Mostrando entradas con la etiqueta Agnès Varda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Agnès Varda. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de abril de 2019

Agnès Varda en diez películas emblemáticas (II)

(cont.)

6.- Sin techo ni ley (Sans toit ni loi, 1985)

Varda hace un lírico réquiem de Mona, una adolescente vagabunda que es encontrada muerta, mostrando en flashback sus últimos meses de vida, su desarraigo social y sus relaciones con la gente que conoció. Hay pocas películas de tono tan sombrío y desesperanzado como el de Sin techo ni ley, crónica de los últimos días de vida de Mona Bergeron (impresionante trabajo de Sandrine Bonnaire), una auténtica desarraigada social que deambula por un escenario agreste habitado por seres instalados en la insatisfacción permanente. Porque si el nihilista comportamiento de la protagonista suscita desazón, el reflejo que su actitud desvela en los personajes que se topan con ella aumenta ese sentimiento hasta el más profundo desasosiego.
Sandrine Bonnaire en Sin techo ni ley (1985)

7.- Jacquot de Nantes (1991)

Jacquot Demy es un niño de unos once años. Su padre tiene un taller mecánico y su madre es peluquera. Son felices y les gusta cantar y ver películas. Jacquot, fascinado por toda clase de espectáculos (teatro, cine, marionetas), compra una cámara para realizar su primer film amateur. Un retrato lírico de la formación de un artista. Constituye un homenaje a Jacques Demy.
Philippe Maron en Jacquot de Nantes (1991)

8.- Los espigadores y la espigadora (Les glaneurs et la glaneuse, 2000)

La película trata sobre una serie de recolectores que buscan comida, fruslerías y relaciones interpersonales. Varda viaja por los campos y ciudades de Francia filmando no sólo espigadores, sino también traperos y recolectores urbanos, incluyendo al propietario de un salubre restaurante cuyos antecesores eran también recolectores. La película narra varios aspectos de la gente que recolecta y vive de la recolección. Una de esas personas es un profesor, Alain, que compagina la recolección de vegetales en los mercados de la ciudad con la enseñanza de francés en un centro para inmigrantes. Entre los otros personajes de Varda se encuentran artistas que incorporan materiales reciclados en su trabajo, símbolos que ella descubre durante la grabación (incluyendo un reloj sin agujas y una patata con forma de corazón), y varios abogados que estudian legalmente estos fenómenos de recolección. Varda también entrevista a Louis Pons, que explica que la basura es un "abanico de posibilidades".
Agnès Varda en Los espigadores y la espigadora (2000)

9.- Les plages d'Agnès (2008)

Documental autobiográfico de la directora Agnes Várda. La realizadora francesa explora sus memorias, de forma cronológica, a través de fotografías, videos, entrevistas, representaciones y narraciones de su vida.
Agnès Varda en Les plages d'Agnès (2008)

10.- Caras y lugares (Visages, villages, 2017)

Colaboración entre la veterana directora Agnès Varda y el artista gráfico urbano y fotógrafo JR (Jean René), un joven francés conocido por sus impactantes obras visuales que consisten en enormes intervenciones gráficas en calles y tejados de diversas ciudades de todo el mundo. 
Agnès Varda y JR  en Caras y lugares (2017)

sábado, 6 de abril de 2019

Agnès Varda en diez películas emblemáticas (I)

Como ya informamos en otra entrada anterior, la directora de cine francesa Agnès Varda ha fallecido recientemente, a la edad de 90 años, Desde su primer largometraje La Pointe-Courte, en 1955, fue autora de una docena de películas de ficción y numerosos documentales. Presentamos, a continuación, presentamos diez películas, seleccionadas entre toda su filmografía, que creemos son representativas de toda su carrera

1.- Cleo de 5 a 7 (Cléo de 5 à 7, 1961)

Cleo es una joven y bella cantante que está esperando los resultados de unas pruebas médicas. Una adivina que lee las cartas le predice que tiene cáncer y que va a morir. Mientras pasa el tiempo esperando los resultados, conoce a un joven soldado que está a punto de ser enviado a Argelia y que le confiesa sus temores a morir. La película hace una reflexión sobre el amor a la vida, la falta de humildad y la muerte. Cleo es una joven frívola y aburguesada que sólo se preocupa por su belleza y que se ve amanazada por la muerte. Una muerte que, para ella, es fealdad: Mientras seas guapa, estarás mucho más viva que los demás.
Corinne Marchand en Cleo de 5 a 7 (1961)

2.- La felicidad (Le bonheur, 1965)

François es un joven carpintero casado y con dos hijos. A pesar de que su vida conyugal con Thérese es placentera, cuando conoce a Emilie, no puede evitar sentirse atraído por ella y acaban teniendo una aventura. El verdadero problema es que no consigue aclararse con sus sentimientos: ama a su mujer y también a su amante, pero no sabe a cuál de las dos ama más. Si en Cleo de 5 a 7 Varda antecede el cliché de la figura femenina en el cine, en La felicidad construye el relato a partir de ello, englobándolo además con la institución social favorita del conservadurismo: la familia nuclear clásica. es una amarga ironía en la que prevalecen, en primer plano, los deseos y egoísmos de su personaje masculino, François, mientras que en un plano menos superficial —pero no por ello menos importante, ya que ahí reside el verdadero valor discursivo de la cinta— emergen todo un cúmulo de reivindicaciones feministas que dan buena muestra del necesario ideario de la cineasta francesa.
Claire Drouot, Jean-Claude Drouot, Olivier Drouot y Sandrine Drouot en La felicidad (1965)

3.- Lions Love (1969)

A finales de los 60 en Los Angeles, un trío (Viva, superstar de Warhol, con Gerome Ragni y James Rado, melenudos autores del musical Hair) experimenta el amor libre. La espléndida casa con piscina bañada por la transparente luz californiana en la que viven es como una mansión del Hollywood de los años 30 pasada por el tamiz de la Factory. Una cineasta de la costa este (Shirley Clarke) irrumpe en este hogar en el que la vida es una delirante obra de teatro. Es el fin de una era y el comienzo de otra. Del star system a las estrellas del underground. De la militancia a los políticos convertidos en vedettes del circo mediático. Una película que recoge el espíritu de su tiempo con un sentido del hedonismo y el juego que la convierte en hermana natural de cintas como Sedmikrasky (Chytilova), Who are you, Polly Magoo? (Klein) o Modesty Blaise (Losey).

4.- Daguerrotipos  (Daguerréotypes, 1976)

Agnès Varda filma la calle Daguerre, en el distrito 14º de París, donde ella vivía. Filma a los comerciantes, al carnicero, a la panadera, al tendero de ultramarinos, al peluquero, a sus vecinos. Trasciende la vida apacible del francés medio. Hace un homenaje a lo cotidiano. Uno de los grandes documentales del cine moderno. 

5.- Una canta, la otra no (L'une chante, l'autre pas, 1977)

Presenta las vidas de dos mujeres en la Francia de 1970, con el movimiento feminista en el que participó Varda como telón de fondo. Pomme y Suzanne se conocen cuando Pomme ayuda a Suzanne a abortar después de un tercer embarazo que no puede costear. Perderán el contacto, pero se volverán a encontrar diez años después. Pomme es cantante y Suzanne trabajadora comunitaria. A pesar de sus diferencias, seguirán siendo amigas, compartiendo varios conflictos y afirmando sus identidades femeninas.
Thérèse Liotard y Valérie Mairesse en Una canta, la otra no (1977)
(cont.)

jueves, 4 de abril de 2019

Agnès Varda, libre para la eternidad

En los últimos años, ha reunido a multitudes, siempre más jóvenes y admiradores de una obra curiosa, entre ficción y documental, que pasó del drama a la fantasía sin obsesionarse nunca. Fotógrafa, cineasta, feminista, amante, estadounidense... Retorno a las múltiples vidas de Agnès Varda, que nos dejó a los 90 años.
"Tengo que prepararme para despedirme", anunció sin lamentrse a los periodistas del Festival de Berlín en febrero pasado, poco después de la triunfante presentación de Varda par Agnès (2019), su último obra. Agnès Varda falleció en la noche de jueves a viernes, 29 de marzo, y su muerte a los 90 años perturba sobre todo a la familia del cine francés: lo testimonia, en las redes sociales, el flujo de tributos rendidos por anónimos, de todos los países, de todas las generaciones de todas las edades.
Con su improbable corte de pelo a la taza (¡una verdadera Juana de Arco punk!), Su libertad para hablar (inseparable de un carácter fuerte), su dinamismo que parecía inagotable (unos días antes de su desaparición, había inaugurado tres obras que integraban el arte en la naturaleza en el castillo de Chaumont-sur-Loire, encarnaba la eterna juventud. Un creadora pasada de moda pero sensible a los tiempos. Sus conferencias y "chats" atrajeron a una multitud entusiasta, a menudo joven, mayoritariamente femenina. Los estudiantes y las estudiantes vinieron a saludar a la artista inventiva, pero también a la mujer libre.
Mayahuel de plata a Agnés Vardá, en el marco de las actividades del Festival Internacional de Cine de Guadalajara en su edición 25. 18 de Marzo, 2010. Guadalajara, México