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viernes, 8 de agosto de 2025

Efemérides de cine: Picnic en Hanging Rock

El 8 de agosto de 1975 se estrenó la película australiana Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock), dirigida por Peter Weir e interpretada por Rachel Roberts, Dominic Guard, Helen Morse, Jacki Weaver, Anne Lambert, Christine Schuler, Karen Robson, John Jarratt. Productora: The Australian Film Commission, Picnic Productions. Duración: 110 minutos. 
Sinopsis argumentalLa acción transcurre en 1900 en Victoria. Un grupo de alumnas de un colegio victoriano va a hacer una excursión el día de San Valentín a un lugar llamado Hanging Rock, una formación rocosa de origen volcánica. Tras el pícnic, un pequeño grupo de alumnas junto con una profesora deciden investigar las zonas más recónditas del lugar, pero solo una de ellas volverá a ser vista, aunque no recordará nada.
Nominaciones y premios Premios BAFTA: Mejor fotografía. Nominada a mejor vestuario y banda sonora; Saturn Awards: Mejor fotografía. 2 nominaciones.
ComentarioEstá basada en la novela homónima de Joan Lindsay, publicada en 1967. Picnic en Hanging Rock fue un éxito comercial y de crítica, y ayudó a atraer la atención internacional hacia la entonces emergente Nueva Ola Australiana. Se conmemora el quincuagésimo aniversario de su estreno. 

jueves, 28 de marzo de 2024

De “El club de los poetas muertos” a “El show de Truman”, Peter Weir cuenta su historia en diez películas emblemáticas (III)

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7. Único testigo (Witness, 1985) 

En su primer viaje a Philadelphia, el pequeño Samuel Lap (Lukas Haas), un niño de una comunidad amish, presencia por casualidad el brutal asesinato de un hombre. John Book (Harrison Ford) es el policía encargado de proteger al chico y a su madre Rachel de quienes quieren eliminar a Samuel, unico testigo del homicidio. 
La primera versión del libreto se centraba más en el personaje de Rachel, que interpretó Kelly McGillis un año antes de su mayor éxito internacional, "Top Gun". Pero tras una revisión con los tres guionistas, Weir decidió que el tema central fuera la comparación entre la violencia y el pacifismo, vista a través de los ojos del policía que encarna Harrison Ford. Magnífica interpretación del trío protagonista, con mención especial para el niño, Lukas Haas, que se reveló con este filme y que luego ha seguido una fructífera carrera en Hollywood. La película fue candidato a 8 premios Óscar, de los que ganó dos, y diez premios internacionales más.

8. El año que vivimos peligrosamente (The Year of Living Dangerously, 1982)

Yakarta, año 1965. Al inexperto reportero australiano Guy Hamilton (Mel Gibson) se le presenta la oportunidad de su vida cuando lo mandan como enviado especial a Indonesia. En el turbulento escenario de la insurrección comunista contra el presidente Sukarno, conoce a Billy Kwan (Linda Hunt), un enigmático fotógrafo, y a Jill Bryant (Sigourney Weaver), una atractiva mujer que trabaja en la embajada inglesa.
Gran éxito de crítica y público recibió este drama periodístico, en tiempos de conflicto y con 'affair' de fondo. La historia funcionó muy bien en pantalla, gracias en parte a que estaba protagonizada por dos actores en alza: Mel Gibson y Sigourney Weaver, los cuales vivían sus aventuras en lugares alejados de la civilización occidental. El australiano Peter Weir dirigió con mucho oficio la función y la pequeña Linda Hunt ganó un Oscar a la mejor actriz secundaria por su sorprendente interpretación del fotógrafo Billy.

9. Gallipoli (1981)

Primera Guerra Mundial, 1915. Reza la leyenda de la película: "De un lugar del que nunca has oído hablar llega una historia que nunca olvidarás". Dos amigos australianos, ambos atletas, deciden alistarse para ir a la guerra y les toca luchar contra los turcos en la batalla de Gallipoli.
Alrededor de la batalla de Gallipoli, Peter Weir entrega un sólido alegato antibelicista, aprovechando de modo maestro las notas del ‘adagio’ de Albinoni. La película lanzó a la palestra a un jovencito Mel Gibson. Quién no recuerda el diálogo: "-¿Qué son tus piernas? -Muelles de acero. -¿Cómo vas a correr? -Como un leopardo".

10. El club de los poetas muertos (Dead Poets Society, 1989)

En un elitista y estricto colegio privado de Nueva Inglaterra, un grupo de alumnos descubrirá la poesía, el significado del "carpe diem" -aprovechar el momento- y la importancia vital de luchar por alcanzar los sueños, gracias al Sr. Keating, un excéntrico profesor que despierta sus mentes por medio de métodos poco convencionales.
Existen pocas películas que hayan conseguido llegar hasta el público tanto como esta impresionante y profunda creación dirigida por el australiano Peter Weir. Película magníficamente rodada, que cuenta con un guión (Tom Schulman) realmente sobresaliente, que fue premiado con un Oscar. Robin Williams logró uno de los mejores papeles de su carrera y algunos de los alumnos se convirtieron en estrellas consagradas. La música de Maurice Jarre no tiene desperdicio. Una película sobre la educación, distinta, arriesgada e impresionante.

miércoles, 27 de marzo de 2024

De “El club de los poetas muertos” a “El show de Truman”, Peter Weir cuenta su historia en diez películas emblemáticas (II)

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3. El visitante (The Plumber) (The Plumber AKA The Mac Plumber, 1979)

Jill, la esposa de doctor Brian Cowper, está en casa trabajando en la tesis que le permitirá licenciarse en Antropología. Inesperadamente, recibe la visita de Max, el fontanero que se encarga de las labores de mantenimiento del sistema de tuberías de la casa. A Jill el comportamiento de Max le resulta algo extraño, pero a su marido y a sus amigos les parece completamente normal. Una reparación en el cuarto de baño obliga a Jill y a Max a estar solos en la casa demasiado tiempo. 
Título televisivo ejemplar de cómo con pocos medios y una situación de arranque sencilla, se puede hacer una película interesante. A lo que podría ser una trama de terror y suspense más o menos convencional, el australiano Peter Weir suma buenas dosis de ironía, En efecto, Jill es antropóloga, y se muestra algo condescendiente con Max, cuyas circunstancias sociales se cree muy capaz de entender. Pero acabarán asomando sus prejuicios e instintos más primitivos. Hay sitio incluso para el humor, en la escena en que, en una cena con invitados, uno debe usar el cuarto de baño, hecho un desastre por la maña de Max.

4. Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock, 1975)

La acción transcurre en 1900 en Australia Meridional. Un grupo de alumnas de un colegio victoriano va a hacer una excursión el día de San Valentín a un lugar llamado Hanging Rock, una formación rocosa de origen volcánica. Tras el pícnic, un pequeño grupo de alumnas junto con una profesora deciden investigar las zonas más recónditas del lugar, pero solo una de ellas volverá a ser vista, aunque no recordará nada. 
Está basada en la novela homónimade Joan Lindsay, publicada en 1967. La trama implica la desaparición de varias colegialas y su maestra durante un pícnic en Hang Rock, Victoria, el día de San Valentín de 1900, y el consiguiente efecto en la comunidad local. Picnic At Hanging Rock fue un éxito comercial y de crítica, y ayudó a atraer la atención internacional hacia la entonces emergente Nueva Ola Australiana.

5. Master and Commander: Al otro lado del mundo (Master and Commander: The Far Side of the World, 2003)

Aubrey, capitán del Surprise, tiene órdenes de capturar el Acheron, buque insignia de la Armada Francesa; su determinación para cumplir la misión, recuerdan a la obsesión del capitán Achab por Moby Dick, aunque Aubrey revela una humanidad superior. Contrapunto a su empeño militar lo ofrece el médico de a bordo, Stephen Maturin. Buen amigo de Aubrey, la razón de que esté en el barco no estriba en su sentido marcial. Cumple un papel y está dispuesto a luchar, pero su deseo es recabar en las Islas Galápagos para estudiar la naturaleza virgen y hacer avanzar la ciencia. 
Sotavento. Foque, trinquete, bauprés. Más de un amante de los libros de aventuras, se ha sentido perdido entre términos náuticos incomprensibles, al leer novelas que transcurren en el mar. Para los que son de tierra adentro, el inicio de Master and Commander puede producir temblores. Pero la sensación dura poco. La descripción de la vida a bordo del Surprise, espléndida nave de Su Majestad Británica que surca los mares en 1805 durante las guerras napoleónicas, es un paso necesario. Gracias a él nos hacemos idea de las penalidades y hermosura de la navegación. Y estamos listos para conocer a los personajes y su misión, inspirados en la décima novela de Patrick O'Brian sobre el capitán Jack Aubrey “el afortunado”, aunque con elementos de las otras.

6. El show de Truman (The Truman Show, 1998)

Truman Burbank es un hombre corriente y algo ingenuo que ha vivido toda su vida en uno de esos pueblos donde nunca pasa nada. Sin embargo, de repente, unos extraños sucesos le hacen sospechar que algo anormal está ocurriendo. Todos sus amigos son actores, toda su ciudad es un plató, toda su vida está siendo filmada y emitida como el reality más ambicioso de la historia.
El show de Truman se originó a partir de un guion de Niccol inspirado en un episodio de The Twilight Zone titulado «Special Service». A diferencia de la película terminada, se trataba de un película de suspenso de ciencia ficción ambientado en la ciudad de Nueva York. Scott Rudin compró el guion para producirlo con Paramount Pictures como distribuidora. La cinta iba a ser dirigida por Brian De Palma, pero finalmente Weir fue contratado como director; realizando el filme con sesenta millones de dólares, veinte millones menos de lo que se estimó en un principio. Niccol reescribió el guion mientras que la producción esperaba que Carrey se uniera al proyecto.
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lunes, 25 de marzo de 2024

De “El club de los poetas muertos” a “El show de Truman”, Peter Weir cuenta su historia en diez películas emblemáticas (I)

Designado líder de la Nueva Ola australiana, autor de éxitos internacionales, el
director es el invitado de honor del 11° Festival Cinémathèque. La oportunidad de recordar su trabajo y las estrellas a las que dirigió.
Después de cuarenta años de buen y leal servicio, Peter Weir se jubiló definitivamente en 2020. A sus 79 años, el hombre que fue uno de los cineastas más diversos de Hollywood no ha perdido nada de su esplendor. Con sombrero de paja en la cabeza, copa de vino en mano y sonrisa demoledora, el australiano parece estar en mejor forma que nunca. “¿Por qué dejé de dirigir? Porque simplemente no tenía más energía”, explica. Invitado de honor del 11° Festival de la Cinémathèque, a Peter Weir le gusta hablar de su trabajo, todavía se ríe de sus rodajes con Harrison Ford, Robin Williams y Jim Carrey.

1. La última ola (The Last Wave, 1977)

Extraños fenómenos climáticos comienzan a sucederse en Australia: una granizada increíble en un desierto donde nunca antes se había visto nada igual, tormentas y lluvia continuas, lluvia negra... Los hechos coinciden con la misteriosa muerte de un aborigen, aparentemente ahogado. A David, un abogado blanco felizmente casado y con dos hijitas, le asignan el caso. Él no conoce nada de los aborígenes y sus costumbres tribales, su especialidad son los impuestos. Pero siente una conexión especial, que empieza a manifestarse en unos extraños sueños. En realidad, lo suyo con los sueños ha sido algo de siempre, pero empieza a vislumbrar su sentido cuando comienza a sumergirse en la espiritualidad nativa.
Richard Chamberlain, Nandjiwarra Amagula y Olivia Hamnett en La última ola (1977)
Peter Weir vuelve a demostrar su talento para crear atmósferas misteriosas y sugerentes. Su trama de elementos apocalípticos provoca la buscada desazón, que siente tanto el protagonista como su familia, al introducirse en una cultura desconocida. La lluvia, los limpiaparabrisas de los automóviles, el inteligente uso del sonido, ayudan a sus propósitos, hasta llegar al clímax subterráneo y a la ola del título. Lo más débil es esa conexión del protagonista con las profecías sobre un cambio de ciclo, que debe ser aceptada sin hacerse uno demasiadas preguntas. El impecable estilo narrativo de Weir hace el resto. Curiosamente, el mismo año, Steven Spielberg entregó Encuentros en la tercera fase, película con la que se puede relacionar por la elección de un personaje en el que, como consecuencia de su obsesión con los extraterrestres, se aflojan los lazos que le unen a su familia.

2. La costa de los mosquitos (The Mosquito Coast, 1986)

Allie es un brillante científico que decide alejarse de la civilización, hastiado del consumismo, las prisas y el estrés de la sociedad moderna, y se instala junto a su familia en plena jungla. Su obsesión por vivir en la selva le provoca una serie de problemas que complican mucho la relación con su esposa e hijos.
Harrison Ford, Helen Mirren, Hilary Gordon y Rebecca Gordon en La costa de los mosquitos (1986)
El realizador australiano Peter Weir lidera esta película basada en la novela homónima de Paul Theroux y en el que coincide con la estrella del celuloide Harrison Ford, justo un año después de rodar la película Único testigo. Completan el reparto la veterana actriz Helen Mirren, el malogrado River Phoenix y Martha Plimpton. El ganador de tres Oscar Maurice Jarre dota al filme de una música 'new age' que acompaña muy bien la acción, mientras que la adaptación de la novela para el cine recae en Paul Schrader. A pesar de la fuerza del elenco, las expectativas no se cumplieron en taquilla ya que en Estados Unidos solo se recuperaron 10 de los 17 millones de euros que costó la película. 
(cont.)

jueves, 1 de junio de 2023

Cumplió 25 años: El show de Truman

El 1 de junio de 1998 se estrenó la película estadounidense El show de Truman (The Truman Show), dirigida por por Peter Weir e interpretada por Jim Carrey, Laura Linney, Noah Emmerich, Ed Harris, Natascha McElhone, Holland Taylor, Brian Delate, Harry Shearer, Paul Giamatti, Peter Krause, Philip Glass, Philip Baker Hall. Productora: Paramount Pictures, Scott Rudin Productions. Duración: 103 minutos. 
Sinopsis argumental: Truman Burbank es un hombre corriente y algo ingenuo que ha vivido toda su vida en uno de esos pueblos donde nunca pasa nada. Sin embargo, de repente, unos extraños sucesos le hacen sospechar que algo anormal está ocurriendo. Todos sus amigos son actores, toda su ciudad es un plató, toda su vida está siendo filmada y emitida como el reality más ambicioso de la historia. 
Nominaciones y premios: 3 nominaciones al Oscar: Mejor director, actor secundario (Ed Harris), guion; 3 Globos de Oro: actor drama (Carrey), actor secundario y música. 6 nominaciones; 3 premios BAFTA: Mejor director, diseño de producción y guion original. 7 nominaciones; National Board of Review: Actor secundario (Ed Harris); Asociación de Críticos de Los Angeles: Nominada mejor diseño de producción; Critics' Choice Awards: Nominada a mejor película. 
Comentario: Estupenda película del australiano Peter Weir, con guión de Andrew Niccol (que escribió y dirigió la interesante Gattaca). Perfecta la mezcla de drama, fantasía y comedia. La película reflexiona sobre los excesos televisivos con un caso extremo: el de un "reality show" del que el propio interesado no sabe que forma parte. Dirige el programa televisivo un tipo llamado Christof, que maneja a Truman como si fuera un "dios", decidiendo el modo en que debe transcurrir su vida. Atentos al trabajo de Jim Carrey, ganador de un Globo de Oro. Demuestra que puede moverse perfectamente en un papel dramático. Otro actor excepcional, que ha sido candidato al Oscar, es Ed Harris: él es el creador de "show" televisivo.

jueves, 21 de abril de 2022

Las mejores películas de culto de la historia del cine (CCIX)

Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock, 1975), de Peter Weir

La acción transcurre en 1900 en Australia Meridional. Un grupo de alumnas de un colegio victoriano va a hacer una excursión el día de San Valentín a un lugar llamado Hanging Rock, una formación rocosa de origen volcánica. Tras el pícnic, un pequeño grupo de alumnas junto con una profesora deciden investigar las zonas más recónditas del lugar, pero solo una de ellas volverá a ser vista, aunque no recordará nada.
Segunda película de su director está basada en la novela homónima de Joan Lindsay, publicada en 1967. Considerada como una de las primeras obras maestras del cine australiano, la segunda película de Peter Weir ha ido ganando adeptos con los años y que relata un supuesto hecho real donde una serie de jóvenes desaparecieron en las inmediaciones del extraño fenómeno geológico de Hanging Rock, unos 70 kilómetros al norte de Melbourne, en dirección al corazón del continente austral. En realidad, tal hecho nunca aconteció, y la decisión de Weir (heredada de Lindsay) de encabezar su película con un texto que alude a su carácter de «basado en hechos reales» la empareja curiosamente con otra película que se estrenó un año antes, La matanza de Texas (The Texas Chain Saw Massacre, 1974), de Tobe Hooper, que también se inicia con un anuncio falso similar.
Una película trata sobre la incomprensión, sobre los límites del conocimiento y de nuestras escasas energías morales para asumir lo que habita más allá, sobre la imposibilidad de discernir la figura de aquello que escapa a nuestras formas tradicionales de dar sentido al mundo.

lunes, 15 de octubre de 2018

Cumplió 25 años: Sin miedo a la vida

El 15 de octubre de 1993 se estrenó la película Sin miedo a la vida (Fearless), dirigida por Peter Weir e interpretada por Jeff Bridges, Rosie Pérez, Isabella Rossellini, John Turturro, Tom Hulce, Benicio del Toro, Debra Monk, Deirdre O'Connell, John de Lancie, Spencer Vrooman. Productora: Warner Bros/Spring Creek Productions. Duración: 122 minutos.
Sinopsis argumentalTras sobrevivir a un accidente de avión en el que muere su mejor amigo, el arquitecto Max Klein sufre una transformación espiritual. En un estado de bendición en el que no tiene ningún miedo a la muerte, Max se encuentra incapaz de continuar con su antigua vida. La única persona que parece compartir su experiencia es Carla, una joven madre que perdió a su bebé en el accidente y que se ha hundido en la culpa. 
Nominaciones y premios: Nominada al Oscar: Mejor actriz de reparto (Rosie Pérez); Nominada al Globo de Oro: Mejor actriz de reparto (Rosie Pérez); Círculo de Críticos de Nueva York: Nominada a mejor actriz secundaria (Pérez); Asociación de Críticos de Chicago: Mejor actriz secundaria (Rosie Pérez); Festival de Berlín: Sección oficial. Mención de honor (Rosie Pérez).
Comentario: Basada en la novela de Rafael Yglesias, la película reflexiona sobre los efectos psicológicos de sobrevivir a un accidente de avión.

jueves, 11 de octubre de 2018

Para recordar: Master and Commander. Russell Crowe contra los abominables "frenchies"

En el episodio histórico que ha inspirado Master and Commander: Al otro lado del mundo (Master and Commander: The Far Side of the World, 2003), la Royal Navy se enfrenta a los americanos en 1812. Pero en la película de Peter Weir, la ciencia de la taquilla ha hecho que el enemigo sea la marina napoleónica. Explicaciones, a continuación.
Antes de navegar hasta "el otro lado del mundo", solo para (re)ver a Russell Crowe (también conocido como el Capitán Jack Aubrey) juguetear con el timón o una fiesta en camisa mojada en la cubierta posterior del HMS Surprise, su fragata de la Royal Navy inglesa, es dolorosamente útil para recordar un ligero detalle histórico. En este juego épico persecuciones en alta mar, los franceses son malos. Sí, los franceses. O al menos sus antepasados ​​de la marina napoleónica, estos depredadores innobles que cazan a nuestro héroe y su tripulación a bordo del Acheron, un barco de guerra tan formidable como sigiloso. No los vemos mucho en persona, incluso durante una de las escenas de abordaje más ingeniosas de la historia del cine, un choque furioso, jadeante, realista y espectacular. Pero oímos sus amenazas tan a la francesa, especialmente en versión original: "Destrozaremos su nave", profieren los pérfidos con el acento de Maurice Chevalier. 
El espectador yanqui es un patriota sensible
Mientras que el agua ha fluido durante muchos otros puentes, y las viejas disputas navales se han derretido más rápido que los icebergs en la Antártida. Se puede considerar que hay una receta, y tragar su peso en fichas antes de la aventura sin ir por un traidor. Excepto que hay un hueso (sepia): sepa, queridos compatriotas, que la historia original, dibujada en la saga del escritor británico Patrick O'Brian (unos veinte libros), se encuentra en 1812, durante un conflicto entre ingleses y... americanos. Este rifirrafe no bien conocido en Francia estaba ciertamente relacionado con las guerras napoleónicas (se suponía que era un bloqueo para impedir el comercio entre Estados Unidos y Francia), pero el director australiano Peter Weir y sus productores de Hollywood han optado por transponer la acción a 1805 (el año de Trafalgar, esta bofetada cósmica en nuestro orgullo nacional)... No para ofender a la audiencia de todo el Atlántico. Sin lugar a dudas, el espectador yanqui, un patriota sensible, no puede encontrarse en el lado equivocado de la acción. El público francés, por otro lado, todavía puede enfadarse por Santa Elena: el mundo entero está frotándose el bicornio.
Lo más desconcertante es que la reconstrucción histórica sea creíble, pulida desde los detalles más pequeños hasta las secuencias más desajustadas. Incluso si se le perdonan algunos fallos, los aspectos técnicos son dignos de una visita guiada a un museo de marina, sepan que todo se copió escrupulosamente de las fragatas de la era Nelson, desde el proyectil hasta la cubierta de popa. Que incluso las herramientas quirúrgicas utilizadas para amputar a un desgraciado suboficial herido son antiguas, como lo son los trajes (sí, incluso la camisa mojada) y la descripción de la vida a bordo de un buque de guerra de Su Majestad. Y Peter Weir fue a buscar a su tripulación en todo el mundo, para encontrar rostros compatibles con esa existencia ruda y salada de sal entre el oleaje.
La película realmente engaña solo por el océano
Incluso Russell Crowe y su compañero Paul Bettany, quien interpreta a su mejor amigo a bordo, el Dr. Stephen Maturin, una especie de Darwin de ficción, han impulsado el deseo de la autenticidad de tomar respectivamente las lecciones de violín y violoncello, una pasión que sus personajes comparten en sus momentos de asueto. Al menos reproducir los gestos. La música fue doblada en la postproducción: "No querrías escuchar los sonidos que estábamos haciendo", dijo más tarde Paul Bettany en una entrevista. La melodía fue reconocida, pero parecía más escandalizar a una ardilla que a representar a Mozart."
En resumen, la película solo hace trampas con el océano: el inestable elemento acuoso y el siempre caprichoso clima fueron los enemigos de los rodajes: veáse la pesadilla de Steven Spielberg, quien, con un presupuesto explosivo en cuestión de equipos, ha realmente lo comprobó, in situ, con Tiburón (Jaws, 1975. Una parte de Master and Commander fue filmada en el enorme estudio de California, construido para el Titanic, y los efectos especiales hicieron el resto. Solo las escenas en las que el H.M.S Surprise atracado en las Islas Galápagos fueron filmadas en condiciones reales. Ninguna iguana fue maltratada. No se puede decir lo mismo de la marina francesa.

viernes, 7 de septiembre de 2018

Tres razones para volver a ver Único testigo

En esta película de intriga dirigida por Peter Weir, descubrimos el mundo de la comunidad  de los amish, admiramos el encanto de Harrison Ford en el papel de un policía que protege a un niño amenazado de muerte y la belleza Kelly McGillis, efímero proyecto de estrella de los años 1980.
Tras haber realizado películas de atmósfera cautivadora, en el límite de lo fantástico: Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock, 1975, convertida recientemente en una serie televisiva), continuado con superproducciones que sobresalen por sus escenas de acción: Gallipoli (1981), El año que vivimos peligrosamente (The Year of Living Dangerously, 1982), el australiano Peter Weir destacó desde su llegada a  Hollywood con Único testigo (Witness) en 1985. Una película de encargo que, cumplidos treinta y tres años de su estreno, se convirtió en uno de sus mayores éxitos. A continuación exponemos tres razones que justifican volver a ver este excelente thriller de la década de 1980.
- Por su realismo sociológico
La figura del niño testigo, Samuel Lap (Lukas Haas), de un asesinato y su persecución por los criminales es un clásico del cine negro desde La ventana (The Window, 1949), de Ted Tetzlaff. Único testigo lo renovó convirtiéndolo en un niño amish. La película reveló al gran público la existencia de estos cristianos integristas que, en los Estados Unidos (y, concretamente en las campiñas de Pennsylvanie), viven en la actualidad aún como en el siglo XVIII. 
"No te adaptarás al mundo que te rodea", es la primera regla Amish:  las mujeres (vestimenta y tocado obligatorios), no trabajan (o, exclusivamente, las labores del hogar y algunas agrícolas),  las casas tienen ni electricidad ni teléfono, no conducen automóviles, sólo coches tirados por caballos. Peter Weir describe minuciosamente los ritos anacrónicos de esta comunidad puritana, no violenta, sin ridiculizarlos: varias escenas muestran incluso una ayuda mutua inequívoca entre sus miembros. Esto no impidió que los Amish protestaran por su representación en la pantalla. Y para rechazar la afluencia de curiosos cerca de sus granjas después del éxito de la película.
- Por Harrison Ford
En el momento de rodar por primera vez con Peter Weir, Harrison Ford era una superestrella, gracias a su papel de Han Solo en la saga galáctica La guerra de las galaxias y como Indiana Jones en En busca del arca perdida (Raiders of the Lost Ark, 1981) y sus secuelas. Único testigo le ayuda a mostrar a los productores de Hollywood que era capaz de interpretar otros personajes que no fueran un piloto del espacio o un arqueólogo aventurero látigo en mano en los exitosas películas antes citadas. En esta interpreta a un inspector de policía convertido en guardaespaldas de un niño amenazado de muerte, un hombre de ciudad obligado a integrarse en un grupo con valores y modo de vida opuestos a los suyos. Un papel que, en el momento de una escena soberbia (la construcción colectiva de una granja) le permitió conectar con su primera  actividad profesional: Harrison Ford fue carpintero antes de integrarse plenamente en el cine. 
- Por Kelly McGillis
Entre otras cualidades, Único testigo reveló la belleza de Kelly McGillis, rubia muy sexy -aún con el uniforme amish...-, posteriormente olvidada. La actriz que, en la actualidad, cuenta con 61 años de edad, fue una de las estrellas emergentes de los años 1980, gracias a papel como el amor de Tom Cruise en Top Gun (1986). Pero después, nada más, o casi si exceptuamos el papel de fiscal que ayuda Jodie Foster en la estremecedora y muy rentable Acusados (The Accused, 1988), y su increíble interpretación de mujer fatal bisexual en el thriller australiano El círculo íntimo (The Monkey's Mask, 2000). Durante mucho tiempo olvidada por el cine Kelly McGillis encontró refugio en la televisión en los años 1990. En 2008, se incorporó a la serie lésbica L (The L Word, 2004-2009), un año antes de que dejara de emitirse. Tampoco en ésta, los amish han debido apreciarla. 

sábado, 12 de noviembre de 2016

Noticias de libro: Peter Weir

Peter Weir

Nekane E. Zubiaur
Cátedra
Madrid
2013
424 págs.
La filmografía de Peter Weir, desarrollada a caballo entre su Australia natal y Hollywood, es una de las de mayor solvencia y regularidad del cine contemporáneo. Películas como “Picnic en Hanging Rock” o “Sin miedo a la vida” certifican su maestría para la creación de atmósferas sensoriales, pero bajo la dispar superficie de la mayoría de sus filmes se advierte ante todo la sutileza de un hábil narrador empeñado en invisibilizar su presencia tras la cámara. La colisión entre mundos opuestos y la lucha del individuo por su autoafirmación son algunos de los temas recurrentes en el cine de Weir. Un cine discreto y mesurado como su autor, cuyas obras mayores (“Gallipoli”, “Único testigo”, “El club de los poetas muertos” o “Master & Commander”) encierran momentos de hermosa y genuina emoción.

jueves, 4 de diciembre de 2014

Efemérides de cine: La Costa de los Mosquitos

El 26 de noviembre de 1986 se estrenó la película estadounidense La Costa de los Mosquitos (The Mosquito Coast), dirigida por Peter Weir. Protagonizada por Harrison Ford, River Phoenix, Helen Mirren, Andre Gregory, Martha Plimpton, Jadrien Steele, Hilary Gordon, Rebecca Gordon, Jason Alexander, Dick O'Neill, Alice Sneed. Productora y distribuidora: Warner Bros.
Sinopsis argumentalUn brillante inventor (Harrison Ford), hastiado del consumismo de la sociedad moderna, decide alejarse de la civilización con su familia y emprender una nueva vida en plena jungla. Bajo su guía, su nuevo hogar se convierte en un paraíso gracias a sus inventos, pero pronto su mente comienza a desmoronarse. 
Nominaciones y premios2 nominaciones al Globo de Oro: actor de drama (Ford), música. River Phoenix obtuvo el premio Young Artist Awards 1988 por su actuación.
ComentarioBasada en la novela del mismo nombre de 1982, de Paul Theroux, sobre el protagonista Allie Fox, genio autodidacta, inventor visionario y fanático adversario del american way of life, que viaja a la hondureñ Costa de los Mosquitos, junto a su familia.

lunes, 20 de octubre de 2014

Efemérides de cine: Sin miedo a la vida

El 15 de octubre de 1993 se estrenó la película estadounidense Sin miedo a la vida (Fearless), dirigida por Peter Weir. Protagonizada por Jeff Bridges, Rosie Pérez, Isabella Rossellini, John Turturro, Tom Hulce, Benicio del Toro, Debra Monk, Deirdre O'Connell, John de Lancie, Spencer Vrooman. Productora y distribuidora: Warner Bros./Spring Creek Productions.
Sinopsis argumentalTras sobrevivir a un accidente de avión en el que muere su mejor amigo, el arquitecto Max Klein sufre una transformación espiritual. En un estado de bendición en el que no tiene ningún miedo a la muerte, Max se encuentra incapaz de continuar con su antigua vida. La única persona que parece compartir su experiencia es Carla, una joven madre que perdió a su bebé en el accidente y que se ha hundido en la culpa.
Nominaciones y premiosNominada al Oscar: Mejor actriz de reparto (Rosie Pérez). Nominada al Globo de Oro: Mejor actriz de reparto (Rosie Pérez). Festival de Berlín: Sección ofiial. Mención de honor (Rosie Perez).
ComentarioWeir reflexiona sobre los efectos psicológicos de sobrevivir a un accidente de avión. 

lunes, 9 de junio de 2014

Efemérides de cine: El club de los poetas muertos

El club de los poetas muertos (Dead Poets Society), es una película estadounidense, estrenada el 9 de junio de 1989, dirigida por Peter Weir y guión de Tom Schulman. Protagonizada por Robin Williams, Robert Sean Leonard, Ethan Hawke, Josh Charles, Dylan Kussman, Gale Hansen, James Waterston, Allelon Ruggiero, Norman Lloyd, Kurtwood Smith, Melora Walters, Welker White, John Cunningham, Debra Mooney, Lara Flynn Boyle. Productora: Touchstone Pictures / Silver Screen Partners IV.
ArgumentoTradición, honor, disciplina y excelencia: ésos son los valores de la prestigiosa academia estadounidense Welton. En 1959 llega al centro un nuevo profesor de literatura llamado John Keating (Robin Williams) y cuatro alumnos se conocen después de la ceremonia inaugural: Todd Anderson (Ethan Hawke), Neil Perry (Robert Sean Leonard), Knox Overstreet (Josh Charles) y Charlie Dalton (Gale Hansen).
Cuando esperan la presentación del nuevo profesor, éste les pide que salgan del salón y en el pasillo les señala un poema que Walt Whitman le dedicó al presidente Abraham Lincoln: Oh capitán, mi capitán. De repente, les señala una orla de la primera generación de estudiantes del colegio y les dice que ellos no entendieron el concepto del carpe diem y que ahora, desde el más allá, piden a los nuevos estudiantes que no pierdan lo que no podrán volver a recuperar: el tiempo. En clase, el profesor les pide que observen el gráfico de coordenadas que la introducción del libro utiliza para definir la poesía, y él lo califica como "basura" y les dice que arranquen esa página, pues su concepción de poesía es que no tiene estructura, ni normas. Sólo crea y piensa en algo, dale el énfasis que necesitas y rompe esquemas.
Con esta presentación, los cuatro amigos se interesan por saber quién es su extraño profesor y descubren, mediante el anuario de su promoción, que formó parte del Club de los poetas muertos. Cuando le preguntan directamente en clase, él les explica que el grupo se reunía en la cueva a la que llamaban India y escribían poesía, pensaban libremente y expresaban sus emociones a través de "una verborrea que fluía como la savia de un árbol herido". Los chicos deciden crear un nuevo Club de los poetas muertos y, encabezados por Neil, una noche se escapan a la cueva y comienzan un ritual: el que se ve reflejado en que la cueva está libre de los prejuicios de la sociedad y no hay nadie que pueda oprimirlos. Tal es el gusto a la libertad, que declaran la guerra a los cuatro pilares del colegio y los reemplazan por los siguientes: travesura, horror, decadencia, pereza. Les empieza a gustar la poesía y continúan reuniéndose en la cueva. Neil (Robert Sean Leonard), que siempre ha querido ser actor y siempre bajo el yugo de su padre, consigue el rol de protagonista en una obra de Shakespeare. Todd (Ethan Hawke) consigue perder la timidez con la poesía. Knox (Josh Charles) se declarara a una joven sin importarle lo que pudiera suceder. Y Charlie (Gale Hansen) invita a dos chicas a la cueva y firma un artículo "rebelde" en la revista de la academia planteando la entrada de mujeres en el colegio con "el club de los poetas muertos". Después de todo ello, surge un pseudónimo: Nuwanda.
El profesor les dice que el carpe diem no es solo una frase, para hacer uso de ella hay que usar la razón y tener la capacidad de anticiparse a las consecuencias. Neil (Robert Sean Leonard), triste por haber obedecido a su padre y abandonado el papel protagonista en la obra de teatro, va a hablar con el profesor. Él le recomienda hablar, atreverse, mirar a los ojos a su padre y decirle lo que a él realmente le gusta en la vida: carpe diem. Nada se pierde con intentarlo. Cuando habla con su padre, éste parece aceptar que su hijo protagonice El sueño de una noche de verano y que aproveche la oportunidad de ser actor. Pero, cuando llega a casa, su padre no le felicita. Todos lo hacen, pero su padre no. Y entiende que, por mucho que él viva con el carpe diem, su padre nunca le dejará ser feliz. Por ello, decide colocar en la ventana la corona que había utilizado en la obra de teatro y se suicida. Tal vez así, su padre aprenda que lo importante era lo que su hijo quería ser y no la arbitrariedad de su decisión. Tras la muerte del joven todos culpan a su padre, pero éste decide inculpar al profesor "rebelde" de literatura (Robin Williams). Consiguen que los chicos firmen en su contra y el profesor es expulsado. Cuando pasa delante del pupitre vacío del difunto Neil, Todd se levanta y le dice que les obligaron a firmar. Justo antes de que el profesor se vaya los jóvenes, uno a uno comienzan a subirse sobre sus mesas diciendo: "Oh capitán, mi capitán". El profesor responde con un "gracias chicos, gracias".
Carpe Diem: Vivid el momento. Coged las rosas mientras aún tengan color pues pronto se marchitarán. La medicina, la ingeniería, la arquitectura son trabajos que sirven para dignificar la vida pero es la poesía, los sentimientos, lo que nos mantiene vivos.
Nominaciones y premios:  César: Mejor película extranjera. Oscar: Guión original. Nominada a Película, director y actor (Williams). 4 nominaciones al Globo de Oro: Drama, director, actor, guión.BAFTA: Película, banda sonora. Nominada a director, actor, guión, montaje. David di Donatello: Film extranjero. Nominada a director y actor extranjeros.
Comentario: Película magníficamente rodada, que cuenta con un guión (Tom Schulman) realmente sobresaliente, que fue premiado con un Oscar. Robin Williams logró uno de los mejores papeles de su carrera y algunos de los alumnos se convirtieron en estrellas consagradas. La música de Maurice Jarre no tiene desperdicio. Una película sobre la educación, distinta, arriesgada e impresionante.

domingo, 15 de diciembre de 2013

Efemérides de cine: la última ola

El 15 de diciembre de 1977 se estrenó La última ola (The Last Wave), dirigida por Peter Weir y protagonizada por Richard Chamberlain, Olivia Hamnett, David Gulpilil,  Frederick Parslow, Vivean Gray. Producida por AFC  y distribuida por United Artists.
Sinopsis argumental: David Burton es un abogado australiano que vive tranquilamente con su hija y su esposa hasta que unos sueños premonitorios le revelan parte del conocimiento prohibido de los aborígenes. Un asesinato que debe investigar le pondrá en contacto con Chris, integrante de una tribu y conocedor de sus rituales.
Nominaciones y premios: Festival de Sitges: Mejor actor (Richard Chamberlain).
Comentario:  Como ya le había sucedido con Los coches que devoraron París (The cars that ate Paris, 1974), la idea que después terminaría germinando en el guión de La última ola (The Last Wave, 1977) se le ocurrió a Peter Weir a partir de una insólita vivencia mientas viajaba por Túnez: estando en unas ruinas romanas le asaltó la impresión de que se iba a encontrar con algo inesperado, hallando al poco tiempo el cráneo de un niño.
Compartida a su regreso a Australia tan inusual premonición con el actor aborigen David Gulpilil, éste no dio ninguna importancia al suceso dada la gran relevancia que en la cultura tribal oriunda del continente los sueños y las premoniciones son una forma habitual de percibir el mundo que nos rodea. Intrigadísimo por lo que Gulpilil le había comentado acerca de los sueños, Weir hizo acopio de obras de diversos autores entre los que se contaban Jung o Heyerdahl y comenzó la escritura del que sería el libreto de su tercera producción.
Una producción que, debido a su alto coste —casi un millón de dólares— contaría por primera vez con capital norteamericano, concretamente de la United Artists, estudio que impuso, para su posterior distribución internacional, que la cinta viniera protagonizada por una estrella de cierta relevancia, yendo a recaer la responsabilidad de encarnar al protagonista del filme en los inapropiados hombros de Richard Chamberlain.
Con el firme deseo de que la cinta explorara el sistema de percepción a través de los sueños de los aborígenes australianos, Weir tuvo la ayuda, de una parte, del director de la Fundación Cultural Aborigen y, de otra, de Nandjiwarra Amagula, hombre santo de Groote —una isla del noroeste de Australia propiedad de una tribu aborigen— que terminaría encarnando en la cinta a Charlie, el intrigante chamán que aparece en la cinta.
En La última ola, Weir nos conduce por el intrincado mundo de los sueños y las premoniciones a través del personaje interpretado por Chamberlain, un abogado que se tendrá que encargar de la defensa de cinco aborígene acusados de asesinato al tiempo que, gracias a dos de ellos, va entrando en contacto con una parte de él mismo que desconocía y que le abre a un terrible descubrimiento.Poniendo de nuevo sobre la mesa el encuentro entre dos mundos opuestos como eje temático que ya vimos en las dos anteriores entregas de este especial —y que seguirá manteniéndose a lo largo de toda su filmografía de un modo u otro—, donde La última ola destaca especialmente, aproximando así posturas Picnic en Hanging Rock (Picnic at Hanging Rock, 1976) es en la enrarecida y onírica atmósfera con la que el cineasta australiano envuelve todo el metraje, sirviéndose aquí de una hiperrealista fotografía queRussell Boyd trata de manera completamente opuesta al anterior filme de Weir.
Esta voluntad de desproveer de personalidad a la imagen va encaminada a plasmar la intención de Weir de confundir al espectador: en el desdibujado que provoca el tratamiento de lo que es real y lo que es sueño, ‘La última ola’ se establece como un constante reto de cara a un público que nunca sabrá del todo si lo que está viendo tiene lugar en este plano o en el de los sueños/premoniciones, coqueteando el cineasta en muchas ocasiones con el cambio de identidad entre los dos personajes principales mediante la transposición de planos cuasi idénticos.
Sumándose a esto que servidor reconoce como virtud, pero que al mismo tiempo entiende puede ser interpretado como un gran defecto, encontramos también la espléndida indefinición de género —¿es un drama, un filme de suspense, uno fantástico con tintes de terror psicológico?— llamada a unirse al juego de confusiones del que acabamos de hablar; la genial economía narrativa que el cineasta sigue perfeccionando para contar lo que se precisa sin dejarse arrastrar por superficiales artificios, y la capacidad de la cinta para provocar una honda sensación de desasosiego en el espectador, algo en lo que su banda sonora —tanto música como efectos de sonido— y ese desconcertante plano final tienen mucho que decir.
Pero por más que estas virtudes nos permitan valorar de forma positiva la asombrosa evolución que Weir sufre en estos primeros pasos de una producción a la siguiente, el engarce narrativo de lo que se va presentando en pantalla queda subyugado a lo mucho que el realizador potencia las cualidades oníricas del relato, no funcionando éste todo lo bien que debería debido al completo desconocimiento del director de cómo rematar la historia, algo que él mismo reconocería años más tarde, a lo que se suma, como ya pasara en su primer filme, una paupérrima definición de los personajes. Es la combinación de estosos factores la que, en última instancia, aparta a La última ola de poder situarse a la altura de otros notables filmes del director.