Mostrando entradas con la etiqueta Matteo Garrone. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Matteo Garrone. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de mayo de 2020

El rincón del cinéfilo: Siguiendo los pasos de Pinocho, la marioneta italiana más universal

Buenos y malos estudiantes, europeos, africanos, americanos y asiáticos... Nadie permanece indiferente frente a las aventuras de este títere convertido en humano, objeto de enésima adaptación de Matteo Garrone, el director de Gomorra. Viaja por Italia para conocer a aquellos (directores, escritores, maestros) para quienes la historia de Carlo Collodi es una fuente inagotable de inspiración.
Se suele tomar por un viejo ídolo ligeramente retrógrado cuando es una estrella de la cultura pop. Pinocho (en italiano Pinocchio), la pequeña marioneta de madera, vuelve a la cima con el lanzamiento en Francia, después de una carrera triunfante en Italia, de una adaptación de la historia infantil de Matteo Garrone, el director de Gomorra y Dogman. A esto debe agregarse el proyecto avanzado de un Pinocho entre los fascistas por el cineasta mexicano Guillermo del Toro (La forma del agua), que quiere trasponer las aventuras del famoso "burattino" (marioneta) a la Italia de los años 1930. Finalmente, Disney está preparando un remake de acción en vivo de su ahora octogenario Pinocho.
Federico Ielapi en Pinocho (Pinocchio, 2019)

viernes, 23 de noviembre de 2018

Juventud, crimen, mafia... las películas que es necesario haber visto (II)

2. El dinero (L’Argent, 1983), de Robert Bresson 

Un joven repartidor recibe un billete falso de 500 francos y pierde su trabajo, se convierte en ladrón de bancos y termina en la cárcel, después de salir, se convierte en un criminal.
"Es una película impresionante. Para nosotros, "Es lo que ha permanecido memorable es la forma en que Bresson sigue a sus personajes sin ponerlos nunca del lado del bien o del mal. Este es el mejor regalo que un cineasta puede hacerte: te permite participar más en su película, te da una libertad de visión. Es un poco como leer un libro y puedes hacer volar tu imaginación a partir de lo que escribe el autor. Los mejores cineastas saben cómo hacerlo: te dejan decidir lo que viste. Y sus imágenes te persiguen. L'Argent de Bresson es una película que nunca hemos olvidado. "

3. Gomorra (2008), de Matteo Garrone

En los barrios pobres de Napoles, un muchacho de trece años y dos jóvenes aprendices de mafiosos se ven atrapados en las mortíferas acciones de la Camorra
"Esta es ins duda una de las mejores películas italianas de los últimos veinte años. Es obligado también citar, al mismo nivel,  Il Divo (2008), de Paolo Sorrentino, que habla igualmente del crimen, pero entre ricos. Gomorra es una película fascinante porque su punto de vista es siempre honesto. No  es ninguna visión seductora del Mal. Para nosotros, a quienes no nos gusta que la violencia mafiosa se muestre como un espectáculo, es una película ejemplar. Conocimos a Matteo Garrone y nos propuso colaborar en el guión de su última película, Dogman (2018). La confianza que nos dio nos ayudó mucho a tener credibilidad en la industria cinematográfica y a poder estrenar nuestra película."

4. Accattone (1961), de Pier Paolo Pasolini

Apodado Accattone (mendigo), un joven romano que sobrevive gracias al dinero que consigue una amiga prostituta con la que vive, Maddalena. Pero, cuando Maddalena es detenida y encarcelada, Accatone, privado de su medio de subsistencia, se ve condenado a llevar una vida miserable. Incluso debe pedir ayuda a su esposa legítima, Ascenza, a la que hace años abandonó. 
"Es la primera película de Passolini que muestra tan bien a la juventud, con tanta humanidad. Pero, hay algo mejor: su primer libro, Ragazzi di vita, que había sido publicado seis años antes y y que supera todo la obra posterior de Pasolini, en la literatura o el cine. Sonbre la adolescencia, no encontraremos nada más fuerte. Es absolutamente necesario ver Accattone, pero es especialmente obligatorio leer Ragazzi di vita (Se rodó una película basada libremente en el argumento de la novela. Se tituló La noche brava (La notte brava), y fue dirigida por Mauro Bolognini en 1959)."

5. Non Essere Cattivo (2015), de Claudio Caligari

Años 1990, en las afueras de Roma hacia Ostia, mismo lugar donde acontecían los films de Pasolini. Sus personajes, en los 1990, parecen pertenecer a un mundo que gira alrededor del hedonismo. Un mundo donde el dinero, coches de lujo, clubes nocturnos, cocaína y drogas sintéticas son fáciles de encontrar. Un mundo donde Vittorio y Cesare, veinteañeros, van en busca de su propio éxito. El inicio de su existencia tendrá un alto precio para Vittorio: para salvarse a sí mismo, abandona a Cesare, que inexorablemente se hundirá. Pero el vínculo que los une es tan fuerte que en realidad Vittorio nunca le abandonará, siempre con la esperanza de afrontar el futuro con una nueva mirada. Juntos.
"Es el tercer largometraje y última película Claudio Caligari, que murió al finalizar el rodaje.  En Non Essere Cattivo, crea el realimo, el cine negro, pinta a la adolescencia y al crimen. Llega a un bello equilibrio. Siempre hemos deseado que podríamos hacer, algún día, una película con este espíritu"

sábado, 14 de julio de 2018

Para ver: Dogman, el retrato de una Italia gangrenada por la violencia

En torno a un hombre humillado, Matteo Garrone, el autor de Gomorra, denuncia el eterno demonio de la violencia en Italia.  
Antes, cuando los pequeños delincuentes a la italiana realizaban un butrón para robarle al vecino, era con las herramientas de la comedia. Embebido de ternura e ironía, este cine denunciaba las injusticias y miserias de la sociedad, pero no se sometía a las armas. El robo a la antigua de Rufufu (I soliti ignoti, 1958), de Mario Monicelli, parecería hoy tener mil años de edad, mientras Dogman parece desarrollarse en otro mundo. Una Italia moribunda y fría, magistralmente filmada: un infierno casi fantástico de hormigón desconchado en un barrio periférico a la orilla del mar. Sólo existen las relaciones de fuerza, tratadas en un tono convulsivo, casi hasta la médula, que recuerda, ¡cómo no! a Gomorra (2008), la película del realizador sobre la mafia napolitana. 
Si pensamos en los personajes de Rufufu, es para constatar que ya son historia, han desaparecido. La silueta frágil y nerviosa de Marcello (extraordinario Marcello Fonte, premio a la mejor interpretación en el Festival de Cannes de 2018), peluquero canino, recuerda, en un primer momento, la de Toto, figura fetiche del cine de ayer. Pero el entrañable de hoy se ha convertido en el mártir Simone (Edoardo Pesce), un salvaje, incapaz de empatía. Esta vez, es este monstruo quien dispara la película (y atraviesa la pared), imponiendo su apetito de depredador a testarazos. Primero, Marcello se somete, en una imposible búsqueda de aprobación que va más allá del miedo hasta llegar a un disgusto ontológico, una renuncia insondable. Se somete, hasta perder lo poco que posee. Se somete, y después se rompe, y luego sufre el contagio de la violencia. La Italia de Monicelli se estaba recuperando del fascismo de Mussolini, la de Matteo Garrone sufre de nuevo la barbarie imperativa. A luz de la actualidad, no es una visión pesimista, es una realidad: la bestia ha regresado.