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viernes, 15 de marzo de 2024

Cuando el cine centroeuropeo representó por primera vez el Holocausto (III)

(cont.)

5. La pasajera (Pasazerka, 1963), de Andrzej Munk 

Liza (Aleksandra Slaska), una de las encargadas de la vigilancia en el campo. Al regresar en barco a Alemania, años después de los hechos, cree descubrir en el rostro de otra pasajera a una de sus antiguas prisioneras, Marta (Anna Ciepielewska), a la que creía muerta. Liza recuerda entonces los días pasados en el campo de concentración y la inusual relación que entabló con Marta, a la que supuestamente ayudó y protegió.
Ese recuerdo, ese flashback que ocupa casi todo el metraje, nos muestra, por un lado, el escalofriante y vejatorio trato que se les daba a los prisioneros y, por otro, a una Liza en parte también víctima de las circunstancias, pero el hecho de que la película esté inconclusa nos impide terminar de saber cómo fue realmente la relación entre las dos mujeres, si la memoria de Liza es fiel a lo que ocurrió o es traicionada por la vergüenza e, incluso, si la pasajera es o no Marta.

6. Diamantes de la noche (Démanty noci, 1964), del checo Jan Němec

Narra la historia de dos chicos judíos que escapan de un tren que los transportaba a un campo de concentración nazi. A pesar de librarse de entrar al campo, son capturados por un grupo de veteranos guardabosques que los ridiculizan, al tiempo que los prisioneros intentan evadirse del drama que viven con sus recuerdos de libertad.
Debut en la dirección de Jan Nemec, que adapta una novela de Arnost Lustig prescindiendo casi totalmente de los diálogos, dejando el argumento en puro esqueleto para entregar sensaciones elementales de agobio y supervivencia, de curiosos consuelos, con tintes a veces surrealistas. Ahí están para demostrarlo los planos de manos y rostro invadidos por las hormigas que retrotraen a Luis Bunuel, cineasta muy admirado por Nemec; o el curioso contraste entre los ancianos perseguidores –probablemente alemanes de los Sudetes, que colaboran con los ocupantes– y los chicos. Se trata de una película sobria e impactante, que en poco más de una hora de metraje crea la buscada atmósfera subjetiva. La película va más allá de los de la guerra y el anti nazismo, para preocuparse por la lucha de un hombre por preservar su dignidad humana.

7. La tienda en la calle Mayor (Obchod na korze, 1965), de Ján Kadár y Elmar Klos 

Una pequeña ciudad eslovaca, año 1942. El humilde carpintero Anton Brtko (Jozef Króner) intenta llevar una vida apacible ignorando a los seguidores de los nazis, que tratan de imponer su disciplina a la comunidad y erigir una absurda pirámide de madera en honor a la victoria. Sin embargo, las reprimendas de su esposa Evelyn (Hana Slivková) y las burlas de su cuñado Markus (Frantisek Zvarík), un caudillo fascista local, no le permiten vivir en paz. Cuando Markus le ofrece hacerse cargo, en calidad de ario, de la mercería de la anciana Sra. Lautmann (Ida Kaminská), su vida queda trastocada. Mientras Evelyn se ilusiona con la idea de enriquecerse, Anton intenta que la Sra. Lautmann comprenda que tiene que renunciar a su negocio por ser judía; a pesar de lo cual entre ambos surge una relación de ternura y comprensión mutua. Las situaciones cómicas en la tienda se suceden mientras la fiebre antisemita se va intensificando en el exterior.
La película, adaptación de la novela de Ladislav Grosman, aborda el drama de la persecución de los judíos en la Eslovaquia fascista durante la Segunda Guerra Mundial. Después de su lanzamiento y buena acogida por parte del público y la crítica, el filme fue ganador con el premio Oscar a la mejor película de habla no inglesa de 1965. Tiene un tono tragicómico, agridulce, pues al principio se juega con la pusilanimidad de Tono y el despiste de la señora Lautman, lo que da pie a algún momento humorístico. Pero a medida que avanza la trama, y se estrecha la relación, amenazan sombras de tragedia, pues la deportación de los judíos es inminente. La película resulta muy eficaz en la denuncia del holocausto, al fijar la atención en un caso concreto, y mostrar los efectos demoledores que tiene, no sólo en la víctima, sino en el supuesto beneficiario de su desgracia. Las puntuales escenas oníricas nos hablan de un mundo ideal donde uno y otra serían felices, y se cumpliría la máxima de la señora Lautman "Un corazón en paz es un don de Dios"; pero la realidad apunta a derroteros menos halagüeños.

8. Cold Days (Hideg napok, 1966), de András Kovács

Ambientada en 1946, esta película trata sobre la planificación y ejecución de la masacre de Novi Sad de enero de 1942 de 4.000 serbios y judíos yugoslavos por parte de unidades del ejército húngaro. Se llevó a cabo como represalia por una emboscada partidista (en la que fueron asesinados a tiros 17 soldados). Y se explora principalmente a través de las reminiscencias de cuatro participantes: el mayor Buky, el teniente Tarpataki, el alférez Pozdor y el cabo Szabonow, compañeros de celda en espera de juicio. Sin embargo, en última instancia, lo que se obtiene es un amplio debate sobre cuestiones de responsabilidad individual.
La película de Andras Kovacs, considerada una de las películas húngaras más importantes de los años 1960, se centra en cuatro hombres que esperan juicio por su participación en la masacre de varios miles de judíos y serbios de Novi Sad en 1942. Cada uno niega cualquier responsabilidad, afirmando que sólo estaban siguiendo órdenes. La película es importante por su voluntad de abordar el tema del papel de Hungría en la Segunda Guerra Mundial, que era tabú en el momento de su estreno.

jueves, 14 de marzo de 2024

Cuando el cine centroeuropeo representó por primera vez el Holocausto (II)

(cont.)
Las películas:

1. Unzere Kinder (1948), del cineasta polaco Natan Gross

Esta película semidocumental (y el último largometraje en yiddish de Polonia) presenta al dúo cómico Szymon Dzigan e Israel Shumacher, que habían regresado recientemente de la Unión Soviética, y a niños judíos que habían sobrevivido al Holocausto. Realizada en Helenowek Colony, un orfanato/escuela cerca de Lodz, esta película incluye la adaptación por parte de los cómicos Dzigan y Shumacher de  la obra Kasrilevke Brent de Sholom Aleichem, y un intercambio de roles donde se convierten en el público infantil. Los cambios continúan durante la visita de los artistas a la residencia de los niños, mientras los niños enseñan a los adultos sobre las posibilidades curativas de la música, la danza y la narración de cuentos.
Un grupo de huérfanos judíos que sobrevivieron al Holocausto, en un viaje desde su orfanato, asisten a un espectáculo de Dzigan y Shumacher, quienes representaron una obra cómica llamada Cantantes del gueto, como dos mendigos cantando y bailando para conseguir comida. Al no estar de acuerdo con la representación de la vida en el gueto, interrumpen el espectáculo. Posteriormente invitan a los cómicos a su orfanato para que puedan contar la verdadera historia. Los cómicos aceptan la invitación y presentan allí sus mejores espectáculos. Por la noche escuchan a los niños contarse historias de sus vidas. Al día siguiente sugieren a los niños que presenten sus propias obras de teatro...

2. Distant Journey (Daleká cesta, 1949), de Alfréd Radok 

Película que recorre el camino que transitaron los judíos checos desde su tierra hasta los campos de exterminio a través del testimonio de una familia ficticia que se inspira en las propias vivencias del director durante el Holocausto.
Distant journey quizás sea la primera gran película sobre los ghettos, los campos de concentración, las cámaras de gas y el genocidio practicado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. La película sigue a la médica judía Hanna Kaufmann (Blanka Waleska) que va a ver cómo el avance nazi altera todas las actividades y relaciones de su vida. Primero se les prohíbe ir al teatro, luego se les impide desarrollar sus profesiones, un poco más tarde deben identificarse con una estrella de David en su ropa, y así el periplo, el viaje distante o largo continúa hasta los ghettos y los campos de exterminio. Radok utiliza cortes de noticieros y del documental nazi de Leni Riefenstahl Triumph des willens (1935) para narrar el contexto general del avance alemán sobre Europa. A través de un experimental método de picture in picture la escena dramática se encoge y continúa desarrollándose abajo a la derecha de la pantalla mientras se transmiten las noticias, lo que logra cohesionar ambas historias. Distant journey fue filmada en 1948 y estrenada en 1949, aunque fue muy poco vista ya que el gobierno impuesto por Stalin en Checoslavaquia la censuró

3. Budapesti tavasz (1955), de Félix Máriássy

La película comienza unos días antes del final de la Segunda Guerra Mundial y cuenta la historia de las gentes de Budapest, de cómo intentan sobrevivir esos días, y acaba cuando los alemanes se van y queda una ciudad en ruinas a la espera de nuevos tiempos. 
En la víspera de Navidad de 1944, los fugitivos Pintér y Gozsó logran atravesar el bloqueo soviético alrededor de Budapest. Pintér pretende esconderse en un piso abandonado por sus propios familiares, pero encuentra a sus parientes llamados los Turnovszky, que también esconden a la judía Jutka. El amor se desarrolla entre Zoltán y Jutka.

4. Transport from Paradise (Transport z ráje, 1963), de Zbyněk Brynych

Terezín es un campo de concentración inusual. Concebido como un campo modelo para ser exhibido, sus habitantes son obligados a participar en una farsa para convencer a una próxima delegación de la Cruz Roja de que la vida normal prosigue en el gueto. De todas formas, su mayor temor es que pueden ser incluidos en cualquier momento en algún transporte hacia uno de los campos de exterminio.
Campo de Theresienstadt donde los alemanes retuvieron a judíos prominentes durante la Segunda Guerra Mundial. La película muestra los últimos días del campo bajo los alemanes.
(cont.)

miércoles, 13 de marzo de 2024

Cuando el cine centroeuropeo representó por primera vez el Holocausto (I)

Varias películas producidas en países centroeuropeo trataban, desde el período de posguerra, del exterminio de los judíos. El Museo de Arte e Historia del Judaísmo, en París, expone hasta el 12 de marzo estas obras poco conocidas, rehabilitando a sus autores olvidados.

Transport from Paradise (Transport z ráje, 1963), de Zbyněk Brynych, película checoslovaca sobre el campo de concentración de Theresienstadt
Desde 1947, en Hungría, Polonia y Checoslovaquia, los cineastas evocan en la ficción la existencia y destrucción de comunidades judías, que eran muy importantes en estos países antes de la guerra. Estos autores con experiencias, estilos y personalidades muy diferentes se beneficiaron en su momento de la consideración que los regímenes marxistas daban al séptimo arte, un medio esencial para llegar a la gente. Los más jóvenes incluso se benefician de las famosas escuelas del cine centroeuropeo, que les proporcionan una formación teórica y técnica muy avanzada.
Inspirándose a la vez en el neorrealismo italiano y, por el contrario, en un formalismo onírico que debe tanto al alma eslava como a Orson Welles, van más allá de las disputas que agitarían las críticas mucho más tarde (por ejemplo: ¿tenemos derecho a utilizar el travelling para filmar las alambradas de los campos o ¿es infamia?).
Desafortunadamente, estos artistas se encuentran atrapados en vientos en contra. Por un lado, la desestalinización, que permite proponer nuevas formas estéticas, siempre que se consideren al servicio del glorioso y nuevo socialismo, y romper el tabú de la deportación en la pantalla. Por otro lado, la reacción (la insurrección de Budapest en 1956, la Primavera de Praga en 1968, el resurgimiento del antisemitismo estatal), con el resultado del exilio o la censura.
“El largo camino” (1949), de Alfred Radok
La veintena de cortometrajes y largometrajes que se ofrecen en este ciclo son obra de cineastas en su mayoría olvidados (Miklós Jancsó, Aleksander Ford, Ján Kadár), a pesar de su éxito inicial en festivales internacionales. Sin embargo, también en lo fundamental, ya está todo ahí: la indiferencia de los no judíos ante la persecución en
Budapesti tavasz (1955), conocida internacionalmente como Springtime in Budapest, del húngaro Félix Máriássy; el despojo de los judíos en la tragicómica La tienda en la calle Mayor (Obchod na korze, 1965), del eslovaco Ján Kadár y el checo Elmar Klos (Oscar a la mejor película extranjera en 1966); el gueto “modelo” de Theresienstadt para engañar a la opinión pública en Daleká cesta (1949), de Alfréd Radok y Transport from Paradise (Transport z ráje, 1963), de Zbyněk Brynych, dos producciones checoslovacas; la negación de los pequeños genocidas que sólo cumplían las directivas de sus superiores en Cold Days (Hideg napok, 1966), del húngaro András Kovács, y la película polaca La pasajera (Pasazerka, 1963), de Andrzej Munk.
Mencionaremos también Diamantes de la noche (Démanty noci, 1964), del checo Jan Němec, donde dos deportados huyen a los bosques de los Sudetes e intentan sobrevivir, o Unzere Kinder (1948), del cineasta polaco Natan Gross. Esta película en la que huérfanos judíos y un dúo cómico hablan de la guerra en yiddish no sólo es una de las primeras sobre el Holocausto, sino también una de las primeras críticas a su representación. Todos estos autores logran describir situaciones en su complejidad y subvertir la doxa del héroe comunista. Aquí las reflexiones políticas y estéticas van de la mano. Estas películas siguieron siendo innovadoras y sorprendentes en muchos sentidos, planteando preguntas universales sobre la naturaleza del hombre.
(cont.)