lunes, 9 de abril de 2018

Isao Takahata, el otro padre de los estudios Ghibli (I)

El cineasta japonés, director de La tumba de las luciérnagas (Hotaru no Haka, 1988), ha muerto el 5 de abril de 2018 a los 82 años de edad. Encarnaba con Hayao Mizayaki el cine poético, artesanal y comprometido que construyó la reputación del famoso estudio de animación.
Se parecía en cierta manera a Takashi, el padre de familia de la comedia de animación, Mis vecinos Los Yamada (Hōhokekyo Tonari no Yamada-kun, 1999), basado en una tira cómica de Hisaichi Ishii, es la primera película del estudio en realizarse íntegramente por ordenador. Es la cuarta producción de Isao Takahata. Realizada a modo de tiras cómicas, dibujada con rasgos maliciosos, una película inspirada en la tira cómica de Hisahi Ishii Las aventuras de la familia Yamada-kun. Para mantener la esencia de la tira cómica, Takahata decidió reemplazar las técnicas de animación tradicionales y sobre celuloide por la tecnología digital, de modo que Mis vecinos los Yamada se convirtió en la primera y, hasta ahora, única película del Studio Ghibli enteramente dibujada y animada por ordenador. Isao Takahata era un dios, una especie de "kami" inspirado, tierno y divertido. Había reinado durante tanto tiempo en el famoso estudio Ghibli, junto a su viejo amigo Hayao Miyazaki, que casi había olvidado que era mortal. Sin embargo, nos dejó el 5 de abril de 2018, a los 82 años.
Mis vecinos Los Yamada (1999)
Sin embargo, luchó hasta el final. Y no solo contra el cáncer de pulmón que al final ganó. Isao Takahata era un pacifista convencido y comprometido. Este antiguo estudiante de literatura francesa, gran amante de Jaques Prévert, se opuso ferozmente a la política de rearme de Japón dirigida por el primer ministro Shinzō Abe. Es en su película más famosa, La tumba de las luciérnagas (Hotaru no Haka, 1988), basada en la novela de Akiyuki Nosaka  que esta causa se ilustra con una fuerza desgarradora. Una animación para adultos, el trágico y errático vagar de dos hermanos perdidos y hambrientos en 1945 en Japón es probablemente una de las obras más conmovedoras y logradas que jamás se haya hecho sobre los estragos de la guerra.
La tumba de las luciérnagas (1988)
Cabeza política, pero a la vez, investigadora y soñadora, Isao Takahata también se inspiró en la mitología sintoista -con Pompoko (Heisei Tanuki Gassen Ponpoko, 1994), un cuento sobre los Tanuki, o perros-mapache típicos de Japón y que son muy admirados dentro del folclore y mitología japonesa). Según cuenta la tradición popular, los tanuki, una especie de mapache japonés, tienen la habilidad de transformarse en humanos o en otras criaturas con sólo desearlo. Cuando una familia de estos animales descubre que los hombres están acabando con el bosque donde viven para construir una nueva urbanización, se preparan para combatirlos haciendo uso de todo su poder y de sus habilidades en una guerra como nunca antes se ha visto. Película que se aleja del reflejo de la vida cotidiana que se daba en Mis vecinos Los Yamada (una crónica alegremente dibujada a modo de boceto), distanciada también de la pura maravilla de su primera película, La princesa encantada (Taiyô no Ôji Horusu no Daibôken, 1968)
Pompoko (1994)
Su decena de largometrajes es tan ecléctica, tanto en los temas tratados y los géneros como en la forma, que lo convierte en un director misterioso, difícil de definir -y menos conocido mundialmente-, que su colega (y co-director) Hayao Miyazaki.
La princesa encantada (1968)
(cont.)

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