miércoles, 12 de agosto de 2026

Hemos visto todas las películas de "James Bond": machistas, racistas, sexistas... pero ¿por qué nos sigue gustando 007? (VI)

16. Panorama para matar (A View to a Kill, 1985), de John Glen

Decimosexta entrega de Bond, y última protagonizada por Roger Moore, que llevaba siete películas encarnando al personaje y se sentía él mismo demasiado mayor para el personaje. Las escenas de acción son bastante imaginativas, especialmente la persecución en motos en la nieve, o la que tiene lugar en las calles de París, así como el final, en lo alto del Golden Gate. Bond recibe la misión de desenmascarar a Max Zorin, un misterioso empresario, y aparente espía de la KGB, que amenaza con dominar el mundo por medio de sus revolucionarios microchips. Aliado a poderosas empresas de tecnología punta, su objetivo es destruir la falla de San Andrés, provocando un terremoto de irreversibles consecuencias. 
Roger Moore y Tanya Roberts en Panorama para matar (1985)

17. 007: Alta tensión (The Living Daylights, 1987), de John Glen

Tras Roger Moore, Albert Broccoli dio mucho bombo a su búsqueda de un nuevo actor para sustituir a quien era su primera opción: Pierce Brosnan. Se habló de Sam Neill e incluso de Christopher Reeve. Había intentado fichar a Brosnan, pero éste rehusó, porque prefirió rodar más episodios de la serie Remington Steele, que le había convertido en una estrella. Finalmente, el elegido fue Timothy Dalton, que ya había optado al papel cuando se escogió a Roger Moore. A pesar de que Dalton era un excelente actor, no resultaba creíble en este personaje. La película recuperó el tono serio de las películas de Sean Connery, prescindiendo del humor de la era de Moore. Por lo demás, el guión es sólido y las secuencias de acción bastante efectivas. James Bond ha sido designado expresamente por el general Koskov (Jeroen Krabbé), un desertor de la KGB, para que lo proteja durante su estancia en Inglaterra. Reunido con los directivos del MI6, Koskov contará que, su compatriota, el general Pushkin (John Rhys-Davies) tiene la intención de asesinar a varios agentes británicos... pero Bond tiene sus sospechas y pretendiendo ayudar a Kara Milovy (Maryam d'Abo), la linda chelista protegida de Koskov, irá hasta el fondo del asunto.
Timothy Dalton y Maryam d'Abo en 007: Alta tensión (1987)

18. Licencia para matar (Licence to Kill, 1989), de John Glen

Decimoctava película de James Bond. Fue la segunda y última ocasión en la que el personaje fue interpretado por Timothy Dalton, que renunció a seguir interpretando al personaje. También fue la última dirigida por John Glen, y la última producida personalmente por Cubby Broccoly. Robert Brown, que había encarnado a M en todas las películas de la saga, falleció después de terminar el rodaje, al igual que el veterano guionista Richard Maibaum. En las taquillas funcionó peor que otras películas de la franquicia, probablemente porque el guión es bastante flojo, centrándose en una acumulación de secuencias de acción. Además, James Bond no resulta creíble actuando por motivos personales. El agente 007 a la caza y captura de un peligroso narcotraficante latinoamericano, con implicaciones personales de por medio: el capo de la droga mató a un amigo suyo, y Bond desea vengarse. 
Timothy Dalton y Carey Lowell en Licencia para matar (1989).

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