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martes, 2 de junio de 2026

Mostra del Cine Periférico

Mostra Internacional de Cinema Periférico nace en 2010 en la ciudad de La Coruña, en Galicia, al norte de España. El principal foco del festival es desde esa primera edición el cine experimental y la creación contemporánea, con especial atención a la realizada en formatos de cine analógico. El (S8) es una muestra no competitiva que en sus dos primeras ediciones se celebró en la Antigua Cárcel de La Coruña, con algunas variaciones de emplazamiento hasta llegar a nuestra actual configuración que se articula principalmente entre la Sala PALEXCO, el Centro Galego das Artes de Imaxe – Filmoteca de Galicia y la Fundación Luis Seoane, entre otras sedes repartidas por la ciudad. 

martes, 28 de octubre de 2025

Mostra de Valencia de Cine 2025

Nanni Moretti se erige como el gran protagonista de la 40ª edición de la Mostra de València-Cinema del Mediterrani, que este año dedica su sección Focus al cineasta romano, figura central del cine europeo de las últimas décadas. El festival, dirigido por la debutante en estas lides Sara Mansanet, celebra la efeméride con una retrospectiva completa de su filmografía y la publicación de un libro colectivo que analiza su obra, desde Caro diario hasta Il sol dell’avvenire. La Mostra refuerza así su vocación de tender puentes entre cinematografías mediterráneas y consolidar su posición como espacio de encuentro entre autores consolidados y nuevas miradas. El certamen mantiene su eje competitivo centrado en el cine de ambos márgenes del Mare Nostrum, con trece títulos que compiten por las Palmeras de Oro, el máximo galardón del festival, entre los que se incluyen nombres emergentes y propuestas de países con escasa representación en los circuitos europeos.
La selección oficial combina producciones europeas y árabes, reflejando la amplitud geográfica y temática que define la Mostra. Desde Grecia llega Broken Vein, de Yannis Economides, un retrato de los vínculos familiares y las tensiones sociales en un entorno marcado por la precariedad. Egipto presenta dos títulos: Aisha Can’t Fly Away, de Morad Mostafa, centrado en la vida de una joven inmigrante sudanesa en El Cairo, y 50 Meters, de Yomna Khattab, que aborda la resiliencia de una mujer ante las restricciones impuestas por su entorno. Turquía está representada con The Flying Meatball Maker, de Rezan Yeşilbaş, una historia sobre la memoria y el legado familiar, y Cinema Jazireh, de Gözde Kural, donde una proyección al aire libre sirve como catalizador de la convivencia en una pequeña comunidad costera. También desde el ámbito turco-francés llega Mom’s Pale Flowers, de Ali Cabbar, una exploración íntima sobre la identidad y la pérdida.
Las producciones europeas abordan un panorama político-social-identitario diverso. Desde Francia, A Second Life, de Laurent Slama, aborda el dilema moral de un hombre ante una segunda oportunidad vital, mientras que Piece of a Foreign Life, de Gaya Jiji, protagonizada por la siempre magnífica Zar Amir Ebrahimi, reflexiona sobre la distancia cultural y emocional en el exilio. Italia participa con Pizza fritta, dirigida por Domingo de Luis, y Orfeo, de Virgilio Villoresi, una reinterpretación contemporánea del mito clásico desde la experimentación visual. La representación ibérica la aporta Mariscal. La alegría de vivir, de Laura Grande, un documental que revisita la figura del diseñador y su relación con la cultura valenciana. Portugal compite con Primeira pessoa do plural, de Sandro Aguilar, un ejercicio narrativo que descompone la noción de identidad colectiva. Finalmente, Promised Sky, de la tunecina Erige Sehiri, habitual del certamen levantino, completa una programación marcada por la diversidad formal y temática, reafirmando el interés del festival por el cine de autor contemporáneo bañado por el más latino de los mares.
La Mostra de València entrega este año sus Palmeras de Honor a la directora de producción Sol Carnicero y al productor Fernando Bovaira, en reconocimiento a su trayectoria y a su aportación decisiva al desarrollo del cine español contemporáneo. Carnicero, vinculada históricamente a la producción independiente y al impulso de nuevos talentos, ha contribuido al fortalecimiento de una industria diversa y plural. Bovaira, por su parte, ha sido una figura clave en la consolidación del cine de autor dentro de las grandes estructuras de producción, con títulos fundamentales en la historia reciente del cine nacional. Ambos distinguen una edición conmemorativa que combina la revisión de su pasado con la proyección de nuevas voces mediterráneas. En este contexto, la presencia de Nanni Moretti y la amplitud de la programación confirman la vocación de la Mostra como espacio de reflexión, memoria y descubrimiento, fiel a su compromiso con el cine como forma de pensamiento y creación compartida.
SECCIÓN OFICIAL
Broken Vein, de Yannis Economides (Grecia)
Aisha Can’t Fly Away, de Morad Mostafa (Egipto)
The Flying Meatball Maker, de Rezan Yeşilbaş (Turquía)
Cinema Jazireh, de Gözde Kural (Turquía)
50 Meters, de Yomna Khattab (Egipto, Arabia Saudí)
Promised Sky, de Erige Sehiri (Túnez)
Mom’s Pale Flowers, de Ali Cabbar (Francia, Turquía)
Mariscal. La alegría de vivir, de Laura Grande (España)
Pizza fritta, de Domingo de Luis (Italia, España)
A Second Life, de Laurent Slama (Francia)
Orfeo, de Virgilio Villoresi (Italia)
Piece of a Foreign Life, de Gaya Jiji (Francia)
Primeira pessoa do plural, de Sandro Aguilar (Portugal)

jueves, 18 de septiembre de 2025

Las próximas películas a estrenar este otoño (VI)

Además, los cines españoles serán testigos de otras importantes llegadas como:
- La del biopic The Smashing Machine (2025), de Ben Safdie. La historia real del luchador Mark Kerr (Dwayne Johnson), figura clave en el origen de la UFC, que retrata su meteórico ascenso y caída en el brutal mundo de las artes marciales mixtas, al que se enfrentó con coraje y el apoyo incondicional de su mujer Dawn Staples (Emily Blunt). 
- Downton Abbey: El gran final (Downton Abbey: The Grand Finale, 2025), de Simon Curtis. Secuela de Downton Abbey: Una nueva era. Sigue a la familia Crawley y a su personal a medida que se adentran en la década de 1930.
- TRON: Ares (2025), de Joachim Rønning. Tercera entrega de la saga TRO". Cuenta la historia de Ares, un programa altamente sofisticado que es enviado desde el mundo digital al mundo real en una misión peligrosa, marcando el primer encuentro de la humanidad con seres de inteligencia artificial.
- Predator: Badlands (2025), de Dan Trachtenberg. Es la séptima película de la serie principal y la novena de la franquicia en general.
- La vida de Chuck (The Life of Chuck, 2024), de Mike Flanagan, con Tom Hiddleston y Mark Hamill. Basado en el relato de Stephen King, cuenta tres historias relacionadas con el personaje Charles Krantz, en orden inverso: desde su muerte por un tumor cerebral a los 39 años hasta su infancia en una casa supuestamente encantada.
- A pesar de ti (Regretting You, 2025), de Josh Boone. basada en la novela de Colleen Hoover del mismo nombre. Explora la tensa relación entre la joven madre Morgan Grant y su hija de 16 años, Clara, particularmente después de la trágica muerte del esposo de Morgan y padre de Clara, Chris.
- Y el drama histórico Nuremberg (2025), de James Vanderbilt, protagonizado por Rami Malek y Russell Crowe. Basada en el libro El nazi y el psiquiatra de Jack El-Hai.
¿A que ahora ya tiene algo más de ganas de que llegue el otoño? 

miércoles, 17 de septiembre de 2025

Las próximas películas a estrenar este otoño (V)

Los peques de la casa seguro que disfrutan a lo grande con:
- La casa de muñecas Gabby: La película (Gabby's Dollhouse: The Movie, 2025), de Kirk DeMicco, Faryn Pearl, Ryan Crego. Es la adaptación cinematográfica de la serie infantil animada de televisión y se estrena el próximo octubre.
- Wicked: Parte II (Wicked for Good, 2025), de Jon M. Chu. Segunda parte de la adaptación cinematográfica del musical de Broadway. Secuela de Wicked (2024).
- Y, la esperadísima Zootrópolis 2 (Zootopia 2, 2025), de Jared Bush y Byron Howard. La película es la secuela de Zootrópolis (Zootopia, 2016), y la segunda entrega de la franquicia de Zootopia.

martes, 16 de septiembre de 2025

Las próximas películas a estrenar este otoño (IV)

Para los amantes del terror, llegan cintas tan espeluznantes como:
- Strangers: Capítulo 2 (The Strangers: Chapter 2, 2025), de Renny Harlin.  cuarta película de la serie de películas The Strangers. Es la segunda entrega de una nueva trilogía de películas, y la secuela directa de The Strangers: Chapter 1 (The Strangers: Chapter 1, 2024). 
- El "reboot" de El vengador tóxico (The Toxic Avenger, 2023), de Macon Blair. El remake de El Vengador Tóxico (The Toxic Avenger, 1984), en la que el conserje Winston Gooze se transforma en un monstruo desfigurado. Armado con una fregona, ahora se propone hacer frente a las injusticias del mundo.
Bambi: La venganza (Bambi: The Reckoning, 2025), dirigida por Dan Allen. Inspirada en la película de animación Bambi, transforma al inocente ciervo que conocemos en una máquina de matar.
- Black Phone 2 (2025), dirigida por Scott Derrickson con Ethan Hawke. Esta película es la secuela de la película dirigida por Scott Derrickson The Black Phone (2021), que fue todo un éxito comercial ya que recaudó 166 millones de dólares.
- Together (2025), dirigida por Michael Shank, que debuta con este filme de horror corporal con el matrimonio Alison Brie/Dave Franco en los roles estelares, esta decisión le da credibilidad a la pareja de personajes que está en medio de este proceso de reconocimiento pero que serán acompañados por una serie de imágenes inquietantes...
- La larga marcha (The Long Walk, 2025), de Francis Lawrence. La película ha sido descrita como una adaptación que mantiene la oscuridad y la intensidad emocional de la novela de Stephen King, ofreciendo una experiencia cinematográfica impactante y reflexiva.
- Keeper (2025), dirigida por Osgood Perkins. La película es un viaje atmosférico hacia lo desconocido, donde los horrores de Osgood Perkins toman forma en la pantalla de la forma más avasalladora, abriendo las puertas a lo más tenebroso del alma humana.
Y The Home (2025), de James DeMonaco. Max se da cuenta de que los residentes y cuidadores de la residencia de ancianos en la que ha empezado a trabajar esconden siniestros secretos.

lunes, 15 de septiembre de 2025

Las próximas películas a estrenar este otoño (III)

Este otoño parece que va a ser una excelente época para el cine con acento español. Y es que llegan a las salas de cine largometrajes tan interesantes como: 
Ya no quedan junglas (2025), dirigida por Luis Gabriel Beristáin con Ron Perlman y Megan Montaner. Thriller psicológico de acción que adapta a la gran pantalla la novela Ya no quedan junglas adonde regresar, escrita por Carlos Augusto Casas.
La sospecha de Sophia (2025), dirigida por Imanol Uribe con Álex González y Aura Garrido. Basada en la novela del mismo título de la autora Paloma Sánchez-Garnica, la reciente ganadora del Premio Planeta.
- Un fantasma en la batalla (2025), de Agustín Díaz Yanes. Inspirada en las vidas y experiencias de varios miembros de la Guardia Civil directamente involucrados en la lucha antiterrorista y cimentada en el contexto histórico, político y social de los años 1990 y los 2000 en España.
- Parecido a un asesinato (2025), dirigida por Antonio Hernández con Blanca Suárez y Eduardo Noriega. Basada en una novela de Juan Bolea, narra cómo una mujer que ha encontrado la felicidad con una nueva pareja y su hija, ve amenazado su equilibrio por el regreso de su exmarido, un policía violento. 
- La deuda (2025), dirigida por Daniel Guzmán. La vejez, la enfermedad, los tratamientos y sanidad pública, la gentrificación, la pérdida de identidad de los barrios, el sentimiento de culpa, un desahucio, el desempleo, la relación de gente humilde con las entidades bancarias. Es thriller dentro del cine social.
- Los Tigres (2025), dirigida por Alberto Rodríguez. Un thriller protagonizado por Antonio de la Torre y Bárbara Lennie en el que dos hermanos, Antonio y Estrella, trabajan en el mundo del buceo industrial sin demasiada fortuna.
- La cena (2025), dirigida por Manuel Gómez Pereira con Mario Casas y Alberto San Juan. Una comedia cuya acción se desarrolla en un día, desde las ocho de la mañana hasta la madrugada. Y a medida que pasa el tiempo, el encargo se convierte en una bomba de relojería, no habrá marcha atrás. 
- Siempre es invierno (2025), dirigida por David Trueba. Adaptación de la novela Blitz del propio David Trueba. La trama sigue la historia de un arquitecto paisajista que, tras una ruptura sentimental en Bruselas, conoce a una mujer mayor con la que entabla una conexión profunda, explorando temas como el amor, la soledad y la redención. 
Todos los lados de la cama (2025), de Samantha López Speranza. El elenco de El otro lado de la cama se reúne de nuevo, 22 años después, bajo la dirección de Samantha López Speranza, que debuta en la dirección de largometrajes. 

domingo, 14 de septiembre de 2025

Las próximas películas a estrenar este otoño (II)

Además, la temporada otoñal ha sido la elegida para estrenar grandes "thrillers" como:

- Caza de brujas (After the Hunt, 2025), de Luca Guadagnino, con Julia Roberts y Andrew Garfield. La película trata sobre una profesora universitaria que se ve envuelta en un conflicto profesional y personal cuando un alumno estrella hace una acusación contra un colega. 
- Roofman: Un ladrón diferente (Roofman, 2025), dirigida por Derek Cianfrance con Channing Tatum. La película es una biografía del fugitivo Jeffrey Manchester, exoficial de la Reserva del Ejército de los Estados Unidos, conocido popularmente como Roofman por su propensión a robar en las sucursales de McDonald's tras entrar por el tejado.
Y The Running Man (2025), dirigida por Edgar Wright, que combina suspense y ciencia-ficción, televisión, entre otros géneros.

sábado, 13 de septiembre de 2025

Las próximas películas a estrenar este otoño (I)

Aunque todavía quedan días de verano, hemos caído en la cuenta de que falta menos de un mes para la entrada en escena del otoño. Sin querer estropear lo que queda de temporada estival haciendole pensar en su llegada -aunque sabemos que algunos lo están deseando-, simplemente nos apetecía contarle cuáles son las novedades cinematográficas que aterrizan en la gran pantalla, durante la temporada otoñal. Quizá así, le sea más llevadera su llegada. ¡Tome nota porque el otoño 2025 viene cargado de estrenos de lo más apetecible!
Así pues, del 22 de septiembre al 20 de diciembre podremos disfrutar de títulos tan esperados como:
- Lo nuevo de Paul Thomas Anderson con Leonardo DiCaprio como protagonista, Una batalla tras otra (One Battle After Another, 2025). Versión moderna de la novela Vineland, de Thomas Pynchon, escrita en 1990, sobre los movimientos radicales de los años 1960.
- La película de acción de Darren Aronofsky, Bala perdida (Caught Stealing, 2025), con Austin Butler. La película cuenta la historia de Hank Thompson, un hombre al que el destino parece haberle traicionado.
- El biopic de Bruce Springsteen, dirigido Scott Cooper y por protagonizado por Jeremy Allen White, Springsteen: Deliver Me From Nowhere (2025). Adaptación cinematográfica del relato de Warren Zanes sobre la grabación del álbum Nebraska, de Bruce Springsteen, de 1982.
- Lo último de Yorgos Lanthimos con Emma Stone, Bugonia (2025). Remake de la película coreana Salvar el planeta Tierra (Jigureul jikyeora!, 2003).
- La esperada nueva versión de Drácula (Dracula: A Love Tale (2025), firmada por Luc Besson. Nueva adaptación de la famosa novela Drácula de 1897 de Bram Stoker.
- La tercera entrega de la emocionante saga centrada en el enigmático grupo de magos conocido como "Los Cuatro Jinetes, Ahora me ves 3 (Now You See Me: Now You Don't, 2025), dirigida por Ruben Fleischer con Jesse Eisenberg, Woody Harrelson, Dave Franco, Isla Fisher, Morgan Freeman.
Y, por supuesto, Avatar: Fuego y ceniza (Avatar: Fire and Ash, 2025), la tercera película de la taquillera franquicia de James Cameron.

lunes, 17 de enero de 2022

Las mejores películas inéditas en España de 2021 (XI)

The Souvenir Part II (2021), de Joanna Hogg, Reino Unido

Si el cine canta a la vida, su propio proceso de creación irá a la par: el rodaje de Julie pronto deviene nido de energías disparatadas y contradictorias, de auténtica pesadilla para cualquier equipo técnico. El rodaje, cómo no, corre en paralelo al proceso mental de su directora en la ficción y, sin manos en el timón, para el personaje de Honor Swinton Byrne resultaría tentador dejar «que la vida fluyera» bajo las formas de la no-ficción. En primera instancia, de hecho, la película de Julie obedece a una retórica documentalista, que acerca la cámara a los caracteres para obtener de elles imágenes cercanas, hasta prácticamente aplastarlos [...] Pero aun diseccionándolos, abriéndolos en canal delante y detrás de la pantalla, la cineasta ficcional seguirá estancada, perdida e incapaz de reaccionar. La realidad es demasiado confusa para explicar la muerte de Anthony: Julie busca inspiración en el café al que se encontraban, viste la gabardina que él llevó, pero los recuerdos no abren camino ni explicaciones nuevas, ni siquiera paz. Entonces será cuando, mediante una secuencia de montaje prístino y sumamente inteligente, Hogg lance su apuesta. Sentada en el bar, la chica tiende la pluma sobre su libreta, pero las ideas no acuden nunca. Luego, corte mediante, un plano de ella dando dos golpecitos con un cigarrillo sobre su tabaquera… Es el gesto que su amante siempre ejecutaba al distraerse. Al corte siguiente, la libreta va a atestarse de notas urgentes, furiosas. La inspiración vino al recrear el pasado, al representar y, si se quiere, ficcionalizar el gesto de alguien más. Remite al poder de la ficción, capaz de concentrar un miasma de vivencias pasadas en un objeto preciso, intenso pero reconocible, un momento vuelto simbólico. Desde lo concreto, el símbolo moviliza, se dispara a otras partes.
La ficción acude al rescate de la realidad y dialoga con ella desde los estratos más evidentes de la narración (el rodaje) hasta los espejismos más sutiles. En la escala milimétrica del diálogo entre ficción y realidad, por ejemplo, la orfebrería interpretativa de caracteres como el de Tilda Swinton, madre real de la actriz titular. Ante la cámara, la actriz británica es capaz de construir un personaje a capas que se oscurecen y se desvelan fluidas, desplegándose con fragilidad: es increíble cómo se comprime y se anuda el estómago de la madre de Julie cuando su hija rompa una vasija de barro, objeto de un valor incalculable para ella, que es increíblemente rica. Pero es directamente magistral ver cómo la matriarca Hart revele su dolor solamente con los pequeños gestos que durante el duelo de su hija ha ido adquiriendo sin querer. Ese deje de voz pretendidamente despreocupado, ese cogerse de las manos o ese cerrar de ojos solo un poco demasiado lento. La carga de verdad detrás de cada uno de estos giros, minimalistas, representa una respuesta contundente de la vida para con la capacidad de concreción narrativa. Desde lo alto, contemplamos los grupos de familiares y amigues que entran a la proyección de un cine. Dos figuras se abrazan efusivamente entre la multitud al fondo del plano y, cual flechazo, caemos en la cuenta de que son madre e hija; es así y no podría ser de otra forma. Los responsables de nuestra certeza serán, por un lado, los vestidos que llevan (van demasiado formales y estrambóticas para la ocasión) y, por otro, su forma de abrazarse, totalmente cómplices. Lo que es lo mismo, la realidad del gesto y la síntesis nacida en aras de la ficción: The Souvenir Parte II aúpa el arte que mejor baila al sol de sendos polos. Es gracias a la energía que obtenemos del pendular entre ellos que podremos seguir buscando explicaciones para cosas que no necesariamente las tienen.

domingo, 16 de enero de 2022

Las mejores películas inéditas en España de 2021 (X)

El Planeta (2021), de Amalia Ulman, Estados Unidos

...El Planeta es un rara avis que no orbita más que en su galaxia particular. Las notas autobiográficas que la inundan refuerzan este aspecto. En la delirante escena de apertura, por ejemplo, un hombre de aspecto corriente (interpretado por el realizador español Nacho Vigalondo) tiene una oferta para Leo: ella le orina encima (entre otros favores parafílicos) y él le paga veinte euros. El plano fijo se ve súbitamente interrumpido por un close-up a cámara lenta del hombre donde se regodea de que la chica acepte una tarifa tan ridícula. Esta es solo la primera de una serie de licencias estilísticas que también incluye transiciones con formas geométricas de bajo standing a lo Windows Media. El negocio, nunca consumado, le fue propuesto a Amalia Ulman cuando ella y su madre no tenían casa y vivían en la calle. El desahucio inminente al que se enfrentan las protagonistas hace eco de otro hecho real, a saber, cuando el propio padre de Amalia reclamó en juicio el apartamento donde residían en Gijón y ganó.
En el núcleo de El Planeta reposa una crítica mordaz a la sociedad de clases esgrimida, además, desde la experiencia del que ha transitado todos sus estratos. Las supersticiones de María —escribir los nombres de un sinfín de enemigos en trozos de papel que luego congela— no igualan ni de lejos lo enfermizo de su obsesión por aparentar una riqueza que no posee. En el restaurante epónimo del que se hablaba al comienzo, la truhana disfrazada en astrakán se prodiga en detalles acerca del supuesto novio de Leo, un político acomodado tan artificial como ellas mismas. La inconsistencia que flota en el ambiente rezuma con más fuerza en el caso de Amadeus, un londinense de nombre rimbombante que Leo conoce en un bazar. Dado que ambos se mueven, cómo no, en el mundo de la moda (la chica realiza alguna sesión esporádica, él está de interino), la chispa surge enseguida. Lo chocante es que Amadeus trabaja para Balenciaga, una de las casas de moda más celebradas de la historia, mientras que ni siquiera recuerda el nombre de la firma en un primer momento y luego falla al pronunciarlo. Cuando el joven demuestra ser un cretino con mujer e hijo al otro lado del Canal, la broma perversa de Ulman que ya adivinábamos cobra todo su sentido: Chen Zhou, el actor que interpreta a Amadeus, es la viva imagen de Alexander Wang, el exdirector creativo de Balenciaga que recientemente ha sido acusado de múltiples agresiones sexuales. malia Ulman es una prodigio multidisciplinar, habitual en galerías de arte estadounidenses y versada en el net.art. El Planeta, un debut excepcional en el sentido más literal de la palabra, encapsula ese recorrido para ofrecer algo fresco y difícil de encontrar, consciente de sus referentes pero absolutamente moderno. La mirada que lanza sobre Gijón (el tercer protagonista del filme) es, de hecho, tan atípica como ella. Su Gijón liminal en blanco y negro es un cementerio de elefantes, un desfile de caricaturas que, en su decrepitud evidente, solo dejan entrever la sombra de lo que un día quizá fueron. Aun con ello, gracias al magnetismo que desprenden las imágenes firmadas por Ulman, la perla de la Costa Verde sigue luciendo hermosa; como esta ópera prima llena de talento narrativo y visual.

sábado, 15 de enero de 2022

Las mejores películas inéditas en España de 2021 (IX)

3.- Petit Solange (2021), de Axelle Ropert, Francia

Si atendiéramos a la primera acepción, el pico sentimental de Petite Solange estaría en lo que ocurre después de la escena que he descrito, que sin embargo Ropert nos omite. Evitando los spoilers, digamos que deja todo el dramatismo de cierta acción contenido en un solo plano detalle de la bufanda de Solange, una imagen-sinécdoque antes de que el fundido a negro y un amplio salto temporal nos nieguen la visión de todo lo demás. Pero, si atendemos a la auténtica acepción de melodrama, el auténtico corazón emocional del filme de Ropert está en esa escena, en la que no se pronuncia una sola palabra y que no hace más que confluir toda la trama anterior sobre la soledad de Solange, sobre la infinita ternura, sensibilidad y candidez de una chiquilla a la que han dejado incapaz de lidiar con el divorcio de sus padres. Es entonces cuando la melodía —sonora y visual— asalta la imagen; cuando los dos niveles musicales se funden en uno, cuando Solange parece reaccionar a las cuerdas de la orquesta virtual en lugar de a la fanfarria de la banda «real» que la rodea, cuando el brillo de tres colores saturados asienta una atmósfera emocional… o cuando no hay nada más elocuente que el movimiento de cámara que va de las teclas al rostro de Solange, sin que este tenga que estallar en llanto ni expresar nada más allá de su presencia.
En sus anteriores películas, Ropert ya ha demostrado su dominio del melodrama entendido, antes que nada, como el saber tocar determinadas notas musicales, cromáticas o lumínicas. Lo que aplica en Petite Solange es una depuración de su estilo, menos evidente en lo visual y sin los toques de excentricidad habituales de sus personajes, que en buena medida viene determinado por una especie de fe en el modelaje bressoniano o la vieja idea de la fotogenia. Porque, antes que nada, el filme se define por el rostro de su actriz protagonista, por toda la carga de dulzura y delicadeza que implica observarlo en primer plano o escuchar su voz. A partir de ahí, Ropert construye todo lo demás, con una particular sensibilidad al tiempo expresada en las numerosas elipsis que puntean la película, que cortan las escenas lo bastante avanzadas como para asentar su organicidad dramática, pero lo bastante pronto como para observar con melancolía los minutos, horas, días o meses que se nos escapan entre aflicciones. De ahí que la película rinda tributo a su materia prima, el rostro de Solange/Jade, en un último primer plano introducido por un brusco zoom, que la contempla de frente unos segundos antes de dejar congelado el fotograma; y que este plano de cierre sea una constatación del transcurrir del tiempo, cuando hemos comprobado los efectos ya irreversibles de todo por lo que ha pasado la protagonista, y cuando la madre ha dejado una frase inapelable: «Y ya está… Catorce años. Un día de estos tendrás quince años, dieciséis años, diecisiete años…». Pero, a la vez, la congelación de ese fotograma entraña una pequeña victoria de la imagen sobre el tiempo. O, si lo prefieren, del cine sobre la vida. Porque en esta sublimación de las formas —ya saben, de la melodía— propia del melodrama lo que hay es un triunfo sobre la transitoriedad de los sentimientos que las componen.

viernes, 14 de enero de 2022

Las mejores películas inéditas en España de 2021 (VIII)

4.- Outside Noise (2021), de Ted Fendt, Alemania

Una conversación entre dos de las protagonistas cita a Arnold van Gennep, el etnólogo que popularizó el concepto de los ritos de paso; esto es, las marcas de transición entre las etapas vitales. Se habla de la fase liminal, la parte intermedia de un rito de paso en la que se ha dejado atrás la etapa vital anterior pero no se ha alcanzado aún la siguiente. Al oír la explicación, Daniela (Daniela Zahlner) se reconoce en un estado liminal en su vida. Así nos la muestra Outside Noise, que con todas sus decisiones estructurales y estéticas expande ese concepto de lo liminal a todo su dispositivo. A Daniela la vemos en transición entre espacios —Nueva York, Berlín, Viena— y entre tiempos más o menos amplios que van del peso de los días al paso de las estaciones. Entre situaciones que se suceden bajo una lógica de montaje impregnada de una suerte de apatía melancólica. Del mismo modo, las imágenes de Fendt quedan en plena transición entre, por ejemplo, el cine viejo y el nuevo —una diégesis de plena actualidad extrañada por las texturas en 16mm—, entre la ficción y el documental, entre el apego a la concreción de las escenas y las elipsis que hacen del tiempo una brecha permanente.
Las fuentes de Fendt parecen claras, y por aquí colea un cine de la banalidad que se espeja en Dan Sallitt, Hong Sang-soo o Angela Schanelec. Al igual que ellos, el cineasta americano, más allá de menciones como la de Van Gennep —que, lejos de intelectualizar la película, aparece de manera perfectamente orgánica—, no propone ninguna tesis social o estado de las cosas. Como esos referentes, ensaya más bien maneras de estar ante ellas. Su sensibilidad distintiva lo orienta hacia una cuestión generacional: la cosmovisión de un puñado de personajes que han sobrepasado la treintena y se descubren atrapados en una fase liminal extendiéndose ad infinitum. Como se pregunta uno de ellos, ¿qué hacemos con esos días de nuestra vida, demasiados, que se nos pasan indolentes y limitados a la esperanza de que el siguiente sea uno mejor? O bien, ¿qué hacemos con ese ruido exterior que nos demanda a la sordina el convertirnos en adultos pero no nos guía hacia nuestro rito de paso? Hay en Outside Noise, acaso una de las cintas que mejor defina a la generación de la ansiedad, una alquimia para poner en escena todas estas preguntas, toda la carga de su formulación permanente y su ausencia de respuestas. Si bien la película, a la vez, es una respuesta. Un estudio de cómo saber vivir sobre las preguntas, de cómo hacer un paisaje sensual de ese estado transicional que parece no acabar nunca. Y ahí, en una erótica de la liminalidad, radica su auténtica belleza.

jueves, 13 de enero de 2022

Las mejores películas inéditas en España de 2021 (VII)

5.- Mad God (2021), de Phil Tippett, EE.UU.

Esa hormigonera de referentes produce una pasta densa y humeante, orgullosamente pútrida en su esencia, con la que Tippett moldea un golem cinematográfico irrepetible, no apto para quienes entienden la animación en su vertiente escapista. Es inútil e innecesario buscarle sentido al argumento, siquiera seguir la historia a partir de una mínima lógica narrativa. No, Mad God es un escenario distópico por el que el público debe dejarse llevar y sorprender hasta las últimas consecuencias; de ahí esa condición testimonial que exige a quienes se acerquen a ella. Como el Resnais de Noche y niebla (Nuit et bruillard, 1956), Tippett sitúa al público en un lugar inconcreto de la cuarta pared para asomarle al horror a la distancia conveniente, ni muy lejos ni muy cerca, la justa para que huela la putrefacción antes de verla. Lo consigue como aquél, con travelling laterales y un montaje brusco que evocan una sensación de descenso constante, de bajada a los infiernos de la noche. Se ha mencionado a Dante en algunos comentarios sobre la película, pero la iconografía y la puesta en escena guardan una relación más estrecha con Milton y las fantasías apocalípticas típicas del anime noventero. Mad God es un grano lleno de pus que explota ante nuestros ojos, infectándolos de dolor y pena por la humanidad en descomposición que retratan sus virulentas imágenes. Esa desesperanza no se encuentra en el autor de La divina comedia.
Fábula existencialista, pues, Mad God se sube a los hombros de Nietzsche para invocar en stop-motion uno de los pasajes más demoledores de Humano, demasiado humano: «Al igual que en las artes plásticas, hay en la música y en la poesía un arte del alma fea, junto al arte del alma bella; y ese arte es principalmente quien ha obtenido efectos más poderosos, quien ha quebrantado las almas, movido las piedras y convertido a los animales en hombres». Tippett nos arroja a la cara un filme molesto en el mejor sentido de la palabra y que probablemente no se estrenará jamás en salas de cine, o, si lo hace, durará en cartel un par de semanas. Para entonces su público natural ya la habrá visto, y el otro, el que necesita verla no querrá hacerlo porque es un espejo cóncavo. Entre las decenas de imágenes que nos arrojan desnudos a este territorio de sangre, vómito y semen, hay una, la del torno quirúrgico que taladra la cabeza del Asesino, ante la espantosa mirada de su único ojo, que resume de manera ejemplar el espíritu de Mad God. El cine tiene la facultad de devolver las pesadillas al campo de los sueños, al inconsciente reprimido, y el fantástico es su arma de destrucción masiva más poderosa para lograrlo.

Las mejores películas estrenadas en España en 2021 (XI)

01.- Annette (2021), de Leos Carax, Francia

Annette, antes de todas las lecturas subtextuales que puede suscitar, es una exploración de dos de las posibilidades más mágicas del cine como medio artístico. Por un lado su artificialidad al aire sin miedo al ridículo, la manera de dejar más o menos visible el espacio de la producción —decorados o efectos visuales que se muestran como tales, por ejemplo— sin perder con ello ningún sentido del espectáculo. Por otro lado, el entender las enormes diferencias que existen entre el ritmo cinematográfico y el ritmo musical y el saber combinarlas. Sin desvelar nada del argumento —les recomendamos encarecidamente dos cosas: no lean nada sobre su historia, y véanla en el mejor cine que tengan a mano—, nos remitimos a una de sus secuencias cumbre, rodada en un barco bajo una tempestad que aprovecha la zozobra del escenario, las incursiones del agua y el empleo de decorados irrealistas y transparencias de fondo para levantar un prodigio de la puesta en escena. Si bien cabe añadir que, siendo Annete un espectáculo cinematográfico de magnetismo innegable, es a la par, y sin perjuicio de lo anterior, una película dispuesta a negar continuamente sus propias imágenes. Lo sórdido y lo triste se cuelan en la mayoría de sus escenas, a veces de forma subterránea, a veces dentro de la propia dinámica de los números. La mirada eufórica y la melancólica se vuelven indisolubles. O, si se quiere, lo crítico y lo ideológico contrapesan y a la vez complementan el placer de los espectadores.
En este sentido, Annette se desvela un musical con una relación única con las nociones de lo macabro —Carax incluye entre sus agradecimientos a Edgar Allan Poe— y lo siniestro freudiano. Porque ambos conceptos se entrecruzan con la idea del espectáculo sin anularla. En buena medida, sus imágenes proponen un viaje que va de un romanticismo exacerbado en cuya falsedad resulta irresistible querer creer —«We love each other so much»— a un estallido macabro que desvela lo monstruoso de lo humano, por ejemplo, en cierta escena en la piscina. A la par, el concepto freudiano de lo siniestro —algo reprimido que una vez fue familiar y que retorna en forma de imagen inquietante— tiene un ejemplo más que evidente en la representación de Baby Annette, pero impregna toda la película y alcanza, precisamente, a los dos tipos de espectáculo contrapuestos —la alta y la baja cultura— que encarna la pareja protagonista. Para desvelar el reverso siniestro de la ópera, a Carax le basta con diluir sus fronteras espaciales y hacer que, sin corte de plano, Ann (Marion Cotillard) pase del escenario a un lugar de vaga pesadilla en una prodigiosa escena. Para hacer lo mismo con la stand-up comedy que practica Henry (Adam Driver), entremezcla sus códigos propios con los del musical que los representa: pocas cosas tan desasosegantes como las risas abstraídas en notas musicales. Desfamiliarizados de ambos espectáculos, estamos en disposición de contemplar su rostro menos amigable… sin dejar de estar dentro del espectáculo que es la propia película.

miércoles, 12 de enero de 2022

Las mejores películas estrenadas en España en 2021 (X)

02.- Petite Maman (2021), de Céline Sciamma, Francia

Superado el sobresalto que viene con el descubrimiento de lo sobrenatural, Nelly —despierta y sensible— reconoce, en la calidad inmanente y sostenida de este intersticio (tentade estoy de calificarlo de garante de ecuanimidad), la posibilidad de hacer las paces con asuntos que empiezan a pesar demasiado en su mochila personal. Grumo de tiempo muerto, este traspase puede sopesarse como espacio para comprender su realidad psicológica, adoptando una perspectiva privilegiada, casi de method acting para consigo misma. Nelly juega, se mimetiza con imagen de su madre-de-joven (se suelta la coleta, adopta sus maneras) y, así, entrevé las raíces de su propio malestar en un historial de abandonos que viene de lejos, y que tiene como baluarte último la costumbre de la abuela de Nelly de ir constantemente diciendo que morirá pronto. Para una niña, no hay dejación más definitiva que esa. A la vez, Marion se interpreta a sí misma como la madre que ya sueña ser, pero que aún no había podido proyectar vívidamente: consigue descubrirse a través de los ojos de ella, dentro de 23 años. Marion y Nelly encuentran en la otra el reflejo virtual de sus miedos, actualizado —en carne y hueso—, y lo que ven… no está tan mal. Entenderán que el intersticio, el «espacio entre», también puede leerse como terreno de juego, espacio seguro para expresar y dar salida a la vulnerabilidad, de ahí que el clímax de la película tenga forma de conversación en murmullos. Poder verse indiscerniblemente reflejada en los ojos de otra, poder jugar a ser una misma: este es quizás uno de los usos más bellos que recuerdo de la imagen-cristal.
Por ello, quizás se salve Sciamma del imperativo que esgrimía en Retrato de una mujer en llamas, su magnum opus, de significar constantemente a través de las imágenes. Un proceso discursivo y simbólico que aquí deviene imposible, por la propia inmanencia de lo virtual, y que pronto queda sustituido sabiamente por el simple reflejo del misterio que se oculta tras el reconocimiento de la otra. Este misterio no está ahí para ser descifrado, como apuntarán los momentos de desconcierto que les adultos (la abuela, el padre) viven al encontrarse ante Nelly/Marion, extrañas —¿espectrales?— en un mundo que no les corresponde. Una extrañeza que pronto es incorporada a la familia, incuestionada. En Petite maman no hay que resolver nada, tampoco puede haber suspense alguno, porque a priori sabemos que todo va a ir bien. Entonces, puede que, ante la aparición del misterio, debamos hacer como les adultos y solo aceptarlo. Para ello, quizás todo lo que necesitemos sea escucharnos un poco más.

martes, 11 de enero de 2022

Las mejores películas inéditas en España de 2021 (VI)

6.- Limbo (2021), de Soi Cheang, Hong Kong

Él es un policía mortificado por su afán de venganza, ella una ratera atormentada por el sentimiento de culpa. Sus destinos están cruzados por una fatalidad pasada y otra presente. Esta última desatada por un asesino de mujeres que deja a su paso por los arrabales de Hong Kong un reguero de manos cortadas. La metrópolis, ante la cámara de Cheang, queda convertida en un paisaje homogéneo como la ceniza: filtrado por un blanco y negro desaseado, de amplias gamas tonales que convierten en un todo casi abstracto a la intensa lluvia, los neones, los rascacielos que ocultan el cielo, los trenes elevados que atraviesan indiferentes los escenarios, la basura que se amontona en las calles y los cadáveres mutilados —¿o puede que sean maniquíes?—. Los flujos perpetuos y estériles de Hong Kong dan forma a la imagen del limbo en el que los dos protagonistas expían sus pecados. Sin un refugio posible ante la fatalidad, solo queda derramar la sangre. Desde los primeros compases que sutilmente adelantan el final, Cheang es meridianamente claro: Limbo trata de miradas heridas, exhaustas ante el horror o derrengadas por los impulsos violentos.
En la mejor tradición del thriller hongkonés, Cheang, alumno aventajado del gran Johnnie To, se abona a los planos de pasillos, callejones y demás lugares de tránsito que son atravesados sin cesar por los personajes, en un movimiento continuo y sin rumbo que parece contagiarse del flujo incesante de la ciudad. Las imágenes quedan sumidas en una serie de indeterminaciones de lo más sugerentes. La primera entre una cierta noción apocalíptica que obtiene de someter a Hong Kong a su espejo deformante y entre unos comportamientos que por el contrario remiten a las pulsiones humanas más primitivas. El final de la sociedad se encuentra con sus orígenes. La segunda indeterminación tiene que ver con una oscilación entre lo truculento —la basura y los restos humanos que pueblan los planos— y una fuerte sensación de abstracción que conlleva la estética antes descrita. Así, las imágenes de Limbo no nos ofrecen un lugar seguro desde donde mirarlas. Pero, y he aquí lo que termina de elevar la apuesta, nos permiten rastrear gestos de humanidad si sabemos apartar los montones de basura.

Las mejores películas estrenadas en España en 2021 (IX)

03.- La ruleta de la fortuna y la fantasía (Guzen to sozo, 2021), de Ryūsuke Hamaguchi, Japón

La «fantasía» que Hamaguchi invoca en su título alcanza a gestos minúsculos de revelación, pero también a lo improbable de las situaciones que vertebran las historias. Al respecto, la película no deja de oscilar entre el sentido que los personajes improvisan sobre estos acontecimientos y su mero carácter azaroso. En la primera historia, por ejemplo, Meiko se siente tentada de interpretar el encuentro entre Tsugumi y Kazuaki como una señal del destino para que ella y su antiguo amado vuelvan a estar juntos. Pero otro pequeño golpe de azar hace tambalearse esta convicción. Cuando están a punto de besarse en la escena de la oficina, una empleada de Kazuaki vuelve porque había olvidado su portátil e interrumpe el acercamiento. En consecuencia, el resto de la escena cambia radicalmente su desarrollo y la tensión interna de Meiko no se resuelve en uno u otro sentido —a saber, entre volver con el hombre al que fue infiel o dejar paso a su mejor amiga—. Algo similar ocurre en el tercer episodio, cuando la llegada de un paquete da un giro brusco a una situación que parecía acabar. O, en la misma línea, con la puerta abierta del despacho en el que transcurre el segundo episodio, tras la que no dejan de desfilar estudiantes y profesores que, sin intervenir, evocan continuamente la posibilidad de que algo irrumpa en la escena que estamos viendo y altere su desarrollo.
En suma, Hamaguchi perfecciona aquí su capacidad para combinar el trabajo con la modulación emocional a partir de los actores, escenas largas mediante, con una atmósfera de posibilidades abiertas. Como ya ocurría en Happy Hour o Asako I & II, la cualidad escurridiza de sus imágenes se explica tanto por los ejercicios de apertura y conexión que realizan sus personajes como por su mutabilidad. Pero, en última instancia, ¿hacia qué se orienta todo esto? No se me ocurre mejor respuesta que el final del tercer capítulo, un potentísimo derretidor de corazones. Sin desvelar nada argumental —la red de casualidades, equivocaciones y conexiones que traba aquí Hamaguchi es algo que vale la pena experimentar a ciegas por primera vez—: se trata de cómo el milagro radica en que, de todas las formas en las que la situación podía no haberse dado o haberse roto, los afectos pretéritos y los nacientes se fundan en un abrazo que convierte al engaño, al mismo arte de actuar —componente fundamental del cine de Hamaguchi—, en una vía abierta para la verdad, la reconciliación y el encuentro. En que, parafraseando una conocida máxima de Éric Rohmer sobre su cine, todo sea fortuito salvo el azar.

lunes, 10 de enero de 2022

Las mejores películas inéditas en España de 2021 (V)

7.- Inu-Oh (2021), de Masaaki Yuasa, Japón

Fuera de todo estilo, liberada de las trabas del cuerpo humano y capaz de realizar las coreografías más inverosímiles, la existencia de Inu-Oh trasciende categorías, apela directamente a una experiencia primigenia, indigerida. Ante todo, contradice el eje gravitacional del noh, que encuentra su centro en la réplica perfecta de unos movimientos cuadriculados, cuyo simbolismo pervive desde tiempos ancestrales de forma más o menos evidente. En definitiva, da recipiente al caos que posibilita la evolución artística, el corazón dionisíaco que transgrede y moviliza. Por ello, no parece gratuito que la maldición que le persigue desde su nacimiento consista en que, cada vez que domina un movimiento, su forma física cambie [...] En lo narrativo, la aparición de Inu-Oh consigue dar por sí sola un giro drástico a la película, que se olvida de la historia de venganza que había empezado a contar y se entrega, en su lugar, al constante devenir del recién llegado. Bicho sin nombre (pues Inu-Oh es solo un apelativo cariñoso), incluso despoja a su compañero Tomona de su onomástica y, por ende, de la raíz que daba sentido a su vida. En su lugar, quedará solo la energía de las masas, el progreso inmanente, el futuro perfecto. Inu-Oh se inspira en la novela homónima de Hideo Furukawa, enmarcada dentro del imaginario del Heike monogatari, clásico entre clásicos (una especie de El Quijote japonés). Abandonado todo motor narrativo en manos de una estructura episódica –especie de rapsodia griega sin eventos, solo personajes–, la película de Yuasa podría convertirse fácilmente en otro gesto sin fondo, otro relato plomizo y desangelado. Sin embargo, en una galaxia de sagas rimbombantes y mundos de aliento agotado, Inu-Oh brilla.
Porque no encontraremos altanería en su dispositivo estético. Es más, este se alza a base de números musicales que son despliegues-replegados en una austeridad muda, incluso demasiado discreta como para atraer la atención sobre sí misma. Superada toda necesidad de épica, el viaje de Tomona e Inu-Oh se representará sobre escenarios despampanantes, eso sí, vistos desde la butaca de un espectador medio. Son gestos mínimos los que anulan el potencial abigarrado de los montajes. Hallaremos inmovilismo en unos tiros de cámara fijados constantemente a la altura de los ojos de aquelles que cantan, que nos sostienen en el mundo material como si este fuera una losa y como si, por lo contrario, el juego de picados y contrapicados de la espectacularidad clásica fuera un gesto expresivo muy obvio, casi de recreo infantil. Materialista, cuando la cámara finalmente se mueva, en un gesto muy suyo (recordemos su fondo underground), Yuasa va a reducir el número de fotogramas por segundo al mínimo necesario para descubrirnos incansable que nos encontramos ante dibujos y nada más. Ahí retomamos a la cuestión que abre este texto. Al reducir las imágenes a su propia naturaleza, al devolver la representación a su carácter de signo, resulta goloso pensar que Inu-Oh podrá retornar el cine a un estado anterior, cuando este aún era simple teatro filmado. ¿Nos salvaría esta sustracción de una grandiosidad agotada?