Siempre soy tu animal materno (2026), dirigida por Valentina Maurel con Daniela Marín, Mariangel Villegas, Marina de Tavira, Reinaldo Amién. Un drama profundo que explora la dualidad de los lazos de sangre.
Sinopsis: Después de pasar años en Europa, Elsa, de 28 años, regresa a Costa Rica y se reencuentra con su hermana menor, Amalia, de 20, quien se deja llevar por un camino tan esotérico como existencial. Mientras su padre, Nahuel, busca reafirmarse a través de una serie de conquistas amorosas, y su madre, Isabel, se sumerge en la reedición de los poemas eróticos de su juventud, Elsa duda: ¿debería intentar salvar a una hermana que se niega a ser salvada, o huir ella también?
Elsa, que se fue a estudiar antropología a Bélgica, regresa a Costa Rica, su ciudad natal, y descubre un grafiti -"Puta"- en la pared de la antigua casa familiar, ahora habitada solo por su hermana menor, Amalia, quien cambió las cerraduras, no paga las cuentas, cree en espíritus y aloja a su novio mayor, algo rebelde, y a sus perros. Elsa, tan racional y casi europea, se preocupa por Amalia, pero solo encuentra una respuesta distante de sus padres, divorciados desde hace mucho tiempo: Isabel, una poeta que siente que ha terminado con la maternidad y exige tiempo para sí misma, y Nahuel, cuya nueva novia tiene la misma edad que sus hijas…


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