domingo, 8 de julio de 2018

Cine infantil: Tres películas donde la magia infantil es más fuerte que la guerra

¿Hacer ver una buena pero antigua película a los más pequeños? No siempre es fácil... Como en ocasiones anteriores seleccionamos tres obras accesible para niños y niñas entre 8 y 12 años, de la historia del cine y perteneciente a cualquier género y estilo. Esta vez hemos seleccionado tres películas sobre la infancia en tiempo de conflicto. 
La maravillosa película de animación El pan de la guerra (The Breadwinner, 2017), de la directora irlandesa Nora Twomey, narra la vida de una pequeña afgana en Kabul, una ciudad bajo el dominio despótico de los talibanes. 
Una infancia durante la guerra es un tema a menudo escogido por el cine, recordemos para comenzar a El viejo y el niño (Le vieil homme et l’enfant, 1967) de Claude Berri, su primer largo, que incorpora elementos autobiográficos, es sencillamente sensacional.
A continuación nuestras tres películas seleccionadas donde la infancia, de diferentes países, ven sus vidas puestas al revés por la guerra. El simple hecho de ir a la escuela se puede convertir en un acto heroico. Pero estos jóvenes héroes todavía mantienen el deseo de soñar, de explorar y de transformar un barrio o una ciudad herida por la guerra en un nuevo espacio para jugar. 

1.- Esperanza y gloria (Hope and Glory), de John Boorman (1987)

¿Cómo era la escuela en Londres en plena II Guerra Mundial? Cuando, de repente, era necesario ir a los refugios a protegerse de los bombardeos. ¿Se ponía su máscara antigás mientras recitaba la tabla del nueve? A través de los ojos del adorable Billy, de su dos hermanas y de todos su compañeros, John Boorman filma la entrada en la guerra del Reino Unido en 1939, pero también como un barrio se arruina. Frente a las casas que en un a fracción de segundo pueden convertirse en tumbas, los niños se apropian de la guerra a su manera: aprovechando una forma de libertad repentina, un nuevo territorio de exploración, amistades y una solidaridad nuevas, que a veces se crean en la tristeza y el miedo. La historia está inspirada en los recuerdos de la infancia de Boorman cuando tenía seis años al estallar la guerra.

2.- Adiós, muchachos (Au revoir les enfants, 1987) de Louis Malle
En pleno invierno de 1944 en una Francia ocupada, el joven Julien vuelve con el corazón apesadumbrado, al internado de su colegio católico después de las vacaciones de Navidad. Pero este regreso se verá alterado por la llegada de tres nuevos niños, entre ellos Jean Bonnet, que fascina a Julien. Se hacen amigos, y Julien descubrirá el secreto de John: es judío...
Con Adiós, muchachos, Louis Malle, al igual que John Boorman, se inspira en sus propios recuerdos infantiles. La película, dirigida a los mayores, trata con infinita delicadeza la camaradería que une a estos niños, ignorando la locura y la maldad de los adultos.

3.- La isla de Giovanni (Jobanni no shima, 2014), de Mizuho Nishikubo

La isla de Giovanni, relativamente nueva película de animación, está ambientada en 1945, como La tumba de las luciérnagas (Hotaru no haka, 1988) de Isao Takahata -referencia absoluta de la animación nipona-, pero tan conmovedora que incluso es recomendable hasta para adolescentes. En la película de Mizuho Nishikubo, la relación amorosa entre el joven japonés Junpei y la joven rusa Tanya se estableció justo después del bombardeo de Nagasaki. Las dos comunidades, la japonesa y la rusa, se ven obligadas a coexistir después de la capitulación de Japón y la cesión de las islas Kuriles, al norte, a la Unión Soviética. Entre ensoñación y cruel realismo, la película permite a los niños profundizar su conocimiento sobre la II Guerra Mundial.

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