Mostrando entradas con la etiqueta Hirokazu Koreeda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hirokazu Koreeda. Mostrar todas las entradas

lunes, 11 de septiembre de 2023

Cumplió 25 años: After Life

El 11 de septiembre de 1998 se estrenó la película japonesa After Life (Wandafuru raifu), dirigida por Hirokazu Koreeda e interpretada por Arata Iura, Erika Oda, Susumu Terajima, Takashi Naito, Kyoko Kagawa, Kei Tani, Taketoshi Naito, Toru Yuri. Productora: Engine Film Inc, Sputnik Productions, TV Man Union. Duración: 118 minutos.
Sinopsis argumentalA mitad de camino entre el Cielo y la Tierra, los que acaban de morir son recibidos por unos guías que les ayudan a examinar sus recuerdos con el fin de rememorar un momento decisivo de sus vidas. Cada uno de los muertos debe escoger un único recuerdo para que sea plasmado en una película y poder así llevarlo con ellos cuando vayan al Cielo. 
Nominaciones y premiosSan Sebastián: Premio FIPRESCI. Nominada a la Concha de Oro;  BAFICI: Mejor película. Mejor guión: Asociación de Críticos de Chicago: Nominada a mejor película extranjera.
Comentario: El japonés Hirokazu Koreeda volvió a sorprender en 1998 con esta original película que vuelve a tocar dos temas recurrentes de su filmografía: la memoria y la muerte. En esta ocasión, al igual que hiciera Giuseppe Tornatore en Pura formalidad (1995), After Life ubica la acción en una estación en la que las almas se congregan antes de entrar al cielo, un lugar al que el fallecido accederá con tan solo un recuerdo de su existencia, que deberá escoger. Con una puesta en escena sobria y sin demasiados efectos especiales que pudieran desviar la atención de la historia, Koreeda decidió entrevistar a 500 personas sin relación con el mundo del cine para dar con el reparto y utilizó sus decisiones vitales para acabar de pulir su guión, lo que confirió a la cinta de una naturalidad que a veces la acerca al cine documental.

sábado, 5 de enero de 2019

Un asunto de familia, una observación extravagante de la institución familiar

En Japón, Un día, Osamu y su hijo se encuentran con una niña en mitad de un frío glacial, y deciden llevarla con ellos a su hogar. En un principio, la esposa de Osamu se muestra reticente a hacerse cargo de ella, pero queda conmovida al enterarse de las dificultades que atraviesa la niña y acepta acogerla en su casa. Tras la adopción, la familia sigue llevando una existencia aparentemente feliz, a pesar de que sobreviven a duras penas con los magros ingresos que obtienen de sus hurtos de poca monta. Sin embargo, un accidente imprevisto acabará por revelar secretos ocultos, que pondrán a prueba los lazos que les unen. Hirokazu Koreeda firma un vibrante y divertido retrato de familia en Un asunto de familia (Manbiki kazoku, 2018). 
"No es un secuestro, ya que no exigimos rescate. Por lo tanto, en una oración y dos encogimientos de hombros, la pregunta está resuelta: la pequeña vecina, de 5 años y una hermosa colección de moretones y quemaduras en la piel, acaba de encontrar un nuevo hogar. A esta pequeñina, Osamu, flaco de mediana edad, alegre e inteligente, prácticamente la ha recogido en la calle. La conoció, liberado de ella misma, cuando regresaba de adquirir alimentos en el supermercado (sin pasar por caja, y olvidándose de robar el champú), con su propio hijo preadolescente.
La adorable Cosette japonesa no pierde con el cambio: la familia en la que es inmediatamente absorbida,  calentada y acurrucada es un verdadero capullo de ternura, aunque no se corresponde (en absoluto) con las normas clásicas en materia de educación... Papá roba en las tiendas, ayudado por su hijo, el cual no va a ninguna escuela. Mamá aligera los bolsillos de los clientes que van a la lavandería industrial donde trabaja, y la hija se exhibe en un "peep-show", disfrazada de colegiala. Todo este pequeño mundo entrañable, silenciosamente amoral, se hacinan cada día en casa de Mamie, bastante buena como estafadora. 
En mato pasado, a esta tierna y singular película, Hirokazu Koreeda (un habitual del Festival de Cannes desde Distance, en 2001) ha obtenido su primera Palma de Oro, bien merecida, sobre un tema que desde hace mucho tiempo esta empeñado. Con este cineasta discreto, orfebre delicado de las relaciones humanas, estamos habituados a encontrarnos en familia. Desde hace algunos años, siguen trabajando los mismos motivos: la filiación, los vínculos íntimos que imponen los usos y la biología, y los que uno elige. Desde Nadie sabe (Nobody knows, 2004) a Después de la tormenta (Umi yori mo mada fukaku, 2016), pasando por Still Walking (Caminando) (Aruitemo, Aruitemo, 2008), De tal padre, tal hijo (Soshite chichi ni naru, 2013) y Nuestra hermana pequeña (Umimachi Diary, 2015), su obra es una amplio pero minucioso de la célula familiar. Un fresco de dolores, de recursos, de amarguras y de abandonos, pero también de amor, a menudo tambaleante, complejo y difícil, a veces, vibrando de calor, como este retrato de este grupo marginal, refugiado por un tiempo en lo que se suele llamar un punto ciego de la sociedad.
La vida se desborda por todas partes en la barraca llena de gente en la que habita la tribu. Este decorado estrecho, sobrecargado de telas y de cacharros de plástico, parece una ridícula cueva del tesoro -el botín de la miseria, a penas mejor que el contenido del carrito de un vagabundo-. Hirokazu Koreeda le da un aspecto casi orgánico, lo construye como un nido de pájaro hecho de retales y ramitas robadas, a la vez protector y frágil, incómodo y acogedor. Los brillantes delincuentes que habita esta leonera son como él: vidas conmovedoras, divertidas, aglomeradas, retorcidas, pero extrañamente sólidas.

El filma a los niños como nadie

Como siempre, el cineasta fija una atención particular en los personajes (formidablemente interpretados). Se coloca al mismo tiempo cerca de sus caras, unido a la vivacidad de sus tareas diarias, pero también a una distancia modesta, especialmente cuando salen a exponerse al mundo exterior. Y, como siempre, filma a los niños como nadie, tanto en la seriedad de una madurez demasiado precoz como en la dulzura ingenua de sus pieles, sus nuevas miradas. Los de Un asunto familiar, un niño grande, una niña pequeña, recuerdan a los demás, los niños abandonados y conmovedores de Nadie sabe, cuya lenta desaparición, olvidada por todos, es casi el perfecto negativo de esta historia de rescate y adopción.
A menudo se ha comparado Koreeda con su compatriota Ozu, por su sutileza y agudo sentido de matices psicológicos. Pero es a la burla humanista, a la relevancia social del gran cine italiano, desde Mario Monicelli a Vittorio De Sica, lo que pensamos esta vez, frente a este tributo a los magníficos perdedores.  A los perdedores de todos modos. Es que, ante la norma, el cruel orden de las cosas y el derecho de la familia, los habitantes de este Eden de la fortuna no tienen oportunidad. La película se divide en dos partes, dos sensaciones antagonistas, calor y frío. Recoger a una niñita maltratada, sin preguntar a nadie, es un secuestro a los ojos de la sociedad, en Japón como en cualquier otro lugar. Y como estamos redefiniendo los términos de la película, ¿una familia es realmente una familia, simplemente porque elegimos nombrarla y vivirla de esa manera, o es legítima sólo cuando está inscrita en algún lugar entre los registros civiles y el ADN? A medida que Koreeda desentraña las apariencias que nos hizo admirar y amar por primera vez, es el aspecto más doloroso, más conmovedor de su cine el que sale a la superficie, completando este enternecedor trabajo. Una de sus mejores películas.

viernes, 4 de enero de 2019

Cinco películas que hacen de Hirokazu Koreeda el gran cineasta de la familia

El director japonés Hirokazu Koreeda, que recibió la Palma de Oro en el Festival de Cannes, por su película Un asunto de familia (Manbiki kazoku, 2018), que no es su primera inmersión familiar. A continuación, cinco de sus mejores películas. 
Hirokazu Koreeda, 55 años, ha obtenido su consagración en la primavera última con la Palma de Oro por Un asunto de familia, su décimo tercer largometraje, que se estrenó en España el 21 de diciembre de 2018. El cine de Koreeda modesto y delicado, que aborda con gran delicadeza una temáticas duras como el duelo, la culpabilidad o el abandono de los parientes (a menudo enfrentado a la solidaridad fraternal). Un gran cronista de las roturas íntimas y de las tensiones familiares en la mejor de las cinco películas. 
Sakura And, Miyu Sasaki, Kairi Jyo, Lily Franky,
Mayu Matsuoka y Kilin Kiki en Un asunto familia

1- Nadie sabe (Dare mo shiranai, 2004)

Basada en una historia real, Nadie sabe es una crónica de una noticia sobre cuatro niños abandonados por su madre y que viven solos, sin que nadie lo sepa, en un apartamento de Tokio. Es en esta película que Koreeda se ha convertido en un gran cineasta de la infancia, capaz de despertar (y captar) una tremenda sutileza para la interpretación en sus actores jóvenes y entrañables, tanto en la alegría despreocupada como en la tragedia. Todas las cualidades que se pueden encontrar en Un asunto de familia.

2- Still walking (Caminando) (Aruitemo, Aruitemo, 2008)

Retrato de familia, siempre, pero un poco perversa... Cada verano, el patriarca reúne a los suyos para conmemorar la muerte de su hijo predilecto, invitando a la persona responsable de ese drama que no se atreve a rehusar. Detrás de la serenidad de las apariencias y de una ternura muy real, se percibe la preocupación, la oscuridad e incluso la crueldad... Como es habitual en Koreeda, el tema y la puesta en escena (muchos interiores) evocan irresistiblemente al cine de Ozu. pero, la tragicomedia, a la vez divertida y abrumadora, Still Walking (Caminando) también recuerda a Chejov. 

3- After Life (Wandafuru raifu, 1998)

Diez años antes de Still Walking, Hirokazu Koreeda estaba ya interesado por el peso de la pérdida, por la culpabilidad y la presencia del pasado. Pero en un registro fantástico... Los personajes de la sobrenatural After Life están muertos... aunque parecen más vivos que los propios vivos. La acción, más fantástica que Maborosi (Maboroshi no hikari, 1995), se desarrolla en las oficinas de la "administración del limbo": una securidad social de los difuntos que se encarga de recibir a los recién llegados y de recoger el único recuerdo que desean conservar para la eternidad... Raras veces hemos visto una películas sobre fantasmas tan tranquila. Ni una reflexión sobre la muerte tan optimista. 

4- De tal padre, tal hijo (Soshite chichi ni naru2013)

Dos bebés fueron intercambiados en la maternidad del hospital. Las familias, una rica pero un poco inmovilista, la otra pobre y bohemia, lo conocen seis años después... No, no es La vida es un largo río tranquilo (La vie est un long fleuve tranquille, 1989), de Etienne Chatilliez, sino la novena película de Koreeda. Que no busca hacer reír, sino relatar las consecuencias psicológicas de dicha revelación. La película es, una vez más, simplemente sobre la infancia, pero narra ante todo el nacimiento de un padre. Moraleja de esta delicada fábula: uno no se convierte  en padre aisladamente.

5- El tercer asesinato (Sando-me no satsujin, 2017)

Es la intrusa de la filmografía de Koreeda: un drama judicial, en el que un abogado de una asesino reincidente se convence que su cliente podría ser inocente... En las crónicas familiares del director, vimos la elegancia y la calma acababan por revelar las neurosis y la angustia. En El tercer asesinato, es a la inversa: partiendo de un hecho sórdido, Koreeda logra infundir, con pequeños toques, la delicadeza así como la ternura en un relato muy negro. 

jueves, 25 de octubre de 2018

Cine para niños: Películas (casi) de premio para jóvenes cinéfilos

¿Conseguir que descubran una buena pero antigua película? No siempre es fácil... Periódicamente seleccionamos tres obras accesibles a los niños y adolescentes entre 8 y 12 años de la historia del cine y pertenecientes a cualquier género o estilo. En esta ocasión, la selección consiste entres películas dirigidas por cineastas galardonados en Cannes.
No es justo, en el Festival de Cannes no hay un apartado de películas para el público infantil y juvenil. Desde 1947, año en el que Dumbo (1941), película de animación de los estudios Disney, recibiera el Gran Premio de dibujos animados, la historia no se ha vuelto a repetir y este premio no existe actualmente... Los más jóvenes oyen hablar de Cannes pero se sienten completamente excluidos del palmarés. Buscando bien, entre los cineastas premiados, algunos han realizado películas para todos los públicos.

1.- El baile de los vampiros (Dance of the Vampires, 1967), de Roman Polanski

Seguro que sus hijos se han tragado la saga Crepúsculo o la serie televisiva Buffy, cazavampiros. Es el momento, por tanto, de mostrarles la comedia de Polanski (hemos tenido que esperar algunos años desde Vampyr, la bruja vampiro (Vampyr - Der Traum des Allan Grey, 1932) de Carl Theodor Dreyer), que se burla de los códigos de las películas de engendros. A saber: un vampiro no se refleja en un espejo (escena hilarante); Para matarlo, apunta al corazón con una estaca de madera; no lo exponga a la luz; con ajo (detalle no incluido en Buffy, quizás para evitar la sensibilidad de los productores) o un crucifijo (parece ser más efectivo) ... En 2002, Roman Polaski recibió la Palma de Oro por una película mucho más seria, El pianista (The Pianist), que los más mayores pueden también ver. 

2.- La invención de Hugo (Hugo, 2011), de Martin Scorsese

A principios de los años 2000, Martin Scorsese se dio cuenta de que no podía mostrar en ninguna de sus películas a su hija nacida en 1999. Demasiada hemoglobina y escenas violentas en Uno de los nuestros (Goodfellas, 1990) o Casino (1995)... ¡Sin mencionar la traumática Taxi Driver por la que ganó la Palma de Oro en Cannes en 1976! Así que Scorsese aborda la adaptación del libro de Brian Selznick, La invención de Hugo Cabret  (para que los niños lean con urgencia). Escondido bajo los techos de una estación de tren, un huérfano busca la llave de un autómata construido por su padre. El director de cine también disfruta haciendo intervenir al inventor del cine fantástico, Georges Méliès, en escunos docorados fabulosos. Por lo tanto, es una buena introducción a los cortometrajes pioneros de efectos especiales hechos en casa.

3.- De tal padre, tal hijo (Soshite chichi ni naru, 2013), de Hirokazu Koreeda

Koreeda ha obtenido, este año, la Palma de Oro en Cannes  por su película Un asunto de familia (Manbiki kazoku, 2018), la historia de de un clan de ladrones que recoge a una niña abandonada. Es el cineasta de la infancia por excelencia, habitual del Festival con seis películas dnominadas desde 2001. Con la película que comentamos, consiguo, en 2013, el Premio del Jurado, una crónica familiar intensa, en la que dos parejas descubre, después de seis años, que sus bebés fueron cambiados en la maternida del hospital. Se asemeja a la película francesa La vie est un long fleuve tranquille (1988), de Étienne Chatiliez, aunque más trágica y sin la canción de Patrick Bouchitey.