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lunes, 11 de agosto de 2025

Retrospectiva de Marcel Pagnol en el cine: sus películas para admirar (I)

Historias de amor conmovedoras, odas a la naturaleza provenzal o farsas cáusticas: doce magníficas películas restauradas de Marcel Pagnol se redescubrirán en los cines, incluida la obra maestra El pan y el perdónUn año después del (re)descubrimiento de una primera serie de largometrajes, la retrospectiva de Marcel Pagnol mantiene su impulso en las salas con seis nuevas películas que exploran los temas del amor, la culpa, la preservación de la naturaleza y la buena mesa. En esta salva de pequeñas joyas, la mayoría poco conocidas, nos maravilla el díptico Manon del manantial (1952), que gira en torno a la emancipación de una joven montañera que se rebela contra la estupidez de los aldeanos (en concreto, de los hombres) cortándoles el acceso al agua potable. En el centro de la historia, Pagnol sitúa también largas conversaciones en cafés.

Le gendre de Monsieur Poirier (1933)

La primera película dirigida por Marcel Pagnol, basada en la obra homónima de Jules Sandeau y Émile Augier.  yerno del señor Poirier es un aristócrata, amante de las frivolidades. Él decide cambiar su vida para dedicarse a su mujer y al trabajo.

Jofroi (Ways of love) (Jofroi, 1933)

La película está basada en el relato corto Jofroi de la Maussan de Jean Giono, que apareció en la colección de relatos The Solitude of Compassion. Jofroi es un campesino entrado en años que decide vender su huerto de Maussan y sus correspondientes árboles a Fonse. Esto termina creando una disputa entre ambos porque Fonse quiere cortar los árboles y Jofroi les tiene estima. La disputa alcanza tales niveles que incluso el párroco del pueblo y el alcalde tienen que intervenir para mediar en el conflicto.

Angèle (1934)

Angèle, hija del granjero Clarius, es una joven muchacha de un pequeño pueblo de la Provenza. Se enamora perdidamente de Louis, un atractivo chico que está pasando unas vacaciones en la zona. La convence para que se muden a Marsella y juntos emprenden un viaje nada fácil. Ella se queda embarazada y él resulta ser un proxeneta sin corazón que la obliga a prostituirse en la ciudad. Un año después, un conocido la encuentra en la calle en unas condiciones lamentables e intentará que regrese a la granja con su pequeño y alejarla de esa peligrosa forma de vida. Basada en la novela de 1929 Un de Baumugnes de Jean Giono.

Merlusse (1935)

Un cuento de Navidad. Merlusse, un profesor con la cara deformada (al final nos enteramos de que es una herida de guerra) es el terror de los alumnos. Éstos le gastan terribles bromas. En vísperas de las vacaciones de Navidad, todos los profesores se marchan con sus familias; los únicos que quedan en el internado son Merlusse y los niños sin familia, horrorizados ante la idea de pasar las vacaciones con el monstruo. Sin embargo, el monstruo utiliza sus ahorros para hacerles a escondidas unos pequeños regalos, y los niños se dan cuenta de que es un hombre de buen corazón, y le entregan a cambio regalos de irrisorio valor material como prueba de su amistad.
(cont.)

lunes, 17 de marzo de 2025

"Thelma & Louise”: cómo Brad Pitt se convirtió en el autoestopista y otros secretos de producción

La película de culto de Ridley Scott se proyecta en varias cadenas televisivas y plataformas de streaming. También puede  verse los documentales  Thelma & Louise: El último viaje  (Thelma & Louise: The Last Journey, 2002), dirigido por Charles de Lauzirika, y Catching Sight of Thelma & Louise (2017), dirigido por Jennifer Townsend. En el primero, un documental 'making of' de la popular película Thelma & Louise (1991). Casi todos los elementos principales de la realización de la película se examinan aquí, desde cómo se escribió el guion hasta cómo se involucró el director Ridley Scott, y cómo se produjo la gran explosión del buque tanque. Se comparten algunas historias divertidas y algunas curiosidades sobre lo que se improvisó en el set y se dejó en la película. En el segundo caso, se trata de un documental que compara la visión de los mismos espectadores sobre la película el día del estreno, en 1991, y 25 años después.
Cuando un documental repasa la génesis y los detrás de escena de Thelma y Louise, de Ridley Scott, no podemos evitar compartir algunas pequeñas anécdotas (¿un poco menos conocidas?) sobre esta sorprendente road movie feminista que, treinta y cuatro años después, sigue resonando con fuerza sobre la violación, la libertad del patriarcado y para celebrar, para siempre, la amistad femenina.
En entrevista tras entrevista, la guionista Callie Khouri, a quien la idea de la película le llegó como una epifanía un día mientras aparcaba frente a su casa en Santa Mónica, no dejaba de repetir una frase que resume perfectamente la película: "Thelma y Louise son demasiado grandes para que el mundo pueda contenerlas". 
Después de un muy meditado dueto Jodie Foster-Michelle Pfeiffer, Ridley se reunió con todas las actrices de Hollywood, incluida Meryl Streep quien, preocupada por el final de la película, se preguntó si, al menos, Louise no podría empujar a Thelma fuera del auto antes de la caída al cañón. Por otro lado, cuando Ridley Scott se decantó por Susan Sarandon, una actriz de la vida real, anunció que sólo firmaría si el trágico final se mantenía como estaba.
Para el papel de JD (como James Dean), el sexy autoestopista (por decir algo), el novato Brad Pitt no fue el único que audicionó. Fue elegido gracias a la recomendación de Geena Davis quien al darle la señal durante la audición había olvidado sus propios diálogos, boquiabierta ante el carisma del joven actor. Antes de la divina rubia, se encontró con unos jóvenes morenos que tampoco estaban nada mal: Mark Ruffalo y un actor al que no conocía, llamado... ¡George Clooney!
La toma en la que un avión fumigador pasa rozando el T-Bird de las dos novias fue improvisada, como homenaje a Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959), de Hitchcock . Ridley Scott había visto el avión sobre un campo cercano y envió a un asistente a ofrecerle al piloto 200 dólares para volar "un poco para la película".
La carretera como hilo conductor de la película.
El vuelo final de estas dos mujeres que no tienen nada que perder y a las que no les importa la gravedad no se filmó en el Gran Cañón, que Ridley encontró demasiado... grande. Fue en el borde de Dead Horse Point, en un parque nacional en el sur de Utah, donde la escena solo requirió una toma, y ​​Susan Sarandon decidió que en lugar de mucho diálogo innecesario era más fuerte que Louise besara a Thelma. Nos quitamos el sombrero ante ti, Susan.

domingo, 9 de febrero de 2025

Retrospectiva de John Frankenheimer: el primer cineasta que muestra la pesadilla americana (VI)

(cont.)

26. La isla del Dr. Moreau (The Island of Dr. Moreau, 1996)

Tercera gran versión cinematográfica de la novela de H. G. Wells La isla del doctor Moreau (que antes fue adaptada por Tim Burton en el cortometraje The Island of Doctor Agor), una historia de ciencia ficción y horror acerca de un científico que intenta convertir a los animales en personas. La cinta tuvo una pésima recepción crítica y fue incluso nominada a múltiples premios Razzie.

27. Ronin (1998)

La palabra "Ronin" está relacionada con los antiguos samurais de Japón que no habían sido capaces de salvar la vida de sus señores, y eran condenados a errar como bandidos. Ahora los Ronin modernos son Robert De Niro, estratega y ex agente de la CIA; Jean Reno, que coordina las acciones del grupo; Stellan Skarsgård, experto en equipos electrónicos, Skipp Sudduth, el conductor; y Sean Bean, especialista en armas. En su camino se cruza el irlandés Seamus (Jonathan Pryce), que también ambiciona hacerse con el maletín. O sea, un reparto de  ensueño. El director John Frankenheimer filma un sólido film de acción a la vieja usanza. Ahora que los espías no tienen bloques soviético o americano a los que apuntarse, buscan otro tipo de trabajos. David Mamet (con el seudónimo de Richard Weisz) articula una trama interesante, que incluye magníficas persecuciones automovilísticas, o la emocionante secuencia en la pista de patinaje.

28. Operación Reno (Reindeer Games, 2000)

El director John Frankenheimer nos regala una aventura de acción con reparto explosivo. Después de notorios éxitos, vuelve a poner todas sus armas al servicio de una película donde cabe todo: acción, intriga, psicología y comicidad. Su modo de hacer cine se refleja también en el tratamiento de la imagen, como él mismo dice: “Siempre miro de no saturar los colores tanto como puedo”. A este respecto, la película es rica en tonos grises y colores opacos, los cuales consiguen el propósito de dar a las escenas un tono sombrío. 

sábado, 8 de febrero de 2025

Retrospectiva de John Frankenheimer: el primer cineasta que muestra la pesadilla americana (V)

(cont.)

21. El pacto de Berlín (The Holcroft Covenant, 1985)

Noel Holcroft, arquitecto neoyorquino, recibe una herencia inesperada que procede de su padre, antiguo nazi, que le ha legado fondos del Tercer Reich que ahora se destinan a ayudar a los supervivientes de los campos de concentración. Cuando Holcroft investiga de dónde vienen esos fondos, descubrirá una conspiración relacionada con una organización neonazi. El realizador John Frankenheimer vuelve a colaborar con el guionista George Axelrod, que escribió su película El mensajero del miedo, en esta adaptación de una novela de Robert Ludlum. Destaca el trabajo de la alemana Lili Palmer, en el rol de madre de Michael Caine, que falleció poco después del rodaje.

22. 52 vive o muere (52 Pick-Up, 1986)

Un empresario metalúrgico es chantajeado por tres delincuentes que le han hecho fotos con una joven amante; en un principio le piden 105.000 dólares para no enviar las fotos a su mujer. Su mujer tiene un importante cargo político de apoyo al aspirante a fiscal del distrito y por tanto el empresario quiere evitar el escándalo pero al mismo tiempo va a intentar liberarse de la extorsión. El veterano John Frankenheimer adapta una obra de Elmore Leonard, que se encargó de además de escribir el guión.

23. Tiro mortal (Dead Bang, 1989)

Un expeditivo policía de Los Ángeles descubre una conspiración ultraderechista de carácter nazi cuyo objetivo es hacerse con el control del país. A pesar de que se trata de una persona que sufre desequilibrios psicológicos, intentará desbaratar los planes de esa sociedad secreta. Aunque el guión acumula todos los tópicos posibles del thriller, John Frankenheimer le sacó muchísima tajada, convirtiéndolo en una película trepidante en el que incluso cumple su actor principal, el otras veces poco esforzado Don Johnson, a quien acompaña bien Penelope Ann Miller. Memorable tanto la persecución a pie como la entrevista con el psiquiatra.

24. La cuarta guerra (The Fourth War, 1990)

Knowles y Valachev son dos expertos militares que cumplen funciones de vigilancia a ambos lados de la frontera entre Alemania y Checoslovaquia, es decir, entre los estados de la OTAN y los del Pacto de Varsovia. Las constantes tensiones e incidentes fronterizos los llevan a enfrentarse una y otra vez y a poner en peligro el difícil equilibrio de la paz. Impecable thriller dirigido por John Frankenheimer, en pleno proceso del desmantelamiento de la Unión Soviética, recordando la extrema tensión de los años anteriores.

25. El año de las armas (Year of the Gun, 1991)

Roma, 1978. La sanguinaria banda de las Brigadas Rojas secuestra y asesina a diario. David, un periodista que está escribiendo una novela sobre esta organización terrorista, regresa a Roma, tras un largo viaje por Estados Unidos para recabar información que le permita acabar su libro. En Roma, después de conocer a una fotógrafa con la que entabla una relación sentimental, se verá envuelto en una peligrosa situación. John Frankenheimer, un director con talento para la acción y la intriga, sólo su buen trabajo narrativo con la cámara y los actores evita que lo narrado se vuelva completamente risible. Porque hay momentos de innegable dinamismo, y se saca un gran partido al marco de la ciudad de Roma donde transcurre la acción. 
(cont.)

sábado, 1 de febrero de 2025

Retrospectiva de John Frankenheimer: el primer cineasta que muestra la pesadilla americana (IV)

(cont.)

16. 99,44% muerto (99 and 44/100% Dead AKA Ninety-Nine and 44/100% Dead, 1974)

En un ambiente distópico y futurista marcado por las guerras entre las mafias callejeras, el anciano capo de la delincuencia, Frank Kelly (Edmond O'Brien) contrata a Harry Crown (Richard Harris), un famoso y eficaz asesino a sueldo cuya misión será asesinar al máximo rival de Kelly, el "tío Eddie" (Bradford Dillman),  y así poder acabar con las continuas disputas. La frialdad de Crown siempre le ha caracterizado, pero esta misión es diferente ya que el tío Frank Kelly ha insistido en que acabe con tanta conflictividad. Pero la guerra de bandas se vuelve personal cuando la nueva novia de Harry, Buffy (Ann Turkel) es secuestrada por el sanguinario Eddie, entonces la misión ya no es solo acabar con él, si no rescatarla de las manos de la peligrosa banda. El título alternativo de la película, 99 y 44/100% muerto, parodia el famoso eslogan publicitario de Ivory Soap, "99 - 44/100% puro". En Gran Bretaña, donde el anuncio del jabón era desconocido (y donde no se podía conseguir Ivory Soap), la película, después de conservar su nombre americano durante las primeras semanas de su estreno, cambió rápidamente su título por el más mundano Llamen a Harry Crown, lo que no hizo nada por mejorar su rendimiento en taquilla.

17. French Connection 2 (The French Connection II, 1975)

Tras el éxito de French Connection (Contra el imperio de la droga), el carismático Gene Hackman volvió a interpretar al incansable policía ‘Popeye’ Doyle, que lucha contra el narcotráfico, cuyo máximo representante es el personaje que encarna Fernando Rey. Aunque no llega a la espectacularidad de la primera parte, dirigida por William Friedkin, su sustituto, John Frankenheimer, dota de gran calidad a esta correcta secuela. Se trata de una digna continuación que fue escrita por Alexander Jacobs, Robert Dillon y Laurie Dillon. La música, que tiene una importante presencia, corrió a cargo del veterano Don Ellis. Popeye Doyle, un rudo policía de Nueva York, llega a Marsella con la intención de capturar a Charnier, un peligroso y escurridizo traficante de heroína que opera desde Francia. Tiene el deber de colaborar con la policía local, pero su carácter impetuoso lo empuja a actuar por su cuenta. 

18. Domingo negro (Black Sunday, 1977)

Mezcla de cine de catástrofes y thriller policial, que comienza cuando un comando israelí asalta la casa de unos terroristas palestinos. Un gran espectáculo repleto de acción e intriga, dirigido con enorme tensión por John Frankenheimer y apoyado en una inquietante música de John Williams. Una de las mejores películas de los años 1970, sutil en su denuncia política, y a reivindicar cuanto antes. Resulta curioso cómo combina el realismo, apoyado por la selección de un reparto bastante desconocido y la sobriedad narrativa, con la espectacularidad, especialmente en el tramo final, no apto para cardíacos. Lander, un desquiciado excombatiente del Vietnam, se une a un grupo terrorista palestino que prepara un gran atentado en Miami para protestar por el apoyo que recibe Israel. El oficial israelí Kabakov, con la ayuda del FBI, sigue la pista de una mujer palestina que puede ser la pieza clave para desbaratar los planes del grupo de fanáticos. Basada en una novela de Thomas Harris, el autor de El silencio de los corderos.

19. Profecía maldita (Prophecy, 1979)

Curiosa película de terror, de corte ecologista. Describe cómo un médico es elegido por las autoridades administrativas para que medie en un conflicto de una remota zona boscosa de Maine, donde hay instalada una fábrica papelera. Al parecer los residuos tóxicos están contaminando la zona y afectando a la población, algo de lo que se quejan los indios que habitan ahí. El doctor, que viaja al lugar con su esposa embarazada, descubre que incluso los animales de la zona están mutando. Que John Frankenheimer esté detrás de la cámara es siempre una garantía de calidad. Aquí logra sobreponerse a una trama bastante elemental, para recalcar el mensaje de defensa del medio ambiente, y el lugar que allí ocupa el hombre.

20. El reto del samurái (The Challenge, 1982)

La película está protagonizada por Scott Glenn y Toshirō Mifune. Se puede destacar que esta película tiene varias escenas basadas en movimientos de aikido, coreografiadas por Steven Seagal, antes de iniciar su propia en el cine. Un boxeador norteamericano es contratado por un japonés minsuválido para introducir en Japón una valiosa espada samurái. Todo parece marchar bien hasta que el protagonista es secuestrado por unos criminales que buscan la misma espada. El origen del problema es una contienda entre hermanos que ha enfrentado durante 37 años a dos facciones que luchan por la posesión de dos espadas gemelas.
(cont.)

viernes, 31 de enero de 2025

Retrospectiva de John Frankenheimer: el primer cineasta que muestra la pesadilla americana (III)

(cont.)

11. Los temerarios del aire (The Gypsy Moths, 1969)

Historia de tres paracaidistas de diferentes edades, que viajan juntos con su espectáculo aéreo de caída libre, haciendo frente a los riesgos de su profesión.Producción de la MGM cuya espectacularidad consiste en los saltos en paracaídas que dan los protagonistas: tres especialistas en acrobacias aéreas. El argumento está basado en una novela que James Drought se autopublicó en 1955, y la crítica llegó a calificarla como: “una película de relaciones humanas cercana al mundo de Ingmar Bergman”. Frankenheimer utilizó la cámara subjetiva para que el espectador se pusiera en la piel de los paracaidistas (ya había hecho algo parecido con los coches en Grand Prix), contando con extraordinarios especialistas en este terreno. Esta producción reúne una vez más a Burt Lancaster y Deborah Kerr, que aparecieron juntos en películas como De aquí a la eternidad (From Here te lo Eternity, 1953) y Mesas separadas (Separate Tables, 1958). 

12. The Extraordinary Seaman (1969)

El comandante Finchhaven fue un militar que, en la Primera Guerra Mundial (1914-1918), estando borracho, cayó muerto durante su primera misión. Desde entonces ha sido condenado a navegar sin rumbo por los mares hasta que encuentre la oportunidad de redimirse. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Finchhaven consigue rescatar con su barco fantasma a cuatro marinos americanos, acción que podría liberarlo de su condena. Comedia antibélica dirigida por John Frankenheimer. Excelente interpretación de Alan Alda, como teniente del pelotón de soldados protagonistas.

13. Yo vigilo el camino (I Walk the Line, 1970)

El sheriff Henry Tawes, un hombre ya maduro, se siente hastiado del mundo en el que vive y recuerda con nostalgia su pasado cuando trabajaba en una zona rural de Tennessee. Sin embargo, su vida cobra un nuevo sentido al conocer a Alma McCain, la hija de un hombre que destila licor ilegalmente. El cambio que se produce en él es tan evidente que su mujer acaba dándose cuenta de que lo está perdiendo. Todo ello según la novela An Exile, de Madison Jones transformada en guión cinematográfico por Alvin Sargent. La película se beneficia del formato ancho de pantalla, que fotográficamente juega con inteligencia con las líneas que se mencionan en el título original.

14. Orgullo de estirpe (The Horseman, 1971)

A Uraz (Omar Sharif), el hijo del mejor jinete de Afganistán, su padre (Jack Palance) le regala un extraordinario ejemplar de caballo; pero si quiere conservarlo, deberá ganar un torneo de buzhashi, una de las competiciones más difíciles del mundo, en la que los participantes, además de superar durísimas pruebas, deben convivir según las reglas de un estricto código de honor. En esta competición la victoria es mucho más que un premio: es la prueba inequívoca de la pureza de la estirpe del vencedor. Curiosa y entretenida muestra de cine de aventuras, dirigida por John Frankenheimer. El guión del prestigioso Dalton Trumbo adapta una novela de Joseph Kessel y el resultado gana enteros gracias al reparto, con los "exóticos" Jack Palance y Omar Sharif.

14. Sueños prohibidos (L'impossible objet AKA Story of Love Story, 1973)

A través del ejercicio de la escritura, Harry experimenta un cambio de comportamiento que afecta sobremanera a su relación conyugal con Elisa. Cuando Harry se enfrenta a su actividad profesional-vocacional, empieza a imaginar mundos y se deja transportar por la imaginación. Al retornar a la realidad, Harry comprende que su vida en común con Elisa ha dejado de tener sentido y, por consiguiente, abandona su mansión situada a las afueras de París para desplazarse hasta Marruecos en compañía de Natalie, una mujer casada con individuo llamado Georges. Sin embargo, a las pocas semanas de permanecer juntos, Harry y Natalie entienden que pueden caer en el error de repetir las experiencias del pasado. Esta película fue proyectada en cines parisinos entre 1973 y 1974, pero en otros países tuvo una difusión limitada. 

15. El repartidor de hielo (The Iceman Cometh, 1973)

Adaptación de una obra teatral del dramaturgo americano Eugene O'Neill. En una taberna se reúne un grupo de gente desesperada: parásitos, inadaptados, revolucionarios frustrados, alcohólicos y prostitutas que ahogan sus penas en el alcohol y hacen disparatados planes de redención. Sin embargo, la llegada de Hickey (Lee Marvin) los saca de su letargo: él les demuestra que son precisamente sus fantasías las que les impiden vivir en paz consigo mismos y adaptarse a la realidad. John Frankenheimer filma la obra de teatro casi literalmente durante tres horas de metraje, rodeándose de un reparto excelente que incluye a Robert Ryan, Jeff Bridges y Fredric March en su última aparición ante las cámaras. 
(cont.)

jueves, 30 de enero de 2025

Retrospectiva de John Frankenheimer: el primer cineasta que muestra la pesadilla americana (II)

(cont.)

6. Siete días de mayo (Seven Days in May, 1964)

Notable relato político, donde se plantea que un grupo de militares, desencantados por cómo se están haciendo las cosas en el país y por el temor a que los soviéticos acaben por tomar el control de la situación, organicen un golpe de estado en Estados Unidos. Rodada en plena guerra fría, la cinta está basada en la novela de Fletcher Knebel y Charles W. Bailey II, y narrada en clave de trepidante suspense por parte de un especialista en el tema como es John Frankenheimer. Todas las gestiones y entrevistas con altos mandos militares para confirmar lo que parece estar ocurriendo se sirven con gran habilidad. En plena Guerra Fría, se sospecha que un enigmático general pretende derrocar al Presidente de EE.UU. por medio de un golpe de estado. El Presidente dispone sólo de siete días para encontrar pruebas que le permitan abortar el golpe.

7. El tren (The Train, 1964)

A finales de la Segunda Guerra Mundial un coronel alemán, obsesionado por el arte, que prevé la toma de París por las tropas aliadas manda robar y cargar una valiosa colección de obras de arte en un tren con destino a Berlín. La muerte de un miembro de la Resistencia al tratar de evitar la salida de las obras de arte de París convierte el asunto en algo personal para Labiche, un veterano en la lucha contra los "boches", que pondrá todos los medios para impedir que el tren llegue a su destino.Excelente película bélica dirigido eficazmente por John Frankenheimer, que contó con dos excelentes actores en los papeles principales: Burt Lancaster es este Rambo de la Segunda Guerra Mundial, y Paul Scofield encarna al coronel alemán. La acción está presente durante toda la película y no se escatiman medios para conseguir un mayor realismo; así, en la famosa escena del descarrilamiento se utilizaron trenes reales. La película obtuvo un Oscar en la categoría de mejor guión adaptado.

8. Plan diabólico (Seconds, 1966)

En los créditos, firmados por el virtuoso Saul Bass, los primeros planos de las anamorfosis de un rostro en estado de pánico marcan la pauta: bienvenidos a la pesadilla paranoica del banquero Arthur Hamilton (John Randolph) lleva una vida monótona y sin sentido junto a su esposa. Un día recibe una llamada de un amigo a quien creía muerto, que le anima a que visite La Compañía. Allí le ofrecerán algo aparentemente imposible: empezar su vida de cero, transformándolo en un pintor bohemio Antiochus Wilson (Rock Hudson) en una villa con un mayordomo. La película en su momento fue denostada por la crítica y no funcionó bien en taquilla, pero con el tiempo se ha convertido en una cinta de culto, y una de las más reconocidas de su director John Frankenheimer.

9. Grand Prix (1966)

Pete Aron (James Garner), un corredor del Grand Prix estadounidense, es expulsado de su equipo, el Jordan-BRM, por su responsabilidad en un accidente, en el que resultó herido el corredor británico Scott Stoddard. Ficha entonces por un equipo japonés, manteniendo, al mismo tiempo, una relación con la mujer de Stoddard. Fue una de las películas más taquilleras de su año, además de haber conseguido alzarse en los Oscar con los galardones de mejor montaje, mejor sonido y mejores efectos sonoros.​ Sus escenas de carrera la han convertido en película de culto para los aficionados al automovilismo.​ La película contiene tomas de carreras de la vida real y en ella aparecen campeones de la Fórmula 1 como Juan Manuel Fangio, John Surtees, Jim Clark o Jack Brabham y también cuenta con la aparición del actor Toshirō Mifune, interpretando al propietario de un equipo de carreras japonés, inspirado en Sōichirō Honda, fundador de la internacional Honda Motors.

10. El hombre de Kiev (The Fixer, 1968)

Adaptación de The Fixer (en español El hombre de Kiev), una novela del escritor estadounidense de origen judío Bernard Malamud, que ganó el premio Pulitzer en 1967. En la Rusia zarista, entre finales del XIX y principios del siglo XX, los judíos, acusados de terribles y sangrientos crímenes, fueron cruelmente perseguidos. Se trataba de una cortina de humo para desviar la atención del pueblo ruso de problemas más acuciantes, como el hambre y la miseria. En este contexto, un campesino judío trata de ocultar su origen para evitar la represión. Pese a todo, es acusado de crímenes que no ha cometido y, sin juicio previo, sufrirá todo clase de torturas físicas y psíquicas.
(cont.)

miércoles, 29 de enero de 2025

Retrospectiva de John Frankenheimer: el primer cineasta que muestra la pesadilla americana (I)

John Frankenheimer (1930-2002), antes que Scorcese y Coppola, filmó unos Estados Unidos plagados de violencia, corrupción y drogas. Un repaso a sus películas.
John Frankenheimer pertenece a la generación que precedió a Coppola y Scorsese. Anticipó su obsesión por la corrupción y la paranoia haciendo películas sorprendentemente lúcidas sobre la decadencia de las instituciones en Estados Unidos y el aumento de la violencia en su país. 

1. Un joven extraño (The Young Stranger, 1957)

La trama sigue a un adolescente, interpretado por James MacArthur, quien enfrenta problemas de comunicación con su padre, un exitoso productor de Hollywood. La tensión entre ellos se intensifica después de un incidente en un cine, explorando temas de malentendidos y la brecha generacional. Hal Ditmar es el hijo de una familia acomodada. Cuando una discusión en el cine se convierte en pelea entre Hal y el dueño del local, el joven es acusado de agresión. La policía le señala como delincuente juvenil en potencia. Ni siquiera su propio padre le cree. Sólo su madre es consciente del abismo entre padre e hijo y del futuro peligro que puede causar en la vida de Hal. 

2. Los jóvenes salvajes (The Young Savages, 1961)

Supuso la primera colaboración de Burt Lancaster con John Frankenheimer, en la que es, sin duda, una de las joyas escondidas de su cine. Adaptación de la novela de Evan Hunter A Matter of ConvictionAdemás de una realista recreación de los ambientes del Harlem hispano donde se desarrolla la acción, destaca el resto de su reparto femenino, con Dina Merrill como pacifista esposa de Lancaster y Shelley Winters como desesperada madre del muchacho acusado de asesinato. Cuando un joven de origen puertorriqueño es acuchillado hasta la muerte en un barrio hispano, tres chicos de una banda italo-americana son acusados del crimen. Hank Bell, el ayudante del fiscal del distrito, un hombre con ambiciones políticas, los envía a prisión. Pero, conforme avanza la investigación del caso, se da cuenta de que la trama es mucho más compleja de lo que parece.

3. Su propio infierno (
All Fall Down, 1962)

Sólido drama dirigido con mano firme por John Frankenheimer el mismo año en que rodó la fantástica El hombre de Alcatraz. En este caso lleva a la pantalla un guión del reputado dramaturgo William Inge. La historia narra la relación amorosa entre Berry-Berry, un joven de carácter autodestructivo y una mujer mayor que él que acaba de perder a su marido. El film incide especialmente en el irrespirable ambiente familiar de la casa de Berry-Berry y en la honda admiración que le tiene a éste su hermano pequeño, Clinton. Estupendo quinteto de actores, encabezados por Warren Beatty y Eva Marie Saint.

4. El mensajero del miedo (The Manchurian Candidate, 1962)

Cuando el Mayor Bennett Marco (Frank Sinatra) tiene que opinar sobre el Sargento Raymond Shaw (Lawrence Harvey), no duda en afirmar que es un auténtico héroe. Pero, en realidad, Shaw le parece un personaje muy turbio: una enloquecedora pesadilla le hace sospechar que el sargento oculta algo inconfesable. Audaz thriller político sobre el lavado de cerebro de los prisioneros americanos en la guerra de Corea. El fin del rodaje coincidió con el asesinato de Kennedy, por lo que se estrenó algunos años más tarde. En el año 2004 Jonathan Demme dirigió un remake protagonizado por Denzel Washington y Meryl Streep.

5. El hombre de Alcatraz (Birdman of Alcatraz, 1962)

Basada en su libro homónimo, que recreaba el caso del preso de Alcatraz Robert Franklin Stroud, condenado a cadena perpetua por asesinato. Robert Stroud es un preso conflictivo que ha sido condenado a cumplir una pena de doce años en una celda incomunicada. Un día decide cuidar a un pájaro herido que encuentra en la ventana de su calabozo y, entonces, descubre que su verdadera vocación es el estudio de las aves.
(cont.)

domingo, 31 de mayo de 2020

Michel Piccoli en 15 películas (III)

(cont.)

11.- Adiós, Bonaparte (Adieu Bonaparte, 1995), de Youssef Chahine

Bonaparte es Patrice Chéreau en esta película de Youssef Chahine, un proyecto increíble del director egipcio. Él, Michel Piccoli, es el general Caffarelli, quien mira al conquistador con ojos preocupados, y prefiere, durante la campaña en Egipto, hacerse amigo de dos jóvenes del país. Humanismo, sabiduría, conciencia de los frágiles equilibrios del mundo: a través de los ojos de Piccoli, Chahine había podido decirlo todo.
Michel Piccoli en Adiós, Bonaparte (1985)

12.- Milou en mayo (Milou en mai, 1990), de Louis Malle 

Troisième nomination aux César pour Michel Piccoli, qui, sous la direction de Louis Malle, a la charge d’incarner le temps qui passe dans la France de Mai 68, une sorte de patriarche pas sérieux mais qui n’en raconte pas moins toute une histoire, bousculée par des idées de révolution… Refusant d’apparaître comme un monument vénérable, le comédien est devenu la mémoire du cinéma français, mais se réinvente encore.
Miou-Miou, Michel Piccoli, Benjamin Prieur, Nicolas Prieur, Michel Duchaussoy, Paulette Dubost, Dominique Blanc, Renaud Danner y Harriet Walter en Milou en mayo (1990)

13.- La Belle Noiseuse (1991), de Jacques Rivette

Basada en la obra maestra, casi desconocida, de Honore de Balzac. Rodeado de un aura incomparable, es Michel Piccoli a quien Jacques Rivette llama para esta película donde interpreta a un pintor que encuentra inspiración frente a un nuevo modelo, encarnado por Emmanuelle Béart. Una reflexión sobre la creación y la vida, La Belle Noiseuse es una aventura cinematográfica única. Como Piccoli mismo era único. Con ella, consiguió su cuarta y última nominación a los César.
Michel Piccoli en La Belle Noiseuse (1991)

14.- Vuelvo a casa (Je rentre à la maison, 2001), de Manoel de Oliveira

Un viejo actor rodeado de la muerte de sus seres queridos comienza como nunca en la vida... Con esta fábula de humor juvenil sobre el transcurrir de la existencia, dirigida por un Manoel de Oliveira, Michel Piccoli continúa ofreciendo a la cámara su propio envejecimiento propio como un tema de meditación, pero también como un contraejemplo perfecto a la usura. Intenso, generoso, cálido, asombrado, es incansable.
Michel Piccoli en Vuelvo a casa (2001)

15.- Habemus papam (2011), de Nanni Moretti

Ser el Papa, sí, pero un Papa que duda y huye el día en que es elegido... Con este papel imaginado y escenificado por Nanni Moretti, Michel Piccoli hizo otra un reencuentro maravilloso con un personaje memorable, cuya felicidad mantuvo en secreto, sabiendo cómo tuvo lugar el diálogo entre el cine y la vida, la experiencia personal y la fantasía de la ficción. Maestro de su arte, jugó aquí a perder el norte, tal vez la fe. La lección de un santo patrón del cine francés que nunca quiso ser santificado.
Michel Piccoli en Habemus Papam (2011)

domingo, 24 de mayo de 2020

Michel Piccoli en 15 películas (I)

Claude Sautet, Luis Buñuel, Jean-Luc Godard, Jacques Demy… Fallecido el 12 de mayo de 2020, el actor francés puso su inmenso talento al servicio de los más grandes directores. Un recorrido en 15 películas que rellena un capítulo completo de la historia del cine.
¿Cómo describir la riqueza de un viaje que cuenta con estilo y temperamento de todo un símbolo de la cinematografía mundial? Al elegir una sola película de Sautet, Buñuel, Godard o Demy, tratamos de hacer justicia a la diversidad que cultivó Michel Piccoli, sin renunciar a ser fiel a muchos directores. Quién encarnó al señor Cinéma para Agnès Varda sabía ponerse al servicio de todas los imaginarios. De los más feroces a los más humanistas. Más que una carrera centrada en el sistema estelar, sus películas son un trabajo útil. Atravesado por el incansable placer de interpretar.

1.- El desprecio (Le mépris, 1963), de Jean-Luc Godard

Tiene casi 40 años y, frente a la cámara de Jean-Luc Godard, se enfrenta a Bardot, una diosa helada en esta adaptación de la novela de Moravia. Él interpreta al marido algo estúpido, que no quiere ver la complejidad de su esposa ni de su situación... ¡Y brilla, Michel Piccoli! Divertido, cómico o repentinamente tierno y dulce, tiene un acto de equilibrio. Y crea con BB momentos de cine para siempre fuera de lo común.
Brigitte Bardot y Michel Piccoli en El desprecio (1963)

2.- Las señoritas de Rochefort (Les demoiselles de Rochefort, 1967), de Jacques Demy

Aquí interpreta a Monsieur Dame, un papel de comedia musical que ilustra brillantemente los acuerdos, no siempre armoniosos, entre lo masculino y lo femenino en esta película de Jacques Demy donde cada uno busca lo suyo y viceversa. Bajo la fantasía, un dolor que volverá a aparecer, magnífico, en Una habitación en la ciudad (Une chambre en ville, 1982). Porque Monsieur Dame tiene un corazón herido pero fiel: es el amante en toda su grandeza, tanto para lo malo como para o bueno.
François Dorleac y Michel Piccoli en Las señoritas de Rochefort (1967)

3.- Bella de día (Belle de jour, 1967), de Luis Buñuel

Con Catherine Deneuve nuevamente, pero esta vez revisada y corregida por Buñuel, Michel Piccoli pone su virilidad al servicio de una inmersión en aguas turbulentas en las fantasías de una joven esposa frígida, a quien envía para descubrir la vida a un burdel... Una brillante obra maestra perfectamente delineada, Belle de jour muestra el fuego bajo el hielo, todo un mundo de terribles represiones. Y si las mujeres son el centro, el papel de los hombres no es menos inquietante. Especialmente gracias a él, Michel Piccoli.
Michel Piccoli en Belle de jour (1967)

4.- Las cosas de la vida (Les choses de la vie, 1970), de Claude Sautet

La madurez está ahí, la intensidad de las alegrías y las penas: frente a Romy Schneider, Michel Piccoli adquiere su dimensión completa en esta película de Claude Sautet que habla del amor con una nueva sinceridad, mostrando la fragilidad de un hombre. La década de 1970 comenzó y el actor de repente se convirtió en una especie de fenómeno social por sí mismo. Él cuenta su tiempo. Y Sautet sabe cómo aprovechar al máximo esta cualidad natural, como testificarán la famosa Tres amigos, sus mujeres... y los otros (Vincent, François, Paul… et les autres, 1974).
Lea Massari y Michel Piccoli en Las cosas de la vida (1970)

5.- La gran comilona (La Grande Bouffe, 1973), de Marco Ferreri

Una película que también fue un fenómeno social, pero esta vez por la controversia y el escándalo. Con el italiano Marco Ferreri, que aplastaba las cosas de la vida moderna con un apetito feroz, Piccoli deja hablar a su locura. Rodeado por Mastroianni y Noiret, este actor que a menudo ha interpretado a la soledad se deja llevar por el exceso de boca con audacia radical.
Michel Piccoli en La gran comilona (1973)
(cont.)

domingo, 21 de octubre de 2018

Ingmar Bergman: 15 películas de una retrospectiva excepcional (II)

(cont.)

8- Fresas salvajes (Smultronstället, 1957)

Como segunda obra maestra de un año excepcional, Fresas salvajes es la película más premiada de Bergman, según afirma el sitio web bien documentado de la Fundación Bergman. La magia de una vuelta atrás  en nuestra propia vida es el tema principal de esta road movie donde un anciano médico, durante un viaje en automóvil, va recorriendo y recordando los lugares de su juventud. Existe un lenguaje universal de las emociones, expresado por un solo actor: el cineasta sueco Victor Sjöström, a quien Bergman veneraba desde que dirigiera La carreta fantasma (Körkarlen, 1921). Pero también hay, en Fresas salvajes, la complejidad de nuestra relación atormentada en ese momento, cargada con nuestros errores y condenada a hacernos desaparecer: una dimensión que la puesta en escena hace muy impresionante, y que valdrá para la película ser citada por cineastas tan ambiciosos como David Cronenberg (Spider, 2002) y Desplechin (Esther Kahn, 2000), o influiría en películas como Otra mujer (Another Woman, 1988) y Desmontando a Harry (Deconstructing Harry, 1997), ambas de Woody Allen. Una obra cumbre.

9 .- El manantial de la doncella (Jungfrukällan, 1960)

Durante la Edad Media, en la campiña sueca, en el camino a la capilla donde va a encender velas, una joven comparte su comida con dos pastores. La violan, la matan y piden refugio, por la noche, en la casa que es, y no lo saben, la de sus padres. Una terrible violencia resuena en esta película que inspiró el primer largometraje de Wes Craven, una nueva versión en versión de puro horror - La última casa a la izquierda (The Last House on the Left, 1972)-. A la inhumanidad de los asesinos responde la implacable venganza del padre de la niña: con furia y sangre, Bergman cuestiona el castigo divino y el perdón, la caída del hombre y su elevación. Su forma única de mezclar lo material y lo espiritual lleva a la memorable imagen del padre luchando contra un joven abedul para doblarlo: este símbolo de una lucha existencial será retomado por Tarkovsky en Sacrificio (Offret, 1986). Permaneciendo a la sombra de sus obras maestras, El manantial de la doncella es una de las películas más importantes de Bergman.

10.- Como un espejo (Såsom i en spegel, 1961)

Trata de la historia de una joven esquizofrénica, que pasa el tiempo con su familia en una isla remota, y que tiene alucinaciones sobre Dios, quien se le aparece en forma de una araña monstruosa. Película  trascendental dentro de la filmografía de Bergman, a partir del que depuraría su estilo, reduciendo acción y personajes a una simple abstracción expresiva. Es una obra tan sincera como dura, conservando un admirable ritmo interno. Su carga existencial se expresa con tanta fuerza como dolor.

11.- Los comulgantes (Nattvardsgästerna, 1963)

Debatiéndose entre la idea de un Dios presente o ausente, Bergman ataca sus propias tergiversaciones en esta mordaz película en la que un pastor protestante, después de haber negado su fe, también se libera del falso amor que lo vinculaba a una mujer, la maestra Marta. Es un verdadero ajuste de cuentas, una prueba de la verdad despiadada por el escrutinio de un cine íntimo que mira a los personajes directamente a los ojos. La carta de la mujer repudiada, que escribió al pastor y leyó en voz alta y mirando a la cámara, sigue siendo uno de los momentos más imponentes en el cine de Bergman. Pero lo más sorprendente es que el juego cruel de la verdad y la aceptación de un mundo sin milagros, sin ilusiones, llevan, en Los Comulgantes, a un retorno de la fe. En Dios tal vez, en el hombre seguramente. Esta trayectoria inesperada, pero profundamente necesaria y sincera, hace que la película sea admirable.

12.- Persona (1966)

Intento de un cineasta en crisis para darle sentido a su arte, Persona es la más comentada de las películas de Bergman, asegura el sitio web de su Fundación. La búsqueda de un nuevo significado a la profesión de director, por lo tanto, ha abierto una tremenda controversia y dio lugar a todas las interpretaciones a partir de un argumento bastante simple: una actriz que atraviesa una grave crisis personal y pierde el uso del habla. es enviada a una cura de reposo, supervisada por una enfermera que le cuenta su vida. Alrededor de estas dos mujeres, interpretadas por Liv Ullman y Bibi Andersson, se crea un efecto espejo infinito, desde la oposición hasta la fusión de sus rostros. Visualmente, este juego de mujeres es tan sorprendente que Persona encuentra un eco en todas las películas donde dos heroínas se reflejan peligrosamente en la otra (como la de Mulholland Drive, David Lynch). Como si no pudiera soportar dudar del cine y su poder, Bergman lo empuja, empujándolo casi al borde de la experimentación, y le arrebata nuevos secretos.

13.- Gritos y susurros (Viskningar och rop, 1973)

Después de una serie de películas que hicieron creer que que había ablandado, Bergman decide un nuevo tratamiento de choque, a la manera de Persona: sacude su forma de trabajar y el mismo financia un largometraje que sabía si podrá realizarse o no, Gritos y susurros. Un triunfo en todo el mundo y especialmente en los Estados Unidos, con cinco nominaciones al Oscar. Al buscar renovarse, el maestro, de hecho, ha llegado a la quintaesencia de su arte: reúne a mujeres, las imagina como hermanas, unidas por recuerdos de la infancia y por el enfoque de la muerte, y filma su complicidad, su rivalidad y sus deseos en decorados rojo, pura audacia. En resumen, Bergman crea su propia mitología: en esta película,  hace vibrar la idea de un mundo exótico, nórdico y femenino, donde las pasiones se consumen en un silencio desgarrado por gritos de sufrimiento. Un golpe maestro, experimenta, arrebata nuevos secretos.

14.- Secretos de un matrimonio o Escenas de la vida conyugal (Scener ur ett äktenskap, 1973)

Se rodó para la televisión sueca con el formato de una miniserie de cinco episodios. esta crónica de la desintegración de un matrimonio tuvo tal éxito que hubo de realizarse una versión cinematográfica más breve para su distribución en las sala de cines.  Al observar a Johan (Erland Jospehson) y Marianne (Liv Ullmann), perfectamente sincronizados y conducirlos a una prueba a la vez peligrosa y saludable, Bergman utiliza su propia experiencia de la vida de una pareja y sus fracasos amorosos: separado de Liv Ullman, se casó por quinta vez cuando aborda Secretos de un matrimonio. Él sabe de lo que habla que la película impone sin esfuerzo una autenticidad casi documental, que contribuyó mucho a su efecto en los espectadores de los años 1970, no acostumbrados a tanta franqueza en el tema de las relaciones románticas, también sexual. Pero la calidad del texto da una resonancia atemporal a esta reflexión pesimista y, sin embargo, generosa sobre la pretensión y los problemas reales de la vida en común.

15.- Sonata de otoño (Höstsonaten, 1978)

Atento a los críticos, que a menudo lo habían agotado, Bergman fue sensible a la reflexión de uno de ellos, juzgando que con Sonata de otoño, "Bergman era Bergman". Es cierto que esta reunión entre una madre, que dio todo a su carrera como pianista, y su hija, abandonada a la falta de amor, se desarrolla en un ambiente íntimo típico del cineasta. Y el elenco (Ingrid Bergman, la sueca sueca de Hollywood y Liv Ullmann) parece enfatizar también la voluntad de presentar nombres para su prestigio. Pero la violencia de la película es tal que da lugar a una emoción que no tiene nada de cálculo: Bergman no se complace en dominar, entra en el corazón de su sujeto y las estrellas que dirige. los usa por sus excepcionales cualidades de juego. Da todo por los personajes y esta pareja infernal madre-hija, lo hace vivir con todo el resentimiento posible. Ingrid Bergman llegó a esta conclusión muy precisa: "Hitchcock hizo películas con su cerebro. Bergman hace películas con su corazón".