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jueves, 26 de enero de 2023

Spielberg, Anderson, Indiana Jones o Astérix… Las películas más esperadas para 2023 (XXI)

21. Second Tour (2023), de Albert Dupontel 

El director de Adiós, idiotas (Adieu les cons) persiste en su vena satírica con esta historia de una periodista política caída en desgracia que ha sido relegada a las páginas deportivas y a quien se le pedirá que siga la campaña presidencial en curso. El favorito para ganar es un hombre de cincuenta y tantos que proviene de una poderosa familia francesa y es un recién llegado a la política. Preocupada por este candidato, al que conoció cuando era menos pulcro, la señorita Pove se embarcará en una investigación que resultará impactante y estimulante a partes iguales. Albert Dupontel estará a ambos lados de la cámara junto a Cécile de France y Nicolas Marié.

sábado, 22 de mayo de 2021

Lady J, una relectura elegante del cuento feminista de Diderot

Una marquesa se rinde ante un libertino, con él que acaba cansándose. Su venganza será cruel… Bajo el vestuario y decorados del siglo XVIII, Emmanuel Mouret firma paradójicamente su película más moderna con Lady J (Mademoiselle de Joncquières, 2018).
De Fais-moi plaisir! (2009) a Caprice (20015), Emmanuel Mouret filmaba a menudo el flirteo contemporáneo. En el camino, llegó al pasado y a la película de época. Adapta un episodio de Jacques le Fataliste et son maître, de Diderot, al igual que Robert Bresson para Las damas del bosque de Bolonia (Les Dames du bois de Boulogne, 1945), sin temer a nada. Curiosamente, es al ubicar su triángulo cruel y amoroso en el oro y la seda del siglo XVIII que el cineasta triunfa en su película más moderna. Porque Lady J trata con una singular agudeza los actuales dolores femeninos y masculinos...
Madame de la Pommeraye, una viuda aún joven y hermosa, se felicita por haber terminado con el amor, sentimiento que no experimentó con su difunto esposo. Rica, independiente, retirada en su castillo, resiste con garbo al marqués de Arcis, libertino célebre por sus múltiples conquistas. Habla bien, la distrae, pero Madame de la Pommeraye sigue siendo un muro de inteligencia y serenidad. Pero el corazó la falla inconscientemente, acabó cediendo a tanta la persistencia y las promesas de amor eterno: este hombre ha cambiado, está segura. De todos modos, a lo largo de los años, sintiendo que se está cansando, ella finge compartir, por orgullo, su cansancio. Fomenta, de hecho, una venganza maquiavélica, con, como presa, una joven falsa virtuosa. ¿No es la pureza la trampa más hermosa para un inconstante?...

sábado, 6 de octubre de 2018

Para ver: Mademoiselle de Joncquières

¿Vale la pena una constante inclinación de sombrilla? ¿Cómo reaccionar ante un acosador con medias blancas? ¿De verdad tenemos que hacer todas estas preguntas mientras vemos la última película de Emmanuel Mouret, una brillante, deliciosa y agridulce comedia con interpretaciones memorables sobre la sofisticada venganza de una mujer seducida y luego abandonada.
El encantador marqués de Les Arcis colecciona las conquistas, pero su última víctima, la inteligente viuda Madame de la Pommeraye, es consciente de ello, no piensa caer en sus redes y se lo hace saber, invitándole no obstante a probar suerte, en una especie de ajedrez sentimental y cortesano. Así comienza, en pleno siglo XVIII, en una apacible campiña que rodea una mansión, la excelente Mademoiselle de Joncquières, último largo del sutil Emmanuel Mouret, presentado en la competición Platform del 43er Festival de Toronto.
Rodando por primera vez en su carrera una época distinta a la contemporánea, con esta libre adaptación de un episodio de la satírica  Jacques el fatalista y su maestro (Jacques le fataliste et son maître, 1796), de Denis Diderot (que ya inspiró la muy diferente Las damas del bosque de Bolonia (Les Dames du bois de Boulogne, 1945), de Robert Bresson), el cineasta francés ha descubierto un territorio en el que su extravagante y lúdica tendencia a la exploración de las complejidades del amor y su gusto por los enfrentamientos verbales lindantes con la comedia se expresa a la perfección.
Mademoiselle de Joncquières es una cruel y deliciosa tragicomedia que se mueve con esplendor sobre el hilo de un relato en el que se entrelazan de forma estrecha el fuego y el hielo, el corazón y la mente, el espectáculo de las apariencias y las maniobras subrepticias. Todo un regalo para los amantes de los duelos verbales, laa película entra en una intensa resonancia con los tiempos actuales, pues los juegos y tormentos del amor trascienden los siglos. Avanzando con un consumado dominio de las elipses temporales, y puesta en escena con una fluidez muy controlada y nunca ostentosa, la cinta marca claramente una etapa de madurez para un cineasta muy talentoso que gana solidez con cada nuevo trabajo.