viernes, 3 de mayo de 2024

Diez clásicos para aprender de cine (IX)

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9. Breve encuentro (Brief Encounter, 1945), de David Lean

El destino hace que un hombre y una mujer, ambos casados, se conozcan en una estación de tren. La mujer es Laura Jesson, un ama de casa con un matrimonio aburrido que regresa a su casa después de una excursión a Milford. En el andén, es ayudado por el hombre, que le ayuda a quitarse una mota de polvo de su ojo. Él es Alec Harvey, un dentista que regresa a su casa con su mujer después de pasar consulta.  Ambos disfrutan del encuentro con el otro, por lo que arreglan un nuevo encuentro. Pronto, su relación, que empezó en algo inocente y de forma casual, se desarrolla en amor. Durante un tiempo sus encuentros son a escondidas, por el temor a encontrarse con conocidos que les delaten. Alec consigue que queden en la habitación de un amigo suyo, Stephen, pero su encuentro con Laura se ve interrumpido por la repentina llegada de Stephen. Esta circunstancia les hace replantearse su relación, destinada a fracasar. Alec le comenta que ha aceptado un puesto de trabajo en Sudáfrica, y que se marchará. Mientras esperan una última despedida en la estación del tren, las circunstancias hacen que ese adiós final sea el más desolador para Laura.
Celia Johnson y Trevor Howard en Breve encuentro (1945)
Hito del cine romántico sobre el amor imposible. El cineasta británico David Lean (El puente sobre el río Kwai, Lawrence de Arabia) co-escribió el guión a partir de una obra de teatro de Noel Coward. Los dos intérpretes principales, Celia Johnson y Trevor Howard están soberbios. La película es sutil como pocas, pero realista y moderna a más no poder. Y da qué pensar. Merece especial mención la utilización como banda sonora del Concierto para piano núm. 2, de Rachmaninoff. David Lean demuestra que una buena historia, dos personajes bien construidos y un par de escenarios son suficientes para rodar una obra maestra. 
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