jueves, 4 de agosto de 2016

Biografías de cine: Max Linder (I)

Mientras Max Linder estaba trabajando en un teatro, recibió un telegrama de Charles Pathè, que decía: "Señor, le he observado. En sus ojos hay una fortuna.
Venga y actúe delante de mis cámaras. Le ayudará a ganarla". Lo hizo y así nació el inefable Max Linder.
La de Buster Keaton no fue la única reputación recuperada en la década de 1960. En 1963 se realizó una película recopilación de materiales de archivo extraída de tres películas mudas ya olvidadas. Titulada En compagnie de Max Linder, fue obra de Maud, la hija del propio Max Linder. Aunque no constituyó una revelación deslumbrante, demostró que el actor cómico francés poseía momentos maravillosos. Esa tres películas mudas, rodadas en Estados Unidos, fueron probablemente las mejores de Linder; aunque en 1963 muy pocos podías apreciarlo, dada la imposibilidad de visionar sus otros trabajos.
Maximilien Gabriel Leuvielle nació cerca de Saint-Loubes, en la Gironda, el 16 de diciembre de 1881. Sus padres eran judíos, cultivadores de vino. y a los 19 años su hijo llevaba ya dos de formación en el Conservatorio de Burdeos e interpretaba ya pequeños papeles en obras de repertorio clásico francés. Se trasladó a París en 1904, fracasó tres veces consecutivas en sus intentos por entrar en el Conservatorio y logró sobrevivir  gracias a pequeños trabajos en el Theâtre de l'Ambigu, llevado por un amigo y profesor de Burdeos. De ahí, Leuvielle pasó a los estudios Pathé en Vincennes, pues existía una fuerte relación entre los mismos y el Theâtre de l'Ambigu. Ferdinando Zecca, el jefe de producción de la Pathé, había trabajado en dicha sala, al igual que otros muchos empleados de la Pathé, y los interpretes de ambas empresas era intercambiables. 
Humor escolar
Para entonces el joven Leuvielle había adoptado ya el nombre de Max Linder. En 1905 interpretó numerosos papeles cortos para la Pathé, hasta terminar por conseguir el de protagonista en La fuga de un colegial (La première sortie d'un collégien, 1906), de Louis J Gasnier. Pero hasta 1910, Linder nocreó el personaje de Max, que fue el que le dió fama; aunque mientras tanto estuvo bastante ocupado. Zecca le pagaba 20 francos diarios al principio, más otros 15 si se tenía que caer al agua (más si resultaban dañadas sus ropas); y por ese dinero hacía todo lo que le pedían: un protagonista en una película de entre 6 y 10 minutos de duración, sin ensayos, tomas repetidas ni prácticamente dirección; y, al día siguiente, un pequeño papel otra vez. La Pathé contaba ya con actores cómicos de gran reputación, como André Deed, y Linder no se encontró realmente a sí mismo hasta que desaparecieron de la escena. Mientras tanto continuó su carrera teatral en los espectáculos de variedades del Theâtre des Varietés, y solo a partir de 1908 se concentró en el cine. 
La más famosa de las películas mudas de Linder, Debut de un patinador (Max patineur-Les débuts d'un patineur, 1906), dirigida por Louis J Gasnier, es
considerada por algunos como fuente de inspiración de Charlot patinador, también conocida como Charlot, héroe del patín (The Rink, 1916), pero eso parece bastante improbable. La película de Linder hacía reír por medio de la torpeza, mientras que la de Chaplin lo conseguía mediante la gracia y, al parecer, la primera era tan mala que la Pathé la tuvo sin distribuir durante varios meses. De hecho, algo después, en 1908, la carrera de Linder tocó fondo, viéndose relegado durante varios meses a papeles secundarios. No obstante, al año siguiente volvió a la palestra con su primera serie propia, interpretando numerosos protagonistas. 
Sus personajes iban desde escolares hasta duros típicamente parisinos, interpretando incluso una versión primitiva de Mr. Magoo en El duelo de un míope (Le duel d'un monsieur myope, 1910), de Louis J Gasnier; y a una muchacha en La joven novelesca (Une jeune fille  romanesque, 1909), también dirigida por Gasnier. La serie tuvo bastante éxito y en 1910 el nombre de Linder figuraba ya en los títulos de créditos de casi todas sus películas, naciendo así el personaje de Linder.
El hecho de que fuera un "dandy" se debió en parte a la casualidad. Por aquel entonces, los actores cómicos del cine francés se identificaban por su forma de vestir tanto como por su estilo. La Pathé contaba con su propio dandy, el actor Grehan, pero, aproximadamente en aquel momento, Grehan les dejó por la Eclair, con lo que quedo un hueco para rellenar. El dandy de Grehan había sido poco más que un grotesco personaje de "music-hall" disfrazado de dandy. El personaje creado por Max Linder era completamente distinto: un pequeño burgués, un borracho, un mujeriego, un individuo que se sometía a duras pruebas, con frecuencia para conquistar los favores de una muchacha sin corazón. Con su sombrero de copa, sus pantalones a rayas, su elegante chaqueta, botines y bastón. Vestido y equipado de esa manera, Linder era capaz de enfrentarse y derrotar al mundo entero.
La serie de Max Linder duró hasta el estallido de la I Guerra Mundial. Al principio figuraron directores en los títulos de créditos, como Lucien Nonguet, pero Linder era quien escribía los guiones, ideaba los "gags" y se dirigía a si mismo en los "platós". A partir de 1911 fue el responsable de la dirección y hasta 1919 no volvió a ser dirigido por nadie. La popularidad de Linder creció como la espuma. En 1911 pudo exigirle a la Pathé 150.000 francos anuales y conseguirlos. La cifra ascendió a 300.000 francos; y en 1912 a un millón. Viajó mucho y allí donde iba filmaba. Hizo películas en España, Alemania, Rusia... Volvió ocasionalmente al teatro, utilizando inteligentemente sus películas a modo de presentación. Por ejemplo, primero se proyectaba una película en la que se veía a Linder descendiendo en globo sobre el techo del teatro. Luego, por detrás de las cortinas aparecía Max Linder en carne y hueso, vestido todavía de navegante aéreo.
(cont.)

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