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domingo, 9 de marzo de 2014

Efemérides musicales: La Traviata

La Traviata 

Es una ópera en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano
de Francesco Maria Piave, basado en la novela de Alexandre Dumas (hijo) La dama de las camelias (1852), aunque no directamente sino a través de una adaptación teatral. Originariamente lo titularon Violetta, por el personaje principal.
Piave y Verdi querían seguir a Dumas dándole a la ópera una ambientación contemporánea, pero las autoridades de La Fenice insistieron en que se ambientara en el pasado, "hacia 1700". No fue hasta la década de 1880 que se respetaron los deseos originales del compositor y del libretista y se representaron producciones "realistas".
Fue estrenada, sin éxito, en el teatro La Fenice de Venecia el 6 de marzo de 1853. El público se burló de la representación varias veces, dirigiendo sus burlas en el rol de soprano Fanny Salvini-Donatelli en el rol titular de Violetta. Salvini-Donatelli, aunque una cantante aclamada, fue considerada demasiado vieja (a los 38) y su sobrepeso de manera que no encajaba con el papel dramático de Violetta Valery quien muere de consunción. Verdi había intentado previamente convencer al gerente de La Fenice para dar el papel con una mujer joven, pero sin éxito. A pesar de todo, el primer acto encontró el aplauso al final; pero en el segundo acto, el público empezó a volverse en contra de la representación, especialmente después de cantar el barítono (Felice Varesi) y el tenor (Lodovico Graziani). Al final de la ópera, el público rio a carcajadas en vez de apreciar el final trágico. El día después, Verdi escribió a su amigo Muzio en lo que ahora se ha convertido quizás en su carta más famosa: "La Traviata anoche un fracaso. ¿Fallo mío o de los cantantes? El tiempo lo dirá."
Después de algunas revisiones entre 1853 y mayo de 1854, que afecta principalmente a los actos II y III, la ópera se representó de nuevo en Venecia, esta vez en el Teatro San Benedetto. Esta representación fue un éxito de crítica, en gran medida debido al retrato de Violetta hecha por Maria Spezia-Aldighieri. Se estrenó en Barcelona el 25 de octubre de 1855, en el Gran Teatro del Liceo. El 24 de mayo de 1856 la versión revisada fue presentada en Her Majesty's Theatre en Londres y le siguió el 3 de diciembre de aquel año su estreno en Nueva York.
Desde entonces su popularidad ha sido constante y se ha mantenido en el repertorio hasta la actualidad. La traviata sigue siendo muy importante, dentro del repertorio operístico estándar y aparece como la número 1 en la lista de Operabase de las óperas más representadas en todo el mundo para el período 2007/08-2011/12, la primera de Italia y de Verdi.
Con La Traviata, Verdi alcanzó un estilo maduro, con mayor hondura en la descripción de los personajes, mayor solidez en las construcciones dramáticas, y una orquesta más importante y rica.
Es una obra atípica dentro de la producción de Verdi por su carácter realista. No refiere grandes hechos históricos, como Nabucco, ni está basada en tragedias como Macbeth, sino que es un drama psicológico de carácter intimista. Fue la primera ópera en el cual los actores usaron trajes contemporáneos de la época (smoking y vestidos largos de dama a la usanza francesa o inglesa) ya que hasta ese momento, las óperas siempre usaban trajes históricos, correspondiente a siglos pasados u otras civilizaciones (tal como pasó en Aida donde usaban ropas del antiguo Egipto, Nabucco del antiguo Israel o Rigoletto que evocaba al siglo XVI del norte de Italia).

Argumento

Lugar: París y sus afueras.
Época: Alrededor de 1850.
Está dividida en 3 actos que respetan la estructura tradicional de presentación, desarrollo y desenlace. El eje dramático de la ópera está centrado en la protagonista, Violeta Valery, a diferencia de la novela de Alejandro Dumas centrada en su amante Alfredo Germont, y hace de ella un retrato aún más idealizado, mostrándola como un ser casi angelical.
Acto I
El salón en casa de Violeta
Violeta Valery, una famosa cortesana, da una lujosa fiesta en su salón de París para celebrar su recuperación de una enfermedad. Uno de los últimos en llegar a la fiesta es Gaston, un conde, que llega acompañado de su amigo, el joven noble Alfredo Germont, que hacía tiempo que deseaba conocer a Violeta pues la adoraba desde lejos. Mientras pasea por el salón, Gastón le dice a Violetta que Alfredo la ama, y que mientras ella estaba enferma, él la visitó cada día. Alfredo, una vez presentados, le expresa su preocupación por su delicada salud, y luego le declara su amor.
El Baron, actual amante de Violetta, espera cerca para llevarla al salón donde le piden al Baron que haga un brindis, pero él lo rechaza, y la gente se vuelve a Alfredo (Alfredo, Violetta, coro: Libiamo ne' lieti calici (Brindis).
Desde la habitación vecina, se oye el sonido de la orquesta y los invitados se mueven allí para bailar. Sintiéndose mareada, Violetta pide a sus invitados que vayan por delante y la dejen descansar hasta que se recupere. Mientras los invitados bailan en la habitación próxima, Violetta mira su pálida cara en el espejo. Alfredo entra y expresa su preocupación por su frágil salud, declarando más tarde su amor por ella (Alfredo, Violetta: Un dì, felice, eterea – "El día que te conocí"). Al principio, Violeta lo rechaza porque su amor no significa nada para ella, pero hay algo en Alfredo que le llega al corazón. Cuando él se marcha, le regala una camelia, diciéndole que regrese cuando la flor se haya marchitado. Ella le promete reunirse con él al día siguiente.
Después de que los invitados se han marchado, Violeta analiza la posibilidad de una relación con amor verdadero (Violetta: Ah, fors'è lui – "Quizá sea él"). Pero finalmente desecha la idea. Ella necesita ser libre para vivir su vida, día y noche, de un placer a otro (Violetta: Sempre libera – "Siempre libre"). Desde fuera del escenario, la voz de Alfredo se oye cantando sobre el amor conforme baja por la calle.
Acto II
Escena 1: En la casa de campo de Violetta en las afueras de París
Tres meses después, Alfredo y Violeta llevan una existencia tranquila en una casa de campo, en las afueras de París. Violeta se ha enamorado de Alfredo y ha abandonado completamente su anterior estilo de vida. Alfredo canta su vida feliz juntos (Alfredo: De miei bollenti spiriti – "De mis salvajes sueños de éxtasis"). Annina, la doncella, llega desde París, y, cuando Alfredo le pregunta, le dice que ella fue allí a vender los caballos, los carruajes y todo lo que Violetta posee para apoyar su estilo de vida en el campo.
Alfredo queda abrumado de saber esto y se dirige a París inmediatamente para corregir la situación él mismo. Violetta regresa a casa y recibe una invitación de su amiga Flora, a una fiesta en París aquella tarde. El padre de Alfredo, Giorgio Germont, llega a la casa y exige a Violeta que rompan su relación con su hijo por el bien de su familia, pues la suerte de su hermana han sido destruidas por su conexión con ella, ya que su reputación como cortesana compromete el nombre Germont (Giorgio: Pura siccome un angelo – "Tengo una hija pura como un ángel"). Mientras tanto, reacio, él queda impresionado por la nobleza de Violetta, algo que no esperaba de una cortesana. Ella le responde que no puede poner fin a su relación porque lo ama mucho, pero Giorgio le ruega por el bien de la familia. Violeta escucha, con un creciente remordimiento, las patéticas palabras del señor Germont y finalmente se muestra conforme (Violetta, Giorgio: Dite alla giovine – "Di a esa niña tuya") y dice adiós a Giorgio. En un gesto de gratitud por su bondad y sacrificio, Giorgio besa su frente antes de dejarla a solas llorando.
Decide abandonar a su amado. Violetta deja una nota a Annina para enviarla a Flora aceptando la invitación a la fiesta y, mientras escribe su carta de despedida a Alfredo, entra éste. Apenas puede controlar su tristeza y lágrimas; le habla repetidamente de su amor incondicional (Violetta: Amami Alfredo – "Ámame, Alfredo"). Antes de apresurarse fuera e ir a París, entrega la carta de despedida a su sirviente para que se lo entregue a Alfredo.
Pronto, los sirvientes le llevan la carta a Alfredo y, tan pronto como la ha leído, Giorgio regresa e intenta reconfortar a su hijo, recordándole a su familia en Provenza (Giorgio: Di Provenza il mar – "En Provenza"). Alfredo sospecha que el Baron está dertrás de su separación con Violetta y la invitación a la fiesta, que ella encuentra en la mesa, fortaleciendo sus sospechas. Decide enfrentarse a Violetta en la fiesta. Giorgio intenta detener a Alfredo, pero él sale apresuradamente.
Escena 2: Fiesta en casa de Flora
En la fiesta, el marqués le dice a Flora que Violetta y Alfredo se han separado. Pide a los animadores que interpreten para los invitados (Coro: Noi siamo zingarelle – "Somos jóvenes gitanos"); (Coro: Di Madride noi siam mattadori – "Somos toreros de Madrid"). Gastone y sus amigos se unen a los toreros y cantan (Gastone, coro, bailarines: E Piquillo, un bel gagliardo – "Fue Piquillo, tan joven y gallardo").
Para ahogar su pena, Violeta, se consume aún más profundamente en su libertinaje. Llega al Baron Douphol. Ven a Alfredo en una mesa de juego. Cuando él la ve, Alfredo proclama en voz alta de que se llevará a Violetta a casa con él. Sintiéndose enojado, el Baron se acerca a la mesa de juego y se une a él en el juego. Conforme apuestan, Alfredo gana grandes cantidades de dinero hasta que Flora anuncia que la cena está preparada. Alfredo se va con puñados de dinero.
Mientras está abandonando la habitación, Violetta ha pedido a Alfredo verla. Temiendo que la ira del Baron le llevará a desafiar a Alfredo a un duelo, ella amablemente le pide a Alfredo que se marche. Alfredo confunde sus temores y se enfrenta a ella, exigiéndole que admita que ella ama al Baron. Dolorida, ella lo admite y, furioso, Alfredo llama a los invitados para testificar lo que él tiene que decir (Questa donna conoscete? – "¿Conocéis a esta dama?"). La deshonra tirándole dinero que dice le debe por los servicios prestados mientras vivieron juntos, enfrente de los invitados. Violeta se desmaya abrumada por la enfermedad y la pena. Los invitados riñen a Alfredo: "Vete de una vez, te despreciamos. Has insultado a una noble dama".
En busca de su hijo, Giorgio entra en el salón y, sabiendo el significado real de la escena, denuncia el comportamiento de su hijo (Giorgio, Alfredo, Violetta, coro: Di sprezzo degno, se stesso rendo – "Merecedor de desprecio es el hombre").
Flora y las damas intentan convencer a Violetta para que abandone el salón, pero Violetta se vuelve hacia Alfredo: Alfredo, Alfredo, di questo cuore non puoi comprendere tutto l'amore – "Alfredo, Alfredo, no puedes imaginarte el amor que hay en mi corazón por ti".
Acto III
En la habitación de Violeta
Algunos meses después de la fiesta, Violeta yace en cama debido al avance de la tuberculosis. El doctor Grenvil le dice a Annina que Violetta no vivirá mucho puesto que su tuberculosis ha empeorado. A solas en su habitación, Violetta lee una carta del señor Germont, en la que le dice que el Baron sólo fue herido en su duelo con Alfredo; que ha informado a Alfredo del sacrificio que Violeta ha hecho por él y su hermana; y que él envía a su hijo a verla tan pronto como sea posible para pedir su perdón. Pero Violetta siente que es demasiado tarde (Violetta: Addio del passato – "Así se cierra mi triste historia").
Annina se apresura a la habitación para decir a Violetta que ha llegado Alfredo. Los amantes quedan reunidos y Alfredo sugiere que ellos abandonarán París (Alfredo, Violetta: Parigi, o cara , noi lasceremo – "Querida, dejaremos París" ).
Pero es demasiado tarde: ella sabe que su tiempo se ha agotado (Alfredo, Violetta: Gran Dio! morir si giovane – "¡Oh, Dios! Morir tan joven"). El padre de Alfredo entra con el doctor, lamentando lo que ha hecho. Después de cantar un dúo con Alfredo, Violetta revive rápidamente, exclamando que el dolor y la incomodidad la han abandonado. Un momento después, ella muere en brazos de Alfredo.

Música

El preldio está integrado musical y dramáticamente al resto de la opera. En él se reproduce musicalmente el recurso utilizado por Alejandro Dumas de comenzar la novela por el final de la historia, al presentar inicialmente el tema de la agonía de violeta, profundamente triste, seguido del tema de amor.
Lentamente, la música se va animando sin perder el tono melancólico hasta concluir enlazándose con el clima festivo que estalla al comienzo del primer acto.
Uno de los momentos más brillantes y célebres de la ópera es la escena del brindis “Libiamo ne' lieti calici” al comienzo del primer acto. Se trata de una escena de conjunto, que sirve de marco para el momento de seducción entre Violeta y Alfredo. Verdi sutilmente diferencia distintos planos musicales para separar a los amantes del resto de la gente. Dicha aria es interpretada al finalizar muchas Galas Líricas, donde se presenten cantantes de ópera.
El tono orgulloso de Alfredo en el brindis se transforma a través de una línea melódica entrecortada y anhelante al comienzo del dúo de amor, antes del apasionado tema de amor de Alfredo, verdadero centro emocional de toda la obra. La respuesta de Violeta es un canto de coloratura, superficial que contrasta con el de Alfredo y la muestra distante de los sentimientos de aquél, hasta que paulatinamente las líneas melódicas se unen sellando el definitivo encuentro entre ambos (dueto "Un dì, felice, eterea")
El acto continúa con Violeta, sola, meditando si sería para ella una desventura un verdadero amor ("E Strano!" "Ah! Fors'e lui"), pero concluye con que ella no puede amar y debe ser siempre libre (“Sempre libera”), aunque en el segundo acto la veamos viviendo plácidamente con Alfredo.
Al comienzo del acto segundo, el aria de Alfredo “De miei bollenti spiriti” muestra su agitación emocional reforzada por el pizzicato de las cuerdas.
El punto de inflexión de todo el desarrollo dramático de la ópera reside en la escena entre Violeta y Germont, en la cual este trata de convencerla por todos los medios a su alcance de que abandone a Alfredo. Arias como “Pura siccome un angelo”, en la que Violeta recupera su melodía entrecortada, “Un dí quando le veneri” en la que Germont canta 4 notas seguidas de un adorno, motivo que repite insistentemente para conseguir su propósito de convencer a Violeta, y el “Dite alla giovine”, en la que se alcanza el punto culminante con el conmovedor “piangi” de Germont acompañado del lamento de las cuerdas, se suceden describiendo musicalmente los cambios que van sufriendo estos personajes, especialmente en Violeta a través de variaciones en la línea melódica.
Finalmente, al despedirse de Alfredo lo hace con el tema de amor del preludio, que se escucha en un tutti orquestal con un fuerte sentido dramático, el aria "Amami Alfredo!"
El preludio al acto tercero subraya el tono sombrío de la situación.
El aria “Addio del passato” termina con una plegaria donde Violeta le pide a Dios piedad para “la traviata”, la extraviada, lo cual finalmente le dará el título a la ópera.
El reencuentro de los amantes se sella con el dúo de amor “Parigi, o cara, noi lasceremo
Es de destacar al comienzo de este acto el solo de violín ejecutando el tema de amor de Alfredo, acompañado solo por un trémolo de las cuerdas, mientras que se escucha la voz de Violeta leyendo la carta de Germont, ("Teneste la Promesa") recurso que también aparece al final del acto. El uso de la voz hablada como recurso dramático le permite a Verdi entrar de lleno en el realismo, dotando a esta escena de una sobrecogedora dimensión trágica. La obra termina con el "Prendi quest´e L'Immagine", en el que Violeta muere
En el año 2010, la música de La Traviata se adaptó para Ballet.

La Traviata en el cine

  • Hay una versión fílmica de la ópera del año 1968, con Anna Moffo como Violetta, Franco Bonisolli como Alfredo, Gino Bechi como Giorgio Germont, y el coro y orquesta del Teatro de la Ópera de Roma, dirigido por Giuseppe Patanè. La película está dirigida por Mario Lanfranchi. Está disponible en DVD.
  • Franco Zeffirelli dirigió otra versión en 1983, con Teresa Stratas como Violetta, Plácido Domingo como Alfredo, y Cornell MacNeil como Giorgio Germont.
  • En 1994, Humphrey Burton y Peter Maniura dirigieron una nueva versión para televisión. Se trata de la filmación de una representaciones -varias en realidad- de La Traviata de Verdi, en el montaje de Richard Eyre.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Efemérides musicales: La fuerza del destino

La fuerza del destino (título original en italiano, La forza del destino) es una ópera en cuatro actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Don Álvaro o la fuerza del sino (1835) del escritor español Ángel de Saavedra, Duque de Rivas, con una escena adaptada de Wallensteins Lager de Friedrich Schiller. Fue representada por vez primera en el Teatro Bolshói Kámenny (luego Teatro Mariinski) de San Petersburgo, Rusia, el 10 de noviembre de 1862. Verdi sentía inclinación por los temas españoles.
La fuerza del destino es todavía representado con frecuencia, y hay una serie de grabaciones completas. Además, la obertura (de la versión revisada de la ópera) es parte del repertorio estándar para orquestas sinfónicas, a menudo interpretada como una pieza de apertura en conciertos.
Fue encargada por el Teatro Bolshói Kámenny (luego Teatro Mariinski) de San Petersburgo, capital del entonces Imperio ruso y estrenada con la presencia del compositor el 10 de noviembre de 1862 (29 de octubre de 1862, según el calendario juliano, todavía en vigor en el Imperio Ruso hasta 1918). El público no quedó muy satisfecho con la obra, dado que esperaba un libreto menos dramático, más ligero. Pero a pesar de todo, Verdi recibió las felicitaciones del zar Alejandro II de Rusia, que acudió a la cuarta representación, y la crítica.
Después de algunas ulteriores revisiones, tuvieron lugar poco después interpretaciones en Roma en 1863 (como Don Alvaro) y Madrid, en el Teatro Real, con la asistencia del mismo Verdi y la presencia del Duque de Rivas entre el público. La ópera, posteriormente, viajó a Nueva York y Viena (1865), Buenos Aires (1866) y Londres (1867).
Verdi encomendó a Piave una revisión del libreto para el estreno italiano. Al parecer era demasiado violento, ·debemos buscar la forma de evitar todos esos muertos”, le escribió al libretista Piave. Éste enfermó y el compromiso recayó en Antonio Ghislanzoni, quien alteró radicalmente el final (en la primera versión Don Álvaro se suicida tirándose desde un acantilado), el tercer acto y algunas otras partes. Verdi además compuso una nueva obertura (reemplazando al breve preludio) que era una larga introducción con los motivos de la ópera; el añadido de una escena final en el Acto III, después del duelo entre Carlos y Álvaro. El estreno fue de esta segunda versión, la más conocida y grabada actualmente, ocurrió el 27 de febrero de 1869 en el Teatro alla Scala de Milán. Es la que se ha convertido en la versión "estándar".
Actualmente La fuerza del destino sigue estando en el repertorio operístico, estando entre las cien óperas más representadas del período 2005-2010, según la base de datos Operabase. En concreto es la nº 64 de la lista. En Italia es la 26 y la 11ª de Verd.
Rosa Ponselle y Enrico Caruso,
escena de La fuerza del destino.
Esta obra tiene fama de gafe, pues tanto su composición como su estreno estuvieron plagados de desgracias y contratiempos que perduraron muchos años. Así, la noche del 4 de mayo de 1960, sobre el escenario del Metropolitan Opera House de Nueva York, el barítono norteamericano Leonard Warren falleció mientras cantaba É salvo! O gioia!.
Una edición crítica de todas las versiones de la ópera (incluyendo material de la partitura original del año 1861 que nunca se había interpretado tal como se escribió) ha sido preparada por el musicólogo Philip Gossett de la Universidad de Chicago. La edición crítica de la versión de 1869 fue interpretada por la Ópera de San Francisco en noviembre de 2005 mientras que el Caramoor International Music Festival dio una versión de concierto de la versión de 1862 más piezas vocales nunca reformadas de la versión de 1861 en el festival de julio de 2008.5 El artículo de Gossett sobre las diferencias entre las versiones se incluyen en la página web de Caramoor.
Argumento
La trama transcurre en España e Italia, alrededor del año 1750.9
Acto I
Habitación del castillo de Calatrava, cerca de Sevilla
Don Álvaro es un joven noble de Sudamérica (presumiblemente Perú) que es en parte indio y que se ha establecido en Sevilla, donde, sin embargo, no se piensa bien de él. Se enamora de doña Leonora, la hija del marqués de Calatrava, quien, a pesar de su amor por su hija, ha decidido que ella se case sólo con un hombre de la más alta cuna. Leonora, conociendo la aversión de su padre, y profundamente enamorada de Álvaro, decide abandonar su casa y su país para fugarse con él, ayudada por su sirvienta, Curra. (Aria: Me pellegrina ed orfana-"Yo, exiliada y huérfana").
Su padre entra inesperadamente y descubre a Álvaro; él lo amenaza de muerte, y, para eliminar cualquier sospecha sobre la castidad de Leonora, Álvaro ofrece entregarse al marqués. Tira su pistola con tan mala suerte que del golpe se dispara y hiere mortalmente al padre de Leonora quien muere maldiciendo a su hija.
Acto II
Cuadro I.
Taberna en las afueras de Hornachuelos
El alcalde, varios muleteros y don Carlos de Vargas, hermano de doña Leonora, están reunidos en la cocina de una posada. Don Carlos, disfrazado como un estudiante de Salamanca, bajo el nombre ficticio de Pereda, busca vengarse de Álvaro y Leonora (Son Pereda son ricco d'onore-"Soy Pereda, de noble ascendencia"). Durante la cena, Preziosilla, una joven gitana, narra las fortunas de los jóvenes y los exhorta a alistarse a la guerra (Al suon del tamburo-"Cuando suene el tambor") por la libertad de Italia, algo con lo que todos se muestran de acuerdo. Habiéndose separado de Álvaro, Leonora llega disfrazada de varón, pero se escapa sin ser descubierta por Carlos.
Cuadro II.
Atrio del monasterio
Leonora se refugia en el monasterio (Recitativo: Sono giunta!-“¡He llegado”!... Aria: Madre, pietosa Vergine-“Madre, piadosa Virgen”, donde ella cuenta al abad, Padre Guardián, su verdadero nombre y que pretende pasar el resto de su vida como ermitaña. El abad le relata los desafíos por los que va a a pasar. Leonora, el Padre Guardián, Fray Melitón y otros monjes se unen en oración.
Acto III
Cuadro I
Bosque próximo al pueblo italiano de Velletri, en Italia
Mientras tanto, don Álvaro se ha unido al ejército español bajo el nombre de don Federico Herreros (Recitativo: La vita è inferno: O tu che in seno agli angel-"La vida es un infierno para aquellos que son infelices... ¡Oh, mi amada, entre los ángeles!"). Una noche salva la vida de don Carlos que sirve en el mismo ejército bajo el nombre de don Félix Bornos. Se hacen amigos y van a la batalla uno al lado del otro.
Cuadro II
Habitación de los oficiales
En una de esas escaramuzas don Álvaro resulta, como él supone, mortalmente herido, y confía a don Carlos el cuidado de una valija que contiene un puñado de cartas que tiene que destruir en cuanto don Álvaro muera. (Duo: Solenne in quest'ora-"Júrame, en esta solemne hora"). Don Carlos ha jurado no mirar el contenido de las cartas, pero empieza a sospechar de su amigo. (Scena: Morir! Tremenda cosa!... Aria: Urna fatale del mio destino-"¡Morir, qué cosa tan tremenda!... Aléjate, fatal lote enviado a mi Destino!"). Abre la valija, encuentra el retrato de su hermana, y se da cuenta de la verdadera identidad de Álvaro. En ese momento un cirujano dice que don Álvaro puede recuperarse. Don Carlos se alegra de poder vengar la muerte de su padre.
Cuadro III

Campamento militar cerca de Velletri
Don Álvaro se ha recuperado y se enfrenta a don Carlos. Empiezan un duelo, pero los soldados los separan a la fuerza. Mientras contienen a don Carlos, el angustiado don Álvaro jura entrar en un monasterio.
Los soldados se reúnen. Trabucco, un vendedor ambulante, intenta venderles sus productos; fray Melitón los sermonea por sus comportamientos viciosos; y Preziosilla los lidera en un coro en alabanza de la vida militar (Coro: Rataplan, rataplan, della gloria-"Rataplán, rataplán, del tambor es la música que enardece el espíritu marcial de un soldado").
Acto IV
Cuadro I
El monasterio
Don Álvaro ha ingresado en el monasterio de Hornachuelos, cerca de donde está la cueva de Leonora, con el nombre de Padre Rafael. Don Carlos llega y le fuerza a luchar (Duo: Col sangue mio-“Con mi sangre”; Le minacci, i fieri accenti-"Con mi sangre... Las amenazas, los acentos fieros").
Cuadro II
Exterior de la cueva donde vive Leonora
Leonora reza para encontrar la paz en la muerte (Aria: Pace, pace mio Dio!-"¡Paz, oh Dios padre todopoderoso, dame paz!"). Álvaro entra, pidiendo ayuda, después de haber herido mortalmente a don Carlos en su duelo. Los dos amantes se reconocen. Leonora sale de escena para ver a su hermano, quien, mientras ella se inclina hacia él, la apuñala en el corazón. Leonora regresa con el Padre Guardián; él y don Álvaro rezan al cielo mientras ella muere.
Análisis musical
La obertura es una larga y dramática introducción a la ópera, que constituye además una excelente pieza de concierto. Poderosos toques de trompeta simbolizan el destino. A continuación, se presentan diferentes temas que representan a los personajes principales de la obra. La fuerza del destino es una de las óperas verdianas favoritas de los teatros.


sábado, 7 de septiembre de 2013

Efemérides musicales: Un día de reinado

El 5 de septiembre de 1840, en el Teatro de La Scala de Milán se estrena la ópera Un giorno di regno (Un día de reinado), de Giuseppe Verdi.
Un giorno di regno, ossia il finto Stanislao (título original en italiano, que literalmente significa Un día de reinado, o el falso Estanislao, pero a menudo traducido como Rey por un día) es un "melodrama jocoso" operístico en dos actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Felice Romani, basada en la pieza Le faux Stanislas de Alexandre Vincent Pineu-Duval.  Un giorno di regno es el primer intento de Verdi en el género de la ópera cómica.
La primera representación en el Teatro de La Scala de Milán fue un completo fracaso, y el compositor estaba de hecho sentado en el foso de la orquesta durante la primera representación, y así oyó directamente la reacción del público. El propio Verdi y los críticos reconocieron que el fracaso en parte se debió a las propias circunstancias personales de Verdi, ya que sus dos hijos y luego su primera esposa Margherita Barezzi murieron durante la composición de la obra entre 1838 y 1840. La Scala canceló el resto de las representaciones programadas, y no repuso la obra hasta el año 2001. Otras producciones en vida de Verdi en Italia se ofrecieron en Venecia en 1845, en Roma en 1846, y Nápoles en 1859. Verdi no volvió a intentar el género cómico hasta el final de su carrera, con Falstaff. Esta ópera rara vez se representa en la actualidad; en las estadísticas de Operabase aparece con sólo 6 representaciones para el período 2005-2010. En los Estados Unidos se estrenó el 18 de junio de 1960, mientras que en el Reino Unido, el estreno tuvo lugar el 21 de marzo de 1961. Fue parte del "Festival Verdi" de la Ópera de San Diego en junio de 1981. Junto con Oberto y otras óperas tempranas de Verdi, inauguró la presentación de 1994-2004 "Viva Verdi!" de la Grand Opera Company de Nueva York, de todas las óperas de Verdi en orden cronológico bajo Vincent La Selva. La compañía de ópera del Bronx (NYC) la ha interpretado dos veces, en 1983 y 1994. Aún no se ha incluido en el "Ciclo Verdi" de la Ópera de Sarasota. En 2008, Opera della Luna giró con una versión de la ópera en el Reino Unido. En la adaptación al inglés del director Jeff Clarke, la historia se traslada a la Italia posterior a la guerra alrededor del reinado de Humberto II, infundido con elementos del crimen organizado, y se le añade humor político. Una crítica comentó que la producción "enmienda lo que le falta de elegancia belcantista siendo un entretenimiento gracioso, enormemente divertido".

Argumento

El monarca polaco, el rey Stanisław Leszczyński, una figura histórica durante la Guerra de Sucesión, perdió su trono después de la invasión sajona en la batalla de Poltava en 1709. Lo recuperó en 1733, pero de nuevo fue depuesto en 1736 y marchó al exilio en Francia. La ópera se ambienta en 1733 cuando Stanislaw regresó a Polonia dejando a un oficial francés, el Cavaliere di Belfiore, para que lo representara en Francia.
Época: 1733; Lugar: Castillo del barón Kelbar cerca de Brest, Francia.

Acto I

Escena 1: Una galería en la casa del barón Kelbar.
Belfiore, que está haciéndose pasar por el rey Polaco Estanislao, es un invitado en la casa del barón Kelbar y se habla a sí mismo de su cambio de fortuna: Compagnoni di Parigi...Verrà purtroppo il giorno/Si mis viejos camaradas de París pudieran verme ahora, el más disoluto oficial en el regimiento convertido en un rey filósofo. El barón ha arreglado recientemente una alianza política prometiendo a su hija, Giulietta, a La Rocca, el tesorero de Bretaña, pero Giulietta prefiere al sobrino de La Rocca, Edoardo. Otro matrimonio no deseado implica a la sobrina del barón, la Marchesa del Poggio, una joven viuda que está enamorada de Belfiore. Se ha prometido con el conde de Ivrea debido a que Belfiore ha sido incapaz de comprometerse para casarse con ella, a pesar del hecho de que ella la ama.
Conociendo la inminente llegada de la Marchesa y preocupada porque ella revelara su falsa identidad como el rey, Belfiore escribe a Estanislao y le pide ser liberado de su compromiso. Edoardo revela su situación al "Rey" y le pide que lo lleve a Polonia para olvidar a la mujer a la que ama. Además, cuando llega la Marchesa y, al ser presentado a Belfiore como "el Rey", ella pretende no reconocerlo. De la misma manera, pretende no reconocerla, pero ella está decidida a probarlo proclamando su amor por el Conde: Grave a core innamorato...Se dee cader la vedova.
Escena 2: el jardín del castillo de Kelbar
Giulietta está a solas con sus ayudantes y expresa su infelicidad al tener que casarse con un viejo: Non san quant'io nel petto...Non vo' quel vecchio. Cuando el conde y La Rocca llegan, seguidos después por Belfiore y Edoardo y luego la Marchesa (quien estaba planeando ayudar a los amantes), Belfiore se lleva al Conde y La Rocca bajo el pretexto de discutir negocios de estado, dejando a los jóvenes amantes a solas con la Marchesa.
Escena 3: la galería del castillo de Kelbar
Manteniendo su papel como el Rey, Belfiore hace al Tesorero una oferta de adelanto que incluiría el matrimonio con una rica viuda. Al aceptar, consiente en no casarse con Giulietta. Cuando el Tesorero dice al barón que rechaza casarse con su hija, el barón se ve ofendido y lo desafía a duelo. Para añadir confusión, la Marchesa inmediatamente propone que Giulietta y Edoardo se casen inmediatamente. Sin embargo, el falso Rey regresa y propone que decida una solución que satisfaga a todo el mundo.

Acto II

Escena 1: la galería del castillo de Kelbar.
Siguiendo a la decisión del "Rey", los sirvientes se ven confundidos y todos cantan un coro descuidado que lleva a Edoardo buscando su apoyo y anunciando su esperranza de ser todavía capaz de casarse con Giulietta: Pietoso al lungo pianto...Deh lasciate a un alma amante.
Belfiore, el Tesorero y Giulietta entra discutiendo las razones de la oposición del barón al matrimonio de su hija con Eduardo. Giulietta explica que la pobreza del joven es la principal objeción y de esa manera Belfiore inmediatamente dicta que el Tesorero debe abandonar uno de los castillos y entrega una suma de dinero al joven, y luego todos estarán bien. El último es de alguna manera renuente a desobedecer a su soberano, pero busca cómo librarse del duelo con el barón.
Escena 2: una veranda que da a los jardines del castillo.
Belfiore y la Marchesa se encuentran en la veranda, el primero aún incapaz de revelar su verdadera identidad. Esto enoja a la dama, quien francamente afirma que su intención es casarse con el conde de Ivrea. Sin embargo, ella no puede comprender por qué Belfiore tarda tanto en revelarse y aún confía en un cambio de su corazón: (andante) Si mostri a chi l'adora... Cuando anuncian al conde de Ivrea, ella se le enfrenta desafiante (cabaletta): Si, scordar saprò l'infido. Puesto que Eduardo había rogado unirse al "Rey" cuando se va a Polonia, Giulietta está decidido a conseguir que el Rey rescinda el compromiso. El conde entra y la Marchesa de nuevo afirma que se casará con el conde. Sin embargo, Belfiore inmediatamente prohíbe el matrimonio por "razones de estado" y anuncia que él y el conde deben irse a Polonia para tratar asuntos de estado.

Todos expresan sus sentimientos, pero las cosas se detienen cuando llega una carta para Belfiore. Es del rey Estanislao anunciando su llegada segura a Varsovia y liberando a Belfiore de su tarea de hacerse pasar por él. En pago, el rey lo nombró Mariscal de Francia. Antes de dejar caer el disfraz, el "Rey" proclama que Giulietta y Eduardo se tienen que casar y, habiendo recibido el consentimiento del barón, lee la carta del verdadero rey y revela su verdadero rango. Expresa su amor por la Marchesa y todo acaba felizmente con la perspectiva de dos matrimonios.

lunes, 26 de agosto de 2013

Efemérides musicales: Rigoletto

El 11 de marzo 1851: en Venecia se estrena Rigoletto de Giuseppe Verdi.
Rigoletto es un melodrama en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en italiano de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Le Roi s'amuse, de Víctor Hugo. Fue estrenada el 11 de marzo de 1851 en el teatro La Fenice de Venecia. Está considerada por muchos una de las primeras obras maestras operísticas de mediados de la carrera de Verdi.
Se trata de un drama de pasión, engaño, amor filial y venganza que tiene como protagonista a Rigoletto, el bufón jorobado de la corte del Ducado de Mantua.

Composición

A principios de 1851, el teatro de La Fenice de Venecia invitó a Verdi a componer una nueva ópera para ser estrenada allí, en una época en que ya era un compositor bien conocido con un grado de libertad a la hora de elegir las obras que prefería musicar. Pidió entonces a Piave (con quien ya había trabajado en ErnaniI due FoscariMacbethIl corsaro y Stiffelio) que examinara la obra Kean de Alejandro Dumas, padre, pero sentía que necesitaba un tema más enérgico con el que trabajar.
Verdi pronto dio con el drama francés Le roi s’amuse (El rey se divierte), del escritor Víctor Hugo. Más tarde explicó que "Contiene posiciones extremadamente poderosas... El tema es grande, inmenso, y tiene un personaje que es una de las más importantes creaciones del teatro de todos los países y todas las épocas". Era un tema muy controvertido y el propio Hugo había tenido problemas con la censura en Francia, que había prohibido producciones de esta obra después de su primera representación casi veinte años antes (y continuaría prohibida durante otros treinta años). Como la Austria de la época directamente controlaba gran parte del norte de Italia, se presentó ante el Consejo de Censores austriacos. La obra de Hugo representaba a un rey (Francisco I de Francia) como un seductor cínico e inmoral, algo que resultaba inaceptable en la Europa de la Restauración posterior a las guerras napoleónicas.
Desde el principio, Verdi era consciente del riesgo, lo mismo que Piave. En una carta Verdi escribió a Piave: "Usa cuatro piernas, corre por toda la ciudad y encuéntrame una persona influyente que pueda obtener permiso para hacer Le Roi s'amuse." Le siguió correspondencia entre un prudente Piave y un ya comprometido Verdi, y los dos estaban en riesgo y subestimaron el poder y la intención de los austriacos. Incluso el amistoso Guglielmo Brenna, secretario de La Fenice, que les había prometido que no tendrían problemas con los censores, estaba equivocado.
A comienzos del verano de 1850, empezaron a difundirse rumores de que la censura austriaca iba a prohibir la producción. Consideraban la obra de Hugo en el límite de la lesa majestad, y nunca permitirían que una obra tan escandalosa se representara en Venecia. En agosto, Verdi y Piave prudentemente se retiraron a Busseto, ciudad natal de Verdi, para continuar la composición y preparar un esquema defensivo. Escribieron al teatro, asegurando que las dudas del censor sobre la moralidad de la obra eran injustificadas, pero puesto que quedaba poco tiempo, poco podía hacerse. Los compositores llamaban en secreto a la obra La maldición).
Tres meses antes del estreno llegó de nuevo la censura que vetó el libreto. El comunicado decía así: «El gobernador militar de Venecia, señor Gorzowski, deplora que el poeta Piave y el célebre músico Verdi no hayan sabido escoger otro campo para hacer brotar sus talentos, que el de la repugnante inmoralidad y obscena trivialidad del argumento del libreto titulado La maledizione. Su Excelencia ha dispuesto pues vetar absolutamente la representación y desea que yo advierta a esta Presidencia de abstenerse de cualquier ulterior insistencia al respecto». El censor De Gorzkowski usó el título no oficial de la obra, evidentemente conocida a través de espías, para reforzar, si era necesaria, la violenta carta en la que denegaba definitivamente su consentimiento a la producción.
Para no desperdiciar el trabajo, Piave intentó revisar el libreto y fue incluso capaz de sacar de él otra ópera Il Duca di Vendome, en la que el soberano era sustituido por un duque y tanto él como el jorobado y la maldición desaparecían. Verdi se manifestó completamente en contra de esta solución y en lugar de ello prefirió negociar directamente con los censores, argumentando cada punto de la obra.
El asunto se resolvió gracias a la diplomacia de los administradores del teatro. Brenna, el secretario de La Fenice, mostró a los austriacos algunas cartas y artículos representando el mal personaje pero el gran valor del artista, ayudando para mediar en la disputa. Se trasladaron a Busseto y allí se pusieron de acuerdo con Verdi y el libretista para que se cambiasen al menos estos puntos: Trasladar la acción de la Corte de Francia a un ducado de Francia o Italia; y cambiar los nombres de los protagonistas inventados por Víctor Hugo. En la versión italiana el duque gobierna Mantua y pertenece a la familia Gonzaga: los Gonzaga se habían extinguido hacía tiempo a mediados del siglo XIX, y el Ducado de Mantua ya no existía, de manera que no se podía ofender a nadie. La escena en la que el soberano se retira a la habitación de Gilda se eliminaría. La visita del duque a la taberna no sería dictada por bajos propósitos, sino provocada por un truco. El jorobado (originalmente, Triboulet) pasó a ser llamado Rigoletto (del francés rigolo = divertido). El nombre de la obra también se cambió.
Verdi aceptó estos condicionantes y el contrato se firmó. Las firmas fueron tres: Verdi, Piave y Guglielmo Brenna, secretario de La Fenice. Así fue como nació la ópera Rigoletto que hoy se conoce. Verdi se propuso en esta obra conciliar la estructura tradicional del melodrama con la complejidad del protagonista, Rigoletto, y eso no lo pudo cambiar la censura con sus condiciones. El bufón Rigoletto es un personaje verdiano, que se mueve entre el afecto por su hija y el odio por el Duque y los cortesanos. Es exactamente lo que Verdi quería realizar.

Para el estreno, Verdi tuvo a Felice Varesi como Rigoletto, el joven tenor Raffaele Mirate como el duque y Teresina Brambilla como Gilda (aunque Verdi hubiera preferido a Teresa De Giuli Borsi). Teresina Brambilla era una soprano bien conocida procedente de una familia de cantantes y músicos; una de sus sobrinas, Teresa Brambilla, fue esposa de Amilcare Ponchielli.
La inauguración fue un triunfo completo, especialmente la escena dramática, y el aria cínica del duque, "La donna è mobile", se cantaba por las calles al día siguiente.
Debido al alto riesgo de copias no autorizadas, Verdi había exigido el máximo secreto de todos los cantantes y músicos. Mirate tuvo la partitura a su disposición sólo unas pocas tardes antes del estreno y se vio obligado a jurar que no cantaría ni silbaría la melodía de "La donna è mobile".
Muchos años más tarde, Giulia Cori, hija de Varesi, describió la interpretación de su padre en el estreno. Interpretando al Rigoletto original, su padre estaba realmente incómodo con la falsa joroba que tenía que llevar; estaba tan inseguro que, incluso siendo un cantante experimentado, tuvo un ataque de pánico cuando le tocó entrar en escena. Verdi inmediatamente se dio cuenta de que estaba paralizado y brutalmente lo empujó al escenario, de manera que apareció con una torpe caída. Esto divirtió mucho al público, que creyó que era un chiste.
El estreno en el Reino Unido tuvo lugar el 14 de mayo de 1853 en lo que es hoy la Royal Opera House, Covent Garden en Londres. En los Estados Unidos, la ópera se vio por vez primera el 19 de febrero de 1855 en la Academia de Música de Nueva York.
En tiempos modernos, se ha convertido en un hito del repertorio operístico estándar y aparece como número diez en la lista de Operabase de las óperas más interpretadas mundialmente, siendo la 6.ª de Italia y la segunda de Verdi, después de La Traviata.

Argumento

La acción se desarrolla en la ciudad de Mantua (Italia) y sus alrededores, durante el siglo XVI.
Acto I
Escena 1: Una habitación en el palacio
Se alza el telón y la escena se sitúa en un salón, en el palacio del duque de Mantua,[11] donde se está celebrando una fiesta. El duque canta a una vida de placer con tantas mujeres como sea posible (Questa o quella - "Esta mujer o aquella"). Se vanagloria de su nueva aventura de conquista hacia una desconocida joven del pueblo, a la que ha visto en la iglesia, pero él también desea seducir a la condesa de Ceprano, a la vista de su marido. Rigoletto, el bufón jorobado del duque, se burla de los maridos de las damas a las que el duque está prestando atención, y aconseja al duque que se libre de ellos aprisionándolos o matándolos. Marullo comunica a los cortesanos que el bufón Rigoletto oculta a una "amante", y los nobles no se lo creen. Como casi toda la corte ha sido víctima de las burlas de Rigoletto, todos quieren devolverle las ignominias. Posteriormente, Rigoletto se burla del conde Monterone, otro a quien el Duque ha insultado a través de la deshonra a su hija y que entra en escena reclamando venganza. El Duque manda arrestarlo. Monterone es arrestado mientras proclama la famosa maledizione que traerá la perdición a Rigoletto. La maldición aterroriza de verdad a Rigoletto.
Escena 2: Una calle, con el patio de la casa de Rigoletto
Rigoletto vuelve a casa preocupado por la maldición. Se le acerca un extraño, Sparafucile, un asesino profesional que ofrece sus servicios a Rigoletto. Rigoletto contempla las similitudes entre ellos dos (Pari siamo! - "¡Somos parecidos!"); Sparafucile mata a los hombres con su espada, y Rigoletto usa "una lengua de malicia" para apuñalar a sus víctimas. Entra en la casa y allí encuentra a Gilda, su hija (a quien los cortesanos habían tomado como su amante). Gilda vive escondida y resguardada por su padre. Se saludan con afecto en el dúo Figlia!, Mio padre! - "¡Hija!" "¡Padre mío!", que muestra la relación entre ambos: Rigoletto es un padre cariñoso y temeroso de perder a su hija; Gilda es una niña ansiosa de conocimiento, aunque respeta mucho a su padre. Rigoletto ha estado ocultando a su hija del duque y el resto de la ciudad, y ella no conoce la ocupación de su padre. Puesto que él la ha prohibido aparecer en público, ella no ha estado más que en casa y en la iglesia y no conoce ni el nombre de su padre. Rigoletto insiste en que Gilda no salga más que a misa y que la acompañe su doncella, Giovanna.
Cuando Rigoletto se ha ido, el duque aparece y, escondido, se entera de que Gilda es en realidad la hija de Rigoletto y que se siente culpable por no haberle hablado a su padre del joven al que ha conocido en la iglesia, pero que ella lo amará todavía más si fuera un estudiante y pobre. Tras sobornar a Giovanna, el duque logra entrar en el jardín de la casa de Rigoletto y le declara su amor. El duque miente a Gilda sobre su identidad diciendo que es un estudiante (E il sol dell'anima - "El amor es el sol del alma"). Cuando ella le pregunta su nombre, él dubitativo se llama a si mismo Gualtier Maldé. Afuera se oyen las voces de Ceprano y Borsa que planean el rapto de la supuesta amante de Rigoletto y Gilda tema que sea su padre de vuelta. Echa al duque después de intercambiar rápidamente votos de amor (Addio, addio - "Adiós, adiós"). El duque se marcha y Gilda se queda sola meditando por su amor por el duque, a quien cree un estudiante (Gualtier Maldè! ... Caro nome - "Querido nombre").
Más tarde, en la oscuridad de la noche los hostiles cortesanos se encuentran con Rigoletto en la parte de afuera de la tapia del jardín. Creen que Gilda es la amante de Rigoletto, se preparan para raptar a la indefensa muchacha. Convencen a Rigoletto de que están preparando el rapto de la esposa de Ceprano, le tapan los ojos y lo usan para ayudarlos con el rapto. Están todos enmascarados y Rigoletto ayuda, sin percatarse que está ayudando a raptar a su propia hija Gilda. Cuando Rigoletto se da cuenta ya es demasiado tarde. Lleno de angustia, se derrumba, recordando «Ah, la maledizione!».
Acto II
El palacio del duque
El duque está preocupado porque Gilda ha desaparecido (Ella mi fu rapita! - "¡Me la han robado!" y Parmi vedar le lacrime - "Me parece ver las lágrimas"-. Entran los cortesanos y ofrecen al duque la supuesta amante de Rigoletto. El duque se da cuenta de que se trata de Gilda y va en su busca (Possente amor mi chiama - "El poderoso amor me llama"). Encantados por la extraña excitación del duque, los cortesanos ahora se divierten a costa de Rigoletto, quien entra cantando. Intenta descubrir dónde está Gilda pretendiendo que no le importa, pues lo que más teme es que haya caído en manos del duque. Finalmente, admite que de hecho está buscando a su hija y pide a los cortesanos que se la devuelvan; los cortesanos la niegan y el bufón encolerizado y desesperado dirige su Cortigiani, vil razza dannata - Raza maldita de cortesanos". Los hombres golpean a Rigoletto después de intentar entrar en la habitación donde retienen a Gilda. Entra en escena Gilda quien ruega a su padre que despida a toda esa gente. Los hombres se marchan de la habitación creyendo que Rigoletto se ha vuelto loco. Gilda descubre a su padre lo que le viene pasando desde hace algún tiempo: que se ha enamorado de un joven a quien veía todos los domingos en la iglesia, que la ha cortejado diciéndole que era un pobre estudiante (Tutte le feste al tempio - "Todos los días festivos"), y que al ser raptada ha descubierto que en realidad se trataba del duque. Rigoletto planea vengarse del duque, mientras su hija pide que le perdone (dúo: Sì! Vendetta, tremenda vendetta! - "¡Sí! ¡Venganza, terrible venganza!").
Acto III
Una calle afuera de la casa de Sparafucile
A orillas de un río, se ve parte de la casa de Sparafucile, con dos habitaciones abiertas para que el público lo vea. Es de noche. Rigoletto ha encargado a Sparafucile asesinar al duque, pero antes debe desengañar a Gilda mostrando su comportamiento licencioso. Rigoletto y Gilda, que aún ama al duque, llegan al exterior. Se puede oír la voz del duque cantando la famosa aria La donna è mobile, hablando de la infidelidad y la naturaleza voluble de las mujeres. Rigoletto hace que Gilda se de cuenta de que es el duque quien está en casa del asesino y que intenta seducir a la hermana de Sparafucile, Maddalena (Bella figlia dell'amore - "Sweet daughter of love"). Entra en escena Maddalena, hermana y cómplice de Sparafucile, quien coquetea con el duque y éste sucumbe a sus encantos fácilmente. Rigoletto llega a un acuerdo con el asesino, que está dispuesto a matar a su huésped por dinero, y le ofrece 20 escudos por matar al duque. Rigoletto ordena a Gilda que se vaya a casa, coja dinero y vestida de hombre huya hacia Verona y afirma que él planea seguirla más tarde. El asesino y el bufón deciden que tras su muerte, el cuerpo del duque será puesto en un saco y arrojado al río.
Cuando cae la noche, se desencadena una tormenta y el duque decide pasar la noche en la posada. Sparafucile le asigna alojamiento en la planta baja.
Gilda, que aún ama al duque a pesar de saber que es desleal, regresa vestida de hombre. Oye a Maddalena intentando convencer a su hermano de que no lo asesine a él, sino al bufón. Sparafucile no puede asesinar a un cliente, amén de mostrar su preocupación por los diez escudos que aún le debe Rigoletto por terminar con el encargo, pero promete cambiarlo por el primer hombre que se presente en la taberna, si esto ocurre antes de la medianoche. Gilda decide sacrificarse para salvar al hombre del que se ha enamorado. Entra en la taberna pidiendo asilo, haciéndose pasar por un mendigo. De inmediato, Sparafucile la alcanza con su puñal, cae herida mortalmente.
A media noche, acaba la tormenta y Rigoletto entra en escena con el dinero. Sparafucile le entrega el saco con el supuesto cuerpo del duque y se regocija en su triunfo. Cuando se dispone a arrojarlo al río, con piedras para que se hunda, oye la voz del duque desde el interior de la posada La donna è mobile. Horrorizado, abre el saco y, para su desesperación, descubre a su hija agonizante. Por un momento, ella revive y está contenta de morir en lugar de su amado (V'ho ingannato - "Padre, te he engañado"). Ella muere en sus brazos. La escena termina con el lamento desgarrador de Rigoletto en que recuerda la maledizione de Monterone.

Efemérides musicales: Don Carlo

El 11 de marzo 1867, en París se estrena la ópera Don Carlos de Giuseppe Verdi.
Don Carlos (título original en francés, Don Carlos; en italiano, Don Carlo) es una ópera en cinco actos con música de Giuseppe Verdi y libreto en francés de François Joseph Méry y Camille du Locle, basado en el drama Dom Karlos, Infant von Spanien de Schiller. Tuvo su primera representación en el Teatro Imperial de la Ópera el 11 de marzo de 1867.
Los hechos históricos rodean y dirigen gran parte del drama. Para Verdi esta ópera representaba la lucha de la libertad contra la opresión política y religiosa, representadas en los personajes de Felipe II y el Gran Inquisidor. La historia se basa en conflictos en la vida de Carlos de Austria y Portugal (1545–1568) después de que su prometida, Isabel de Valois, se casara en lugar de ello con su padre el rey Felipe II como parte del tratado de paz que puso fin a la guerra italiana de 1551-1559 entre las Casas de Habsburgo y Valois; aparecen la Contrarreforma, la Inquisición y la rebelión de los calvinistas en Flandes, Brabante y Holanda.
A lo largo de veinte años, se hicieron cortes y adiciones a la ópera, lo que dio como resultado que una diversidad de versiones estuvieran disponibles para directores. Ninguna otra ópera de Verdi tiene tantas versiones. Con su duración íntegra (incluyendo el ballet y los cortes hechos antes de la primera representación), contiene alrededor de cuatro horas de música, siendo la más larga ópera de Verdi.
La Ópera de París se la encargó a Verdi como parte de los actos que rodearían a la Exposición Universal de 1867. Verdi hizo una serie de cortes en 1866, después de finalizar la ópera pero antes de componer el ballet, simplemente porque la obra se estaba haciendo muy larga. Estos comprendieron:
  • un dúo de Isabel y Éboli en el Acto IV, Escena 1.
  • un dúo de Carlos y el Rey después de la muerte de Posa en el Acto IV, Escena 2.
  • un intercambio entre Isabel y Éboli durante la insurrección en la misma escena.
Después de componer el ballet, surgió durante el período de ensayos de 1867 que, sin ulteriores cortes, la ópera no acabaría antes de medianoche (la hora en que los patronos necesitarían marcharse para coger los últimos trenes a los suburbios de París). Verdi entonces autorizó más cortes, de la siguiente manera:
  • La introducción al Acto I, con un coro de leñadores y sus esposas, e incluyendo la primera aparición de Isabel.
  • Un breve solo de entrada para Posa ("J'étais en Flandres") y un duetto entre el mismo y Carlos ("Mon compagnon, mon ami, mon frère") en el Acto II, Escena 1.
  • Un duetto entre el Rey y Posa ("Enfant! à mon coeur éperdu") al final del Acto II, Escena 2.
La ópera, tal como se publicó al tiempo del estreno, estaba formada por la concepción original de Verdi, menos todos los cortes anteriormente señalados, pero incluyendo el ballet.
Fue finalmente estrenada en París, el 11 de marzo de 1867. La versión francesa está dividida en cinco actos y el estilo de la obra se amolda a la Grand Opéra francesa. En el estreno, tanto la opinión popular, como la crítica más especializada, se ensañaron con Verdi, y con la aparente irreverencia de la obra en tanto que no respetaba a priori los cánones que toda obra con aspiraciones a ser estrenada en París debía cumplir, a saber: presentar una irrenunciable estructura en cinco partes; no contener ningún diálogo prosaico, o que es lo mismo, estar totalmente cantada y, por supuesto, contener un ballet en el tercer acto; en ése y sólo en ése. No cumplir tales exigencias el autor, unido al hecho de la presencia como invitada excepcional de la Infanta española, hicieron del día después del estreno un auténtico calvario para el autor quien, sin duda no supo medir correctamente las implicaciones de estrenar una obra en la que la Corte Española de Felipe II, incluido el propio monarca, a quien veladamente se acusa en la obra de ser el culpable de la muerte del Infante Don Carlos, no sale lógicamente bien parados.
Después del estreno y antes de dejar París, Verdi autorizó a las autoridades de la Ópera que terminaran el Acto IV, Escena 2, con la muerte de Posa (omitiendo así la escena de la insurrección) si ellos creían que era adecuado. Después de su marcha, aparentemente se hicieron otros cortes adicionales y no autorizados, durante el resto de las representaciones.
Una traducción de Don Carlos al italiano estaba preparándose por Achille de Lauzières ya en el otoño de 1866, y Verdi insistió que la ópera, a la que aún se referían como Don Carlos, se diera en la misma versión en cinco actos más un ballet como en la Ópera de París. Esta traducción al italiano - con algunos cortes y alteraciones- fue presentada primero en el Real Teatro de Ópera Italiana, Covent Garden en Londres (hoy la Royal Opera House) el 4 de junio de 1867 (director: Michael Costa), y recibió su estreno italiano - sin cortes - en el Teatro Comunal de Bolonia el 27 de octubre de ese año, dirigida por Angelo Mariani. Esta versión -aunque fue recortada después de la primera representación dada su enorme extensión- o una muy similar será la que se estrenará en el Teatro del Circo de Madrid el 15 de junio de 1872.
Después de una poco exitosa representación en Nápoles en 1871, convencieron a Verdi para que visitase la ciudad para ulteriores representaciones en 1872-3, y entonces hizo otras dos modificaciones en la partitura:
  • añadidos a la escena de Posa y el Rey en el Acto II, Escena 2 (versos en italiano por Antonio Ghislanzoni) para reemplazar parte del material anteriormente recortado. Esta es la única porción de toda la ópera que fue compuesta por Verdi oara un texto en italiano más que un texto francés.
  • cortes en el dúo entre Carlos e Isabel en el Acto V.
La idea de reducir las dimensiones y escala de Don Carlos se le ocurrió a Verdi en 1875, en parte como el resultado de haber oído relatos de producciones, como la de Costa, que habían eliminado el Acto I y el ballet e introducido cortes en otras partes de la ópera. Para abril de 1882, estaba en París cuando estaba preparado para hacer cambios. Ya estaba familiarizado con la obra de Charles-Louis-Etienne Nuitter, quien había trabajado sobre traducciones francesas de MacbethLa forza del destino y Aida con du Locle, y los tres procedieron a pasar nueve meses en revisiones importantes del texto en francés y la música para reducir la obra a cuatro actos. Omitió el Acto I y el ballet, y estuvo terminada para marzo de 1883.
Una traducción italiana de este texto francés revisado, que re-utilizó gran parte de la traducción original de 1866 de Achille de Lauzieres, fue realizada por Angelo Zanardini. El estreno de la revisión tuvo lugar en La Scala de Milán el 10 de enero de 1884; quizás la versión más conocida y representada, y lleva el nombre de Don Carlo.
Aunque Verdi había aceptado la necesidad de quitar el primer acto, parece que cambió de opinión y permitió una interpretación el 29 de diciembre de 1886 en Módena que presentó el primer acto de "Fontainebleau" junto con la versión de cuatro actos revisada. Esta versión fue publicada por Ricordi como "una nueva edición en cinco actos sin ballet".
En España se estrenó el 27 de enero de 1870, en el Liceo de Barcelona, cantada en italiano.
La ópera Don Carlos/Don Carlo fue poco representada durante la primera mitad del siglo XX, pero durante el período de posguerra se ha convertido en parte del repertorio de ópera estándar, particularmente en la versión "milanesa" de cuatro actos de 1883. Después de la destacada representación de 1958 de la versión italiana en cinco actos de 1886 en la Royal Opera House, Covent Garden (director Luchino Visconti), esta versión se ha ido representando cada vez más en otros lugares y se ha grabado, entre otros, por Georg Solti y Carlo Maria Giulini. Charles Mackerras dirigió la versión de cinco actos (completa con el preludio original de Verdi, la escena de los leñadores y el final original) en una traducción al inglés para la Ópera Nacional Inglesa en el Coliseo de Londres en 1975.
Finalmente, representaciones y grabaciones de la versión francesa de cinco actos original se ha convertido en más frecuente, con interpretaciones en el Teatro de La Scala en 1970 presentando a Plácido Domingo con Katia Ricciarelli, en el Teatro del Châtelet en 1996, con Roberto Alagna como Don Carlos (que se ha lanzado en CD y DVD), y en la Ópera de San Francisco en 1986 y 2003. Una versión de cinco actos incluyendo partes no representadas en el primer estreno parisino (pero omitiendo el ballet "La Pérégrina") fue representado y dirigido por Sarah Caldwell con la Compañía de Ópera de Boston en 1973. La versión francesa sin cortes completa fue interpretada en la Staatsoper en Viena (2006) y en el Teatro del Liceo en Barcelona el 27 de enero de 2007; su director fue Bertrand de Billy.
Sigue siendo una de las óperas más populares; en las estadísticas de Operabase aparece la n.º 41 de las cien óperas más representadas en el período 2005-2010, siendo la 22.ª en italiano y la décima de Verdi.

Argumento

Este resumen se basa en la versión original de cinco actos compuesta para París y acabada en 1866. Los cambios destacados para versiones posteriores se señalan aparte. Las primeras líneas de arias, etc., se dan en francés y en italiano.
Acto I
Este Acto se omite en la revisión de 1883.
Esto se cortó antes del estreno en París y fue reemplazado por una breve escena en la que Isabel cruza el escenario y entrega dinero a los leñadores.
Acto II
Este Acto es el I en la revisión de 1883.
En la revisión de 1883, él canta una versión revisada del aria "Je l'ai vue" / "Io la vidi", que se salvó del omitido Acto I pero con algo de música diferente y otro texto para reflejar su actual situación de saber ya que no puede casarse con Isabel mientras que en el original se supone todavía que el novio será él cuando canta el aria.
Esto se cortó durante los ensayos anteriores al estreno.
Este dúo fue revisado tres veces por Verdi.
Acto III
Este Acto es el Acto II en la revisión de 1883.
Esta escena se omitió en la revisión de 1883.
El ballet, (coreografiado por Lucien Petipa y titulado "La Pérégrina") tuvo lugar en este punto en el estreno.
Acto IV
Este Acto es el III en la revisión de 1883.
Este cuarteto fue revisado por Verdi en 1883.
Un dúo incluido en este punto para Carlos y el rey, cortado antes del estreno, se usó más adelante por Verdi para el Lacrimosa en su Réquiem.
Tras el estreno, algunas producciones acabaron este Acto con la muerte de Posa; sin embargo, en 1883 Verdi proporcionó una versión acortada de la insurrección, pues sentía que de otra forma no quedaría claro cómo Éboli había cumplido su promesa de rescatar a Carlos.
Acto V
Este Acto es el IV en la versión de 1883.
Este dúo fue revisado dos veces por Verdi.
El juicio se omitió en 1883.
El bosque de Fontainebleau, Francia en invierno
Se oye un preludio y coro de leñadores con sus esposas. Se quejan de su dura vida, empeorada por la guerra con España. Isabel, hija del rey de Francia, llega con sus damas. Asegura al pueblo que su próximo matrimonio con Don Carlos, hijo del rey de España, traerá el fin de la guerra, y se marcha.
Carlos, saliendo de su escondite, ha visto a Isabel y se ha enamorado de ella (Aria: "Je l'ai vue" / "Io la vidi"). Cuando ella reaparece, él inicialmente pretende ser un miembro de la legación del conde de Lerma, pero luego revela su identidad y sus sentimientos, a los que ella corresponde (Dúo: "De quels transports poignants et doux" / "Di quale amor, di quanto ardor"). Un cañonazo significa que la paz se ha declarado entre España y Francia, y Thibault informa a Isabel que su mano va a ser reclamada no por Don Carlos, sino por su padre, el rey Felipe II. Lerma y sus seguidores confirman esto, e Isabel se siente obligada a aceptar, para consolidar la paz. Se marcha a España, dejando desolado a Carlos.
Escena 1: El monasterio de Saint-Just (San Jerónimo de Yuste) en España
Los monjes rezan por el alma del emperador Carlos V ("Carlo Quinto"). Su nieto Don Carlos entra, angustiado porque la mujer a la que ama está casada con su padre.
Un monje que se parece al anterior emperador le ofrece consuelo de paz a través de Dios. El amigo de Carlos, Rodrigo, marqués de Posa, acaba de llegar de las oprimidas tierras de Flandes (Aria: "J'étais en Flandres").
Le pide la ayuda del Infante para ayudar al sufriente pueblo de Flandes. Carlos le revela su amor por su madrastra. Posa le anima a abandonar España y marchar a Flandes. Los dos hombres juran una amistad eterna (Dúo: "Dieu, tu semas dans nos âmes" / "Dio, che nell'alma infondere"). El rey Felipe y su nueva esposa, con sus ayudantes, entran a homenajear la tumba de Carlos V, mientras Carlos lamenta su amor perdido.
Escena 2: Un jardín cerc a de Saint-Just
La princesa de Éboli canta la "canción del velo" ("Au palais des fées" / "Nel giardin del bello") sobre un rey moro y una belleza con velo que resulta ser su esposa a la que no hace caso. Isabel entra. Posa entrega una carta de Francia (y secretamente una nota de Don Carlos). A petición suya (Aria: "L'Infant Carlos, notre espérance" / "Carlo ch'è sol il nostro amore"), Isabel se muestra de acuerdo en ver al Infante a solas. Éboli deduce que ella, Éboli, es la persona a la que Don Carlos ama.
Cuando están a solas, Don Carlos le dice a Isabel que se siente infeliz, y le pide a ella que ruegue a Felipe para que lo envíe a Flandes. Ella rápidamente se muestra conforme, haciendo que Carlos renueve su declaración de amor, que ella, píamente, rechaza. Don Carlos sale frenético, gritando que debe estar maldito. Entra el rey y se enfada porque la reina está sola, sin gente que la atienda. Ordena a su dama de compañía, la condesa de Aremberg, que vuelva a Francia, lo que impulsa a Isabel a cantar una triste canción de despedida. (Aria: "Oh ma chère compagne" / "Non pianger, mia compagna"). El rey se acerca a Posa, cuyo carácter y activismo lo han impresionado favorablemente. Posa ruega al rey que deje de oprimir al pueblo de Flandes. El rey llama a la idealista petición de Posa "poco realista", y le advierte que el Gran Inquisidor lo vigila.
Escena 1: Tarde en el jardín de la reina en Madrid
Isabel está cansada, y desea concentrarse en la coronación de los días siguientes del rey. Para evitar el divertissement planeado para la tarde, ella intercambia máscaras con Éboli, asumiendo que por lo tanto su ausencia no se notará, y se marcha.
Don Carlos entra. Ha recibido una nota sugiriendo una cita en los jardines, que él cree que procede de Isabel, pero que en realidad es de Éboli, a quien él, confundido, declara su amor. La disfrzada Éboli se da cuenta de que él cree que ella es la reina, y Carlos queda horrorizado de que ella sepa ahora su secreto. Cuando entra Posa, ella amenaza con decir al rey que Isabel y Carlos son amantes. Carlos impide a Posa apuñalarla, y ella sale con un furor vengativo. Posa le pide a Carlos que confíe en él cualquier documento políticamente comprometido que pueda tener y, cuando Carlos se muestra conforme, ellos reafirman su amistad.
Escena 2: Enfrente de la catedral de Valladolid
Se hacen preparativos para un auto de fe, el desfile público y quema de herejes condenados. Mientras que el pueblo lo celebra, los monjes arrastran a los condenados a la pila de leña. Le sigue la procesión real, y el rey se dirige al pueblo, pero Don Carlos trae a primer plano a seis diputados flamencos, quienes le piden al rey la libertad de su país. La gente y la corte muestran su simpatía, pero el rey, apoyado por los monjes, ordena el arresto de los diputados. Carlos saca su espada contra el rey. El rey pide ayuda, pero los guardias no atacan a Carlos. Posa se mete en medio y persuade a Carlos para que entregue su espada. El rey entonces nombra a Posa duque, se prende fuego a la pila de leña y, conforme empiezan a arder las llamas, una voz celestial se puede oír prometiendo la paz para las almas condenadas.
Escena 1: Aurora en el estudio del rey Felipe en Madrid
A solas, el rey, absorto, lamenta que Isabel nunca lo haya amado, que su cargo signifique que él tenga que estar eternamente vigilante, y que él sólo dormirá adecuadamente cuando esté en su tumba en El Escorial (Aria: "Elle ne m'aime pas" / "Ella giammai m'amò"). Anuncian al Gran Inquisidor, ciego, de noventa años. El rey pregunta si la Iglesia objetará matar a su propio hijo, y el Inquisidor replica que el rey estará en buena compañía: Dios sacrificó a Su propio hijo. A su vez, el Inquisidor exige que el rey mate a Posa. El rey rechaza matar a su amigo, a quien admira y aprecia, pero el Inquisidor le recuerda al rey que la Inquisición puede abatir a cualquier rey; él ha destruido a otros reyes antes. El rey admite que carece de poder para salvar a su amigo y le ruega al Gran Inquisidor que olvide toda la discusión. El Gran Inquisidor replica "Ya veremos" y se marcha. Isabel entra, alarmada ante la aparente sustracción de su cofre de joyas, pero el rey lo presenta y señala el retrato de Don Carlos que contiene, y la acusa de adulterio. Ella protesta que es inocente, y, cuando el rey la amenaza, ella se desmaya. Él pide ayuda. Aparecen Éboli y Posa, y cantan un cuarteto ("Maudit soit le soupçon infâme" / "Ah, sii maledetto, sospetto fatale"). El rey se da cuenta de que ha juzgado mal a su esposa. Posa resuelve salvar a Carlos, aunque ello signifique su propia muerte. Éboli siente remordimientos por traicionar a Isabel; esta última, recuperándose, expresa su desesperación.
Las dos mujeres se quedan solas. Un dúo, "J'ai tout compris", fue cortado antes del estreno. Éboli confiesa no sólo que ella robó el cofre porque ella ama a Carlos y este la ha rechazado, sino que, aún peor, ella ha sido la amante del rey. Isabel le dice que debe irse al exilio o entrar en un convento, y sale. Éboli, a solas, maldice el fatal orgullo que su belleza le ha causado, elige el convento antes que el exilio, y decide intentar salvar a Carlos de la Inquisición (Aria: "O don fatal" / "O don fatale").
Escena 2: Una prisión
Don Carlos ha sido encarcelado. Posa llega para decirle que será salvado, pero que él mismo tendrá que morir, incriminado por los documentos políticamente sensibles que Carlos le ha confiado (Aria, part 1: "C'est mon jour suprème" / "Per me giunto è il di supreme"). Una figura sombría dispara a Posa en el pecho. Al morir, Posa le dice a Carlos que Isabel lo encontrará en Saint-Just al día siguiente, y le dice que está feliz de morir si su amigo puede salvar Flandes y gobernar sobre una España más feliz (Aria, parte 2: "Ah, je meurs, l'âme joyeuse" / "Io morrò, ma lieto in core"). Después de su muerte, entra Felipe, ofreciendo la libertad a su hijo. Carlos lo rechaza por haber matado a Posa. El rey ve que han matado a Posa, y expresa a gritos su dolor.
Suenan las campanas, e Isabel, Éboli y el Gran Inquisidor llegan, mientras el pueblo exige la liberación de Carlos y amenaza al rey. En la confusión, Éboli se escapa con Carlos. El pueblo es suficientemente valiente para amenazar al rey, pero quedan aterrorizados por el Gran Inquisidor, y al instante obedecen su enojada orden de calmarse y hacer una reverencia al rey.
El monasterio iluminado por la Luna de Saint-Just
Isabel se arrodilla ante la tumba de Carlos V. Se compromete a ayudar a Carlos en su vía a cumplir su destino en Flandes, pero ella misma sólo desea la muerte (Aria: "Toi qui sus le néant" / "Tu che le vanità"). Carlos aparece y tienen una despedida final, prometiendo encontrarse de nuevo en el Cielo (Dúo: "Au revoir dans un monde où la vie est meilleure" / "Ma lassù ci vedremo in un mondo migliore").
Felipe y el Gran Inquisidor entran: el rey declara que habrá un doble sacrificio, y el Inquisidor confirma que cumplirá con su deber. Sigue un breve juicio sumario.
Carlos, llamando a Dios, saca su espada para defenderse de los guardias del Inquisidor, cuando de repente, el Monje emerge de la tumba de Carlos V. Agarra a Carlos por el hombro, y en alto proclama que la turbulencia del mundo persistirá incluso en la Iglesia; no podemos descansar sino en el Cielo. Felipe y el Inquisidor reconocen la voz del Monje como la del padre del rey, el anterior emperador Carlos V ("Carlo Quinto"). Todo el mundo grita horrorizado, y el Monje/anterior Emperador arrastra a Carlos a la fuerza a la tumba y sella la salida. Cae el telón.