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lunes, 8 de junio de 2026

Libros: Marilyn Monroe

Marilyn Monroe

André de Dienes

Steve Crist (Edit.)
45th Ed.
Taschen
480 págs.
Antes que Marilyn fue Norma Jeane. 
Una historia de amor y amistad con una megaestrella en ciernes
Un día como otro cualquiera de 1945, el fotógrafo de moda André de Dienes conoció a una aspirante a modelo llamada Norma Jeane Dougherty. Fue un momento crucial tanto para su vida personal como para su carrera fotográfica. Durante los siguientes años, estuvo comprometido durante un breve período de tiempo con Norma Jeane, emprendió intrépidos viajes por carretera con ella y creó una asombrosa serie de retratos que la ayudaron a iniciar su carrera como modelo y, más tarde, como actriz.
Esta colección de fotografías y recuerdos privados de André de Dienes ofrece una visión íntima de la mujer, Norma Jeane, antes de convertirse en el icono, Marilyn. Desde su viaje para ver a la madre de Norma Jeane en un hospital psiquiátrico hasta la visita de Marilyn unos días antes de su muerte, el archivo repleto de emociones del fotógrafo, con frecuentes anotaciones a mano, es un relato increíblemente personal de la transformación de Monroe: de chica ambiciosa y sensible a estrella mundial profundamente atormentada.
Un retrato sin parangón de un icono, reeditado en un volumen compacto con motivo del centenario del nacimiento de Marilyn Monroe. Con fotografías y recuerdos de su primer fotógrafo y amigo para toda la vida, André de Dienes, con quien estuvo comprometida, este archivo íntimo traza la transformación de Norma Jeane en la magnética Marilyn Monroe.
Sobre el autor
Steve Crist, nacido en California, ha editado los siguientes libros para TASCHEN: Marilyn de André de Dienes, Steve McQueen de William Claxton y The Polaroid Book.

domingo, 7 de junio de 2026

Marilyn Monroe, un icono eterno: en sus diez mejores papeles (II)

(cont.)
6. Cómo casarse con un millonario (How to Marry a Millionaire, 1953), de Jean Negulesco: Brilló como la miope Pola Debevoise en una de las comedias de enredo más taquilleras de la época.
7. El príncipe y la corista (The Prince and the Showgirl, 1957), de Laurence Olivier: Protagonizó y produjo esta comedia junto a Laurence Olivier, mostrando un gran encanto como Elsie Marina.
8. Bus Stop (1956), de Joshua Logan: En el papel de la cantante de cabaret Cherie, ofreció una interpretación vulnerable que le valió elogios de la crítica.
9. Eva al desnudo (All About Eve, 1950), de Joseph L. Mankiewicz: Un papel secundario pero fundamental como la señorita Caswell, que supuso su primer gran salto a la fama.
10. Me siento rejuvenecer (Monkey Business, 1952): Junto a Cary Grant y Ginger Rogers, interpretó a la secretaria Lois Laurel, destacando en una alocada comedia clásica.

sábado, 6 de junio de 2026

Marilyn Monroe, un icono eterno: en sus diez mejores papeles (I)

La estrella de Hollywood nació hace exactamente cien años. Una buena razón para repasar su filmografía, breve pero increíblemente rica. Hemos seleccionado sus diez mejores interpretaciones y hemos intentado clasificarlas.
El 1 de junio, Marilyn Monroe habría cumplido 100 años. Y esa misma frase evoca una emoción muy particular respecto a esta estrella icónica, pero sobre todo, a una gran actriz que, lamentablemente, falleció en la cima de su fama, y ​​cuyos papeles posteriores podríamos imaginar sin cesar. 
Cada vez más desafiante del sistema de los estudios y de los estereotipos que la marcaban, esta rubia, tan cerebral como sensual, curiosa y aventurera, sin duda habría tomado decisiones exigentes y sorprendentes. Todo lo que queda de ella, por tanto, y por desgracia, es una filmografía corta pero increíblemente rica que, como sus divinas caderas, oscila entre abarcan desde comedias musicales legendarias hasta sus incursiones más profundas en el género dramático. Veamos:
1. Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959), de Billy Wilder: Su papel como Sugar Kane Kowalczyk es considerado su obra maestra, demostrando una vis cómica inigualable junto a Tony Curtis y Jack Lemmon. 
2. Los caballeros las prefieren rubias (Gentlemen Prefer Blondes, 1953), de Howard Hawks: Inmortalizó el personaje de Lorelei Lee y el icónico número musical Diamonds Are a Girl’s Best Friend, consolidándola como estrella global.
3. Vidas rebeldes (The Misfits, 1961), de John Huston: Su última película completada. Interpretó a Roslyn Taber, un papel dramático muy exigente escrito por su entonces esposo Arthur Miller.
4. La tentación vive arriba (The Seven Year Itch, 1955), de Billy Wilder: Creó una de las imágenes más icónicas del cine del siglo XX sobre la rejilla del metro de Nueva York interpretando a "La chica".
5. Niágara (Niagara, 1953), de Henry Hathaway: Un thriller de cine negro donde interpretó a la manipuladora Rose Loomis, probando su versatilidad lejos de la comedia pura.
(cont.)

viernes, 5 de junio de 2026

Divertida, intelectual y perfeccionista: Marilyn Monroe, mucho más que un símbolo sexual (V)

(cont.)
“Mi corazón le pertenece a papá”
En El multimillonario (Let's Make Love, 1960), de George Cukor, Marilyn canta a Cole Porter con una ironía deliciosamente ambigua frente a Yves Montand, con quien más tarde tendría un breve y muy sonado romance. Es como si Marilyn hubiera pasado su vida buscando figuras protectoras, a quienes llamaba cariñosamente "papá".
Nembutal
El 5 de agosto de 1962, Marilyn Monroe fue hallada muerta en su casa de Los Ángeles, víctima de una sobredosis de Nembutal, el barbitúrico que llevaba años tomando. ¿Sobredosis accidental, suicidio? ¿Asesinato vinculado a los Kennedy? Durante más de sesenta años, Estados Unidos ha intentado reescribir sin cesar esta tragedia de Hollywood.
Arte pop
Con las serigrafías de Andy Warhol (a partir de 1962), Marilyn se convirtió en una imagen mítica. Luego llegaron las canciones (Elton John, Madonna), las obras de ficción y, más tarde, los pósteres, las tazas, los GIF y los filtros de Instagram. La avalancha de productos transformó a Marilyn en un logotipo infinitamente reproducible, muy alejado de la artista que fue.
“Something's Got to Give”
Este es el título de su última película, dirigida por George Cukor en 1962, que quedó inconclusa. Retrasos, enfermedad, adicción a las drogas, tensiones catastróficas con Fox: Marilyn estaba al borde del abismo. Una escena en la que nada desnuda en una piscina ya había provocado un escándalo mediático. Pocas semanas después, falleció. Es imposible no estremecerse ante este título, que suena ya a epitafio: "Algo tiene que cambiar".

jueves, 4 de junio de 2026

Divertida, intelectual y perfeccionista: Marilyn Monroe, mucho más que un símbolo sexual (IV)

(cont.)
Friki
Un símbolo sexual puede esconder a una lectora voraz, una apasionada amante de la cultura. Desde Fiódor Dostoievski hasta Walt Whitman y James Joyce, Marilyn vivía literalmente con un libro en la mano. Sobre todo, soñaba con ser reconocida como una verdadera artista. En 1955, dejó Hollywood para unirse al famoso Actors Studio de Nueva York, donde trabajó con una intensidad casi obsesiva: dicción, improvisación, escenas ensayadas una y otra vez, reinventándose constantemente.
Don Murray y Marilyn Monroe en Bus Stop (1956)
Masters de Nueva York
En el Actors Studio, Marilyn buscó un nuevo comienzo artístico con el director Lee Strasberg, creador del famoso "método". Su esposa, Paula, se volvió indispensable: entrenadora, confidente, figura materna... A partir de entonces, ninguna película con Marilyn era posible sin Paula Strasberg, a quien los horrorizados técnicos apodaron rápidamente "champiñón negro" o "bruja".
Lawrence Olivier y Marilyn Monroe en El príncipe y la corista (1957)
Arthur Miller
Su tercer matrimonio, de 1956 a 1961, fue con el gran dramaturgo estadounidense. Marilyn inspiró a Arthur Miller, quien escribió el guion de Vidas rebeldes (The Misfits, 1961) para ella. Durante este período, apareció en Bus Stop (1956), de Joshua Logan y en El príncipe y la corista (The Prince and the Showgirl, 1957) de Laurence Olivier.
(cont.)

miércoles, 3 de junio de 2026

Divertida, intelectual y perfeccionista: Marilyn Monroe, mucho más que un símbolo sexual (III)

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Chica divertida
Nunca reduzcas a Marilyn a su poder de seducción. La rubia explosiva era una fuerza cómica, una de las mejores actrices cómicas de su época. Su genialidad residía en una mezcla milagrosa de sensualidad, torpeza infantil y precisión musical. En Los caballeros las prefieren rubias (Gentlemen Prefer Blondes, 1953), de Howard Hawks, transformó la canción Diamonds Are a Girl's Best Friend en un éxito pop adelantado a su tiempo. En La tentación vive arriba (The Seven Year Itch, 1955), de Billy Wilder, jugó con picardía con su imagen como la encarnación de la fantasía. Y en Con faldas y a lo loco (también de Billy Wilder, 1959), cada mirada soñadora, cada pequeño paso, cada gesto espontáneo creaba un personaje inolvidable, divertido y conmovedor, libre y preciso como una partitura de jazz.
Tom Ewell y Marilyn Monroe en La tentación vive arriba (1955)
Clark Gable
A principios de la década de 1960, el rodaje de Vidas rebeldes (The Misfits, 1961) de John Huston se asemejó a un ocaso hollywoodiense en toda regla. Clark Gable estaba exhausto. Marilyn también. Sin embargo, entre ellos surgió una ternura genuina. Él intentaba tranquilizarla durante sus ataques de ansiedad; ella admiraba a este gran actor de otra época del cine. Pocos días después de finalizar el rodaje, él falleció de un ataque al corazón. Marilyn quedó devastada.
Thelma Ritter, Clark Gable y Marilyn Monroe en Vidas rebeldes (1961)
Happy Birthday, Mr. President"
Mayo de 1962. Un vestido color carne, cosido directamente a su cuerpo. Marilyn parece casi desnuda mientras le canta "Feliz cumpleaños" a John F. Kennedy en el Madison Square Garden. Un susurro irreal y erótico, una extraña confesión de intimidad con el Presidente de los Estados Unidos, ante una multitud y un sinfín de cámaras. Detrás del mito, se cierne también la sombra de su hermano, Bob Kennedy, otro romance, otra experiencia vertiginosa de poder y secretismo.
Marilyn Monroe cantando "Happy Birthday, Mr. President"
(cont.)

martes, 2 de junio de 2026

Divertida, intelectual y perfeccionista: Marilyn Monroe, mucho más que un símbolo sexual (II)

(cont.)
Calendario
Escándalo en 1952: fotos de Marilyn posando desnuda para un calendario reaparecen en la prensa. ¿El fin de su carrera? Todo lo contrario. Con una mezcla cautivadora de sinceridad y astucia mediática, la estrella emergente explica que necesitaba el dinero para pagar el alquiler. La América puritana se indigna… antes de acudir en masa a los cines.
Joe DiMaggio
Tras un breve matrimonio juvenil (con tan solo 16 años) con su vecino James Dougherty, Marilyn se casó con la estrella del béisbol Joe DiMaggio en 1954. La unión de dos leyendas vivientes. Sin embargo, el atleta solo soñaba con la felicidad conyugal y luchaba contra el intenso deseo que su esposa despertaba en él. Su matrimonio duró apenas nueve meses, pero Joe DiMaggio nunca dejó de amarla. Incluso organizó el funeral de Marilyn y, durante años, hizo que le llevaran rosas a su tumba.
Frágil
Depresión, insomnio, adicción a los barbitúricos, abortos espontáneos, endometriosis: el cuerpo de Marilyn era un campo de batalla, pero también un enemigo traicionero que debía ser controlado y vigilado a diario, en medio del miedo a envejecer, a subir de peso, a ser rechazada. La actriz temía cualquier cosa que pudiera resquebrajar el mito, y en particular los "malos ángulos de cámara". Trabajar con Marilyn podía convertirse en una pesadilla. Los retrasos y las reescrituras se sucedían uno tras otro, salpicados por ataques de ansiedad. En Con faldas y a lo loco (Some Like It Hot, 1959), de Billy Wilder, a veces las tomas se repetían por docenas porque olvidaba sus diálogos. Sin embargo, estas dudas y este dolor también alimentaban su talento. Ante la cámara, finalmente ocurría el milagro, frágil y poderoso: la gracia de una mariposa frenética, atrapada en una belleza carnal.
(cont.)

lunes, 1 de junio de 2026

Divertida, intelectual y perfeccionista: Marilyn Monroe, mucho más que un símbolo sexual (I)

Para conmemorar el centenario del nacimiento de Marilyn Monroe el 1 de junio, aquí les ofrecemos una breve mirada, desde una perspectiva subjetiva, a un ícono de la cultura popular.
"Quiero que me ames", cantaba en "Some Like It Hot". Su voz fue escuchada en todo el mundo, para bien o para mal. Nacida en Los Ángeles el 1 de junio de 1926, Marilyn Monroe habría cumplido 100 años este lunes.
El título original de esta obra maestra de Joseph L. Mankiewicz, Eva al desnudo (All About Eve), estrenada en 1950, tiene un carácter casi profético: el arquetipo femenino bíblico original, adorado y vilipendiado, víctima y tentadora, analizado hasta la saciedad. Poco importa que Marilyn Monroe aparezca solo unos minutos en esta película temprana. Su sensualidad y vulnerabilidad, con una modestia que traspasa la pantalla, ya saltan a la vista: esta estrella estaba destinada a un futuro extraordinario. Para 1953, con Níagara (Niagara), de Henry Hathaway, Los caballeros las prefieren rubias (Howard Hawks) y Cómo casarse con un millonario (How to Marry a Millionaire), de Jean Negulesco, ya era la mujer más famosa del mundo.
Gladys Baker
Es difícil hablar de Marilyn Monroe sin mencionar el calvario de la pequeña Norma Jean Baker —su nombre real—, quien fue maltratada, abusada, descuidada y trasladada de una familia de acogida a otra, entre vecinos, su abuela e instituciones, debido a que su madre, Gladys Baker, padecía una grave enfermedad mental. Detrás de Marilyn, Norma Jean, la niña herida, siempre permanecerá oculta.
Blonde
Es el título de la suntuosa y conmovedora novela que Joyce Carol Oates le dedicó, y también el color de todos los sueños artificiales del cine. "Demasiado rizado e indomable, se recomienda decoloración y permanente", reza el expediente de la morena Norma Jean en la agencia de modelos Blue Book, donde se inscribió en 1945. Una nueva identidad nació, en los cada vez más agresivos lavados con amoníaco, a través de todos los tonos de rubio, desde el brillo soleado de las comedias hasta el tono juvenil de Río sin retorno (River of No Return, 1954), de Otto Preminger (1954), hasta el platino casi irreal, pálido como un sudario, del final de su vida.
Marilyn Monroe en Río sin retorno (1954)
(cont.)

viernes, 28 de junio de 2024

Metro-Goldwin-Mayer cumple 100 años (XXXI)

(cont.)
  • GoldenEye (1995), dirigida por Martin Campbell. Enfundado en el traje de 007, Pierce Brosnan tendrá que lidiar con la mafia rusa y con bellas mujeres como Famke Janssen o Izabella Scorupco. Todo el que haya seguido la carrera del agente más famosos del mundo conoce también a "Q", encarnado por el actor Desmond Llewelyn desde 1963. Llevelyn hizo posible que el aguerrido agente británico utilizara las más increíbles artimañas contra los enemigos de su majestad: plumas ametralladoras, coches invencibles, lanchas supersónicas, relojes láser, etc. Desmond Llewelyn falleció en 1999 a los ochenta y cinco años, pero siempre tendremos a Q.
  • El mañana nunca muere (Tomorrow Never Dies, 1997), de Roger Spottiswoode. El actor irlandés Pierce Brosnan interpreta por segunda vez al espía británico más famoso del celuloide en esta cinta dirigida por el cineasta canadiense Roger Spottiswoode. Llena de acción trepidante, El mañana nunca muere cosechó un gran éxito en taquilla pero no consiguió superar a su antecesora GoldenEyeJonathan Pryce es el encargado de interpretar en esta ocasión al enemigo de Bond, mientras que la actriz malaya Michelle Yeoh da vida a la exótica chica Bond. Completan en elenco principal Judi Dench, Teri Hatcher y Desmond Llewely en el sempiterno papel de Q. El rodaje no fue sencillo ya que Vietnam canceló a última hora el permiso para rodar en su territorio, lo que obligó a trasladar rápidamente el rodaje a Tailandia.
  • Ronin (1998), dirigida por John Frankenheimer. El realizador John Frankenheimer, uno de los directores más prestigiosos de su generación, regresó a la gran pantalla con este título después de pasar una temporada realizando largometrajes para televisión. Aunque la cinta no consiguió el éxito que cabía esperar, demostró que el cineasta seguía en buena forma. Buena prueba es la espectacular persecución de coches filmada en las calles de París y que bien merece entrar a formar parte de las más logradas de la historia del cine. El título de la película hace referencia a los antiguos guerreros samuráis japoneses que se veían obligados a ganarse la vida como mercenarios cuando moría su señor.
  • El hombre de la máscara de hierro (The Man In The Iron Mask, 1998), de Randall Wallace. El relato de Randall Wallace (guionista oscarizado por Braveheart, que debuta en la dirección) combina elementos de Alejandro Dumas con otros novedosos. Presenta a Luis XIV caprichoso, cruel y mujeriego, reverso de Philippe, su hermano gemelo, que conserva una inocencia no estropeada por los años de reclusión. Leonardo DiCaprio hace el doble papel con increíble soltura. No le ha hecho mella la posible esquizofrenia de encarnar a la vez a un héroe y a un villano. En la tradición de las aventuras de capa y espada, abunda la acción. Magnífica la carga final de los mosqueteros en defensa de su verdadero rey, y la emocionante escena del baile. E imponente el marco de los auténticos castillos franceses de Fontainebleau, Vaux-Le Vicomte y Manoir du Logis.
  • Nimh, el ratoncito valiente (Nimh 2) (The Secret of NIMH 2: Timmy to the Rescue, 1998), de Dick Sebast. Secuela lanzada directamente a vídeo/DVD del clásico de Don Bluch El secreto de NIMH.
007: El mundo nunca es suficiente (The World Is Not Enough, 1999), de Michael Apted. La fórmula James Bond –personaje creado por Ian Fleming, que tiene más de 50 años de historia en celuloide– es sencilla, conocida y eficaz en su propósito de entretener. Un villano trata de apoderarse del mundo mundial, y el superespía 007, elegante y ligón, hace lo imposible para evitarlo. En sus aventuras utiliza los más variados artilugios, proporcionados por Q, un genial inventor de armas y vehículos ultrasofisticados e hipersecretos. La serie se ha ido adaptando a los tiempos, y si ya no quedan muchos comunistas a los que combatir (la guerra fría ya es historia), siempre quedan terroristas, chiflados y magnates de las nuevas tecnologías capaces de proporcionar nuevos argumentos. Como es habitual en la serie ‘bondiana’ la secuencia con que arranca la película es espectacular. Una persecución en Bilbao, junto al célebre museo Guggenheim, que empalma casi sin solución de continuidad con otra de lanchas, alucinante, en las aguas del Támesis. Hay además momentos de acción increíble como la persecución sobre la nieve o las explosiones en los oleoductos. El ritmo es trepidante, y es difícil no perder el resuello en algún momento de la película, que firma un inesperado Michael Apted.
(cont.)

jueves, 27 de junio de 2024

Metro-Goldwin-Mayer cumple 100 años (XXX)

(cont.)
  • En busca del Rey Sol (Rock-A-Doodle, 1991), de Don Bluth, Gary Goldman y Dan Kuenster. Uno de los nombres propios de la animación, Don Bluth, es el encargado de dirigir esta película animada, que se suma a su lista de éxitos entre las que destacan En busca del valle encantado (1988) y Anastasia (1997). En esta ocasión, el dibujante y animador estadounidense mezcla la animación con la imagen real para fusionar la historia de Chanticleer con la del niño al que leen los cuentos protagonizados por el gallo. Entre los guionistas que colaboran con Bluth destaca el nombre de David J. Steinberg, quien años después participó en la creación de las más que conocidas películas de Disney Hércules (1997), Mulán (1998) y Tarzán (1999).
  • Pasión por el triunfo (The Cutting Edge, 1992), de Paul Michael Glaser. Romántica historia ambientada en el mundo del patinaje artístico realizada por el actor y director Paul Michael Glaser. La pareja protagonista está formada por los jóvenes D.B. Sweeney y Moira Nelly, quienes supieron transmitir la sensación de que eran realmente ellos los que realizaban los complicados números de patinaje, cuando en realidad fueron doblados por patinadores profesionales. Curiosamente, la actriz de series como El ala Oeste de la Casa Blanca y One Tree Hill se lesionó el tobillo durante el rodaje, lo que provocó que tuviera que ser trasladada entre escenas con un remolcador. También en el plano actoral, destaca la presencia de Terry O'Quinn, siempre recordado por su papel de John Locke en Perdidos.
  • Benny & Joon, el amor de los inocentes (Benny & Joon, 1993), de Jeremiah Chechik. Comedia romántica un tanto atípica, en la que Johnny Depp interpreta de nuevo uno de los personajes peculiares que tanto le gustan y que han marcado su carrera con películas como Eduardo Manostijeras, Ed Wood o ¿A quién ama Gilbert Grape?. Su compañera de reparto es Mary Stuart Masterson, a quien se recuerda sobre todo por su trabajo en Tomates verdes fritos, mientras que en roles secundarios aparecen Julianne Moore, Oliver Platt y Wiliam H. Macy.
  • RoboCop 3 (1993), dirigida por Fred Dekker. Segunda secuela de RoboCop, escrita y dirigida por Fred Dekker, que representó el final cinematográfico del policía de acero, hasta que José Padilha actualizó el personaje en 2014. Robert John Burke, especializado en películas de acción como Fugitivos encadenados, sustituyó al protagonista de las dos primeras entregas, Peter Weller, ya que la productora no pudo llegar a un acuerdo económico con él. La cinta, que contaba con un presupuesto que casi doblaba al de la primera parte, fue rodada en Atlanta. Curiosamente, la mayoría de edificios abandonados que se ven en el largometraje fueron posteriormente demolidos para albergar infraestructuras de los Juegos Olímpicos de 1996.
  • Stargate, puerta a las estrellas (Stargate, 1994), de Roland EmmerichExitoso producto de ciencia ficción con James Spader (Lobo, Boston Legal) y Kurt Russell (Tango y Cash) de protagonistas. La acción viene acompañada de fabulosos efectos especiales que gustarán al espectador. Dirige el especialista en macroproductos Roland Emmerich (Independence Day, Godzilla). La película fue la precursora de las series de televisión Stargate SG-1 y Stargate: Atlantis.
  • Hubi el Pingüino (The Pebble and the Penguin, 1995), de Don Bluth y Gary Goldman. Una película que propone un montón de aventuras para toda la familia. Las escenas de los pingüinos están extraídas de la vida real de estos graciosos y algo torpes animales.
  • Cómo conquistar Hollywood (Get Shorty, 1995), de Barry Sonnenfeld. Barry Sonnenfeld, el director de La familia Addams, dirigió esta aguda sátira sobre el lado oscuro de la industria cinematográfica estadounidense basándose en una novela del aclamado escritor Elmore Leonard. La historia se basa en la divertida experiencia hollywoodiense del autor que, además de haber trabajado como guionista, vio adaptados a la pantalla otros textos suyos como Jackie Brown o Un romance muy peligroso. El protagonista del filme es John Travolta, secundado por un trío de envergadura: Gene Hackman, Rene Russo y Danny DeVito, también productor de la cinta.
  • Mi amigo Fluke (Fluke, 1995), dirigida por Carlo Carlei. Un drama de tintes sombríos y reflexivos basada en un relato del escritor de terror James Herbert que supone una poco habitual innovación dentro del cine familiar protagonizado por animales domésticos. Matthew Modine presta su cuerpo al protagonista en su aspecto humano, mientras que la voz de Rumbo es la de Samuel L.Jackson en la versión original de la película.
  • Showgirls (1995), dirigida por Paul Verhoeven. Una película realizada por el equipo que triunfó con la perturbadora Instinto básico, que de nuevo quiso recurrir al sexo para meterse al público en el bolsillo: el director Paul Verhoeven, el guionista Joe Eszterhas, y el productor Alan Marshall. Se trata de un recorrido por el degradado mundo de los locales de striptease que en Las Vegas conviven con los sofisticados casinos. Hay sexo explícito con ciertos tintes de intelectualidad y varios números eróticos. Todo ello, más unos lujosos decorados y una cuidada banda sonora, al servicio del morbo.
(cont.)

miércoles, 26 de junio de 2024

Metro-Goldwin-Mayer cumple 100 años (XXIX)

Años 1990
  • Bailando con Lobos (Dances with Wolves, 1990), de Kevin Costner. Uno de los más exitosos debuts como realizador fue esta película dirigido por el reputado actor Kevin Costner, que era en aquel momento la estrella más taquillera de Hollywood. No sólo fue una de las películas más vistas del año, sino que a pesar de sus defectos de primerizo consiguió 7 premios oscar en la edición de 1991: Mejor Película, Director, Fotografía, Montaje, Guión Adaptado, Banda Sonora y Sonido. La fotografía de grandes espacios de Dean Semler es excelente y muestra de forma espectacular las grandes llanuras del estado de Dakota –donde fueron rodados todos los exteriores– en Panavisión. Por otra parte el guión ensambla con soltura los ingredientes de una clásica historia épica, como son la historia de amor, las batallas y, sobre todo, en esta ocasión, la naturaleza, uno de los personajes más importantes. El maestro John Ford mostró indios repletos de humanidad en Fort Apache y El gran combate. Kevin Costner da otra vuelta de tuerca al tema, mostrando a fondo sus costumbres, e incluyendo escenas completas habladas en lengua india. De todos modos, en una de las escenas recuperadas, se advierten las dudas de Dunbar, cuando los indios celebran la muerte de unos cazadores blancos.
  • La casa Rusia (The Russia House, 1990), dirigida por Fred Schepisi. La película está basada en la novela de John le Carré, autor de célebres títulos como El espía que surgió del frío, El jardinero fiel, o El topo; muchos de los cuales se han llevado también al cine. Hay una gran puesta en escena, gracias en parte, por la elección de actores. Sean Connery da la talla como un vividor que se introduce en una intrincada trama de espionaje, muy al estilo de su James Bond; y Michelle Pfeiffer, como una bella y valiente mujer. La historia engancha y da tiempo para que surja el amor entre ambos personajes. Además, Ian Baker regala al espectador las mejores imágenes de Rusia. Entre el reparto destaca la presencia de Roy Scheider o John Mahoney.
  • Rocky V (1990), dirigida por John G. Avildsen. Tres Oscar (película, director y montaje) y un gran taquillazo dilatarían la historia del personaje en cuatro film más. Las vivencias de Rocky evolucionarían del sueño posible al esfuerzo profesional, a mantener el orgullo de campeón y de ser americano. Lógicamente se las entiende a puñetazo limpio con contrincantes de todo pelaje, reviviendo la magia del primer combate. El arquetipo funciona, pero es la emoción por bandera la que invita a seguir con entusiasmo la saga. En 2007 con Rocky Balboa se cierra definitivamente la historia de este boxeador.

  • Capitán América (Captain America, 1990), dirigida por Albert Pyun. Adaptación al cine de uno de los más famosos superhéroes del comic americano, creado por Jack Kirby y Joe Simon. Realizada por Albert Pyun, un especialista en el cine de acción de serie B, la cinta carece del presupuesto imprescindible, que ha convertido en éxitos a películas como Spiderman o X-Men, y sin el cual es demasiado fácil que este tipo de producciones caigan en el ridículo. Una curiosidad: su protagonista, Matt Salinger, es hijo en la vida real del escritor J.D. Salinger, autor de un clásico de la literatura americana como El guardián entre el centeno.

  • Misery (1990), dirigida por Adaptación del superventas homónimo de Stephen King, dirigido por el realizador Rob Reiner. King planteó su novela como la pesadilla de un autor que se ve físicamente en manos de su público, y por ello en el libro hay muchos más matices y una evolución más interesante en lo referente a la relación entre la admiradora y el escritor. De hecho, los aspectos terroríficos del largometraje vienen dados por la soberbia interpretación de Kathy Bates, por la que obtuvo el Oscar, que es la que convierte la historia en un auténtico relato de horror. Posteriormente, Misery se adaptó en Londres como obra de teatro.
  • RoboCop 2 (1990), de Irvin Kershner. Secuela de la exitosa RoboCop donde se repite la acción y los efectos especiales. Irvin Kershner toma el relevo en la dirección y plantea una película en la misma línea que la primera pero añadiendo algo más de violencia, algún cameo (Frank Miller sale haciendo de mecánico), y la siempre aceptable crítica a las drogas. Entretenida aunque no supera la primera.
  • El silencio de los corderos (The Silence of the Lambs, 1991), de Jonathan Demme. Este inquietante thriller, adaptación de la novela de Thomas Harris, arrasó en taquilla y se llevó los cinco Oscar más importantes (película, director, guión, actor y actriz principales). El silencio de los corderos fue la película que lanzó al estrellato a Anthony Hopkins, hasta entonces poco conocido pese a una trayectoria notable. Jodie Foster preparó su papel consultando con una auténtica agente del FBI, que le habló de la agencia, y de la presencia de la mujer allí. Quizá los momentos más intensos del film son los que comparten Anthony Hopkins y Jodie Foster, en que ella le cuenta algún suceso de su pasado, y él a cambio proporciona pistas para detener al asesino. Es el juego del ‘quid pro quo’.
  • La noche de los cristales rotos (Shattered, 1991), de Wolfgang Petersen. Una intrincada trama que ofrece una buena dosis de sorpresas y engaños al espectador. Dirigida con buena mano por el realizador germano Wolfgang Petersen se beneficia de las sólidas interpretaciones de Tom Berenger, Greta Scacchi y Bob Hoskins. Cabe destacar que la película está basada en la novela The Plastic Nightmare, publicada en 1969 por Richard Neely.

(cont.)

martes, 18 de junio de 2024

Metro-Goldwin-Mayer cumple 100 años (XXVIII)

(cont.)
  • 007 Alta tensión (The Living Daylights, 1987), de  John Glen. La primera de las dos películas del agente 007 que protagonizó Timothy Dalton. Si Roger Moore trajo el humor a la serie, Dalton quiso humanizar el personaje, hacerlo más vulnerable y menos mujeriego. Pero, pese a que las películas del actor galés se hallan entre las mejores de la saga, no convenció al público y las moderadas recaudaciones de sus dos películas, unidas a una larga batalla legal por los derechos del personaje que mantuvo paralizada la producción de películas durante seis años, hizo que su aportación a la serie quedase reducida solo a este título y al siguiente: 007 Licencia para matarAdemás de por el cambio de 007, los aficionados de la serie recuerdan también este título por ser el primero en el que el papel de Moneypenny no estuvo interpretado por la canadiense Lois Maxwell, quien, tras catorce apariciones, cedió el testigo a Caroline Bliss.
  • Un mar de líos (Overboard, 1987), de Garry Marshall. Una comedia mejor de lo que parece a primera vista, dirigida por Garry Marshall y protagonizada por la también pareja en la vida real que forman Goldie Hawn y Kurt Russell. El director tiene buena mano para el género y la pareja protagonista demuestra su vis cómica (conocida en ella, sorprendente en él). La guinda la ponen los espléndidos secundarios: Roddy McDowall, Edward Herrmann y Hector Elizondo (un clásico en las películas de Garry Marshall y que aquí aparece sin que su nombre salga en los títulos de crédito).
  • Un pez llamado Wanda (A Fish Called Wanda, 1988), de Charles Crichton. Menos escandaloso e irreverente que los largometrajes de los Monty Python, el guion de Un pez llamado Wanda (obra de John Cleese) incluye aún suficientes gags políticamente incorrectos como para repeler o deleitar (según el espectador). Dirigida por el veteranísimo Charles Crichton, un realizador forjado en la mítica productora británica Ealing, la cinta cosechó un enorme éxito, convirtiéndose en su momento en la película británica más taquillera de todos los tiempos. El reparto es otro de los puntos fuertes de la película, pues a los ex Monty Python John Cleese y Michael Palin, se añaden los estadounidenses Kevin Kline, que obtuvo un Oscar al mejor actor secundario por su interpretación de ladrón paranoico, y una Jamie Lee Curtis que explota una vis cómica que volvería a darle buenos resultados en la posterior Mentiras arriesgadas.
  • Poltergeist III (Fenómenos extraños III) (Poltergeist III, 1988), de Gary Sherman. Tercera entrega de la saga iniciada por Tobe Hooper bajo la producción de Steven Spielberg. La idea estaba ya totalmente agotada y los efectos especiales se erigieron en la única razón de ser de todo el asunto. Su protagonista, la jovencísima Heather O'Rourke, murió muy poco después de terminarla, víctima de una extraña enfermedad, lo que desató una leyenda sobre la mala suerte que afectaba a los que habían participado en alguna de las tres películas.
  • Rain Man (1988), dirigida por Barry Levinson. Cuatro Oscar, incluyendo mejor película, avalan la calidad de este melodrama, donde Tom Cruise aguanta el tipo frente a un inmenso Dustin Hoffman. Compartimos el agotamiento de Cruise con el acertijo de Quién juega en la primera base. Inolvidable la música del entónces jovencísimo Hans Zimmer.
  • Por la reina y la patria (For Queen and Country, 1989), de Martin Stellman. Sombría historia del Thatcherismo a través de la historia de Reuben, que tras luchar en las Malvinas y ser declarado héroe de guerra, se encuentra que una nueva legislación le priva de su ciudadanía y le convierte en un fuera de la ley. El debutante director Martin Stellman, responsable también del guión, confió el difícil papel de Reuben a un por entonces recién consagrado Denzel Washington. El actor, que compaginó este trabajo con el rodaje de la sexta temporada de la serie de televisión, Hospital, acababa de ser nominado como mejor secundario por su interpretación en Grita libertad.
  • A espaldas de la ley (The Mighty Quinn, 1989), de Carl Schenkel. Antes de ser conocido gracias a Tiempos de gloria, el ya prestigioso Denzel Washington rodó el mismo año este entretenido thriller policiaco. Encarna a un jefe de policía de una remota isla del Caribe, que ve cómo su tranquilidad se va al traste con un brutal asesinato. Xavier Quinn, que así se llama, se verá entre dos aguas, ya que el principal sospechoso es el compañero de juergas de su vida pasada, algo que él lucha por dejar atrás. El guión está pergeñado por Hampton Fancher, célebre por su magistral libreto de Blade Runner.
  • Licencia para matar (Licence to Kill, 1989), de John Glen. Segunda y última película que protagonizó Timothy Dalton como James Bond, después de debutar dos años antes con 007: Alta Tensión. En esta ocasión, Dalton encarnó a un agente secreto mucho más irascible y vulnerable que de costumbre, y su misión tiene tintes de venganza personal. Pese a que la película tuvo un buen recibimiento en taquilla, el hecho de que Bond tuviera un comportamiento demasiado humano y visceral fue bastante criticado por los aficionados del personaje creado por Ian Fleming. En todo caso, el director de la cinta, John Glen, cumplió con creces con lo que se pide a una película de estas características, tal y como ya había hecho en entregas anteriores, como Solo para sus ojos o la citada 007 Alta tensión.
  • Una árida estación blanca (A Dry White Season, 1989), de Euzhan Palcy. A finales de los años 1980, la progresiva apertura de Sudáfrica y el descrédito en el que caía su política racista hizo que se pusiera de moda el tratamiento del apartheid en el cine. Una árida estación blanca es, quizás, la última película sobre el tema, y fue dirigida por Euzhan Palcy, una joven procedente de la isla Martinica. En los dos años anteriores, dos películas anti-apartheid más habían abierto el tema. Una de ellas fue Grita libertad (1987), de Richard Attenborough. La otra, Un mundo aparte (1988), de Chris Menges. Todas ellas parten de un mismo esquema; el de un blanco, liberal, concienciado que se da cuenta de la injusticia política y social que se da en su país. En Una árida estación blanca se contó con Marlon Brando, que reaparecía en pantalla haciendo el papel de jurista, y que por ello ganó el Globo de Oro al mejor actor y fue nominado para el Oscar.
  • Todos los perros van al cielo (All Dogs Go to Heaven, 1989), de Don Bluth, Gary Goldman y Dan Kuenster. Todos los perros van al cielo fue una de las producciones más caras que hasta el momento habían realizado el tándem de directores formado por Don Bluth y Gary Goldman, los responsables de Anastasia. Con las voces de Burt Reynolds y Dom DeLuise, la película obtuvo un buen resultado en taquilla y generó una secuela y una serie de animación.
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