con obstinación y su desesperada falta de fe. Su objetivo final: "que el espectador puede apreciar la belleza de la Tierra, piense en ella regresando de Solaris, que, de repente, sienta el saludable dolor de la nostalgia..."
  • El espejo (Zerkalo, 1975). URSS. Ella se encuentra mal. Está segura de haber cometido un error tipográfico en el titular del periódico que saldrá a la mañana siguiente. Así que corre, muerta de angustia, por los pasillos desiertos de la imprenta, temiendo que se encuentren pruebas de su descuido -el camarada Stalin no está dispuesto a aguantar estos fallos-, les puede enviar al gulag, a ella y a los suyos. Esta es la única escena política real (basada en un episodio real ocurrido en la década de 1930), de esta autobiografía soñada. En esta película que sigue a los caprichos de la memoria -convertida en su propia Amarcord-, Tarkovski hace interpretar -para su propio deleite-, a la misma actriz los papeles de su madre y su mujer. Filmando a ráfagas, una tormenta, un vaso que se rompe, el viento en la hierba alta, una anciana que se cruza con su hijo cuando tenía 8 años...
  • Stalker (1979). URSS. Una vez más, el "stalker" (el pasador) ha desafiado los peligros de la zona prohibida, para llevar a dos (un erudito y un literato) hasta la cámara de los deseos, la que revela a cada uno lo que es. Pero se da cuenta que han venido a destruir este lugar que justifica su vida... "Soy una larva, es verdad, pero no me priven de lo poco que me queda... Mi felicidad, mi libertad, mi alegría, es conducir hasta este lugar a las personas, que como yo, no albergan ninguna esperanza. Y que la encuentran de nuevo gracia a mí, la larva...". El erudito y el escritor están acorazados por su lógica, su egoísmo y su dureza. El "stalker", por el contrario, es un corazón puro, un espíritu simple a la manera de Dostoïevski, desesperado por ver como sus contemporáneos están determinados a destruir todo aquello que no pueden comprender. Sin embargo, "la dureza y la fuerza son cómplices de la muerte. La flexibilidad y la debilidad expresan la frescura de la vida. Es por eso, la dureza y la inflexibilidad no ganarán nunca". "Obviamente, esta es la obra maestra de Andreï Tarkovski: sin dejar de señalar que Stalker comparte una aterradora aunque anhelante esperanza.