Mostrando entradas con la etiqueta Douglas Sirk. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Douglas Sirk. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de octubre de 2023

Clásicos de cine: Sólo el cielo lo sabe

Sólo el cielo lo sabe (All That Heaven Allows, 1955), de Douglas Sirk

Una joven viuda, Cary Scott (Jane Wyman) vive en un pequeño pueblo de Connecticut y viene de una de las familias más adineradas del condado. Inesperadamente termina enamorándose del jardinero, Ron Kirby (Rock Hudson) y teniendo un romance con él hasta que contraen matrimonio. El hecho causa revuelo en el pueblo y en los hijos de ella, que creen que Ron solo esta con ella por el dinero. Ellos terminar haciendo lo posible por esta junto sin que nadie se entrometa.
El creador de grandes dramas Sirk repite pareja protagonista tras el éxito de Obsesión (Magnificent Obsession, 1954), con esta crítica a la burguesía americana a través del amor entre una viuda y su jardinero. Más que una historia de amor, lo que la película narra es el enfrentamiento entre dos mundos: por un lado está la respetable vida de Cary Scott, sus cócteles de sociedad, sus aburridas amigas elegantes y sus hijos demasiado ocupados con sus estudios universitarios; y por otro lado está la vida que Ron propone, vivir en libertad sin preocuparse por el dinero ni las apariencias. Solo hace falta comparar la aburrida fiesta a la que Cary acude al inicio del film con la de los amigos de Ron, mucho más viva y espontánea.
En 1995, la película fue considerada «cultural, histórica y estéticamente significativa» por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos y seleccionada para su preservación en el National Film Registry.

viernes, 6 de octubre de 2023

Clásicos de cine: Tiempo de amar, tiempo de morir

Tiempo de amar, tiempo de morir (A Time to Love and a Time to Die, 1958), de Douglas Sirk 

A finales de 1944, la Segunda Guerra Mundial parece haber devastado toda Europa. Ernst Graeber (John Gavin), un joven oficial alemán, decide pedir un permiso para volver a casa a pasar unos días con su familia. Cuando lo consigue se siente un hombre afortunado, pero cuando llega a su ciudad natal se da cuenta de que no se parece en nada al lugar donde se crió. Lejos del campo de batalla el hambre, los bombardeos y el terror han desmoralizado a la población, que se ha vuelto desconfiada y arisca, por el otro, el amor que acaba de encontrar. Atormentado por aquello en lo que se ha convertido su hogar, Ernst comenzará a dudar sobre la guerra en la que ha estado luchando. Cuando conoce a una joven llamada Elizabeth (Liselotte Pulver), sus dudas darán un paso más, haciendo que se plantee muchas cosas que antes ni se imaginaba. 
Douglas Sirk, uno de los grandes maestros del melodrama -no en vano es responsable de clásicos del género como Escrito sobre el viento o Obsesión-, dirige esta historia de amor ambientada en la Alemania del Tercer Reich y inspirada en una novela de Erich Maria Remarque, que realiza un pequeño 'cameo' en la película.

martes, 16 de febrero de 2021

Cinco hermosos melodramas para ahogarse en la felicidad de las lágrimas

Hay tragedia, drama intenso, terrible y noble. Y luego está el melodrama, historias terriblemente tristes, que te hacen llorar tanto que se vuelve casi dulce dejarse mecer por estas lágrimas derramadas… ¿Están cerrados los cines? Aquí hay cinco razones admirables para estar locamente.
Definición de melodrama: "Subgénero de drama en el que se hace especial énfasis en los sentimientos de los personajes, normalmente exacerbados o exagerados, desempeñando los aspectos emocionales o sentimentales un gran papel en la trama". ... Sí pero, gracias a sus propios excesos, el melodrama en el cine -como el thriller, además- permite muchos atrevimientos psicológicos. Y muchos hallazgos estéticos. Aquí hay cinco, más o menos famosos, uno de los cuales termina bien. Porque, a diferencia de la tragedia, inevitablemente implacable, el melodrama autoriza el perdón. Una posible redención. El comienzo de una feliz fatalidad.

El puente de Waterloo (Waterloo Bridge, 1940), de Mervyn LeRoy

Ella no se parece a los personajes habituales de los melodramas. Sin ser una sufridora (como la heroína de Carta de una desconocida, de Max Ophuls), Myra (Vivien Leigh) es menos víctima del destino que de sí misma. Si renuncia a la pasión, es para obedecer a una moral, basada en el honor, que ha hecho regla de vida. Durante la Gran Guerra, tuvo que rebajarse. Privarse. Incluso prostituirse. Cuando volvió la paz, no pudo, por tanto, abandonarse al amor que le tiene a un oficial noble y puro (lo interpreta Robert Taylor y esa es la única debilidad de la película: ¡cuesta imaginar a este yanqui como un heredero británico!...). Vivien Leigh, cuyas problemas psicológicos conocemos, añade una inquietante ambigüedad a esta extraña, exigente y exaltada figura. Un fantasma de un clásico del siglo XVII que, a fuerza de exigencia y orgullo, revive los tormentos de los personajes de Racine...
Vivien Leigh en El puente de Waterloo (1940)

Carta de una desconocida (Letter from an Unknown Woman, 1948), de Max Ophuls

Está llorando, probablemente por primera vez. Sobre una carta. Sobre su vida. Sobre esta mujer olvidada que sólo lo amaba a él... Generalmente, es el dolor secreto de la mujer lo que Max Ophuls magnifica (Danielle Darrieux en Madame de…, Martine Carol en Lola Montes). Aquí, es a un hombre que le devuelve, en el último momento, al hacer que muera por ella, su dignidad perdida... Stefan (Louis Jourdan) está cautivo de su egoísmo. Lisa ( Joan Fontaine), de una obsesión amorosa que la lleva al masoquismo puro. Un abismo los separa, que solo el arte puede llenar. De ahí los amplios movimientos de cámara del cineasta que parece rodearlos y esos planos encadenados de sus rostros que los hacen encontrarse por unas fracciones de segundo. En cierto modo, el todopoderoso Ophuls otorga a los amantes lo que el cielo les niega. Para él, es el artificio el que dice la verdad.
Louis Jourdan en Carta de una desconocida (1948)

Imitación a la vida (Imitation of Life, 1959), de Douglas Sirk

Los sirve durante el funeral de una madre a la que llevó a la desesperación... Una escena grandiosa como le gustaba a Douglas Sirk: una catedral, un ataúd cubierto de flores y, a modo de apoteosis, Mahalia Jackson entonando Trouble of the World ("Yo he terminado con los problemas del mundo")... Las dos faltas de Sarah Jane (Susan Kohner), la mezcolanza que a menudo se basa en el salario del pecado, es haber despreciado a su pobre madre negra, que siguió siendo una doméstica toda su vida. Y sobre todo negó sus orígenes, al querer, al ser una mujer de piel clara, mimetizarse en un mundo dominado por los blancos (su flirteo la castigó de lleno cuando se supo quién era su madre)... En la América puritana y racista de los años 1950, lel cineasta siempre se ha mantenido insolente: celebra a una mujer a la que su familia quiere castigar por haberse enamorado de un jardinero Sólo el cielo lo sabe (All That Heaven Allows, 1955), o al playboy arrepentido que se convierte en cirujano para curar al que ha dejado ciego, Obsesión  (Magnificent Obsession 1954). Con él, y sobre todo en Imitación a la vida, oscilamos entre lo grandilocuente y lo grandioso...

Susan Kohner en Imitación  a la vida (1959)

Primavera en Akitsu (Akitsu onsen, 1962), de Kijû Yoshida

Es cuando ve a Shinko (Mariko Okada) sollozando, ese día de 1945 cuando el emperador anuncia la rendición de Japón, que Shûsaku (Hiroyuki Nagato), el desesperado, el suicida, decide vivir. Solo que no es muy bueno en eso. Duele. Y por lo tanto, lastima a los demás. Vagará, frustrado e insatisfecho, regresando sólo intermitentemente a quien habrá sido destruida a fuerza de esperarlo... Kijû Yoshida (nada que hacer, ¡este incansable y prolífico cineasta sigue siendo un desconocido entre nosotros!) Filma con travellings suntuosos a su heroína corriendo simbólicamente por los sinuosos y vacíos pasillos de una posada, en busca de un ser que nunca deja de huir... Hay Ophuls en Yoshida, menos en el estilo que en el look. Shûsaku y Louis Jourdan en Carta de una desconocida son iguales, además, casi hermanos...

Mariko Okada y Hiroyuki Nagato en Primavera en Akitsu (1962)

Moscú no cree en las lágrimas (Moskva slezam ne verit, 1980), de Vladimir Menshov

Entrenada por una excéntrica compañera, mintió, fingió ser la hija de un hombre rico, se rindió ante un vil seductor. En medio del deshielo post-estalinista, Katia (Vera Antonova) se encuentra embarazada, humillada, rechazada, odiada. Veinte años después, convertida en directora de fábrica, conoce al hombre perfecto. Un poco machista, de todos modos… Y para no perderlo, volverá a mentir… La crítica rusa odiaba la película, pero el público todavía la adora hoy. Apagón total en Francia. Compréndalo: en 1981, Vladimir Menshov tuvo la osadía de robarle el Oscar a la mejor película extranjera a François Truffaut por El último metro (Le dérnier métro)... Transijamos: la puesta en escena de Menshov es agradablemente aburrida. Pero el escenario, con sus giros y vueltas sentimentales y sus cálidos papeles secundarios, ilustra muy bien una de las leyes esenciales del melodrama: el placer de la compasión. ¡Ah, qué dulce es llorar cuando prevalece la fatalidad de la felicidad!
Vera Alentova en  Moscú no cree en las lágrimas (1980)

jueves, 30 de octubre de 2014

Efemérides de cine: La extraña mujer

El 25 de octubre de 1946 se estrenó la película estadounidense La extraña mujer (The Strange Woman), dirigida por Edgar G. Ulmer, Douglas Sirk. Protagonizada por Hedy Lamarr, George Sanders, Louis Hayward, Gene Lockhart, Hillary Brooke, Rhys Williams. Productora y distribuidora: United Artists (UA). 
Sinopsis argumentalBangor, 1824. Gracias a su deslumbrante belleza, Jenny Hager manipula a los hombres a su antojo y es capaz de conseguir de ellos todo lo que se propone. Tras contraer matrimonio con un acaudalado comerciante, no tarda en seducir al hijo de su marido con el único fin de inducirlo al asesinato de su padre. Al mismo tiempo, se encapricha del prometido de su mejor amiga. 
ComentarioUlmer pertenece a la categoría de directores olvidados y de carrera irregular que estaban alejados de las grandes producciones de Hollywood, de los presupuestos astronómicos, de los repartos estelares y con muy poco tiempo para llevar a cabo sus producciones de bajo coste. Sin embargo, es de esos directores de películas de serie B que logró varios títulos míticos y que además, a veces, contó con repartos adecuados para sus películas-pesadilla-ensoñación-poesía.
La extraña mujer muestra un mundo oscuro de principios del XIX en una ciudad que se dedica a la industria maderera donde no hay ni ley ni orden, refleja la doble moral de los empresarios y personas importantes de la localidad y la fuerte personalidad de una mujer contradictoria.
La película es un melodrama intenso donde el loco amor de la protagonista y su afán por conseguir una posición social y huir de la miseria la hacen capaz de los mayores heroísmos y las mayores maldades. 

viernes, 19 de septiembre de 2014

Efemérides de cine: Interludio de amor

El 18 de septiembre de 1957 se estrenó la película estadounidense Interludio de amor (Interlude), dirigida por Douglas Sirk. Protagonizada por June Allyson, Rossano Brazzi, Marianne Koch, Françoise Rosay, Keith Andes, Frances Bergen, Lisa Helwig, Herman Schwedt, Anthony Tripoli, John Stein, Jane Wyatt. Productora y distribuidora: Universal Pictures.
Sinopsis argumentalHelen Banning (June Allyson) es una joven americana que llega a Europa para ocupar un puesto de bibliotecaria en la Casa de América de Munich. Gracias a una serie de circunstancias conoce a Tonio Fischer (Rossano Brazzi), un famoso director de orquesta, con quien comienza una relación.
ComentarioRemake de Huracán (When tomorrow comes, 1939), dirigida por John M. Stahl, una más de las revisiones que hizo Douglas Sirk de los melodramas de Stahl realizados en los años treinta: Imitación de la vida (Imitation of Life, 1934), Sublime obsesión (Magnificent Obsession, 1935).

sábado, 6 de septiembre de 2014

Efemérides de cine: El asesino poeta

El 5 de septiembre de 1947 se estrenó la película estadounidense El asesino poeta (Lured), dirigida por Douglas Sirk. Protagonizada por George Sanders, Lucille Ball, Charles Coburn, Boris Karloff, Cedric Hardwicke, Joseph Calleia, Alan Mowbray, George Zucco, Alan Napier. Productora y distribuidora: United Artists.
Sinopsis argumentalSiete bellas jóvenes son encontradas asesinadas. La única coincidencia entre ellas es que todas respondieron a anuncios clasificados. El encargado de la investigación es el inspector Temple (Charles Coburn) de Scotland Yard. Sandra, una amiga de Lucy, la última joven asesinada, le servirá como anzuelo. Bajo la protección de un guardaespaldas (George Zucco), Sandra responderá a todos los anuncios que puedan proporcionar una pista a la policía. La joven asiste a una fiesta, en la que Robert Fleming (George Sanders) intenta chantajearla; a partir de ese momento Temple cree que el caso está resuelto. 
ComentarioEsta sobria película de intriga policial nos presenta un caso que trae de cabeza a Scotland Yard.

sábado, 19 de julio de 2014

Efemérides de cine: Escándalo en Paris

El 19 de julio de 1946 se estrenó la película estadounidense Escándalo en Paris (A Scandal in Paris), dirigida por Douglas Sirk. Protagonizada por George Sanders, Signe Hasso, Carole Landis, Akim Tamiroff, Gene Lockhart, Jo Ann Marlowe, Alma Kruger, Alan Napier, Vladimir Sokoloff, Pedro de Cordoba. Productora y distribuidora: United Artists.
Sinopsis argumental: Autobiografía de François Eugène Vidocq, legendario ladrón del siglo XVIII. Vidocq nació en una cárcel francesa en 1775 y llegó incluso a ser nombrado jefe de la policía de París, pero durante todo ese tiempo no dejó de ser un singular y elegante delincuente. 
Comentario: Tercera película americana de Douglas Sirk, rodada con un bajo presupuesto, pero con el apoyo técnico de profesionales europeos de gran valía emigrados a EEUU. La atenta puesta en escena engrandece un potente drama criminal

martes, 15 de julio de 2014

Efemérides de cine: Extraña confesión

El 14 de julio de 1944 se estrenó la película estadounidense Extraña confesión (Summer Storm), dirigida por Douglas Sirk. Protagonizada por George Sanders, Linda Darnell, Edward Everett Horton, Anna Lee, Sig Ruman, Hugo Haas, Frank Orth. Producción y distribución: United Artists.
Sinopsis argumentalEl anciano Conde Wolsky (Edward Everett Horton) va a la editorial que dirige la joven Nadena Kalenin (Anna Lee), pero ella, en un principio, se niega a recibirlo. Sin embargo, accede a hablar con él cuando se entera de la tentadora oferta que quiere hacerle: la publicación de las memorias de Fedor Mikhailovich Petroff (George Sanders). 
Nominaciones y premiosNominada al Oscar: Mejor banda sonora original (drama/comedia).
ComentarioAmbientada en Rusia tras la revolución bolchevique (1917). Adaptación del relato del ruso Anton Chekhov titulado De caza.
Dirigido por el experto en dramas exacerbados, Douglas Sirk, la películaestá bien fraguada e interpretada con enorme fuerza por la carismática Linda Darnell, a quien acompaña el tantas veces cínico George Sanders.

martes, 18 de febrero de 2014

Efemérides de cine: Pacto tenebroso

El 18 de febrero de 1948 se estrenó Pacto tenebroso (Sleep, My Love), dirigida por Douglas Sirk. Protagonizada por Claudette Colbert, Robert Cummings, Don Ameche, Rita Johnson, George Coulouris, Queenie Smith, Ralph Morgan, Raymond Burr, Keye Luke, Fred Nurney. Productora: United Artists.
Sinopsis argumental: Después de acostarse en su dormitorio, Alison (Claudette Colbert) se despierta sobresaltada a bordo de un tren al que no recuerda haber subido. El tren se dirige de Nueva York a Boston. El médico que la atiende sospecha que ha tenido una pesadilla, pero Alison no recuerda nada y no sabe por qué tiene una pistola en su bolso. Cuando llega a Boston, llama a su marido Richard (Don Ameche), y éste le dice que ha informado a la policía de su desaparición.
Comentario: Largometraje número doce de Sirk. Escrito por St. Claire Mckelway y Leo Rosten, se basa en la novela homónima (1948), de Leo Rosten.
La película es un thriller psicológico que suma elementos de cine negro, misterio, suspense y melodrama. Con la ayuda de una excelente fotografía, una buena dirección artística y una cuidada iluminación, el realizador consigue crear una atmósfera opresiva y asfixiante, bien construida por lo que respecta a la mansión en la que reside en matrimonio. Dota a la cinta de una atractiva visualidad general, que alcanza niveles notables con la ayuda de una estética expresionista (proyecciones de sombras, perfiles a contraluz, juego de espejos, angulaciones inquietantes). La decoración de la casa es abigarrada, recargada y anacrónica en relación con el estilo de la época. De ese modo, a través de un componente visual aparentemente neutro, el realizador introduce un factor de tensión que suscita sentimientos de incomodidad y temor. El juego escénico en el interior de la mansión es espectacular. Algunos personajes (fotógrafo, Daphne, mayordomo) tienen componentes caricaturescos. La interpretación de Colbert, mimada por Sirk, sobresale por encima de las demás, posiblemente algo descuidadas por Sirk. Pese a aciertos y destellos de buen cine, el film es un título aseado y discreto de un Sirk que alcanza el cenit de su carrera unos años más tarde (década de los 50). Forma con Luz que agoniza (George Cukor, 1944) y Crack Up (Irving Reis, 1946) un trío de películas con planteamientos similares y coincidencias argumentales. Es curiosa la inserción de la escena de la boda, que aporta exotismo, pero queda desligada del conjunto. Es notable la escena inicial que crea la ilusión óptica de un choque frontal de dos trenes.
La música acompaña la acción con composiciones descriptivas y dramáticas. La rotundidad de la partitura contrasta con el lirismo de las melodías chinas de la boda. La fotografía, de Joseph A. Valentine ofrece imágenes de buena composición, contrastes vibrantes y una grata riqueza de matices.