7. 007 al servicio secreto de su Majestad (On Her Majesty's Secret Service, 1969), de Peter Hunt
Tras la marcha de Sean Connery (que volvería a la saga en Diamantes para la eternidad), los productores ficharon a George Lazenby, un modelo publicitario que jamás había ejercido como actor. Aunque Lazenby fue denostado por la crítica y el público, pues suceder a Connery era una ardua tarea, ha quedado en el recuerdo como un correcto James Bond. Además, se trata de una correcta y elaborada trama en la que el personaje de James Bond evoluciona, por primera y única vez. Eso sí, al público no acabó de gustarle la idea de que Bond pasará por el altar para casarse, por lo que Lazenby no llegó a rodar otra película de Bond. En esta ocasión se asocia a un mafioso -con una atractiva hija Tracy Di Vicenzo (Diana Rigg)-, para unir sus fuerzas en la lucha contra la malvada organización Spectra. Ambientada en los alpes suizos, el malvado Stavro Blofeld (Telly Savalas) amenaza al mundo entero con un ambicioso plan: lanzar una peligrosa bacteria que podría acabar con la producción agraria de todo el planeta.
8. Diamantes para la eternidad (Diamonds Are Forever, 1971), de Guy Hamilton
Sexta entrega de la saga del agente con licencia para matar, había recaudado en taquilla mucho menos que sus predecesoras. Los productores temían que el personaje se hubiera quedado anticuado, en una época, principios de los años 1970, en que triunfaban en la pantalla los antihéroes interpretados por Dustin Hoffman y Al Pacino, y películas realistas como Easy Rider, de 1969. Como George Lazenby no había cuajado, decidieron sustituirle por John Gavin. Finalmente, temerosos de un nuevo fracaso en taquilla, los responsables de la franquicia decidieron pagar lo que fuera a Sean Connery, para que volviera a encarnar al personaje. Guy Hamilton incorporó más humor y un tono más irreal, que curiosamente serían la seña de identidad de las películas siguientes de la saga, protagonizadas por Roger Moore. Algunas secuencias son memorables, como el encuentro de James Bond con Blofeld y su clon. Tras pasar unas merecidas vacaciones en Francia, el agente secreto James Bond recibe una llamada del Jefe M para realizar una peligrosa misión relacionada con unos diamantes en bruto desaparecidos...
![]() |
| Sean Connery y Charles Gray en Diamantes para la eternidad (1971) |
9. Vive y deja morir (Live and Let Die, 1973), de Guy Hamilton
Como Sean Connery había declarado que nunca jamás volvería a interpretar a James Bond, ni por todo el dinero del mundo, los productores Broccoli y Salzman se pusieron manos a la obra para buscar a su sustituto. Como el fichaje de George Lazenby, que interpretó a Bond en 007 al servicio secreto de su Majestad, se había saldado con un sonoro fracaso en las taquillas, decidieron contratar a un actor consagrado. Finalmente se decantaron por Roger Moore, que era una gran estrella televisiva por las series El Santo y Los persuasores. En tan sólo veinticuatro horas, tres agentes del servicio secreto británico que investigaban una red de tráfico de drogas aparecen asesinados en extrañas circunstancias. Todas las pistas conducen a Mister Big y a un diplomático llamado Katanga. El agente 007, James Bond, es enviado a Nueva York para investigar al enigmático personaje.
![]() |
| Roger Moore en Vive y deja morir (1973) |



No hay comentarios:
Publicar un comentario