domingo, 2 de junio de 2013

Biografías de cine: Gregory Peck (IV)

(cont.)
  • Los cañones de Navarone (The Guns of Navarone, 1961) de J. Lee Thompson. Basada en la novela homónima de 1957 de Alistair MacLean. Narra las peripecias durante la Segunda Guerra Mundial, de un grupo de comandos aliado, en misión de destruir la inexpugnable fortaleza alemana del Mar Egeo, donde se ubican unos cañones que han hundido varios barcos de la fuerza aliada. Oscar: Mejores efectos especiales y Globos de Oro: Mejor película - Drama y banda sonora original, y el premio Laurel de Oro 1962 a la mejor película dramática, y 3º lugar a la mejor actuación masculina (Gregory Peck). Tiene una secuela, Fuerza 10 de Navarone (1978).
  • Cape Fear (El cabo del terror, 1962) de J. Lee Thompson. Magistral cinta de suspense. Primera versión cinematográfica basada en la novela The executioners. Sam Bowden (Gregory Peck) es un abogado que vive aparentemente feliz en una pequeña población. Su tranquila existencia se ve alterada cuando un día aparece un ex-presidiario (Robert Mitchum) que años atrás fue condenado, como consecuencia del testimonio aportado por Bowden, que actuó como testigo de cargo. Este peligroso individuo viene dispuesto a saldar viejas cuentas del pasado, y con una actitud fría y despótica va a poner a prueba los nervios de la familia del abogado. Empieza entonces un macabro juego del gato y el ratón. 
  • La conquista del Oeste (How the West Was Won, 1962) de George Marshall, Henry Hathaway, John Ford y Richard Thorpe. La expansión hacia el Oeste protagonizada por los colonos, la anexión de Texas (1845) y la incorporación de Arizona, Nuevo México y California, tras una guerra con México que se salda con la victoria de los Estados Unidos (Tratado De Guadalupe-Hidalgo:1848) suponen un avance espectacular de la frontera norteamericana hacia el Pacífico. La película consta de cuatro episodios sobre la colonización del Oeste que tienen lugar entre 1830 y 1890. Los dos primeros y el último, fueron dirigidos por Hathaway, y el tercero, por Marshall, pero incluye también un interludio, dirigido por John Ford, ambientado en la guerra de Secesión (1861-1865), con un diálogo entre los generales nordistas Sherman (Wayne) y Grant (Morgan). Primera película rodada en Cinerama. El narrador es Spencer Tracy. 3 Oscar: Mejor guión original, mejor sonido y mejor montaje. Contó con un extenso plantel de estrellas de Hollywood.
  • Matar a un ruiseñor (To Kill a Mockingbird, 1962) de Robert Mulligan. Adaptación de la novela homónima de Harper Lee. En la época de la Gran Depresión, en una población sureña, Atticus Finch (Gregory Peck) es un abogado que defiende a un hombre negro acusado de haber violado a una mujer blanca. Aunque la inocencia del hombre resulta evidente, el veredicto del jurado es tan previsible que ningún abogado aceptaría el caso, excepto Atticus Finch, el ciudadano más respetable de la ciudad. Su compasiva y valiente defensa de un inocente le granjea enemistades, pero le otorga el respeto y la admiración de sus dos hijos, huérfanos de madre. En 2007, el American Film Institute (AFI) incluyó el filme en el puesto número 25 en una lista de las cien mejores películas estadounidenses de los últimos cien años. 3 Oscar: Mejor actor (Gregory Peck), guión adaptado, dirección artística. Festival de Cannes: Nominada a la Palma de Oro (mejor película). Globos de oro: Mejor actor de película dramática (Gregory Peck), mejor música original de cine (Elmer Bernstein) y mejor película que promueva el entendimiento internacional. Premios David di Donatello: Mejor actor extranjero (Gregory Peck).  Premio WGA del Gremio de Escritores de América al mejor guion de película dramática (Horton Foote). Premio Especial Gary Cooper de la XVII Edición del Festival Internacional de Cine de Cannes (Robert Mulligan). Golden Laurel (Laurel de Oro) Top General Entertainment en la VI Edición de los Laurel Awards.
  • El capitán Newman (Captain Newman, M.D., 1963) de David Miller. El capitán Josiah Newman (Gregory Peck) es el jefe de la unidad de psiquiatría de una base militar durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). Aunque vive entregado al cuidado de sus pacientes, hace todo lo posible para no volver al frente. Le preocupan especialmente tres pacientes que comparten un insuperable complejo de culpa por las muertes que han causado: el coronel Bliss (Eddie Albert), el cabo Tompkins (Bobby Darin), un hombre condecorado por su valor en la batalla, y el capitán Winston (Robert Duvall), que ha caído en estado catatónico, tras haber permanecido escondido durante más de un año en el sótano de un edificio en Alemania.
  • Y llegó el día de la venganza (Behold a Pale Horse, 1964) de Fred Zinnemann. Basada en la novela Killing a mouse on Sunday de Emeric Pressburger. La película narra de forma ficticia los últimos años de vida de Francisco Sabaté Llopart, maquis libertario español. Es la historia de un guerrillero español exiliado en Francia (Gregory Peck) después de la Guerra Civil Española, que regresa a España para visitar a su madre y que, a pesar de los años transcurridos en el extranjero, un guardia civil (Anthony Quinn), no lo ha olvidado y lo persigue hasta las últimas y fatales consecuencias. Fue prohibido el estreno en España de esta película durante el régimen franquista.
  • Espejismo (Mirage, 1965) de Edward Dmytryk. Un químico, que ha descubierto una fórmula muy valiosa, pierde la memoria; mientras intenta recordar su pasado, se ve envuelto en una intriga criminal. Festival de San Sebastián: Concha de Oro (mejor película).
  • Arabesco (Arabesque, 1966) de Stanley Donen. La acción tiene lugar en Londres y otras localidades del RU, en 1964/65. Narra la historia de David Pollock (Gregory Peck), egiptólogo norteamericano, profesor de la Universidad de Oxford, especialista en descifrar antiguas inscripciones jeroglíficas. Es contratado por el Primer Ministro de un país de Oriente Medio para que se infiltre en la organización del magnate Beshraavi (Alan Badel), promotor de un complot antigubernamental. Éste le presenta a su compañera, Jazmine Azir (Sophia Loren), mujer exótica y misteriosa, que mantiene contactos con Yussef Kasim (Kieron Moore), agente del complot liderado por el general Alí Ben Alí. David no se fía de Jazmine, pero necesita su ayuda par afrontar graves peligros.
  • La noche de los gigantes (The Stalking Moon, 1968), de Robert Mulligan. Cuenta la relación entre un blanco que trabaja de explorador para el ejercito norteamericano y una mujer que fue raptada por los indios y ha sido mujer de uno de los jefes indios más sanguinarios, de nombre Salvaje. La mujer es rescatada por los soldados y en su huida hacia la civilización junto con su hijo mestizo, será acompañada por el explorador, mientras Salvaje les persigue porque no renuncia en recuperar a su hijo.
  • El oro de Mackenna (Mackenna's Gold, 1969) de J. Lee Thompson. Diecisiete hombres y cuatro mujeres, entre los que se encuentran soldados, desertores, comerciantes, caballeros, predicadores, jugadores, forajidos y aventureros, buscan en territorio indio una legendaria veta de oro que, según cuenta la tradición, está custodiada por los espíritus de la tribu apache. Un bandido, llamado Colorado, obliga a MacKenna, un sheriff que conoce el camino, a guiar al grupo hasta el tesoro. La codicia y rivalidad de los integrantes de la expedición provoca sangrientos enfrentamientos que se saldan con la muerte de varios hombres. 
  • La sombra del zar amarillo (The Chairman, 1969) de J. Lee Thompson. John Hathaway (Gregory Peck), un importante científico americano, se entera de que que un antiguo profesor suyo está desarrollando en la China comunista un revolucionario sistema de cultivo capaz de adaptarse a cualquier clima. Las grandes potencias se muestran muy interesadas por el descubrimiento. El gobierno americano le exige a Hathaway que consiga la fórmula. Ante su negativa, deciden implantarle en el cerebro, sin que él lo sepa, un arma mortífera. 
  • Atrapados en el espacio (Marooned, 1969) de John Sturges. Debido a un fallo mecánico, durante una misión espacial tres astronautas quedan vagando por el espacio con una reserva limitada de oxígeno. Se pondrá entonces en marcha un plan para salvarlos. Excitante incursión del Sturges en el cine de ciencia-ficción.
  • Yo vigilo el camino (I Walk the Line, 1970) de John Frankenheimer. Amargo film que nos relata la triste historia de amor entre un sheriff (Gregory Peck) y una enigmática muchacha (Tuesday Weld). Un retrato de la América profunda, anclada en costumbres añejas. 

(cont.)

Biografías de cine: Gregory Peck (III)

(cont.)
  • El hidalgo de los mares (Captain Horatio Hornblower R.N., 1951) de Raoul Walsh.Basada en la novela Captain Horatio Hornblower (V. Hornblower contra el "Natividad" en la edición en español) de C. S. Forester. Un clásico del cine de barcos y batallas marítimas. También ha llevado el título en español de Conquistador de los Mares.

  • Sólo el valiente (Only the Valiant, 1951) de Gordon Douglas. El capitán Richad Lance es injustamente acusado por sus hombres e incluso por su novia de la muerte del apreciado teniente Holloway, que ha sido asesinado por los indios. Con un pequeño grupo de soldados, Lance ha de defender un fuerte abandonado hasta que lleguen refuerzos. El grupo elegido por el capitán lo forma una mezcla de descontentos, desertores, psicópatas, borrachos y cobardes. 

  • David y Betsabé (David and Bathsheba, 1951) de Henry King. Se inspira en un relato del segundo libro de Samuel, del Antiguo Testamento. La acción tiene lugar en Jerusalén y otros lugares de Tierra Santa en el s. X adC. El rey de los judíos, David (Gregory Peck), lo tiene todo (hijos, amigos leales, riqueza, poder y prestigio), pero le falta el amor de una mujer. Las relaciones con su primera esposa Michal (Jayne Meadows), hija de Saúl, son tormentosas. Un día ve por la ventana de palacio a una muchacha encantadora, Betsabé (Susan Hayward). La manda llamar y, cautivado por ella, inician una apasionada relación. El film es un drama romántico de la época clásica del cine, que explica una historia tomada del Antiguo Testamento. 

  • Las nieves del Kilimanjaro (The Snows of Kilimanjaro, 1952) de Henry King. Con una herida en una pierna que amenaza gangrena, el novelista Harry Street y su esposa Helen se encuentran perdidos en el continente africano y tienen pocas esperanzas de sobrevivir. En esas circunstancias, Harry recuerda los episodios más importantes de su vida: la educación que recibió de su tío Bill, sus viajes a España y a Francia e incluso las causas que los han llevado a tan dramática situación.
 

  • El mundo en sus manos (The World in His Arms, 1952) de Raoul Walsh. Entretenida película de aventuras, narrada con el pulso firme y hábil del veterano Raoul Walsh, especialista del género. La historia se inspira en la novela The World In His Arms (1946), la última de Rex E. Beach. La acción se desarrolla entre San Francisco y Alaska (antes de su adquisición por los EEUU en 1867). Esboza una explicación ajustada, aunque simplificada e incompleta, de los motivos que llevaron a los rusos a vender sus territorios americanos y a los americanos a comprarlos por 10 millones de dólares.

  • Vacaciones en Roma (Roman Holiday, 1953), de William Wyler.La acción principal tiene lugar en Roma a lo largo de unas 24 horas. Ann (Hepburn) es una joven princesa de un país europeo en viaje oficial de buena voluntad por varias capitales europeas. Cansada del protocolo y con deseos de visitar la ciudad a su aire, abandona sigilosamente la Embajada de su país. Por las calles de Roma conoce a un joven periodista americano, Joe Bradley (Peck), que se hace pasar por comerciante de abonos. Ann es ingenua e inocente. Joe es oportunista e interesado hasta donde puede. El film suma los géneros de drama, romance y comedia.

  • El millonario (The Million Pound Note, 1953) de Ronald Neame. Se basa en un relato de Mark Twain. Dos hermanos millonarios de avanzada edad deciden hacer una apuesta: uno de ellos afirma que, si le regalan un talón de un millón de libras a un hombre sin recursos, con la única condición de no utilizarlo durante un mes, podrá salir adelante. El otro sostiene lo contrario. Eligen a un abogado americano que está arruinado y se encuentra en Londres solo y sin amigos. Al recibir el dinero su vida dará un vuelco.

  • Decisión a medianoche (Night People, 1954) de Nunnally Johnson.Un oficial es destinado a Berlín (Gregory Peck), ciudad que ha quedado en ruinas tras la II Guerra Mundial (1939-1945). Allí descubrirá todas las miserias de la contienda. 

  • Llanura roja (The Purple Plain) (1954) de Robert Parrish. Durante la II Guerra Mundial (1939-1945), un piloto canadiense (Gregory Peck) se estrella con su avión en la jungla de Birmania (Myanmar). Él y dos hombres más son los únicos supervivientes y tendrán que ingeniárselas para sobrevivir en plena selva y rodeados de japoneses.

  • El hombre del traje gris (The Man in the Gray Flannel Suit, 1956) de Nunnally Johnson. Thomas Rath, un padre de familia felizmente casado, trabaja como ejecutivo de publicidad y está a punto de ser ascendido en su empresa. Pero, de repente, recibe una carta cuyo contenido provoca la crisis de su matrimonio: durante la II Guerra Mundial (1939-1945), Rath había tenido un romance con una joven italiana, pero nunca supo que de aquella relación había nacido un hijo. 

  • Moby Dick (Moby Dick) (1956) de John Huston. Nueva adaptación de la novela homónima de Herman Melville. Ahab (Gregory Peck), el capitán del Pequod, un barco ballenero, vive obsesionado por dar caza a Moby Dick, la gran ballena blanca que le arrancó una pierna y lo llenó de odio y sed de venganza. Por esta razón, consagra su vida a navegar incansablemente por los siete mares con el fin de capturar a su presa.

  • Mi desconfiada esposa (Designing Woman, 1957) de Vincente Minnelli. Gregory Peck es un periodista deportivo y Lauren Bacall, una diseñadora de moda de éxito. A pesar de que pertenecen a mundos muy distintos, tras una breve y apasionada relación se casan. Poco después de la boda, la convivencia provocará conflictos que ponen de manifiesto las enormes diferencias que existen entre ellos. Divertida comedia romántica de la Metro que se benefició de un reparto estelar, de un simpático guión -ganador del Óscar- y de la siempre deliciosa dirección de Minnelli.
  • El vengador sin piedad (The Bravados, 1958) de Henry King. Jim Douglas (Peck) persigue sin tregua a cuatro hombres que asesinaron a su esposa. Cuando, por fin, los encuentra, resulta que están en la cárcel y van a ser ejecutados en la horca al día siguiente. Mientras espera el momento de la ejecución, alguien ayuda a los presos a escapar, pero él seguirá persiguiéndolos sin descanso. 

  • Horizontes de grandeza (The Big Country, 1958) de William Wyler. Se basa en el relato breve Ambush At Blanco Canyon" de Donald Hamilton, publicado por entregas en el Saturday Evening Post (2, 9, 16 y 23 de febrero de 1957). La acción dramática tiene lugar en tierras de Texas en torno a 1886. El capitán de barco Jim McKay (Peck), retirado de la vida activa, llega a tierras de Tezas con el propósito de casarse con su prometida, Pat (Baker), hija del mayor Henry Terril (Bickford), que mantiene un enfrentamiento inmemorial con Rufus Hannessey (Ives), propietario de un rancho vecino. La mejor amiga de Pat es la maestra del lugar, Julie Maragon (Simmons), propietaria de un rancho rico en agua potable. Jim es culto, refinado, honesto, valiente, educado y bondadoso. Steeve Leech (Heston), capataz del rancho de Terril, es rudo y bravucón. El mayor es de carácter fuerte, altivo, dominante y patriarcal. Rufus es primario, autoritario y basto. Pat vive dominada por su padre y Julie es independiente, sincera y encantadora.
  • La cima de los héroes (Pork Chop Hill, 1959) de Lewis Milestone. El Teniente Joe Clemons (Gregory Peck) ha recibido la orden de tomar la colina Pork Chop, pues si la tomaran los chinos, entonces, en la Conferencia de Paz de Panmunjum, los negociadores americanos perderían todo su prestigio frente a sus adversarios comunistas. Así pues, las tropas de Clemons entran en combate sabiendo de antemano que luchan para alcanzar un objetivo estratégicamente inútil.

  • Días sin vida (Beloved Infidel, (1959) de Henry King. Basado en el libro de memorias Beloved Infidel (1957), de Sheilah Graham, escrito por ésta y Gerold Frank.Sheilah Graham, de soltera Lily Sheil, nacida en Inglaterra, se crió en un orfanato y trabajó como corista. Casada con John Graham Gillam, obtuvo el divorcio en 1937, cuando ya vivía en EEUU. Unida sentimentalmente al novelista Francis Scott Fitzgerald (1896-1940), fue su pareja en los 3 últimos años de vida del escritor. Éste estaba casado con Zelda Sayre, esquizofrénica, recluida en un centro psiquiátrico. Eran padres de una hija, Frances, nacida en 1921, que estudiaba en un internado.

  • La hora final (On the Beach, 1959), de Stanley Kramer. Basada en la novela On the Beach escrita por Nevil Shute en plena época de La Guerra Fría. Melodrama apocalíptico.  Una guerra nuclear ha provocado que se propicie una nueve radiactiva que ha aniquilado a casi toda la población en la Tierra. Cuando su paso todavía no se ha atisbado en Australia, el capitán Dwight Lionel Towers (Gregory Peck) de un submarino anclado en las costas recibe el encargo de merodear por si no existe riesgo de signos de radiación por el mar con sus hombres. En su equipo le acompaña un joven oficial (Anthony Perkins) y un científico (Fred Astaire).

(cont.)


Biografías de cine: Gregory Peck (II)

(cont.)

Filmografía 

  • Días de gloria (Days of Glory, 1944) de Jacques Tourneur. En plena II Guerra Mundial (1939-1945) incluso Hollywood rodó películas, en las que los protagonistas eran los ejércitos rusos, que luchaban contra los nazis. 

  • Las llaves del reino (The Keys of the Kingdom, 1944) de John M. Stahl.Sombrío retrato de la pobreza y el despotismo de la China de los años treinta. El protagonista es el Padre Francis Chisholm (Gregory Peck), un bondadoso misionero de origen escocés. Peck fue nominado al Oscar al mejor actor protagonista.

  • El valle del destino (The Valley of Decision, 1945) de Tay Garnett. Pittsburgh, siglo XIX. Mary Rafferty (Greer Garson), una bella joven que proviene de una familia proletaria, entra a trabajar en casa de la rica familia Scott, que es la propietaria de la fábrica siderúrgica donde trabajan los hombres de su familia. Allí, Mary enseguida atrae la atención del apuesto Paul Scott (Gregory Peck).

  • Recuerda (Spellbound, 1945) de Alfred Hitchcock. El director de una clínica psiquiátrica, el doctor Murchison, va a ser sustituido por el doctor Edwards. En ese centro trabaja la doctora Constance Petersen, que se caracteriza por su dedicación psiquiátrica y por su carácter frío y distante. Cuando llega el doctor Edwards, Constance se enamora perdidamente de él. Pero nada es lo que parece: en realidad -su extraña actitud lo hacía intuir-, ese tal Edwards es un enfermo mental que cree haber asesinado al verdadero doctor. El problema es que no recuerda nada, ni su nombre. La película está basada en la novela The House of Dr. Edwards, de Francis Beeding (seudónimo de Hilary St. George Saunders).

  • El despertar (The Yearling, 1946) de Clarence Brown. Adaptación de la novela homónima de Marjorie Kinnan Rawlings,con la que ganara el premio Pulitzer en 1939. La película cuenta la historia de un niño que adopta un ciervo como animal de compañía.Homenaje a los pioneros. 

  • Duelo al sol (Duel in the Sun, 1946) de King Vidor. Basado en la novela de Niven Busch sobre el relato bíblico de Caín y Abel.


  • Pasión en la selva (The Macomber Affair, 1947) de Zoltan Korda. A Wilson, un cazador profesional afincado en Kenya, lo contratan Margot y Francis Macomber para hacer un safari por la sabana africana. Wilson organiza para ellos una cacería, pero, cuando llega el momento de enfrentarse con un león, Francis, dominado por el miedo, huye despavorido. Por otra parte, el señor Macomber empieza a sospechar que su mujer se ha enamorado de Wilson y trama un plan para comprobarlo. 

  • La barrera invisible (Gentleman's Agreement, 1947) de Elia Kazan. Un escritor que escribe un libro sobre el antisemitismo decide hacerse pasar por judío. Esta experiencia le será muy útil: nunca había imaginado que fueran tantas las dificultades que tiene que afrontar una persona de esa raza. También le resultará muy instructivo observar cómo reaccionan sus amigos y compañeros de trabajo cuando se enteran de su origen semita.La película fue controvertida en su momento por su parecido con otro film Crossfire. Eso no le impidió ganar el Oscar a la mejor película y al mejor director.

  • El proceso Paradine (The Paradine Case, 1947) de Alfred Hitchcock. Décimo film americano de Hitchcock. Se basa en la novela The Paradine Case (1933), de Robert S. Hichens. Magdalena Ana Paradine (Alida Valli) es acusada del asesinato a sangre fría de su marido. Se hace cargo de la defensa el abogado Anthony Keane (Gregory Peck), casado con Gay (Ann Todd). Magdalena es guapa, elegante, fría y misteriosa. Anthony es un apuesto, prestigioso, competente y honesto abogado. Gay es inteligente, serena y comprensiva. El film combina drama, intriga y romance.

  • Cielo amarillo (Yellow Sky) (1948) de William A. Wellman. se basa en la novela Yellow Sky, de William Riley Burnett (autor de La jungla de asfalto (The Asphalt Jungle, 1949), inspirada en La tempestad, de William Shakespeare. La acción tiene lugar en 1867, poco después de la Guerra Civil, en una localidad fronteriza indefinida de Arizona y en el pueblo abandonado de buscadores de oro llamado Yellow Sky. Narra la historia de un grupo de 7 forajidos, antiguos militares unionistas, desarraigados tras la guerra, liderados por James "Stretch" Dawson (Gregory Peck). La película se enmarca en un paisaje desértico, abandonado y áspero, que acompaña el desbordamiento de pasiones salvajes de codicia, egoismo, celos, venganza, afán de poder.

  • El gran pecador (The Great Sinner, 1949) de Robert Siodmak.A mediados del siglo XIX un escritor viaja en tren de Moscú a París cuando, tras una parada, se topa en su vagón con una bella joven de la que queda prendado. Cuando ésta se apea en Wiesbaden la sigue hasta el casino donde descubre que se trata de una jugadora de ruleta impenitente. Él, que es contrario al juego, tratará de reconducirla por el buen camino, pero su curiosidad como escritor, el ambiente de la ciudad y una deuda contraída por el padre de ella con el dueño del casino harán que termine sentándose en la ruleta para probar fortuna... Adaptación de la novela de Dostoiesvki, El jugador.

  • Almas en la hoguera (Twelve O'Clock High, 1949) de Henry King. Durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), el general Frank Savage, de las fuerzas aéreas de los Estados Unidos, es enviado a Inglaterra para relevar al comandante de una unidad, encargada de bombardear Alemania, cuyos miembros están completamente desmoralizados. Aunque es amable y comprensivo, Savage aplica inmediatamente una disciplina de choque para levantar la moral de la tropa. Los miembros del escuadrón, reacios al principio a aceptar las nuevas normas, van cambiando a medida que, gracias a Savage, consiguen victorias inesperadas. Sin embargo, la tensión y el agotamiento que supone el mando conducirá al general a una situación límite. Galardonada con 2 premios Oscar 1950 : al mejor actor secundario (Dean Jagger) y al mejor sonido (W.D. Flick y Roger Heman Sr.).Galardonada con el premio NYFCC 1950 : al mejor actor (Gregory Peck). Preservada desde 1998 en el National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos por ser considerada "culturalmente, históricamente, o estéticamente significativa". Generó una serie de televisión del mismo nombre, que fue exhibida por ABC desde septiembre de 1964 a enero de 1967.

  • El pistolero (The Gunfighter, 1950) de Henry King. La acción tiene lugar en la década de 1880/89, a lo largo de 12 horas (de 10 pm a 10 am) en una pequeña localidad próxima a Santa Fe, en Cayenne y en el camino entre ambas. Narra la historia de Jimmy Ringo (Gregory Peck), de 35 años, el pistolero más rápido y certero del Oeste, cansado, desilusionado y perseguido por su fama, desea reunirse con la esposa, Peggy Walsh (Helen Wescott), y el hijo de ambos, Jimmie (B.G. Norman), de 8 años y medio, a los que abandonó 8 años atrás, movido por la ambición de notoriedad y fortuna. La película opta por un relato dramático, que enfrenta al mejor pistolero del Oeste con su propio destino.
(cont.)

Biografías de cine: Gregory Peck (I)

Gregory Peck

La integridad, dignidad y sinceridad de Gregory Peck han sido las bases de su éxito en el cine, especialmente durante la década de los 50, en la que la amenaza de un holocausto nuclear proporcionó a Hollywood nuevos temas para sus películas.
Gregory Peck nació en La Jolla, California, en 1916, el 5 de abril,
y tras acabar sus estudios en el instituto, se matriculó en la Universidad de San Diego con la idea de complacer a su padre haciéndose cirujano.  La abandonó, sin embargo, al poco tiempo, dándose cuenta de que la medicina no estaba hecha para él. Aproximadamente un año después ingresó en la Universidad de Berkely, donde descubrió su interés por el arte dramático. Peck se inició en el mundo del espectáculo durante la Feria Mundial de Nueva York, en la que actuó por primera vez como actor. Su lanzamiento se produjo, sin embargo, mientras estaba trabajando en dicha ciudad como guía del Radio City con una beca de la Neighborhood Playhouse School of the Theater, que se dedicaba a promover actores y actrices jóvenes.
Gregory Peck comenzó a abrirse camino en giras teatrales veraniegas. Luego, en 1941, realizó una prueba cinematográfica para David O. Selznick, quien le comentó a uno de sus cazatalentos que no sabía qué hacer con Peck, y que creía que la mayoría de los estudios tendrían un problema  parecido, pues era tan poco fotogénico como Abraham Lincoln y parecía carecer de personalidad. Mientras tanto, la conquista de Broadway no resultaba tan fácil como él creía, por lo que Peck firmó un contrato con la productora fundada por el guionista Casey Robinson, consciente de sus limitaciones y deseoso de aprender bien su oficio: “En mi primera película, Days of Glory (1944), Jacques Tourneur me enseñó algo que yo no sabía: que, al tener el micrófono tan cerca, no necesitaba impostar ni proyectar la voz como en el teatro”. Days of Glory, en la que Peck interpretaba al jefe de un grupo guerrillero ruso, no tuvo demasiado éxito comercial, pero en las mentes de los espectadores quedó grabada la imagen de un actor alto y desgarbado, con los rasgos afilados que tanto-agradan a los directores de fotografía. Resultaba todavía un poco torpe y desmañado, pero era indudablemente un actor.
El hidalgo de los mares (Captain Horatio Hornblower, 1951)
 fue una película originalmente pensada para Errol Flynn
Incluso en su primera película brillaba ya esa cualidad que diferencia a los artistas de los simples intérpretes. Durante el período de Peck como actor de teatro lo había representado la agencia Leland Hayward. Debido al interés que mostraban por él varios estudios de Hollywood, dicha agencia firmó contratos con cuatro compañías por un período de seis años, comprometiéndole a realizar un total de doce películas. Esto le permitió cambiar continuamente de imagen, sin verse encasillado ni tener que seguir el largo proceso de fabricación de una estrella propio de los actores contratados. En rápida sucesión, Peck fue sacerdote, galán de Ingrid Bergman y Greer Garson, un "malo" despreciable pero irresistible; un padre estricto pero cariñoso; cazador en África; abogado enamorado de su defendida; periodista interesado por el tema del antisemitismo; pistolero; comandante de una escuadrilla de bombarderos en tiempos de guerra.
Se convirtió en un actor de los más considerados, que lograba encarnar como ningún otro al héroe típico de Hemingway, orgulloso pero sin vanidad, fuerte pero no brutal y apasionado pero no sentimental.
Esta serie de triunfos hizo que David O. Selznick modificase su opinión sobre él. En 1951 dijo: “Gregory Peck es el actor de moda, como permitía adivinar lo que ocurrió en las previews de Recuerda (1945). No conseguimos que el público se quedase callado desde el momento en que apareció su nombre en la pantalla hasta que, mediante siseos, logramos que las señoras presentes dejasen de suspirar, de decir “oh” y “ah” y de lanzar murmullos de admiración.”
Sus papeles serios, como el del periodista que se hacía pasar por judío en La barrera invisible (Gentleman's Agreement, 1947), que se muestra escéptico acerca de su misión de investigar el antisemitismo existente en Estados Unidos por considerar que sus manifestaciones eran  demasiado sutiles como para ser comprendidas por los no judíos, contribuyeron a reforzar su imagen de dignidad e inteligencia, a lo que también ayudaron los que interpretó bajo las órdenes del veterano Henry King: el del comandante de Almas en la hoguera (Twelve O'clock High, 1949) y el de El pistolero (The Punflghter, 1950), un hombre perseguido por su pasado.
Peck en La barrera invisible (1947)
A partir de 1950, Peck trabajó siempre como actor free-lance, manteniendo una vida privada discreta y sin escándalos. Sin embargo, cuando habla sobre su carrera, demuestra una cierta inseguridad, sobre todo cuando lo hace acerca de alguno de sus fracasos, afirmando que no se considera un actor “soso”, sino sólo sobrio, que proyecta siempre sus emociones en las películas en las que interviene. Sin embargo, no siempre ha acertado en la elección de guiones.
Por ejemplo, en David y Betsabé (1951), el David interpretado por Peck se convertía en un ser humano creíble, con los vicios y virtudes propios de los seres humanos, pero el retrato de Peck superaba con mucho un guión esquemático y torpe.
De modo similar, Decisión a medianoche (Night People, 1954), centrada en un intercambio de prisioneros políticos en Berlín, resulta poco convincente debido a su histérico anticomunismo y al exceso de simplificaciones.
Gregory Peck fue un actor muy metódico, que toma numerosas notas sobre los guiones y se plantea cuestiones relacionadas con la forma de identificarse con sus personajes. A partir de su tercera o cuarta película, se acostumbró a participar en las discusiones con el director, el productor y el cámara y a formular sugerencias que pudiesen ser útiles. Algunas veces eran aceptadas, y muy pronto pudo elegir el director, la actriz y el guión de sus películas.
Peck interpretó con sensibilidad al padre del niño que       
protege a un ciervo en El despertar (The Yearling, 1946)



Sheilah Graham había sido la amante y compañera de Scott Fitgerald durante los últimos y  depresivos años de la vida del escritor, y se sintió horrorizada ante el retrato hecho por la Fox de su relación amorosa en Días sin vida (Beloved Infidel, 1959). Citó un elevado número de casos en los que la enorme insistencia de Peck en participar en la producción reflejaba no su interés por la película en sí, sino por ser en todo momento la gran estrella. Durante el rodaje de Días sin vida, la Graham se encontraba presente en el momento en que su personaje (encarnado por Deborah Kerr) descubre que Scott había empezado a beber otra vez. Gregory Peck cambió todo el sentido de la escena diciendo: “No, yo no lo veo así. Me limitaré a decir algo agradable y a sonreír.”
Una de sus más logradas interpretaciones y quizás la más recordada fue la del intrincado capitán Ahab en Moby Dick, dirigida por John Huston en 1956.
Peck coprodujo Horizontes de grandeza (The big country, 1958), dirigida por William Wyler. Como ocurría en la mayoría de estos casos, la aportación de Gregory Peck a la producción no era demasiado elevada, sino más bien honorífica... Wyler no aceptaba interferencias de nadie. En un determinado momento hubo que rodar un primer plano, y Peck lo quería hacer de una forma y Wyler de otra. Tras una prolongada discusión, Peck se puso en pie y dijo: “Yo soy el productor.” “Una mierda”, replicó Wyler. No volvieron a hablarse en años.
Gregrory Peck y William Wyler delante del reparto de grandes
estrellas de Horizontes de grandeza. De izquierda a derecha:
Alfonso Bedoya, Charles Bickford, Jean Simmons, Charlton Heston,
Carroll Baker, Burt Ivés y Chuck Connors
Peck era un hombre serio y reflexivo, que trabaja políticamente para el Partido Demócrata y participa en campañas de recaudación de fondos para diversos fines benéficos. Como anterior presidente de la Academia de Ciencias y Artes Cinematográficas su logro más espectacular en el terreno de los derechos civiles se produjo cuando Martin Luther King fue asesinado cinco días antes de la ceremonia de entrega de los Oscar de 1968. Todos los asistentes de color se retiraron; y, al día siguiente, Peck decidió posponer la ceremonia hasta después del funeral, algo que no había ocurrido jamás en toda la historia de los Oscar. Para ello, convenció previamente a la NBC, a los patrocinadores y a todos los interesados, haciendo gala de su dignidad y sinceridad, que son también los factores clave de dos de sus mejores interpretaciones: La hora final (On the beach, 1960) y Matar a un ruiseñor (To kill a mockingbird, 1962).
Ava Gardner y Gegory Peck en 
La hora final (On the Beach, 1961)
En la primera, en la que interpretaba al comandante de un submarino nuclear que sobrevive a la guerra atómica, Peck realizaba una brillante actuación. Tras confirmar que su mujer e hijos han muerto, el comandante dirige la nave  hacia Australia, ya que el hemisferio sur está de momento libre de radiaciones nucleares, se enamora de una atractiva mujer, encarnada por Ava Gardner, pero, aunque se sienten a gusto el uno con el otro, finalmente decide volver a los Estados Unidos para que sus hombres puedan morir en su propia patria.
En Matar a un ruiseñor, por la que obtuvo el Oscar, interpretaba a Atticus Finch, abogado de una pequeña ciudad que defiende a un negro, valeroso y  decidido  en su actuación profesional, pero lleno de ternura y amor hacia los niños. La acción de la película está vista a través de los ojos de una niña, que nos da un retrato nostálgico y humano de un padre consagrado a la causa de la verdad y la justicia.
Peck, como Atticus Finch, protege a su
cliente encarcelado en Matar a un ruiseñor
A finales de los 60 y comienzos de los 70, Peck fue espaciando cada vez más sus apariciones en cine, centrándose en la producción de la controvertida El juicio de los nueve de Catonsville (The Trial of the Catonsville Nine, 1972), que abordaba el tema de la guerra de Vietnam, y de la insulsa The Dove (1974).
“Personalmente no me hubiese gustado seguir haciendo tres o cuatro películas al año; pero, además, ya no me ofrecen tantas como cuando tenía, por ejemplo, treinta y cinco años. Eso es algo perfectamente natural y yo sabía que había de llegar. No lo lamento en absoluto.
Joseph Bottoms y Deborah Raffin en The Dove (1974)
Sin embargo, la carrera de Peck como actor continuó durante todo este tiempo, conociendo una notable resurrección con su interpretación del embajador americano en Gran Bretaña en La profecía (The Omen, 1976), papel que ningún otro actor hubiese podido hacer tan creíble.
Lee Remick, Gregory Peck y Harvey Stephens en La profecía 
A continuación encarnó a un doctor nazi en Los niños del Brasil (The Boys from Brazil, 1978), al lado de Laurence Olivier.
Peck en Los niños del Brazil
Cuando se le pregunta sobre su gran versatilidad y sobre los personajes tan distintos a los que ha encarnado, Peck responde que la mayoría de ellos no tienen nada que ver con su propia personalidad, citando como ejemplo Duelo al sol (Duel in the Sun, 1946), en la que interpretaba a un canalla, al hijo mimado de un hombre inmensamente rico.
Jenifer Jones y Gregory Peck en Duelo al sol
Por lo general hacía papeles de héroes asediados por las dificultades impuestas por circunstancias más allá de su control o por personas malvadas. Sin embargo, Peck resulta más convincente cuando interpreta a personajes no demasiado agradables que cuando hace papeles como el del periodista de Vacaciones en Roma (Román holiday, 1953), enamorado de una princesa de incógnito, o el del hombre de negocios de El hombre del traje gris (The Man in the Gray Flannel Suit, 1956), cuya moraleja es la de que el poder y la riqueza no tienen nada de deseables.
Mantuvo un prolongado estatus como estrella de Hollywood de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, iniciando su declive artístico en los setenta. Sin embargo, es uno de los pocos mitos clásicos de Hollywood que se había mantenido en activo hasta finales del siglo XX.
Mantuvo una entrañable amistad con la actriz Audrey Hepburn (junto con quien colaboró en tareas humanitarias) y cultivó una imagen de hombre recto e íntegro en su vida pública. En 1942 contrajo matrimonio con Greta Rice, de la que terminó divorciándose en 1955 para contraer segundas nupcias con la periodista francesa Veronique Passani.
Falleció el 12 de junio de 2003 y fue sepultado en el mausoleo de la Catedral de Nuestra Señora de los Ángeles; en Los Angeles de California (U.S.A.). Su panegirico fue leido por Brock Peters.En sus últimos años estuvo muy vinculado a la vida cultural de Los Ángeles, al frente de uno de los programas de la biblioteca de esta ciudad para promocionar la lectura. Peck estuvo al frente de numerosas obras de caridad y movimientos políticos. Presidió la Sociedad Americana del Cáncer, el Instituto Americano del Cine y la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Hollywood.
(Cont.)

sábado, 1 de junio de 2013

Efemérides literarias: Las flores del mal

1857: en París, el poeta Charles Baudelaire publica Las flores del mal.

Las flores del mal (título original en francés: Les Fleurs du mal) es una colección de poemas de Charles Baudelaire. Considerada la obra máxima de su autor, abarca casi la totalidad de su producción poética desde 1840 hasta la fecha de su primera publicación.
La primera edición constó de 1.300 ejemplares y se llevó a cabo el 23 de junio de 1857. La segunda edición de 1861 elimina los poemas censurados, pero añade 30 nuevos. La edición definitiva será póstuma, en 1868 y, si bien no incluye los poemas prohibidos, añade algunos más. En esta versión consta de 151 poemas. La censura que recayó sobre algunos de sus poemas no será levantada en Francia hasta 1949.
Las Flores del mal es considerada una de las obras más importantes de la poesía moderna, imprimiendo una estética nueva, donde la belleza y lo sublime surgen, a través del lenguaje poético, de la realidad más trivial, aspecto que ejerció una influencia considerable en poetas como Paul Verlaine, Stéphane Mallarmé o Arthur Rimbaud.
Frontispicio de la primera edición anotada
de la mano del autor que allí precisa: ¿Qué
pensaría de suprimir la palabra poesía?
En cuanto a mí, esta me choca mucho.
El libro debió llamarse en principio Los limbos o Las lesbianas, pues la intención primitiva era la de escribir un libro sobre los pecados capitales; aunque Baudelaire renunció a ello siguiendo los consejos de un amigo. Dicho libro fue catalogado de inmoral ya que exaltaba el goce de la vida y de las pasiones.
A lo largo de toda la obra, Baudelaire juega sobre las correspondencias verticales y horizontales que más adelante inspirarán a otros muchos poetas, toda su obra se construye como un itinerario moral, espiritual y físico. Baudelaire divide el libro en siete partes, introducidas por el famoso poema Al lector: Esplín e ideal, Cuadros parisinos, El vino, Flores del mal y Rebelión, con una conclusión final: La muerte. Esta obsesión de que no consideraran su libro como una mera recopilación de poemas, si no como un «libro» con principio y fin, en el que todos los poemas se subordinaba general rigurosa, influirá desde poetas como Stéphane Mallarmé hasta Jorge Guillén, en su obra Aire nuestro, y dará lugar a una serie de investigaciones sobre la posible asociación numerológica o astrológica y hasta con paralelismo con la Divina comedia.
La primera parte del libro abarca los 85 primeros poemas, desde Bendición (Bénédiction) hasta El Reloj (L'horloge). El título del poema El Reloj, pertenece a la obra España de Gautier, y está ampliamente imitado por Baudelaire.
Presenta diversas formas de salvación, liberación y huida del mundo: la belleza, el arte, la poesía, la muerte y más adelante el amor y el erotismo, donde se recogen poemas dedicados a sucesivas amantes a lo largo del tiempo. Tras haber comprobado el fracaso de estas formas de ideal, nos encontramos con el Spleen (vocablo adoptado por la anglomanía de la época), o el hastío, el tedio ante el tiempo y su repetición.
Desde el poema 86 Paisaje (Paysage) hasta el 103 Crepúsculo Matutino (Le crépuscule du matin). En la edición de 1857, esta parte del libro no constituía un capítulo separado, sino que era un segundo intento de huida perteneciente a Spleen e Ideal, pero a través de la ciudad de París, donde se plantea y reivindica la detestable ciudad de París -el Spleen de París- abriéndose camino a un hipotético Ideal de París. El poeta lo fabricó con diez textos de la primera parte y con diversos poemas editados en los periódicos entre 1857 y 1861.
El 20 de agosto de 1857 es acusado de ultraje a la moral pública, por lo que se ve obligado a quitar seis de sus poemas. Hemos de tener en cuenta que Baudelaire, a raíz de esta condena, se decide a cultivar otro género literario que él califica "más peligroso todavía que el poema en verso", el poema en prosa, del que nacerán Los pequeños poemas en prosa, o Spleen de París.
La condena por la publicación de Las Flores del Mal es un caso controversial. Muchos de los poemas aparecidos en este libro ya los había publicado Baudelaire en diversos periódicos sin penalización alguna. Pero la contradicción reside en la política ambigua contra ciertos escritores durante el gobierno de Napoleón III. En un principio la multa fue de 300 francos, reducida luego por la emperatriz a 50 francos, cuando por la publicación de los mil cien ejemplares de Las Flores del Mal cobró una octava parte del precio de catálogo, o 25 céntimos (el doble que por la traducción de cinco volúmenes de Edgar Allan Poe, que hizo entre 1856 y 1865): lo que se resume a un cobro de 275 francos menos la multa inicial reducida a 50. Además del cobro de 2500 francos -sueldo medio anual de un funcionario- de ayuda a la creación literaria, o el subsidio por enfermedad (la sífilis, de la que moriría en 1867 y que le mantendría durante su último año de vida bajo los síntomas de afasia y hemiplejía) para sufragar los gastos de la clínica en París. Este doble papel de la autoridad quería mantener la imagen de mártir de sus literatos, sin afectarlos directamente, circunstancia ésta que no destacan sus hagiógrafos.
El decimonono poema de éste libro, La Giganta (La Géante), inspiró al cineasta Philippe Ramos en su película Capitán Achab, y ayudaría a caracterizar a la ballena Moby Dick.

viernes, 31 de mayo de 2013

Efemérides literarias: Macedonio Fernández

Macedonio Fernández

de junio de 1874 "nacimos el mundo y yo", afirmaba Macedonio
Fernández fue un escritor argentino, autor de novelas, cuentos, poemas, artículos periodísticos, ensayos filosóficos y textos de naturaleza inclasificable. Ha ejercido una gran influencia sobre la literatura argentina posterior. Autor originalísimo, escribió títulos tan inconvencionales como No toda es vigilia la de ojos abiertos, Papeles de recienvenido y Museo de la novela eterna. Exploró con humor punzante temas metafísicos. De él compartimos el comienzo de un relato representativo de su humor, El zapallo que se hizo cosmos (*):

"Érase un zapallo creciendo solitario en ricas tierras del Chaco. Favorecido por una zona excepcional que le daba de todo, criado con libertad y sin remedios fue desarrollándose con el agua natural y la luz solar en condiciones óptimas, como una verdadera esperanza de la Vida. Su historia íntima nos cuenta que iba alimentándose a expensas de las plantas más débiles de su contorno, darwinianamente; siento tener que decirlo, haciéndolo antipático.
Pero la historia externa es la que nos interesa, ésa que sólo podrían relatar los azorados habitantes del Chaco que iban a verse envueltos en la pulpa zapallar, absorbidos por sus poderosos raíces.
La primera noticia que se tuvo de su existencia fue la de los sonoros crujidos del simple natural crecimiento. Los primeros colonos que lo vieron habrían de espantarse, pues ya entonces pesaría varias toneladas y aumentaba de volumen instante a instante. Ya medía una legua de diámetro cuando llegaron los primeros hacheros mandados por las autoridades para seccionarle el tronco, ya de doscientos metros de circunferencia; los obreros desistían más que por la fatiga de la labor por los ruidos espeluznantes de ciertos movimientos de equilibración, impuestos por la inestabilidad de su volumen que crecía por saltos.
Cundía el pavor. Es imposible ahora aproximársele, porque se hace el vacío en su entorno, mientras las raíces imposibles de cortar siguen creciendo. En la desesperación de vérselo venir encima, se piensa en sujetarlo con cables. En vano. Comienza a divisarse desde Montevideo, desde donde se divisa pronto lo irregular nuestro, como nosotros desde aquí observamos lo inestable de Europa. Ya se apresta a saberse el Río de la Plata.
Como no hay tiempo de reunir una conferencia panamericana -Ginebra y las cancillerías europeas están advertidas-, cada uno discurre y propone lo eficaz. ¿Lucha, conciliación, suscitación de un sentimiento piadoso en el Zapallo, súplica, armisticio? Se piensa en hacer crecer otro zapallo en el Japón, mimándolo para apresurar al máximo su prosperación, hasta que se encuentren y se entredestryan, sin que, empero, ninguno sobrezapalle al otro. ¿Y el ejército? (...)"

(*) Zapallo: calabaza