László Nemes, director de El hijo de Saúl (Saul fia, 2015), aborda la figura de Jean Moulin en el momento en que es interrogado por su verdugo nazi (un aterrador Lars Eidinger). Sin recurrir a la hagiografía. En cines el 28 de octubre de 2026.
La película biográfica de Jean Moulin, del cineasta húngaro László Nemes, fue una de las más esperadas en competición en el 79º Festival de Cannes. Incluso fue objeto de un intenso escrutinio, dado que el carismático líder del Consejo Nacional de la Resistencia (1899-1943), que murió torturado sin revelar su identidad, se presenta como una figura histórica intocable. Y, sobre el papel, la elección del popular Gilles Lellouche para interpretarlo parecía una apuesta arriesgada.
La película biográfica de Jean Moulin, del cineasta húngaro László Nemes, fue una de las más esperadas en competición en el 79º Festival de Cannes. Incluso fue objeto de un intenso escrutinio, dado que el carismático líder del Consejo Nacional de la Resistencia (1899-1943), que murió torturado sin revelar su identidad, se presenta como una figura histórica intocable. Y, sobre el papel, la elección del popular Gilles Lellouche para interpretarlo parecía una apuesta arriesgada.
La primera media hora, que narra la llegada de Moulin a Lyon, suscita preocupación por lo peor: el academicismo no está lejos, tanto en el diálogo excesivamente didáctico como en la puesta en escena.
La trama: Jean Moulin se lanzó en paracaídas sobre la Francia ocupada para unificar a los combatientes de la Resistencia francesa bajo el mando del general De Gaulle. A pesar de sus esfuerzos por mantenerse en la clandestinidad, Moulin fue traicionado y entregado a la Gestapo en Lyon, dirigida por el despiadado Klaus Barbie. Torturado sin piedad, jamás se doblegó. Su firme silencio contribuyó a fortalecer a las fuerzas de la Resistencia e infundió un nuevo espíritu de lucha y libertad en Francia.

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