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Etapa
primitiva (1958-1968)
La
primera historieta de Mortadelo y Filemón
apareció el 20 de enero de 1958 en el número 1394 de Pulgarcito con el título genérico de Mortadelo y Filemón, agencia de información. Por aquel entonces
era usual que las series de historieta humorísticas tuviesen un pareado como
título, generalmente con el nombre de sus protagonistas en el primer verso.
Parece ser que Ibáñez propuso a la editorial tres nombres diferentes, pero que
finalmente fue la propia Bruguera quien inventó los definitivos. Ibáñez había
propuesto Mr. Cloro y Mr. Yesca, agencia
detestivesca, Ocarino y Pernales,
agentes especiales y Lentejo y
Fideíno, detectives finos. Los nombres definitivos propuestos por Bruguera
parece que hacen referencia a la mortadela (Mortadelo) y a un filete (Filemón).
En
sus orígenes, Mortadelo y Filemón, los protagonistas de la serie, eran una
parodia del doctor Watson y Sherlock Holmes, respectivamente (otras fuentes de
referencia citadas en ocasiones son Novísimas
aventuras de Sherlock Holmes de Enrique Jardiel Poncela y El gordo y el flaco). La serie fue
creada enteramente por Ibáñez, aunque la idea de la pareja de detectives, y que
uno de ellos se pudiera disfrazar, pudo ser de Manuel Vázquez Gallego
(historietista español de la misma época).
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Mortadelo y Filemón |
En
Mortadelo y Filemón, agencia de
información, Filemón es el jefe de una agencia de detectives y tiene a
Mortadelo como empleado y único ayudante. Las primeras historias eran de una
sola página en blanco y negro (salvo cuando ésta ocupaba la portada) con seis
filas de viñetas y seguían un esquema muy sencillo: Alguien contrata los
servicios de la agencia, pero al intentar cumplir la misión, se produce algún
equívoco que resulta en un completo fracaso de ésta. El descubrimiento del
equívoco terminaba generalmente en una persecución o en alguien desmayándose.
Esta estructura de presentación-equívoco-desenlace era extremadamente común en
las historietas de la escuela Bruguera.
Filemón
tenía nariz aguileña, vestía chaqueta y sombrero de felpa y fumaba en pipa (en
el número 1404 de Pulgarcito llegó
incluso a vestir el impermeable y sombrero a cuadros característico de la
mayoría de las ilustraciones de Holmes). Mortadelo, por su parte, además de las
habituales gafas y levita negras, llevaba bombín y paraguas del mismo color. El
bombín servía además a Mortadelo para guardar los disfraces, un recurso que con
el tiempo se revelaría innecesario. Otra característica del Mortadelo
primigenio (y que sólo duró unas pocas historietas) eran unos ojos
perpetuamente entrecerrados que le conferían un aspecto despistado.
Este
primitivo aspecto fue depurándose con el tiempo, adquiriendo pronto un aspecto
similar al actual: Mortadelo mantendría su levita negra, pero desaparecerían el
sombrero y el paraguas; mientras tanto Filemón fue reduciendo paulatinamente su
nariz larga y aguileña y su indumentaria pasó a consistir en una pajarita
negra, camisa blanca, pantalones rojos y, en ocasiones, chaqueta a juego.
Etapa
madura: clásica (1969-1979)
El
año 1969 marca el inicio de la madurez de esta serie, con algunos cambios de
gran trascendencia:
Se
inician las historietas largas, que suelen tener 44 páginas y habitualmente
están organizadas en episodios autoconclusivos de 4 caras que suelen narrar los
sucesos de un día. La razón de esta estructura era que estos episodios serían
publicados semanalmente; inicialmente en la revista Gran Pulgarcito y más tarde en la revista Mortadelo. El hilo argumental de las historietas sirve sólo como
medio para estructurar los capítulos y como base para encadenar las situaciones
cómicas. Aparte de la publicación serializada también eran publicadas de forma
completa en la colección Olé.
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| Mortadelo |
En
esta nueva etapa de Mortadelo y Filemón, el humor no se basa tan sólo en el
descubrimiento de un equívoco, sino que múltiples recursos humorísticos son
empleados de forma continua: parodias, bromas visuales, humor absurdo, enredos,
juegos de palabras, etc.
Mortadelo
y Filemón forman parte de la T.I.A., una organización con claras reminiscencias
de la C.I.A. Las referencias a Holmes, que ya hace tiempo han desaparecido, son
sustituidas por la parodia de las historias de espías, muy comunes por aquel
entonces. La referencia más clara de esta época es la serie Superagente 86, estrenada en España dos
años antes de la publicación de El
sulfato atómico; esta serie refleja un mundo de espías incompetentes,
entradas secretas y hasta "zapatófonos" (zapatos con función de
teléfono) muy similar al de las aventuras de Mortadelo y Filemón.
El
estilo de dibujo está casi totalmente definido, así como las personalidades de
los dos detectives, convertidos ahora en "agentes secretos". Además,
se incorporaron nuevos personajes a las historias: El Superintendente Vicente,
el Profesor Saturnino Bacterio y, en 1978, la Secretaria Ofelia. Otros
personajes, incluyendo su peculiar galería de villanos, no llegan a ser
recurrentes.
La
primera historia extensa es El sulfato
atómico (Gran Pulgarcito,
27-01-1969 a 30-06-1969). En esta historieta, el estilo del dibujo es
inusitadamente detallista, con claras influencias de la escuela francobelga,
especialmente de Franquin. Este estilo se relajó, volviendo al sobrio trazo
habitual en las siguientes aventuras de 1969 (Contra el "gang" del chicharrón, Safari callejero); 1970 (Valor y... ¡al toro!, El caso del bacalao); 1971 (Chapeau el "esmirriau", La caja de los diez cerrojos, Magín el mago, ¡A la caza del cuadro!),
y 1972 (Los inventos del profesor
Bacterio, Gatolandia 76 u Operación ¡bomba!). En estas primeras
aventuras largas Ibáñez experimenta con la estructura de las viñetas, dando a
las historietas un aspecto menos rígido y consiguiendo además una mayor
expresividad; sin embargo pronto retorna a la estructura rígida de cinco filas
de viñetas.
Una
aventura arquetípica de esta etapa podría ser Los diamantes de la gran duquesa (Mortadelo, 07-72 a 10-72). En el primer episodio se describe el
hilo argumental, mientras que en los siguientes se desarrolla la búsqueda
durante diez días consecutivos de los correspondientes diamantes, cada uno de
los cuales está escondido es un sitio distinto (algo que consiguen, aunque el
final de cada episodio es desastroso de una u otra manera especialmente en el
caso del último). Ibáñez continua realizando historietas largas como El otro "yo" del profesor Bacterio,
El circo, Concurso oposición o Los
gamberros, donde aparece por primera vez el personaje de la oronda
secretaria Ofelia.
Etapa madura: moderna
(1979-1989)
La
división de la etapa madura en dos: clásica y moderna puede resultar
controvertida; sin embargo pueden establecerse diferencias entre ambas. Una de
estas diferencias es el número de filas de viñetas. Hasta El transformador metabólico (Mortadelo,
febrero a marzo de 1979), las historias tenían cinco filas de viñetas, pero a
partir de entonces se pasa a cuatro. Teniendo en cuenta que el número de
páginas no varía, esto implica una disminución en el número total de viñetas
por aventura. Éstas pierden, por tanto, algo de densidad, tanto en la historia
como en el aspecto visual.
Otra
diferencia (que no tiene por qué coincidir necesariamente en el tiempo con el
cambio en el número de viñetas) es que las historias pasan a tener algunas
referencias a la actualidad, lo que daría razones para llamar clásicas a las
primeras aventuras, cuyas historias son más intemporales. Además, aumenta el
uso de gags escatológicos y repetidos de otros álbumes. Algunas de ellas son La gente de Vicente, Secuestro aéreo, En Alemania (realizada para el público alemán donde la serie tuvo
un gran éxito) o El cacao espacial.
También en esta época empiezan a surgir las primeras historietas
"apócrifas", esto es, no realizadas por Ibáñez como Que viene el fisco o El crecepelo infalible, ya que Bruguera quería exprimir al máximo el éxito de
los agentes.
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| Filemón |
Entre
1986 y 1987, Ibáñez incluso llega a perder los derechos de publicación de sus
personajes, que habían sido registrados por la editorial Bruguera,
estableciéndose un periodo de 5 años aproximadamente que divide en dos la etapa
madura moderna, en la que además hace aparición la Señorita Irma en la aventura
¡Terroristas! y se producen varias
historietas apócrifas como A la caza del Chotta o La medium Paquita.
Etapa
contemporánea (1990-actualidad)
Se
caracteriza por la recuperación de Ibáñez de los derechos de sus personajes
para que estos protagonicen aventuras originales de su puño y letra. También,
al hacerlo, el personaje de la secretaria Irma desapareció sin dejar rastro,
para no volver a aparecer jamás.
No
obstante, aún después de recuperar los derechos, Ibáñez siguió apoyándose por
un tiempo en colaboradores, dando lugar a varias historias apócrifas más. En
cuanto a los guiones, ahora las historias pasan no solo a tener aún más
referencias a la actualidad, sino que involucran a Mortadelo y Filemón muy
directamente con los acontecimientos reales que se van sucediendo, dando lugar
a historietas como El atasco de
influencias o El nuevo cate o
bien se basan en cosas que estaban de moda en el momento de publicarse la
aventura como Dinosaurios. En estos
primeros años hay varias historietas que, aun llevando la firma de Ibáñez, los
estudiosos de su obra consideran que no son suyas por lo que las denominan como
de "apócrifas con firma tampón", entre ellas El rescate botarate, El
Inspector General o El gran sarao. La editora Julia Galán cuestionó
a Ibáñez el entregar material de tan mala calidad, tanto a nivel gráfico como
argumental, lo que daría más tarde a una renovación de la serie.
A
partir del año 1996, desaparecen las revistas y las historietas son editadas
directamente en formato álbum, alcanzándose el cénit de la perfección gráfica:
personajes muy detallados, amplios y expresivos con una gran mejoría del color
y los efectos de relleno que se vuelven completamente coherentes entre viñetas,
diferenciándose claramente de los disparates cromáticos de las publicaciones de
antaño. El mismo pasa a ser también progresivamente más grande, incluyendo
personajes y bocadillos, y las viñetas cuentan con mayor amplitud en el
decorado.
La
tendencia a incorporar la actualidad se muestra todavía más evidente. Los
agentes son partícipes de la encefalopatía espongiforme bovina (Las vacas
locas), la llegada del Euro a la Unión Europea, el boom del programa de TV Operación
Triunfo o la implantación del carné de conducir por puntos en España, dando
lugar a álbumes tales como Las vacas
chaladas, ¡Misión Triunfo! o ¡El carnet al punto!... entre otras
aventuras relacionadas con los acontecimientos más recientes.