martes, 4 de mayo de 2021

Joseph Losey, un maestro cineasta en un juego de engaños (I)

Una joven novia necesitada de amor se va a Alemania a recargar pilas y se cruza en la calle de un gigoló, un narcotraficante… En Una inglesa romántica (The Romantic Englishwoman, 1975), reeditada hoy, el director estadounidense transforma un guión banal en una sutil película. La oportunidad de evocar también Ceremonia secreta (Secret Ceremony, 1968), otro trío donde el engaño y la mentira se llevan hasta las últimas consecuencias. 
Helmut Berger y Glenda Jackson en  Una inglesa romántica  (1975) de Joseph Losey 
Los grandes cineastas son geniales solo porque saben cómo moverse con  en guiones convencionales que a veces se ven obligados a aceptar: ¡tienes que vivir! - su universo, su personalidad, su perspectiva. Este es el punto de Una inglesa romántica que Joseph Losey rodó en 1975, después del triunfo en Cannes de El mensajero (The Go-Between, 1971) y los duros fracasos de El asesinato de Trotsky (The Assassination of Trotsky, 1972), con Alain Delon y Richard Burton y Chantaje a una esposa (A Doll's House, 1973), con Jane Fonda.
La trama de Una inglesa romántica es banal: la escapada a Baden-Baden de un burgués inglés, mal casado, que cruza la calle de un gigoló proveedor de drogas ... Gracias a la ayuda del dramaturgo Tom Stoppard (unos años después de que Harold Pinter hiciera el mismo trabajo para Accidente (1967)), Losey convierte esta novela de la estación en una farsa sofisticada. Con espejos por todas partes, como para sugerir que sus personajes solo viven de sus reflejos. Y como leitmotiv, una secuencia erótica en un ascensor: convencido de su desgracia conyugal, uno de los tres héroes (Michael Caine) lo imagina, lo insiste, lo repite. Y, a fuerza de soñarlo, le da vida...
(cont.)

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