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miércoles, 18 de noviembre de 2015

Biografías de cine: Eadweard Muybridge (IV)

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Muybridge se embarcó en una agotadora gira de promoción, pero las ventas de esta monumental obra resultaron decepcionantes. Tras haberse instalado permanentemente en Inglaterra y en su lugar de nacimiento, poco antes de 1900, consiguió un mayor éxito con las ediciones populares de seleccciones de sus placas, y tanto Animal in motion (1899), The Human Figure in Motion (1901), siguieron reeditándose hasta la II Guerra Mundial; es decir, mucho tiempo después de su fallecimiento, ocurrida el 8 de mayo de 1904.
Los logros de Muybridge fueron múltiples. En su propia época, sus fotografías de movimiento constituyeron una revelación, al igual que su amplia serie de desnudos. Sus estudios del movimiento no han sido superados ni tan siquiera hoy en día. Siguen siendo apreciados por artistas, biólogos y profesionales del cine de animación.
La serie completa de Animal in Motion se reedito en 1980 y ha inspirado directamente la obra de pintores tan prestigiosos como Francis Bacon. Esto, unido a los trabajos fotográficos realizados por Muybridge en Estados Unidos en el período comprendido entre 1860 y 1880., representan unos logros de mayor importancia, dignos de un artista renancentista.
Sin embargo, Muybridge y sus aparatos deben ser apreciados todavía más, y quizás sobre todo, como un eslabón esencial en la larga evolución que condujo a la invención de la cámara cinematográfica y, con ella, el denominado Séptimo Arte.

martes, 17 de noviembre de 2015

Biografías de cine: Eadweard Muybridge (III)

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Cuando visitó Europa en 1881 fue aclamado en todas partes como una gran celebridad. Se vio agasajado por el mundo artístico y científico de París y Londres, donde dio numerosas conferencias y deleito al Príncipe de Gales con imágenes animadas de pugilistas. En esencia, el Zoopraxiscopio consistía en una linterna que proyectaba imágenes sobre una pantalla procedentes de fotografías impresas sobre un disco de vidrio giratorio, que producía la ilusión del movimiento.

El movimiento de las imágenes
Desgraciadamente poco después de la vuelta de Mybridge a Estados Unidos en 1882, su hasta entonces fructífera colaboración con el plutócrata Lleland Stanford terminó en una serie de enconados pleitos. Era evidente que su relación se había enfriado cuando Stanford organizó la publicación de un espectacular libro, El caballo en movimiento, escrito por un tal doctor J. D. B. Stillman. Aunque el libro utilizaba las fotografías de Muybridge (y, al redibujarlas, las desvirtuaba), su nombre no aparecía para nada ni en la portada ni en las páginas interiores. 
Hombre subiendo las escaleras, 1884-1885. Fotografía.
Doheny Memorial Library, Los Ángeles, Estados Unidos
Justamente indignado, Muybridge se querelló contra el editor y Stanford, viéndose luego atrapado por una serie de pruebas poco concluyentes sobre derechos del autor, patentes y temas financieros.
Pero Muybridge dio muestras de una indomable resistencia frente a las adversidades. Debido quizás a la necesidad de financiar sus pleitos, reduplicó sus energías en la promoción de sus descubrimientos y trabajos. Para 1884 encontró un nuevo mecenas en la Universidad de Pensylvania, que ofreció fondos para Muybridge y su aparato, así como para iniciar una investigación más exhaustiva sobre el movimiento  humano y animal.
En 1887, los resultados estuvieron listos para su publicación. El juego completo de setecientas ochenta y un magníficos fotograbados dio lugar a un espléndido libro, Animal Locomotion. An Electro-Photographic Investigation of Consecutive Phases of Animal Movement. Se vendió al asombroso precio de 600 dólares, pero los suscriptores podían adquirir pequeñas selecciones del mismo, y el interés de la gente se vio asegurado por las fotos de mujeres desnudas realizando diversas actividades.
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lunes, 16 de noviembre de 2015

Biografías de cine: Eadweard Muybridge (II)

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El excéntrico Eadweard Muybridge
No obstante, en este momento la carrera de Eadweard Muybridge se vió interrumpida de la forma más dramática. En 1871 se había casado con una divorciada que tenía exactamente la mitad de años que él. Su atareada vida profesional había hecho que la joven Flora se sintiera sola y aburrida, siendo objeto de las atenciones de un aventurero inglés, el mayor Harry Larkyns.
En abril de 1874 Flora dio a luz un niño al que bautizó con el nombre de Florando. No obstante, la alegría de Muybridge se vio ensombrecida cuando descubrió que el niño no era suyo, y que Flora seguía manteniendo su relación con el mayor Larkins. Así, en octubre de ese mismo años, Muybridge se desplazó en barco, tren y a lomos de caballo hasta la mina en que Larkins trabajaba por aquel entonces como inspector. Cuando llegó, le mando salir de la fiesta en la que se encontraba y le mató de un disparo. 
Muybridge permanece en la cárcel hasta el momento de celebrarse el juicio, en febrero de 1875. Afortunadamente para la posteridad, el jurado le declaró no culpable. Según la moralidad reinante en el oeste de Estados Unidos hacia 1879, la muerte de Larkins era perfectamente justificable. La pobre Flora falleció poco después del incidente mientras que la carrera de su marido alcanzaba nuevas etapas de gloria.
Tras viajar por todo México y América Central en expediciones fotográficas, realizó dos de sus obras maestras: un álbum fotográfico de América Central y un gigantesco panorama de San Francisco. Para 1877 se encontraba nuevamente bajo el patronato de Leland Stanford.
Disparador rápido
En el rancho de Palo Alto recientemente adquirido por Leland Stanford continuó con sus experimentos. A lo largo de la pista de entrenamiento construyó un cobertizo largo y bajo en el que colocó una batería de doce cámaras a intervalos de 48 metros y medio. Estaban equipadas con los obturadores más rápidos existentes, que se iban disparando sucesivamente según una pequeña calesa tirada por el caballo al que estaba fotografiando, iba pasando por una serie de alambres extendidos sobre la pista. Como alternativa, los obturadores podía dispararse por medio de hilos negros atados al pecho del caballo.
Bisonte americano galopando

Los primeros resultados tuvieron un gran éxito. Alabados por la prensa, Muybridge y Stanford (que sabía los dos hacer publicidad de sí mismos) se vieron estimulados a realizara experimentos fotográficos con otra serie de criaturas, bueyes, gatos, cerdos, perros y un oso. Para fotografiar a esos animales, en los que no se podía confiar para que corriesen por la pista y pusiesen en marcha el mecanismo de los obturadores, se creó un aparato automático destinado a producir la necesaria serie de exposiciones. Muybridge había dado otro paso significativo hacia la idea de la cámara cinematográfica. Después de fotografiar a todos estos animales convenció a tres atletas de la Universidad del Sur de California para que posasen con destino a sus primeros estudios sobre la forma humana. Sin avergonzarse para nada de su propio cuerp, Muybridge se desnudó entusiásticamente y posó con ello. 
La respuesta de la prensa fue abrumadoramente favorable. Los experimentos y fotografías de Muybridge recibieron publicidad internacional y le permitieron iniciar una correspondencia postal con investigadores europeos tales como el francés Jules Etienne Marey, que estaba trabajando en el mismo campo que él. 
En 1879 creó una nueva sensación. Tras haber desbrozado el movimiento en elementos separados y estáticos, decidió reconstruirlo. Redibujando sus imágenes fotográficas sobre una placa transparente y circular, utilizó un dispositivo llamado Zoopraxiscopio, un perfeccionamiento de los Phenakitoscopios ya utilizados por los linternistas mágicos, para mostrarlas como imágenes en movimiento. 
Zoopraxiscopio
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domingo, 15 de noviembre de 2015

Biografías de cine: Eadweard Muybridge (I)

Sus fotografías de seres humanos y animales en movimiento constituyeron una revelación para los científicos y los artistas del siglo XIX. Pero sus grandes logros influyeron no sólo en la fotografía fija, sino que tuvieron también una influencia directa en el cine primitivo. Se llamaba Eadweard Muybridge.
Cuando nació en Kinsgton-upon-Thames, Inglaterra, el 9 de abril de 1830 era simplemente Edward James Muggeridge, el hijo de un comerciante en cereales, carbón y madera. Sin embargo, cuando a la edad de veinte años (1851) emigró al Nuevo Mundo para hacer fortuna, se llamaba ya Edward Muybridge, creyendo que ésta era una variedad más puramente anglosajona de pronunciar su nombre, y que había visto en un monumento a algunos antiguos reyes sajones erigido en Kingston.
Con este nuevo nombre prosperó, primero como vendedor en Nueva York de una editorial inglesa y luego como vendedor independiente de libros en San Francisco. En 1860 le iba lo suficientemente bien como para poder realizar un viaje de vacaciones y negocios por Europa; pero, durante el mismo, sufrió graves heridas en la cabeza cuando se cayo de una diligencia. 
No obstante, la incansable energía de Muybridge pareció no verse afectada. A comienzos de la década de 1860 inventó una máquina de lavar y un nuevo proceso de imprenta; y hacia 1866, tras haber coqueteado ya con el arte comparativamente nuevo de la fotografía, consiguió el amplio y elaborado equipo necesario para los fotógrafos de dicho período, Dado que había iniciado una nueva profesión, decidió cambiarse nuevamente de nombre y empezó a llamarse Eadweard Muybridge.
Observación objetiva
Muybridge reveló una capacidad instintiva para la fotografía y se hizo rápidamente un nombre con una serie de vistas bellamente compuestas tomadas en el Yosemite Valley. El romanticismo natural de su visión se veía resaltado por asombrosos efectos de nubes  que conseguía con notable ingenio técnico. La reputación de Muybridge creció pronto lo suficiente para que el gobierno le encargase la tarea de fotografiar los territorios recién adquiridos de Alaska, los faos de la costa de Pacífico y posteriormente en 1873, la guerra contra los indios Modoc. 
Cape Blanco, 1872-1873
Pero fue probablemente el encargo de fotografiar la construcción del ferrocarril Central Pacific la que puso a Muybridge en contacto con Leland Stanford, el dinámico presidente de dicha compañía ferroviaria, y exgobernador de California. Stanford era propietario de caballos de carrera y se interesaba por los métodos científicos de entrenamiento, dedicándose al estudio de la anatomía y sistemas locomotores del noble bruto. La controversia dominante entre los estudiosos de los caballos de aquellos años giraba en torno a si había algún momento en el movimiento del animal a todo galope en el que sus cuatro patas estuviesen separadas del suelo en el mismo momento.
Según el relato del propio Muybridge, que ha llegado a convertirse en leyenda, en un esfuerzo por resolver definitivamente esa espinosa cuestión, Stanford le pidió que inventase la manera de realizar una serie de exposiciones fotográficas lo suficientemente rápidas como para captar los distintos aspectos del movimiento de un caballo no perceptible por el ojo humano. Se trataba de un encargo sumamente difícil en una época en que las placas fotográficas se preparaban laboriosamente a  mano y en la que los obturadores de las cámaras distaban mucho de ser rápidos o sofisticados.
Muybridge afirmó haber conseguido algunos éxitos en 1872 ó 1873, fotografiando al caballo favorito y más veloz de Stanford, Occident (Occidente), en las pistas de carrera de Sacramente. Lo hizo contra un fondo blanco, utilizando un dispositivo por el que el caballo disparaba el obturador de la cámara al pasar por unos tableros.
Caballo en movimiento
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